El noble arte de dormir la siesta.

Hay pocas cosas que me gusten de España pero las que me gustan, me encantan, como la tortilla de patatas o la siesta. Antiguamente, los europeos nos miraban con mala cara y nos acusaban de vagos por descansar media horita después de comer. Pero desde hace años esa perspectiva ha cambiado… Los turistas europeos que vienen a nuestras tierras se dan cuenta de que recién comido, con el sopor de la digestión y lo cálido del clima mediterráneo, el cuerpo pide un descansillo. Además, científicos alemanes certifican las bondades de la siesta; te oxigena el cerebro y tras esta breve pausa, estás mucho más activo. Es como recargar  las pilas.

Supongo que en Siberia o en Escandinavia, a 20º bajo cero, a uno no le entra sueño después de comer, pero aquí, con este clima que es la envidia de Europa, es normal parar para reponer energías. Yo quiero rendir tributo a nuestro particular yoga ibérico, que debería ser declarado por la UNESCO patrimonio inmaterial de la humanidad. No pocos médicos recomiendan una siesta de 20 a 30 minutos  pero personalmente la prefiero de dos o tres horitas en la cama, una siesta de pijama, Padrenuestro y orinal, que decía el  escritor Camilo José Cela. Dormir la siesta es todo un arte… No todo el mundo vale para ello. Hay que tener casta y oficio.

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¿Cuántas lenguas se hablan en España?

Muchas personas creen que en España sólo se habla el castellano. Otros, que únicamente se hablan cuatro idiomas (castellano, gallego, vasco y catalán). La realidad es más compleja. Sin ánimo de ser exhaustivos, vamos a hacer un breve repaso a las lenguas que se hablan en ese estado plurilingüe y pluricultural que es España:

1. Castellano. Se habla en toda España. Lengua oficial del Estado. 45.000.000 de hablantes. Es la lengua dominante en todos los territorios, tanto en aquellos que son monolingües como en los que tienen una lengua propia. En este segundo caso, el castellano supone un duro competidor para las lenguas minoritarias, que a menudo quedan relegadas a un papel secundario o incluso se ven abocadas a morir.

2. Gallego. Oficial en Galicia.  2.600.000 hablantes. Está estrechamente emparentada con el portugués, con el que estuvo unido en la Edad Media. En proceso de normalización.

3. Asturiano. También conocido como bable. Se habla en Asturias. Una ley lo reconoce como lengua a proteger, promover y difundir en los medios de comunicación y en la enseñanza, pero no como lengua oficial. 100.000 usuarios. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

4. Cántabro. También conocido como montañés. Se habla en Cantabria. 120.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

5. Leonés. Se habla en Castilla y León. Concretamente en las provincias de León y Zamora. 25.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

6. Extremeño. También llamado castúo. Se habla en Extremadura, concretamente en el noroeste de la provincia de Cáceres. Se cree que hay unos 200.000 hablantes, aunque posiblemente sean muchos menos. No hay estadísticas fiables. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

7. Fala Galaico-Extremeña. Se habla en la frontera de Extremadura con Portugal. Concretamente en el Valle de Jálama, en las localidades de San Martín, Eljas y Valverde. 6.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

8. Vasco. También llamado euskera. Oficial en el País Vasco y Navarra. 900.000 hablantes. En proceso de normalización. Es, posiblemente, la lengua más antigua de Europa, anterior al latín y sin conexión con ningún idioma conocido.

9. Altoaragonés. Se habla en el norte de Aragón, en la provincia de Huesca. Una ley lo reconoce como lengua que deberá ser objeto de protección y promoción, pero no como lengua oficial. 12.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

10. Aragonés oriental. También conocido como chapurriau. Se habla en el este de Aragón, en la frontera con Cataluña. 30.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En proceso de anexión por el catalán. En peligro de extinción.

11. Aranés. Se habla en Cataluña, en la comarca del Valle de Arán, donde es oficial. 5.000 hablantes. Hasta 1990 fue considerado un dialecto del catalán. En proceso de normalización.

