Periodismo: esclavitud en pleno siglo XXI.

Soy periodista. Creo que el periodismo bien entendido (es decir, como servicio a la sociedad y no a un partido político) es fundamental. De hecho, sin un periodismo libre la democracia no podría existir. Ahora bien, la dinámica que ha tomado este oficio en los últimos años es muy peligrosa. Los sueldos han caído en picado y las condiciones laborales han empeorado tanto que recuerdan a la esclavitud.

Si estás pensando en estudiar periodismo, no lo hagas. Será el peor error de tu vida. Para empezar, en la Facultad de periodismo estudiarás de todo menos periodismo. Aprenderás un montón de chorradas inservibles sin ninguna conexión con la vida real. Mucha teoría y poca práctica. Y luego trabajarás más horas que un tonto y te pagarán menos que a un barrendero (y hablo de forma literal).

Hay un dato que lo dice todo: apenas hay periodistas de más de 30 años. Cuando vas a una rueda de prensa todo son veinteañeros. A medida que van cumpliendo años y se acercan a la treintena, van causando baja. Apenas hay reporteros de 40 ó 50 años de edad. ¿Por qué ocurre esto?  Porque el jornal que pagan es tan miserable que la gente acaba cambiándose de oficio para llegar a final de mes.

Conozco a muchos periodistas que son pluriempleados. Que trabajan en un sitio y colaboran en dos o tres más. Pero ese sobresueldo no es para pagarse el chalet o el Mercedes. No, es para poder comer. Hablo de sueldos de 400, 500, 700 euros. 1000 si eres afortunado. Así está la gran mayoría de trabajadores en esta bendita profesión. De hecho, incluso hay gente que se presta a trabajar gratis.

A ello contribuye que hay un intrusismo impresionante. A nadie se le ocurriría que una persona pudiera trabajar como médico, como carpintero o como electricista sin la titulación adecuada. Sin embargo, parece que cualquiera puede ser periodista aunque no haya estudiado la carrera. Hasta el punto que la gente le dice al reportero lo que no se atreve a decirle al fontanero: cómo debe hacer su trabajo.

En el periodismo sobra gente. Y si pides un aumento salarial verás que en la mesa del despacho del director hay más de un centenar de currículums de licenciados recién salidos de la universidad dispuestos a trabajar por menos de la mitad de lo que te pagan a ti. Hazme caso: si eres periodista, dedícate a otra cosa. Si estás pensando en estudiar esa carrera, desiste. Será el peor error de toda tu vida.

Sáhara Occidental: la última colonia de África.

Si hay un pueblo que cotiza alto en mi escala de afectos ése es sin duda es el sufrido pueblo saharaui. Sáhara Occidental ha padecido la mayor canallada en la historia de política exterior española. Primero fueron colonizados por los hispanos, después vendidos a los marroquíes y ahora son traicionados por el Gobierno de Madrid.

Porque el Estado Español sigue siendo legalmente la potencia administradora de la que fue su provincia nº 53. Se les prometió a los saharauis que el día en que los españoles se retirasen dispondrían de un estado soberano pero en su lugar España ha preferido aliarse con Rabat y abandonar a los saharauis a su suerte.

El Sáhara es distinto del resto de países de su entorno: frente al islamismo radical reinante en la zona, ellos son musulmanes moderados, casi laicos, donde las mujeres además han tenido que asumir forzosamente el papel de cabeza de familia al encontrarse la práctica totalidad de hombres luchando en el frente de la guerra.

Y mientras el mundo entero se vuelca con el pueblo palestino, nadie se acuerda del saharaui. Sáhara es un pueblo sin apenas amigos (paradójicamente, incluso los palestinos son contrarios a su libertad) cuyo derecho a la autodeterminación avalado por Naciones Unidas parece cada vez más lejano con el paso de los años.

Los saharauis viven separados a ambos lados de un muro de la vergüenza construido por Marruecos, bien como extranjeros en su propia patria o bien acogidos en los campos de refugiados de Argelia, luchando día a día por sobrevivir sin que les explote una de las 100.000 minas antipersona que hay sembradas bajo sus pies.

