Venezuela: la cuna de Hispanoamérica.

Venezuela es la primera nación americana que se independizó del Imperio Español, en el siglo XIX. Fue en la Batalla de Carabobo de 1821, donde el ejército realista fue masacrado. Allí, en Valencia, nació Venezuela y provocó un efecto dominó en toda Hispanoamérica que acabaría por enterrar el imperio colonial en 1898.

Y es que Venezuela es por encima de todo la patria de Simón Bolívar. Bolívar fue el libertador de cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y su figura es omnipresente en el país. En los discursos, en los grafitis en las calles, los libros, en los bares… Todo el mundo rinde un culto casi mesiánico a aquel gran hombre.

Hoy es una nación famosa por tener a las mujeres más hermosas del planeta, por ser la superpotencia de los concursos de belleza, por sus telenovelas románticas y por ser uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas. Pero también sufre una alta tasa de corrupción y un aumento de la inseguridad ciudadana y del crimen.

Actualmente Venezuela vive bajo una dictadura neocomunista disfrazada de democracia con el presidente Hugo Chávez. Los recortes de libertades y de derechos individuales, las expropiaciones, y los cierres de medios de comunicación están a la orden del día. Todo augura una progresiva y creciente cubanización del país.

Pero allá donde prolifera la maldición, también suele abrirse paso la bendición, en este caso espiritual. En la república ha experimentado un fuerte avivamiento del Espíritu Santo, la gente predica la Biblia en medio de las plazas públicas y hay una auténtica explosión de iglesias evangélicas presente en cada barrio de la patria.

Venezuela es una tierra histórica que ha dado al mundo personajes célebres como Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, Rómulo Gallegos o Andrés Bello. Es el faro de luz que alumbra a América Latina, un país que ha inscrito su nombre en los libros de historia con letras de oro.

Paraguay: el país que casi dejó de existir.

En la República del Paraguay está todo por hacer. Es como si le hubiesen dado al botón de pausa y el reloj se hubiera detenido. Apenas se han construido infraestructuras en más de cien años. La base de su economía sigue siendo agropecuaria. El país parece anclado en el túnel del tiempo pero no siempre fue así.

Asunción tuvo la primera línea de ferrocarril de Suramérica. En el siglo XIX, el país tenía una educación pública gratuita y obligatoria, tasas de analfabetismo y un salario similares a los de Europa. Además, se desarrolló mucho la industria y el telégrafo bajo el mandato del primer presidente constitucional, Carlos Antonio López.

Pero su hijo, el presidente Francisco Solano López trajo la desgracia. La agresiva política exterior de López, que anhelaba tener más influencia de la que por peso le correspondía, acabó enfrentando a Paraguay contra Uruguay, Brasil y Argentina -apoyados por la Gran Bretaña- en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

En la guerra, Paraguay casi dejó de existir. No sólo perdió numerosas tierras sino que seis de cada siete de sus habitantes fueron exterminados. Casi no quedaron varones -y los poquísimos supervivientes eran niños y ancianos- por lo que toda una generación de mujeres jóvenes creció sin esperanza de tener novio ni marido jamás.

Desde entonces el país no ha vuelto a levantar cabeza. La posterior Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), la Guerra Civil Paraguaya (1947) y la dictadura fascista de Alfredo Stroessner (1954-1989) no hicieron sino acabar de sepultar a una nación ya de por sí débil. Esta patria nunca más volvió a ser lo que una vez fue.

Hoy es una nación de siete millones de habitantes, de los cuales más de cuatro millones habla guaraní, que es oficial junto con el castellano. En ningún otro país de Latinoamérica un idioma nativo está tan bien conservado. El bravo y aguerrido pueblo paraguayo ha sufrido muchísimo y ahora quiere recuperar el tiempo perdido.

¿Qué quiso decir Jesús con «si tu ojo te hace pecar, arráncatelo»?

«Sabéis que se dijo: No cometas adulterio. Pero yo os digo: El que mira con malos deseos a la mujer de otro, ya está adulterando con ella en el fondo de su corazón. Así que, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena» (Mateo 5:27-30). Estas palabras salieron de la boca del mismísimo Cristo.

