10 Dic 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, Aldredo Kraus, autodeterminación, África, Benito Pérez Galdós, Castilla, César Manrique, colonialismo, Cultura, Economía, España, Europa, historia, Islas Canarias, Juan Negrín, nación, nacionalismo, nacionalismo canario, Reyes Católicos, Sociedad, Tenesor Semidán, turismo

Canarias es, posiblemente, la colonia más antigua del mundo. Desde que Castilla la conquistó en el siglo XV. Sus ancestrales raíces guanches, la posterior influencia caribeña y europea, el silbo gomero, su insularidad y la distancia respecto a la Península son hechos diferenciales que refuerzan un sentimiento identitario acusado.
Las Islas Canarias luchan por ser nación. El canario es un nacionalismo tapado, del que nunca se habla, pero que cuenta con todo el potencial del mundo. Los canarios ya tuvieron un papel clave en la independencia de Venezuela y ahora cada vez más gente demanda un estado libre asociado a España o incluso uno propio.
Los nacionalistas aducen que así se dispondría de aguas marítimas propias, que las empresas instaladas allí que ahora tributan en Madrid tendrían que hacerlo en las islas y sobre todo que se pondría fin al sistema colonial español. Y añaden que no por tener un estado pequeño deberían ser invadidos y ponen como ejemplo a Malta.
Las Canarias son las islas afortunadas; paraíso natural de singular belleza, una tierra de carnavales, mujeres hermosas y perenne buen clima, un crisol de culturas fruto mestizo de la tradición guanche, castellana y americana. País de ilustres: Aldredo Kraus, César Manrique, Benito Pérez Galdós o Juan Negrín.
Esta patria es un paradisíaco enclave y una potencia turística pero también un territorio menudo y superpoblado desbordado por la inmigracion española y africana. La avalancha migratoria está devorando los limitados recursos del Estado del bienestar y provocando graves problemas de paro y hasta de espacio físico.
En el siglo XV el líder aborigen Tenesor Semidán trató de negociar con los Reyes Católicos un reino canario. No le escucharon. Hoy el 60% de la población se siente más canaria que española. Y quién sabe qué puda ocurrir en una futura España donde ya no estarán catalanes ni vascos. Quizás Semidán vea cumplido su sueño.
08 Dic 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, acuerdos de Dayton, Bosnia-Herzegovina, bosnios, croatas, Cultura, derecho de autodeterminación, Fuerzas Armadas Bosnias, Guerra Civil de Yugoslavia, historia, Radovan Karadzic, Ratko Mladic, República Srpska, serbios, serbobosnios, Slobodan Milosevic, Sociedad, Yugoslavia

Los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la Guerra Civil de Yugoslavia en 1995 supusieron, entre otras muchas cosas, la creación de un país imposible: Bosnia-Herzegovina. El artificial estado bosnio es la suma de tres comunidades enemigas (croatas, bosnios y serbios); un país ridículo donde un tercio de sus habitantes es separatista.
La República Srpska es una de las dos regiones que componen el frágil estado bosnio. Supone la mitad del territorio y un tercio de la población, el 95% de la cual es serbia. La otra región es la Federación Croata-Musulmana donde cohabitan croatas que exigen autogobierno con los bosniacos musulmanes que defienden la unión.
Durante la Guerra Civil (1991-95), el presidente serbobosnio Radovan Karadzic y el general Ratko Mladic, apoyados por el presidente serbio Slobodan Milosevic, combatieron con fiereza a los musulmanes de Sarajevo. Europa les considera criminales de guerra pero su pueblo los aclama como héroes de la patria.
Los serbobosnios son un pueblo tremendamente nacionalista. Fueron un estado independiente de facto entre 1992 y 1995. Actualmente están dentro de Bosnia-Herzegovina contra su voluntad y reclaman separarse de ella para integrarse en Serbia. La ansias separatistas se exacerbaron tras la independencia de Kosovo en 2009.
La República Srpska dispuso de ejército propio hasta 2006 pero fue obligada a disolverlo para que fuese absorbido por las Fuerzas Armadas Bosnias. Ahora, la Comunidad Internacional presiona para que la policia serbobosnia se desmantele y forme un único cuerpo de agentes junto con el resto de fuerzas del orden del país.
Bosnia-Herzegovina es un protectorado de Naciones Unidas, un estado sujeto con alfileres, una ecuación imposible, un auténtico barril de dinamita que explotará en cuanto los cascos azules dejen la zona. El derecho de autodeterminación es la única salida para que la República Srpska decida libremente su futuro y viva en paz.
01 Dic 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Actualidad, archiduque Francisco Fernando, Austria-Hungría, Balcanes, baloncesto, Batalla de Kosovo, Croacia, Cultura, Dejan Bodiroga, democracia, Dictadura, Dragan Kikanovic, Drazen Dalipagic, Emir Kusturica, Europa, Genocidio, Guerra Civil Yugoslava, Guerra de Kosovo, Guerras Balcánicas, historia, Imperio Otómano, independentismo, Josip Broz Tito, Kornelije Stankovic, Kosovo, Montenegro, nacionalismo, Occidente, Primera Guerra Mundial, Radivoj Korac, Segunda Guerra Mundial, Serbia, Sociedad, Turquía, Vuk Stefanovic Karadzic, Yugoslavia

