La adorable coquetería de las mujeres.

Una de las cosas más divertidas y fascinantes de las mujeres es su coquetería. «Para presumir hay que sufrir» -dicen-. Las féminas son capaces de lo que sea por tal de estar guapas. Son capaces de someterse voluntariamente a todo tipo de tormentos que la mayoría de los varones no aceptaríamos ni aunque nos apuntasen con una pistola. Porque vete tú a decirle a un hombre que se depile las ingles, a ver qué te contesta. Es la tiranía de la estética. Como en el cuento de Blancanieves (espejito espejito, dime quién es la más guapa), también en la vida real las féminas compiten ferozmente entre ellas por ver quién de todas está más buena.

Siempre me ha sorprendido lo diferentes que somos. Un chico se viste con lo primero que pilla en el armario mientras que ellas pueden tener un ropero repleto de conjuntos y no saben qué ponerse. Las damas buscan que sus zapatos y bolsos combinen los colores cuando los hombres somos capaces de presentarnos en una fiesta con un chándal y unas zapatillas llenas de mugre. Ellas acostumbran a estar horas frente al espejo poniéndose divinas y sufren caminando con tacones de vértigo; nosotros buscamos la comodidad. Si una mujer sube un par de kilos es el fin del mundo mientras que un varón come paella y pollo frito sin remordimiento alguno.

Están arreglándose durante horas pero vale la pena esperarlas porque nos dejan con la boca abierta. Son increíbles: sólo ellas son capaces de ponerse un escote o una minifalda en el más crudo invierno  porque no les importa pasar frío con tal de atraer las miradas masculinas. Es ley de vida. La hembra quiere gustar al macho. Pasa con los animales y pasa con las personas. A una mujer de verdad le gusta gustar, le gusta sentirse atractiva, saber que puede volver loco de pasión a su macho. Es su naturaleza. En el fondo, ellas siempre se han sentido como pez en el agua con ese papel de «objeto de deseo» que la sociedad les concede cada día.

Muchos infelices dicen que todas estas cosas se deben a la influencia de los medios de comunicación. No es cierto; en la Edad Media, cuando no existía la televisión ni las pasarelas de moda, en Europa el cánon de belleza pasaba por la blancura de piel. Todas querían ser cuanto más pálidas, mejor. Tanto era así que muchas chicas voluntariamente aceptaban criar tenias intestinales en sus entrañas para que les hicieran enfermar  y así tuvieran ese aspecto macilento que por entonces se consideraba sexy. Actualmente han llegado a otros extremos: la cirujía estética, la silicona, los rayos uva e incluso hasta auténticos peligros como la anorexia o la bulimia.

Desde niño me ha fascinado la coquetería femenil. Entonces me llamaba mucho la atención ver cómo mis hermanas mayores se maquillaban. Y hoy me fascina ver cómo mi novia se pasa horas (literalmente) frente al espejo poniéndose sexy para mí. Me enamora y me divierte. Seducción y sensualidad son atributos femeninos. Ellas son así y ojalá que nunca cambien. Es de agradecer todo cuanto hacen por embellecerse. Cuando Dios las diseñó sabía bien lo que hacía. Si el mundo fuera un jardín, ellas serían las flores. Si las féminas no existieran, desaparecería lo más bello de la creación. Son maravillosas. Que vivan las mujeres y la madre que las parió.

Falacia atea: Dios es malvado porque creó el mal.

 

Circula en internet un espectacular vídeo publicitario del Congreso Razón y fe que la Universidad de Lima organizó en 2009. En él se ven imágenes en blanco y negro de un maestro de escuela que está hablando en alemán a sus alumnos y les dice que va a probar que si Dios existe es malo. El maestro les explica que si Dios lo ha creado todo, en ese caso también ha creado el mal, lo cual le convierte en un ser perverso. Entonces uno de los niños se pone en pie y le pregunta al maestro si existe el frío. El mentor, sorprendido, le responde que sí, que naturalmente que existe.

El niño le replica que según las leyes de la física el frío no existe, que lo que nosotros entendemos como frío es en realidad ausencia de calor. Acto seguido le pregunta a su profesor si existe la oscuridad, a lo cual responde afirmativamente. Nuevamente el niño le aclara que la oscuridad como tal no existe, que realmente es ausencia de luz y que así como no existe la oscuridad tampoco existe el mal, que Dios no ha creado el mal y éste es el resultado de que el hombre no tenga el amor de Dios en su corazón. El niño se sienta en el pupitre. Su nombre es Albert Einstein.