¿Qué quiso decir Jesús con esto? Él hablaba de la lujuria con la que muchas veces los varones miramos a las mujeres, pero en realidad lo hacía extensible a todo tipo de pecados, también los cometidos por las féminas, obviamente. Es evidente que todos los hombres heterosexuales hemos contemplado con deseo a alguna mujer que no es la nuestra más de una vez. Es la naturaleza masculina y quien diga lo contrario, miente. Así pues ¿acaso deberíamos ser todos tuertos? ¿Por qué no predican con el ejemplo pastores y sacerdotes y se arrancan ese ojo que les hace pecar?

Jesús no hablaba de forma literal en este pasaje. Primero, porque Dios, como Padre nuestro que es, no desea nuestro sufrimiento o que nos automutilemos. Y segundo, porque aunque nos arrancáramos los dos ojos, las dos manos y los dos pies aún seguiríamos pecando ya que el pecado es parte de la naturaleza humana y anida en el corazón. Lo que quería decir realmente es que, para evitar pecar, lo que debemos hacer es evitar toda ocasión que nos pueda hacer pecar. Evitando la ocasión evitaremos la trampa. Huyendo de la tentación, no caeremos en el pecado.

Todas las personas tenemos debilidades. Por ello lo que debemos hacer es evitar lugares, situaciones o personas que nos puedan hacer caer. Si tiendes hacia el alcoholismo sería una buena idea que  te alejes de los bares. Si te atrae mucho el juego, no pises un casino. Si  piensas que puedes ser infiel con una persona, mejor  distánciate de ella. Si a través de la televisión es que entra la inmoralidad en tu vida, entonces apágala y lee un libro. Porque más vale renunciar a algo que nos gusta y salvar nuestro espíritu, que a causa de un vicio acabar al final en el infierno.

Fuente: Biblia Traducción Interconfesional 2008.

Santa Cruz: hacia la nación camba.

Cuando hablamos de Bolivia a menudo pensamos en una especie de Tíbet suramericano, una tierra atrasada de campesinos amerindios que hablan quechua y aimara. Pero existe otra Bolivia; compuesta por gente mestiza, importantes recursos económicos, identidad propia y orgullo étnico: el Departamento de Santa Cruz.

Este departamento en cuestión es heredero de aquella Republiqueta de Santa Cruz que fue independiente en el siglo XIX y que lucha por volverlo a ser en el XXI. Los cruceños, de etnia camba, son la principal región opositora al gobierno indigenista del presidente boliviano Evo Morales y a la etnia colla que él tanto defiende.

El nacionalismo viene patrocinado por la burguesía y tiene sustento en la sociedad cruceña. Los motivos para la independencia son económicos (el dinero del petróleo y gas de Santa Cruz se lo lleva La Paz) y raciales (la población mestiza cruceña, de etnia camba, no soporta a los indígenas del occidente boliviano, o collas).

En 2008 Santa Cruz se dotó de un altísimo autogobierno tras echarle un pulso a Bolivia y celebrar un referéndum no reconocido por La Paz. El texto resultante habla de nacionalidad, identidad histórica, derecho al autogobierno, gestión de los recursos económicos propios y la creación de una hacienda cruceña, entre otros.

A punto estuvo Santa Cruz de proclamarse independiente aquel año, tras una fuerte campaña de desobediencia civil, a la que se sumaron las regiones de Pando, Beni y Tarija. Sólo la advertencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) acerca de no reconocer al nuevo país calmó las ansias separatistas de los cambas.

Santa Cruz es una tierra rebosante de recursos, más grande que Alemania y con menos de tres millones de habitantes. Tiene todo para ser una nación y lo sabe. Quizás llegue el día en que el artificial estado boliviano se disuelva en dos naciones: una colla y otra camba. Y los cruceños van a luchar para que llegue ese día.

¿Se casó Jesús con María Magdalena y tuvieron hijos?

Pregunta de Carlos Hernán Ospina González.

Vilanova i La Geltrú, Cataluña. España.

¿Se casó Jesucristo con María Magdalena?  ¿Tuvieron hijos? Ésta es una pregunta muy recurrente, sobre todo a partir de la publicación de ciertas novelas de ciencia ficción que toman el nombre de Jesús en vano para vender ejemplares. La respuesta es no. Jesús nunca se casó ni con María Magdalena ni con nadie. Ni tampoco tuvo hijos.  Ni su descendencia formó una extraña secta que controla el mundo desde las sombras. Ni tampoco Jesús era homosexual.  Ni extraterrestre. Todo son inventos disparatados de escritores mediocres que necesitan generar polémica y morbo para poder llenarse los bolsillos a costa de difamar a Jesús el Cristo.

