Falacia atea: Las profecías acerca de Jesús están manipuladas.

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Hay más de trescientas profecías en el Antiguo Testamento que hablan de la venida de un mesías, de un salvador, y éstas se cumplen en la persona del Señor Jesús. Sin embargo se pueden presentar varias objeciones: ¿Las autocumplió el Nazareno de forma deliberada? ¿Fueron los apóstoles los que falsificaron la historia y dijeron que Él las había materializado pese a no hacerlo? ¿Podría ser el cumplimiento una simple casualidad? ¿Son profecías comparables a las de los videntes actuales? Se trata de dudas razonables. El escritor Josh McDowell ha respondido a algunas de estas cuestiones. Pasemos, pues, a despejar algunas dudas.

¿Podría ser que el cumplimiento de las profecías acerca de Jesús hubiera sido manipulado deliberadamente por Él mismo? No. Porque muchas de las profecías mesiánicas estaban totalmente más allá del control humano de Jesús. Por ejemplo, su lugar de nacimiento (Miqueas 5:2), el tiempo de su nacimiento (Daniel 9:25; Génesis 49:10), la forma del nacimiento (Isaías 7:14), la traición de Judas (Salmo 41:9), el tipo de muerte (Salmos 22:16), las reacciones de la gente (burlas, esputo, miradas fijas…) (Salmo 22:7-8;  Isaías 50:6; Miqueas 5:1), ser atravesado (Salmo 22:16, Zacarías 12:10), la sepultura (Isaías 53:9), entre otros.

¿Podría ser que los discípulos hubieran manipulado las profecías bíblicas para adaptarlas a la persona de Jesús pese a no haberlas cumplido? No. Pensemos que los apóstoles vivieron codo a codo con Jesús. Si se hubiera tratado de un farsante lo habrían abandonado. Tras su crucifixión les entró un ataque de pánico y pensaron que todo había acabado. Tampoco ganaron dinero ni prestigio por seguirle sino persecución y muerte. ¿Qué ganaban con manipular las profecías? Nadie da su vida por una mentira sabiendo que es mentira. Si lo que los apóstoles dijeron de Jesucristo hubiera sido falso sus enemigos habrían sacado a la luz la verdad.

¿Podría ser que los cumplimientos de las profecías en Jesús fueran una mera coincidencia o accidente? No. Puede que una, dos o tres profecías pudieran haberse realizado accidentalmente en Jesús o en algún otro líder del pasado o del presente. Pero es que hay más de trescientas profecías en el Antiguo Testamento que hablan del mesías y que se materializan en el Nazareno. Más todavía: todas se cumplen en un tiempo concreto. El matemático Peter W. Stoner calculó que la probabilidad de que un hombre cumpliera todas las profecías de Jesús justo en el momento adecuado sería de 1 en 1,7 x10, lo cual es una cifra verdaderamente bestial.

¿Podría tratarse de profecías similares a las de los videntes de hoy? No. En tiempos bíblicos había una prueba para distinguir a los profetas falsos (Deuteronomio 18:22) y aquellos cuyas profecías no se cumplieran debían ser apedreados (Deuteronomio 18:20), por lo que era preferible callar si no se estaba seguro del mensaje. No hay profecías erradas en la Biblia. Hoy la mayoría de predicciones fallan, no mencionan hechos inesperados y de las pocas que se cumplen suelen ser  vagas e imprecisas (caso de Nostradamus por ejemplo) o de sentido común (como la muerte de un anciano y enfermo Papa Juan Pablo II).

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Diez señales de que se acerca el fin del mundo.


