¿Sabías que los más grandes intelectuales catalanes han negado la unidad de valenciano y catalán?

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Algunos de los más grandes intelectuales catalanes de todos los tiempos han negado, con mayor o menor intensidad, que catalán, valenciano y balear sean una única lengua.

“El catalán y el valenciano son dos formas de una misma rama idiomática; cada una con su personalidad, y cada una con su afinidad marcada”. Son palabras del catalán Guillem Díaz Plaja, crítico, profesor y escritor, académico de la Real Academia Española (RAE) y miembro del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Palabras recogidas por Vicent Ramos en su libro Pancatalanismo entre valencianos (1978).

En la misma línea se pronunció en su Geografía General del Reino de Valencia (1920-1927) el historiador, bibliógrafo, político y escritor catalán Francesc Carreras i Candi: “Nadie podrá asegurar que el valenciano y el mallorquín sean dialectos del catalán. Los tres se han desarrollado con absoluta simultaneidad de tiempo y divergencias léxicas, sin influirse mutuamente”.

Y continúa Carreras i Candi: “Nuestro juicio es aceptar una distinción racional entre valenciano, catalán y mallorquín, así en lo que concierne a sus variantes lingüísticas y también a su propia procedencia”.

También Alexandre Cirici encontró diferencias notables entre ambas lenguas. En 1980, incluso llega a reconocer en su ponencia en la Asamblea de Parlamentarios del Consejo de Europa sobre lenguas minoritarias que los valencianos no consideran el catalán su lengua: “En cuanto al valenciano aquí la cosa es muy pintoresca. Verás: los catalanes escribimos en valenciano o leridano. La diferencia estriba en que nosotros pronunciamos de una forma mientras que los valencianos lo hacen tal como escriben. Es una cosa curiosa el hecho de que nuestra lengua ha tenido desarrollo literario a partir del valenciano, porque era el que se utilizaba en los documentos oficiales del pasado. De todas formas los valencianos, por tradición, consideran que hablan otra lengua diferente del catalán”. Cirici es estudioso y crítico del arte, docente, diseñador gráfico, publicista y político.

Según algunos filólogos, una de las causas por las que avanza la castellanización de la sociedad valenciana es porque los niños no se identifican con el dialecto barcelonés que les imparten en la asignatura de valenciano.

El catalán Miquel Batllori también era consciente de ese fuerte rechazo social: “El catalán de Barcelona que se intenta imponer en Valencia y Baleares es un dialecto infecto e infame… es totalmente anticatalán ya que en esos lugares nunca se aceptará que un dialecto tan infecto como el de Barcelona se pueda imponer como lengua nacional”. Estas palabras fueron recogidas por el diario Las Provincias el 2-11-1992. Batllori fue teólogo, historiador, escritor y un gran erudito que fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 1995.

El miembro de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL), Jordi Colomina, admitió (Actes de les Jornades sobre normes i planificació lingüístiques, 1994) que hay que forzar de forma artificial a los valencianos para que hablen como en Barcelona: “Ahora creo que ha llegado la hora de actuar sobre los hábitos ortográficos de los valencianos. Ya hemos conseguido una cierta tradición valenciana de escribir el valenciano de una determinada manera desde hace unos años, y se actuó con prudencia, pues se temía que los valencianos no aceptaran determinados cambios. Yo creo que ahora es el momento de introducir más cambios. Por ejemplo, la acentuación. Tenemos que acentuar todos igual, por tanto propongo que los occidentales tenemos que aceptar la norma oriental. Dicho entre paréntesis, la morfología verbal es la única cosa que aún no podemos unificar. El momento no es bueno todavía, no podemos. Creo que puede ser en 15 o 20 años si la comunicación sigue aumentando entre los países catalanes podremos alcanzar esa unificación. Éstas son unas propuestas para que los valencianos nos adaptemos a la ‘norma barcelonesa'”.

FUENTE:

Las Provincias. 2-11-1992.

-Carreras i Candi, Francesc. Geografía General del Reino de Valencia. Ed. Martin. 1920-1927.

Ferrer, Josué. Els més grans intelectuals catalans han negat l’unitat de les llengüesValéncia hui. 3-6-2007.

-Ramos, Vicent. Pancatalanismo entre valencianos. Quiles. 1978.

 

¿Sabías que el mejor filólogo catalán del siglo XX defendió el idioma valenciano?

