Transnistria: la gran desconocida de Europa.

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AVISO IMPORTANTE: Conferencia: “¿Es razonable creer en Dios?” 9-4-2014. Sant Vicent del Raspeig, Reino de Valencia. 18:00 horas.  Universidad de Alicante. Carretera de Sant Vicent del Raspeig S/N. Aulario 2.

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Pese a ser un país capitalista, su nombre oficial es República Socialista Soviética de Transnistria y entre sus símbolos figuran la estrella roja y la hoz y el martillo. La prensa occidental acusa a esta tierra de ser un nido de narcotráfico y trata de blancas, incluso de vender bombas atómicas a los terroristas, pero solamente son clichés.

A lo largo de los siglos la pobre y atrasada Transnistria fue parte de Kiev, Lituania, Turquía, Rusia, Rumanía, Unión Soviética, Moldavia… Actualmente tiene como idiomas oficiales el ruso, el moldavo (con alfabeto cirílico, a diferencia de Moldavia que usa el latino) y el ucraniano.  El pueblo profesa el cristianismo ortodoxo.

Transnistria es la nación más desconocida de Europa. No aparece en ningún mapa pero se trata de un estado independiente de facto (reconocido por un reducido número de naciones) que se separó de Moldavia en 1990. Es también llamada Transdniéster, Transdniestria, Cisdniéster o Pridnestrovia, entre otros nombres.

Con el desplome de la Unión Soviética en 1991, Moldavia se planteó fusionarse con Rumania. Transnistria se quedó horrorizada con la idea y se reafirmó en su secesión. En 1992 fue a la guerra con Moldavia y ganó con ayuda rusa. Por supuesto el gobierno de Chisinau no reconoce la separación, la cual considera ilegal.

El río Dniéster es la frontera natural entre ambas tierras. De un lado la rural Moldavia y de otro la industrial Transnistria. Esta última es totalmente prorrusa. Ha realizado varios referéndums en los que ha reafirmado su independencia y la idea de estrechar vínculos políticos y militares con su gran protectora y aliada, Moscú.

El 14º ejército soviético (hoy ruso) permanece acantonado allí (con el beneplácito de la población local) desde 1956 para poder movilizarse por el sureste de Europa en caso de Tercera Guerra Mundial. Desde allí le para los pies a Occidente. No podemos descartar que Transnistria sea anexionada formalmente por Moscú en el futuro.

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Gagauzia: el candidato tapado a la independencia.

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Los orígenes del pueblo gagauzo (en Moldavia) no están claros. Algunos dicen que descienden de turcos, otros que de algún clan túrquico (pachengos, oguz o cuman) o de búlgaros turcoparlantes.  Lo cierto es que estos colonos pasaron con el paso de los siglos del islam sunita al cristianismo ortodoxo, que profesan aún hoy.

Este pueblo ha estado gobernado por Rusia (1812-1917), Rumanía (1918-1940 y 1941-1944), la Unión Soviética (1940-1941 y 1944-1990) y Moldavia (1917-1918 y 1994 hasta la fecha). Gagauzia fue un estado independiente de facto cinco días en el invierno de 1906 (como República de Comrat) y luego unos años, entre 1990 y 1994.

Tras el colapso de la Unión Soviética a finales de siglo XX, llegaron grandes cambios. Esta minoría étnica pasaba de ser soviética a formar parte de un nuevo estado (Moldavia) y se debatía entonces la fusión de Moldavia con Rumanía. Los gagauzos sentían que no encajaban en ningún sitio y optaron por una patria propia.

En 1990 Transnistria y Gagauzia declararon su secesión de Moldavia. Transnistria aún hoy es independiente de facto pero la otra fue reabsorbida por Chisinau. Desde 1994 es una autonomía dentro de Moldavia, tiene tres lenguas oficiales (moldavo, gagauzo y ruso). Los gagauzos son prorrusos y están apoyados por Moscú.

En febrero de 2014 se hicieron dos consultas populares en la empobrecida Gagauzia. En la primera el 99% votó a favor de independizarse si Moldavia pierde su soberanía. En la segunda, el 97% votó en contra de que Moldavia entre en la Unión Europea (UE) y el 98% prefirió a la Unión Euroasiática que capitanea Rusia.