El pueblo serbio fue históricamente traicionado por Occidente. En su día sufrió la invasión del genocida Imperio Otómano. Las potencias europeas, temerosas de los turcos, abandonaron a su suerte a los serbios, que sucumbieron en la Batalla de Kosovo de 1389 y padecieron la despiadada opresión turca hasta finales del siglo XIX.
Aquella invasión islámica y la traición de Occidente fueron la raíz de todos los males posteriores. Serbia desarrolló un nacionalismo excluyente y fanático para asegurar su supervivencia frente al islam y al imperialismo. Las dos Guerras Balcánicas (1912-13 y 1913) confirmaron al país como una potencia en el sur de Europa.
El asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría en Saravejo desencadenó la Primera Guerra Mundial (1914-18). Serbia se apoderó de los pueblos de alrededor y juntos constituyeron Yugoslavia en 1918. En la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) los nacionalistas croatas asesinaron más de 700.000 serbios.
Tras la dictadura comunista de Josip Broz Tito, llegó la Guerra Civil Yugoslava (1991-1995), la Guerra de Kosovo (1999), la ruptura con Montenegro (2006) y la independencia de Kosovo (2009). Los serbios cometieron espantosos genocidios. Con tanta guerra, se desintegró Yugoslavia y naufragó definitivamente la potencia serbia.
En los Balcanes se expían los pecados con el ritual del derramamiento de la sangre. Pese a ello, Serbia destaca poderosamente en el campo de la cultura (Kornelije Stankovic, Vuk Stefanovic Karadzic o Emir Kusturica) y del baloncesto (Dragan Kikanovic, Drazen Dalipagic, Radivoj Korac, Dejan Bodiroga…).
El nacionalismo étnico llega a su máxima crudeza en Serbia: una sucesión infinita de guerras por la bandera, la patria y la religión… Es la salida lógica de un pueblo repudiado por Occidente y agredido por el islam: confiar sólo en sí mismo. A Serbia no le quedó más remedio que ser como es. Y Europa tiene buena parte de culpa.
05 Nov 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:Abdulá Ocalan, Armenia, autonomía, árabe, estado kurdo, Guerra de Irak, Irak, Irán, Kurdistán, kurdo, nación, nacionalismo, Partido de los Trabajadores del Kurdistan, Primera Guerra Mundial, Sadam Hussein, siria, traición, Tratado de Lausana, tratado de Sèvres, Turquía

Hablan árabe pero no los quieren los árabes. Son musulmanes pero no son bienvenidos entre aquellos que practican el islam. Los kurdos son un pueblo de 25 millones de almas con lengua propia que se reparten por Turquía, Irán, Irak, Siria y Armenia. Posiblemente, constituyen la mayor nación sin estado de todo el mundo.
También los occidentales abandonaron a los kurdos. En su día los aliados les prometieron un estado propio como recompensa a su ayuda en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). El Tratado de Sèvres de 1920 preveía un estado kurdo pero sólo tres años después, en el Tratado de Lausana de 1923, se incumplió dicha promesa.
Engañados y traicionados, abandonados a su suerte, sin nadie que les ayude, los kurdos siguen luchando con desigual suerte por su patria. Entre 1984 y 1999 el Partido de los Trabajadores del Kurdistan de Abdulá Ocalan usó el terrorismo contra el ominoso estado turco. Actualmente, la lucha ya no es armada sino política.
En Irak, el dictador Sadam Hussein les sometió a una durísima represión durante décadas, que llegó a su punto álgido al gasear con armas químicas a 4000 de ellos en 1988. En la Guerra de Irak de 2003 los kurdos se aliaron con la coalición angloamericana que derribó a Sadam. Hoy disponen de autonomía en el país.
En 1945 en la República Islámica de Irán, los kurdos proclamaron un estado independiente que tan sólo duró doce meses. Irán ha apoyado a los kurdos iraquíes pero a menudo ha perseguido a los propios. Por su parte, en Siria y Armenia también han sido fuertemente reprimidos. En muchos casos hasta la muerte.
Los kurdos han sido utilizados y traicionados, les ha sido negada una patria, su lengua y cultura han sido prohibidas, decenas de miles de ellos han sido masacrados, sufren una represión extrema, son vejados a diario… Mientras, el mundo mira a otro lado. Es la gran desgracia de ser un pueblo olvidado y sin amigos.
03 Nov 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Andalucía, antes muertos que españoles, autodeterminación, cosoberanía, España, Gibraltar, Gran Bretaña, Joe Bossano, José María Aznar, Londres, Madrid, Peter Caruana, referéndum, Tony Blair, Tratado de Utrech

