01 Dic 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, archiduque Francisco Fernando, Austria-Hungría, Balcanes, baloncesto, Batalla de Kosovo, Croacia, Cultura, Dejan Bodiroga, democracia, Dictadura, Dragan Kikanovic, Drazen Dalipagic, Emir Kusturica, Europa, Genocidio, Guerra Civil Yugoslava, Guerra de Kosovo, Guerras Balcánicas, historia, Imperio Otómano, independentismo, Josip Broz Tito, Kornelije Stankovic, Kosovo, Montenegro, nacionalismo, Occidente, Primera Guerra Mundial, Radivoj Korac, Segunda Guerra Mundial, Serbia, Sociedad, Turquía, Vuk Stefanovic Karadzic, Yugoslavia

El pueblo serbio fue históricamente traicionado por Occidente. En su día sufrió la invasión del genocida Imperio Otómano. Las potencias europeas, temerosas de los turcos, abandonaron a su suerte a los serbios, que sucumbieron en la Batalla de Kosovo de 1389 y padecieron la despiadada opresión turca hasta finales del siglo XIX.
Aquella invasión islámica y la traición de Occidente fueron la raíz de todos los males posteriores. Serbia desarrolló un nacionalismo excluyente y fanático para asegurar su supervivencia frente al islam y al imperialismo. Las dos Guerras Balcánicas (1912-13 y 1913) confirmaron al país como una potencia en el sur de Europa.
El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría en Saravejo desencadenó la Primera Guerra Mundial (1914-18). Serbia se apoderó de los pueblos de alrededor y juntos constituyeron Yugoslavia en 1918. En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) los nacionalistas croatas asesinaron más de 700.000 serbios.
Tras la dictadura comunista de Josip Broz Tito, llegó la Guerra Civil Yugoslava (1991-1995), la Guerra de Kosovo (1999), la ruptura con Montenegro (2006) y la independencia de Kosovo (2009). Los serbios cometieron espantosos genocidios. Con tanta guerra, se desintegró Yugoslavia y naufragó definitivamente la potencia serbia.
En los Balcanes se expían los pecados con el ritual del derramamiento de la sangre. Pese a ello, Serbia destaca poderosamente en el campo de la cultura (Kornelije Stankovic, Vuk Stefanovic Karadzic o Emir Kusturica) y del baloncesto (Dragan Kikanovic, Drazen Dalipagic, Radivoj Korac, Dejan Bodiroga…).
El nacionalismo étnico llega a su máxima crudeza en Serbia: una sucesión infinita de guerras por la bandera, la patria y la religión… Es la salida lógica de un pueblo repudiado por Occidente y agredido por el islam: confiar sólo en sí mismo. A Serbia no le quedó más remedio que ser como es. Y Europa tiene buena parte de culpa.
25 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Alfredo Stroessner, Argentina, Brasil, Carlos Antonio López, Cultura, Francisco Solano López, Genocidio, guaraní, Guerra Civil Paraguaya, Guerra de la Triple Alianza, Guerra del Chaco, historia, nación, nacionalismo, Paraguay, Uruguay

En la República del Paraguay está todo por hacer. Es como si le hubiesen dado al botón de pausa y el reloj se hubiera detenido. Apenas se han construido infraestructuras en más de cien años. La base de su economía sigue siendo agropecuaria. El país parece anclado en el túnel del tiempo pero no siempre fue así.
Asunción tuvo la primera línea de ferrocarril de Suramérica. En el siglo XIX, el país tenía una educación pública gratuita y obligatoria, tasas de analfabetismo y un salario similares a los de Europa. Además, se desarrolló mucho la industria y el telégrafo bajo el mandato del primer presidente constitucional, Carlos Antonio López.
Pero su hijo, el presidente Francisco Solano López trajo la desgracia. La agresiva política exterior de López, que anhelaba tener más influencia de la que por peso le correspondía, acabó enfrentando a Paraguay contra Uruguay, Brasil y Argentina -apoyados por la Gran Bretaña- en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).
En la guerra, Paraguay casi dejó de existir. No sólo perdió numerosas tierras sino que seis de cada siete de sus habitantes fueron exterminados. Casi no quedaron varones -y los poquísimos supervivientes eran niños y ancianos- por lo que toda una generación de mujeres jóvenes creció sin esperanza de tener novio ni marido jamás.
Desde entonces el país no ha vuelto a levantar cabeza. La posterior Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), la Guerra Civil Paraguaya (1947) y la dictadura fascista de Alfredo Stroessner (1954-1989) no hicieron sino acabar de sepultar a una nación ya de por sí débil. Esta patria nunca más volvió a ser lo que una vez fue.
