Kurdistán: un pueblo sin amigos.

Hablan árabe pero no los quieren los árabes. Son musulmanes pero no son bienvenidos entre aquellos que practican el islam. Los kurdos son un pueblo de 25 millones de almas con lengua propia que se reparten por Turquía, Irán, Irak, Siria y Armenia. Posiblemente, constituyen la mayor nación sin estado de todo el mundo.

También los occidentales abandonaron a los kurdos. En su día los aliados les prometieron un estado propio como recompensa a su ayuda en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). El Tratado de Sèvres de 1920 preveía un estado kurdo pero sólo tres años después, en el Tratado de Lausana de 1923, se incumplió dicha promesa.

Engañados y traicionados, abandonados a su suerte, sin nadie que les ayude, los kurdos siguen luchando con desigual suerte por su patria. Entre 1984 y 1999 el Partido de los Trabajadores del Kurdistan de Abdulá Ocalan usó el terrorismo contra el ominoso estado turco. Actualmente, la lucha ya no es armada sino política.

En Irak, el dictador Sadam Hussein les sometió a una durísima represión durante décadas, que llegó a su punto álgido al gasear con armas químicas a 4000 de ellos en 1988. En la Guerra de Irak de 2003 los kurdos se aliaron con la coalición angloamericana que derribó a Sadam. Hoy disponen de autonomía en el país.

En 1945 en la República Islámica de Irán, los kurdos proclamaron un estado independiente que tan sólo duró doce meses. Irán ha apoyado a los kurdos iraquíes pero a menudo ha  perseguido a los propios. Por su parte, en Siria y Armenia también han sido fuertemente reprimidos. En muchos casos hasta la muerte.

Los kurdos han sido utilizados y traicionados, les ha sido negada una patria, su lengua y cultura han sido prohibidas, decenas de miles de ellos han sido masacrados, sufren una represión extrema, son vejados a diario… Mientras, el mundo mira a otro lado. Es la gran desgracia de ser un pueblo olvidado y sin amigos.

Moldavia: el pueblo al que no le dejan ser.

Moldavia sólo quiere ser Moldavia. El problema es que no le quieren dejar ser. El histórico principado moldavo (hoy república) fue fundado en el año 1359 y a lo largo de siglos tuvo que batallar con turcos, austrohúngaros, soviéticos, ucranios, rumanos y rusos para defender su soberanía y poder seguir siendo una nación libre.

En tiempos recientes, tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Moldavia proclamó su independencia. Su primer presidente moderno, Mircea Snegur, quería que el país fuese anexionado por Rumanía pero el pueblo votó en contra en un referendo en 1994. La mitad de la antigua Moldavia permanece bajo dominio rumano.

Tal decisión no es respetada por Rumanía ni Rusia, que desestabilizan la nación. Bucarest habla abiertamente de anexionarla y hacer la “Gran Rumanía”. Rusia apoya militarmente a la minoría rusófila de Transnitria, estado independiente de facto segregado de Moldavia desde el año 1990 y que Chisinau reivindica como suyo.

Además, tiene otro problema añadido: la región autónoma de Gagauzia, que ya se separó del país y que de hecho fue un estado independiente de facto de 1991 a 1994. Sin embargo, y a diferencia de Transnitria, en este caso el gobierno de Chisinau sí logró recuperar  el control de la región. Gagauzo y ruso son oficiales allí.

Uno de los capítulos más controvertidos de la república es su lengua: el idioma moldavo, que es muy similar al rumano. Pues hasta en esto quieren anexionárselo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, la gran mayoría de los ciudadanos moldavos tiene muy claro que ellos no solamente no son rumanos sino que tampoco hablan rumano.

La extrema derecha moldava desea su anexión a Rumanía. La extrema izquierda, la sumisión a Moscú. Las minorías gagauza y transnitria separarse. A todo ello, se suma la extrema pobreza y corrupción. Moldavia es un estado frágil como una copa de cristal. Sólo la férrea voluntad de su pueblo impide aún hoy que la hayan roto.

Venezuela: la cuna de Hispanoamérica.