Rabat somete a crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos a los saharauis a diario y expolia su yacimiento de fosfatos (el mayor del globo). Mientras, el mundo mira a otro lado. Es una vergüenza. Pero los aguerridos saharauis no se rinden y luchan con la fuerza y la esperanza del que no tiene nada que perder.

¿Els valencians tenim pobles germans?

¿Quins són els germans del poble valencià? Si és que tenim algun. Primer, potser, deuriem definir qué és un poble germà; per a mi no es tracta d’un poble que compartix una història, tradició, llengua o cultura comunes sino un poble que quan el necessites t’ajuda i no et deixa en l’estacada i viceversa. El Regne de Valéncia deuria sopesar moltíssim en qui pot confiar per a aliar-se i en qui no.

A l’hora de buscar aliances se solen fer per tres tipos de criteris: el cultural (és dir, si els valencians som llatins hauriem d’aliar-nos en uns atres països llatins), el geogràfic (és dir, com que som europeus hauríem de mirar fonamentalment a Europa i no a uns atres continents) i el d’interés (pel qual un país pacta en qui més li convinga en cada moment; encara que apenes tinguen cap cosa en comú).

Yo soc partidari d’est últim model. Perque desgraciadament Valéncia no té germans; és filla única. Ni Espanya ni Catalunya són un eixemple de germanor: al contrari, si poden fer alguna cosa per a fastidiar-nos als valencians no dubten ni un segon en fer-ho. Sempre que algú mos ha propost germanors ha segut per a aprofitar-se de mosatros. Guiem-nos per l’interés més cru i mos anirà molt millor.

No al transvàs de l’Ebre al Regne de Valéncia.

Fa uns dies la Confederació Hidrogràfica de l’Ebre ha autorisat un transvàs d’aigua únicament per a municipis catalans. És dir, que tots aquells agricultors que se manifestaven en contra del transvàs perque dien que si li passaven aigua al Regne de Valéncia l’Ebre es secaria i es moriria, ara estan a favor del transvàs pero si és només per ad ells. O dit d’una atra manera, si l’aigua ve a Valéncia l’Ebre es mor pero si l’aigua va a Catalunya no li passa res al riu, o si el transvàs se fa a la nostra terra és un proyecte fasciste i especulador mentres que si se fa a terres catalanes en eixe cas és solidari i progressiste. Lo més curiós és que després estos fills de sa mare són els mateixos que diuen que valencians i catalans som pobles germans… Germans per a furtar-mos el nostre Segle d’Or i tota la nostra cultura pero no per a donar-mos l’aigua que els sobra i que anualment es pert en la mar.

Fa uns anys yo era un fervorós partidari del Pla Hidrològic Nacional (PHN), que contemplava passar part dels quantiosos excedents de l’Ebre a Aragó, Catalunya, Valéncia, Murcia i Almeria. Pero estava equivocat. El transvàs seria una opció viable si Espanya fora un estat normal, pero no ho és; de fet, només des de l’anormalitat nacional es pot contemplar que hi haja gent que preferixca que l’aigua que li sobra se perga en la mar i que se la beguen els peixets de la mar a compartir-la en els seus veïns. Fer un transvàs de l’Ebre a Valéncia seria un greu erro estratègic; dixariem el nostre sustent hídric en mans dels nostre pijors enemics: els catalanistes. ¿A quins chantages mos sometrien baix l’amenaça constant de tancar l’aixeta? ¿Exigirien la màrfega en Valéncia o si no, no hi ha aigua? Arreglem-nos en les desaladores o com siga, pero no depengam per a res d’esta mala gent.

Cristianos y vida pública.

El pasado 17 de octubre de 2009 más de un millón y medio de personas se manifestó en Madrid contra el aborto. A pesar de ello, el gobierno socialista del presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, ha logrado aprobar en el Congreso una nueva ley que legalizará el aborto libre, que permitirá a las chicas de 16 años interrumpir su embarazo sin ni siquiera informar a sus padres y que hace que el aborto pase de ser un delito despenalizado en tres supuestos (peligro físico o psicológico para la madre, malformación del feto y violación) a ser considerado un derecho civil. 

