Venezuela: la cuna de Hispanoamérica.

Venezuela es la primera nación americana que se independizó del Imperio Español, en el siglo XIX. Fue en la Batalla de Carabobo de 1821, donde el ejército realista fue masacrado. Allí, en Valencia, nació Venezuela y provocó un efecto dominó en toda Hispanoamérica que acabaría por enterrar el imperio colonial en 1898.

Y es que Venezuela es por encima de todo la patria de Simón Bolívar. Bolívar fue el libertador de cinco naciones (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia) y su figura es omnipresente en el país. En los discursos, en los grafitis en las calles, los libros, en los bares… Todo el mundo rinde un culto casi mesiánico a aquel gran hombre.

Hoy es una nación famosa por tener a las mujeres más hermosas del planeta, por ser la superpotencia de los concursos de belleza, por sus telenovelas románticas y por ser uno de los mayores productores mundiales de petróleo y gas. Pero también sufre una alta tasa de corrupción y un aumento de la inseguridad ciudadana y del crimen.

Actualmente Venezuela vive bajo una dictadura neocomunista disfrazada de democracia con el presidente Hugo Chávez. Los recortes de libertades y de derechos individuales, las expropiaciones, y los cierres de medios de comunicación están a la orden del día. Todo augura una progresiva y creciente cubanización del país.

Pero allá donde prolifera la maldición, también suele abrirse paso la bendición, en este caso espiritual. En la república ha experimentado un fuerte avivamiento del Espíritu Santo, la gente predica la Biblia en medio de las plazas públicas y hay una auténtica explosión de iglesias evangélicas presente en cada barrio de la patria.

Venezuela es una tierra histórica que ha dado al mundo personajes célebres como Francisco de Miranda, Antonio José de Sucre, Arturo Michelena, Rómulo Gallegos o Andrés Bello. Es el faro de luz que alumbra a América Latina, un país que ha inscrito su nombre en los libros de historia con letras de oro.

Eurabia acomplejada.

Estos días circula por internet un video vergonzoso. Es la noticia de un varón musulmán somalí de 25 años, refugiado político, que eludió la vigilancia en la Catedral de Florencia y se puso a bailar subido en el altar de la Catedral frente a los turistas y fieles presentes. Lo más curioso es que estuvo bailando durante un buen rato, con total impunidad, ante la mirada perpleja de los católicos que no movieron ni un dedo. Tras el incidente, el impresentable fue conducido al cuartel del comando provincial de la policia, en donde se determinó que no hablaba italiano (pero oraba en árabe mientras estuvo retenido) y que residía en un país de la península escandinava. El hombre en cuestión no fue acusado de ningún delito.

No sé qué me molesta más, si el hecho de que un musulmán profane un templo cristiano o que los propios cristianos allí presentes no lo hubieran sacado de allí a hostias. Porque eso es lo que Jesucristo hizo con los mercaderes y eso es lo que deberíamos hacer nosotros con cualquiera que se atreva a cometer un sacrilegio en la casa de Dios. Un cristiano que entrase a una mezquita e hiciese lo mismo no habría salido vivo de allí. Pero Europa está demasiado acomplejada de sí misma. Hasta el punto de acusar de racista a cualquiera que  crea que el islam es una amenaza mientras que mira a otro lado cuando en Arabia Saudita se asesinan cristianos por el solo hecho de serlo. Mientras, el islamofascismo desembarca en Europa.

El Viejo Continente tiene miedo del islam. Como lo tenía del nazismo. Y tiene miedo de decir la verdad. Está demasiado preocupado por el que dirán como para hacer frente al totalitarismo. Parece como si tuviéramos que pedir perdón por ser europeos, por ser occidentales, por ser cristianos, por ser superiores. Superiores sí, porque la civilización occidental, básicamente judeocristiana y grecolatina, es, con todos sus defectos, la mejor del mundo. No hay más que comparar la nómina de inventores, artistas y literatos de unos y de otros para darse cuenta. No tenemos que pedir perdón a nadie. No tenemos la culpa de que el islam sea una religión atrasada y bárbara que todavía sigue anclada en la Edad Media.

Occidente está cavando su tumba. Da empleo, residencia y  hasta refugio político a auténticos cavernícolas que odian nuestras creencias, nuestro Dios, nuestra civilización y estilo de vida. Los musulmanes odian Occidente. Quieren aniquilar la democracia para sustituirla por una teocracia medieval donde no haya cabida para los infieles. Y nosotros estamos abriendo las puertas a esta invasión, dando la bienvenida a este caballo de Troya que es la inmigración, a esos quintacolumnistas de la media luna. No se puede ser tolerante con los intolerantes. Si ahora que ellos son una minoría en Europa nos insultan en nuestra propias iglesias, que no le quepa ninguna duda a nadie de que cuando sean mayoría vendrán a matarnos a todos.

