Vietnam: orgullosos, independientes, indómitos.

Vietnam es una nación muy antigua. Surgió como una escisión de China en el 221 A.C., y aunque un siglo después fue reabsorbida, se volvió a independizar de Pekín en 939. La primera gran dinastía reinante, los Ly, gobernó dos siglos y forjó un gran sentimiento nacionalista. Entre los siglos XIII y XVI el país vivió su expansión y apogeo.

En el siglo XVII comenzó su declive con profundas luchas intestinas y divisiones internas. París comenzó a ambicionar estas tierras y no paró hasta convertir Vietnam en un protectorado francés. Tras una intentona independentista en 1945, en 1954 Vietnam se partió en dos (norte comunista independiente y sur de corte capitalista y dominio francés).

De 1955 a 1975 Washington atacó Vietnam del Norte y apoyó el del Sur, temeroso de una reunificación que dejara el país en manos de los comunistas. Tras dos décadas de guerra, Estados Unidos sufrió la mayor derrota de su historia y Vietnam se reunificó en 1976. Luego fue a la  guerra con Camboya (1977-1991) y repelió una invasión china (1979).

La República Socialista de Vietnam ha pasado de ser un estado dictatorial comunista empobrecido por las guerras y carente de beneficios sociales (sin pensiones de jubilación, sin sanidad pública…) a un modelo similar al chino (comunista de nombre, pero ultraliberal en lo económico) que ha hecho del país una economía en crecimiento veloz.

El idioma oficial es el vietnamita aunque sigue existiendo una cierta élite ilustrada que habla francés, como un vestigio sin duda de la época colonial. Hay una mayoría social budista y una minoría cristiana, aunque ambas controladas de forma férrea por un estado totalitario. A nivel cultural, son famosos sus espectáculos de marionetas sobre el agua.

La sociedad vietnamita tiene un espíritu orgulloso, independiente, indómito. Se trata de un pueblo muy nacionalista, muy celoso de su cultura propia, que se ha pasado la vida haciendo frente a grandes imperios invasores que han fracasado en su intento de sojuzgarlo. Pero Vietnam sólo quiere ser Vietnam. Sólo quiere que lo dejen vivir en paz.

Los tres pueblos más inteligentes de Europa.

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Hay tres pueblos en Europa a los que admiro profundamente. Ellos son los más inteligentes. No digo que sean los más simpáticos, los más solidarios o los más amables. De hecho, ninguno ganaría nunca un concurso de popularidad. Pero sí son los más inteligentes; los que mejor saben adaptarse al entorno, los que más astutamente saben defender lo suyo. Habrá quien les acuse de egoísmo, saqueo o incluso rapiña. Pero los pueblos inteligentes defienden lo suyo antes que lo de fuera. Su moneda, su soberanía, sus intereses. En cambio, los pueblos estúpidos piensan en el interés colectivo antes que en el suyo propio. Los primeros son dominantes, los segundos se dejan dominar. Tenemos mucho que aprender de ellos.

Suiza. Un estado confederal en el que cada cantón tiene autogobierno y hacienda propia. Una democracia directa que hace que el pueblo tenga siempre la última palabra y pueda tumbar las decisiones de un Gobierno que no respete la voluntad popular. Una neutralidad que le ha permitido vivir en paz mientras, a su alrededor, las naciones del mundo se mataban unas a otras como hormigas. El primer paraíso fiscal de la historia moderna (desde 1934); una patria que se enriquece a costa de las demás, y que, sorprendentemente, las demás lo permiten. AELC en vez de UE y franco suizo en vez de euro. La saludable práctica de aprender idiomas. Un 3% de paro y un sueldo mínimo equivalente a 2400 € al mes.

Israel. Una patria para los judíos. El pueblo escogido. La élite de la humanidad. Una cultura empresarial que favorece al emprendedor y que fomenta la innovación. Una ciencia que hace florecer frondosos vergeles en medio del desierto más árido. Banca y comercio. Gente culta y preparada. Un país pequeño capaz de mantener a raya a 1500 millones de musulmanes que querrían borrarlo del mapa. Un ejército que gana todas las guerras porque no puede permitirse el lujo de perder ninguna. Una potencia nuclear. El mejor servicio secreto del mundo.  Una alianza estratégica con Washington. El sueño hecho realidad de convertir un pequeño pedazo de tierra en una de las naciones más poderosas del globo.

