Batasuna: el que esté libre de pecado…

Mucho se está hablando en estos días de los esfuerzos del Gobierno de España para  blindar  la Ley de Partidos y así impedir cualquier resquicio legal por el que la izquierda  abertzale pudiera presentarse a las elecciones. No cabe la menor duda de la repugnante catadura moral de los integrantes de Batasuna, de su complicidad  y proximidad ideológica con la banda terrorista ETA. Pero… si  ilegalizamos a Batasuna por negarse a condenar el terrorismo  etarra ¿que pasaría si aplicáramos a otros partidos políticos distintos la misma vara de medir?

En los años 80 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) impulsó el terrorismo de estado con los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL). No recuerdo una condena expresa al respecto… ¿Qué hacemos pues? ¿Ilegalizamos al PSOE? Izquierda Unida (IU) y el Partido Comunista de España (PCE) apoyan un movimiento totalitario como el comunismo, que le costó la vida a más de 100 millones de personas en el siglo XX. Y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) tiene miembros que proceden de la banda terrorista Terra Lliure. ¿Prohibimos estos partidos por ley?

Falange es la heredera natural del franquismo. ¿No piensan ilegalizarla? Es más… en su día, el Parlamento Europeo promovió una moción para condenar el franquismo. A pesar de que el Partido Popular Europeo (PPE) condenó dicho movimiento  fascista, los diputados españoles del mencionado grupo se negaron a hacerlo. Y en el Parlamento Español, los únicos fachas que se han negado a condenar el alzamiento nacional han sido los populares. Así pues, ¿a qué esperan para aplicar la Ley de Partidos a una formación que no condena el franquismo como el PP?

Yo no siento ninguna simpatía por Batasuna ni por lo que representa. Y si la ilegalizan por negarse a condenar el terrorismo, me parece correcto. Ahora bien, Batasuna me recuerda a la adúltera de la Biblia a la que querían lapidar los supuestos santos del lugar. Al ver la basura de clase política que tenemos, tan vomitivamente hipócrita, tan de chicha y nabo, tan falsa, tan corrupta, tan inmoral, quizás nuevamente, deberíamos recordar las palabras de nuestro señor Jesucristo cuando le dijo al pueblo: «El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra».

Ajedrez.

No sé cómo pueden decir que es un juego aburrido. A mí me parece apasionante del todo. Un juego. Esa es otra. Porque para mí el ajedrez es un juego, no un deporte. Yo entiendo como deporte todas esas competiciones en que debes ejercitar el cuerpo mucho más que la mente. Si no sudas, es que no es un deporte. En cualquier caso, me parece pura emoción. Es un espectáculo glorioso donde pueden competir desde jóvenes hasta ancianos pasando por ordenadores como Deep Blue. ¡A ver que deporte puede ofrecer eso! ¿Cómo pueden decir que aquella partida de 1984 entre Anatoli Karpov y Gari Kasparov que duró seis meses puede ser aburrida? ¡Que lucha de titanes por dominar los tableros del planeta! ¡Pero si la rivalidad de estos dos monstruos, de estos dos fenómenos sobrenaturales llegó incluso a causar un cisma al dividir al mundo del ajedrez en la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y la Asociación de Ajedrez Profesional (PCA)! Debes estar hecho de una pasta especial para proclamarte campeón del mundo.

El dominio de los competidores ex-soviéticos sobre el resto del mundo es aplastante. Se ve que en Europa del Este los niños en vez de jugar a la pelota en las gélidas calles llenas de nieve optan por quedarse en casa jugando al ajedrez con la calefacción… Si no, no me lo explico, la verdad. Aunque maestros los ha habido de todos sitios (Wilhelm Steinitz, Emmanuel Lasker, Mijail Botvinnik…) Se echa en falta ver de nuevo a campeones hispanos al estilo del mítico José Raúl Capablanca; ojalá que el español Alexei Shirov gane alguna vez un título mundial para su patria. Por cierto, resulta curioso que habiendo nacido el ajedrez en la India sólo el indio Viswanathan Anand haya conseguido conquistar el título de campeón mundial para su país.