Paraguay: el país que casi dejó de existir.

En la República del Paraguay está todo por hacer. Es como si le hubiesen dado al botón de pausa y el reloj se hubiera detenido. Apenas se han construido infraestructuras en más de cien años. La base de su economía sigue siendo agropecuaria. El país parece anclado en el túnel del tiempo pero no siempre fue así.

Asunción tuvo la primera línea de ferrocarril de Suramérica. En el siglo XIX, el país tenía una educación pública gratuita y obligatoria, tasas de analfabetismo y un salario similares a los de Europa. Además, se desarrolló mucho la industria y el telégrafo bajo el mandato del primer presidente constitucional, Carlos Antonio López.

Pero su hijo, el presidente Francisco Solano López trajo la desgracia. La agresiva política exterior de López, que anhelaba tener más influencia de la que por peso le correspondía, acabó enfrentando a Paraguay contra Uruguay, Brasil y Argentina -apoyados por la Gran Bretaña- en la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

En la guerra, Paraguay casi dejó de existir. No sólo perdió numerosas tierras sino que seis de cada siete de sus habitantes fueron exterminados. Casi no quedaron varones -y los poquísimos supervivientes eran niños y ancianos- por lo que toda una generación de mujeres jóvenes creció sin esperanza de tener novio ni marido jamás.

Desde entonces el país no ha vuelto a levantar cabeza. La posterior Guerra del Chaco contra Bolivia (1932-1935), la Guerra Civil Paraguaya (1947) y la dictadura fascista de Alfredo Stroessner (1954-1989) no hicieron sino acabar de sepultar a una nación ya de por sí débil. Esta patria nunca más volvió a ser lo que una vez fue.

Hoy es una nación de siete millones de habitantes, de los cuales más de cuatro millones habla guaraní, que es oficial junto con el castellano. En ningún otro país de Latinoamérica un idioma nativo está tan bien conservado. El bravo y aguerrido pueblo paraguayo ha sufrido muchísimo y ahora quiere recuperar el tiempo perdido.

¿Qué quiso decir Jesús con “si tu ojo te hace pecar, arráncatelo”?

“Sabéis que se dijo: No cometas adulterio. Pero yo os digo: El que mira con malos deseos a la mujer de otro, ya está adulterando con ella en el fondo de su corazón. Así que, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena” (Mateo 5:27-30). Estas palabras salieron de la boca del mismísimo Cristo.

¿Qué quiso decir Jesús con esto? Él hablaba de la lujuria con la que muchas veces los varones miramos a las mujeres, pero en realidad lo hacía extensible a todo tipo de pecados, también los cometidos por las féminas, obviamente. Es evidente que todos los hombres heterosexuales hemos contemplado con deseo a alguna mujer que no es la nuestra más de una vez. Es la naturaleza masculina y quien diga lo contrario, miente. Así pues ¿acaso deberíamos ser todos tuertos? ¿Por qué no predican con el ejemplo pastores y sacerdotes y se arrancan ese ojo que les hace pecar?

Jesús no hablaba de forma literal en este pasaje. Primero, porque Dios, como Padre nuestro que es, no desea nuestro sufrimiento o que nos automutilemos. Y segundo, porque aunque nos arrancáramos los dos ojos, las dos manos y los dos pies aún seguiríamos pecando ya que el pecado es parte de la naturaleza humana y anida en el corazón. Lo que quería decir realmente es que, para evitar pecar, lo que debemos hacer es evitar toda ocasión que nos pueda hacer pecar. Evitando la ocasión evitaremos la trampa. Huyendo de la tentación, no caeremos en el pecado.

Todas las personas tenemos debilidades. Por ello lo que debemos hacer es evitar lugares, situaciones o personas que nos puedan hacer caer. Si tiendes hacia el alcoholismo sería una buena idea que  te alejes de los bares. Si te atrae mucho el juego, no pises un casino. Si  piensas que puedes ser infiel con una persona, mejor  distánciate de ella. Si a través de la televisión es que entra la inmoralidad en tu vida, entonces apágala y lee un libro. Porque más vale renunciar a algo que nos gusta y salvar nuestro espíritu, que a causa de un vicio acabar al final en el infierno.

