Con el paso de los años me he convertido en un atlantista convencido. La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) constituye la más fabulosa alianza militar de naciones sobre la faz de la Tierra. En su día fue la única que pudo detener el avance imparable de la Unión Soviética y hoy es un seguro de vida para la libertad.
La OTAN puede ser la única fuerza de choque capaz de hacer frente a amenazas para Occidente como el comunismo, el terrorismo internacional o el islamofascismo; la única capaz de apuntalar a Israel como bastión de la civilización occidental y primera muralla de defensa de Europa frente al sanguinolento terrorismo islamista.
Sé bien que hoy en día no es popular defender a las fuerzas armadas sino un pacifismo a ultranza. Pero mientras existan ideologías expansionistas, gobiernos que confíen en la fuerza para imponer sus intereses o naciones que amenacen nuestro sistema de valores y estilo de vida, será necesario un ejército que nos defienda.
Valores como la libertad, la democracia, la paz o los derechos humanos son innegociables. Y hay ocasiones en las que, desgraciadamente, para defenderlas no queda más remedio que emplear la fuerza. Ojalá llegue el día en que la humanidad sea tan civilizada que no necesite ejércitos. Hasta entonces, seguiré confiando en la OTAN.
Hace días he hecho realidad uno de mis viejos sueños de adolescente: comprarme un ordenador portátil. Hasta la fecha había tenido tres ordenadores fijos pero nunca un portátil. Concretamente, uno de la japonesa Toshiba; para muchos la mejor firma del mercado en este tipo de máquinas.
Pero lo realmente importante es que me he pasado a Linux. Incluso a pesar de que me ofrecían la última versión de Microsoft (el Windows 7). Y lo he hecho por hartazgo. Estoy harto de virus, de programas que se cuelgan, ordenadores que se bloquean… Vamos, que me he cansado de Windows.
Para empezar con Linux no hay virus, troyanos, programas espía u otros archivos maliciosos (al menos, por el momento). Solamente por eso ya vale la pena pasarse a Linux. Pero es que además el Ubuntu va como la seda, es rápido como un tiro y un sistema operativo estable y fiable.
Estoy admirado por los programas libres. Solamente les encuentro ventajas… Al ser gratuitos no tienes que pagar licencia a una empresa privada y al ser de código abierto pueden ser modificados por el usuario (por ejemplo para traducir un programa a la lengua valenciana o adaptarlo a tu gusto).
Hay quien todavía desconfía de ellos, pero no hay motivo. Mozilla Firefox y Open Office ya se han popularizado muchísimo incluso entre los usuarios de Windows. Pero es que hay programas de todo tipo: de audio, vídeo, grabación de DVD, retoque fotográfico, de diseño, de internet… Hay de todo.
Linux es sencillo de usar y fiable. Ya viene predefinido en muchos miniportátiles. Y el día que la Generalitat Valenciana decida ahorrar costes y adaptar la administración y los centros docentes a Linux, vamos a tener la primera generación de jóvenes nacida y criada al calor de la programación libre.
Soy profesor de secundaria y no voy a descubrirles nada nuevo acerca del comportamiento insufrible de los alumnos y de la falta de respeto que padecemos los docentes.
Lo peor de todo es aguantar a padres que te amenazan porque has suspendido a su niño. O a aquellos que pasan olímpicamente de sus hijos. Yo mismo he comprobado con mis propios ojos cómo se le telefonea a padres para hablarles de por ejemplo que su hijo le ha puesto un ojo a la funerala a un compañero y éstos ni siquiera se molestan en acudir. En el último centro en que trabajé sólo teníamos un método fiable para que los progenitores viniesen a hablar con nosotros: quitarle el móvil al alumno y decirle que sólo lo recuperaría cuando viniese su madre a recogerlo. Solía venir en la misma mañana. Ya se sabe: el móvil es muy importante.
Ahora bien, acabar con la indisciplina en las aulas es fácil. Muy fácil. Verán, si cada vez que un muchacho se portara mal en clase un número determinado de veces (por ejemplo cinco) se pusiera una multa a sus padres (de por ejemplo cien euros) la indisciplina en las aulas se acababa en 24 horas.
Porque los docentes estamos para impartir lengua o matemáticas. No estamos, o al menos no deberíamos estar, para enseñarle a los estudiantes que no deben insultar al profesor, pegar al compañero, dormir en clase o saltar encima del pupitre como si fueran la mona Chita. Se supone que ese tipo de cosas debería venir enseñado de casa. Por lo tanto, si no es así… ¿por qué no sancionar a las familias? ¡Seguro que de este modo sí que les importaría y mucho lo que hicieran sus chavales en clase! ¡Toquemos el bolsillo a los padres y verá que cambio de conducta tienen los hijos!
