08 Sep 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:armas atómicas, Asia, Cachemira, China, Cultura, guerra, historia, India, nacionalismo, nuclear, Pakistán, Reino Unido

Cachemira es un paraíso en llamas. Una de las regiones más hermosas del planeta -hay quien dice que allí estuvo el edén- está sometida a una escalada militar impresionante entre tres potencias nucleares: India, Pakistán y en menor medida China, ya que cada uno de esos estados dispone de una porción de tan bella tierra.
En 1947 la colonia británica de India se iba a independizar del Reino Unido, pero al estar llena de hindúes y musulmanes decidieron partir la colonia en dos estados para evitar conflictos religiosos. Donde hubiese mayoría hindú sería India, y donde hubiese mayoría mahometana Pakistán. Cachemira era fronteriza con los dos.
Al ser de mayoría islámica, en teoría iba a ser para Pakistán. Pero el marahá de Cachemira, Hari Singh, soñaba con la idea de tener una nación independiente. El ejército pakistaní invadió el principado e, incapaz de hacer frente al ataque, Singh pidió ayuda a India a cambio de firmar un tratado de adhesión a aquel país.
A pesar de carecer de petróleo o de grandes recursos naturales que den beneficio económico, es una zona muy codiciada. India y Pakistán han entablado varias guerras por ella (1947, 1965, 1971 y 1999) y viven siempre a un paso del abismo nuclear. India y China también fueron a la guerra por el control de la región en 1962.
Pakistán reclama esta tierra por ser de mayoría islámica. India la reivindica en virtud del tratado de adhesión. China defiende su parte del pastel. Sin embargo nadie se para a preguntar a los afectados qué desean hacer con su patria. Los cachemires están muy hartos de unos y de otros y la mayoría reclama un estado soberano.
El cachemir es un pueblo con una lengua, cultura e identidad propias. Su idioma decae por su ausencia en la educación formal. Su tierra es devastada por los misiles de ejércitos extranjeros. Le gustaría ser independiente pero su nación está repartida entre tres potencias. Todos hablan en su nombre mas nadie quiere oír su voz.
25 Ago 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:Asia, budismo, China, civilización hindú, Cultura, Gandhi, hindú, hinduismo, India, jainismo, nacionalismo, Pakistán, religión, sijismo

India, más que una nación, es una civilización en sí misma, una de las más antiguas y sobresalientes de la humanidad. Por siglos luchó contra macedonios, chinos, mongoles, musulmanes o británicos por la hegemonía asiática. Se independizó del Imperio Británico en 1947 gracias al nacionalista Mahatma Gandhi.
India es un país multirreligioso, multilingüístico y multicultural. En ella han nacido cuatro de las diez grandes religiones de la humanidad (hinduismo, budismo, jainismo y sijismo). Además, hay presencia de musulmanes, cristianos, zoroastrianos, judíos… Los choques entre fundamentalistas están a la orden del día.
El hinduismo es la fe predominante y mantiene un feudal sistema de castas donde el destino de cada quien viene dado en función del estrato social en que nace. Con la excusa de la reencarnación, se argumenta que los ricos lo son como premio por una vida anterior de buenas acciones y que con los pobres y enfermos sucede al revés.
India es un país de contrastes. Dicen de ella que es una gran potencia emergente pero la mitad de su población no dispone de inodoro en su casa. Las élites son extremadamente ricas y los pobres viven con un dólar al día. Allí las vacas no se comen porque se consideran sagradas y mientras, la población se muere de hambre.
Pese a su pobreza y tercermundismo, es una potencia a tener en cuenta. Es uno de los diez estados más grandes del orbe. Con sus 1200 millones de habitantes es el segundo en población. Dispone de armas atómicas y de uno de los ejércitos más grandes del mundo. China, el separatismo sij y en especial Pakistán son sus peores rivales.
La civilización hindú nos ha dado el número cero, el número pi, el sistema decimal, el ajedrez clásico, el kamasutra, el cultivo y confección de algodón, la forma esférica y rotación de la Tierra, el uso del acero, el empleo de drogas para tratar a los enfermos, el hindi, etc. Es una de las grandes naciones de todos los tiempos.
18 May 2012
de J.Ferrer
en Mundo
Etiquetas:Actualidad, China, democracia, Ejército, Estados Unidos, Europa, guerra, islam, Libertad, militares, OTAN, paz, Política