Parto de la base de que puedo estar equivocado (es más, me alegraría mucho estarlo) pero pienso que estamos relativamente cerca del fin de los tiempos. La venida del Anticristo, la segunda venida de Nuestro Señor Jesucristo o la Gran Tribulación podrían ocurrir en un futuro no excesivamente lejano. Cuándo exactamente sólo Yahvé lo sabe, pero todos los signos que percibo apuntan en esa pavorosa dirección.  Veamos algunas de las señales que deberían ponernos alerta:

1) La resurrección de Israel (Jeremías 31:10; Ezequiel 36:24; Oseas 6:2). Tras dos milenios de inexistencia, en 1948 el Estado de Israel volvió a la vida. ¿Una simple casualidad? ¿Por qué no resucitó Esparta o el Imperio Azteca? ¿Por qué Israel? ¿Puro azar? No, estaba profetizado que el pueblo disperso de los judíos volvería a ser nación. Y esto es porque Israel tiene un gran papel en los planes de Dios para el futuro. Muchas profecías sobre Israel se van a cumplir ahora que existe.

2) Auge del ateísmo (2 Tesalonicenses 2:3). Jesucristo mismo se preguntaba si cuando Él regrese hallará fe en la Tierra (Lucas 18:8). Esta pregunta retórica conlleva la aseveración implícita de que cuando vuelva encontrará poca fe en el mundo. En los últimos 60 años el ateísmo ha experimentado un crecimiento espectacular en Occidente, de tal manera que se puede decir que nunca antes en la historia hubo tantos ateos como ahora. El ateísmo seguirá creciendo de forma brutal.

3) La marca de la Bestia (Apocalipsis 13:16-17). En el futuro a la gente se le insertará una “marca” en la frente o en la mano y quien no la tenga no podrá comprar ni vender. Se rumorea que en el futuro el dinero tal y como lo conocemos desaparecerá y será sustituido por un microchip que se implantará en la piel. En Estados Unidos hoy ya hay anuncios televisivos que intentan convencer a la gente de que se ponga voluntariamente (por ahora) un chip, en teoría por su propio bien.

4) Aumento de la inmoralidad (Lucas 17:26). La maldad tiene cada vez una mayor aceptación social. La codicia, el aborto, la prostitución, la fornicación, la pedofilia, la homosexualidad o la eutanasia son pecados que en mayor o menor medida han ocurrido siempre. La diferencia es que ahora son bien vistos. Lo que hace unos pocos años era escandaloso es ahora motivo de orgullo. A lo bueno  llaman malo y a lo malo llaman bueno y al que vive como Dios manda le dicen tonto.

5) Tibieza de la iglesia (Mateo 24:12). La iglesia se ha visto cada vez más debilitada. Ha abdicado de ser el freno a la inmoralidad. Los cristianos se quejan del aborto pero luego votan por partidos que lo promueven. Su influencia en la sociedad es cada vez menor; algunas ni siquiera se atreven a evangelizar por las calles. En Occidente la iglesia se está convirtiendo poco a poco en un colectivo minoritario, a veces perseguido y en África y Asia es incluso asesinado (Mateo 24:9).

6) Guerras y rumores de guerras (Mateo 24:6). El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad amenaza  con borrar del mapa a Israel. No hay día que pase sin que los noticieros hablen de la que sin duda es la guerra más anunciada de la historia: la Guerra Israel-Irán. El profeta Jeremías la vaticinó hace siglos, lo más curioso es que en su profecía dice que la salida de los judíos de Irán -imaginamos que provocada por la conflagración- sucederá en los últimos días (Jeremías 49:39).

7) Reconstrucción del Templo de Salomón. Los judíos ultraortodoxos quieren edificar el Tercer Templo de Jerusalén. El problema es que sobre sus restos está instalada la Mezquita de Al Aksa y la Cúpula de la Roca y su destrucción traerá guerra con los árabes. La visita del primer ministro israelí Ariel Sharon en la explanada de las mezquitas desató una intifada en el año 2000. Pero el templo se reconstruirá tarde o temprano y de él se ha de enseñorear el desolador (Mateo 24:15).

8) Auge de sectas, doctrinas apócrifas y falsos profetas (2 Pedro 2:1-3e y Mateo 24:11). La Iglesia Evangélica ha sido invadida por doctrinas perversas (teología de la prosperidad, gaymonio y lesbimonio, Nueva Era…), han emergido multitud de sectas autoproclamadas cristianas (mormones, testigos de Jehová, Iglesia de la Cienciología, Niños de Dios…) y proliferan como setas los falsos maestros que se enaltecen a sí mismos y que en el fondo solamente persiguen dinero, poder y  fama.