El ajedrez debería impartirse como clase en las escuelas porque enseña a pensar y eso es fundamental en el desarrollo personal y profesional de cualquier individuo. Eso es mucho más útil que ir dando botes como si fueras una rana en Educación Física o hacer la voltereta; ¡todo eso no me ha servido en la vida para nada! El ajedrez tiene un gran poder; el de despertar las mentes dormidas, tal vez por eso el ayatolá Rudollah Jomeini o los Talibanes Afganos lo prohibieron. Sólo los grandes maestros pueden dominarlo. Anand cree que para descollar en el juego necesitas una gran mezcla de memoria, cálculo, disciplina e instinto; todas las cualidades que un dictador teme en los otros.

¿En el cielo se obtienen distintas recompensas según las obras?

Sabemos que la salvación es un regalo de Dios mismo, que no es un premio que se obtiene como recompensa a nuestras propias obras para que nadie pueda jactarse. Dice la Santa Biblia: “Porque por gracia sois salvos, por medio de la fe, y esto no de vosotros, pues es don de Dios, no por obras para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9). Por otro lado sabemos  que la salvación la logramos a través de Cristo. Que Él es, por decirlo de algún modo, nuestro pasaporte seguro al cielo.  Jesús dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie va al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Pero si por el solo hecho de aceptar a Cristo tenemos salvación entonces ¿da igual lo que hagamos? ¿Es Dios tan injusto que recompensa igual al santo, al bueno y al caradura? No. En el cielo, como en la Tierra, no todo el mundo es igual: hay jerarquías. Todos somos salvos por aceptar a Cristo mas la recompensa es mayor o menor en función de nuestras obras. Yo sé con certeza que entraré en el cielo porque soy de Cristo, pero ojo, no puedo ser tan insensato como para pensar que obtendré el mismo galardón que santos como Teresa de Calcuta o Vicente Ferrer.

Voy a poner un símil. Un amigo y yo estamos interesados en entrar en el Ejército. Él es un piloto con 20 años de experiencia en la aviación civil. Y yo no soy nadie. Finalmente, nuestras candidaturas son aceptadas. ¿Entramos en el Ejército los dos? Sí. ¿Somos militares los dos? Sí. ¿Tenemos el mismo cargo los dos? No, él entra como capitán y yo como soldado raso. Con la salvación pasa igual… Un santo y un pecador arrepentido son cristianos. ¿Entran en el cielo los dos? Sí. ¿Son salvos los dos? Sí. ¿Tienen el mismo premio? No. Lógicamente, el del santo es mayor.

A continuación, puedes leer algunos versículos que justifican que la recompensa que ofrece el Señor es proporcional a nuestras obras:

Porque el Hijo del Hombre vendrá en la gloria de su Padre con los ángeles, y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras (Mateo 16:27).

Y él les dijo: «De cierto os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el Reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna» (Lucas 18:29-30).

Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor (1 Corintios 3:8).

Pero esto digo: El que siembra escasamente; también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará (2 Corintios 9:6).

He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra (Apocalipsis 22:12).

Neoliberalismo económico: una doctrina satánica.

«¿Qué es el neoliberalismo? El neoliberalismo es cuando un lobo hambriento se acerca a un rebaño de ovejas y le pide al pastor que se ponga a un lado, que no intervenga, porque así se resuelven las cosas de manera mucho más eficiente» (Josué Ferrer).

Cada día estoy más convencido de que el llamado neoliberalismo es una doctrina de corte satánico. Y cuando hablo de liberalismo no me refiero a una política que favorece la iniciativa privada, la libertad económica o el comercio. Todas esas cosas son muy buenas y deseables ya que generan riqueza en una sociedad. Yo a lo que me refiero es a esa ideología que predomina en nuestros días y que exige a los estados que no intervengan o que miren a otro lado mientras los poderosos hacen y deshacen a su antojo en nombre del mercado y sin que les pueda controlar absolutamente nadie.

Todos sabemos que en una sociedad hay fuertes y hay débiles, hay ricos y hay pobres, hay empresarios y hay trabajadores. Siempre ha sido así y siempre lo será. Que se le exija al Estado que no intervenga, que no proteja a la parte débil de los abusos de la fuerte, todo en pro de un supuesta libertad mercantil, es tanto como si el lobo que ronda hambriento a una oveja le pide al pastor que no intervenga cuando se acerque a ella. Todos sabemos de sobra qué ocurrirá si el pastor incurre en una dejación de funciones. Hasta hoy, nunca una oveja se comió un lobo.