Occidente está en decadencia. Cada día que pasa civilizaciones antioccidentales -como China o el islam- tienen un peso mayor en el escenario global. Para evitar la derrota del mundo libre, la Organización del Tratado del Atántico Norte (OTAN) debe plantearse extender su alianza a regiones a las que nunca antes llegó.
En Latinoamérica, Chile podría ser un aliado estupendo. Es el país más serio de la región, un estado fiable que cumple con sus compromisos y que podría ayudar a vigilar mucho más de cerca el auge de gobiernos antioccidentales como los de Venezuela, Ecuador o Bolivia. Chile podría ser el primero de varios socios en la zona.
En Europa la frontera de la OTAN debe ir desplazándose poco a poco hacia su parte oriental. Austria, Suecia o los Balcanes entran dentro del área de influencia de Occidente y podrían ser el paso previo a incorporar a Finlandia, Ucrania y Georgia, aunque desde luego esto tensaría mucho la cuerda con la Federación Rusa.
En el Oriente Próximo, Israel sería la primera muralla de defensa de la OTAN frente al islamismo. No obstante, no sé si esto pueda entrar en los planes de Dios. Israel está acostumbrado a depender de Yahvé para ganar todas sus guerras y entrar en la alianza podría llevarle a creer (erróneamente) que gana por mano del hombre.
En el Pacífico es necesaria una política de contención hacia amenazas como Indonesia o China. Australia, Nueva Zelanda y Japón podrían ser tres excelentes socios. También Taiwan -aunque eso supondría cruzar la línea roja con China- y Corea del Sur -aunque quizás esto incrementase las ansias nucleares de Corea del Norte-.
La OTAN es la única fuerza capaz de vencer a enemigos como el comunismo, el terrorismo o el islamofascismo. Con los tiranos no valen las concesiones -que entienden como un gesto de debilidad-; el único argumento que comprenden es la fuerza. Y con un Occidente que decae la alianza necesita hacerse mucho más grande.
10 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Alemania, Bruselas, China, Estados Unidos, Estados Unidos de Europa, euro, Euroescepticismo, Europa, europeísmo, historia, nacionalismo, Unión Europea

A partir de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el Viejo Continente hizo un esfuerzo para que alemanes y franceses nunca más fueran a la guerra. Nacía en 1951 la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA), con seis miembros fundadores: Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, Alemania e Italia.
Con los años el número de miembros creció y la CECA pasó a ser Comunidad Económica Europea (CEE) (1957) y después Unión Europea (UE) (1992). Hoy es un gran mercado con cuatro libertades de circulación: personas, bienes, servicios y capitales. Su talón de aquiles es la carencia de una política exterior y defensa común.
Hoy, con 27 estados miembros, 500 millones de habitantes y unas instituciones sólidas, la UE es una alianza fuerte y próspera, una comunidad de valores basada en la paz, libertad, democracia, el imperio de la ley, la tolerancia y la solidaridad. Es el espacio económico más grande del planeta y un gran crisol de lenguas y culturas.
Eso en teoría, porque para los euroescépticos la UE es una dictadura disfrazada donde la ciudadanía no cuenta, una suerte de Cuarto Reich en el que Alemania quiere dominar a todos, una pesada y carísima maquinaria burocrática que nos ha traído una moneda única, la del euro, con la que vivimos mucho peor que antes.
Los europeístas, en cambio, ven con buenos ojos que los estados miembros cedan cada vez más soberanía a la Unión. Persiguen el sueño romántico de crear en el futuro una gran Confederación, una suerte de Estados Unidos de Europa que pueda competir con los de América y con China. Es el naciente nacionalismo europeo.
Sea como fuere, unos y otros coinciden en que la Unión es un reino de taifas. La UE tiene vocación de imperio pero recuerda más a un gigante con pies de barro. Parece una nueva torre de Babel donde sus constructores no se entienden. Y no sólo por el idioma sino sobre todo porque en el fondo no tienen demasiado en común.
01 Ene 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:Actualidad, acupuntura, agricultura mecanizada, brújula, cañón, capitalismo, cepillo de dientes, China, civilización, comunismo, Confucio, Economía, hegemonía mundial, imprenta, Lao Tse, llave, máquinas de hilar, papel, papel moneda, paraguas, pólvora, pirotecnia, Política, porcelana, reloj mecánico, seda, sismógrafo, Sociedad, superpotencia, Taiwan, Tíbet, timón, Xinjiang

