¿Quién fue el ángel de la muerte?

Pregunta de Mario Hidalgo.

Elda, Reino de Valencia. España.

El ángel de la muerte o ángel exterminador es un enigmático personaje del que se ha hablado mucho y del que se sabe muy poco. Con este nombre nos referimos a un ser mencionado en la Biblia que provocó una gran masacre. Hemos de aclarar que en las Sagradas Escrituras no aparece mencionado en ningún momento como «ángel de la muerte» o «ángel exterminador». Aparece de hecho mencionado como «ángel de Jehová» o «ángel del Señor» y es el protagonista directo de un macabro y luctuoso suceso.

En la Biblia aparece fugazmente citado en dos versículos. El primero reza así: «Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la mañana, todo era cuerpos de muertos» (2 Reyes 19:35). El segundo pasaje nos explica: «Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres» (Isaías 37:36).

Del ángel de la muerte no sabemos apenas nada. Tan sólo que fue enviado por Dios para acabar con el ejército del rey asirio Senaquerib. Este monarca era muy poderoso, había sometido ya a varias naciones y asediaba a Israel, de quien aseguraba que su dios (Yahvé) no sería capaz de salvarla. Israel no tenía capacidad militar para repeler el ataque de una nación tan poderosa, por ello el Señor envió un ángel para arrasar el ejército asirio. Tras esta atroz masacre, el rey asirio se retiró a su patria. Y ahí acaba todo.

No sabemos nada más del ángel de la muerte. Por no saber no sabemos ni siquiera su nombre. Es cierto que el término «ángel del Señor» o «ángel de Jehová» aparece mencionado en la Biblia otras veces, desde luego menos siniestras. Sin embargo, no podemos estar seguros de que sea el mismo personaje ya que cuando se habla de «ángel del Señor» no tiene por qué ser uno concreto. Quizás el autor se refiera con ello a «un ángel enviado por Dios» que en una ocasión puede ser uno y en otra otro distinto.

Al no especificarse su nombre no sabemos de quién se trata. Sólo que fue enviado por Dios para proteger a Israel y que mató 185.000 soldados en una noche. Fin de la historia. Es verdad que de este ser han corrido ríos de tinta y existen teorías para todos los gustos: algunos afirman que es la muerte, otros que se llama Azrael y hasta hay quien lo identifica con Cristo. Lo único cierto es que sólo sabemos lo que pone en 2 Reyes 19:35 e Isaías 37:36. Todo lo demás son meras especulaciones sin ningún fundamento bíblico.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.

¿Por qué Dios no castigó la poligamia en el Antiguo Testamento?

Pregunta de Rosa Micó.

Vilanova i la Geltrú, Cataluña. España.

Antes de empezar a hablar de la poligamia convendría aclarar algunos conceptos. Poligamia quiere decir simplemente matrimonio de más de dos personas. Ahora bien, existen diferentes tipos de poligamia. Está la poliginia, que es cuando un hombre se casa con varias mujeres (por ejemplo como hacen los musulmanes). Pero también está la poliandria, cuando una mujer tiene varios maridos (por ejemplo en el Tíbet, aunque es una práctica en decadencia). E incluso existe un tercer tipo, que consiste en varios hombres y varias mujeres casados todos juntos en un matrimonio múltiple (caso este último extremadamente inusual). Cuando aquí vamos a hablar de poligamia nos referiremos al primer tipo, la poliginia. Es una tradición milenaria presente en la Biblia y muy viva aún en África, no sólo entre musulmanes sino incluso entre cristianos, aunque esto último poca gente lo sabe.

El primer caso en la Biblia fue Lamec en Génesis 4:19: “Y Lamec tomó para sí dos mujeres». Sabemos que muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento eran polígamos, como Abraham, Jacob o David entre otros. El caso más exagerado fue el del rey Salomón, quien tuvo 700 esposas y 300 concubinas (1 Reyes 11:3) No existe ninguna condena explícita hacia la poliginia en toda la Biblia. A Salomón Dios lo castiga no por tener muchas esposas sino porque él consentía que algunas de ellas adoraran falsos dioses (1 Reyes 11:1-13). Y el máximo reproche bíblico hacia el asunto es el de que el rey de Israel «no tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe» (Deuteronomio 17:17). Reproche que permitía que tuviera más de una. En todo caso, la ley indicaba que cuando se tomara una nueva esposa nada debería disminuir a la primera (Éxodo 21:10).