Venezuela es la primera nación americana que se independizó del Imperio Español, en el siglo XIX. Fue en la Batalla de Carabobo de 1821, donde el ejército realista fue masacrado. Allí, en Valencia, nació Venezuela y provocó un efecto dominó en toda Hispanoamérica que acabaría por enterrar el imperio colonial en 1898.

Y es que Venezuela es por encima de todo la patria de Simón Bolívar. Bolívar fue el libertador de cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y su figura es omnipresente en el país. En los discursos, en los grafitis en las calles, los libros, en los bares… Todo el mundo rinde un culto casi mesiánico a aquel gran hombre.

Hoy es una nación famosa por tener a las mujeres más hermosas del planeta, por ser la superpotencia de los concursos de belleza, por sus telenovelas románticas y por ser uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas. Pero también sufre una alta tasa de corrupción y un aumento de la inseguridad ciudadana y del crimen.

Actualmente Venezuela vive bajo una dictadura neocomunista disfrazada de democracia con el presidente Hugo Chávez. Los recortes de libertades y de derechos individuales, las expropiaciones, y los cierres de medios de comunicación están a la orden del día. Todo augura una progresiva y creciente cubanización del país.

Pero allá donde prolifera la maldición, también suele abrirse paso la bendición, en este caso espiritual. En la república ha experimentado un fuerte avivamiento del Espíritu Santo, la gente predica la Biblia en medio de las plazas públicas y hay una auténtica explosión de iglesias evangélicas presente en cada barrio de la patria.

Venezuela es una tierra histórica que ha dado al mundo personajes célebres como Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, Rómulo Gallegos o Andrés Bello. Es el faro de luz que alumbra a América Latina, un país que ha inscrito su nombre en los libros de historia con letras de oro.

Paraguay: el país que casi dejó de existir.

En la República del Paraguay está todo por hacer. Es como si le hubiesen dado al botón de pausa y el reloj se hubiera detenido. Apenas se han construido infraestructuras en más de cien años. La base de su economía sigue siendo agropecuaria. El país parece anclado en el túnel del tiempo pero no siempre fue así.

Asunción tuvo la primera línea de ferrocarril de Suramérica. En el siglo XIX, el país tenía una educación pública gratuita y obligatoria, tasas de analfabetismo y un salario similares a los de Europa. Además, se desarrolló mucho la industria y el telégrafo bajo el mandato del primer presidente constitucional, Carlos Antonio López.

Pero su hijo, el presidente Francisco Solano López trajo la desgracia. La agresiva política exterior de López, que anhelaba tener más influencia de la que por peso le correspondía, acabó enfrentando a Paraguay contra Uruguay, Brasil y Argentina -apoyados por la Gran Bretaña- en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

En la guerra, Paraguay casi dejó de existir. No sólo perdió numerosas tierras sino que seis de cada siete de sus habitantes fueron exterminados. Casi no quedaron varones -y los poquísimos supervivientes eran niños y ancianos- por lo que toda una generación de mujeres jóvenes creció sin esperanza de tener novio ni marido jamás.

Desde entonces el país no ha vuelto a levantar cabeza. La posterior Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), la Guerra Civil Paraguaya (1947) y la dictadura fascista de Alfredo Stroessner (1954-1989) no hicieron sino acabar de sepultar a una nación ya de por sí débil. Esta patria nunca más volvió a ser lo que una vez fue.

Hoy es una nación de siete millones de habitantes, de los cuales más de cuatro millones habla guaraní, que es oficial junto con el castellano. En ningún otro país de Latinoamérica un idioma nativo está tan bien conservado. El bravo y aguerrido pueblo paraguayo ha sufrido muchísimo y ahora quiere recuperar el tiempo perdido.

Santa Cruz: hacia la nación camba.

Cuando hablamos de Bolivia a menudo pensamos en una especie de Tíbet suramericano, una tierra atrasada de campesinos amerindios que hablan quechua y aimara. Pero existe otra Bolivia; compuesta por gente mestiza, importantes recursos económicos, identidad propia y orgullo étnico: el Departamento de Santa Cruz.

Este departamento en cuestión es heredero de aquella Republiqueta de Santa Cruz que fue independiente en el siglo XIX y que lucha por volverlo a ser en el XXI. Los cruceños, de etnia camba, son la principal región opositora al gobierno indigenista del presidente boliviano Evo Morales y a la etnia colla que él tanto defiende.