Hoy es una nación de siete millones de habitantes, de los cuales más de cuatro millones habla guaraní, que es oficial junto con el castellano. En ningún otro país de Latinoamérica un idioma nativo está tan bien conservado. El bravo y aguerrido pueblo paraguayo ha sufrido muchísimo y ahora quiere recuperar el tiempo perdido.
18 Oct 2010
de J.Ferrer
en Biblia
Etiquetas:Actualidad, Biblia, Cristianismo, Cristo, Cultura, historia, Jesús, Jesucristo, Literatura, María Magdalena, matrimonio, Sociedad, vida de Jesús
![MariaMagdalena030_thumb[2]](https://josueferrer.com/wp-content/uploads/2010/08/mariamagdalena030_thumb2.jpg?w=535)
Pregunta de Carlos Hernán Ospina González.
Vilanova i La Geltrú, Cataluña. España.
¿Se casó Jesucristo con María Magdalena? ¿Tuvieron hijos? Ésta es una pregunta muy recurrente, sobre todo a partir de la publicación de ciertas novelas de ciencia ficción que toman el nombre de Jesús en vano para vender ejemplares. La respuesta es no. Jesús nunca se casó ni con María Magdalena ni con nadie. Ni tampoco tuvo hijos. Ni su descendencia formó una extraña secta que controla el mundo desde las sombras. Ni tampoco Jesús era homosexual. Ni extraterrestre. Todo son inventos disparatados de escritores mediocres que necesitan generar polémica y morbo para poder llenarse los bolsillos a costa de difamar a Jesús el Cristo.
¿Tenemos alguna constancia de que Jesús se hubiese casado? Ni una sola. Ni en la Biblia ni en ninguna fuente fiable de la antigüedad. Ni tampoco lo mencionan los apóstoles. Si ni siquiera ellos, que vivieron codo a codo con Él, mencionan un dato tan importante ¿por qué deberíamos pensar lo contrario? Los evangelistas no ocultan que Jesús tuvo hermanos… hasta mencionan algunos de sus nombres. ¿Por qué deberían ocultar que Jesús tuvo hijos si efectivamente los hubiese tenido? Es absurdo. ¿Es que acaso sería un escándalo, un sucio secreto que Jesús hubiera sido un varón casado? No. Nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario, de hecho.
Un Jesús casado sería, en mi opinión, un personaje aún más normal y humano. No habría en ello pecado alguno pues Dios mismo vio que no era bueno que el hombre estuviese solo y por esto le dio una compañera (Génesis 2:18-24). De hecho, Jesús mismo bendice el matrimonio (Mateo 19:3-6) y la Biblia anima a los cónyuges a practicar el sexo (Corintios 7: 3-5). Supongo que el Nazareno decidió no casarse nunca porque sabía que su misión era ser sacrificado como un cordero en la cruz y por ello prefirió ahorrarle pasar por ese mal trago a una esposa condenada a ser viuda y a unos vástagos que habrían de quedar huérfanos de padre.
Fuente: Santa Biblia de Evaristo Martín Nieto 1988.
15 Oct 2010
de J.Ferrer
en Biblia
Etiquetas:Actualidad, Asiria, ángel, ángel de la muerte, ángel exterminador, ángeles, Biblia, Cultura, Dios, historia, Isaías, Israel, Jehová, Señor, Senaquerib, Sociedad, Yahvé

Pregunta de Mario Hidalgo.
Elda, Reino de Valencia. España.
El ángel de la muerte o ángel exterminador es un enigmático personaje del que se ha hablado mucho y del que se sabe muy poco. Con este nombre nos referimos a un ser mencionado en la Biblia que provocó una gran masacre. Hemos de aclarar que en las Sagradas Escrituras no aparece mencionado en ningún momento como «ángel de la muerte» o «ángel exterminador». Aparece de hecho mencionado como «ángel de Jehová» o «ángel del Señor» y es el protagonista directo de un macabro y luctuoso suceso.
En la Biblia aparece fugazmente citado en dos versículos. El primero reza así: «Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la mañana, todo era cuerpos de muertos» (2 Reyes 19:35). El segundo pasaje nos explica: «Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres» (Isaías 37:36).
Del ángel de la muerte no sabemos apenas nada. Tan sólo que fue enviado por Dios para acabar con el ejército del rey asirio Senaquerib. Este monarca era muy poderoso, había sometido ya a varias naciones y asediaba a Israel, de quien aseguraba que su dios (Yahvé) no sería capaz de salvarla. Israel no tenía capacidad militar para repeler el ataque de una nación tan poderosa, por ello el Señor envió un ángel para arrasar el ejército asirio. Tras esta atroz masacre, el rey asirio se retiró a su patria. Y ahí acaba todo.