Inglaterra. Fíjese bien: digo Inglaterra, no Reino Unido. La nación más poderosa de Europa, la que siempre sale triunfante de todas las guerras. Una mentalidad forjada en el protestantismo, la democracia, el liberalismo y el capitalismo. Un pueblo que sabe reinventarse a sí mismo: primero Inglaterra, luego Reino Unido, Imperio Británico y ahora la Commonwealth. Una reina que lo es de dieciséis estados soberanos. La Revolución Industrial. Más Premios Nobel por habitante que los Estados Unidos. Esperar y ver. Divide y vencerás. La Angloesfera y la OTAN. El inglés como lengua franca. Londres, centro financiero internacional. La libra esterlina. El gran acierto de no entrar en el euro y el de votar a favor del Brexit.

Pastunistán: un pueblo separado por una frontera.

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Los pastunes se encuentran en Afganistán (45% del total de la población, etnia mayoritaria) y Pakistán (16% del total). Los pastunes afganos se hallan en la parte sur y oriental del país y los pastunes pakistaníes en la noroccidental. Entre ambos superan los 40 millones de personas. Su origen se remonta a la noche de los tiempos.

Afganistán nació en el año 1747 como una gran confederación de tribus pastunes. Pero en 1893 sir Mortimer Durand trazó una línea de 2640 km para definir el extremo occidental de la India británica.  Esto desgajó una parte de Afganistán que fue a parar a la India colonial y -a partir del año 1947-, ya de rebote, a Pakistán.

Los colonos británicos actuaron bajo el principio de “divide y vencerás”. Así, el pueblo pastún quedó separado por una línea arbitraria trazada por un colono inglés. Esto ha provocado que los pastunes de ambos lados de la frontera tengan más contacto entre ellos que con los connacionales de sus respectivos estados patrios.

El Pastunistán pakistaní proclamó su independencia en 1947 pero ésta no fue renonocida por nadie. Actualmente hay cuatro posibilidades: autonomía, independencia, anexión a Afganistán o incluso romper la unidad de Afganistán y la de Pakistán para crear un Pastunistán independiente situado justo entre ambos estados.

Los pastunes son una tribucracia; un puzzle de docenas de tribus mal avenidas entre sí pero con la misma lengua en común. Tienen una visión medieval de la vida, una sociedad compartimentada en clanes familiares con códigos de honor arcaicos, y un extremismo islamista que les hace simpatizar con los talibanes y Al-Qaeda.

La etnia pastún siempre ha fascinado a Occidente. Quizás por su carácter indómito que hace que sea imposible de someter. Son pastores y montañeses que se han pasado toda la vida escondidos en cuevas y haciendo guerras de guerrillas. A veces contra los imperios invasores. A veces, entre ellos mismos. No se rinden jamás.

Sindh: cuando los inmigrantes marginan a los locales.

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Sindh es un pueblo islámico que a lo largo de los siglos ha padecido la bota opresora de mil y un imperios: musulmanes, mongoles, persas, sijs, británicos… En 1947 renunció a ser independiente para formar parte de un nuevo estado (Pakistán) a cambio de que mantener su autogobierno y del respeto a los derechos civiles.

Pakistán es un estado multicultural en el que la base de la cultura es la lengua. Pero el único idioma oficial en el Estado es el urdu, pese a que sólo lo habla el 6% de pakistaníes. Así lo decidió Liaquat Ali, el primer primer ministro de Pakistán. El urdu es la lengua hablada por los refugiados musulmanes venidos desde la India.

El grueso de estos inmigrantes -llamados muhajires- se instaló en la provincia de Sindh, fronteriza con India. Así, de la noche a la mañana estos recién llegados colonizaron la región, especialmente Karachi, y gozaron de todo tipo de ventajas (empleos, viviendas…) en detrimento de la población local, que vio desplazada su cultura.

En 1972 el idioma sindhi fue reconocido en la provincia por el parlamento local. Esto provocó las airadas protestas de los muhajires, que exigían que el urdu fuera la única lengua oficial. Hubo fuertes tensiones étnicas y hasta asesinatos de sindhis a manos de terroristas urduparlantes, a los que apoyaban los muhajires de Sindh.