¿Tenemos alguna constancia de que Jesús se hubiese casado? Ni una sola. Ni en la Biblia ni en ninguna fuente fiable de la antigüedad. Ni tampoco lo mencionan los apóstoles. Si ni siquiera ellos, que vivieron codo a codo con Él, mencionan un dato tan importante ¿por qué deberíamos pensar lo contrario? Los evangelistas no ocultan que Jesús tuvo hermanos… hasta mencionan algunos de sus nombres. ¿Por qué deberían ocultar que Jesús tuvo hijos si efectivamente los hubiese tenido? Es absurdo.  ¿Es que acaso sería un escándalo, un sucio secreto que Jesús hubiera sido un varón casado? No. Nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario, de hecho.

Un Jesús casado sería, en mi opinión, un personaje aún más normal y  humano. No habría en ello pecado alguno pues Dios mismo vio que no era bueno que el hombre estuviese solo y por esto le dio una compañera (Génesis 2:18-24). De hecho, Jesús mismo bendice el matrimonio (Mateo 19:3-6) y la Biblia anima a los cónyuges a practicar el sexo (Corintios 7: 3-5). Supongo que el Nazareno decidió no casarse nunca porque sabía que su misión era ser sacrificado como un cordero en la cruz y por ello prefirió ahorrarle pasar por ese mal trago a una esposa condenada a ser viuda y a unos vástagos que habrían de quedar huérfanos de padre.

Fuente: Santa Biblia de Evaristo Martín Nieto 1988.

¿Quién fue el ángel de la muerte?

Pregunta de Mario Hidalgo.

Elda, Reino de Valencia. España.

El ángel de la muerte o ángel exterminador es un enigmático personaje del que se ha hablado mucho y del que se sabe muy poco. Con este nombre nos referimos a un ser mencionado en la Biblia que provocó una gran masacre. Hemos de aclarar que en las Sagradas Escrituras no aparece mencionado en ningún momento como «ángel de la muerte» o «ángel exterminador». Aparece de hecho mencionado como «ángel de Jehová» o «ángel del Señor» y es el protagonista directo de un macabro y luctuoso suceso.

En la Biblia aparece fugazmente citado en dos versículos. El primero reza así: «Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la mañana, todo era cuerpos de muertos» (2 Reyes 19:35). El segundo pasaje nos explica: «Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres» (Isaías 37:36).

Del ángel de la muerte no sabemos apenas nada. Tan sólo que fue enviado por Dios para acabar con el ejército del rey asirio Senaquerib. Este monarca era muy poderoso, había sometido ya a varias naciones y asediaba a Israel, de quien aseguraba que su dios (Yahvé) no sería capaz de salvarla. Israel no tenía capacidad militar para repeler el ataque de una nación tan poderosa, por ello el Señor envió un ángel para arrasar el ejército asirio. Tras esta atroz masacre, el rey asirio se retiró a su patria. Y ahí acaba todo.

No sabemos nada más del ángel de la muerte. Por no saber no sabemos ni siquiera su nombre. Es cierto que el término «ángel del Señor» o «ángel de Jehová» aparece mencionado en la Biblia otras veces, desde luego menos siniestras. Sin embargo, no podemos estar seguros de que sea el mismo personaje ya que cuando se habla de «ángel del Señor» no tiene por qué ser uno concreto. Quizás el autor se refiera con ello a «un ángel enviado por Dios» que en una ocasión puede ser uno y en otra otro distinto.

Al no especificarse su nombre no sabemos de quién se trata. Sólo que fue enviado por Dios para proteger a Israel y que mató 185.000 soldados en una noche. Fin de la historia. Es verdad que de este ser han corrido ríos de tinta y existen teorías para todos los gustos: algunos afirman que es la muerte, otros que se llama Azrael y hasta hay quien lo identifica con Cristo. Lo único cierto es que sólo sabemos lo que pone en 2 Reyes 19:35 e Isaías 37:36. Todo lo demás son meras especulaciones sin ningún fundamento bíblico.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.

¿Por qué Dios no castigó la poligamia en el Antiguo Testamento?