China es una de las más antiguas y relevantes civilizaciones de la historia de la humanidad, una nación milenaria y multiétnica con cientos de lenguas y culturas, un gigante colosal que ya no camina con pies de barro porque su crecimiento vertiginoso le convierte en un firme candidato a ser la nueva superpotencia mundial.
Ahora ya es la cuarta nación en Producto Interior Bruto (PIB), la cuarta en tamaño, tercera por ejército, segunda potencia mundial a nivel político, la primera en población y posee el mercado más importante y extenso del orbe. Inunda todo el planeta con sus productos; se ha convertido en la fábrica del mundo.
China quiere ser la potencia número uno en todo. Pero no lo tiene fácil: sigue siendo una dictadura que viola los derechos humanos y ejecuta masivamente la pena de muerte, además de un país subdesarrollado donde los sueldos son miserables y millones de personas trabajan en condiciones de esclavitud en el siglo XXI.
Los chinos nos han dado la brújula, la pólvora, el cañón, el papel, la imprenta, la porcelana, la seda, las máquinas de hilar, la agricultura mecanizada, el timón, la acupuntura, el papel moneda, el reloj mecánico, el sismógrafo, la pirotecnia, la llave, el paraguas, el cepillo de dientes, el mandarín, el confucianismo, el taoísmo, etc.
Recientemente ha vivido un tremendo despegue de las religiones frente al ateísmo oficial de estado. Se cree que China será el país con más cristianos del mundo en el futuro. Cosa que no debiera extrañar teniendo en cuenta sus increíbles 1.500 millones de habitantes: más gente que toda América, Europa, Antártida y Oceanía juntas.
Pero China aún debe enfrentarse a los separatismos de Tíbet, Taiwan y Xinjiang. Y a la paradoja de ser un represor y liberticida estado comunista que alienta el más inhumano capitalismo salvaje. Quizás el día que caiga la dictadura y llegue la democracia sea el tiempo de pasar del puño en alto a tender la mano en señal de paz.
29 Nov 2010
de J.Ferrer
en Cristianismo
Etiquetas:Alicante, Alzira, amor, Argentina, Chile, China, CNT, comunismo, Cristianismo, Cuba, democracia, derecha, Dictadura, España, Fascismo, fosa común, franquismo, guerra, Guerra Civil, Izquierda, Libertad, memoria histórica, paz, perdón, pinochetismo, reconciliación, Salvador Ferrer Esteve, Venezuela

Soy rojo. Vengo de una familia de izquierdas. Mi abuelo, Salvador Ferrer Esteve, combatió en la Guerra Civil (1936-1939) en el bando republicano. Él era un buen hombre que luchó en defensa de la libertad. Sé bien que la izquierda ejecutó a muchas personas inocentes. Pero mi abuelo no era de los de gatillo fácil. De hecho, salvó a mucha gente de derechas de ser fusilada a manos del ejército rojo.
Uno de ellos era un rico hombre de negocios de Alzira. Tenía una empresa de camiones de transporte. Los republicanos querían matarlo por ser de derechas, pero mi abuelo les dijo que no lo hicieran, porque al fin y al cabo daba empleo a muchos trabajadores. Gracias a mi abuelo, aquel empresario salvó el cuello. Pero un tiempo después se giró la tortilla y el ejército fascista acabó venciendo la guerra.
Al acabar la contienda la familia recomendó a mi abuelo que se fugara a Alicante o a Argentina para evitar represalias. Pero él se negó a hacerlo porque la radio repetía sin cesar que quienes no tuviesen las manos manchadas de sangre inocente no tenían que temer. Y él tenía la conciencia muy tranquila de todo cuanto hizo. Incluso había salvado la vida de varios fachas. Así que ¿quién querría matarle?
Pero mi abuelo estaba afiliado a la CNT. No era activista ni participaba en política ni nada. Sólo tenía un carné de afiliado. Eso es todo. Así es que fueron a por él y lo detuvieron. Mi abuela fue a suplicar a aquel empresario que hablara con el gobierno para que salvara al hombre que antes le había salvado a él. Pero no quiso. Se limitó a decir que nada podía hacer y ni siquiera lo intentó. No movió un dedo.
Ferrer fue encarcelado, torturado, le arrancaron la piel a tiras, fue fusilado y arrojado a una fosa común. Y todo por un carné. Tenía 33 años. Los fascistas enviaron por correo a la viuda un paquete con los restos de su camisa hecha harapos manchada de sangre y de piel. Aquel empresario no sólo no ayudó a mi abuelo. Tampoco auxilió a su viuda e hijos, aunque hacía mucho dinero con el estraperlo.
No cuento todo esto para hacerme la víctima. He perdonado a aquel hombre. Si yo, que soy de izquierdas, no quiero para mí ni para los míos semejante injusticia ¿por qué debería desear el sufrimiento que padeció mi abuelo a los disidentes cubanos o chinos? No tengo inconveniente en condenar la dictadura de Cuba, Venezuela o China. Porque soy demócrata. Y porque soy cristiano por encima de todo.
Confieso que me gustaría mucho que hubiera más gente de derechas que fuese capaz de condenar el franquismo o el pinochetismo. Pero cada uno es dueño de sus silencios. Todo el mundo tiene derecho a tener la ideología que guste. Pero si piensa que una persona merece ser torturada y asesinada sólo por no tener sus mismas ideas políticas entonces ¿que diferencia hay entre un terrorista de ETA y usted?
16 Jul 2010
de J.Ferrer
en Mundo
Etiquetas:América, anglosajón, Anglosfera, Australia, Canadá, China, choque de civilizaciones, Estados Unidos, Gran Bretaña, inglés, Nueva Zelanda