A los gurús del liberalismo no les basta con ser archimillonarios. A ellos lo que les da morbo, lo que se la pone dura, es la idea de oprimir al pobre. No les basta con tener un yate, una mansión o un helicóptero privado. No. Ellos no van a parar hasta poder robarle al mendigo el mendrugo de pan que tiene en la boca. ¿Cómo si no se explica que multinacionales que podrían pagar buenos sueldos contraten a esclavos en el Tercer Mundo? ¿O que haya supuestos cristianos que aboguen por la privatización de la sanidad y la educación y el recorte de los derechos sociales de la gente?

Las sectas luciferinas, ésas que hacen orgías a la luz de la luna, son todas de la alta sociedad. No es de extrañar que sea este tipo de gente la que haya empujado al mundo a una crisis económica sin precedentes. La crisis ha sido motivada por valores satánicos como la avaricia, la codicia, el egoísmo o la injusticia. Es la gente que habla de «el mercado» con la misma veneración con la que los idólatras en tiempo de Moisés adoraban al becerro de oro. Hasta las iglesias se han visto contaminadas con la teología de la prosperidad. Necios; no os podréis llevar un solo euro al otro mundo.

El extraño y fascinante caso de la lengua Edó.

En los últimos tiempos he  descubierto una lengua minoritaria africana, tan extraña como fascinante, que lleva por nombre Edó. Se trata de una lengua hablada fundamentalmente en el Estado Edó (Nigeria) que cuenta con 1.500.000 hablantes. El pueblo Edó llegó a ser una cultura muy floreciente, un imperio poderoso en África Occidental durante varios siglos que aún hoy presume de atesorar el arte escultórico más importante de todo el continente negro.

Pero su tesoro etnográfico más singular es su lengua. El Edó no pasaría de ser un idioma africano más si no fuera porque posee un sistema de escritura único en el mundo. Su alfabeto cuenta con sólo tres letras (un círculo, un círculo con unas patitas hacia arriba y otro círculo con unas patitas hacia abajo). A cualquiera de esas letras se le puede añadir (o no) un punto. Dicho punto puede estar ubicado arriba, abajo, a derecha o a izquierda de la grafía.

¿De qué manera entonces pueden formar oraciones complejas? Pues mediante una combinación cromática. Cada letra tiene un color y dependiendo de cuál sea, la grafía tiene un significado u otro. Los símbolos se representan en siete colores que siguen siempre el mismo patrón cíclico de arriba a abajo: rojo – naranja – amarillo – verde – cian – azul – violeta. Así pues, el mensaje se transmite  más por la combinación de colores que por la de letras.

La escritura Edó se parece al Sudoku: los textos suelen contar con siete líneas que van de arriba a abajo. A su vez, cada una de esas líneas se compone casi siempre de siete letras (lo cual produce matrices de 7 x 7). En cada columna no se repite nunca dos veces el mismo color (aunque sí se puede hacerlo dentro de una línea horizontal). Todas las columnas son igual de largas y cada una de ellas una repetición constante del mismo símbolo, que varía en el color.

Es posible que cada texto no pueda ser troceado sino que haya de ser leído íntegramente; es decir, como mensaje en su conjunto. Aparte de eso, no sabemos mucho más sobre esta misteriosa lengua. Este singular sistema de escritura conocido como cuantografía Edó ha sido superficialmente estudiado por los lingüistas Aba Abhyluime y Ayele Bekerie, aunque por ahora y desgraciadamente los datos de los que disponemos son muy pocos.

No obstante, por la influencia occidental, en los últimos tiempos el pueblo Edó ha adoptado el alfabeto latino para transcribir su idioma, dejando el colorido alfabeto tradicional a un lado. El Estado Edó garantiza la oficialidad de esta lengua, que cuenta con presencia en las aulas y los medios de comunicación (incluído el cine). Dispone de traducción de la Biblia desde 1996. Tal rareza lingüística es un tesoro cultural que merece ser protegido a toda costa.