El Estado avasalla y margina a este pueblo. Un ejemplo de ello es la injusta distribución del agua, ya que mientras que Punjab está bien provista de recursos hídricos, Sindh se desangra por la sequía. El pueblo sindhi es extranjero en su propia tierra; los inmigrantes marginan a los locales, los forasteros mandan en su casa.

Para rematar, la situación fronteriza con India la hace vulnerable en caso de guerra. Guerra que nunca obedece a intereses sindhis. Y aunque Pakistán destina el 30% de su presupuesto a la defensa, Sindh no se siente seguro. Irónicamente, los sindhis ven las bases militares pakistaníes como una amenaza contra ellos mismos.

Santa Lucía: entre montañas y volcanes.

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Santa Lucía es un diminuto estado insular ubicado en el Nuevo Mundo, más concretamente en el Mar Caribe. Se independizó de Reino Unido en 1979 aunque la jefatura de Estado todavía recae en la reina de Inglaterra, Isabel II. Es, por tanto, una monarquía constitucional. Su nombre proviene de Santa Lucía de Siracusa.

Antiguamente, esta ínsula fue poblada por siglos por arawaks y caribes, hasta que España la descubrió en el siglo XVI. Pese a su pequeño tamaño, fue disputadísima tanto por colonos franceses como británicos y cambió de manos catorce ocasiones (siete para cada potencia), hasta que finalmente el Reino Unido fue quien se la apropió.

La influencia de los franceses, que ocuparon la isla doscientos años, se mantiene en la hegemonía del catolicismo y en el francés criollo que aún habla mucha gente. El inglés, no obstante, es el idioma oficial, y también hay protestantes. La inmensa mayoría de la población desciende de los esclavos negros traídos de África.

Santa Lucía mezcla en su idiosincracia elementos europeos, caribeños y africanos. La música y la danza son dos de sus principales manifestaciones culturales. Destaca el carácter afable y hablador de sus habitantes, entre los que sobresale el Premio Nobel de Literatura Derek Walcott y Nobel de Economía Arthur Lewis.

A nivel económico, la mayoría de la gente es pobre y mucha debe emigrar. Pese a ello, la alta natalidad empuja la demografía al alza. El turismo y la ingeniería fiscal son las dos principales fuentes de riqueza, pero no están tan desarrollados como en otras islas de la región. El volcán La Soufrière es una fuente de energía geotérmica.

Santa Lucía tiene un origen volcánico y está atravesada de norte a sur por una cordillera montañosa cubierta de bosque tropical. De sus bellas montañas descienden numerosos riachuelos que constituyen valles fértiles que, combinados con la selva tropical y las playas, hacen del reino de Santa Lucía una paradisíaca isla.

Dominica: mestizaje anglofrancés.

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Dominica se llama así debido a que el explorador Cristóbal Colón la descubrió un domingo. Esta isla caribeña fue poblada originalmente por los arawak hasta que los caribe los desplazaron de la región. Los feroces caribe se hicieron fuertes en la isla hasta el punto de lograr repeler a los colonos españoles y británicos por siglos.

No fue hasta el siglo XVII que los franceses colonizaron la isla. Aunque un siglo después pasó a manos de los británicos, la influencia cultural francesa perdura hasta la fecha. De hecho, además del inglés se habla también un criollo francés y el catolicismo es la religión predominante entre la población, la cual es de raza negra.

Los esclavos africanos heredaron el carácter indómito de los caribe y en 1838 Dominica fue la primera colonia británica en el Caribe en tener una legislatura dominada por negros. En 1978 se independizó del Reino Unido bajo un régimen republicano por lo que, a diferencia de otras patrias vecinas, Isabel II no reina allí.

Esta república independiente es un país con graves problemas de pobreza y desempleo que tradicionalmente ha vivido del cultivo del banano, aunque en los últimos años ha centrado sus esfuerzos en desarrollar el turismo y la ingeniería contable, por lo que hoy es uno de los paraísos fiscales que más crece en el mundo.