El nacionalismo viene patrocinado por la burguesía y tiene sustento en la sociedad cruceña. Los motivos para la independencia son económicos (el dinero del petróleo y gas de Santa Cruz se lo lleva La Paz) y raciales (la población mestiza cruceña, de etnia camba, no soporta a los indígenas del occidente boliviano, o collas).

En 2008 Santa Cruz se dotó de un altísimo autogobierno tras echarle un pulso a Bolivia y celebrar un referéndum no reconocido por La Paz. El texto resultante habla de nacionalidad, identidad histórica, derecho al autogobierno, gestión de los recursos económicos propios y la creación de una hacienda cruceña, entre otros.

A punto estuvo Santa Cruz de proclamarse independiente aquel año, tras una fuerte campaña de desobediencia civil, a la que se sumaron las regiones de Pando, Beni y Tarija. Sólo la advertencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) acerca de no reconocer al nuevo país calmó las ansias separatistas de los cambas.

Santa Cruz es una tierra rebosante de recursos, más grande que Alemania y con menos de tres millones de habitantes. Tiene todo para ser una nación y lo sabe. Quizás llegue el día en que el artificial estado boliviano se disuelva en dos naciones: una colla y otra camba. Y los cruceños van a luchar para que llegue ese día.

El Regne de Valencia: una nacio més que milenaria.

Inaugurem dos noves seccions en la nostra web: la d’Agenda i la de Docuteca. Visiteu-les.

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Una de les coses que no m’agrada dels nacionalismes és que a sovint es basen en la mitologia per a justificar l’existencia d’un poble. Aixina, molts vascs ensenyen als seus fills que Deu creà a Adam i Eva i que ells parlaven euskera, que l’euskera fon la primera llengua del món i que despres vingueren totes les demes a partir de l’incident de la Torre de Babel. Pareix de chiste pero parle completament en serio; ne conec varis casos en nom i llinages. Com tampoc és cap broma que per als catalans Catalunya ha existit des de sempre, inclus quan encara no existia, inclus quan era un grapat de comtats  (Barcelona, Girona, Ausona, Urgell, Besalu, Cerdanya, Els dos Pallars, Ampuries i Rossello) completament dividits i emfrontats entre si. Abans d’unir-se estos comtats per a formar lo que hui coneixem com a Catalunya, ya existia Catalunya per a alguns fantasmes sense trellat.

Pero el que s’emporta la palma és el nacionalisme espanyol. Per a alguns romantics, Espanya és la reserva espiritual d’Occident, la nacio més antiga d’Europa, una realitat immanent que desborda els llimits del temps i de l’espai. Aixina se busca un orige mitic: la nacio espanyola arranca ab la provincia romana d’Hispania, si no ab els fenicis. Encara que Hispania vol dir unicament “terra de conills”, encara que era tan sols una provincia d’un païs nomenat Imperi de Roma, encara que no hi ha absolutament cap constancia documental de que en eixa epoca algu parlara d’una “nacio espanyola” diferenciada de Roma, encara que Hispania englobava tambe Andorra, Portugal, Gibraltar i Marroc, encara que hi hague inclus varies Hispanies, aixina i tot alguns s’encaboten en considerar que Lucio Anneo Seneca era un filosof espanyol i no un romà. No sé si riure o si plorar.

A diferencia d’uns atres, els valencians no necessitem inventar mits. No cal ser un nacionaliste valencià -molts de fet no ho són- per a constatar l’existencia historica d’una nacio valenciana, a la que el propi escritor Joanot Martorell apela en la seua novela Tirant lo Blanch. Els origens del Regne de Valencia són més remots de lo pensat. Nos havien dit que el rei Jaume I el Conquistador el fundà en 1238. Posteriorment, saberem que abans d’ell els reis Mudafar i Mubarak fundaren en 1009 el Regne moro de Valencia. Pero és que recentment l’arqueolec Miquel Ramon Marti ha demostrat que el primer rei documentat de Valencia fon el cristia visigot Leovigilit -a partir del descobriment d’una moneda en la cara i nom d’este monarca i l’inscripcio Rex Valenta-, lo qual  fa que nos hajam de remontar -com a minim- al segle VI per a parlar de la fundacio del Regne de Valencia.