¿Espanyol? No, soc valencià.

Conta l’historia que una de les majors llegendes del balocistella del segle XX, Drazen Petrovic (dramaticament mort en accident de transit als 28 anys) fon un declarat patriota croata. Ell naixque en un païs hui extint com Yugoslavia. En 1991 exclatà una feroç guerra civil i Yugoslavia començà a desintegrar-se en noves nacions. En la seua Croacia natal prengueren la decisio d’independisar-se i ell immediatament es mostrà  a favor. Quan la guerra esclatà, ad ell li va pillar en Estats Units, concretament com a figura estelar de New Jersey Nets. En certa ocasio, jugant un partit de la NBA, el locutor no fea més que lloar el talent i els triples de l’escolta «yugoslau» Petrovic. Tantes voltes repeti lo de «yugoslau» que en el descans del partit, Drazen s’acostà encolerisat a la cabina del locutor i li bramà a la cara: «¡Yo soc croata!».

Els que em coneixen be saben que ya fa alguns anys que he deixat de sentir-me espanyol i que em considere exclusivament valencià. Tant és aixina que quan viage a l’estranger em definixc unicament com a valencià. Quan et trobes a bordo de l’avio i estas arribant al teu desti l’assafata et dona uns documents d’immigracio que has d’omplir i entregar en l’aduana de l’aeroport… en dits documents oficials a on fica nacionalitat yo sempre pose «valenciana» i a on posa païs de procedencia yo pose: «Valencia». I encara que no s’ho crega ningu, en tots els llocs m’han deixat passar sense problemes. De fet, la major part de voltes els funcionaris van tan atrafegats de faena que ni tan sols ho lligen detingudament. Nomes li fan una ullada rapida i ya està. Anime als llectors a que siguen valents, facen un dia la prova i voran com els estic dient la veritat.

És una cosa molt rara i infreqüent pero podries topar-te en algu que sí llegira detingudament els documents i et volguera tocar el nassos. A mi una volta em va passar. Un funcionari  d’aduana em preguntà: «¿Espanyol?» i yo li contesti: «No, soc valencià». Li ho vaig dir en un to ferm, molt segur de mi mateix, sense cap tipo de por. Aquell individu es quedà molt sorpres i estranyat i em replicà: «El seu pasaport diu nacionalitat espanyola». I li contesti que sí, pero que aixo és unicament a nivell administratiu, que la meua nacionalitat era i és valenciana. Aquell home es pensava que li prenia el pèl i començà a malhumorar-se. Aixina és que me vaig traure de la cartera la Constitucio Espanyola de 1978 i l’Estatut d’Autonomia de Valencia de 2006 (m’agrada portar-los a mà quan viage a l’estranger, precissament prevent casos com este).

Li vaig obrir la Constitucio i li llegi l’articul 2 que afirma: «La Constitucio se fonamenta en l’indisoluble unitat de la Nacio espanyola, patria comuna i indivisible de tots els espanyols, i reconeix i garantisa el dret a l’autonomia de les nacionalitats i regions que l’integren i la solidaritat entre totes elles». I li digui: «¿Veu voste? Hi ha varies nacionalitats dins d’Espanya, no nomes l’espanyola». Despres li vaig llegir l’articul 1 de l’Estatut de 2006, que resa lo que seguix: «El poble valencià, historicament  organisat com Regne de Valencia, se constituïx en Comunitat Autonoma, dins de l’unitat de la Nacio espanyola, com a expressio de la seua identitat diferenciada com a nacionalitat historica i en l’eixercici del dret d’autogovern que la Constitucio Espanyola reconeix a tota nacionalitat, ab la denominacio de Comunitat Valenciana».

Despres de mostrar-li tot aço li vaig dir: «¿Veu voste?  La Constitucio diu que hi ha varies nacionalitats dins d’Espanya i l’Estatut que els valencians som una nacionalitat, pero no una qualsevol ¡sino una nacionalitat historica ademes!… Per tant la meua nacionalitat és, llogicament, valenciana!». Aquell funcionari  es disculpà en mi, em digue que no sabia res d’aixo, em donà la benvinguda a la seua patria i em deixà passar sense cap de problema». En un to cordial li respongui que no passava res, que no tenia per qué saber aço, que no se pot saber tot en esta vida. Li doni les gracies per haver fet el seu treball i li vaig desijar un bon dia. Tambe pots explicar-li que igual que Gran Bretanya és un estat compost per varis països (Escocia té estatus oficial i llegal de païs) tambe Espanya té varies nacionalitats i una d’elles és la nostra.