No sé si la anécdota es real o ficticia. Lo que sí sé es que muchos acusan Dios de malvado porque entre otras cosas creó al demonio. Pero el Señor jamás creó ningún demonio. Creó ángeles y un tercio de los cuales decidió rebelarse contra el orden del Señor. Fueron creados como ángeles pero se convirtieron en diablos por voluntad propia. De igual modo tampoco creó la maldad, que es ausencia de bien. ¿Qué sentido tiene que los humanos nos apartemos voluntariamente de Dios (como hicieron los demonios) y luego le culpemos del mal que se extiende por el orbe?

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Ser carcelero y no llevar ni porra.


Imagine por un momento que usted es funcionario de penitenciaría y que tiene que conseguir que los reclusos, tras haberse duchado, regresen dentro de su prisión. Imagine que ni usted ni el resto de carceleros lleva pistola ni porra y que es más; que ni tan siquiera puede acompañar suavemente con la mano a los prisioneros porque al más mínimo roce te sueltan: “No me toques que te denuncio”. Al final no quedaría más remedio que pedir por favor, o hasta suplicar al reo que obedeciera. ¿Verdad que una cárcel así sería un auténtico disparate? Pues en eso mismo se han convertido las aulas.

Desgraciadamente, hoy los menores de edad están sobreprotegidos (por la ley, por sus padres y por la sociedad). Poco puede hacer un profesor aparte de dar un chillido y pegar un puñetazo en la mesa. Si a un alumno le dices: “Te pongo un parte” te contesta: “Ponme dos”. Si le dices: “Vete de clase” se irá… si le da gana irse, claro. Siempre queda la amenaza de suspenderle pero a muchos chicos, que vienen a clase obligados por la ley, les da absolutamente igual la nota. Dicho de otro modo: al profesor se le ha restado la autoridad, no puede hacer nada y lo peor de todo: el alumno lo sabe.

Conozco casos de estudiantes que le preguntan a los profesores: “¿Para qué sirven los partes? ¿Cuántos hacen falta para que te expulsen? Es que a mí me han puesto más de 30 y no me ha pasado nada”. ¿Qué ocurriría si a un ciudadano le pusieran 30 multas y no pasara nada? ¿Que ni viniera la grúa ni le embargaran la nómina ni nada de nada? Seguramente, la población haría lo que le viniese en gana, y cuando un agente fuera a ponerles una multa por haber aparcado en doble fila, le responderían: “Anda majo, ponme dos”. Ésta es la educación que le estamos dando a nuestros hijos.

Canarias: la colonia más antigua del mundo.


Canarias es, posiblemente, la colonia más antigua del mundo. Desde que Castilla la conquistó en el siglo XV. Sus ancestrales raíces guanches, la posterior influencia caribeña y europea, el silbo gomero, su insularidad y la distancia respecto a la Península son hechos diferenciales que refuerzan un sentimiento identitario acusado.

Las Islas Canarias luchan por ser nación. El canario es un nacionalismo tapado, del que nunca se habla, pero que cuenta con todo el potencial del mundo. Los canarios ya tuvieron un papel clave en la independencia de Venezuela y ahora cada vez más gente demanda un estado libre asociado a España o incluso uno propio.

Los nacionalistas aducen que así se dispondría de aguas marítimas propias, que las empresas instaladas allí que ahora tributan en Madrid tendrían que hacerlo en las islas y sobre todo que se pondría fin al sistema colonial español. Y añaden que no por tener un estado pequeño deberían ser invadidos y ponen como ejemplo a Malta.

Las Canarias son las islas afortunadas; paraíso natural de singular belleza, una tierra de carnavales, mujeres hermosas y perenne buen clima, un crisol de culturas fruto mestizo de la tradición guanche, castellana y americana. País de ilustres: Aldredo Kraus, César Manrique, Benito Pérez Galdós o Juan Negrín.

Esta patria es un paradisíaco enclave y una potencia turística pero también un territorio menudo y superpoblado desbordado por la inmigracion española y africana. La avalancha migratoria está devorando los limitados recursos del Estado del bienestar y provocando graves problemas de paro y hasta de espacio físico.