No sabemos nada más del ángel de la muerte. Por no saber no sabemos ni siquiera su nombre. Es cierto que el término «ángel del Señor» o «ángel de Jehová» aparece mencionado en la Biblia otras veces, desde luego menos siniestras. Sin embargo, no podemos estar seguros de que sea el mismo personaje ya que cuando se habla de «ángel del Señor» no tiene por qué ser uno concreto. Quizás el autor se refiera con ello a «un ángel enviado por Dios» que en una ocasión puede ser uno y en otra otro distinto.
Al no especificarse su nombre no sabemos de quién se trata. Sólo que fue enviado por Dios para proteger a Israel y que mató 185.000 soldados en una noche. Fin de la historia. Es verdad que de este ser han corrido ríos de tinta y existen teorías para todos los gustos: algunos afirman que es la muerte, otros que se llama Azrael y hasta hay quien lo identifica con Cristo. Lo único cierto es que sólo sabemos lo que pone en 2 Reyes 19:35 e Isaías 37:36. Todo lo demás son meras especulaciones sin ningún fundamento bíblico.
Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.
14 Oct 2010
de J.Ferrer
en Biblia
Etiquetas:Abraham, Actualidad, Adán, Antiguo Testamento, Biblia, Cultura, David, Dios, Eva, historia, Jacob, Jehová, Judaísmo, Lamec, ley judía, matrimonio, Nuevo Testamento, Pablo, poliandria, poligamia, poliginia, Salomón, Sociedad

Pregunta de Rosa Micó.
Vilanova i la Geltrú, Cataluña. España.
Antes de empezar a hablar de la poligamia convendría aclarar algunos conceptos. Poligamia quiere decir simplemente matrimonio de más de dos personas. Ahora bien, existen diferentes tipos de poligamia. Está la poliginia, que es cuando un hombre se casa con varias mujeres (por ejemplo como hacen los musulmanes). Pero también está la poliandria, cuando una mujer tiene varios maridos (por ejemplo en el Tíbet, aunque es una práctica en decadencia). E incluso existe un tercer tipo, que consiste en varios hombres y varias mujeres casados todos juntos en un matrimonio múltiple (caso este último extremadamente inusual). Cuando aquí vamos a hablar de poligamia nos referiremos al primer tipo, la poliginia. Es una tradición milenaria presente en la Biblia y muy viva aún en África, no sólo entre musulmanes sino incluso entre cristianos, aunque esto último poca gente lo sabe.
El primer caso en la Biblia fue Lamec en Génesis 4:19: “Y Lamec tomó para sí dos mujeres». Sabemos que muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento eran polígamos, como Abraham, Jacob o David entre otros. El caso más exagerado fue el del rey Salomón, quien tuvo 700 esposas y 300 concubinas (1 Reyes 11:3) No existe ninguna condena explícita hacia la poliginia en toda la Biblia. A Salomón Dios lo castiga no por tener muchas esposas sino porque él consentía que algunas de ellas adoraran falsos dioses (1 Reyes 11:1-13). Y el máximo reproche bíblico hacia el asunto es el de que el rey de Israel «no tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe» (Deuteronomio 17:17). Reproche que permitía que tuviera más de una. En todo caso, la ley indicaba que cuando se tomara una nueva esposa nada debería disminuir a la primera (Éxodo 21:10).
El Señor nunca castigó la poligamia en la Biblia. Conociendo el contexto sociocultural de la época es fácil deducir los motivos. Primero, siempre ha habido más mujeres que hombres en el mundo. Estadísticas actuales hablan de un 51% de mujeres frente a un 49% de varones, lo cual en aquel tiempo suponía decenas de miles de mujeres más que de hombres. Segundo, en la Antigüedad las guerras eran especialmente atroces con lo que tal vez de cada cien hombres que marchaban a la guerra sólo veinte o treinta regresaban con vida. Tercero, había altísimas tasas de mortalidad infantil, por lo que, desde un punto de vista estrictamente reproductivo, la poliginia era clave pues un varón podía concebir más hijos estando casado con varias esposas que estándolo sólo con una. Así, una tribu podía poblar un territorio más rápidamente para poder construir allí una nación.
Pero la más importante de las razones es que aquella era una época en la que la mujer no podía estudiar o trabajar como ahora. Su acceso al empleo estaba prácticamente vetado y su destino era ser madre y ama de casa, con lo cual el sustento económico lo traía el marido, por lo que una dama sin esposo quedaba sumida en la ruina y a menudo debía vender su cuerpo para sobrevivir. Para evitar este drama es que se inventó la poliginia. Una fémina soltera, o una viuda con hijos a su cargo, iba a la bancarrota. La viuda era el paradigma de la persona más pobre de entre todos los pobres. En aquel entonces no existían las pensiones de viudez, ni la Seguridad Social, ni el estado del bienestar ni nada. Una viuda se hundía en la extrema miseria. Prácticamente sólo podía sobrevivir de la caridad de sus familiares, de la ayuda de la iglesia o de ejercer el oficio más antiguo del mundo.