Quizás Gibraltar sea independiente algún día pero español… jamás. «Antes muertos que españoles»… Ése es el sentir del pueblo desde la firma del Tratado de Utrech de 1713, por el que España reconoció la pérdida del peñón a manos de Gran Bretaña en 1704. Desde entonces Madrid sueña con anexionarse la roca un día.
El 10 de septiembre de 1967 los gibraltareños celebraron su primer referéndum de autodeterminación. En él se planteaba ser españoles o británicos. El 99% de los votantes se decantó por lo segundo. En 1992, en el vigesimoquinto aniversario, el primer ministro Joe Bossano oficializó el 10-S como el Día Nacional de Gibraltar.
En 2002 el presidente de España, José María Aznar, y el primer ministro británico Tony Blair negociaban la cosoberanía. El ministro principal gibraltareño, Peter Caruana, organizó otro referéndum de autodeterminación donde el 99% de llatinos rechazó de plano una posible doble soberanía para su país.
En 2006, Caruana sometió a un tercer referéndum la aprobación de una nueva Constitución para Gibraltar, basada en una relación de no colonialismo entre la roca y Londres. El 60% votó a favor. Es el gibraltareño un pueblo bravo y admirable, esforzado y valiente que no se arrodilla nunca y que lucha por sus derechos.
No quieren ser españoles, no quieren la cosoberanía, no son colonia… Los gibraltareños se han ido blindando jurídicamente frente a futuras demandas territoriales de España. Además, tras la creación del foro tripartito de Gibraltar en 2006, los llanitos intervienen junto a Madrid y Londres en los asuntos que les afectan.
Gibraltar ni se negocia ni se vende. Este paraíso fiscal lleva más tiempo siendo británico que hispano. Es un pueblo con dignidad; un oasis de fortaleza y prosperidad frente a la miseria reinante de la vecina Andalucía. Los llanitos quieren seguir hablando inglés y no formar parte de un país tercermundista como España.
01 Nov 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Europa, extrema derecha, extrema izquierda, Gagauzia, gagauzo, idioma moldavo, Imperio Austro-Húngaro, Mircea Snegur, Moldavia, moldavo, nación, nacionalismo, Rumanía, rumano, rusia, ruso, Transnitria, Turquía, Ucrania, Unión Soviética

Moldavia sólo quiere ser Moldavia. El problema es que no le quieren dejar ser. El histórico principado moldavo (hoy república) fue fundado en el año 1359 y a lo largo de siglos tuvo que batallar con turcos, austrohúngaros, soviéticos, ucranios, rumanos y rusos para defender su soberanía y poder seguir siendo una nación libre.
En tiempos recientes, tras el hundimiento de la Unión Soviética en 1991, Moldavia proclamó su independencia. Su primer presidente moderno, Mircea Snegur, quería que el país fuese anexionado por Rumanía pero el pueblo votó en contra en un referendo en 1994. La mitad de la antigua Moldavia permanece bajo dominio rumano.
Tal decisión no es respetada por Rumanía ni Rusia, que desestabilizan la nación. Bucarest habla abiertamente de anexionarla y hacer la «Gran Rumanía». Rusia apoya militarmente a la minoría rusófila de Transnitria, estado independiente de facto segregado de Moldavia desde el año 1990 y que Chisinau reivindica como suyo.
Además, tiene otro problema añadido: la región autónoma de Gagauzia, que ya se separó del país y que de hecho fue un estado independiente de facto de 1991 a 1994. Sin embargo, y a diferencia de Transnitria, en este caso el gobierno de Chisinau sí logró recuperar el control de la región. Gagauzo y ruso son oficiales allí.
Uno de los capítulos más controvertidos de la república es su lengua: el idioma moldavo, que es muy similar al rumano. Pues hasta en esto quieren anexionárselo y hacerlo desaparecer. Sin embargo, la gran mayoría de los ciudadanos moldavos tiene muy claro que ellos no solamente no son rumanos sino que tampoco hablan rumano.
La extrema derecha moldava desea su anexión a Rumanía. La extrema izquierda, la sumisión a Moscú. Las minorías gagauza y transnitria separarse. A todo ello, se suma la extrema pobreza y corrupción. Moldavia es un estado frágil como una copa de cristal. Sólo la férrea voluntad de su pueblo impide aún hoy que la hayan roto.
28 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Andrés Bello, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, belleza, Biblia, Bolivia, Carabobo, Colombia, Cuba, democracia, Ecuador, Espíritu Santo, Francisco de Miranda, gas, Hispanoamérica, Hugo Chávez, Libertad, misses, Mujer, nación, nacionalismo, neocomunismo, patria, Perú, petróleo, Rómulo Gallegos, Simón Bolívar, telenovela, Valencia, Venezuela