En el siglo XV el líder aborigen Tenesor Semidán trató de negociar con los Reyes Católicos un reino canario. No le escucharon. Hoy el 60% de la población se siente más canaria que española. Y quién sabe qué puda ocurrir en una futura España donde ya no estarán catalanes ni vascos. Quizás Semidán vea cumplido su sueño.

Srpska: otro polvorín en los Balcanes.

Los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la Guerra Civil de Yugoslavia en 1995 supusieron, entre otras muchas cosas, la creación de un país imposible: Bosnia-Herzegovina. El artificial estado bosnio es la suma de tres comunidades enemigas (croatas, bosnios y serbios); un país ridículo donde un tercio de sus habitantes es separatista.

La República Srpska es una de las dos regiones que componen el frágil estado bosnio. Supone la mitad del territorio y un tercio de la población, el 95% de la cual es serbia. La otra región es la Federación Croata-Musulmana donde cohabitan croatas que exigen autogobierno con los bosniacos musulmanes que defienden la unión.

Durante la Guerra Civil (1991-95), el presidente serbobosnio Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic, apoyados por el presidente serbio Slobodan Milosevic, combatieron con fiereza a los musulmanes de Sarajevo. Europa les considera criminales de guerra pero su pueblo los aclama como héroes de la patria.

Los serbobosnios son un pueblo tremendamente nacionalista. Fueron un estado independiente de facto entre 1992 y 1995. Actualmente están dentro de Bosnia-Herzegovina contra su voluntad y reclaman separarse de ella para integrarse en Serbia. La ansias separatistas se exacerbaron tras la independencia de Kosovo en 2009.

La República Srpska dispuso de ejército propio hasta 2006 pero fue obligada a disolverlo para que fuese absorbido por las Fuerzas Armadas Bosnias. Ahora, la Comunidad Internacional presiona para que la policia serbobosnia se desmantele y forme un único cuerpo de agentes junto con el resto de fuerzas del orden del país.

Bosnia-Herzegovina es un protectorado de Naciones Unidas, un estado sujeto con alfileres, una ecuación imposible, un auténtico barril de dinamita que explotará en cuanto los cascos azules dejen la zona. El derecho de autodeterminación es la única salida para que la República Srpska decida libremente su futuro y viva en paz.

La Constitución Española como papel higiénico.

La Constitución Española de 1978 es un fraude vomitivo, un insulto a la ciudadanía, una tomadura de pelo. Yo no puedo acatarla ni lo haré nunca.  Podría aducir muchos motivos y razones de peso pero me limitaré a apuntar sólo uno: es antidemocrática. En España, como en todos los países, predomina la masa ignorante y borreguil. Ese rebaño considera que la democracia consiste únicamente en acudir a votar una vez cada cuatro años pero es mucho más que eso.

El filósofo Montesquieu aseguró que para que exista democracia en una sociedad debe darse un requisito sine qua non, un requerimiento imprescindible sin el cual la democracia simplemente no puede existir jamás: la separación de los poderes. Pero la Carta Magna de 1978 lejos que asegurar la división de los poderes, lo que hace es unirlos, con lo cual la democracia no existe. Invito al lector a que consulte los artículos  70.1. b), 122.3, 124.4 y 159.1 para que se convenza él mismo.

Según estos artículos, los miembros del gobierno (poder ejecutivo) pueden ser también parlamentarios (poder legislativo) y además pueden elegir a dedo a los miembros del Tribunal Constitucional (poder judicial). Es como si el presidente del Real Madrid eligiera a los árbitros que van a pitar los partidos. Esto en la práctica instaura una dictadura disfrazada  de democracia, un teatro para tontos. Esta Constitución, como mucho, sirve para limpiarse el culo en una noche de diarrea.

Serbia: el orgullo nacionalista.

El pueblo serbio fue históricamente traicionado por Occidente. En su día sufrió la invasión del genocida Imperio Otómano. Las potencias europeas, temerosas de los turcos, abandonaron a su suerte a los serbios, que sucumbieron en la Batalla de Kosovo de 1389 y padecieron la despiadada opresión turca hasta finales del siglo XIX.

Aquella invasión islámica y la traición de Occidente fueron la raíz de todos los males posteriores. Serbia desarrolló un nacionalismo excluyente y fanático para asegurar su supervivencia frente al islam y al imperialismo. Las dos Guerras Balcánicas (1912-13 y 1913) confirmaron al país como una potencia en el sur de Europa.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría en Saravejo desencadenó la Primera Guerra Mundial (1914-18). Serbia se apoderó de los pueblos de alrededor y juntos constituyeron Yugoslavia en 1918. En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) los nacionalistas croatas asesinaron más de 700.000 serbios.