La ley judía obligaba a un hombre a que se casara con la esposa de su hermano si éste fallecía. Así, un varón, aunque ya estuviese casado, debía tomar por esposa a su cuñada y encargarse de su manutención y de la de sus hijos. Para el común de los mortales esto significaba más un problema que otra cosa. Primero, porque suponía una carga económica. Y segundo, porque estaba obligado a casarse con su cuñada, le gustase o no le gustase. Y la cuñada no siempre tenía por qué ser Miss Universo, podía tratarse de una mujer fea y antipática. La poliginia por tanto lejos de ser un instrumento machista para saciar los apetitos sexuales de los hombres, era en realidad un salvavidas económico para auxiliar féminas que no tenían nada para comer. La idea era algo así como que si una mujer se quedaba sin marido, había que buscarle rápidamente uno nuevo para que se ocupara de ella.
Desde una óptica feminista del siglo XXI quizás la poliginia pueda parecer una medida machista, pero en realidad era progresista y hasta feminista para los parámetros de aquella época pues era una especie de primitiva Seguridad Social que obligaba a los varones a encarcargarse de las mujeres. Y servía para poblar rápidamente un país. Una feminista podrá objetar que aquello era injusto o preguntarse por qué una dama no podía tener cinco maridos. La respuesta es obvia: porque eso no le permitía tener cinco hijos por año. Desde un punto de vista reproductivo o demográfico era inútil. Es cierto, no obstante, que los reyes y los poderosos abusaron de la poliginia para crear todo un harén a su servicio. Aunque lo mismo viene a ocurrir ahora: los ricos y los famosos se aprovechan de su situación para ser mujeriegos y saltar de cama en cama. Nada nuevo bajo el sol.
Resulta indiscutible que Dios no sólo no castiga la poliginia en ningún momento sino que incluso la tolera. Pero aún cuando se permitía la poligamia, la Biblia presenta la monogamia como el plan que se ajusta más al ideal de Dios para el matrimonio. La Biblia dice que la intención original de Dios fue que un hombre estuviera casado sólo con una mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola (singular) carne.” (Génesis 2:24). Mientras que Génesis 2:24 describe lo que es el matrimonio, más que cuántas personas deben integrarlo, debe notarse el uso consistente del singular. En el Nuevo Testamento, 1 Timoteo 3:2, 3:12 y Tito 1:6 señala: “marido de una sola mujer” en una lista de requerimientos para el liderazgo espiritual de un anciano. Por tanto, todo apunta en un sentido muy unidireccional, como se puede ver.
Por su parte, en Efesios 5:22-33 el apóstol Pablo habla acerca de cómo debe ser un matrimonio cristiano. En la relación entre esposos y esposas, todas y cada una de las veces en las que Pablo se refiere a un esposo (singular) se refiere siempre a una esposa (singular). Mientras que de alguna manera es un pasaje paralelo, en Colosenses 3:18-19, Pablo se refiere a esposos y esposas en plural, está claro que está refiriéndose a todos los esposos y esposas entre los cristianos colosenses, y en ningún momento declara que un marido pueda tener varias mujeres. En contraste, Efesios 5:22-33 está describiendo específicamente la relación matrimonial. En ella compara la relación de Cristo con la iglesia con la de un esposo y su esposa. Si la poligamia fuera deseable por Dios, toda la ilustración de Cristo en relación con Su cuerpo (la iglesia), y la analogía de esposo-esposa, sería nula.
El plan original de Dios era el matrimonio de un varón con una fémina. Prueba de ello es que el Señor creó a Adán y Eva. No a Adán y Esteban. Ni tampoco a Adán, Eva, Laura, Isabel y María. Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). A tenor de lo escriturado en la Biblia podemos afirmar sin género de duda tres ideas básicas: 1) El plan original de Dios es el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer. 2) La poliginia no es una institución inventada por Dios sino por las personas. 3) No obstante, no existe ninguna condena firme hacia la poliginia a lo largo de todas las Escrituras (tampoco una aceptación expresa). De lo anterior podemos concluir que Dios no se opone a la poliginia (ni entonces ni tampoco en nuestros días) aunque lógicamente prefiere la monogamia de un solo hombre con una sola mujer.
Fuente: Biblia Reina-Valera 1960.