El Señor nunca castigó la poligamia en la Biblia. Conociendo el contexto sociocultural de la época es fácil deducir los motivos. Primero, siempre ha habido más mujeres que hombres en el mundo. Estadísticas actuales hablan de un 51% de mujeres frente a un 49% de varones, lo cual en aquel tiempo suponía decenas de miles de mujeres más que de hombres. Segundo, en la Antigüedad las guerras eran especialmente atroces con lo que tal vez de cada cien hombres que marchaban a la guerra sólo veinte o treinta regresaban con vida. Tercero, había altísimas tasas de mortalidad infantil, por lo que, desde un punto de vista estrictamente reproductivo, la poliginia era clave pues un varón podía concebir más hijos estando casado con varias esposas que estándolo sólo con una. Así, una tribu podía poblar un territorio más rápidamente para poder construir allí una nación.

Pero la más importante de las razones es que aquella era una época en la que la mujer no podía estudiar o trabajar como ahora. Su acceso al empleo estaba prácticamente vetado y su destino era ser madre y ama de casa, con lo cual el sustento económico lo traía el marido, por lo que una dama sin esposo quedaba sumida en la ruina y a menudo debía vender su cuerpo para sobrevivir. Para evitar este drama es que se inventó la poliginia. Una fémina soltera, o una viuda con hijos a su cargo, iba a la bancarrota. La viuda era el paradigma de la persona más pobre de entre todos los pobres. En aquel entonces no existían las pensiones de viudez, ni la Seguridad Social, ni el estado del bienestar ni nada. Una viuda se hundía en la extrema miseria. Prácticamente sólo podía sobrevivir de la caridad de sus familiares, de la ayuda de la iglesia o de ejercer el oficio más antiguo del mundo.

La ley judía obligaba a un hombre a que se casara con la esposa de su hermano si éste fallecía. Así, un varón, aunque ya estuviese casado, debía tomar por esposa a su cuñada y encargarse de su manutención y de la de sus hijos. Para el común de los mortales esto significaba más un problema que otra cosa. Primero, porque suponía una carga económica. Y segundo, porque estaba obligado a casarse con su cuñada, le gustase o no le gustase. Y la cuñada no siempre tenía por qué ser Miss Universo, podía tratarse de una mujer fea y antipática. La poliginia por tanto lejos de ser un instrumento machista para saciar los apetitos sexuales de los hombres, era en realidad un salvavidas económico para auxiliar féminas que no tenían nada para comer. La idea era algo así como que si una mujer se quedaba sin marido, había que buscarle rápidamente uno nuevo para que se ocupara de ella.

Desde una óptica feminista del siglo XXI quizás la poliginia pueda parecer una medida machista, pero en realidad era progresista y hasta feminista para los parámetros de aquella época pues era una especie de primitiva Seguridad Social que obligaba a los varones a encarcargarse de las mujeres. Y servía para poblar rápidamente un país. Una feminista podrá objetar que aquello era injusto o preguntarse por qué una dama no podía tener cinco maridos. La respuesta es obvia: porque eso no le permitía tener cinco hijos por año. Desde un punto de vista reproductivo o demográfico era inútil. Es cierto, no obstante, que los reyes y los poderosos abusaron de la poliginia para crear todo un harén a su servicio. Aunque lo mismo viene a ocurrir ahora: los ricos y los famosos se aprovechan de su situación para ser mujeriegos y saltar de cama en cama. Nada nuevo bajo el sol.

Resulta indiscutible que Dios no sólo no castiga la poliginia en ningún momento sino que incluso la tolera. Pero aún cuando se permitía la poligamia, la Biblia presenta la monogamia como el plan que se ajusta más al ideal de Dios para el matrimonio. La Biblia dice que la intención original de Dios fue que un hombre estuviera casado sólo con una mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola (singular) carne.” (Génesis 2:24). Mientras que Génesis 2:24 describe lo que es el matrimonio, más que cuántas personas deben integrarlo, debe notarse el uso consistente del singular. En el Nuevo Testamento, 1 Timoteo 3:2, 3:12 y Tito 1:6 señala: “marido de una sola mujer” en una lista de requerimientos para el liderazgo espiritual de un anciano. Por tanto, todo apunta en un sentido muy unidireccional, como se puede ver.