Les caixes d’aforros suponen un pilar fonamental del sistema financer valencià. De fet, es calcula que el 50% del capital dels valencians està ingressat en caixes d’esta naturalea. I com a resposta a la crisis global de 2008 potser ha arribat l’hora de la fusió d’entitats, be absorbint les d’unes atres autonomies pero mantenint el centre de decisió ací o be fusionant totes les caixes valencianes per a crear una supercaixa sòlida, puixant i forta. En estos dies es parla molt d’una fusió entre Bancaixa, CAM i Caixa Ontinyent. A mi no em desagrada l’idea (inclús pense que deuria sumar-se també Ruralcaixa) puix l’unió constituiria una de les entitats financeres més poderoses i solvents de tota Europa.
Ara be, existixen profunts rezels en la CAM a on no volen ni sentir parlar d’una fusió en Bancaixa. Res nou baix del Sol; el típic sentiment provincià de la ciutat d’Alacant. I això a pesar de que inclús s’ha oferit que la sèu central s’ubique en eixa localitat o que la marca CAM aparega en el nom final. Els alacantins deurien reflexionar: la fusió de les dos caixes podria donar suficient força com per a absorbir les d’unes atres autonomies (com ara Caja Murcia) mentres que si CAM o Bancaixa fan la seua particular guerra cadascú pel seu costat corren el risc d’acabar sent absorbides per Caja Madrid o La Caixa. I sempre será més natural que Alacant sume forces ab Valéncia que ab Barcelona o Madrit.
Pero per damunt de tot lo que més em preocupa és el servici públic al poble valencià. En els últims anys les caixes s’han alluntat notablement dels seus principis fundacionals, destinant els beneficis al finançament de parcs temàtics i fútils obres faraòniques. Han de tornar a dirigir els guanys a l’obra social (fer hospitals, vivenda barata, residències…) i a evitar l’exclusió financera d’amples capes de la nostra societat puix molts ciutadans busquen en les caixes l’oportunitat que els és negada pels bancs. Les caixes deuen donar soport al I + D i als mamprenedors, protegir la cultura valenciana i la família i combatre l’exclusió social. Resulta vital promoure la despolitisació de les caixes d’aforros.
A diferencia de Estados Unidos y de los países anglosajones en general, Europa siempre ha vivido al filo de la dictadura, siempre a un paso del abismo. Si examinamos con detalle la extensa historia del Viejo Mundo veremos que hemos vivido perpetuamente bajo dictadura interrumpida únicamente durante cortos períodos de libertad. Teocracia, monarquía absolutista, fascismo, nazismo, comunismo… ¡Cuantísimo esfuerzo cuesta conquistar la libertad en Europa y cuan poco tiempo nos dura!
Digo todo esto porque el rumbo que está tomando la Unión Europea (UE) es el de una dictadura. Disfrazada de democracia y con un rostro amable, pero una autocracia en cualquier caso. Una elite de políticos hace y deshace a su antojo en Bruselas y los votos del pueblo tan sólo sirven para dar un aire de legitimidad a este teatro, a esta farsa de democracia en que se ha convertido la UE. Asisto con honda preocupación al monstruo liberticida que están construyendo los políticos de espaldas al pueblo.
Hace unos años sometieron a referéndum la Constitución Europea. Tras la victoria del no en Francia y Holanda el proyecto quedó descartado. Así que le dieron una lavada de cara, lo rebautizaron con el nombre de Tratado de Lisboa y decidieron que lo iban a aprobar sin consultar a la gente. Tan sólo Irlanda hizo un referéndum y otra vez ganó el no. No contentos con esto, promovieron un segundo referéndum en Irlanda y esta vez gano el sí. Al resto de pueblos de Europa no nos ha consultado nadie.
Total, que nos han colado el Tratado de Lisboa sin ni siquiera preguntarnos. Y esto no es una excepción sino una peligrosa tendencia, una forma de hacer. No me opongo a la Unión Europea, ni a que haya una Constitución común, ni tan siquiera a unos Estados Unidos de Europa (aunque me seduce más la Europa de los pueblos). Ahora bien, no estoy dispuesto a aceptar nada de esto si es a costa de perder mi libertad. Prefiero ser un ciudadano libre en un país de Liliput a ser esclavo en un imperio.