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“La individualidad de la lengua valenciana dentro de la familia de las lenguas de Oc, nadie que tenga una mediana cultura la pone en duda”. Estas palabras corresponden al catalán Manuel de Montoliu i Togores, quien fue doctor en Filosofía y Letras, articulista, filólogo y escritor. Montoliu está considerado por muchos como el más destacado filólogo catalán del siglo XX.

Este ilustre profesor de la Universidad de Barcelona nació en esa ciudad en 1877 y también murió allí en 1961 y por tanto vivió en una época en la que no se cuestionaba desde el punto de vista de la ciencia que el valenciano fuera una lengua independiente. “Hoy los escritores catalanes ya no oponen razones científicas a la fuerte personalidad de la lengua valenciana, ni se oye con tanta frecuencia como antes alegar la clasificación  según la cual se le da el nombre de catalán a todas las lenguas occitanas de España”, afirmaba Montoliu.

Montoliu era de la opinión que el catalán, el balear y el valenciano eran idiomas hermanos dentro de una gran familia de lenguas (la familia occitana) donde están incluidos también el lemosín, el provenzal, el occitano, el auvernés y un largo etcétera de idiomas hablados en el sur de Francia y con los cuales nos entendemos.

“Confieso por mi cuenta que esta clasificación, como la mayoría de ellas [la de las lenguas occitanas de España] no deja de ser convencional. El nombre que se le ha de dar a una lengua es siempre un problema difícil, y llega a ser imposible su solución cuando se trata de agrupaciones de lenguas y de dialectos. Las discusiones sobre si debe llamarse provenzal o lemosina la lengua medieval de los trovadores; italiano o toscano, la lengua italiana; castellano o español la lengua oficial de España, están todavía en el orden del día”.

Manuel de Montoliu es uno de los cerebros más insignes de la pasada centuria y, a diferencia de los actuales intelectuales catalanes, siempre fue respetuoso con la voluntad del pueblo valenciano:

“La costumbre de llamar valenciana a la lengua popular de Valencia, la vemos seguida constantemente por los escritores valencianos de los siglos XIV y XV. Lo más sensato y prudente es aceptar sin discusión esta costumbre que perdura hasta el presente. Aunque parezca una paradoja, quiero aclarar que el elogio que escribió Cervantes de la lengua valenciana, tiene para mí más importancia y más peso que la opinión de tres o cuatro sabios. ¡Salve, pues, dulce lengua valenciana!”.

Es ésta la manifestación más contundente de Montoliu hacia la lengua nacional de los valencianos. El más importante filólogo del siglo XX consideró que el valenciano era una lengua independiente dentro de la familia de lenguas de Oc. Todas estas declaraciones vienen recogidas en el libro La llengua valenciana, en perill de Francesc de Borja Cremades, publicado en 1982.

FUENTE:

-De Borja Cremades, Francesc. La llengua valenciana, en perill. Grup d’Acció Valencianista. 1982.

Ferrer, Josué. El millor filòlec català del segle XX defengué l’idioma valencià. Valéncia hui. 25-3-2007.

¿Sabías que varios académicos del IEC han negado la unidad de valenciano y catalán?

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Aunque en la actualidad, el pancatalanismo afirma que la unidad de las lenguas valenciana y catalana es un hecho científico incuestionable, no siempre ha sido así. De hecho a lo largo de la historia ha habido diversos miembros ilustres del Institut d’Estudis Catalans (IEC) que han dejado entrever sus dudas.

Sin ir más lejos, el padre de la gramática catalana moderna y director del IEC Pompeu Fabra, afirmó en el periódico Avenç del 31 de marzo de 1881 que una misma ortografía para catalán, valenciano y mallorquín resulta imposible por ser “contra natura”. Fabra anhelaba un acercamiento del valenciano al catalán pero era consciente de las fuertes diferencias que separaban a los dos idiomas: “Nosotros, catalanes, no desearíamos otra cosa sino que emprendiérais una obra de fuerte depuración de vuestro idioma, aunque no os preocupárais nada de acercaros a a nuestro catalán, que tratárais que descastellanizar el valenciano y enriqueciéndolo, procurar acercarlo al valenciano de vuestros grandes escritores medievales”.