Hi ha proves documentals -no explicacions mitologiques- que demostren que Valencia fon un regne independent (lo que hui considerariem una nacio politica) des de fa més de mil anys. Esta independencia com a ciutat-estat (tan tipica en l’Europa migeval) va perdurar durant molts segles fins que, en l’arribada de Jaume I, el Regne de Valencia s’anexionà numeroses terres per a conformar un regne (una nacio) més gran, de dimensions similars a les actuals. Alguns pensen que en temps de Jaume I Valencia era una especie de comunitat autonoma dins d’una nacio politica nomenada Arago. És fals. Valencia, Mallorca i Arago eren tres regnes independents en un sol rei. Tres estats sobirans en un sol cap d’estat. Exactament igual que en l’actualitat la regina d’Anglaterra, Isabel II, ho és tambe de Canada i d’Australia i ningu discutix l’independencia d’estes dos nacions.

Com l’historia sempre la conten els vencedors, hui se nos vol fer creure que els distints regnes peninsulars (en l’excepcio de Portugal) se fusionaren a partir de la boda dels Reis Catolics, nos volen vendre eixa versio nacionalcatolica de l’historia que nos conta que des d’un principi tots erem espanyols, tots erem catolics i tots parlavem castellà. Mentira. Ab la boda d’Isabel de Castella i Ferran d’Arago se fusionaren les corones, pero no els territoris. Ells eren els reis de les Espanyes (en plural), no d’Espanya (en singular). Els distints regnes (Arago, Valencia, Castella, Mallorca, etc.)  seguiren conservant la seua independencia nacional ab la sola novetat de que a partir d’aquell moment hi havia un sol monarca per a governar-los a tots (igual que hui Isabel II és regina -és dir, cap d’estat- de setze regnes -setze estats independents- i aixo no implica la fusio de tots ells en un unic païs).

És ya en el segle XVIII, quan varem patir la Guerra de Succesio (1701-1715) que el rei Felip V de Borbo va abolir els nostres Furs i aixo comportà l’extermini del Regne de Valencia com a nacio lliure i sobirana i com a estat independent en Europa i en el món. A partir de la Batalla d’Almansa de 1707 els valencians passem a ser nacionalment espanyols. Per “just dret de conquista” Felip V usà el Regne com a cap de turc i la repressio fon moltissim pijor que en Arago o Catalunya. Xativa fon incendiada tota. El valencià passà a ser perseguit. El dret castellà substitui al  valencià en totes les arees. L’Esglesia Catolica prohibi batejar bebes en noms valencians. Aixina es com es passà d’un conjunt de regnes vinculats por la corona a ser un unic estat unificat, de l’unitat en la diversitat al centralisme homogeneïsador, de les Espanyes en plural a l’Espanya en singular de hui.

¿Pero existix hui una Nacio Valenciana? Lo primer que cal preguntar-nos és qué és una nacio. Segons el prestigios historiador alema Friedrich Meinecke hi ha dos tipos distints de nacio. Una nacio cultural, que és un poble que compartix una cultura en comu. I una nacio politica, que és un estat independent. Segons Meinecke, lo més natural és que la nacio cultural acabe derivant en una nacio politica. Per eixemple, durant 2000 anys els judeus anaren errants d’aci cap alla. Encara que no disponien d’una patria propia, ells eren una nacio cultural (puix conservaven una cultura que els unia) fins que en 1948 es dotaren d’un estat sobira (és dir, una nacio politica). No  hi ha cap dubte de que els valencians forem una nacio politica durant molts segles. Com no es pot negar que actualment som un poble que compartix una llengua, cultura i tradicions propies que nos fan distints.

Sí, els valencians som un poble en cultura propia i un sentiment de pertinença a una comunitat humana concreta. Som, per tant, una nacio en el sentit cultural de la paraula. I com a tal, tenim dret a dotar-nos d’una nacio politica, és dir, d’un estat independent: un Estat Valencià. Els valencians tenim dret a la lliure determinacio. Ho diu el Pacte Internacional de Drets Civils i Politics adoptat per l’Assamblea General de l’Organisacio de Nacions Unides (ONU) el 16 de decembre de 1966. Ho diu el Tribunal Internacional de Justicia -conegut com a Tribunal de La Haya- que permet la declaracio unilateral d’independencia d’un territori (aixina ho sentencià el 22 de juliol de 2010 en el juï de Servia contra Kosovo). Pero per damunt de tot ho diu l’historia. Els valencians som una nacio i tenim dret a decidir el nostre futur, a ser lo que nosatres vullgam. És l’irrenunciable dret a ser lliures.