Abogo por salirnos de la UE antes de que sea demasiado tarde. Nos han ido quitando poco a poco la soberanía nacional. Nos han hundido en la miseria con una moneda que lo ha encarecido todo. Y si nos quedamos, nos arrebatarán la poca democracia y libertad que todavía tenemos. No necesitamos a la UE para ser ricos. Con firmar un tratado de libre comercio para comprar y vender productos en todo el continente sin pagar aranceles resultaría más que suficiente. ¡¡No a la Europa de los esclavos!!
En estos días se recuerda la caída del Muro de Berlín, hace ahora 20 años. La conjunción de fuerzas del presidente de Estados Unidos, GeorgeBush, el primer ministro alemán, HelmutKohl y el presidente soviético MijailGorbachov pero especialmente las ansias de libertad del pueblo alemán posibilitaron la caída del muro de la vergüenza y la reunificación de los dos Alemanias en una sola nación.
El 9 de noviembre de 1989 comenzó el siglo XXI. Con el derrumbamiento del Muro de Berlín. Como ya apuntó el prestigioso historiador EricHobsbawm el siglo XX es muy corto. Comienza en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial y acaba con en 1989, con el fin de la Guerra Fría, que auguraba el hundimiento de la Unión Soviética y el fin del comunismo en Europa para 1991.
Una vez finalizada la división de Occidente en dos bloques comienza el siglo XXI en el mundo. Y la nueva coyuntura internacional se caracteriza por la aparición en escena de cuatro nuevos factores: la guerra de Occidente contra el terrorismo islamista, la explosión de los independentismos en todo el mundo, la dictadura del empresariado y una fuerte globalización que cada vez une más y más al mundo.
1 Aniquilado el comunismo en Europa, el nuevo enemigo es el terrorismo islamista. Tres guerras contra Irak, el cerco al dirigente libio MuammarAlGadaffi, la invasión de Afganistán como respuesta a los atentados del 11-S en Nueva York, los atentados terroristas del 11-M en Madrid, las dos Guerras de Chechenia, Eurabia y una probable futura invasión en Irán acontecen en tan sólo 20 años.
2 La explosión de los nacionalismos independentistas. Desde el derrumbe del Muro de Berlín, las naciones oprimidas del mundo han reclamado su libertad. Más de cincuenta estados (de iure o de facto) han nacido en los últimos 20 años. Y aún son muchos pueblos los que exigen la autodeterminación: Sáhara Occidental, Flandes, Euskadi, Escocia, Quebec, Taiwan, Sudán del Sur, Tíbet…
3 La dictadura del empresariado. Una vez desaparecido el contrapeso comunista, el capitalismo salvaje se desata. Desmantelamiento paulatino del estado del bienestar, privatización de sanidad y educación, recorte de derechos de los trabajadores, hundimiento de los sueldos reales y esclavitud en el Tercer Mundo bajo el paraguas de una supuesta globalización económica. La dictadura de los ricos.
4 Globalización. Una vez acabada la división del orbe en dos bloques, se estrechan cada vez más los lazos entre las naciones. En principio a nivel económico y mercantil, y en menor medida a nivel político (la Unión Europea), de justicia (Tribunal Penal Internacional), ecológico… Parece como si poco a poco se fuesen instaurando los cimientos de un nuevo orden mundial que controlará el mundo.
La agonía que vive África, y especialmente el África Subsahariana o Negra, es dramática. Miles de niños mueren a diario de hambre (a pesar de que tenemos comida suficiente para alimentar al doble de la población mundial actual) o de enfermedades curables (por ejemplo de polio, cuya vacuna cuesta un euro). Además, la situación política y bélica es tan extrema (corrupción generalizada, guerras civiles, guerras interestatales, contínuos golpes de estado…) que los analistas hablan de «Guerra Mundial Africana» y la comparan con la Europa de la Primera Guerra Mundial. Es normal que millones de personas emigren de allí porque las condiciones son infrahumanas. El África Negra es el infierno en la Tierra.
Como cristiano que soy, creo que todas las personas tenemos el mandato de amar al prójimo. Y desde un punto de vista ético, tenemos la responsabilidad de mejorar nuestro entorno en medida de nuestras posibilidades y de legar un mundo mejor a nuestros hijos. Es por ello que abogo por un Plan Marshall para África. Creo que todas las naciones desarrolladas deberíamos aportar dinero para rescatar de la miseria a este continente. No haría falta ningún esfuerzo sobrehumano para lograrlo. Bastaría con que un año redújesemos a la mitad el presupuesto destinado al armamento. O incluso, para acabar con el hambre en el mundo, bastaría con la mitad del dinero que le hemos entregado a los bancos y cajas de ahorros.