9) Aumento de la ciencia (Daniel 12:4). Uno de los signos del fin de los tiempos será el despegue espectacular de la ciencia humana. Durante 3000 años la humanidad ha montado a caballo pero en los últimos 100 hemos logrado incluso llegar a Marte. Los descubrimientos científicos, médicos, informáticos y técnicos son tantos que en apenas cinco años un dispositivo de última generación pasa a ser un cacharro obsoleto. Jamás en la historia se había avanzado a un nivel tan rápido.

10) Paz y seguridad (Tesalonicenses 5:1-4). Mientras veamos conflictos en Oriente Próximo, el mundo puede estar tranquilo. Pero llegará el día en que se firmará una tregua entre árabes y judíos, la cual será rota a la mitad (Daniel 9:27), lo que desatará una era de terror como la humanidad nunca ha visto ni verá (Mateo 24:15-22).  Todo esto pasará  cuando el mundo diga paz y seguridad, es decir, cuando más confiado esté llegará una destrucción repentina que casi nadie se espera.

Falacia atea: El sunami de ateísmo y el fin de los tiempos.

En Europa, un auténtico sunami de ateísmo se abre paso y está arrasando con absolutamente todo. En España el 15% del total de la población es atea, porcentaje que se dispara hasta el 40% en el caso de la juventud. En absolutamente todas las encuestas sobre valores que se hacen a los jóvenes, la respuesta es que conceptos como Dios, religión o iglesia tienen escasa o ninguna importancia sobre ellos. Ahora mismo ya hay naciones en Europa donde hay más ateos que creyentes -en Holanda, el 55% de los holandeses no profesa ninguna religión-. En estados como Chequia o Ucrania se dispara la apostasía sin ningún freno.

En Alemania, la patria del pastor Martín Lutero, uno de cada tres ciudadanos no cree en Dios. A modo de anécdota, contaré que hace unos años en Alzira (Valencia) se montó una iglesia bautista y al cabo de un tiempo tuvo que cerrar por falta de fieles. Alzira tiene 45.000 habitantes. En Francia o Portugal a las parroquias católicas ya sólo acuden ancianos y las catedrales sólo son visitadas por turistas, como si de un museo se tratase. El ateísmo avanza imparable, sin freno ni remisión. Como cuando un buque petrolero naufraga en mitad del mar y una apestosa mancha de aceite de desparrama sin límite y ensucia todo lo que toca.

La fiebre del ateísmo recorre el mundo. En el Reino Unido se hacen campamentos de verano para niños ateos. Los libros de autores antirreligiosos como Michel Onfray o Richard Dawkins son superventas en las librerías de Europa. En España circulan autobuses con carteles que dicen: “Dios probablemente no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Cada vez más personas reclaman a la Iglesia Católica que les borre de sus registros de bautismo. En EEUU los ateos demandan que el lema nacional In God we trust no aparezca en el Capitolio ni en las monedas… ¿Qué es lo que está pasando? ¿Acaso el mundo se está volviendo ateo?

El ateo en su necedad niega a Dios y piensa que el creciente ateísmo es fruto del progreso, que la descristianización de la sociedad es fruto de la modernidad. Se cree muy sabio pero se equivoca. En la Biblia ya se profetizó todo esto. La apostasía generalizada es un signo de la cercanía del fin de los tiempos. Vivimos en el tiempo de la apostasía final y de los falsos profetas. La inmoralidad, los abortos, la homosexualidad, el ateísmo, las falsas doctrinas y la maldad sólo irán en aumento hasta la aparición del Anticristo. El amor de muchos se enfriará y la fe decaerá. Todo esto es necesario que ocurra antes de la segunda venida de Cristo.

Pablo, hablando sobre este asunto, dijo: “¡Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3). Y añade: “Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dijo: “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:11-12). Los ateos no descubren nada que la Biblia no advirtiera hace miles de años.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Ojalá descarrile el proceso de paz en Israel.