12. Catalán. Se habla en Cataluña, donde es oficial. 4.600.000 hablantes. En proceso de normalización y de expansión. El nacionalismo expansionista catalán promueve activamente la anexión de idiomas vecinos. De hecho, el catalán es oficial en Baleares (de iure) y en Valencia (de facto) y está penetrando en el Aragón Oriental.

13. Valenciano. Se habla en Valencia, donde es oficial en la teoría. 2.000.000 de hablantes. Retrocede frente al castellano. En proceso de anexión por el catalán, que es oficial en la práctica. En peligro de extinción.

14. Balear. Se habla en las Islas Baleares. 600.000 hablantes. Retrocede frente al castellano. En proceso de anexión por el catalán, que es oficial. En peligro de extinción.

15. Murciano. Se habla en la Región de Murcia y en las comarcas limítrofes de Andalucía, Castilla-La Mancha y Valencia. Número de hablantes desconocido. En proceso de anexión por el castellano. En peligro de extinción.

16. Silbo gomero. Es un lenguaje silbado practicado en la isla de La Gomera (Islas Canarias) para comunicarse a través de barrancos. Declarado patrimonio etnográfico de Canarias, se promueve su enseñanza en la escuela.

17. Caló. Es el idioma del pueblo gitano, que no tiene una distribución territorial fija. Se cree que lo hablan 100.000 personas, aunque no hay estadísticas fiables. Retrocede frente al castellano. En peligro de extinción.

NOTA IMPORTANTE: Algunos de estos idiomas parten un tronco común, por lo se parecen mucho entre sí y por lo tanto sus hablantes son capaces de entenderse sin excesivas dificultades. Se debe a que todos ellos forman parte de una misma familia de lenguas. En el Estado Español encontramos las que siguen:

Familia 1: Gallego y fala galaico-extremeña.

Familia 2: Asturiano, leonés, extremeño y cántabro.

Familia 3: Aragonés oriental, aranés, catalán, valenciano y balear.

La adorable coquetería de las mujeres.

Una de las cosas más divertidas y fascinantes de las mujeres es su coquetería. “Para presumir hay que sufrir” -dicen-. Las féminas son capaces de lo que sea por tal de estar guapas. Son capaces de someterse voluntariamente a todo tipo de tormentos que la mayoría de los varones no aceptaríamos ni aunque nos apuntasen con una pistola. Porque vete tú a decirle a un hombre que se depile las ingles, a ver qué te contesta. Es la tiranía de la estética. Como en el cuento de Blancanieves (espejito espejito, dime quién es la más guapa), también en la vida real las féminas compiten ferozmente entre ellas por ver quién de todas está más buena.

Siempre me ha sorprendido lo diferentes que somos. Un chico se viste con lo primero que pilla en el armario mientras que ellas pueden tener un ropero repleto de conjuntos y no saben qué ponerse. Las damas buscan que sus zapatos y bolsos combinen los colores cuando los hombres somos capaces de presentarnos en una fiesta con un chándal y unas zapatillas llenas de mugre. Ellas acostumbran a estar horas frente al espejo poniéndose divinas y sufren caminando con tacones de vértigo; nosotros buscamos la comodidad. Si una mujer sube un par de kilos es el fin del mundo mientras que un varón come paella y pollo frito sin remordimiento alguno.

Están arreglándose durante horas pero vale la pena esperarlas porque nos dejan con la boca abierta. Son increíbles: sólo ellas son capaces de ponerse un escote o una minifalda en el más crudo invierno  porque no les importa pasar frío con tal de atraer las miradas masculinas. Es ley de vida. La hembra quiere gustar al macho. Pasa con los animales y pasa con las personas. A una mujer de verdad le gusta gustar, le gusta sentirse atractiva, saber que puede volver loco de pasión a su macho. Es su naturaleza. En el fondo, ellas siempre se han sentido como pez en el agua con ese papel de “objeto de deseo” que la sociedad les concede cada día.