Pregunta de Rosa Micó.

Vilanova i la Geltrú, Cataluña. España.

Antes de empezar a hablar de la poligamia convendría aclarar algunos conceptos. Poligamia quiere decir simplemente matrimonio de más de dos personas. Ahora bien, existen diferentes tipos de poligamia. Está la poliginia, que es cuando un hombre se casa con varias mujeres (por ejemplo como hacen los musulmanes). Pero también está la poliandria, cuando una mujer tiene varios maridos (por ejemplo en el Tíbet, aunque es una práctica en decadencia). E incluso existe un tercer tipo, que consiste en varios hombres y varias mujeres casados todos juntos en un matrimonio múltiple (caso este último extremadamente inusual). Cuando aquí vamos a hablar de poligamia nos referiremos al primer tipo, la poliginia. Es una tradición milenaria presente en la Biblia y muy viva aún en África, no sólo entre musulmanes sino incluso entre cristianos, aunque esto último poca gente lo sabe.

El primer caso en la Biblia fue Lamec en Génesis 4:19: “Y Lamec tomó para sí dos mujeres». Sabemos que muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento eran polígamos, como Abraham, Jacob o David entre otros. El caso más exagerado fue el del rey Salomón, quien tuvo 700 esposas y 300 concubinas (1 Reyes 11:3) No existe ninguna condena explícita hacia la poliginia en toda la Biblia. A Salomón Dios lo castiga no por tener muchas esposas sino porque él consentía que algunas de ellas adoraran falsos dioses (1 Reyes 11:1-13). Y el máximo reproche bíblico hacia el asunto es el de que el rey de Israel «no tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe» (Deuteronomio 17:17). Reproche que permitía que tuviera más de una. En todo caso, la ley indicaba que cuando se tomara una nueva esposa nada debería disminuir a la primera (Éxodo 21:10).

El Señor nunca castigó la poligamia en la Biblia. Conociendo el contexto sociocultural de la época es fácil deducir los motivos. Primero, siempre ha habido más mujeres que hombres en el mundo. Estadísticas actuales hablan de un 51% de mujeres frente a un 49% de varones, lo cual en aquel tiempo suponía decenas de miles de mujeres más que de hombres. Segundo, en la Antigüedad las guerras eran especialmente atroces con lo que tal vez de cada cien hombres que marchaban a la guerra sólo veinte o treinta regresaban con vida. Tercero, había altísimas tasas de mortalidad infantil, por lo que, desde un punto de vista estrictamente reproductivo, la poliginia era clave pues un varón podía concebir más hijos estando casado con varias esposas que estándolo sólo con una. Así, una tribu podía poblar un territorio más rápidamente para poder construir allí una nación.

Pero la más importante de las razones es que aquella era una época en la que la mujer no podía estudiar o trabajar como ahora. Su acceso al empleo estaba prácticamente vetado y su destino era ser madre y ama de casa, con lo cual el sustento económico lo traía el marido, por lo que una dama sin esposo quedaba sumida en la ruina y a menudo debía vender su cuerpo para sobrevivir. Para evitar este drama es que se inventó la poliginia. Una fémina soltera, o una viuda con hijos a su cargo, iba a la bancarrota. La viuda era el paradigma de la persona más pobre de entre todos los pobres. En aquel entonces no existían las pensiones de viudez, ni la Seguridad Social, ni el estado del bienestar ni nada. Una viuda se hundía en la extrema miseria. Prácticamente sólo podía sobrevivir de la caridad de sus familiares, de la ayuda de la iglesia o de ejercer el oficio más antiguo del mundo.

La ley judía obligaba a un hombre a que se casara con la esposa de su hermano si éste fallecía. Así, un varón, aunque ya estuviese casado, debía tomar por esposa a su cuñada y encargarse de su manutención y de la de sus hijos. Para el común de los mortales esto significaba más un problema que otra cosa. Primero, porque suponía una carga económica. Y segundo, porque estaba obligado a casarse con su cuñada, le gustase o no le gustase. Y la cuñada no siempre tenía por qué ser Miss Universo, podía tratarse de una mujer fea y antipática. La poliginia por tanto lejos de ser un instrumento machista para saciar los apetitos sexuales de los hombres, era en realidad un salvavidas económico para auxiliar féminas que no tenían nada para comer. La idea era algo así como que si una mujer se quedaba sin marido, había que buscarle rápidamente uno nuevo para que se ocupara de ella.