Venezuela es la primera nación americana que se independizó del Imperio Español, en el siglo XIX. Fue en la Batalla de Carabobo de 1821, donde el ejército realista fue masacrado. Allí, en Valencia, nació Venezuela y provocó un efecto dominó en toda Hispanoamérica que acabaría por enterrar el imperio colonial en 1898.
Y es que Venezuela es por encima de todo la patria de Simón Bolívar. Bolívar fue el libertador de cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y su figura es omnipresente en el país. En los discursos, en los grafitis en las calles, los libros, en los bares… Todo el mundo rinde un culto casi mesiánico a aquel gran hombre.
Hoy es una nación famosa por tener a las mujeres más hermosas del planeta, por ser la superpotencia de los concursos de belleza, por sus telenovelas románticas y por ser uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas. Pero también sufre una alta tasa de corrupción y un aumento de la inseguridad ciudadana y del crimen.
Actualmente Venezuela vive bajo una dictadura neocomunista disfrazada de democracia con el presidente Hugo Chávez. Los recortes de libertades y de derechos individuales, las expropiaciones, y los cierres de medios de comunicación están a la orden del día. Todo augura una progresiva y creciente cubanización del país.
Pero allá donde prolifera la maldición, también suele abrirse paso la bendición, en este caso espiritual. En la república ha experimentado un fuerte avivamiento del Espíritu Santo, la gente predica la Biblia en medio de las plazas públicas y hay una auténtica explosión de iglesias evangélicas presente en cada barrio de la patria.
Venezuela es una tierra histórica que ha dado al mundo personajes célebres como Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, Rómulo Gallegos o Andrés Bello. Es el faro de luz que alumbra a América Latina, un país que ha inscrito su nombre en los libros de historia con letras de oro.
25 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Alfredo Stroessner, Argentina, Brasil, Carlos Antonio López, Cultura, Francisco Solano López, Genocidio, guaraní, Guerra Civil Paraguaya, Guerra de la Triple Alianza, Guerra del Chaco, historia, nación, nacionalismo, Paraguay, Uruguay

En la República del Paraguay está todo por hacer. Es como si le hubiesen dado al botón de pausa y el reloj se hubiera detenido. Apenas se han construido infraestructuras en más de cien años. La base de su economía sigue siendo agropecuaria. El país parece anclado en el túnel del tiempo pero no siempre fue así.
Asunción tuvo la primera línea de ferrocarril de Suramérica. En el siglo XIX, el país tenía una educación pública gratuita y obligatoria, tasas de analfabetismo y un salario similares a los de Europa. Además, se desarrolló mucho la industria y el telégrafo bajo el mandato del primer presidente constitucional, Carlos Antonio López.
Pero su hijo, el presidente Francisco Solano López trajo la desgracia. La agresiva política exterior de López, que anhelaba tener más influencia de la que por peso le correspondía, acabó enfrentando a Paraguay contra Uruguay, Brasil y Argentina -apoyados por la Gran Bretaña- en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).
En la guerra, Paraguay casi dejó de existir. No sólo perdió numerosas tierras sino que seis de cada siete de sus habitantes fueron exterminados. Casi no quedaron varones -y los poquísimos supervivientes eran niños y ancianos- por lo que toda una generación de mujeres jóvenes creció sin esperanza de tener novio ni marido jamás.
Desde entonces el país no ha vuelto a levantar cabeza. La posterior Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), la Guerra Civil Paraguaya (1947) y la dictadura fascista de Alfredo Stroessner (1954-1989) no hicieron sino acabar de sepultar a una nación ya de por sí débil. Esta patria nunca más volvió a ser lo que una vez fue.
Hoy es una nación de siete millones de habitantes, de los cuales más de cuatro millones habla guaraní, que es oficial junto con el castellano. En ningún otro país de Latinoamérica un idioma nativo está tan bien conservado. El bravo y aguerrido pueblo paraguayo ha sufrido muchísimo y ahora quiere recuperar el tiempo perdido.
20 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Beni, Bolivia, camba, colla, Evo Morales, independentismo, La Paz, media luna, nación, nacionalismo, OEA, Oriente boliviano, Pando, Republiqueta de Santa Cruz, Santa Cruz, Santa Cruz de la Sierra, Tarija