Tras la dictadura comunista de Josip Broz Tito, llegó la Guerra Civil Yugoslava (1991-1995), la Guerra de Kosovo (1999), la ruptura con Montenegro (2006) y la independencia de Kosovo (2009). Los serbios cometieron espantosos genocidios. Con tanta guerra, se desintegró Yugoslavia y naufragó definitivamente la potencia serbia.

En los Balcanes se expían los pecados con el ritual del derramamiento de la sangre. Pese a ello, Serbia destaca poderosamente en el campo de la cultura (Kornelije Stankovic, Vuk Stefanovic Karadzic o Emir Kusturica) y del baloncesto (Dragan Kikanovic, Drazen Dalipagic, Radivoj Korac, Dejan Bodiroga…).

El nacionalismo étnico llega a su máxima crudeza en Serbia: una sucesión infinita de guerras por la bandera, la patria y la religión… Es la salida lógica de un pueblo repudiado por Occidente y agredido por el islam: confiar sólo en sí mismo. A Serbia no le quedó más remedio que ser como es. Y Europa tiene buena parte de culpa.

Homenaje a Salvador Ferrer Esteve.

Soy rojo. Vengo de una familia de izquierdas. Mi abuelo, Salvador Ferrer Esteve, combatió en la Guerra Civil (1936-1939) en el bando republicano. Él era un buen hombre que luchó en defensa de la libertad. Sé bien que la izquierda ejecutó a muchas personas inocentes. Pero mi abuelo no era de los de gatillo fácil. De hecho, salvó a mucha gente de derechas de ser fusilada a manos del ejército rojo.

Uno de ellos era un rico hombre de negocios de Alzira. Tenía una empresa de camiones de transporte. Los republicanos querían matarlo por ser de derechas, pero mi abuelo les dijo que no lo hicieran, porque al fin y al cabo daba empleo a muchos trabajadores. Gracias a mi abuelo, aquel empresario salvó el cuello. Pero un tiempo después se giró la tortilla y el ejército fascista acabó venciendo la guerra.

Al acabar la contienda la familia recomendó a mi abuelo que se fugara a Alicante o a Argentina para evitar represalias. Pero él se negó a hacerlo porque la radio repetía sin cesar que quienes no tuviesen las manos manchadas de sangre inocente no tenían que temer. Y él tenía la conciencia muy tranquila de todo cuanto hizo. Incluso había salvado la vida de varios fachas. Así que ¿quién querría matarle?

Pero mi abuelo estaba afiliado a la CNT. No era activista ni participaba en política ni nada. Sólo tenía un carné de afiliado. Eso es todo. Así es que fueron a por él y lo detuvieron. Mi abuela fue a suplicar a aquel empresario que hablara con el gobierno para que salvara al hombre que antes le había salvado a él. Pero no quiso. Se limitó a decir que nada podía hacer y ni siquiera lo intentó. No movió un dedo.

Ferrer fue encarcelado, torturado, le arrancaron la piel a tiras, fue fusilado y arrojado a una fosa común. Y todo por un carné. Tenía 33 años. Los fascistas enviaron por correo a la viuda un paquete con los restos de su camisa hecha harapos manchada de sangre y de piel. Aquel empresario no sólo no ayudó a mi abuelo. Tampoco auxilió a su viuda e hijos, aunque hacía mucho dinero con el estraperlo.

No cuento todo esto para hacerme la víctima. He perdonado a aquel hombre. Si yo, que soy de izquierdas, no quiero para mí ni para los míos semejante injusticia ¿por qué debería desear el sufrimiento que padeció mi abuelo a los disidentes cubanos o chinos? No tengo inconveniente en condenar la dictadura de Cuba, Venezuela o China. Porque soy demócrata. Y porque soy cristiano por encima de todo.

Confieso que me gustaría mucho que hubiera más gente de derechas que fuese capaz de condenar el franquismo o el pinochetismo. Pero cada uno es dueño de sus silencios. Todo el mundo tiene derecho a tener la ideología que guste. Pero si piensa que una persona merece ser torturada y asesinada sólo por no tener sus mismas ideas políticas entonces  ¿que diferencia hay entre un terrorista de ETA y usted?

Premio Cervantes: historia de un disparate.