Desde una óptica feminista del siglo XXI quizás la poliginia pueda parecer una medida machista, pero en realidad era progresista y hasta feminista para los parámetros de aquella época pues era una especie de primitiva Seguridad Social que obligaba a los varones a encarcargarse de las mujeres. Y servía para poblar rápidamente un país. Una feminista podrá objetar que aquello era injusto o preguntarse por qué una dama no podía tener cinco maridos. La respuesta es obvia: porque eso no le permitía tener cinco hijos por año. Desde un punto de vista reproductivo o demográfico era inútil. Es cierto, no obstante, que los reyes y los poderosos abusaron de la poliginia para crear todo un harén a su servicio. Aunque lo mismo viene a ocurrir ahora: los ricos y los famosos se aprovechan de su situación para ser mujeriegos y saltar de cama en cama. Nada nuevo bajo el sol.

Resulta indiscutible que Dios no sólo no castiga la poliginia en ningún momento sino que incluso la tolera. Pero aún cuando se permitía la poligamia, la Biblia presenta la monogamia como el plan que se ajusta más al ideal de Dios para el matrimonio. La Biblia dice que la intención original de Dios fue que un hombre estuviera casado sólo con una mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola (singular) carne.” (Génesis 2:24). Mientras que Génesis 2:24 describe lo que es el matrimonio, más que cuántas personas deben integrarlo, debe notarse el uso consistente del singular. En el Nuevo Testamento, 1 Timoteo 3:2, 3:12 y Tito 1:6 señala: “marido de una sola mujer” en una lista de requerimientos para el liderazgo espiritual de un anciano. Por tanto, todo apunta en un sentido muy unidireccional, como se puede ver.

Por su parte, en Efesios 5:22-33 el apóstol Pablo habla acerca de cómo debe ser un matrimonio cristiano. En la relación entre esposos y esposas, todas y cada una de las veces en las que Pablo se refiere a un esposo (singular) se refiere siempre a una esposa (singular). Mientras que de alguna manera es un pasaje paralelo, en Colosenses 3:18-19, Pablo se refiere a esposos y esposas en plural, está claro que está refiriéndose a todos los esposos y esposas entre los cristianos colosenses, y en ningún momento declara que un marido pueda tener varias mujeres. En contraste, Efesios 5:22-33 está describiendo específicamente la relación matrimonial.  En ella compara la relación de Cristo con la iglesia con la de un esposo y su esposa. Si la poligamia fuera deseable por Dios, toda la ilustración de Cristo en relación con Su cuerpo (la iglesia), y la analogía de esposo-esposa, sería nula.

El plan original de Dios era el matrimonio de un varón con una fémina. Prueba de ello es que el Señor creó a Adán y Eva. No a Adán y Esteban. Ni tampoco a Adán, Eva, Laura, Isabel y María. Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). A tenor de lo escriturado en la Biblia podemos afirmar sin género de duda tres ideas básicas: 1) El plan original de Dios es el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer. 2) La poliginia no es una institución inventada por Dios sino por las personas. 3) No obstante, no existe ninguna condena firme hacia la poliginia a lo largo de todas las Escrituras (tampoco una aceptación expresa). De lo anterior podemos concluir que Dios no se opone a la poliginia (ni entonces ni tampoco en nuestros días) aunque lógicamente prefiere la monogamia de un solo hombre con una sola mujer.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1960.

Plou en el país.

Plou en el Regne de Valéncia. Confesse que m’agrada molt la pluja. L’autumne és la meua estació favorita, la més nostàlgica, bucòlica i sentimental. M’agrada quan cauen les fulles dels arbres, quan baixen les temperatures, em relaxa contemplar el cel gris, com si estiguera tot tacat de cendra. M’encanta estar dins de casa, gitat en el llit ben calentet, tapadet en la manta mentres que fòra en el carrer plou i fa fret. Em recorda a la meua infància, en els anys 80, quan plovia intensament en Octubre i calia anar al colege en paraigües. Ara hi ha tanta sequera que quan plou pareix que siga un dia de festa. Pero el Regne de Valéncia no és el Regne de Valéncia sense una pluja ben intensa en Octubre. O inclús sense una gota freda. És part de la nostra idiosincràsia. M’enchisa prendre un bon café mentres observe com plou a través de la finestra. És un d’eixos chicotets plaers que fan gran a la vida.