Por su parte, en Efesios 5:22-33 el apóstol Pablo habla acerca de cómo debe ser un matrimonio cristiano. En la relación entre esposos y esposas, todas y cada una de las veces en las que Pablo se refiere a un esposo (singular) se refiere siempre a una esposa (singular). Mientras que de alguna manera es un pasaje paralelo, en Colosenses 3:18-19, Pablo se refiere a esposos y esposas en plural, está claro que está refiriéndose a todos los esposos y esposas entre los cristianos colosenses, y en ningún momento declara que un marido pueda tener varias mujeres. En contraste, Efesios 5:22-33 está describiendo específicamente la relación matrimonial.  En ella compara la relación de Cristo con la iglesia con la de un esposo y su esposa. Si la poligamia fuera deseable por Dios, toda la ilustración de Cristo en relación con Su cuerpo (la iglesia), y la analogía de esposo-esposa, sería nula.

El plan original de Dios era el matrimonio de un varón con una fémina. Prueba de ello es que el Señor creó a Adán y Eva. No a Adán y Esteban. Ni tampoco a Adán, Eva, Laura, Isabel y María. Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). A tenor de lo escriturado en la Biblia podemos afirmar sin género de duda tres ideas básicas: 1) El plan original de Dios es el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer. 2) La poliginia no es una institución inventada por Dios sino por las personas. 3) No obstante, no existe ninguna condena firme hacia la poliginia a lo largo de todas las Escrituras (tampoco una aceptación expresa). De lo anterior podemos concluir que Dios no se opone a la poliginia (ni entonces ni tampoco en nuestros días) aunque lógicamente prefiere la monogamia de un solo hombre con una sola mujer.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1960.

Plou en el país.

Plou en el Regne de Valéncia. Confesse que m’agrada molt la pluja. L’autumne és la meua estació favorita, la més nostàlgica, bucòlica i sentimental. M’agrada quan cauen les fulles dels arbres, quan baixen les temperatures, em relaxa contemplar el cel gris, com si estiguera tot tacat de cendra. M’encanta estar dins de casa, gitat en el llit ben calentet, tapadet en la manta mentres que fòra en el carrer plou i fa fret. Em recorda a la meua infància, en els anys 80, quan plovia intensament en Octubre i calia anar al colege en paraigües. Ara hi ha tanta sequera que quan plou pareix que siga un dia de festa. Pero el Regne de Valéncia no és el Regne de Valéncia sense una pluja ben intensa en Octubre. O inclús sense una gota freda. És part de la nostra idiosincràsia. M’enchisa prendre un bon café mentres observe com plou a través de la finestra. És un d’eixos chicotets plaers que fan gran a la vida.

El Regne de Valencia: una nacio més que milenaria.

Inaugurem dos noves seccions en la nostra web: la d’Agenda i la de Docuteca. Visiteu-les.

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Una de les coses que no m’agrada dels nacionalismes és que a sovint es basen en la mitologia per a justificar l’existencia d’un poble. Aixina, molts vascs ensenyen als seus fills que Deu creà a Adam i Eva i que ells parlaven euskera, que l’euskera fon la primera llengua del món i que despres vingueren totes les demes a partir de l’incident de la Torre de Babel. Pareix de chiste pero parle completament en serio; ne conec varis casos en nom i llinages. Com tampoc és cap broma que per als catalans Catalunya ha existit des de sempre, inclus quan encara no existia, inclus quan era un grapat de comtats  (Barcelona, Girona, Ausona, Urgell, Besalu, Cerdanya, Els dos Pallars, Ampuries i Rossello) completament dividits i emfrontats entre si. Abans d’unir-se estos comtats per a formar lo que hui coneixem com a Catalunya, ya existia Catalunya per a alguns fantasmes sense trellat.