El rector de la Universidad de Barcelona y miembro del IEC, Antoni Badia Margarit, dice en su Gramática Histórica Catalana (1952): “No es el catalán una lengua románica que siempre haya estado entre las lenguas con personalidad propia: todo lo contrario, era considerado una variedad dialectal de la lengua provenzal, y sólo desde hace relativamente poco, ha merecido la categoría de lengua neolatina independiente”. Por tanto, el Reino de Valencia no podía hablar catalán cuando se conquistó en 1238.

En la misma línea de Badia Margarit se pronunció también el catedrático de Literatura Catalana de la Universidad de Barcelona y presidente del IEC, Antoni Rubió i Lluch: “Joanot Martorell, autor de Tirant lo Blanch, es uno de los más importantes autores de la literatura en valenciano, y nunca pudo escribir ni inspirarse en el idioma catalán, ya que el catalán no existió como idioma en su tiempo” (Documents per a la història de la cultura catalana migeval, 1908).

El sacerdote, filólogo y lexicógrafo balear Antoni Maria Alcover, miembro también del IEC, afirmó en el prólogo de su Diccionari Català-Valencià-Balear (1963) que “si en algún tiempo ha existido la unidad lingüística, hoy en día eso no se puede afirmar seriamente”.

El catedrático de Filología Valenciana y miembro del IEC, Manuel Sanchis Guarner, escribió: “La unidad absoluta de la lengua de Cataluña, Valencia y Mallorca es más bien un punto de llegada que no un punto de partida”. También afirmó: “La lengua de los valencianos es el valenciano… Somos valencianos y nuestro idioma es el valenciano (…) Quien renuncia a su lengua renuncia a su patria y el que reniega de su patria es como el que reniega de su madre”. Eso fue en su obra La llengua dels valencians (1933). Cabe recordar que en aquella época el literato Manuel Sanchis Guarner aún era valencianista. Fue en la década de los 60 cuando los catalanes comenzaron a seducirlo a base de premios literarios y decidió cambiar de bando.

Otro académico del IEC, el filólogo Joaquim Miret i Sans, hablando de un documento firmado en Alicante el año 1270, confiesa que ya en este tiempo había diferencia entre el valenciano y catalán. Dice este escritor catalán: “Si bien eran barceloneses los otorgantes, debe tenerse presente la influencia del notario, que era valenciano”.

Puede que en la actualidad los pancatalanistas se burlen diciendo que asegurar que el valenciano es una lengua distinta del catalán es tanto como decir que “la Tierra es plana”. En este caso, posiblemente deberíamos incluir también a un montón  de académicos ilustres del IEC dentro de lo que ellos denominan “caverna anticientífica”.

FUENTE:

Ferrer, Josué. Varis acadèmics del IEC han negat l’unitat de les llengües. Valéncia hui. 25-2-2007.

¿Sabías que el primer recetario de cocina escrito en una lengua neolatina fue en valenciano?

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Hoy son muy populares los libros de recetas de cocina y de hecho algunos de ellos llegan incluso a ser superventas. Lo que no mucha gente sabe es que el primer recetario escrito en una lengua neolatina fue en valenciano. Se trata del Libre de Sent Soví (Libro de San Salvio, en castellanoque data de 1324 (aunque esta fecha está siendo investigada ya que podría remontarse incluso a antes). Su autor es anónimo y está escrito en lengua valenciana. A partir de estos manuscritos se han publicado en tiempos modernos varias ediciones comentadas por distintos autores.

En la actualidad se dispone de dos copias manuscritas originales. Una de ellas se encuentra en la Universidad de Valencia (manuscrito nº216 de la Biblioteca General e Histórica de la Universidad de Valencia) y la otra en la Biblioteca Universitaria de Barcelona (manuscrito nº 68). La primera sería el texto original y contaría con  setenta y dos recetas. La segunda copia aparece con el título de Libre de totes les maneres de potatges de menjar (Libro de todas las maneras de potajes de comer, en castellano) y cuenta con más de doscientos platos.

Según Lluís Cifuentes, profesor de la Universidad de Barcelona y miembro del Institut de Recerca en Cultures Medievals (Instituto de Búsqueda en Culturas Medievales), ambas copias partirían de un original que correspondería con el conservado en la Universidad de Valencia. El de la Universidad de Barcelona, por el contrario, sería una extensa ampliación del texto valenciano que se identificaría con el título Libre de totes maneres de potatges de menjar  y obedecería a la cotidiana costumbre de aquella época de reescribir y ampliar los textos de esta índole.