La angloesfera es el término con el que el escritor James Bennet calificó a un conjunto de cinco naciones anglosajonas: Canadá, Estados Unidos de América, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda. Estos cinco estados tienen mucho en común. Culturalmente son de mayoría blanca, anglosajona y protestante. Los cinco son potencias; Estados Unidos a nivel mundial y el resto a nivel continental. Y lo más importante: suelen estar de acuerdo en todo porque piensan igual y tienen intereses en común.
A pesar de que cada día que pasa se abren verdaderas brechas entre el inglés americano y el británico de tal forma que en un futuro podrían constituir dos lenguas distintas, lo más probable es que pertenezcan oficialmente unidas. A los Estados Unidos de América le interesa compartir un idioma con el resto de naciones de la angloesfera porque esta alianza asegura su hegemonía mundial. No en vano todas sus intervenciones militares suelen contar con el apoyo entusiasta y unánime de estos cuatro grandes países.
En este siglo XXI se va a producir una lucha encarnizada entre los norteamericanos y los chinos por dirimir quién de los dos se convierte en la gran superpotencia mundial. A priori, los americanos tienen más posibilidades; no sólo porque en la actualidad gozan de una superioridad tecnológica y económica sino también, y muy especialmente, porque China no tiene amigos mientras que por el contrario los Estados Unidos cuentan con cuatro poderosísimos aliados dispuestos a apoyarle hasta el final.
24 May 2010
de J.Ferrer
en Educación
Etiquetas:Asia, ética, China, competitividad, Economía, Educación, empresarios, esclavitud, explotación, India, infancia, moral, negreros, Nike, solidaridad, Tercer Mundo, valores

El otro día estaba instruyendo a mis alumnos acerca del consumo responsable. Les expliqué que algunas multinacionales se instalan en el Tercer Mundo y allí contratan en régimen de semiesclavitud a niños pequeños que en lugar de ir a la escuela se pasan maratonianas jornadas laborales en una lóbrega fábrica cosiendo zapatillas o balones por un sueldo miserable. Y les puse como ejemplo a la tantas veces denunciada en la prensa factoría Nike.
Cuando les pregunté si ellos están dispuestos a comprar productos que saben que están fabricados por esclavos, su respuesta me heló la sangre. Me dijeron que sí, que sin ningún problema. «¿Incluso a pesar de que así estáis contribuyendo a fomentar la esclavitud en el mundo?» -repliqué-. Y nuevamente me respondieron que sí, que mientras a ellos les guste una cosa se la comprarán sin problemas pues no les importa cómo la hayan hecho.
Me quedé de piedra al ver que ni uno solo de mis estudiantes sintió un mínimo de solidaridad con aquellos niños explotados de India y China. Más sobrecogedor todavía fue ver que aquella era la mejor clase en cuanto a resultados académicos, la de los más inteligentes. Pensé aterrorizado: «Si esto es representativo de los futuros líderes que vamos a tener en la nación, menuda pandilla de monstruos carentes de escrúpulos va a dirigir nuestros destinos».
Lo más paradójico es que en unos pocos años estos chicos saldrán al mercado laboral y comprobarán como, tras estudiar una dura carrera de cuatro años en la Universidad, lo único que les aguardará será un empleo basura con un sueldo inferior al de un barrendero. Y todo porque los empresarios dicen que toca abaratar costes para poder competir contra esos mismos niños indios y chinos por los que mis alumnos no sienten ninguna compasión.
10 Mar 2010
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Asia
Etiquetas:Actualidad, Asia, capitalismo, China, comunismo, nación, nacionalismo, patria, Política, Sociedad, Taiwan