Chisinau rechaza esas consultas, que considera ilegales. Pero es un aviso a navegantes. Gagauzia podría independizarse o pedir su anexión a Rusia. Cuando se habla de nacionalismos en Europa, siempre se olvida Gagauzia, pieza clave en esta partida de ajedrez que Bruselas y Moscú están jugando por controlar la vieja Europa.

Rumanía: un largo viaje a Occidente.

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Rumanía es un pueblo orgulloso de sus raíces latinas: ellos se llaman Romania (con o, en referencia a Roma). El país nace en el siglo XIX de la unión de los principados de Moldavia (la mitad del cual es hoy una república independiente) y Valaquia, y la posterior anexión de Transilvania, Bucovina y Besarabia en el siglo XX.

Se independizó de Turquía en 1877. Tras estar en el lado vencedor en las dos Guerras Mundiales, se alineó con el bloque comunista en la Guerra Fría. De infausto recuerdo es el dictador Nicolae Ceasescu, fusilado en 1989. Ahora está en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE).

En lo económico es uno de los graneros de Europa, con el cultivo de excelentes cereales, pero su industria es escasa. Es uno de los países más pobres del continente, con una alta mortalidad infantil, baja natalidad y elevada corrupción. Esto causa un éxodo de rumanos que emigra a Europa en busca de una vida mejor.

Buena parte de estos emigrantes son gitanos marginales dados a la mendicidad, el chabolismo y el gueto. Esto daña la imagen de los emigrantes rumanos en general, honrados en su mayoría.  Los gitanos son la minoría más grande de Rumanía y basculan entre la falta de integración y lo marginal. Los húngaros son la otra gran minoría.

Rumanía es un estado unitario y centralista, en el que la Iglesia Ortodoxa y el idioma rumano son importantes señas de identidad. Aunque su icono más conocido a nivel mundial es el Conde Drácula, inspirado en Vlad Tepes, un antiguo príncipe valaco que empalaba a sus enemigos y mantenía a raya a los turcos.

Es un pueblo guerrero obligado históricamente a defender sus fronteras de ataques exteriores que hoy sueña con una Gran Rumanía que se anexione la vecina Moldavia. De momento debe conformarse con emprender un viaje -que será largo- hacia la modernidad de Occidente y dejar atrás un pasado tétrico y gris.

Moldavia: el pueblo al que no le dejan ser.

Moldavia sólo quiere ser Moldavia. El problema es que no le quieren dejar ser. El histórico principado moldavo (hoy república) fue fundado en el año 1359 y a lo largo de siglos tuvo que batallar con turcos, austrohúngaros, soviéticos, ucranios, rumanos y rusos para defender su soberanía y poder seguir siendo una nación libre.

En tiempos recientes, tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Moldavia proclamó su independencia. Su primer presidente moderno, Mircea Snegur, quería que el país fuese anexionado por Rumanía pero el pueblo votó en contra en un referendo en 1994. La mitad de la antigua Moldavia permanece bajo dominio rumano.

Tal decisión no es respetada por Rumanía ni Rusia, que desestabilizan la nación. Bucarest habla abiertamente de anexionarla y hacer la “Gran Rumanía”. Rusia apoya militarmente a la minoría rusófila de Transnitria, estado independiente de facto segregado de Moldavia desde el año 1990 y que Chisinau reivindica como suyo.

Además, tiene otro problema añadido: la región autónoma de Gagauzia, que ya se separó del país y que de hecho fue un estado independiente de facto de 1991 a 1994. Sin embargo, y a diferencia de Transnitria, en este caso el gobierno de Chisinau sí logró recuperar  el control de la región. Gagauzo y ruso son oficiales allí.

Uno de los capítulos más controvertidos de la república es su lengua: el idioma moldavo, que es muy similar al rumano. Pues hasta en esto quieren anexionárselo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, la gran mayoría de los ciudadanos moldavos tiene muy claro que ellos no solamente no son rumanos sino que tampoco hablan rumano.

La extrema derecha moldava desea su anexión a Rumanía. La extrema izquierda, la sumisión a Moscú. Las minorías gagauza y transnitria separarse. A todo ello, se suma la extrema pobreza y corrupción. Moldavia es un estado frágil como una copa de cristal. Sólo la férrea voluntad de su pueblo impide aún hoy que la hayan roto.

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