¿Sabías que la desintegración del Imperio Español comenzó en Valencia?

carabobo

Hubo una época en la que en España nunca se ponía el sol. El Imperio Español fue el primero de la historia en tener dimensiones planetarias. Sin embargo, su desintegración comenzó en la ciudad de Valencia. Pero no en la Valencia europea, sino en la venezolana. Tras la independencia de Estados Unidos (1776) y Haití (1804) le llegó el turno a Venezuela, que hizo su declaración formal de independencia en 1811. Esta declaración en un principio fue más teórica que otra cosa ya que las tropas venezolanas apenas contaban con medios efectivos para derrotar a las tropas realistas, que en la práctica aún mantenían el control de la colonia.

Pero el 28 de mayo de 1814 sucedió algo que iba a trastocar para siempre el transcurso de la historia. En las llanuras de Valencia se disputó un gran choque: la Batalla de Carabobo. En ella las tropas españolas fueron masacradas por los independentistas y el Ejército español quedó tan sumamente diezmado que ya no pudo retrasar por más tiempo lo inevitable.  Aquella victoria supuso el nacimiento de una nación. Tanto es así que hoy es muy común oír en los venezolanos: «Valencia, donde nació Venezuela». Valencia es actualmente la capital del industrial Estado Carabobo y también lo fue de la República de Venezuela en el pasado.

Aquella histórica batalla fue la primera ficha en caer de un gran dominó que acabaría dinamitando el Imperio Español. De hecho, tras liberar Venezuela, el libertador Simón Bolívar hizo lo propio con los actuales Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Las cadenas de la opresión se rompían una tras otra, las puertas de la libertad se abrían para Hispanoamérica, la historia estaba a punto de cambiar. Y todo empezó en Valencia. Allí, en sus afueras, se puede visitar hoy Campo de Carabobo, un impresionante monumento a aquella legendaria conflagración erigido en honor a los caídos de ambos bandos que hará las delicias de cualquier turista.

Venezuela: la cuna de Hispanoamérica.

Venezuela es la primera nación americana que se independizó del Imperio Español, en el siglo XIX. Fue en la Batalla de Carabobo de 1821, donde el ejército realista fue masacrado. Allí, en Valencia, nació Venezuela y provocó un efecto dominó en toda Hispanoamérica que acabaría por enterrar el imperio colonial en 1898.

Y es que Venezuela es por encima de todo la patria de Simón Bolívar. Bolívar fue el libertador de cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y su figura es omnipresente en el país. En los discursos, en los grafitis en las calles, los libros, en los bares… Todo el mundo rinde un culto casi mesiánico a aquel gran hombre.

Hoy es una nación famosa por tener a las mujeres más hermosas del planeta, por ser la superpotencia de los concursos de belleza, por sus telenovelas románticas y por ser uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas. Pero también sufre una alta tasa de corrupción y un aumento de la inseguridad ciudadana y del crimen.

Actualmente Venezuela vive bajo una dictadura neocomunista disfrazada de democracia con el presidente Hugo Chávez. Los recortes de libertades y de derechos individuales, las expropiaciones, y los cierres de medios de comunicación están a la orden del día. Todo augura una progresiva y creciente cubanización del país.

Pero allá donde prolifera la maldición, también suele abrirse paso la bendición, en este caso espiritual. En la república ha experimentado un fuerte avivamiento del Espíritu Santo, la gente predica la Biblia en medio de las plazas públicas y hay una auténtica explosión de iglesias evangélicas presente en cada barrio de la patria.

Venezuela es una tierra histórica que ha dado al mundo personajes célebres como Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, Rómulo Gallegos o Andrés Bello. Es el faro de luz que alumbra a América Latina, un país que ha inscrito su nombre en los libros de historia con letras de oro.

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