No m’he vist mai en la tesitura  de cremar este cartuig, pero si arriba el cas i fa falta usar-lo per a que s’entenga l’idea l’usare. Sí que és cert que en una atra ocasio em passà una cosa curiosa. Quan el funcionari em preguntà si yo era espanyol, li contestí que no, que  yo no era espanyol sino valencià. I em respongue: «Pero Valencia està en Espanya», a lo qual yo li repliqui: «Sí, i Puerto Rico està en Estats Units i els de Puerto Rico són portorriquenys, i els del Quebec estan en Canada i ells són quebequesos». A lo qual sonrigue i digue: «Ahhhhh, val… ara ho entenc» i em donà la benvinguda sense cap atra historia. Són les uniques dos vegades que he tengut algun tipo de problema, si se li pot dir problema a una simple aclaracio. Pero la majoria de voltes, ni lligen els papers, o siga que  si posares que eres venusia tampoc passaria res.

Els valencians mos hem de fer de respectar. No té sentit ofrenar noves glories a un Estat que mos nega la llengua, l’aigua i inclus el dret d’existir. Yo quan estic en l’estranger, o quan parle en els meus contactes argentins, veneçolans, colombians, estadounidencs, equatorians, marroquins o nigerians els ho dic ben claret: yo soc valencià. Ells ho saben i ho respecten. Perque em faig de respectar. Els valencians hem de presumir de valenciania sempre, dins i fòra de la nostra patria. Quan el periodiste Camilo García m’entrevistà en CVC La Voz em presentà com a professor, periodiste i escritor valencià. No espanyol no, va dir valencià. CVC La Voz és una radio d’Estats Units en una audiencia de més de 40 millons d’oyents (és dir, dèu voltes més que la Cadena SER, la lider d’audiencia en l’Estat Espanyol).

Si eres valencià i te sents valencià i valencianiste, si sents a la teua terra ben dins del cor, quan viages a un atre païs, o quan estigues parlant en gent d’unes atres nacionalitats o cultures, no et definixques mai com a espanyol sino sempre com a valencià. Sempre. Hem de ser valencians dins i fòra de lo Regne, hem de fer vore al món que Valencia existix. Si l’Estat Espanyol mos nega la nostra cultura i la nostra identitat, llavors fem mosatros lo mateix en l’Estat Espanyol i neguem-lo tambe. Mentres en les escoles s’adoctrine als nostres fills en el pancatalanisme i els països catalans, que no conten en mi per a ofrenar noves glories a ningu. Mentres Espanya renegue dels valencians, yo renegare d’Espanya. Alla a on vages viaja sempre en la cara ben alta, passeja la teua valenciania per tot lo món i sent l’orgull de ser valencià.

FONT: Som nº 247. Març de 2010.

¿De que manera gana el demonio el espíritu de las personas?

¿De que manera gana el demonio el espíritu de una persona? ¿Cómo conquista su alma? De una manera muy semejante a cómo se cocina una rana. Cuando tú quieres cocinar una rana viva, si la lanzas a una olla con agua muy caliente el anfibio se quema, da un salto y escapa de la olla. Así pues, lo que se hace es poner a la rana en una cacerola con agua a temperatura ambiente. Como no se quema, la rana está a gusto y no salta. Al contrario, nada en el agua y se acostumbra a ella. Una vez se ha habituado, se enciende el fuego y se calienta el agua solamente un poquito. Como la temperatura del agua sube solamente unos grados, la rana no se asusta y nuevamente se acostumbra. Una vez habituada al calor, se vuelve a subir el fuego otro poquito. La rana sigue sin percibir la crecida de temperatura, así que sigue nadando en un agua cada vez más caliente. Este proceso se repite sucesivas veces hasta que el líquido está tan sumamente caliente que la rana se ha muerto en la olla. Pero lo más curioso es que el batracio ha fallecido feliz, contento, sin ni siquiera sospechar que había caído en una sutil trampa.