En estos días se insiste mucho en el proceso de paz de Oriente Próximo. Se insiste  por activa y por pasiva en solucionar el interminable conflicto entre árabes e israelíes. Y yo me pregunto: ¿Por qué esta urgencia en resolverlo? Es más, ¿por qué resolverlo? Después de todo la Comunidad Internacional no tiene ninguna prisa en solventar el caso de Sáhara Occidental. O el de Gibraltar. O el de las Malvinas. O el del Ulster. O el de Chipre, Tíbet, Kurdistán, Cachemira y tantos otros.

¿Y por qué deben congelarse los asentamientos de colonos judíos en Palestina? No lo entiendo. Al fin y al cabo, el 20% de la población de Israel es árabe. Y nadie le exige que se marchen de sus casas. De hecho, esta gente recibe en Israel un trato más digno del que reciben los judíos en Palestina. Es más, esta minoría árabe está representada en el Parlamento israelí y el árabe es lengua oficial en el estado sionista. Si los árabes no se marchan de Israel entonces ¿por qué sí los judíos de Palestina?

Yo estoy en contra de este proceso de paz. Ojalá descarrile y reviente en mil pedazos como tantos intentos anteriores. Porque no es un proceso de paz sino de rendición. Tener que entregar tierras que Israel ha ganado en guerras defensivas, separar en dos Jerusalén o renunciar a un solo palmo de la tierra prometida que Jehová mismo entregó a los judíos hace milenios no es negociar una paz sino una rendición. Es claudicar ante el islamofascismo. Y con los terroristas no se negocia.

Hay una última razón. Según las interpretaciones de muchos teólogos sobre las profecías de Daniel, el hombre que  logre la paz duradera entre árabes y judíos será el Anticristo, un enviado de Satanás disfrazado de hombre de paz que un tiempo después de la tregua desencadenará una era de terror como nunca antes la humanidad ha visto ni verá. Llámenme egoísta, pero si esos teólogos están en lo cierto, no me apetece lo más mínimo que esa era de horror me afecte a mí o a los míos.

¿Cuándo será el fin del mundo?

¿Cuándo será el fin del mundo? Es la pregunta del millón. Bueno, primeramente debemos matizar ya que lo que popularmente es conocido como “fin del mundo” no es del todo exacto.  Quizás deberíamos hablar mejor de “fin de los tiempos”, ya que será el fin de una era para dar comienzo a otra, pero no el fin del planeta. Aunque desde luego sí será el fin de “nuestro mundo”, es decir, del mundo tal y como lo entendemos hoy para dar paso a uno mejor. Pero la cuestión es ¿cuándo ha de acontecer todos estos hechos?

“Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre“. (Mateo 24: 36 y Marcos 13:32). Jesús no quiso dar la fecha, ni el día ni la hora. “No os toca a vosotros saber los tiempos o las ocasiones que el Padre puso en su sola potestad” (Hechos 1:7). Tremendo, ni siquiera el mismísimo Hijo de Dios lo sabe (tan sólo el Padre), pues según advierte el propio Cristo no es asunto nuestro conocer la fecha exacta en que ha de venir el juicio de Dios y el fin de los tiempos profetizados en la Biblia.

Sin embargo, la Santa Biblia, hablando del fin de los tiempos, siempre dice que debemos estar preparados. Aunque no sabemos la fecha, este día vendrá como un ladrón en la noche: “Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis” dice Jesús (Mateo 24:44).  “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche” (es decir, cuando menos se lo espera uno) (2 Pedro 3:10; 1 Tesalonicenses 5:2 y Apocalipsis 16:15). Ese día inesperado sorprenderá a muchos.