Fuente: Biblia Traducción Interconfesional 2008.

Santa Cruz: hacia la nación camba.

Cuando hablamos de Bolivia a menudo pensamos en una especie de Tíbet suramericano, una tierra atrasada de campesinos amerindios que hablan quechua y aimara. Pero existe otra Bolivia; compuesta por gente mestiza, importantes recursos económicos, identidad propia y orgullo étnico: el Departamento de Santa Cruz.

Este departamento en cuestión es heredero de aquella Republiqueta de Santa Cruz que fue independiente en el siglo XIX y que lucha por volverlo a ser en el XXI. Los cruceños, de etnia camba, son la principal región opositora al gobierno indigenista del presidente boliviano Evo Morales y a la etnia colla que él tanto defiende.

El nacionalismo viene patrocinado por la burguesía y tiene sustento en la sociedad cruceña. Los motivos para la independencia son económicos (el dinero del petróleo y gas de Santa Cruz se lo lleva La Paz) y raciales (la población mestiza cruceña, de etnia camba, no soporta a los indígenas del occidente boliviano, o collas).

En 2008 Santa Cruz se dotó de un altísimo autogobierno tras echarle un pulso a Bolivia y celebrar un referéndum no reconocido por La Paz. El texto resultante habla de nacionalidad, identidad histórica, derecho al autogobierno, gestión de los recursos económicos propios y la creación de una hacienda cruceña, entre otros.

A punto estuvo Santa Cruz de proclamarse independiente aquel año, tras una fuerte campaña de desobediencia civil, a la que se sumaron las regiones de Pando, Beni y Tarija. Sólo la advertencia de la Organización de Estados Americanos (OEA) acerca de no reconocer al nuevo país calmó las ansias separatistas de los cambas.

Santa Cruz es una tierra rebosante de recursos, más grande que Alemania y con menos de tres millones de habitantes. Tiene todo para ser una nación y lo sabe. Quizás llegue el día en que el artificial estado boliviano se disuelva en dos naciones: una colla y otra camba. Y los cruceños van a luchar para que llegue ese día.

¿Se casó Jesús con María Magdalena y tuvieron hijos?

Pregunta de Carlos Hernán Ospina González.

Vilanova i La Geltrú, Cataluña. España.

¿Se casó Jesucristo con María Magdalena?  ¿Tuvieron hijos? Ésta es una pregunta muy recurrente, sobre todo a partir de la publicación de ciertas novelas de ciencia ficción que toman el nombre de Jesús en vano para vender ejemplares. La respuesta es no. Jesús nunca se casó ni con María Magdalena ni con nadie. Ni tampoco tuvo hijos.  Ni su descendencia formó una extraña secta que controla el mundo desde las sombras. Ni tampoco Jesús era homosexual.  Ni extraterrestre. Todo son inventos disparatados de escritores mediocres que necesitan generar polémica y morbo para poder llenarse los bolsillos a costa de difamar a Jesús el Cristo.

¿Tenemos alguna constancia de que Jesús se hubiese casado? Ni una sola. Ni en la Biblia ni en ninguna fuente fiable de la antigüedad. Ni tampoco lo mencionan los apóstoles. Si ni siquiera ellos, que vivieron codo a codo con Él, mencionan un dato tan importante ¿por qué deberíamos pensar lo contrario? Los evangelistas no ocultan que Jesús tuvo hermanos… hasta mencionan algunos de sus nombres. ¿Por qué deberían ocultar que Jesús tuvo hijos si efectivamente los hubiese tenido? Es absurdo.  ¿Es que acaso sería un escándalo, un sucio secreto que Jesús hubiera sido un varón casado? No. Nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario, de hecho.

Un Jesús casado sería, en mi opinión, un personaje aún más normal y  humano. No habría en ello pecado alguno pues Dios mismo vio que no era bueno que el hombre estuviese solo y por esto le dio una compañera (Génesis 2:18-24). De hecho, Jesús mismo bendice el matrimonio (Mateo 19:3-6) y la Biblia anima a los cónyuges a practicar el sexo (Corintios 7: 3-5). Supongo que el Nazareno decidió no casarse nunca porque sabía que su misión era ser sacrificado como un cordero en la cruz y por ello prefirió ahorrarle pasar por ese mal trago a una esposa condenada a ser viuda y a unos vástagos que habrían de quedar huérfanos de padre.

Fuente: Santa Biblia de Evaristo Martín Nieto 1988.

¿Quién fue el ángel de la muerte?