09 Oct 2010
de J.Ferrer
en Valencia
Etiquetas:9 d'Octubre, Actualidad, autodeterminación, Cultura, España, Fernando de Aragón, Friedrich Meinecke, historia, Isabel de Castilla, Jaume I el Conquistador, Joanot Martorell, Kosovo, lengua valenciana, Leovigildo, Lucio Anneo Séneca, Miquel Ramon Marti, Mubarak, Mudafar, nación, nacionalismo, ONU, Política, Regne de Valencia, Reyes Católicos, Sociedad, Valencia, valencianisme, valencianismo, valenciano

Inaugurem dos noves seccions en la nostra web: la d’Agenda i la de Docuteca. Visiteu-les.
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Una de les coses que no m’agrada dels nacionalismes és que a sovint es basen en la mitologia per a justificar l’existencia d’un poble. Aixina, molts vascs ensenyen als seus fills que Deu creà a Adam i Eva i que ells parlaven euskera, que l’euskera fon la primera llengua del món i que despres vingueren totes les demes a partir de l’incident de la Torre de Babel. Pareix de chiste pero parle completament en serio; ne conec varis casos en nom i llinages. Com tampoc és cap broma que per als catalans Catalunya ha existit des de sempre, inclus quan encara no existia, inclus quan era un grapat de comtats (Barcelona, Girona, Ausona, Urgell, Besalu, Cerdanya, Els dos Pallars, Ampuries i Rossello) completament dividits i emfrontats entre si. Abans d’unir-se estos comtats per a formar lo que hui coneixem com a Catalunya, ya existia Catalunya per a alguns fantasmes sense trellat.
Pero el que s’emporta la palma és el nacionalisme espanyol. Per a alguns romantics, Espanya és la reserva espiritual d’Occident, la nacio més antiga d’Europa, una realitat immanent que desborda els llimits del temps i de l’espai. Aixina se busca un orige mitic: la nacio espanyola arranca ab la provincia romana d’Hispania, si no ab els fenicis. Encara que Hispania vol dir unicament «terra de conills», encara que era tan sols una provincia d’un païs nomenat Imperi de Roma, encara que no hi ha absolutament cap constancia documental de que en eixa epoca algu parlara d’una «nacio espanyola» diferenciada de Roma, encara que Hispania englobava tambe Andorra, Portugal, Gibraltar i Marroc, encara que hi hague inclus varies Hispanies, aixina i tot alguns s’encaboten en considerar que Lucio Anneo Seneca era un filosof espanyol i no un romà. No sé si riure o si plorar.
A diferencia d’uns atres, els valencians no necessitem inventar mits. No cal ser un nacionaliste valencià -molts de fet no ho són- per a constatar l’existencia historica d’una nacio valenciana, a la que el propi escritor Joanot Martorell apela en la seua novela Tirant lo Blanch. Els origens del Regne de Valencia són més remots de lo pensat. Nos havien dit que el rei Jaume I el Conquistador el fundà en 1238. Posteriorment, saberem que abans d’ell els reis Mudafar i Mubarak fundaren en 1009 el Regne moro de Valencia. Pero és que recentment l’arqueolec Miquel Ramon Marti ha demostrat que el primer rei documentat de Valencia fon el cristia visigot Leovigilit -a partir del descobriment d’una moneda en la cara i nom d’este monarca i l’inscripcio Rex Valenta-, lo qual fa que nos hajam de remontar -com a minim- al segle VI per a parlar de la fundacio del Regne de Valencia.
Hi ha proves documentals -no explicacions mitologiques- que demostren que Valencia fon un regne independent (lo que hui considerariem una nacio politica) des de fa més de mil anys. Esta independencia com a ciutat-estat (tan tipica en l’Europa migeval) va perdurar durant molts segles fins que, en l’arribada de Jaume I, el Regne de Valencia s’anexionà numeroses terres per a conformar un regne (una nacio) més gran, de dimensions similars a les actuals. Alguns pensen que en temps de Jaume I Valencia era una especie de comunitat autonoma dins d’una nacio politica nomenada Arago. És fals. Valencia, Mallorca i Arago eren tres regnes independents en un sol rei. Tres estats sobirans en un sol cap d’estat. Exactament igual que en l’actualitat la regina d’Anglaterra, Isabel II, ho és tambe de Canada i d’Australia i ningu discutix l’independencia d’estes dos nacions.