Los dominiqueses tienen una gran riqueza medioambiental. La mayor parte de su nación está cubierta por selva. Cuenta también con bosques tropicales, playas, volcanes… Además, el menudo país puede presumir de tener el desierto más puro del Caribe y las segundas aguas termales más grandes del mundo, las del lago Boiling.

Esta patria también destaca en su biodiversidad. Cuenta con una población muy importante de cetáceos, especialmente de cachalotes, que atraen la atención de biólogos marinos. Y el loro imperial es un ave endémica hasta el punto de ser considerada todo un símbolo nacional y aparecer como emblema en la bandera patria.

Antigua y Barbuda: todo un mundo de curiosidades.

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Antigua y Barbuda es un estado soberano del Mar Caribe. En este  archipiélago habitaron los arawak y los caribe por siglos hasta la llegada de los colonos españoles primero, y de franceses e ingleses después. Estos últimos llenaron las islas de esclavos africanos y presos políticos irlandeses para hacer trabajos forzados.

Vere Bird es el auténtico padre de la nación. Él fundó el primer partido político del país (Partido Laborista); así como el primer sindicato. Fue también el que más luchó por lograr la independencia nacional (que obtuvo de Reino Unido en 1981) y el hombre que más veces ha sido primer ministro. La reina es Isabel II de Inglaterra.

La economía ha ido evolucionando con los años. Empezó con las plantaciones de caña de azúcar, después pasó al turismo (que gracias a su clima tropical y playas de ensueño, es la principal fuente de ingresos y empleo) y finalmente el país ha acabado convirtiéndose en un paraíso fiscal al estilo del resto de ínsulas de la zona.

La nación cuenta con algo más de 90.000 almas. Predominan los negros, pero también hay blancos, mulatos y mestizos. La mayoría  es protestante y se habla tanto el inglés como el criollo. La cultura británica, el crícket y los platos a base de maíz y patatas dulces son algunos rasgos de la cultura popular de este diminuto estado.

Su origen etimológico es curioso. El explorador Cristóbal Colón llamó a una isla “Santa María la Antigua”, y a la otra “Barbuda” (por las barbas de líquenes de adornaban sus palmeras). Otra curiosidad: el país cuenta con el Hospital más avanzado de todo el Caribe y varias Universidades donde estudiar Ciencias de la Salud.

Otro detalle: Una de sus islas (la minúscula Redonda) es un ficticio reino que pasa de escritor en escritor desde que el autor M.P. Shiell propagó la leyenda de que su padre Matthew Shiell se proclamó rey para hacerlo heredero al trono. La reina de Inglaterra autoriza el Reino de Redonda, a condición de que éste sea ficticio.

Una pequeña acción puede cambiar el mundo.

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El nacionalista indio Mahatma Gandhi es posiblemente el icono por excelencia del pacifismo y la no violencia. En el pasado siglo XX luchó por una causa tan noble como darle una patria a su pueblo. Cuando sólo era un joven abogado un periodista británico le preguntó cómo pensaba lograr la independencia de la India teniendo en cuenta que tenía en frente al poderoso Imperio Británico y que los independentistas eran solamente una pequeña minoría. Él respondió: “Aunque la defienda una minoría de uno solo, la verdad continúa siendo la verdad”.

Gandhi luchó contra la injusticia clamorosa del imperialismo y favor de la libertad. Y lo hizo desde la desobediencia civil y la resistencia pacífica, sabedor de que una ley injusta no es ley. Los manifestantes indios se dejaban romper las cabezas por los soldados británicos sin ofrecer la más mínima resistencia, lo cual tuvo un efecto demoledor en la opinión pública internacional. En cierta ocasión, sus seguidores recurrieron a la fuerza para defender sus derechos y como respuesta él hizo una huelga de hambre hasta que toda la violencia cesara en el país.

Pues bien, este hombre extraordinario meditó durante largo tiempo convertirse al cristianismo. La doctrina cristiana le seducía pero finalmente no lo hizo, según él mismo afirmó, a causa del mal comportamiento de los cristianos. Como anécdota, debemos decir que cierto domingo Gandhi quiso entrar en una iglesia bautista… ¡Pero lo expulsaron por no ser blanco! ¿Qué hubiera ocurrido si aquellos bautistas le hubieran mostrado el verdadero amor de Jesucristo? Conviene que los cristianos prediquemos con el ejemplo; una pequeña acción puede cambiar el mundo.

