¡Dios salve a Hungría!

¿Qué pasa cuando los cristianos votan por un partido genuinamente cristiano? Pues que se promulgan leyes cristianas. Llegan de Hungría noticias alentadoras de cómo una nación puede rebelarse en medio de una Europa atea, inmoral y relativista. Recientemente se ha modificado la Constitución Húngara gracias a los votos del partido conservador Fidesz del primer ministro Viktor Orban, que gobierna el país con una mayoría de casi tres cuartas partes del Parlamento nacional.

El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es «la unión de un hombre con una mujer», no penaliza expresamente la discriminación por motivos de orientación o sexual y llama a proteger al ser humano desde el momento de la fecundación. O sea, que el aborto, la investigación con células madre embrionarias, el gaymonio y el lesbimonio se van al carajo. El país pasará de llamarse «República Húngara» a «Hungría».

«Que Dios bendiga a los húngaros». Con este simbólico saludo comienza la Constitución magiar, que entrará en vigor en 2012. Por supuesto, esto no ha sentado nada bien en esa camarilla de masones y anticristianos que es la Unión Europea (UE), que se rasga las vestiduras por la nueva Carta Magna aunque por otro lado, jamás llamó la atención a Hungría por ser la Meca del cine porno. Confío en que el pueblo húngaro no se arrodille ante las presiones fascistas de la UE.

El primer ministro Orban es un gran hombre, muy valiente (pues se enfrenta nada menos que a Alemania) y estará en mis oraciones por lo que ha hecho en su país. Ojalá tuviésemos en toda Europa más políticos íntegros como él. Por desgracia, aquí los cristianos votan por partidos políticos que fomentan el aborto, la telebasura y el homosexualismo. Es por ello que un gigantesco maremoto de inmundicie se abre paso a través de nuestras ciudades y barrios para inundarlo todo.

Católicos  y evangélicos deben unirse en defensa de los valores cristianos que  le son comunes (obviamente, en el resto de cosas no) porque existe, de hecho, una alianza (antinatura, pero alianza) de ateos y musulmanes para descristianizar Europa. Es muy triste que el voto católico o el evangélico no se diferencie en nada del voto ateo, homosexual o islamista. Si no empezamos a votar en conciencia, muy pronto los cristianos seremos perseguidos y hasta encarcelados por nuestra fe.

De luna de miel.

Casarse es una de las decisiones más importantes de la vida. Ayer cumplí con uno de mis sueños de infancia; casarme con una buena mujer. Espero poder formar un hermoso hogar y fundar una gran familia con la ayuda de Dios. De momento, me encuentro disfrutando de mi luna de miel. Actualizaré el bloc dentro de unos días.

Valéncia o Espanya.


Valéncia o Espanya. Fèrtils terres d’arrossars i tarongers o una estèril planura plena de matolls treta de Mad Max. Un païsage replet de vida i esperança o un digne d’un holocaust atòmic. Mamprendre una empresa o viure dels subsidis. Currar prop de casa o nàixer en la maleta baix del braç. Parlar castellà, valencià i anglés o a mí me habla usted en cristiano. Jaume I el Conquistador o Felip V Cremar Falles o torturar bous. Els Moros i Cristians o la Feria de Abril. Treballar o fer palmes en un bar. Francesc de Vinatea o Zapatero. Decidir el nostre propi destí o que el decidixquen per mosatros des de Madrit i Barcelona. La RACV o la AVL. Valéncia C.F. o Real Madrit. El Palleter o Rita Barberà. Acollir al foraster o ni una gota d’aigua per als valencians. Valencià en les escoles o països catalans. El segle XV o un país de caspa i pandereta.  Ofrenar noves glòries a Valéncia o l’espoli fiscal. Un poema d’Ausias March o el soroll d’escopir quan pronuncies la jota. Cultura o analfabetisme. Civilisació o barbàrie. Primer Món o Tercer. Un Estat Valencià o una comunitat autònoma. Ser lliures o ser esclaus.

Lo confieso: soy culpable.

Una de las cosas que hace diferente a la Palabra de Dios de otros libros llamados sagrados es que en la Biblia no se esconden las debilidades y flaquezas humanas de sus personajes. Incluso los más devotos creyentes aparecen retratados con el estigma del pecado, lo cual les hace, naturalmente, mucho más creíbles y humanos.

Cuando leo la Santa Biblia me siento identificado con muchos de sus personajes, aunque no siempre sea para bien. Me siento muy cercano a Pablo porque, como él, pasé de perseguir a Cristo a seguirle y amarle. También a Tomás, quien tenía una fe tan pequeña, que en ocasiones necesitaba ver para creer.

Admiro mucho a Mateo, quien escribió, para mi gusto personal, el más completo y apasionante de los cuatro Evangelios. Admiro su obra y el día que vaya al Cielo pienso pedirle un autógrafo. También me siento bastante próximo al apóstol Pedro, que era un cobarde pero que al mismo tiempo amaba grandemente a Jesús.