Se nos dice que no nos corresponde saber la fecha del fin de los tiempos, que solamente Yaveh la sabe y que será cuando menos nos la esperemos. Ahora bien… hay un versículo que nos da una pista muy grande y es el siguiente: “Y será predicado este Evangelio del Reino a todas las naciones, y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14). A la luz de este versículo de la Biblia se puede llegar a varias interpretaciones (algunas de las cuales presagian un fin del mundo muy lejano y otras uno muy próximo en el tiempo):

1. El Evangelio será predicado en todas las naciones y entonces llegará Cristo en su segunda venida. Si entendemos como predicar el llegar aunque sea de forma testimonial a todos los países del mundo, entonces eso ya se ha cumplido. Si en el mundo hay, pongamos por caso, 200 estados soberanos, bastaría con enviar a 200 misioneros (cada uno a un país distinto) y que predicaran en la plaza mayor del primer pueblo que viesen. Así se podría llegar simbólicamente “a todo el mundo” en apenas 48 horas.

2. El Evangelio será predicado en todas las naciones y entonces llegará Cristo en su segunda venida. Aquí no entendemos nación en el sentido político (estado soberano) sino nación en el sentido cultural (un pueblo con una cultura propia). Hay más de 7.000 lenguas en el mundo y numerosos grupos indígenas que aún hoy jamás han oído hablar de Cristo (la mayoría, tribus de África Occidental). Predicar a todas las naciones culturales aunque fuese de forma testimonial podría lograrse a lo más tardar en un siglo o dos.

3. El Evangelio será predicado de forma generalizada en todas las naciones y entonces llegará Cristo en su segunda venida. Teniendo en cuenta que hoy está prohibido predicar en los países islámicos, que en Israel apenas hay un 0,2% de cristianos y que la presencia del cristianismo es marginal en Asia (donde se concentra el 55% de la población mundial)  lograr que el mensaje fuese conocido de forma más o menos general podría llevar siglos o milenios, aunque la TV por satélite podría reducir mucho ese tiempo.

4. El Evangelio será predicado en todo el mundo durante el milenio de paz profetizado en la Biblia, es decir, después de la segunda venida de Cristo y no antes. En ese aspecto, y a diferencia de los casos anteriores, el fin de los tiempos sí podría estar muy cerca. Bastaría con ver un día de éstos en el telediario a un gran líder que logra un acuerdo de paz estable y duradero entre árabes e israelíes. Ése será el anticristo y  su  falsa paz la calma que precede a una era de terror como nunca la humanidad ha visto ni verá.

5. Otra posibilidad distinta: el Evangelio se acabaría de predicar en el planeta por un ángel y no por humanos. Dice la Biblia: “Y vi volar en medio del cielo a otro ángel que tenía un evangelio eterno para anunciarlo a los que moran en la tierra, y a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6). La evangelización sería concluida de modo sobrenatural, por lo que el fin del mundo podría ocurrir en cualquier momento. El ángel podría acometer dicha labor a una velocidad impensable para la gente.

Lo cierto es que el fin del mundo ocurre a diario para millones de personas. Cuando alguien fallece, el fin ha llegado para esa persona. Todos pensamos que nos vamos a morir  cuando tengamos 80 años de edad pero el cementerio está lleno de fotos de gente joven. Acepta a Jesucristo como tu Señor y Salvador personal para que pueda lavar tus pecados y darte vida eterna. Es la única forma de salvarse. Acéptalo en tu corazón antes de  que sea demasiado tarde y el fin te haya alcanzado sin que te des cuenta.

¿En Cristo se cumplen las profecías de que Dios encarnado vendría a la Tierra?

En estos días en que conmemoramos el nacimiento de Jesús debemos tener en cuenta que con la venida de Cristo al mundo se cumplen literalmente cientos de profecías del Antiguo Testamento que advertían que Dios mismo se encarnaría en el cuerpo de un hombre, que caminaría entre las personas  y que vendría al mundo con la misión de salvar  a la humanidad de sus pecados. Es imposible desde el punto de vista probabilístico que  tantísimas profecías se cumplan en la figura de un hombre y éste no sea el salvador prometido en las Escrituras. Un falso mesías podría haber tratado de autocumplir las profecías y hacer ver al mundo que él era el salvador, pero si hubiese sido un impostor jamás hubiese podido hacer realidad cosas que escapaban a su control directo, como por ejemplo determinar su lugar de nacimiento (Miqueas 5:2) o la reacción de la gente ante su mensaje. Veamos una pequeñísima muestra que corrobora lo dicho:

1. Entrará a Jerusalén:

Profetizado: Zacarías 9:9

Cumplimiento: Mateo 21: 1-9; Juan 12:12-16

2. Irá montado en un pollino:

Profetizado: Isaías 53:12; Zacarías 9:9

Cumplimiento: Marcos 11.1-11

3. Sufrirá con los pecadores y orará por sus enemigos:

Profetizado: Isaías 53:12

Cumplido: Mateo 27:38; Marcos 15:27-28; Lucas 23:23-24

4. Será rechazado por su propia gente:

Profetizado: Isaías 53:1; Isaías 53:3; Salmo 118:22

Cumplimiento: Juan 1:11; Juan 12:37-43; Mateo 26:3-4; Hechos 4: 1-12

5. Será traicionado por un amigo:

Profetizado: Salmo 41:9

Cumplimiento: Juan 1:11; Juan 12:37-43; Mateo 26:3-4; Hechos 4:1-12

6. Vendido por 30 piezas de plata:

Profetizado: Zacarías 11:12

Cumplimiento: Mateo 26:14-16

7. En silencio delante de sus acusadores:

Profetizado: Isaías 53:7

Cumplimiento: Mateo 27:12-14; Marcos 15:3-5; Lucas 23:8-10

8. Juzgado y condenado:

Profetizado: Isaías 53:8

Cumplimiento: Mateo 27: 1-2; Lucas 23:1-25

9. Golpeado, torturado, escupido, humillado, burlado y mofado:

Profetizado: Salmo 22:7-8; Isaías 50:6; Miqueas 5:1

Cumplimiento: Mateo 26:67; Mateo 27:26-30; Mateo 27:39-43; Marcos 14:65; Marcos 15:19; Lucas 22:63-64; Lucas 23:11; Lucas 23:35; Juan 19:1-3

10. Se le ofreció vinagre para apagar su  sed.

Profetizado: Salmo 69.21; Salmo 22:15

Cumplimiento: Mateo 27.34; Juan 19.28-30

11. Echaron a suertes sus ropas:

Profetizado: Salmo 22:18

Cumplimiento: Mateo 27:35; Marcos 15:24; Juan 19:23-24

12. Crucificado, sus manos y pies son traspasados:

Profetizado: Salmo 22:16; Zacarías 12:10

Cumplimiento: Lucas 24:39; Juan 19:18; Juan 19:34-37; Juan 20:27; Apocalipsis 1:7;

13. Ejecutado, ningún hueso fue roto:

Profetizado: Éxodo 12.46; Salmo 22:17; Números 9:12

Cumplimiento: Juan 19:31-36

14. Morirá como sacrificio por nuestros pecados y como expiación por los pecados de la humanidad:

Profetizado: Isaías 53:5-12

Cumplimiento: Juan 1:29; Juan 11:49-52; Hechos 10:43; Hechos 13:38-39; I Corintios 15:3

15. Enterrado con los ricos en su muerte:

Profetizado: Isaías  53:9

Cumplimiento: Mateo 27:57-60

16. Levantado de su muerte:

Profetizado: Salmo 16:10; Isaías 53:9-10

Cumplimiento: Mateo 28:1-20; Marcos 16:1-8; Lucas 24:1-48; Juan 20:1-31; Hechos 2:23-36

17. Ascenderá a la diestra de Dios:

Profetizado: Salmo 16:11; Salmo 68.18-19; Salmo 110:1

Cumplimiento: Lucas 24:51; Hechos 1:9-11; Hechos 7:55; Hebreos 1:3

¿La Biblia profetiza una futura guerra Israel-Irán?