Pregunta de Mario Hidalgo.

Elda, Reino de Valencia. España.

El ángel de la muerte o ángel exterminador es un enigmático personaje del que se ha hablado mucho y del que se sabe muy poco. Con este nombre nos referimos a un ser mencionado en la Biblia que provocó una gran masacre. Hemos de aclarar que en las Sagradas Escrituras no aparece mencionado en ningún momento como “ángel de la muerte” o “ángel exterminador”. Aparece de hecho mencionado como “ángel de Jehová” o “ángel del Señor” y es el protagonista directo de un macabro y luctuoso suceso.

En la Biblia aparece fugazmente citado en dos versículos. El primero reza así: “Aconteció que aquella misma noche salió el ángel de Jehová y mató en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. A la hora de levantarse por la mañana, todo era cuerpos de muertos” (2 Reyes 19:35). El segundo pasaje nos explica: “Y salió el ángel de Jehová y mató a ciento ochenta y cinco mil en el campamento de los asirios; y cuando se levantaron por la mañana, todo era cadáveres” (Isaías 37:36).

Del ángel de la muerte no sabemos apenas nada. Tan sólo que fue enviado por Dios para acabar con el ejército del rey asirio Senaquerib. Este monarca era muy poderoso, había sometido ya a varias naciones y asediaba a Israel, de quien aseguraba que su dios (Yahvé) no sería capaz de salvarla. Israel no tenía capacidad militar para repeler el ataque de una nación tan poderosa, por ello el Señor envió un ángel para arrasar el ejército asirio. Tras esta atroz masacre, el rey asirio se retiró a su patria. Y ahí acaba todo.

No sabemos nada más del ángel de la muerte. Por no saber no sabemos ni siquiera su nombre. Es cierto que el término “ángel del Señor” o “ángel de Jehová” aparece mencionado en la Biblia otras veces, desde luego menos siniestras. Sin embargo, no podemos estar seguros de que sea el mismo personaje ya que cuando se habla de “ángel del Señor” no tiene por qué ser uno concreto. Quizás el autor se refiera con ello a “un ángel enviado por Dios” que en una ocasión puede ser uno y en otra otro distinto.

Al no especificarse su nombre no sabemos de quién se trata. Sólo que fue enviado por Dios para proteger a Israel y que mató 185.000 soldados en una noche. Fin de la historia. Es verdad que de este ser han corrido ríos de tinta y existen teorías para todos los gustos: algunos afirman que es la muerte, otros que se llama Azrael y hasta hay quien lo identifica con Cristo. Lo único cierto es que sólo sabemos lo que pone en 2 Reyes 19:35 e Isaías 37:36. Todo lo demás son meras especulaciones sin ningún fundamento bíblico.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.

¿Por qué Dios no castigó la poligamia en el Antiguo Testamento?

Pregunta de Rosa Micó.

Vilanova i la Geltrú, Cataluña. España.

Antes de empezar a hablar de la poligamia convendría aclarar algunos conceptos. Poligamia quiere decir simplemente matrimonio de más de dos personas. Ahora bien, existen diferentes tipos de poligamia. Está la poliginia, que es cuando un hombre se casa con varias mujeres (por ejemplo como hacen los musulmanes). Pero también está la poliandria, cuando una mujer tiene varios maridos (por ejemplo en el Tíbet, aunque es una práctica en decadencia). E incluso existe un tercer tipo, que consiste en varios hombres y varias mujeres casados todos juntos en un matrimonio múltiple (caso este último extremadamente inusual). Cuando aquí vamos a hablar de poligamia nos referiremos al primer tipo, la poliginia. Es una tradición milenaria presente en la Biblia y muy viva aún en África, no sólo entre musulmanes sino incluso entre cristianos, aunque esto último poca gente lo sabe.

El primer caso en la Biblia fue Lamec en Génesis 4:19: “Y Lamec tomó para sí dos mujeres”. Sabemos que muchos hombres prominentes del Antiguo Testamento eran polígamos, como Abraham, Jacob o David entre otros. El caso más exagerado fue el del rey Salomón, quien tuvo 700 esposas y 300 concubinas (1 Reyes 11:3) No existe ninguna condena explícita hacia la poliginia en toda la Biblia. A Salomón Dios lo castiga no por tener muchas esposas sino porque él consentía que algunas de ellas adoraran falsos dioses (1 Reyes 11:1-13). Y el máximo reproche bíblico hacia el asunto es el de que el rey de Israel “no tomará para sí muchas mujeres, para que su corazón no se desvíe” (Deuteronomio 17:17). Reproche que permitía que tuviera más de una. En todo caso, la ley indicaba que cuando se tomara una nueva esposa nada debería disminuir a la primera (Éxodo 21:10).