Muchos infelices dicen que todas estas cosas se deben a la influencia de los medios de comunicación. No es cierto; en la Edad Media, cuando no existía la televisión ni las pasarelas de moda, en Europa el cánon de belleza pasaba por la blancura de piel. Todas querían ser cuanto más pálidas, mejor. Tanto era así que muchas chicas voluntariamente aceptaban criar tenias intestinales en sus entrañas para que les hicieran enfermar  y así tuvieran ese aspecto macilento que por entonces se consideraba sexy. Actualmente han llegado a otros extremos: la cirujía estética, la silicona, los rayos uva e incluso hasta auténticos peligros como la anorexia o la bulimia.

Desde niño me ha fascinado la coquetería femenil. Entonces me llamaba mucho la atención ver cómo mis hermanas mayores se maquillaban. Y hoy me fascina ver cómo mi novia se pasa horas (literalmente) frente al espejo poniéndose sexy para mí. Me enamora y me divierte. Seducción y sensualidad son atributos femeninos. Ellas son así y ojalá que nunca cambien. Es de agradecer todo cuanto hacen por embellecerse. Cuando Dios las diseñó sabía bien lo que hacía. Si el mundo fuera un jardín, ellas serían las flores. Si las féminas no existieran, desaparecería lo más bello de la creación. Son maravillosas. Que vivan las mujeres y la madre que las parió.

Premio Cervantes: historia de un disparate.

Decía el escritor catalán Josep Pla que los premios son una chorrada. Yo estoy plenamente de acuerdo. No sirven para nada, más allá de dar una publicidad momentánea. No son importantes, ni siquiera el famosísimo Nobel. La prueba es que el dramaturgo José Echegaray fue el primer español en ganar un Premio Nobel y hoy en España no lo conoce ni la madre que lo parió. Sin embargo todo el mundo conoce al literato Jorge Luis Borges, que curiosamente no lo ganó nunca.

Posiblemente el más grotesco de todos los premios literarios sea el Premio Miguel de Cervantes. Este título, considerado el Nobel de las letras hispánicas, es absurdo porque insiste año tras año en conceder el trofeo atendiendo más a la nacionalidad del premiado que a su talento. Existe una ley no escrita que dice que en una edición debe recibir el laurel un autor español y en la siguiente un americano, cumpliendo un disparatado sistema de turnos que recuerda al de la Restauración.

Esto significa ni más ni menos que el 50% de los galardonados son españoles y la otra mitad americanos. Y yo podría estar de acuerdo si efectivamente éste fuera el peso literario real, es decir, si efectivamente España tuviese tantos escritores geniales como tota Hispanoamérica. Pero esto es radicalmente falso. Hoy el 90% de los hispanohablantes del mundo vive en América y desde la irrupción del boom latinoamericano, el centro orbital de la literatura hispánica se ha trasladado a América.

El castellano nació en Castilla pero renació en América. Y digo renació porque a principios del siglo XX, era prácticamente imposible encontrar autores españoles en librerías inglesas, holandesas o francesas. Tanto es así que el propio literato Eugeni d’Ors recomendaba a los escritores catalanes que escribieran en catalán, porque ya que ni siquiera escribiendo en español iban a ser traducidos, leídos y conocidos en el extranjero, al menos que escribieran en la lengua vernácula del país.

Pero si hoy el español vuelve a tener una cierta fuerza literaria en el mundo (digo literaria, porque en casi ninguna otra cosa destacable tiene fuerza) es gracias al realismo mágico de Hispanoamérica. Asumámoslo; por primera vez en la historia los mejores libros en lengua española no se escriben en Europa. ¿Qué clase de jurado es el que condecora a Francisco Umbral antes que a Gabriel García Márquez? Los premios literarios deben atender a los méritos del autor, no a su pasaporte.

A la RAE ni caso.

“De las epidemias, de las blasfemias y de las academias, líbranos Señor“.

Rubén Darío (poeta).