Con las personas pasa igual. Pregúntale a cualquier cocainómano cómo empezó en las drogas. Te dirá que con un cigarrillo. Un día unos amigos le ofrecieron un cigarrillo y probó. Una vez acostumbrado, se enganchó al tabaco. Después vino probar los porros. Se acostumbró. Luego la cocaína. Y al final acabó en la cárcel con el culo roto y con el SIDA. Y todo comenzó con un pitillo. Ningún político se hace corrupto de la noche a la mañana. De jóvenes luchan por unos principios y por una ideología. Luego ven que algunos de sus compañeros de partido roban dinero público. Y les parece mal, pero como es poco dinero el que roban y además son compañeros, no los quieren delatar. Se habitúan. Al cabo de un tiempo, han aumentado sus gastos personales y necesitan más dinero y se convencen a sí mismos de que no es grave robar un poco. Se vuelven a acostumbrar. Cuando han pasado unos años ya han olvidado los ideales por los que entraron en la política y se han entregado en cuerpo y alma a una orgía de corrupción, a un ansia por robar que es más fuerte que ellos.

Así somos las personas. Como ranas. Al principio rechazamos una cosa mala. Nos repugna. Pero luego, de tanto verla hacer a los demás, nos acostumbramos. La acabamos viendo como algo normal. Y una vez te has acostumbrado al pecado, cada vez es peor. Cada vez te acostumbras a cosas peores y al final te pasa como a la rana… Acabas muerto. Satanás ha conquistado tu espíritu y no te has dado ni cuenta. El demonio es muy inteligente y puede engañarte a ti, a mí o a cualquiera. Por eso hay que tener mucho cuidado con las cosas que vemos, que oímos, que tocamos, con los lugares o personas que frecuentamos. Porque una vez te acostumbras al pecado es difícil dar marcha atrás. Dice la Biblia que Dios envió a Egipto una plaga que convirtió el agua del río en sangre y otra que llenó el país de ranas que salían de ríos, arroyos y estanques. Moisés le dijo al faraón cuándo deseaba que orara por él para que se marchara la plaga. Y el faraón, pudiendo responder «ahora», dijo: «Mañana» (Éxodo 8:9-10). El faraón ya se había acostumbrado a vivir entre la porquería. Que no te pase a ti.

Les Falles de Valéncia i el pancatalanisme.

Hui és un dia gran per a tots els valencians. No només celebrem el dia de Sant Josep i el dia del pare sino també la cremà de les Falles. Encara que no soc faller i possiblement no ho siga mai ya que soc amant del silenci i la tranquilitat, no deixe de reconéixer que les Falles són, en tota certea, la festa més bonica del planeta. No hi ha en tot el món cap atra festa que atesore  tal nivell d’història, d’art i de cultura popular com les Falles del nostre Regne.

Yo, com a valencià que soc, em sent i em sentiré profundament orgullós d’una festa tan preciosa, tan espectacular i sobretot  tan diferenciadora. No és d’estranyar que el pancatalanisme sempre haja abominat les Falles. Perque són un element diferencial del nostre poble … Si les Falles es feren en Barcelona els nostres veïns catalans es desfarien en elogis cap a una festa tan catalana pero com són típiques del nostre país brofeguen i parlen pestes d’ella.

I no és per a menys. Les Falles, igual que uns atres puntals del folclor valencià (la Magdalena de Castelló, la Tomatina de Bunyol, les Fogueres de Sant Joan, els Moros i Cristians o el Misteri d’Elig) constituïxen elements enriquidors de la nostra cultura i sobretot un símbol identitari que demostra, una volta més, que els valencians, també en este camp, tenim una cultura pròpia i diferenciada de la dels espanyols i els catalans. Li dolga a qui li dolga.

Les Falles són un nexe d’unió dels valencians que es viu no a soles en el Cap i Casal sino en tota la nostra nació. Alzira, per eixemple, és la segona ciutat del món en major número de monuments fallers (quaranta, u per cada 1.000 habitants). Elda celebra també les Falles, encara que en setembre. I són moltíssims els valencians de les comarques del nort i del sur que s’acosten estos dies al Cap i Casal per a poder fruïr de la música, de la pòlvora i el foc.