Com l’historia sempre la conten els vencedors, hui se nos vol fer creure que els distints regnes peninsulars (en l’excepcio de Portugal) se fusionaren a partir de la boda dels Reis Catolics, nos volen vendre eixa versio nacionalcatolica de l’historia que nos conta que des d’un principi tots erem espanyols, tots erem catolics i tots parlavem castellà. Mentira. Ab la boda d’Isabel de Castella i Ferran d’Arago se fusionaren les corones, pero no els territoris. Ells eren els reis de les Espanyes (en plural), no d’Espanya (en singular). Els distints regnes (Arago, Valencia, Castella, Mallorca, etc.) seguiren conservant la seua independencia nacional ab la sola novetat de que a partir d’aquell moment hi havia un sol monarca per a governar-los a tots (igual que hui Isabel II és regina -és dir, cap d’estat- de setze regnes -setze estats independents- i aixo no implica la fusio de tots ells en un unic païs).
És ya en el segle XVIII, quan varem patir la Guerra de Succesio (1701-1715) que el rei Felip V de Borbo va abolir els nostres Furs i aixo comportà l’extermini del Regne de Valencia com a nacio lliure i sobirana i com a estat independent en Europa i en el món. A partir de la Batalla d’Almansa de 1707 els valencians passem a ser nacionalment espanyols. Per «just dret de conquista» Felip V usà el Regne com a cap de turc i la repressio fon moltissim pijor que en Arago o Catalunya. Xativa fon incendiada tota. El valencià passà a ser perseguit. El dret castellà substitui al valencià en totes les arees. L’Esglesia Catolica prohibi batejar bebes en noms valencians. Aixina es com es passà d’un conjunt de regnes vinculats por la corona a ser un unic estat unificat, de l’unitat en la diversitat al centralisme homogeneïsador, de les Espanyes en plural a l’Espanya en singular de hui.
¿Pero existix hui una Nacio Valenciana? Lo primer que cal preguntar-nos és qué és una nacio. Segons el prestigios historiador alema Friedrich Meinecke hi ha dos tipos distints de nacio. Una nacio cultural, que és un poble que compartix una cultura en comu. I una nacio politica, que és un estat independent. Segons Meinecke, lo més natural és que la nacio cultural acabe derivant en una nacio politica. Per eixemple, durant 2000 anys els judeus anaren errants d’aci cap alla. Encara que no disponien d’una patria propia, ells eren una nacio cultural (puix conservaven una cultura que els unia) fins que en 1948 es dotaren d’un estat sobira (és dir, una nacio politica). No hi ha cap dubte de que els valencians forem una nacio politica durant molts segles. Com no es pot negar que actualment som un poble que compartix una llengua, cultura i tradicions propies que nos fan distints.
Sí, els valencians som un poble en cultura propia i un sentiment de pertinença a una comunitat humana concreta. Som, per tant, una nacio en el sentit cultural de la paraula. I com a tal, tenim dret a dotar-nos d’una nacio politica, és dir, d’un estat independent: un Estat Valencià. Els valencians tenim dret a la lliure determinacio. Ho diu el Pacte Internacional de Drets Civils i Politics adoptat per l’Assamblea General de l’Organisacio de Nacions Unides (ONU) el 16 de decembre de 1966. Ho diu el Tribunal Internacional de Justicia -conegut com a Tribunal de La Haya- que permet la declaracio unilateral d’independencia d’un territori (aixina ho sentencià el 22 de juliol de 2010 en el juï de Servia contra Kosovo). Pero per damunt de tot ho diu l’historia. Els valencians som una nacio i tenim dret a decidir el nostre futur, a ser lo que nosatres vullgam. És l’irrenunciable dret a ser lliures.
FONT: SOM nº 249. Novembre-Decembre 2010.
03 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Actualidad, ateísmo, Brasil, Caetano Veloso, catolicismo, Cultura, Economía, futuro, historia, Joâo Gilberto, Jorge Amado, Juegos Olímpicos, Latinoamérica, Lula da Silva, nación, nacionalismo, Oscar Schmidt, Pelé, Política, portugués, presente, protestantismo, religión, Romário da Souza, Sociedad

El escritor Stefan Zweig escribió: «Brasil es el país del futuro». Muchos, irónicos, añadieron: «Y lo seguirá siendo toda la vida». Lo cierto es que el actual Brasil tiene poco que ver con el de aquellas películas de denuncia social que mostraban a la corrupta policía carioca abusando de los niños de las favelas a finales de los años 90.
Ahora la corrupción se combate, la pobreza decrece, la economía va viento en popa, la riqueza se distribuye y las diferencias sociales se achican. Tanto es así que Brasil se ha convertido en el gran gigante económico de América del Sur y organizará los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Latinoamérica en el año 2016.
Y todo ha sido fruto de la gestión de un presidente honrado, Lula da Silva. Nunca el país había crecido tanto. El mundo habla de milagro económico brasileño. Ahora la incógnita radica en si se convertirá en una gran potencia o en si naufragará por falta de tecnología y de mandatarios que estén a la altura de Lula.