Pero el que s’emporta la palma és el nacionalisme espanyol. Per a alguns romantics, Espanya és la reserva espiritual d’Occident, la nacio més antiga d’Europa, una realitat immanent que desborda els llimits del temps i de l’espai. Aixina se busca un orige mitic: la nacio espanyola arranca ab la provincia romana d’Hispania, si no ab els fenicis. Encara que Hispania vol dir unicament «terra de conills», encara que era tan sols una provincia d’un païs nomenat Imperi de Roma, encara que no hi ha absolutament cap constancia documental de que en eixa epoca algu parlara d’una «nacio espanyola» diferenciada de Roma, encara que Hispania englobava tambe Andorra, Portugal, Gibraltar i Marroc, encara que hi hague inclus varies Hispanies, aixina i tot alguns s’encaboten en considerar que Lucio Anneo Seneca era un filosof espanyol i no un romà. No sé si riure o si plorar.

A diferencia d’uns atres, els valencians no necessitem inventar mits. No cal ser un nacionaliste valencià -molts de fet no ho són- per a constatar l’existencia historica d’una nacio valenciana, a la que el propi escritor Joanot Martorell apela en la seua novela Tirant lo Blanch. Els origens del Regne de Valencia són més remots de lo pensat. Nos havien dit que el rei Jaume I el Conquistador el fundà en 1238. Posteriorment, saberem que abans d’ell els reis Mudafar i Mubarak fundaren en 1009 el Regne moro de Valencia. Pero és que recentment l’arqueolec Miquel Ramon Marti ha demostrat que el primer rei documentat de Valencia fon el cristia visigot Leovigilit -a partir del descobriment d’una moneda en la cara i nom d’este monarca i l’inscripcio Rex Valenta-, lo qual  fa que nos hajam de remontar -com a minim- al segle VI per a parlar de la fundacio del Regne de Valencia.

Hi ha proves documentals -no explicacions mitologiques- que demostren que Valencia fon un regne independent (lo que hui considerariem una nacio politica) des de fa més de mil anys. Esta independencia com a ciutat-estat (tan tipica en l’Europa migeval) va perdurar durant molts segles fins que, en l’arribada de Jaume I, el Regne de Valencia s’anexionà numeroses terres per a conformar un regne (una nacio) més gran, de dimensions similars a les actuals. Alguns pensen que en temps de Jaume I Valencia era una especie de comunitat autonoma dins d’una nacio politica nomenada Arago. És fals. Valencia, Mallorca i Arago eren tres regnes independents en un sol rei. Tres estats sobirans en un sol cap d’estat. Exactament igual que en l’actualitat la regina d’Anglaterra, Isabel II, ho és tambe de Canada i d’Australia i ningu discutix l’independencia d’estes dos nacions.

Com l’historia sempre la conten els vencedors, hui se nos vol fer creure que els distints regnes peninsulars (en l’excepcio de Portugal) se fusionaren a partir de la boda dels Reis Catolics, nos volen vendre eixa versio nacionalcatolica de l’historia que nos conta que des d’un principi tots erem espanyols, tots erem catolics i tots parlavem castellà. Mentira. Ab la boda d’Isabel de Castella i Ferran d’Arago se fusionaren les corones, pero no els territoris. Ells eren els reis de les Espanyes (en plural), no d’Espanya (en singular). Els distints regnes (Arago, Valencia, Castella, Mallorca, etc.)  seguiren conservant la seua independencia nacional ab la sola novetat de que a partir d’aquell moment hi havia un sol monarca per a governar-los a tots (igual que hui Isabel II és regina -és dir, cap d’estat- de setze regnes -setze estats independents- i aixo no implica la fusio de tots ells en un unic païs).

És ya en el segle XVIII, quan varem patir la Guerra de Succesio (1701-1715) que el rei Felip V de Borbo va abolir els nostres Furs i aixo comportà l’extermini del Regne de Valencia com a nacio lliure i sobirana i com a estat independent en Europa i en el món. A partir de la Batalla d’Almansa de 1707 els valencians passem a ser nacionalment espanyols. Per «just dret de conquista» Felip V usà el Regne com a cap de turc i la repressio fon moltissim pijor que en Arago o Catalunya. Xativa fon incendiada tota. El valencià passà a ser perseguit. El dret castellà substitui al  valencià en totes les arees. L’Esglesia Catolica prohibi batejar bebes en noms valencians. Aixina es com es passà d’un conjunt de regnes vinculats por la corona a ser un unic estat unificat, de l’unitat en la diversitat al centralisme homogeneïsador, de les Espanyes en plural a l’Espanya en singular de hui.