¿Cómo puede ocurrir esto? Sencillo. Porque los cristianos no estamos comprometidos. ¿De qué sirve que salga a las calles 1.500.000 manifestantes si cuando lleguen las elecciones va a votar por un partido abortista como el PSOE o por otro partido igualmente abortista como el PP?  Más valdría tener en el Congreso a un partido antiabortista con 1.500.000 votos que hacer una manifa que no deja de ser un disparo de escopeta con pólvora mojada. Sin embargo, la Iglesia Católica le hace la pelota al PP. Y en las iglesias evangélicas ni se habla de la ley genocida y asesina aprobada en España.

En el fondo hemos caído en la trampa que nos han tendido los socialistas y los ateos. Nos dicen que nosotros, los cristianos, podemos tener nuestras ideas, por supuesto, pero que nuestras creencias deben quedar en el ámbito de lo privado, en nuestras casas, en nuestras iglesias, de puertas para adentro. Dicho de otro modo; que no tenemos derecho a influir en la vida pública. Y lo curioso es que somos tan estúpidos que les seguimos el juego. Nos hemos atrincherado en nuestros templos y apenas hacemos caso de lo que sucede fuera de ellos. Como si no nos afectase lo que pasa en este mundo.

Empresarios, sindicatos, cineastas, culturetas, ecologistas, feministas, homosexuales, islámicos, inmigrantes, ateos… Parece que absolutamente todo el mundo tiene derecho a exponer públicamente sus ideas y a tratar de influir en la sociedad y en los partidos políticos. Solamente a los cristianos se nos insiste por activa y por pasiva en que nos callemos, en que no tenemos derecho “a imponer nuestras creencias a los demás”. ¿Pero los ateos y los homosexuales sí pueden imponer las suyas? Aquí todo el mundo trata de arrimar el ascua a su sardina. Tan sólo los cristianos renunciamos a ello.

 Matrimonio homosexual, poligamia, aborto, eutanasia, destrucción de embriones, ateísmo militante… No me extraña que se haya desatado en Europa un sunami de inmoralidad, un oleada de inmundicie que lo impregna todo. Pues resulta que los cristianos somos el freno a la maldad y hemos abdicado de nuestro papel. Así pues, que a nadie extrañe que Europa naufrague en un lodazal de pecado. Solamente si los cristianos nos comprometemos de verdad a defender nuestros valores y a participar de la vida pública y política con todas las consecuencias podremos hacer frente a Satanás.

El modelo a seguir se llama Jesús.

En mis tiempos de ateo y anticlerical clamaba contra la hipocresía de algunos cristianos (o así llamados) que iban a la iglesia el domingo y se comportaban como auténticos hijos de Satán de lunes a sábado. En la actualidad no son pocos los ateos que nos recriminan a los cristianos que nuestro comportamiento no es todo lo correcto que debería ser. Y la verdad es que tienen razón. A menudo nos encontramos que existe una distancia considerable entre nuestras palabras y nuestros actos. Y desde luego en no pocas veces cometemos fallos y nos equivocamos. Yo el primero, que conste.

Ahora bien, esto ha pasado siempre, no sólo en la Iglesia actual sino aun en la primitiva. Cuando Jesús llegó al mundo no vino a seleccionar precisamente a los más santos, a los más inteligentes  o a los que mejor conocían las Escrituras. No. Escogió a Pedro (que le negó tres veces), a Pablo (que era un asesino), a Judas Iscariote (un traidor), a Mateo (un traidor a su patria), a Tomás (un incrédulo), a María Magdalena (una adúltera…) y a unos apóstoles que eran unos cobardes porque a la hora de la crucifixión casi todos se marcharon corriendo a esconderse con el rabo entre las piernas.

¿Qué quiere decir todo esto? Jesús no quiere superhéroes. Él busca a personas normales y corrientes, con sus virtudes y con sus miserias, que si han llevado una vida de pecado sean capaces de dar un giro de 180º a sus vidas, arrepentirse y iniciar el camino recto. Todos somos pecadores. Todos tenemos flaquezas, debilidades, todos cometemos errores. También los creyentes, pues, al fin y al cabo, somos personas y como tales contamos con una naturaleza pecadora. La Santa Biblia está llena de arriba abajo de reyes, de apóstoles y profetas que, pese a su gran fe, a veces le fallaban a Dios.