Los payasos de la Real Academia Española (RAE) han vuelto a liarla. Ese nido de pedantes dirigidos por un pigmeo intelectual como Víctor García de la Concha (no hay más que verle la cara para darse cuenta de que muchas luces no tiene) han vuelto a hacer el ridículo con sus absurdas reformas. A la palabra “guión” -aguda de toda la vida- ahora se le retira la tilde por monosílaba. Igual “truhán”.  Hace unos años suprimieron la tilde al adverbio “sólo”, aunque servía para diferenciarlo de “solo” (sin compañía). Incluso se elimina la tilde de la disyuntiva entre cifras… con lo que útil que resulta. “Este” y “esta” tampoco llevarán el acento gráfico nunca. La RAE siempre adelante como los patos… con una cagada a cada paso.

Y todo lo hacen en pro de la supuesta unidad del idioma. Parece que hemos pasado de la “España se rompe” de la derecha más casposa a la de “el español se rompe” de los lisiados mentales de la RAE. ¿Es que no conocen el concepto de “unidad en la diversidad”? ¿Qué problema hay en que a la “V” se le diga “uve” en España y “be baja” en América? ¿Por qué la “Y” pasará de llamarse “i griega” a llamarse “ye”? ¿Por qué todos igual? La lengua no evoluciona con prohibiciones. No se le puede controlar como a un animal domado, como si pudieran ponerle un bozal. A cada minuto nacen y mueren palabras. La RAE sólo debiera limitarse a tomar nota. Pero ni limpia, ni fija ni da esplendor. Si acaso marea más que otra cosa.

Antes, la RAE era una cueva de dinosaurios lingüísticos incapaces de cualquier reforma. Ahora las que hacen son todas surrealistas. ¿De qué sirven todos estos cambios? ¿No ven que empobrecen el idioma? Yo hace años que a la RAE no le hago ni caso y animo a mis alumnos a que hagan lo mismo. Y eso que soy profesor de castellano. Porque el amo de la lengua es el pueblo, no cuatro intelectuales de salón. A ver si se fijan en el inglés, una lengua dinámica y viva, siempre en constante evolución creadora. Es la más importante del mundo y no tiene un ente oficial que la regule. Queridos academierdos, tomen ejemplo del inglés y disuelvan ese disparate que es la RAE… será el mejor servicio que puedan prestar al género humano.

A mí me gusta descargar libros gratis ¿soy un delincuente?

Lo reconozco. Descargo libros electrónicos gratis de internet. Me encanta la lectura y los libros-e abren un inmenso panorama repleto de posibilidades.  Los que creemos en la cultura libre somos tildados por los chupópteros y apesebrados oficiales de ser “piratas”, “ladrones”, “delincuentes”  y hasta “terroristas”.  Flipas. Yo no tengo un parche en el ojo ni tampoco una pata de palo pero si quieren llamarme pirata… Pues vale. Está bien, soy un pirata ¿y qué? Leer no es ningún delito.

Es una barbaridad que se pretenda cobrar 15 ó 20 euros por un libro-e. Algunos libros digitales se están vendiendo sólo un 10% más barato que su homónimo en papel. Eso es un atraco a mano armada ya que un PDF (o cualquier otro formato alternativo) carece de gastos de impresión y distribución y los costes de la maquetación son casi inexistentes. Los editores están ciegos si piensan que harán negocio porque la gente tampoco es tonta y antes de dejarse robar, lo descargará gratis.

Es más, yo mismo soy autor y como tal, quizás no debería decir esto porque es como tirar piedras contra mi propio tejado, pero es que aparte de escribir también creo en el comercio justo. Yo animo a la gente a que antes de pagar un precio abusivo por un libro-e se lo descargue gratis de internet. Incluso si son los míos y no gano dinero con ello. Me da igual, porque lo realmente importante  para un autor es (o debería) ser leído, no vender más o menos. Eso ya es “vanidad de vanidades”.