Decía el escritor catalán Josep Pla que los premios son una chorrada. Yo estoy plenamente de acuerdo. No sirven para nada, más allá de dar una publicidad momentánea. No son importantes, ni siquiera el famosísimo Nobel. La prueba es que el dramaturgo José Echegaray fue el primer español en ganar un Premio Nobel y hoy en España no lo conoce ni la madre que lo parió. Sin embargo todo el mundo conoce al literato Jorge Luis Borges, que curiosamente no lo ganó nunca.

Posiblemente el más grotesco de todos los premios literarios sea el Premio Miguel de Cervantes. Este título, considerado el Nobel de las letras hispánicas, es absurdo porque insiste año tras año en conceder el trofeo atendiendo más a la nacionalidad del premiado que a su talento. Existe una ley no escrita que dice que en una edición debe recibir el laurel un autor español y en la siguiente un americano, cumpliendo un disparatado sistema de turnos que recuerda al de la Restauración.

Esto significa ni más ni menos que el 50% de los galardonados son españoles y la otra mitad americanos. Y yo podría estar de acuerdo si efectivamente éste fuera el peso literario real, es decir, si efectivamente España tuviese tantos escritores geniales como tota Hispanoamérica. Pero esto es radicalmente falso. Hoy el 90% de los hispanohablantes del mundo vive en América y desde la irrupción del boom latinoamericano, el centro orbital de la literatura hispánica se ha trasladado a América.

El castellano nació en Castilla pero renació en América. Y digo renació porque a principios del siglo XX, era prácticamente imposible encontrar autores españoles en librerías inglesas, holandesas o francesas. Tanto es así que el propio literato Eugeni d’Ors recomendaba a los escritores catalanes que escribieran en catalán, porque ya que ni siquiera escribiendo en español iban a ser traducidos, leídos y conocidos en el extranjero, al menos que escribieran en la lengua vernácula del país.

Pero si hoy el español vuelve a tener una cierta fuerza literaria en el mundo (digo literaria, porque en casi ninguna otra cosa destacable tiene fuerza) es gracias al realismo mágico de Hispanoamérica. Asumámoslo; por primera vez en la historia los mejores libros en lengua española no se escriben en Europa. ¿Qué clase de jurado es el que condecora a Francisco Umbral antes que a Gabriel García Márquez? Los premios literarios deben atender a los méritos del autor, no a su pasaporte.

Añorando una izquierda que ya no existe.

ANUNCIO IMPORTANTE:

Acto: Conferencia El ateísmo: la gran mentira del siglo XXI.

Día: 27 de noviembre de 2010 a las 19:00 horas.

Lugar: Escuela de Música Julián Romano en Plaza Coronación 1 en Estella (Navarra).

Entrada: gratuita.

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Nací en el seno de una familia trabajadora. Mi madre era ama de casa. Antes de eso, iba a limpiar escaleras. Mi padre no vestía con traje de corbata sino con un mono azul lleno de grasa y suciedad. Sé lo que es vivir en una familia que discute todos los días porque no llega nunca a final de mes. He crecido en un barrio obrero y conozco de sobras los problemas del proletariado… Los llevo a flor de piel.

Estos días siento nostalgia de una izquierda que ya no existe. Me siento cercano a esa vieja izquierda, socialista y democrática, obrera, que se preocupaba por mejorar los sueldos de los trabajadores, por lograr una sanidad y educación públicas de calidad, que luchaba por la justicia social, por la igualdad de oportunidades para todas las personas, también para las de un sustrato social bajo.

Pero todo eso ya ha pasado a la historia. Hoy nadie, absolutamente nadie, se acuerda de los trabajadores. Los sindicatos están apesebrados, la juventud alcoholizada, los intelectuales son de subvención y pandereta y la vieja izquierda, ésa que defendía los derechos de los obreros, ha sido sustituída por una izquierda pijoprogre y megaguay que va de moderna por la vida y que vive en los mundos de Yupi.

Así, la nueva izquierda se preocupa por fomentar el aborto, la homosexualidad, la eutanasia, el islam, el anticristianismo, el papeles para todos, la multiculturalidad, el guerracivilismo y tantas otras ensoñaciones cuyo supuesto progreso es más que discutible y más que discutido. Y mientras, los colegios, hospitales y barrios de los trabajadores se desmoronan a la misma velocidad que sus sueldos. Que asco de mundo.

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