FONT: SOM nº 249. Novembre-Decembre 2010.

Brasil: el país del futuro.

El escritor Stefan Zweig escribió: “Brasil es el país del futuro”. Muchos, irónicos, añadieron: “Y lo seguirá siendo toda la vida”. Lo cierto es que el actual Brasil tiene poco que ver con el de aquellas películas de denuncia social que mostraban a la corrupta policía carioca abusando de los niños de las favelas a finales de los años 90.

Ahora  la corrupción se combate, la pobreza decrece, la economía va viento en popa, la riqueza se distribuye y las diferencias sociales se achican. Tanto es así que Brasil se ha convertido en el gran gigante económico de América del Sur y organizará los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Latinoamérica en el año 2016.

Y todo ha sido fruto de la gestión de un presidente honrado, Lula da  Silva. Nunca el país había crecido tanto. El mundo habla de milagro económico brasileño. Ahora la incógnita radica en si se convertirá en una gran potencia o en si naufragará por falta de tecnología y de mandatarios que estén a la altura de Lula.

Brasil es el quinto país en extensión y demografía del mundo, el estado con más católicos de la Tierra pero donde la revolución evangélica ya ha logrado que más del 30% de la población sea protestante. Es una nación con una espiritualidad a flor de piel donde prolifera todo tipo de religiones y sectas y el ateísmo casi no existe.

Brasil es una nación de mujeres calientes, la patria de la samba, el carnaval y la fiesta, el país de los mejores futbolistas del planeta como Pelé o Romário da Souza y cracks del baloncesto como Oscar Schmidt. Una tierra de cantautores como Joâo Gilberto o Caetano Veloso o escritores de la talla de Jorge Amado.

En Brasil el portugués suena tan dulce que enamora. Se respira como en ningún lado gracias al pulmón del Amazonas. Y se juega al fútbol como los ángeles. Brasil es maravilloso, todo el mundo lo sabe, pero ahora es también potencia emergente, un gigante que despierta. Si será algún día el país del presente sólo el tiempo lo dirá.

Escocia: el sueño de ser una nación libre.

El Reino de Escocia fue un estado independiente hasta 1707, fecha en que se firmó el acta de unión con Inglaterra, para crear el Reino de la Gran Bretaña. Escocia conservó su sistema legal, educativo y religioso propios. De hecho, Escocia tiene estatus legal de país y la soberanía recae en el noble pueblo escocés y no en el británico.

Los escoceses firmaron la unión con Inglaterra por las buenas porque sabían que, de no aceptarla, tarde o temprano lo harían por las malas. Inglaterra era muy hostil, así que firmaron una rendición disfrazada de unión libre. Así se obtuvieron jugosas ventajas imposibles de negociar de ser anexionados por Londres tras una guerra.

Los escoceses son celtas, progresistas, partidarios del euro y proeuropeos. Los ingleses anglosajones, conservadores, defensores de la libra esterlina y proamericanos. No tienen nada que ver. Escocia tiene dos lenguas nacionales (el gaélico escocés y el lallans). No obstante, la lengua más utilizada por la gente es el inglés.

Es ésta una de las naciones más hermosas del planeta, una tierra de ensueño con una naturaleza espectacular, con unos paisajes que enamoran, especialmente en las Tierras Altas. Es conocida también por su singular folclore: por la triste melodía de sus gaitas, por el misterioso monstruo del Lago Ness, por sus hombres con falda.

Es también cuna de varones ilustres: William Wallace, Alexander Graham Bell, Alexander Fleming, Lord Kelvin, James Watt, John Knox, Adam Smith, David Hume, Lord Byron, Arthur Conan Doyle, Walter Scott, Robert Louis Stevenson… En Escocia nació la industria y el capitalismo modernos.

