¿Sabías que Lladró controla el 70% del mercado mundial de la porcelana de lujo?

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La valenciana Lladró es la empresa de porcelana fina líder a nivel internacional. Controla el 70% del mercado mundial de la porcelana de lujo. Cuenta con más de 2.500 empleados, más de un centenar de los cuales son trabajadores discapacitados. El grupo dispone de 4.000 puntos de venta en más de 120 estados soberanos y exporta más del 80% de su producción al exterior, especialmente a Estados Unidos. Lladró es una empresa con una fuerte identidad familiar y sus motivos florales y costumbristas son conocidos en todo el mundo.

Lladró fue fundada por los hermanos Joan, Josep y Vicent Lladró en 1953. Al principio era un pequeño taller artesano familiar en Almácera (L’Horta) donde los tres hermanos laboraban en el patio de su casa. Cinco años después el patio se quedó pequeño y se trasladaron a una nave industrial en Tavernes Blanques (L’Horta). A partir de ahí, se dio un crecimiento explosivo. En 1969 inauguraron la Ciudad de la Porcelana, un impresionante complejo industrial, formativo y de ocio para los trabajadores de la firma, que cuenta además con un museo que recibe 12.000 visitas al año. Actualmente, sus figuras decorativas son consideradas un símbolo de exquisitez y la empresa valenciana goza de una envidiable reputación dentro y fuera de su país.

China: la fábrica del mundo.

China es una de las más antiguas y relevantes civilizaciones de la historia de la humanidad, una nación milenaria y multiétnica con cientos de lenguas y culturas, un gigante colosal que ya no camina con pies de barro porque su crecimiento vertiginoso le convierte en un firme candidato a ser la nueva superpotencia mundial.

Ahora ya es la cuarta nación en Producto Interior Bruto (PIB), la cuarta en tamaño, tercera por ejército, segunda potencia mundial a nivel político, la primera en población y posee el mercado más importante y extenso del orbe. Inunda todo el planeta con sus productos; se ha convertido en la fábrica del mundo.

China quiere ser la potencia número uno en todo. Pero no lo tiene fácil: sigue siendo una dictadura que viola los derechos humanos y ejecuta masivamente la pena de muerte, además de un país subdesarrollado donde los sueldos son miserables y millones de personas trabajan en condiciones de esclavitud en el siglo XXI.

Los chinos nos han dado la brújula, la pólvora, el cañón, el papel, la imprenta, la porcelana, la seda, las máquinas de hilar, la agricultura mecanizada, el timón, la acupuntura, el papel moneda, el reloj mecánico, el sismógrafo, la pirotecnia, la llave, el paraguas, el cepillo de dientes, el mandarín, el confucianismo, el taoísmo, etc.

Recientemente ha vivido un tremendo despegue de las religiones frente al ateísmo oficial de estado. Se cree que China será el país con más cristianos del mundo en el futuro. Cosa que no debiera extrañar teniendo en cuenta sus increíbles 1.500 millones de habitantes: más gente que toda América, Europa, Antártida y Oceanía juntas.

Pero China aún debe enfrentarse a los separatismos de Tíbet, Taiwan y Xinjiang. Y a la paradoja de ser un represor y liberticida estado comunista que alienta el más inhumano capitalismo salvaje. Quizás el día que caiga la dictadura y llegue la democracia sea el tiempo de pasar del puño en alto a tender la mano en señal de paz.

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