El Libre de Sent Soví no sólo es el recetario más antiguo escrito en una lengua neolatina y uno de los más antiguos de Europa. Es también una fuente histórica fundamental que permite averiguar la historia de la alimentación en la Europa en la Edad Media y los orígenes de la cocina mediterránea medieval. El libro consta de un índice y una introducción, cuenta con doscientas veinte recetas ordenadas, todas ellas pertenecientes a la cocina valenciana. Es la mejor aproximación a la cocina de la Edad Media más cercana geográfica y culturalmente. Una joya literaria. 

El recetario presenta con prosa clara, corta y descriptiva, tras unas notas preliminares, un variado surtido de sopas, salsas, especias, guisos, platos elaborados y composiciones culinarias diversas. Cabe aclarar que a pesar de que en las recetas predominan carnes, pescados, productos frescos, salados y vino, bases de la dieta de la época, la mayoría de los ingredientes que emplea eran de difícil acceso para las clases más bajas de la sociedad y las recetas requerían de conocimientos propios de cocineros de la nobleza o eruditos pertenecientes al clero.

No podemos terminar este artículo sin mencionar el Libre de totes les maneres de confits (Libro de todas las maneras de confites), un tratado del siglo XIV sobre el arte de la dulcería. La obra, también anónima y también escrita en valenciano, se puede considerar el primer recetario de postres escrito en una lengua romance. Su estilo resulta un tanto tosco y no destaca por una gran calidad literaria, pero posiblemente se trate del libro de este género más antiguo de toda Europa escrito en una lengua distinta del latín, para mayor gloria de Valencia.

 

Bibliografía consultada:

 Grewe, Rudolf (editor). Libre de Sent Soví (receptari de cuina).  Editorial Barcino, 1979.

Grewe, Rudolf i Santanach, Joan (editores). Llibre de Sent Soví – Llibre de totes les maneres de potatges de menjar- Llibre de totes les maneres de confits. Editorial Barcino, 2004.

¿Sabías que en valenciano “és ridicle dir testicle”?

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Existe una tendencia creciente en la lengua valenciana a sustituir vocablos genuinamente valencianos por otros catalanes. La excusa es que los primeros son considerados coloquiales o vulgares y los segundos cultos y científicos. Así, vemos en nuestros días auténticas aberraciones como por ejemplo que muchas palabras que en castellano acaban en -ulo y que en valenciano acaban en -ul, ahora son sustituidas por otras que finalizan en -le. Por ejemplo, ahora resulta frecuente escuchar abominaciones tales como angle, rectangle, triangle, testicle, article….

Estos catalanismos se corresponden a las voces castellanas ángulo, rectángulo, triángulo, testículo, artículo y no se trata sino de burdos galicismos que el ingeniero químico Pompeu Fabra introdujo en el catalán directamente del francés (angle, rectangle, triangle, testicule, article…). En auténtico valenciano decimos àngul, rectàngul, triàngul, testícul, artícul… Y de ahí sus derivados (angular y no anglear; testicular y no testiclear; articular y no articlear). Hablemos correctamente. En valenciano simplemente “és ridicle dir testicle”.

¿Sabías que la RACV es una institución centenaria que vela por la lengua y cultura valencianas?

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La Real Academia de Cultura Valenciana (RACV) es una institución centenaria encargada de velar por la lengua y cultura valencianas. A lo largo de su siglo de existencia por ella ha pasado la flor y nata de la intelectualidad valenciana y quizás resultaría injusto destacar el  nombre de algunos académicos en detrimento del de otros. Sus orígenes históricos se remontan al 15 de enero de 1915 cuando de la mano del entonces presidente de la Diputación de Valencia, Josep Martínez Aloy, y del diputado Joan Pérez Lucia, se fundó lo que en aquel tiempo recibió la denominación de Centro de Cultura Valenciana. El Ayuntamiento de Valencia pronto se sumó a este proyecto y apoyó a la nueva entidad. Así, ya en 1917, el consistorio le cedió para su uso el Salón del Consolat de Mar de la Lonja de la Seda de Valencia (edificio gótico declarado Patrimonio de la Humanidad). En este ilustre salón se celebran hoy los actos más solemnes de la RACV.