¿Pero existix hui una Nacio Valenciana? Lo primer que cal preguntar-nos és qué és una nacio. Segons el prestigios historiador alema Friedrich Meinecke hi ha dos tipos distints de nacio. Una nacio cultural, que és un poble que compartix una cultura en comu. I una nacio politica, que és un estat independent. Segons Meinecke, lo més natural és que la nacio cultural acabe derivant en una nacio politica. Per eixemple, durant 2000 anys els judeus anaren errants d’aci cap alla. Encara que no disponien d’una patria propia, ells eren una nacio cultural (puix conservaven una cultura que els unia) fins que en 1948 es dotaren d’un estat sobira (és dir, una nacio politica). No  hi ha cap dubte de que els valencians forem una nacio politica durant molts segles. Com no es pot negar que actualment som un poble que compartix una llengua, cultura i tradicions propies que nos fan distints.

Sí, els valencians som un poble en cultura propia i un sentiment de pertinença a una comunitat humana concreta. Som, per tant, una nacio en el sentit cultural de la paraula. I com a tal, tenim dret a dotar-nos d’una nacio politica, és dir, d’un estat independent: un Estat Valencià. Els valencians tenim dret a la lliure determinacio. Ho diu el Pacte Internacional de Drets Civils i Politics adoptat per l’Assamblea General de l’Organisacio de Nacions Unides (ONU) el 16 de decembre de 1966. Ho diu el Tribunal Internacional de Justicia -conegut com a Tribunal de La Haya- que permet la declaracio unilateral d’independencia d’un territori (aixina ho sentencià el 22 de juliol de 2010 en el juï de Servia contra Kosovo). Pero per damunt de tot ho diu l’historia. Els valencians som una nacio i tenim dret a decidir el nostre futur, a ser lo que nosatres vullgam. És l’irrenunciable dret a ser lliures.

FONT: SOM nº 249. Novembre-Decembre 2010.

Cuentos para sonreír (Editorial Hipálage).


Título: Cuentos para sonreír.

Autor: VVAA.

Edita: Editorial Hipálage.

Primera edición: Osuna, Andalucía, España, marzo de 2009 .

ISBN: 978-84-96919-15-0

Sinopsis:

Selección de 272 cuentos de los 989 textos que participaron en el I Premio Algazara de Microrrelatos convocado por la Editorial Hipálage en el año 2009. Entre ellos, se encuentra el cuento Setenta veces siete del escritor Josué Ferrer.

Pincha aquí para adquirir el libro:

-Cuentos para sonreír (Editorial Hipálage) (2009).

cuentosparasonreir

Setenta veces siete.

Setenta veces siete.

Aquel humilde cristiano fue conducido ante el César, acusado de deshonrar a los dioses de Roma. Una vez admitida su fe cristiana, el emperador lo condenó a muerte. Tomó un denario para decidir de que forma había de morir; si salía cara a los leones y si salía cruz decapitado. El cristiano suplicó fervorosamente un milagro para salvar el cuello. El César lanzó la moneda al aire y cayó de canto. No había duda; aquello era obra de Dios.  Pero el César -despótico y cruel- cogió la moneda y la volvió a lanzar. Y de nuevo cayó de canto. Así hasta setenta veces siete. Al final, el atónito emperador decidió perdonarle la vida y al día siguiente se convirtió a la fe de Cristo.

Josué Ferrer.

Nota: Este cuento apareció publicado por vez primera en el libro Cuentos para sonreir (I Premio Algazara de Microrrelatos) de la Editorial Hipálage en el año 2009.

Brasil: el país del futuro.

El escritor Stefan Zweig escribió: «Brasil es el país del futuro». Muchos, irónicos, añadieron: «Y lo seguirá siendo toda la vida». Lo cierto es que el actual Brasil tiene poco que ver con el de aquellas películas de denuncia social que mostraban a la corrupta policía carioca abusando de los niños de las favelas a finales de los años 90.

Ahora  la corrupción se combate, la pobreza decrece, la economía va viento en popa, la riqueza se distribuye y las diferencias sociales se achican. Tanto es así que Brasil se ha convertido en el gran gigante económico de América del Sur y organizará los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Latinoamérica en el año 2016.