Brasil es el quinto país en extensión y demografía del mundo, el estado con más católicos de la Tierra pero donde la revolución evangélica ya ha logrado que más del 30% de la población sea protestante. Es una nación con una espiritualidad a flor de piel donde prolifera todo tipo de religiones y sectas y el ateísmo casi no existe.
Brasil es una nación de mujeres calientes, la patria de la samba, el carnaval y la fiesta, el país de los mejores futbolistas del planeta como Pelé o Romário da Souza y cracks del baloncesto como Oscar Schmidt. Una tierra de cantautores como Joâo Gilberto o Caetano Veloso o escritores de la talla de Jorge Amado.
En Brasil el portugués suena tan dulce que enamora. Se respira como en ningún lado gracias al pulmón del Amazonas. Y se juega al fútbol como los ángeles. Brasil es maravilloso, todo el mundo lo sabe, pero ahora es también potencia emergente, un gigante que despierta. Si será algún día el país del presente sólo el tiempo lo dirá.
20 Sep 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, Alemania, Belgrado, comunismo, democracia, Economía, Eslovenia, España, Europa, Fascismo, Grecia, Guerra Civil Yugoslava, historia, independentismo, Kosovo, Macedonia, monarquía, nacionalismo, Occidente, OTAN, Política, Portugal, Serbia, Sociedad, UE, Unión Europea, Yugoslavia

Los eslovenos eran el 8% de la población de Yugoslavia pero aportaban el 25% del Producto Interior Bruto (PIB) del estado y la tercera parte de las exportaciones. Sus recursos fueron puestos al servicio de los intereses centralistas de Belgrado y los impuestos que pagaban servían para construir infraestructuras en Serbia y Macedonia.
Los eslovenos eran los más prooccidentales de todos los eslavos del sur y continuamente reclamaron una apertura económica y democrática pero, en respuesta, sólo padecieron una concatenación de dictaduras: monarquía absolutista, fascismo y comunismo. El centralismo de Belgrado se tornó déspota y feroz.
Pese a ello, este pueblo siempre fue fiel al Estado Yugoslavo pero cuando criticó la suspensión de la autonomía de Kosovo en 1989, los serbios promovieron un boicot contra las empresas y productos eslovenos. Esto desató las iras independentistas de un pueblo hasta entonces leal pero que finalmente se había hartado de pagar y callar.
Cuando estalló la Guerra Civil Yugoslava en 1991, Eslovenia fue la primera en independizarse. Tuvo mucha suerte ya que, tras sólo diez días de conflicto bélico, logró su objetivo. Inmediatamente, la república fue reconocida por Alemania y otras potencias que le dieron una cordial bienvenida para festejar su ingreso en Occidente.
Eslovenia es otro claro ejemplo de que la independencia sienta bien a un pueblo: hoy es líder mundial en fabricación de elementos para deportes de invierno, tiene una floreciente industria farmacéutica, automovilística y vitivinícola, supera en renta per cápita a Portugal y Grecia y tiene menos desempleo que Alemania o Francia.
Liubliana se adhirió a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y a la Unión Europea (UE) en 2004 y al euro en 2007. Hoy Eslovenia forma parte de pleno derecho del conjunto de naciones desarrolladas occidentales. La gente tiene motivos de peso para volver a estar feliz y mirar con optimismo hacia el futuro.
12 Sep 2010
de J.Ferrer
en Cultura
Etiquetas:Actualidad, Cultura, cultura libre, derechos de autor, descargar, discográficas, e-book, ebook, editorial, Google, gratis, historia, Homero, Ilíada, internet, Joanot Martorell, libro digital, libro electrónico, libro-e, Literatura, música, pirata, Por qué dejé de ser ateo, Sociedad, Tirant lo Blanch

Lo reconozco. Descargo libros electrónicos gratis de internet. Me encanta la lectura y los libros-e abren un inmenso panorama repleto de posibilidades. Los que creemos en la cultura libre somos tildados por los chupópteros y apesebrados oficiales de ser «piratas», «ladrones», «delincuentes» y hasta «terroristas». Flipas. Yo no tengo un parche en el ojo ni tampoco una pata de palo pero si quieren llamarme pirata… Pues vale. Está bien, soy un pirata ¿y qué? Leer no es ningún delito.
Es una barbaridad que se pretenda cobrar 15 ó 20 euros por un libro-e. Algunos libros digitales se están vendiendo sólo un 10% más barato que su homónimo en papel. Eso es un atraco a mano armada ya que un PDF (o cualquier otro formato alternativo) carece de gastos de impresión y distribución y los costes de la maquetación son casi inexistentes. Los editores están ciegos si piensan que harán negocio porque la gente tampoco es tonta y antes de dejarse robar, lo descargará gratis.