Por supuesto, debería vigilarse escrupulosamente adónde va a parar el dinero. No sirve para nada si al final acaba en el bolsillo de los dictadorzuelos de turno. Además, urge un Tribunal Penal Internacional (TPI) realmente operativo que acabe con la impunidad de los políticos que roban y asesinan. Pero el problema es que los poderosos del mundo no quieren justicia para África. Al contrario. Están perpetrando un genocidio: están convenciendo al mundo de que allí la gente se está muriendo de SIDA y no de hambre. Por tanto, en lugar de comida ahora se envían condones y se convence a los locales para que no se reproduzcan. Así, se controla la superpoblación mundial. Un plan siniestro digno de los nazis.
Estas últimas semanas circula por internet el vídeo bochornoso de una mujer racista en el metro de Valencia que se dedica a insultar a negros y a extranjeros por el solo hecho de serlo. La muy impresentable, que en todo momento se define como «española» e invita a los foráneos a marcharse, bien podría seguir su propio consejo, emigrar a Albacete y dejarnos a todos los valencianos en paz.
Yo no me caracterizo por ser buenista, multicultural o progre de salón. Estoy 100% en contra de la inmigración ilegal. Dicho de otro modo; creo que los ilegales deben ser expulsados del país y que no deberían beneficiarse de ayudas sociales (con la excepción de que sea una cuestión sanitaria de extrema urgencia; tampoco es cuestión de dejar morir a nadie en medio de la calle por no tener papeles).
Ahora bien, una cosa es estar contra la inmigración ilegal y otra muy distinta es odiar a la gente por ser de fuera o por su color de piel. «Negros de mierda», «Vete a tu puta tierra», «Sois asesinos», etc… Por sus insultos, la loca del metro tiene toda la pinta de simpatizar con España 2000. Porque todo esto no tiene que ver con la inmigración ilegal y sí mucho con el racismo más puro y duro.
Y eso mismo ofrece España 2000: racismo. Envuelto con muy buenas palabras pero racismo al fin. Yo he ido por curiosidad a algunas manifas de E2000 y he salido horrorizado; parecía aquello una concentración de nazis. Cabezas rapadas, botas militares, cinturones y camisetas con el White Power, cánticos de «Moros no, España no es un zoo», etc, etc. Y no, no eran cuatro. Eran casi todos.
Una cosa es la inmigración ilegal; que rechazarla es de sentido común. Y otra muy distinta es el racismo y la xenofobia. Estas últimas hay que rechazarlas siempre. Todas las personas somos creación del Señor e iguales en dignidad. Quien se crea mejor que otra persona por el solo hecho de tener un color de piel o por haber nacido aquí o allá, es que en la cabeza, en vez de neuronas, tiene serrín.
El conseller de Gobernació, SerafínCastellano, ha anunciat l’impuls d’un cos autonòmic de policia, que contarà en un mínim de 6.000 agents a finals de 2010. Segons Castellano, esta policia valenciana no serà un cos hegemònic dins de lo Regne com ara la Ertzaintza vasca o els Mossos d’Esquadra catalans sino que tindrà unes competències molt delimitades i haurà de coordinar-se en la Policia Nacional i la Guardia Civil en la seua lluita diària contra el crim.
Ya era hora de que els valencians disponguerem d’una policia autonòmica pròpia en un mínim de potencial. Fins ara havia existit com un mer adorn, tan testimonial en el seu número d’agents i competències que la majoria de la població ignora la seua existència. El sol fet de que conte, de moment, en 6.000 agents ya és un primer pas, a l’espera de que uns futurs governs menys sucursalistes la doten de més recursos i competències pel be del país.
Que els valencians dispongam d’una policia autonòmica en condicions m’ompli de satisfacció. És una cosa que deuria haver-se fet fa més de 20 anys pero més val tart que mai. Ara be ¿per qué el govern del centraliste Partido Popular (PP) impulsa una policia autonòmica precisament en estos moments? No crec que siga per una qüestió d’autonomisme, ni molt manco de valencianisme, tenint en conte l’Estatut de mínims que mos vengueren en l’any 2006.
Tampoc crec que siga perque al PP li preocupe l’aument de la delinqüència. La prova és que els gorretes extorsionen als conductors que aparquen just en front de la Conselleria d’Educació i els policies locals miren a una atra banda. Ho fan just davant de la Generalitat Valenciana… pero ¿qué importarà això als peperos, si van en coche oficial i no hi ha ni rastre de delinqüencia comuna, mendicitat ni atres molèsties en els luxosos barris burguesos a on viuen?
