Una pequeña acción puede cambiar el mundo.

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El nacionalista indio Mahatma Gandhi es posiblemente el icono por excelencia del pacifismo y la no violencia. En el pasado siglo XX luchó por una causa tan noble como darle una patria a su pueblo. Cuando sólo era un joven abogado un periodista británico le preguntó cómo pensaba lograr la independencia de la India teniendo en cuenta que tenía en frente al poderoso Imperio Británico y que los independentistas eran solamente una pequeña minoría. Él respondió: «Aunque la defienda una minoría de uno solo, la verdad continúa siendo la verdad».

Gandhi luchó contra la injusticia clamorosa del imperialismo y favor de la libertad. Y lo hizo desde la desobediencia civil y la resistencia pacífica, sabedor de que una ley injusta no es ley. Los manifestantes indios se dejaban romper las cabezas por los soldados británicos sin ofrecer la más mínima resistencia, lo cual tuvo un efecto demoledor en la opinión pública internacional. En cierta ocasión, sus seguidores recurrieron a la fuerza para defender sus derechos y como respuesta él hizo una huelga de hambre hasta que toda la violencia cesara en el país.

Pues bien, este hombre extraordinario meditó durante largo tiempo convertirse al cristianismo. La doctrina cristiana le seducía pero finalmente no lo hizo, según él mismo afirmó, a causa del mal comportamiento de los cristianos. Como anécdota, debemos decir que cierto domingo Gandhi quiso entrar en una iglesia bautista… ¡Pero lo expulsaron por no ser blanco! ¿Qué hubiera ocurrido si aquellos bautistas le hubieran mostrado el verdadero amor de Jesucristo? Conviene que los cristianos prediquemos con el ejemplo; una pequeña acción puede cambiar el mundo.

India: el país de los contrastes.

India, más que una nación, es una civilización en sí misma, una de las más antiguas y sobresalientes de la humanidad. Por siglos luchó contra macedonios, chinos, mongoles, musulmanes o británicos por la hegemonía asiática. Se independizó del Imperio Británico en 1947 gracias al nacionalista Mahatma Gandhi.

India es un país multirreligioso, multilingüístico y multicultural. En ella han nacido cuatro de las diez grandes religiones de la humanidad (hinduismo, budismo, jainismo y sijismo). Además, hay presencia de musulmanes, cristianos, zoroastrianos, judíos… Los choques entre fundamentalistas están a la orden del día.

El hinduismo es la fe predominante y mantiene un feudal sistema de castas donde el destino de cada quien viene dado en función del estrato social en que nace. Con la excusa de la reencarnación, se argumenta que los ricos lo son como premio por una vida anterior de buenas acciones y que con los pobres y enfermos sucede al revés.

India es un país de contrastes. Dicen de ella que es una gran potencia emergente pero la mitad de su población no dispone de inodoro en su casa. Las élites son extremadamente ricas y los pobres viven con un dólar al día. Allí las vacas no se comen porque se consideran sagradas y mientras, la población se muere de hambre.

Pese a su pobreza y tercermundismo, es una potencia a tener en cuenta.  Es uno de los diez estados más grandes del orbe. Con sus 1200 millones de habitantes es el segundo en población. Dispone de armas atómicas y de uno de los ejércitos más grandes del mundo. China, el separatismo sij y en especial Pakistán son sus peores rivales.

La civilización hindú nos ha dado el número cero, el número pi, el sistema decimal, el ajedrez clásico, el kamasutra, el cultivo y confección de algodón, la forma esférica y rotación de la Tierra, el uso del acero, el empleo de drogas para tratar a los enfermos, el  hindi, etc. Es una de las grandes naciones de todos los tiempos.

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