Surinam: el patio trasero de Holanda.

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Surinam no tiene un cantante célebre, ni una estrella del cine, ni una Miss Mundo, ni un Premio Nobel, ni una playa para lucir en postales. Tampoco tiene el petróleo de Venezuela ni los Carnavales de Brasil. Ni si quiera el Papa viajero, Juan Pablo II, viajó jamás allí. Surinam es un país hermoso, pero no lo conoce nadie.

Fue colonia de españoles, británicos y holandeses. El país más joven y pequeño de Sudamérica, independizado  de Holanda en 1975, cuenta con sólo medio millón de almas. Hay más, pero están fuera. 350.000 surinameses viven en Holanda. Y no piensan en regresar en las vacaciones sino en ayudar a los suyos a escapar de allí.

Los niños juegan al fútbol con la idea de escapar de la pobreza. Futbolistas de la talla de Edgard Davids, Patrick Kluivert, Clarence Seedorf, Ruud Gullit, Frank Rijkaard, Royston Drenthe o Jimmy Floyd Hasselbaink tienen ascendencia surinamesa, pero todos ellos prefirieron vestir la camiseta de Holanda.

Esta tierra está poblada por descendientes de indios, africanos negros, javaneses, chinos, árabes, amerindios, blancos… La lengua oficial es el holandés, aunque también se habla sranang tongo, que es una mezcla de inglés, holandés y lenguas africanas. Eso por no mencionar los idiomas de cada una de las comunidades locales.

¿Por qué son tan diferentes del resto de sudamericanos? Cuando los europeos se repartían el mundo como si jugaran al Monopoly, los holandeses intercambiaron Nueva Ámsterdam (actual Manhattan) por Surinam. Fruto de tanto lío con las fronteras, esta república reclama territorios a sus vecinos Guyana y Guayana Francesa.

En este país caribeño hay hindúes, protestantes, católicos, musulmanes, judíos… Allí puedes ver una sinagoga justo al lado de una mezquita y no pasa nada. No hay problemas de racismo ni de intolerancia religiosa. Los surinameses se toman con buen humor eso de ser tan distintos en un continente donde todos son iguales.

Costa Rica: un ejemplo para Latinoamérica.

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La actual Costa Rica fue parte del Virreinato de Nueva España desde el siglo XVI hasta 1821. Luego, fue parte de México, Provincias Unidas del Centro de América y República Federal de Centro América, de la cual se separó en 1838. Costa Rica pronto entendió que le iba a ir mucho mejor siendo cabeza de ratón que cola de león.

Esta república centroamericana bañada por las aguas del Caribe y del Pacífico apostó por las ideas liberales desde su nacimiento, a diferencia de sus vecinos, que se decantaron por un conservadurismo reaccionario.  Con el tiempo, se ha ganado a pulso la reputación de ser una de las democracias más consolidadas de América.

Tras la Guerra Civil de 1948, se abolió el Ejército. Esto fue una jugada maestra. Primero, porque Costa Rica se libró de un montón de militares ociosos que sólo servían para organizar guerras civiles y golpes de estado; así ganó en estabilidad. Y segundo, porque el dinero de Defensa fue para invertir en sanidad, educación y cultura.

Costa Rica ha pasado poco a poco de exportar café y bananas a convertirse en una economía de turismo y de servicios. El costarricense es un pueblo culto y pacífico, conocedor de sus derechos. Las tasas de pobreza y las diferencias de clase son, ya desde el siglo XIX, sensiblemente menores que la de los países de su entorno.

La sociedad es un crisol étnico compuesto por mestizos, blancos, negros, mulatos e indígenas. El español es el idioma oficial, aunque también se hablan varias lenguas nativas. La mayoría de la población es católica aunque hay bastantes protestantes y ateos. La cultura popular es rica y variada y el folklore está muy vivo.

Costa Rica tiene registros positivos a nivel internacional en medio ambiente, turismo, libertad de prensa, seguridad ciudadana y bienestar social. La sanidad y la educación públicas ofrecen excelentes coberturas, los sectores estratégicos son públicos y es una democracia consolidada… Un ejemplo a seguir para América Latina.

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