El Señor nunca castigó la poligamia en la Biblia. Conociendo el contexto sociocultural de la época es fácil deducir los motivos. Primero, siempre ha habido más mujeres que hombres en el mundo. Estadísticas actuales hablan de un 51% de mujeres frente a un 49% de varones, lo cual en aquel tiempo suponía decenas de miles de mujeres más que de hombres. Segundo, en la Antigüedad las guerras eran especialmente atroces con lo que tal vez de cada cien hombres que marchaban a la guerra sólo veinte o treinta regresaban con vida. Tercero, había altísimas tasas de mortalidad infantil, por lo que, desde un punto de vista estrictamente reproductivo, la poliginia era clave pues un varón podía concebir más hijos estando casado con varias esposas que estándolo sólo con una. Así, una tribu podía poblar un territorio más rápidamente para poder construir allí una nación.

Pero la más importante de las razones es que aquella era una época en la que la mujer no podía estudiar o trabajar como ahora. Su acceso al empleo estaba prácticamente vetado y su destino era ser madre y ama de casa, con lo cual el sustento económico lo traía el marido, por lo que una dama sin esposo quedaba sumida en la ruina y a menudo debía vender su cuerpo para sobrevivir. Para evitar este drama es que se inventó la poliginia. Una fémina soltera, o una viuda con hijos a su cargo, iba a la bancarrota. La viuda era el paradigma de la persona más pobre de entre todos los pobres. En aquel entonces no existían las pensiones de viudez, ni la Seguridad Social, ni el estado del bienestar ni nada. Una viuda se hundía en la extrema miseria. Prácticamente sólo podía sobrevivir de la caridad de sus familiares, de la ayuda de la iglesia o de ejercer el oficio más antiguo del mundo.

La ley judía obligaba a un hombre a que se casara con la esposa de su hermano si éste fallecía. Así, un varón, aunque ya estuviese casado, debía tomar por esposa a su cuñada y encargarse de su manutención y de la de sus hijos. Para el común de los mortales esto significaba más un problema que otra cosa. Primero, porque suponía una carga económica. Y segundo, porque estaba obligado a casarse con su cuñada, le gustase o no le gustase. Y la cuñada no siempre tenía por qué ser Miss Universo, podía tratarse de una mujer fea y antipática. La poliginia por tanto lejos de ser un instrumento machista para saciar los apetitos sexuales de los hombres, era en realidad un salvavidas económico para auxiliar féminas que no tenían nada para comer. La idea era algo así como que si una mujer se quedaba sin marido, había que buscarle rápidamente uno nuevo para que se ocupara de ella.

Desde una óptica feminista del siglo XXI quizás la poliginia pueda parecer una medida machista, pero en realidad era progresista y hasta feminista para los parámetros de aquella época pues era una especie de primitiva Seguridad Social que obligaba a los varones a encarcargarse de las mujeres. Y servía para poblar rápidamente un país. Una feminista podrá objetar que aquello era injusto o preguntarse por qué una dama no podía tener cinco maridos. La respuesta es obvia: porque eso no le permitía tener cinco hijos por año. Desde un punto de vista reproductivo o demográfico era inútil. Es cierto, no obstante, que los reyes y los poderosos abusaron de la poliginia para crear todo un harén a su servicio. Aunque lo mismo viene a ocurrir ahora: los ricos y los famosos se aprovechan de su situación para ser mujeriegos y saltar de cama en cama. Nada nuevo bajo el sol.

Resulta indiscutible que Dios no sólo no castiga la poliginia en ningún momento sino que incluso la tolera. Pero aún cuando se permitía la poligamia, la Biblia presenta la monogamia como el plan que se ajusta más al ideal de Dios para el matrimonio. La Biblia dice que la intención original de Dios fue que un hombre estuviera casado sólo con una mujer: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola (singular) carne.” (Génesis 2:24). Mientras que Génesis 2:24 describe lo que es el matrimonio, más que cuántas personas deben integrarlo, debe notarse el uso consistente del singular. En el Nuevo Testamento, 1 Timoteo 3:2, 3:12 y Tito 1:6 señala: “marido de una sola mujer” en una lista de requerimientos para el liderazgo espiritual de un anciano. Por tanto, todo apunta en un sentido muy unidireccional, como se puede ver.