Yo soy cristiano y le diría a un ateo que no se fije en mí, que no tome ejemplo de mí porque no soy un ejemplo de nada en absoluto. Pero que tampoco tome ejemplo del Papa, ni del obispo, ni del cura, ni del pastor evangélico, ni de su vecina del cuarto ni del de más allá. Porque todos nosotros somos personas. Y como personas que somos, tarde o temprano fallamos. Le diría que tome como modelo a Jesús, que no le va a fallar nunca. Él es el ejemplo inmaculado y perfecto de cómo vivir una vida en santidad, sin mancha alguna. En Él es quien debemos fijarnos; en Cristo y en nadie más.

Por qué están dejando de ser ateos.

Portada-PDDSA

Desde los 17 años de edad he albergado el sueño de ser escritor algún día. En mayo de este mismo 2009 logré publicar mi primer libro. Se titula Por qué dejé de ser ateo y lo ha editado Dinámica. Durante años fui un furibundo ateo y anticlerical hasta que me di cuenta del absurdo que era negar la existencia del Señor. La obra es una respuesta a los cincuenta argumentos ateos más habituales (por ejemplo “Si Dios existe ¿por qué nadie ha demostrado su existencia?”, “¿Por qué Dios consiente desgracias en el mundo?” o “Jesús no era Dios, tan sólo un hombre”). Argumentos ateos que quedan desmontados por un ex-ateo desde la filosofía, la religión y muy especialmente desde la ciencia. Y lo mejor de todo es que se está vendiendo a un precio de venta al público que es muy muy barato.

Ha sido publicado en Florida, y poco a poco está llegando a las librerías cristianas de Estados Unidos, Hispanoamérica y España. Se ha comercializado en la Feria del Libro de Corferías (Bogotá), una de las más grandes de Latinoamérica, y ya es un libro de lectura recomendada en las escuelas de secundaria de Colombia. Según me comenta el editor, Álex Valdovinos, se está vendiendo con bastante celeridad (por ejemplo en una librería de Perú habían pedido 30 ejemplares para probar y a la semana siguiente pedían 300). Ya trabajamos en la segunda edición en castellano y la primera en portugués para irrumpir en el mercado de Portugal y Brasil. Y todo eso en unos pocos meses y sin apenas invertir un dólar en publicidad. Pero el boca a boca está siendo nuestra mejor arma.

Por supuesto no hemos logrado un hito ni nada por el estilo. De hecho, esto es sólo el comienzo. Es como cuando un barco va a emprender un largo viaje y recién está zarpando del puerto. Así estamos nosotros; nuestro bajel es ahora que comienza su travesía. Y sabemos que no será nada fácil; seguramente nos encontremos con mares agitados y fuertes tempestades. Pero no nos importa en exceso porque contamos con el viento a favor y el mejor capitán. Lo más curioso es que cuando escribí Por qué dejé de ser ateo lo guardé directamente en una estantería y allí estuvo cogiendo polvo durante más de un año. No pensé que fuera a interesarle a ninguna editorial. Es más; llegó un momento en que ya ni tan siquiera me acordaba de él. Quién me iba a decir que al final sería todo un éxito.

Edito:

Le invito a que lea la noticia que publicó Protestante Digital y sobre todo que escuche la entrevista de audio (la puede descargar en formato MP3) que la periodista Esperanza Suárez me hizo en Emision.net . En ella abordo brevemente algunos de los muchos temas que se tratan en este libro:

NOTICIA ESCRITA: http://www.protestantedigital.com/new/leernoticiaCiu.php?14940

ENTREVISTA AUDIO: http://www.emision.net/new/audios/091020josueferrer.mp3

Por qué dejé de ser ateo (Editorial Dinámica).

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Título: Por qué dejé de ser ateo.

Autor: Josué Ferrer.

Prólogos: José Grau y José de Segovia.

Edita: Editorial Dinámica.