I no voldria passar per alt que encara hui, a pesar de l’infame procés de substitució llingüística que patim  i que vol erradicar el valencià per a impondre el català, l’inmensa majoria d’obres de teatre que se fan en el nostre Regne usa la Normativa de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV). I en gran mida el teatre faller és responsable directe de l’èxit. No és d’estranyar que estos dies els catalanistes estiguen més calents que un gos malalt de ràbia.

Singapur: el mejor puerto del mundo.

El de Singapur quizás sea uno de los casos más sobresalientes de cómo el independentismo puede traer la prosperidad a una nación. El minúsculo país se independizó de Gran Bretaña en 1963 y de Malasia en 1965. Hoy supera ampliamente a sus dos ex-metrópolis en renta per cápita y en indicadores de calidad de vida.

La isla ha llevado a cabo en los últimos años una agresiva política fiscal que ha atraído capitales. Además ha prosperado gracias a la inversión extranjera y a su apuesta por la tecnología, lo que le ha convertido en uno de los cuatro tigres asiáticos, junto con Taiwan, Corea del Sur y Hong Kong, verdaderos nuevos ricos de Asia.

No obstante, la principal fortaleza de Singapur radica en el comercio. Cuenta con el mayor puerto comercial del mundo, líder indiscutible en número de contenedores, por encima del de Rotterdam. Su actividad portuaria es tan prolífica y competitiva que prácticamente monopoliza el comercio de buena parte de Asia.

Singapur tiene, no obstante, un problema muy grave: el espacio vital. Es una ciudad-estado muy pequeña y está superpoblada. En las últimas décadas ha ganado terreno al mar sin cesar y hasta el aeropuerto de Changi, uno de los mejores del orbe, se halla sostenido parcialmente sobre tierra artificial asentada sobre el agua.

Esta colosal obra de ingeniería se ha logrado gracias a la compra de millones de metros cúbicos de arena a la vecina Indonesia. Esto produjo el hundimiento bajo las aguas de no pocos islotes de este depauperado país, que ha decidido que no venderá ni un palmo más de tierra. Birmania suministra ahora la materia prima.

El bravo pueblo singapurense, con esfuerzo y tesón, somete a la naturaleza y hace de su patria una isla creciente en lo económico y lo físico. Singapur representa el orgullo nacionalista, la casta, la agresividad de un país diminuto que domina a otros gigantes. Es un pueblo fiero. No en vano su nombre quiere decir ciudad de los leones.

¿Por qué los cristianos somos comparados con ovejas que necesitan de un pastor?

¿Puede un ser humano derrotar a un demonio únicamente con sus fuerzas? ¿Podrá una persona mortal ser capaz de engañar a un espíritu maligno que es más viejo que la humanidad misma? Dicho de otro modo… Si juntamos en una misma pradera a una oveja y a un león ¿quién devorará a quién? ¿La oveja al león quizás?

La Santa Biblia compara a Satanás con un león hambriento que nos acecha alrededor y que está dispuesto a comernos. Dice la Palabra de Dios: «Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). El diablo tiene mucha hambre y viene a por nuestra alma.

En contraste, en la Biblia las personas contínuamente somos comparadas con ovejas. Fíjate que cosa tan curiosa: todos los animales tienen algún mecanismo de defensa. El toro embiste, el gato araña, el perro muerde, el conejo corre, el mono trepa, la tortuga se esconde en su caparazón pero ¿y la oveja qué puede hacer?

Nada. La oveja es débil, es casi ciega (no ve a más de dos o tres metros de distancia) y tan estúpida que cuando se acerca el lobo en lugar de esconderse, lo atrae con sus balidos. Dicho de otro modo: la oveja no puede defenderse a sí misma. Por eso es tan importante que cerca del rebaño haya un pastor que proteja su vida.

Las personas somos iguales que las ovejas: débiles ante el pecado, ciegas ante las trampas del maligno y estúpidas. Por nosotras mismas, no podemos derrotar a un ser mucho más astuto como el diablo. Por eso necesitamos de un pastor en una iglesia que nos guíe, oriente y defienda de la voracidad de un león famélico y fiero.

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