Además, un escritor debería sentirse  halagado de que pirateen su libro. Primero, porque eso supone que despierta interés entre el público. Y segundo, porque de esta forma puede llegar a una comunidad de lectores mucho mayor. Entonces ¿cuál es el problema? El problema es que los intermediarios no pueden chupar del bote. Por lo demás yo me siento sumamente honrado cuando todos los días llega gente a mi bloc tras haber tecleado en Google “descargar gratis por qué dejé de ser ateo”.

Parece mentira que un escritor tenga que decir esto pero si las editoriales no espabilan se van a pegar una hostia como las discográficas. Por cierto, es curioso que las mismas empresas que se quejan de que pirateas sus discos son las que luego te venden grabadoras de DVD y discos vírgenes para que te copies lo que te venga en gana. Hatajo de hipócritas. Ya vale de criminalizar a los amantes de la cultura: hacerse una copia para uso personal sin ánimo de lucro jamás es un delito.

Los mejores libros de la historia de la humanidad fueron escritos antes de que existieran las grandes editoriales o los derechos de autor. Homero no escribió La Ilíada pensando en hacerse rico. Joanot Martorell no redactó el Tirant lo Blanch pensando en vender más o menos ejemplares. Casualidad o no, las mejores obras fueron escritas en un tiempo donde lo que importaba de verdad  era la literatura y no la mercadotecnia y otras absurdas zarandajas de nuestros días.

Hoy el panorama literario se ha convertido en una triste feria de vanidades donde muchas editoriales (casi todas, a decir verdad) se ríen de los autores y no atienden a las necesidades reales de los lectores. Publicistas, maquetadores, distribuidores y una legión de intermediarios han eclipsado a los autores durante demasiado tiempo. Quizás el libro digital pueda venir bien para poner un poco de cordura en todo este desconcierto. Mientras tanto aprovecha; descarga todo lo que puedas y lee.

Una revolución a las puertas.

La literatura está a punto de sufrir una transformación que supondrá un antes y un después en la historia. Durante milenios el papel fue -y de hecho sigue siendo- el principal soporte sobre el que se ha transmitido el conocimiento. Pero eso ya está a punto de cambiar para siempre con la llegada de los libros electrónicos o libros-e.

Desde hace años sigo el tema. Hasta hace poco los libros-e eran el futuro pero ahora ya son el presente. En Estados Unidos el panorama editorial sufrirá un cambio radical en menos de cinco años que hará que los libros de papel queden relegados frente a los digitales, tal y como ya pasó con el teléfono fijo frente al móvil.

Los dispositivos de lectura digital están bajando de precio rápidamente. Sony y Amazon ya venden lectores por poco más de 100 euros (hace unos años valían en torno a 1.000). ¿Qué pasará cuando la tecnología se abarate aún más y un lector sea tan barato como una radio? ¿Que sucederá cuando apenas valga 30 ó 60 euros?

El Gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, pretende que los escolares cambien sus pesados libros de texto por libros digitales. Ya se hacen pruebas piloto en varias escuelas de Europa. La próxima generación de jóvenes va a crecer con el libro digital. Sobre todo si es barato y se puede distribuir por internet.

Yo creo firmemente que esto es el futuro editorial. Los libros-e apenas ocupan espacio físico, pueden tener un precio competitivo (otra cosa distinta es que las editoriales quieran), el autor puede venderlos sin intermediarios, no se descatalogan, tienen mejor distribución… El libro digital se va a comer vivo al de papel.

El libro-e es una gran oportunidad, en especial para las lenguas minoritarias. ¿Qué sentido tiene gastar 2.000 euros en imprimir 500 copias en papel con una distribución penosa que ni siquiera van a dar beneficios al autor pudiendo liberar un PDF en internet y ofrecer un contacto mucho más próximo entre creador y lector?

Imagina cuando un lector digital cueste 60 euros. Imagina lo que puede ser comprar  libros de todo el mundo por precios mucho más baratos, sin costes de impresión ni de distribución. Imagina libros que no quedan descatalogados nunca. Imagina tener disponible una obra en sólo 30 segundos. El futuro es ahora.

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