Primera edición: Pembroke Pines, Florida, Estados Unidos, mayo de 2009.

ISBN: 987-1478-04-0

Sinopsis:

Este libro revolucionará completamente tu mundo. Las evidencias explícitas sobre la existencia de Dios y cómo comprobarlas son tan aplastantes, que no volverás a ser la misma persona al finalizar la última página. ¿Perdiste la fe y no sabes cómo recuperarla? ¿Tienes fe, pero te falta fundamento? ¿No tienes fe en nada ni en nadie? ¿Eres o conoces a alguien que dice ser ateo? Acepta hoy el desafío bajo la magistral pluma de Josué Ferrer y comprobarás que no todo es lo que parece. ¡Garantizado!

Para adquirirlo pincha aquí:

-Por qué dejé de ser ateo (Editorial Dinámica) (edición de bolsillo).

-Por qué dejé de ser ateo (Editorial Dinámica) (PDF).

-Por qué dejé de ser ateo (Lectura en línea).

Edito:

Le invito a que lea la noticia que publicó Protestante Digital y sobre todo que escuche la entrevista de audio (la puede descargar en formato MP3) que la periodista Esperanza Suárez me hizo en Emision.net . En ella abordo brevemente algunos de los muchos temas que se tratan en este libro:

NOTICIA ESCRITA: http://www.protestantedigital.com/ES/Ciudades/articulo/10035/Josue-ferrer-desmonta-los-argumentos-del-ateismo

ENTREVISTA AUDIO: http://www.emision.net/new/audios/091020josueferrer.mp3

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¿La Biblia profetiza una futura guerra Israel-Irán?

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Resuenan tambores de guerra en Oriente Próximo. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha negado públicamente el holocausto, habla de «echar a los judíos al mar» y amenaza con «borrar del mapa a Israel». Desde el dictador alemán, Adolf Hitler, el pueblo judío no había tenido un enemigo tan fiero y tan obsesionado con su exterminio. Es una amenaza para el mundo libre.

En Irán se trabaja a marchas forzadas para construir la bomba atómica. Israel no le va a consentir que se dote de arsenal nuclear ya que le va la supervivencia en ello. Por su parte, el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, ha advertido que hará «todo lo que esté en su mano», y recalcó lo de «todo», con tal de que Irán no disponga de una bomba que podría usar contra Israel.

La Santa Biblia, que es la Palabra de Dios, profetiza una futura guerra de Israel contra Irán.  En esta guerra probablemente participarán los Estados Unidos y otras potencias  que apoyarán a Israel. La República Islámica será aplastada en la conflagración, sus líderes derrocados y provocará una enorme diáspora de fugitivos iraníes que huirá por todo el planeta para salvar sus vidas.

Ésta al menos es la interpretación que no pocos pastores y teólogos hacen de las Sagradas Escrituras; concretamente de la Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39). La actual República Islámica de Irán es una nación que históricamente fue conocida como Persia, y anteriormente como Elam. Pues bien, veamos qué nos relata la Palabra de Dios sobre la guerra venidera de Israel contra Elam o Irán:

Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39).

34 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, diciendo:

35 «Así ha dicho Jehová de los ejércitos:
«Yo quiebro el arco de Elam,
parte principal de su fortaleza.

36 Traeré sobre Elam los cuatro vientos
desde los cuatro puntos del cielo,
y los aventaré a los cuatro vientos.
No habrá nación a donde no lleguen fugitivos de Elam.

37 Y haré que Elam se acobarde ante sus enemigos
y ante quienes buscan su vida.
Traeré sobre ellos mal y el ardor de mi ira,
dice Jehová,
y enviaré espada que los persiga hasta acabar con ellos.

38 Yo pondré mi trono en Elam,
y destruiré a su rey y a sus príncipes,
dice Jehová.

39 Pero acontecerá en los últimos días,
que yo haré volver a los cautivos de Elam,
dice Jehová».

 

El arco de Elam que Dios quiebra y que es «parte principal de su fortaleza» (versículo 35) quizás pudiera tratarse precisamente de su mayor arma: la potencia nuclear. En el versículo 36 dice Dios que enviará sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo. Esto parece indicar que un gran número de naciones procedentes del norte, sur, este y oeste invadirá la república islámica.