La prestigiosa entidad académica ha experimentado varias reestructuraciones a lo largo del tiempo, extendiendo con los años su trabajo científico a nuevas áreas de estudio. De esta manera, en la segunda mitad del siglo XX el Centro de Cultura Valenciana se presentaba como centro valenciano de investigación en diversas áreas en las que contaba con profesionales de reconocido prestigio: Lengua y Literatura; Etnografía y Folklore; Historia y Arqueología; Prehistoria y Antropología; Ciencias Naturales; Geografía del Reino de Valencia; Filología Valenciana; Conferencia Club; Cronistas del Reino de Valencia y Protectores de las Cruces y de los Ermitorios del Reino de Valencia. En el año 1946 el Centro ingresó en el Patronato José María Quadrado, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Este patronato se transformó después en la actual Confederación Española de Centros de Estudios Locales (CECEL).

El funcionamiento y las actividades del Centro fueron aumentando y su prestigio también. En 1978, con el visto bueno de la Diputación, fue rebautizada como Academia de Cultura Valenciana, denominación que expresaba mejor la esencia y espíritu que había tomado la entidad. En 1986, la Academia fue aceptada dentro del Instituto de España como Academia asociada, junto con otras academias del Estado.  En 1991 el Rey de España Juan Carlos I de Borbón le concedió el título de Real, de tal manera que a partir de aquel momento pasaba a ser reconocida y bautizada como Real Academia de Cultura Valenciana (RACV). La RACV tiene el reconocimiento y recibe subvenciones públicas del Ayuntamiento de Valencia, la Diputación de Valencia y la Generalitat Valenciana y mantiene convenios de colaboración con la Universidad CEU Cardenal Herrera, la Universidad Politécnica de Valencia y la Escuela Internacional de Protocolo de Valencia.

Ante la ausencia de un modelo ortográfico oficial que normativizara la lengua valenciana, la RACV dictaminó, en 1981,  unas normas conocidas por el apelativo de Normas de El Puig, debido a que fueron firmadas en el Monasterio de El Puig ante numerosas entidades e intelectuales. Estas normas tuvieron reconocimiento oficial, al ser publicada en ellas en el Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) la primera edición del Estatuto de Autonomía (1982) y ser empleadas por la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana en la enseñanza del valenciano en las escuelas. También fueron usadas por las Diputaciones y los Ayuntamientos. Estos trabajos de investigación sobre la lengua valenciana hicieron que la entidad científica pasara a contar con un enorme arraigo popular por su encendida defensa y recuperación de la auténtica lengua valenciana,  frente a los continuos intentos de anexión lingüística y cultural del imperialismo catalán.

FUENTE: Real Academia de Cultura Valenciana (RACV).

¿Sabías que en valenciano se dice “la fi de semana” y no “el cap de setmana”?

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Una muestra clara del mal llamado proceso de normalización lingüística (en realidad proceso de sustitución lingüística) que pretende sustituir todas las palabras típicas valencianas por otras catalanas es la inoculación del barbarismo cap de setmana (fin de semana, en catalán) que está suplantando al término valenciano fi de semana (fin de semana), según denuncia el profesor Manuel Gimeno.

Emplear cap de setmana en valenciano para referirse al sábado y domingo es una aberración total. Cap significa “cabeza” o “principio” en valenciano. Por ejemplo, la expresión Cap d’any quiere decir “primer día del año” o “principio del año”, por eso la usamos en la noche del 31 de diciembre al 1 de enero, porque la nit de cap d’any es la “noche de principio de año” o la “primera noche del año”.

Fi, en cambio, significa “fin” en nuestro idioma. La fi de semana es la expresión correcta para referirse al sábado y domingo, que son, efectivamente, los últimos días de la semana. Emplear el término cap de setmana (principio de semana) que referirnos al final de semana es delirante, y tan sólo se sostiene porque es muy usado en Cataluña y los políticos antivalencianos pretenden que lo sea también en Valencia.

Decir cap de setmana en valenciano sólo tendría sentido si empleáramos el calendario judío, en el que, en efecto, el domingo es el primer día de la semana. Pero mientras nos guiemos por el calendario occidental, la forma correcta para referirnos a los últimos días de la semana (sábado y domingo) será fi de semana. Defender lo contrario es un ataque al idioma valenciano, a la lógica y al sentido común.

 

Fuentes consultadas:

– Gimeno, Manuel. Del fi de semana al “cap de setmana”, en poc de temps. Plataforma Jovenil Valencianista.

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