Y todo ha sido fruto de la gestión de un presidente honrado, Lula da  Silva. Nunca el país había crecido tanto. El mundo habla de milagro económico brasileño. Ahora la incógnita radica en si se convertirá en una gran potencia o en si naufragará por falta de tecnología y de mandatarios que estén a la altura de Lula.

Brasil es el quinto país en extensión y demografía del mundo, el estado con más católicos de la Tierra pero donde la revolución evangélica ya ha logrado que más del 30% de la población sea protestante. Es una nación con una espiritualidad a flor de piel donde prolifera todo tipo de religiones y sectas y el ateísmo casi no existe.

Brasil es una nación de mujeres calientes, la patria de la samba, el carnaval y la fiesta, el país de los mejores futbolistas del planeta como Pelé o Romário da Souza y cracks del baloncesto como Oscar Schmidt. Una tierra de cantautores como Joâo Gilberto o Caetano Veloso o escritores de la talla de Jorge Amado.

En Brasil el portugués suena tan dulce que enamora. Se respira como en ningún lado gracias al pulmón del Amazonas. Y se juega al fútbol como los ángeles. Brasil es maravilloso, todo el mundo lo sabe, pero ahora es también potencia emergente, un gigante que despierta. Si será algún día el país del presente sólo el tiempo lo dirá.

A mí me gusta descargar libros gratis ¿soy un delincuente?

Lo reconozco. Descargo libros electrónicos gratis de internet. Me encanta la lectura y los libros-e abren un inmenso panorama repleto de posibilidades.  Los que creemos en la cultura libre somos tildados por los chupópteros y apesebrados oficiales de ser «piratas», «ladrones», «delincuentes»  y hasta «terroristas».  Flipas. Yo no tengo un parche en el ojo ni tampoco una pata de palo pero si quieren llamarme pirata… Pues vale. Está bien, soy un pirata ¿y qué? Leer no es ningún delito.

Es una barbaridad que se pretenda cobrar 15 ó 20 euros por un libro-e. Algunos libros digitales se están vendiendo sólo un 10% más barato que su homónimo en papel. Eso es un atraco a mano armada ya que un PDF (o cualquier otro formato alternativo) carece de gastos de impresión y distribución y los costes de la maquetación son casi inexistentes. Los editores están ciegos si piensan que harán negocio porque la gente tampoco es tonta y antes de dejarse robar, lo descargará gratis.

Es más, yo mismo soy autor y como tal, quizás no debería decir esto porque es como tirar piedras contra mi propio tejado, pero es que aparte de escribir también creo en el comercio justo. Yo animo a la gente a que antes de pagar un precio abusivo por un libro-e se lo descargue gratis de internet. Incluso si son los míos y no gano dinero con ello. Me da igual, porque lo realmente importante  para un autor es (o debería) ser leído, no vender más o menos. Eso ya es «vanidad de vanidades».

Además, un escritor debería sentirse  halagado de que pirateen su libro. Primero, porque eso supone que despierta interés entre el público. Y segundo, porque de esta forma puede llegar a una comunidad de lectores mucho mayor. Entonces ¿cuál es el problema? El problema es que los intermediarios no pueden chupar del bote. Por lo demás yo me siento sumamente honrado cuando todos los días llega gente a mi bloc tras haber tecleado en Google «descargar gratis por qué dejé de ser ateo».

Parece mentira que un escritor tenga que decir esto pero si las editoriales no espabilan se van a pegar una hostia como las discográficas. Por cierto, es curioso que las mismas empresas que se quejan de que pirateas sus discos son las que luego te venden grabadoras de DVD y discos vírgenes para que te copies lo que te venga en gana. Hatajo de hipócritas. Ya vale de criminalizar a los amantes de la cultura: hacerse una copia para uso personal sin ánimo de lucro jamás es un delito.

Los mejores libros de la historia de la humanidad fueron escritos antes de que existieran las grandes editoriales o los derechos de autor. Homero no escribió La Ilíada pensando en hacerse rico. Joanot Martorell no redactó el Tirant lo Blanch pensando en vender más o menos ejemplares. Casualidad o no, las mejores obras fueron escritas en un tiempo donde lo que importaba de verdad  era la literatura y no la mercadotecnia y otras absurdas zarandajas de nuestros días.