Tras la revolución popular del líder Mao Tze-Tung que llevó a los comunistas chinos al poder en 1949, fueron muchos los disidentes -la mayoría comerciantes de clase alta- los que huyeron a Taiwan en busca de refugio. Así, transformaron la isla en un fortín del capitalismo que resistió frente a la revolución de Mao.
Desde entonces, tiene un estatus político único: oficialmente, representa a la China nacionalista que perdió la Guerra Civil (1927-1950) pero en la práctica es un estado que no reconoce la autoridad de la China continental. Pekín la considera parte de su territorio aunque en la práctica no ejerce control alguno sobre ella.
El debate sobre si Taiwan representa a la China precomunista o sobre si debe independizarse, va decantándose cada vez más hacia la segunda opción. De hecho, el que fue presidente entre 2000 y 2008, Chen Shiu Bian, a punto estuvo de declarar formalmente la independencia pero al final desistió por miedo a una guerra con China.
En la actualidad, Taiwan está comprometido con la democracia, el capitalismo y los valores occidentales y se ha armado hasta los dientes para defender su libertad frente a la amenaza del gigante comunista chino. Los Estados Unidos de América, Japón y Corea del Sur son sus aliados políticos y militares más firmes en la zona.
La isla tiene el tamaño de Cataluña y en ella viven 27 millones de almas. Cuenta con una lengua propia que es hablada por la mayoría del pueblo (el taiwanés) además de otros dos idiomas (el hakka y el mandarín). Es un país altamente industrializado y uno de los primeros fabricantes mundiales de microprocesadores y de chips.
El pueblo mira con incertidumbre al futuro. Quizás el día que caiga el comunismo en China, Pekín pase del puño en alto a extender la mano a la isla en pro de una reunificación nacional. O quizás sea entonces el momento de ejercer la autodeterminación y convertirse oficialmente en un estado soberano. El tiempo lo dirá.
03 Nov 2009
de J.Ferrer
en Mundo
Etiquetas:Actualidad, Afganistán, capitalismo, China, comunismo, Corea del Norte, EEUU, Eje del mal, Estados Unidos, hegemonía mundial, imperio, Irak, Irán, Política, Venezuela

Los Estados Unidos de América y China se están disputando en estos momentos ser la potencia hegemónica mundial del siglo XXI. En esta partida de ajedrez por el control del globo, los americanos y los chinos están llevando a cabo dos estrategias radicalmente distintas.
Norteamérica, previendo que China pueda ser una superpotencia dentro de 25 años, ha decidido acorralarla. ¿De qué manera? Tratando de tomar el control de todas las naciones que o bien dispongan de grandes recursos energéticos o bien frontera directa con China. No es casualidad que Estados Unidos tenga puesto su punto de mira en Irán, Irak, Venezuela, Afganistán o Corea del Norte. Todos encajan con alguno de los dos perfiles anteriores. Si EEUU cuenta con suministradores energéticos fiables (Arabia Saudita, Kuwait, Guinea Ecuatorial…) y con la alianza de vecinos temerosos de China (Japón, Taiwan, India…), el gigante asiático quedará absolutamente acorralado y sin apenas aliados en el mundo.
Los comunistas chinos lo saben. ¿Y qué hacen al respecto? Nada. Su apuesta pasa por seguir creciendo rápidamente hasta convertirse en un imperio económico y esperar a que la carísima escalada belicista emprendida por Estados Unidos le lleve a la ruina.
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