Ni pense tampoc que siga per que l’Estat mos discrimine als valencians, que ho fa, en quant a dotació d’infraestructures i agents de la Policia Nacional i Guardia Civil. Al president de la Generalitat, PacoCamps, això li va molt be per a fomentar el seu discurs victimiste. Discurs que Camps no fea quan el popular JoséMariaAznar era president d’Espanya i retallava el número d’agents per a que les empreses de seguritat privada feren el seu agost.
Que curiós que just ara que Camps ha segut espiat per la Policia Nacional i s’ha descobert una trama de corrupció, vullga crear una policia que estiga baix el seu control. ¿Serà per a espiar a partits incòmodos com Coalició Valenciana (CV) o els socialistes? ¿Per a espiar als propis companyers de partit, com sembla haver passat en el PP de Madrit? Per supost, només són suposicions. I no és que m’agrade pensar malament pero tractant-se del PP no puc pensar be.
Quan pense en les moltes aberracions que cometem els humans, una sobre totes elles m’aterra especialment: l’abort. En la meua opinio no es pot caure ya més baix: resulta pijor inclus que la guerra o l’holocaust nazi. Perque en la guerra (encara que és un estrepitós fracas de la civilisacio humana en la que el 90% de morts és civil) al menys matem a “l’enemic”. I dic enemic entre cometes perque tots sabem que la majoria de voltes en una guerra s’ataca a gent que no nos ha fet res. Pero, almenys, i encara que siga en la teoria, vas a per l’enemic. L’abort tambe resulta pijor que el holocaust judeu. Perque en l’holocaust perpetrat pels nazis, o en qualsevol dels genocidis o neteges etniques que ara mateix estan en marcha en Africa o Asia, se sol assessinar a gent adulta. I normalment eixes victimes no són familiars, amics ni coneguts del vil eixecutor que els arrebata la vida.
Pero és que l’abort és encara més abominable. Perque en la guerra mates a l’enemic, en el genocidi mates a un estrany, pero en l’abort mates a un bebe que damunt és el teu fill. Si ad aixo li sumes disfrassar lo macabre de llibertat i progrés… en eixe cas, sí que hem arribat a la cuspide de la perversio, de la degeneracio, a l’acte suprem de burla i crueltat. I passa tot aci en el Primer Món, en la vella Europa, en el continent que presumix de ser el breçol de la civilisacio occidental, el puto melic del mon. A voltes mire a la gent de la selva i em pregunte qui són realment els salvages i qui els civilisats. No ho tinc gens clar. Els progres miren als països islàmics i s’escandalisen perque una dòna porte un mocador en el cap. I no obstant, contemplen en total normalitat que cada any més de 100.000 chiquets siguen abortats en Espanya. L’hipocresia d’esta gent fa fredat.
Lo que està passant en els nostres temps recorda als passages de la Biblia que relaten com les dònes portaven als seus fills recent naixcuts a sacrificar-los al dimoni Molloch. Molloch era una enorme estatua de bronze en la boca oberta i els braços estesos, en les mans juntes i les palmes cap amunt, dispost a rebre el sacrifici. Dins de l’estatua hi havia un forn en el que s’encenia un foc que s’alimentava continuament durant l’holocaust. El bebe era depositat en les mans del dimoni i era lliteralment abrasat viu per les flames. Hui no tenim a un Molloch sino a molts. Cada abortori és un altar en honor a este dimoni. Qui se pense que exagere, li convide a que contemple cóm a un chiquet de quatre mesos de gestacio li succionen el cap en una aspiradora, com el desquarteren a trossos, com li arranquen del tronc les extremitats perfectament formades. Perque aixo és un abort.
Eren les propies mares les que entregaven a les seues victimes a Molloch -igual que hui les entreguen a meges sense escrupuls- mentres els sacerdots tocaven trompetes i tambors per a que no s’escoltaren els plors desesperats del bebe que es cremava viu. Hui tenim a la prensa interpretant la seua particular simfonia per a que no pugam escoltar la veu de la consciencia ni la denuncia dels homens justs. Nos diu la Biblia que Yaveh s’encolerisà tant al vore aquell horror que decidi exterminar als seguidors de Molloch (Levitic 20:2-3). Lo que està passant en els nostres dies és un desafiament en tota regla a Deu. Que ningu s’estranye si Ell nos castiga. Potser en una crisis economica sense precedents, potser sent dominats pels musulmans, potser en el retorn a la dictadura o als temps de la fam. O potser de qualsevol atra manera. Estem escopint al cel i nos pot caure en la cara.
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