Hoy el panorama literario se ha convertido en una triste feria de vanidades donde muchas editoriales (casi todas, a decir verdad) se ríen de los autores y no atienden a las necesidades reales de los lectores. Publicistas, maquetadores, distribuidores y una legión de intermediarios han eclipsado a los autores durante demasiado tiempo. Quizás el libro digital pueda venir bien para poner un poco de cordura en todo este desconcierto. Mientras tanto aprovecha; descarga todo lo que puedas y lee.

León: el reino olvidado.

Castilla y León es una autonomía singular y no sólo por su vasta extensión territorial (comparable a Portugal o Bulgaria) ni tan siquiera por haber devenido en la madre -y madrastra- de España, sino por encarnar la fusión de dos viejos reinos de taifas que antaño combatieron contra Al-Andalus: el de Castilla y el de León.

La creación de las autonomías en España en los años 70 fue una locura: se fusionaron León y Castilla, se negó la condición de nacionalidad histórica a tierras que lo son (Navarra, Valencia…) y se concedió a otras sin serlo (País Vasco, Cataluña…) y de la noche a la mañana se crearon territorios nunca vistos, como Madrid.

León clama por la autonomía. El regionalismo leonés pugna por unificar Salamanca, Zamora y León para constituir un País Leonés independiente de Castilla pero no de España. Es justo. León fue un histórico reino por centurias y merece mejor suerte que la de acabar como un triste apéndice de la centralista Castilla.

El país está relacionado en historia, tradición y cultura con otros pueblos peninsulares pues conserva una lengua propia -el leonés-, emparentada con el bable, el cántabro, el castúo y el mirandés. El leonés -al borde la extinción por la presión castellana- es un precioso tesoro cultural que merece preservarse a toda costa.

Las fronteras del País Leonés son motivo de controversia. En Salamanca y Zamora existen recelos para unirse a León. Además, el antiguo reino leonés fue anexionado por Castilla  (aunque también Navarra y hoy dispone de autonomía propia) y tierras como Galicia o Asturias pertenecieron en su momento al histórico León.

Aunque no se mantengan las  fronteras históricas de los antiguos reinos es justo crear el País Leonés. Castilla, Aragón, Navarra, Valencia, Baleares… Todos los antiguos reinos se han dotado de un marco geopolítico propio. Todos excepto León. Por historia, tradición, identidad y cultura el Reino de León debe volver a la vida.

Ucrania: un pueblo dividido.

No hay bandera nacional que represente mejor a su pueblo que la ucraniana. Así como esta flámula se encuentra dividida en dos mitades (azul y amarilla) también su sociedad está fracturada en dos facciones irreconciliables: la que habla ucraniano (prooccidental y proeuropea) y la que habla ruso (simpatizante de Moscú).

Antaño los rusófonos tenían todo el poder  y despreciaban a los ucranioparlantes pero desde la independencia del país en 1991 la única lengua oficial es el ucraniano y los rusoparlantes un remanente colonial que desaparecerá por relevo generacional. La minoría tártara, con su lengua propia, es la tercera en discordia allí.

El país es de vital importancia estratégica para todo el mundo: heredó buena parte del arsenal atómico de la desaparecida Unión Soviética, por su territorio pasa uno de los gasoductos más importantes de Europa y además tiene frontera directa con Rusia, lo cual es una maldición que sólo le ha traído una pesadilla tras otra.

El imperialismo ruso causó estragos: en 1932 el estalinismo fabricó una hambruna que mató 10 millones de almas, luego la gente pasó hambre por décadas bajo el comunismo y encima sufrió el accidente de Chernobil de 1986. Incluso hoy es uno de los países más pobres de Europa, con un capitalismo salvaje que lo privatiza todo.

Es el segundo estado más grande de Europa -por detrás de Rusia-, un país rural con una tierra negra donde se cosechan los mejores cereales del planeta, también una sociedad sin alma donde prolifera desbocado el ateísmo y una patria en cuyas ciudades pasean espectaculares mujeres rubias célebres por su belleza en todo el orbe.

Ateos o cristianos. Liberales o comunistas. Lengua ucraniana o rusa. Bruselas o Moscú. OTAN o Rusia. Todo en Ucrania es bipolar. Ojalá algún día esta ignominiosa página de su historia sea sólo un mal sueño y Ucrania sea una patria unida asentada sobre sus señas de identidad, el amor propio y el orgullo de ser nación.

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