Superada por sus enemigos, la hoy desafiante Irán se acobardará (versículo 37) y como consecuencia de la guerra y la devastación una multitud de ciudadanos iraníes huirá del país (versículo 36). En el 38 nos dice que los líderes iraníes serán destruidos y que Dios pondrá su trono en Irán (quizás se permita nuevamente predicar el Evangelio de Cristo, actualmente prohibido en el totalitario Irán).

Finalmente, el versículo 39 parece hacer referencia a que los judíos residentes en Irán (que han vivido allí pacíficamente desde los tiempos de la reina Ester) retornarán a su patria Israel. Lo más estremecedor; el tiempo en que esto sucederá: en los últimos días. Por otro lado, también la Biblia nos advierte de la destrucción de Damasco (pero ignoramos si puede estar relacionado con lo de Irán):

La destrucción de Damasco (Isaías 17:1).

1 «He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas».

Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo. Allí vivió el patriarca Abraham y allí se dirigía Saulo cuando el Mesías se le apareció. Siria ha mostrado su animadversión hacia Israel en numerosas ocasiones. ¿Estará relacionada la destrucción de Damasco con la guerra de Irán? ¿Quizás sea otra guerra distinta? ¿Una catástrofe natural? Sea como fuere, Damasco tiene los días contados.

Inmigración salvaje no, solidaridad sí.

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Me opongo frontalmente a la inmigración ilegal, que no a la legal, por considerarla una salvaje y descontrolada avalancha de personal que no solamente no resuelve el problema de la miseria en su raíz sino que además constituye una amenaza para la sociedad de acogida. Delincuencia, degradación del sistema del bienestar o un desplazamiento de la cultura local en favor de los recién llegados son algunos de los problemas que suele generar este fenómeno.

No obstante, con ello no abogo por abandonar a los más necesitados a su suerte. Ni me desentiendo de la agonía que padece el Tercer Mundo. Soy cristiano y creo en el mandato divino de amar al prójimo como a mí mismo. También en que todas las personas tenemos la obligación de tratar de mejorar nuestro entorno en la medida de nuestras posibilidades y de intentar dejar a nuestros herederos un mundo mejor. Es por ello que propongo algunas medidas:

1) Un Plan Marshall para África y para el Tercer Mundo. Simplemente con que las potencias occidentales destinasen la mitad del dinero que se ha entregado a los bancos o que un año redujeran el gasto en armamento militar a la mitad, habría dinero más que de sobra para acabar con el hambre en todo el planeta. De lo que se trata es de que la gente pueda vivir dignamente en sus naciones de origen, no de que haga las maletas para marchar a otro país.

2) Un Tribunal Penal Internacional auténticamente operativo capaz de juzgar y encarcelar a todos los dictadores, genocidas, políticos corruptos, ladrones y asesinos que saquean las arcas de sus estados o que fusilan a inocentes. También a aquellos gobiernos y multinacionales que fomentan guerras y golpes de estado en el Tercer Mundo. En la medida en que acabemos con la impunidad de los criminales, podremos tener una sociedad realmente justa.

3) Impulsar las democracias en todo el mundo. No se trata de imponerlas a base de bombas, como en Irak o Afganistán, ya que eso no funciona. Más bien de aislar política y diplomáticamente a los regímenes totalitarios hasta hacerlos claudicar, como tan eficientemente se hizo en la Sudáfrica del Apartheid. Tan sólo apunto un dato: hasta la fecha nunca en toda la historia ha habido una guerra entre dos democracias. Si acabamos con la dictaduras, tendremos un mundo en paz.

En fin, que existen otros medios más efectivos que la inmigración para ayudar a la gente. Ni las fronteras abiertas ni el papeles para todos van a resolver nada. Son sólo demagogia. Estar en contra de un aluvión de extranjeros no significa ni mucho menos ser una persona insolidaria o insensible al dolor ajeno. Todos tenemos el deber moral de ayudarnos unos a otros. Yo tan sólo discrepo de que una inmigración salvaje sea el método más adecuado para ello.

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