En los últimos tiempos ha crecido el independentismo en el país, animado por el éxito de Irlanda. Es por todos conocido que a nadie odia más un escocés que a un inglés así que es tiempo de acabar con el artificial estado británico. Escocia, por historia y por derecho, merece ser una de las naciones independientes de la Tierra.

Ucrania: un pueblo dividido.

No hay bandera nacional que represente mejor a su pueblo que la ucraniana. Así como esta flámula se encuentra dividida en dos mitades (azul y amarilla) también su sociedad está fracturada en dos facciones irreconciliables: la que habla ucraniano (prooccidental y proeuropea) y la que habla ruso (simpatizante de Moscú).

Antaño los rusófonos tenían todo el poder  y despreciaban a los ucranioparlantes pero desde la independencia del país en 1991 la única lengua oficial es el ucraniano y los rusoparlantes un remanente colonial que desaparecerá por relevo generacional. La minoría tártara, con su lengua propia, es la tercera en discordia allí.

El país es de vital importancia estratégica para todo el mundo: heredó buena parte del arsenal atómico de la desaparecida Unión Soviética, por su territorio pasa uno de los gasoductos más importantes de Europa y además tiene frontera directa con Rusia, lo cual es una maldición que sólo le ha traído una pesadilla tras otra.

El imperialismo ruso causó estragos: en 1932 el estalinismo fabricó una hambruna que mató 10 millones de almas, luego la gente pasó hambre por décadas bajo el comunismo y encima sufrió el accidente de Chernobil de 1986. Incluso hoy es uno de los países más pobres de Europa, con un capitalismo salvaje que lo privatiza todo.

Es el segundo estado más grande de Europa -por detrás de Rusia-, un país rural con una tierra negra donde se cosechan los mejores cereales del planeta, también una sociedad sin alma donde prolifera desbocado el ateísmo y una patria en cuyas ciudades pasean espectaculares mujeres rubias célebres por su belleza en todo el orbe.

Ateos o cristianos. Liberales o comunistas. Lengua ucraniana o rusa. Bruselas o Moscú. OTAN o Rusia. Todo en Ucrania es bipolar. Ojalá algún día esta ignominiosa página de su historia sea sólo un mal sueño y Ucrania sea una patria unida asentada sobre sus señas de identidad, el amor propio y el orgullo de ser nación.

Kosovo: una bomba de relojería en el corazón de Europa.

La declaración de independencia de Kosovo respecto de Serbia el 17 de febrero de 2008 marcó un antes y un después en el derecho internacional: por primera vez en la historia la Comunidad Internacional aceptó la secesión unilateral de un territorio no colonial en tiempos de paz. Ahora, los tribunales avalan dicha liberación.

La sentencia del 22 de julio de 2010 del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ) -también conocido como Tribunal de La Haya- fue realmente histórica: la declaración unilateral de independencia de un territorio es un acto político, no uno jurídico, por lo que, de acuerdo al derecho internacional, ésta no puede ser ilegal.

En dicha sentencia el Tribunal añadió que la inviolabilidad e intangibilidad de las fronteras de un estado es siempre respecto del exterior (es decir, que un país no debe invadir a otro), pero permite que, a nivel interno, se puedan modificar las fronteras de un estado, por ejemplo a través de la secesión de alguna de sus regiones.

Kosovo, un país del tamaño de Murcia y menos de 2 millones de habitantes, es una bomba de relojería que los Estados Unidos han puesto en el corazón mismo de Europa para hacerla saltar por los aires… Kosovo abrirá las puertas de la libertad a numerosos pueblos oprimidos: Flandes, Escocia, Córcega, Euskadi, Valencia…

Puede que Kosovo no sea un país ejemplar: es una sociedad musulmana que se amparó en el terrorismo, que ha sufrido mucho por culpa de los serbios y que después los ha represaliado, una nación de albaneses que reclamó un estado cuando ya disponía de uno (Albania), una república empobrecida por incontables guerras.

Pero Kosovo es también un precedente jurídico jamás visto antes. Los que creemos en la autoterminación y en la democracia, en la Europa de los pueblos y en la libertad, tenemos mucho que agradecer a Estados Unidos, al Tribunal de la Haya y al épico pueblo kosovar. Su pírrica victoria es todo un rayo esperanza para millones.

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