El Regne de Valencia: una nacio més que milenaria.

Inaugurem dos noves seccions en la nostra web: la d’Agenda i la de Docuteca. Visiteu-les.

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Una de les coses que no m’agrada dels nacionalismes és que a sovint es basen en la mitologia per a justificar l’existencia d’un poble. Aixina, molts vascs ensenyen als seus fills que Deu creà a Adam i Eva i que ells parlaven euskera, que l’euskera fon la primera llengua del món i que despres vingueren totes les demes a partir de l’incident de la Torre de Babel. Pareix de chiste pero parle completament en serio; ne conec varis casos en nom i llinages. Com tampoc és cap broma que per als catalans Catalunya ha existit des de sempre, inclus quan encara no existia, inclus quan era un grapat de comtats  (Barcelona, Girona, Ausona, Urgell, Besalu, Cerdanya, Els dos Pallars, Ampuries i Rossello) completament dividits i emfrontats entre si. Abans d’unir-se estos comtats per a formar lo que hui coneixem com a Catalunya, ya existia Catalunya per a alguns fantasmes sense trellat.

Pero el que s’emporta la palma és el nacionalisme espanyol. Per a alguns romantics, Espanya és la reserva espiritual d’Occident, la nacio més antiga d’Europa, una realitat immanent que desborda els llimits del temps i de l’espai. Aixina se busca un orige mitic: la nacio espanyola arranca ab la provincia romana d’Hispania, si no ab els fenicis. Encara que Hispania vol dir unicament «terra de conills», encara que era tan sols una provincia d’un païs nomenat Imperi de Roma, encara que no hi ha absolutament cap constancia documental de que en eixa epoca algu parlara d’una «nacio espanyola» diferenciada de Roma, encara que Hispania englobava tambe Andorra, Portugal, Gibraltar i Marroc, encara que hi hague inclus varies Hispanies, aixina i tot alguns s’encaboten en considerar que Lucio Anneo Seneca era un filosof espanyol i no un romà. No sé si riure o si plorar.

A diferencia d’uns atres, els valencians no necessitem inventar mits. No cal ser un nacionaliste valencià -molts de fet no ho són- per a constatar l’existencia historica d’una nacio valenciana, a la que el propi escritor Joanot Martorell apela en la seua novela Tirant lo Blanch. Els origens del Regne de Valencia són més remots de lo pensat. Nos havien dit que el rei Jaume I el Conquistador el fundà en 1238. Posteriorment, saberem que abans d’ell els reis Mudafar i Mubarak fundaren en 1009 el Regne moro de Valencia. Pero és que recentment l’arqueolec Miquel Ramon Marti ha demostrat que el primer rei documentat de Valencia fon el cristia visigot Leovigilit -a partir del descobriment d’una moneda en la cara i nom d’este monarca i l’inscripcio Rex Valenta-, lo qual  fa que nos hajam de remontar -com a minim- al segle VI per a parlar de la fundacio del Regne de Valencia.

Hi ha proves documentals -no explicacions mitologiques- que demostren que Valencia fon un regne independent (lo que hui considerariem una nacio politica) des de fa més de mil anys. Esta independencia com a ciutat-estat (tan tipica en l’Europa migeval) va perdurar durant molts segles fins que, en l’arribada de Jaume I, el Regne de Valencia s’anexionà numeroses terres per a conformar un regne (una nacio) més gran, de dimensions similars a les actuals. Alguns pensen que en temps de Jaume I Valencia era una especie de comunitat autonoma dins d’una nacio politica nomenada Arago. És fals. Valencia, Mallorca i Arago eren tres regnes independents en un sol rei. Tres estats sobirans en un sol cap d’estat. Exactament igual que en l’actualitat la regina d’Anglaterra, Isabel II, ho és tambe de Canada i d’Australia i ningu discutix l’independencia d’estes dos nacions.