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Resuenan tambores de guerra en Oriente Próximo. El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, ha negado públicamente el holocausto, habla de “echar a los judíos al mar” y amenaza con “borrar del mapa a Israel”. Desde el dictador alemán, Adolf Hitler, el pueblo judío no había tenido un enemigo tan fiero y tan obsesionado con su exterminio. Es una amenaza para el mundo libre.

En Irán se trabaja a marchas forzadas para construir la bomba atómica. Israel no le va a consentir que se dote de arsenal nuclear ya que le va la supervivencia en ello. Por su parte, el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, ha advertido que hará “todo lo que esté en su mano”, y recalcó lo de “todo”, con tal de que Irán no disponga de una bomba que podría usar contra Israel.

La Santa Biblia, que es la Palabra de Dios, profetiza una futura guerra de Israel contra Irán.  En esta guerra probablemente participarán los Estados Unidos y otras potencias  que apoyarán a Israel. La República Islámica será aplastada en la conflagración, sus líderes derrocados y provocará una enorme diáspora de fugitivos iraníes que huirá por todo el planeta para salvar sus vidas.

Ésta al menos es la interpretación que no pocos pastores y teólogos hacen de las Sagradas Escrituras; concretamente de la Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39). La actual República Islámica de Irán es una nación que históricamente fue conocida como Persia, y anteriormente como Elam. Pues bien, veamos qué nos relata la Palabra de Dios sobre la guerra venidera de Israel contra Elam o Irán:

Profecía sobre Elam (Jeremías 49:34-39).

34 Palabra de Jehová que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, al comienzo del reinado de Sedequías, rey de Judá, diciendo:

35 “Así ha dicho Jehová de los ejércitos:
“Yo quiebro el arco de Elam,
parte principal de su fortaleza.

36 Traeré sobre Elam los cuatro vientos
desde los cuatro puntos del cielo,
y los aventaré a los cuatro vientos.
No habrá nación a donde no lleguen fugitivos de Elam.

37 Y haré que Elam se acobarde ante sus enemigos
y ante quienes buscan su vida.
Traeré sobre ellos mal y el ardor de mi ira,
dice Jehová,
y enviaré espada que los persiga hasta acabar con ellos.

38 Yo pondré mi trono en Elam,
y destruiré a su rey y a sus príncipes,
dice Jehová.

39 Pero acontecerá en los últimos días,
que yo haré volver a los cautivos de Elam,
dice Jehová”.

 

El arco de Elam que Dios quiebra y que es “parte principal de su fortaleza” (versículo 35) quizás pudiera tratarse precisamente de su mayor arma: la potencia nuclear. En el versículo 36 dice Dios que enviará sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos del cielo. Esto parece indicar que un gran número de naciones procedentes del norte, sur, este y oeste invadirá la república islámica.

Superada por sus enemigos, la hoy desafiante Irán se acobardará (versículo 37) y como consecuencia de la guerra y la devastación una multitud de ciudadanos iraníes huirá del país (versículo 36). En el 38 nos dice que los líderes iraníes serán destruidos y que Dios pondrá su trono en Irán (quizás se permita nuevamente predicar el Evangelio de Cristo, actualmente prohibido en el totalitario Irán).

Finalmente, el versículo 39 parece hacer referencia a que los judíos residentes en Irán (que han vivido allí pacíficamente desde los tiempos de la reina Ester) retornarán a su patria Israel. Lo más estremecedor; el tiempo en que esto sucederá: en los últimos días. Por otro lado, también la Biblia nos advierte de la destrucción de Damasco (pero ignoramos si puede estar relacionado con lo de Irán):

La destrucción de Damasco (Isaías 17:1).

1 “He aquí que Damasco dejará de ser ciudad, y será montón de ruinas”.

Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo. Allí vivió el patriarca Abraham y allí se dirigía Saulo cuando el Mesías se le apareció. Siria ha mostrado su animadversión hacia Israel en numerosas ocasiones. ¿Estará relacionada la destrucción de Damasco con la guerra de Irán? ¿Quizás sea otra guerra distinta? ¿Una catástrofe natural? Sea como fuere, Damasco tiene los días contados.

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