Por su parte, en Efesios 5:22-33 el apóstol Pablo habla acerca de cómo debe ser un matrimonio cristiano. En la relación entre esposos y esposas, todas y cada una de las veces en las que Pablo se refiere a un esposo (singular) se refiere siempre a una esposa (singular). Mientras que de alguna manera es un pasaje paralelo, en Colosenses 3:18-19, Pablo se refiere a esposos y esposas en plural, está claro que está refiriéndose a todos los esposos y esposas entre los cristianos colosenses, y en ningún momento declara que un marido pueda tener varias mujeres. En contraste, Efesios 5:22-33 está describiendo específicamente la relación matrimonial.  En ella compara la relación de Cristo con la iglesia con la de un esposo y su esposa. Si la poligamia fuera deseable por Dios, toda la ilustración de Cristo en relación con Su cuerpo (la iglesia), y la analogía de esposo-esposa, sería nula.

El plan original de Dios era el matrimonio de un varón con una fémina. Prueba de ello es que el Señor creó a Adán y Eva. No a Adán y Esteban. Ni tampoco a Adán, Eva, Laura, Isabel y María. Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó (Génesis 1:27). A tenor de lo escriturado en la Biblia podemos afirmar sin género de duda tres ideas básicas: 1) El plan original de Dios es el matrimonio de un solo hombre con una sola mujer. 2) La poliginia no es una institución inventada por Dios sino por las personas. 3) No obstante, no existe ninguna condena firme hacia la poliginia a lo largo de todas las Escrituras (tampoco una aceptación expresa). De lo anterior podemos concluir que Dios no se opone a la poliginia (ni entonces ni tampoco en nuestros días) aunque lógicamente prefiere la monogamia de un solo hombre con una sola mujer.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1960.

España, la cloaca de Europa.


Dicen que en España las grandes mentes sólo tienen tres salidas: por tierra, por mar  y por aire. En efecto, en su intento por suicidarse, España le hace la vida imposible a su materia gris y la echa a patadas del estado. Hartos de sueldos de risa, contratos basura y precariedad laboral, los mejores ingenieros, científicos, médicos y emprendedores huyen despavoridos del país. Muchos jóvenes están hartos de tener un doctorado, hablar cinco idiomas y cobrar menos que un barrendero, por lo que, muy inteligentemente, hacen las maletas para nunca más volver.

Lo más divertido es que, para sustituir a estos profesionales, importamos lo mejorcito de cada casa: narcos colombianos, Latin Kings ecuatorianos, mafia rusa y siciliana, terroristas magrebíes, fanáticos islámicos, asaltantes albanokosovares, mendigos rumanos, gorrillas búlgaros, africanos analfabetos y otros prodigios de la multiculturalidad. ¡Delincuentes del mundo, bienvenidos a España! Ésta es vuestra casa, un paraíso penal donde no sólo podréis delinquir impunemente sino que además recibiréis todo tipo de ayudas sociales y subvenciones para quedaros a vivir.

A España llegan los parásitos: la chusma que Francia, Italia o  Rumanía expulsa a patadas por indeseable y problemática es recibida aquí con los brazos abiertos. Y que nadie proteste porque le dirán racista. Es mucho mejor seguir gritando a viva voz que vienen a trabajar y a pagarnos las pensiones, aunque veamos con nuestros propios ojos cómo mendigan y roban. España se ha convertido en el basurero de Europa, en una inmunda cloaca donde va a parar lo que nadie más quiere, en un parque temático de la criminalidad que expulsa neurocrirujanos e importa granujas.

Plou en el país.

Plou en el Regne de Valéncia. Confese que m’agrada molt la pluja. L’autumne és la meua estació favorita, la més nostàlgica, bucòlica i sentimental. M’agrada quan cauen les fulles dels arbres, quan baixen les temperatures, em relaxa contemplar el cel gris, com si estiguera tot tacat de cendra. M’encanta estar dins de casa, gitat en el llit ben calentet, tapadet en la manta mentres que fòra en el carrer plou i fa fret. Em recorda a la meua infància, en els anys 80, quan plovia intensament en Octubre i calia anar al colege en paraigües. Ara hi ha tanta sequera que quan plou pareix que siga un dia de festa. Pero el Regne de Valéncia no és el Regne de Valéncia sense una pluja ben intensa en Octubre. O inclús sense una gota freda. És part de la nostra idiosincràsia. M’enchisa prendre un bon café mentres observe com plou a través de la finestra. És un d’eixos chicotets plaers que fan gran a la vida.

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