Com l’historia sempre la conten els vencedors, hui se nos vol fer creure que els distints regnes peninsulars (en l’excepcio de Portugal) se fusionaren a partir de la boda dels Reis Catolics, nos volen vendre eixa versio nacionalcatolica de l’historia que nos conta que des d’un principi tots erem espanyols, tots erem catolics i tots parlavem castellà. Mentira. Ab la boda d’Isabel de Castella i Ferran d’Arago se fusionaren les corones, pero no els territoris. Ells eren els reis de les Espanyes (en plural), no d’Espanya (en singular). Els distints regnes (Arago, Valencia, Castella, Mallorca, etc.)  seguiren conservant la seua independencia nacional ab la sola novetat de que a partir d’aquell moment hi havia un sol monarca per a governar-los a tots (igual que hui Isabel II és regina -és dir, cap d’estat- de setze regnes -setze estats independents- i aixo no implica la fusio de tots ells en un unic païs).

És ya en el segle XVIII, quan varem patir la Guerra de Succesio (1701-1715) que el rei Felip V de Borbo va abolir els nostres Furs i aixo comportà l’extermini del Regne de Valencia com a nacio lliure i sobirana i com a estat independent en Europa i en el món. A partir de la Batalla d’Almansa de 1707 els valencians passem a ser nacionalment espanyols. Per «just dret de conquista» Felip V usà el Regne com a cap de turc i la repressio fon moltissim pijor que en Arago o Catalunya. Xativa fon incendiada tota. El valencià passà a ser perseguit. El dret castellà substitui al  valencià en totes les arees. L’Esglesia Catolica prohibi batejar bebes en noms valencians. Aixina es com es passà d’un conjunt de regnes vinculats por la corona a ser un unic estat unificat, de l’unitat en la diversitat al centralisme homogeneïsador, de les Espanyes en plural a l’Espanya en singular de hui.

¿Pero existix hui una Nacio Valenciana? Lo primer que cal preguntar-nos és qué és una nacio. Segons el prestigios historiador alema Friedrich Meinecke hi ha dos tipos distints de nacio. Una nacio cultural, que és un poble que compartix una cultura en comu. I una nacio politica, que és un estat independent. Segons Meinecke, lo més natural és que la nacio cultural acabe derivant en una nacio politica. Per eixemple, durant 2000 anys els judeus anaren errants d’aci cap alla. Encara que no disponien d’una patria propia, ells eren una nacio cultural (puix conservaven una cultura que els unia) fins que en 1948 es dotaren d’un estat sobira (és dir, una nacio politica). No  hi ha cap dubte de que els valencians forem una nacio politica durant molts segles. Com no es pot negar que actualment som un poble que compartix una llengua, cultura i tradicions propies que nos fan distints.

Sí, els valencians som un poble en cultura propia i un sentiment de pertinença a una comunitat humana concreta. Som, per tant, una nacio en el sentit cultural de la paraula. I com a tal, tenim dret a dotar-nos d’una nacio politica, és dir, d’un estat independent: un Estat Valencià. Els valencians tenim dret a la lliure determinacio. Ho diu el Pacte Internacional de Drets Civils i Politics adoptat per l’Assamblea General de l’Organisacio de Nacions Unides (ONU) el 16 de decembre de 1966. Ho diu el Tribunal Internacional de Justicia -conegut com a Tribunal de La Haya- que permet la declaracio unilateral d’independencia d’un territori (aixina ho sentencià el 22 de juliol de 2010 en el juï de Servia contra Kosovo). Pero per damunt de tot ho diu l’historia. Els valencians som una nacio i tenim dret a decidir el nostre futur, a ser lo que nosatres vullgam. És l’irrenunciable dret a ser lliures.

FONT: SOM nº 249. Novembre-Decembre 2010.

Els assessinats de la rue Morgue.

Títul: Els assessinats de la rue Morgue.

Autor: Edgar Allan Poe.

Pròlec: Anfós Ramon.

Traducció i edició: Josué Ferrer.

Primera edició: Alzira, Regne de Valéncia, octubre de 2010.

ISBN: 978-84-614-3260-8

Sinopsis:

Es produïx el bàrbar assessinat de dos dònes, mare i filla, en un apartament d’un populós carrer de París. Les primeres pesquises de la brigada d’investigacions no donen cap resultat, evidenciant-se  l’impotència de la policia per a aclarir els fets. Finalment es fa càrrec de l’assunt un detectiu aficionat, C.Auguste Dupin, qui després d’una intensa i brillant investigació, oferix una explicació extraordinària.

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