Cuando hablamos de Bolivia a menudo pensamos en una especie de Tíbet suramericano, una tierra atrasada de campesinos amerindios que hablan quechua y aimara. Pero existe otra Bolivia; compuesta por gente mestiza, importantes recursos económicos, identidad propia y orgullo étnico: el Departamento de Santa Cruz.
Este departamento en cuestión es heredero de aquella Republiqueta de Santa Cruz que fue independiente en el siglo XIX y que lucha por volverlo a ser en el XXI. Los cruceños, de etnia camba, son la principal región opositora al gobierno indigenista del presidente boliviano Evo Morales y a la etnia colla que él tanto defiende.
El nacionalismo viene patrocinado por la burguesía y tiene sustento en la sociedad cruceña. Los motivos para la independencia son económicos (el dinero del petróleo y gas de Santa Cruz se lo lleva La Paz) y raciales (la población mestiza cruceña, de etnia camba, no soporta a los indígenas del occidente boliviano, o collas).
En 2008 Santa Cruz se dotó de un altísimo autogobierno tras echarle un pulso a Bolivia y celebrar un referéndum no reconocido por La Paz. El texto resultante habla de nacionalidad, identidad histórica, derecho al autogobierno, gestión de los recursos económicos propios y la creación de una hacienda cruceña, entre otros.
A punto estuvo Santa Cruz de proclamarse independiente aquel año, tras una fuerte campaña de desobediencia civil, a la que se sumaron las regiones de Pando, Beni y Tarija. Sólo la advertencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) acerca de no reconocer al nuevo país calmó las ansias separatistas de los cambas.
Santa Cruz es una tierra rebosante de recursos, más grande que Alemania y con menos de tres millones de habitantes. Tiene todo para ser una nación y lo sabe. Quizás llegue el día en que el artificial estado boliviano se disuelva en dos naciones: una colla y otra camba. Y los cruceños van a luchar para que llegue ese día.
03 Oct 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:Actualidad, ateísmo, Brasil, Caetano Veloso, catolicismo, Cultura, Economía, futuro, historia, Joâo Gilberto, Jorge Amado, Juegos Olímpicos, Latinoamérica, Lula da Silva, nación, nacionalismo, Oscar Schmidt, Pelé, Política, portugués, presente, protestantismo, religión, Romário da Souza, Sociedad

El escritor Stefan Zweig escribió: «Brasil es el país del futuro». Muchos, irónicos, añadieron: «Y lo seguirá siendo toda la vida». Lo cierto es que el actual Brasil tiene poco que ver con el de aquellas películas de denuncia social que mostraban a la corrupta policía carioca abusando de los niños de las favelas a finales de los años 90.
Ahora la corrupción se combate, la pobreza decrece, la economía va viento en popa, la riqueza se distribuye y las diferencias sociales se achican. Tanto es así que Brasil se ha convertido en el gran gigante económico de América del Sur y organizará los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Latinoamérica en el año 2016.
Y todo ha sido fruto de la gestión de un presidente honrado, Lula da Silva. Nunca el país había crecido tanto. El mundo habla de milagro económico brasileño. Ahora la incógnita radica en si se convertirá en una gran potencia o en si naufragará por falta de tecnología y de mandatarios que estén a la altura de Lula.
Brasil es el quinto país en extensión y demografía del mundo, el estado con más católicos de la Tierra pero donde la revolución evangélica ya ha logrado que más del 30% de la población sea protestante. Es una nación con una espiritualidad a flor de piel donde prolifera todo tipo de religiones y sectas y el ateísmo casi no existe.
Brasil es una nación de mujeres calientes, la patria de la samba, el carnaval y la fiesta, el país de los mejores futbolistas del planeta como Pelé o Romário da Souza y cracks del baloncesto como Oscar Schmidt. Una tierra de cantautores como Joâo Gilberto o Caetano Veloso o escritores de la talla de Jorge Amado.
En Brasil el portugués suena tan dulce que enamora. Se respira como en ningún lado gracias al pulmón del Amazonas. Y se juega al fútbol como los ángeles. Brasil es maravilloso, todo el mundo lo sabe, pero ahora es también potencia emergente, un gigante que despierta. Si será algún día el país del presente sólo el tiempo lo dirá.
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