Es más, yo mismo soy autor y como tal, quizás no debería decir esto porque es como tirar piedras contra mi propio tejado, pero es que aparte de escribir también creo en el comercio justo. Yo animo a la gente a que antes de pagar un precio abusivo por un libro-e se lo descargue gratis de internet. Incluso si son los míos y no gano dinero con ello. Me da igual, porque lo realmente importante para un autor es (o debería) ser leído, no vender más o menos. Eso ya es «vanidad de vanidades».
Además, un escritor debería sentirse halagado de que pirateen su libro. Primero, porque eso supone que despierta interés entre el público. Y segundo, porque de esta forma puede llegar a una comunidad de lectores mucho mayor. Entonces ¿cuál es el problema? El problema es que los intermediarios no pueden chupar del bote. Por lo demás yo me siento sumamente honrado cuando todos los días llega gente a mi bloc tras haber tecleado en Google «descargar gratis por qué dejé de ser ateo».
Parece mentira que un escritor tenga que decir esto pero si las editoriales no espabilan se van a pegar una hostia como las discográficas. Por cierto, es curioso que las mismas empresas que se quejan de que pirateas sus discos son las que luego te venden grabadoras de DVD y discos vírgenes para que te copies lo que te venga en gana. Hatajo de hipócritas. Ya vale de criminalizar a los amantes de la cultura: hacerse una copia para uso personal sin ánimo de lucro jamás es un delito.
Los mejores libros de la historia de la humanidad fueron escritos antes de que existieran las grandes editoriales o los derechos de autor. Homero no escribió La Ilíada pensando en hacerse rico. Joanot Martorell no redactó el Tirant lo Blanch pensando en vender más o menos ejemplares. Casualidad o no, las mejores obras fueron escritas en un tiempo donde lo que importaba de verdad era la literatura y no la mercadotecnia y otras absurdas zarandajas de nuestros días.
Hoy el panorama literario se ha convertido en una triste feria de vanidades donde muchas editoriales (casi todas, a decir verdad) se ríen de los autores y no atienden a las necesidades reales de los lectores. Publicistas, maquetadores, distribuidores y una legión de intermediarios han eclipsado a los autores durante demasiado tiempo. Quizás el libro digital pueda venir bien para poner un poco de cordura en todo este desconcierto. Mientras tanto aprovecha; descarga todo lo que puedas y lee.
07 Sep 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, Al-Andalus, aragón, Asturias, autonomía, bable, Baleares, Bulgaria, castúo, castellano, Castilla, Castilla y León, Cataluña, cántabro, Cultura, España, Galicia, historia, león, lengua, leonés, leonesismo, mirandés, nacionalidad histórica, Navarra, País Leonés, País Llïonés, País Vasco, Política, Portugal, regionalismo, Reino de León, Salamanca, Sociedad, Valencia, Zamora

Castilla y León es una autonomía singular y no sólo por su vasta extensión territorial (comparable a Portugal o Bulgaria) ni tan siquiera por haber devenido en la madre -y madrastra- de España, sino por encarnar la fusión de dos viejos reinos de taifas que antaño combatieron contra Al-Andalus: el de Castilla y el de León.
La creación de las autonomías en España en los años 70 fue una locura: se fusionaron León y Castilla, se negó la condición de nacionalidad histórica a tierras que lo son (Navarra, Valencia…) y se concedió a otras sin serlo (País Vasco, Cataluña…) y de la noche a la mañana se crearon territorios nunca vistos, como Madrid.
León clama por la autonomía. El regionalismo leonés pugna por unificar Salamanca, Zamora y León para constituir un País Leonés independiente de Castilla pero no de España. Es justo. León fue un histórico reino por centurias y merece mejor suerte que la de acabar como un triste apéndice de la centralista Castilla.
El país está relacionado en historia, tradición y cultura con otros pueblos peninsulares pues conserva una lengua propia -el leonés-, emparentada con el bable, el cántabro, el castúo y el mirandés. El leonés -al borde la extinción por la presión castellana- es un precioso tesoro cultural que merece preservarse a toda costa.
Las fronteras del País Leonés son motivo de controversia. En Salamanca y Zamora existen recelos para unirse a León. Además, el antiguo reino leonés fue anexionado por Castilla (aunque también Navarra y hoy dispone de autonomía propia) y tierras como Galicia o Asturias pertenecieron en su momento al histórico León.
Aunque no se mantengan las fronteras históricas de los antiguos reinos es justo crear el País Leonés. Castilla, Aragón, Navarra, Valencia, Baleares… Todos los antiguos reinos se han dotado de un marco geopolítico propio. Todos excepto León. Por historia, tradición, identidad y cultura el Reino de León debe volver a la vida.
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