Me siento cercano a Jonás, quien era duro de corazón. Y a Jeremías, un aguafiestas que anunciaba verdades horribles que nadie quería oir. También al publicano, que imploraba a Dios que le perdonara por sus pecados. No me gustaría parecerme al fariseo que se creía mejor que los demás o a Judas Iscariote.

¿Qué podemos aprender de los personajes  bíblicos? Que Dios no busca superhéroes, sino personas normales y corrientes que, incluso con sus defectos y miserias, estén dispuestos a seguirle, a arrepentirse de sus pecados y dar un giro de 180 grados en sus vidas para caminar por el camino recto que nos marca el Señor.

En estos días de Pascua, en que rememoramos que Jesús murió en la cruz para salvarnos de nuestros pecados, no me queda más remedio que pedir perdón a Dios. Porque soy pecador, y porque mis rebeliones son los clavos que atravesaron sus manos  y pies, y la lanza que hirió su costado. ¡Perdóname, Señor mío y Dios mío!

Siria: el sueño nostálgico del panarabismo.

La República de Siria es la nación heredera del histórico Reino de Damasco. Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo. Allí vivió el patriarca Abraham y allí se dirigía Saulo cuando el Mesías se le apareció. En torno a esta ciudad milenaria orbita la actual Siria, un actor clave en el mapa de Oriente Próximo.

El sirio es un estado inestable y convulso, donde falta un proyecto nacional que cohesione el país. Ha tenido monarquía, república y dictadura y con los tres modelos ha funcionado mal. Ha padecido infinitud de gobiernos volátiles y golpes de estado, también guerras con Israel así como el colonialismo de Turquía y Francia.

Los sirios se sienten más árabes que sirios y sueñan con el panarabismo. De hecho, Siria se fusionó con Egipto y ambos crearon la República Árabe Unida, que duró de 1958 a 1961 (y cuya bandera aún conserva como propia Siria). Con posterioridad, se planteó fusionarse con Egipto e Irak pero nuevamente el intento fracasó.

En los últimos decenios ha proliferado, no obstante, un creciente nacionalismo expansionista que habla de la Gran Siria, que incluiría la anexión de Líbano. Los sirios apoyaron al bando musulmán que finalmente venció la Guerra Civil Libanesa (1975-1990) y que transformó la «Suiza mediterránea» en un satélite sirio.

Desde 1963 el Partido Baas ha gobernado el país bajo la declaración del estado de emergencia y desde 1973 el presidente de Siria ha pertenecido a la familia Assad, que controla la nación como si de su cortijo privado se tratase. Es una feroz autocracia islamosocialista donde la represión y la falta de libertades son la norma.

Siria es una dictadura de opereta, un país medieval cuya economía se basa en la agricultura y en una modesta extracción petrolera y gasística. A su vez, es un foco de tensión porque financia el terrorismo, interviene en asuntos libaneses y forma junto con Irán y Líbano un triunvirato que sueña con un Oriente Próximo sin Israel.

Un crit de dignitat.

En els nostres dies, al mateix temps que les multinacionals anuncien beneficis històrics, s’abaratix el despediment dels treballadors, es rebaixa el sou dels funcionaris i les pensions dels nostres majors, mos diuen que tots hem de treballar més i cobrar encara menys, mos pugen els imposts a la classe mija mentres que es mira cap a una atra banda en lo que passa en els paraïsos fiscals i es privatisa la sanitat i educació públiques. S’està furtant als més pobres per a donar-li-ho als rics.

Vaig més  llunt encara: existix tot un pla orquestat per a destruir la classe mija i la crisis només es donarà per resolta oficialment quan als treballadors mos hagen arrebatat tots els nostres drets més bàsics i s’haja desmantellat l’estat del benestar. I eixistix tot un pla orquestat per a exterminar la Llengua Valenciana i borrar del mapa i dels llibres d’història al Regne de Valéncia i que el poble valencià es diluïxca fins a desaparéixer, com un tarroç de sucre que es desfà dins d’un got de llet.

Ahir mils de valencians eixiren novament al carrer per a protestar contra el pancatalanisme, les ingerències de TV3 en el Regne de Valéncia i especialment contra la corrupció d’una classe política depravada i sense escúpuls que no té problemes en entregar mils de millons d’euros a la banca al temps que anuncia dramàtics retalls socials per a les capes més necessitades, lo que aboca a mils de chicotets i mijans empresaris a tancar els seus negocis i a mils de famílies a la ruïna.

Esta manifestació, encapçalada pel Grup d’Acció Valencianista (GAV) i per Coalició Valenciana (CV), fon un crit de dignitat i el contrapunt  a l’indigna manifestació pancatalanista de la vesprada. Eixa en la que han de portar decenes d’autobusos procedents de Barcelona per a poder omplir la manifa; eixa a on el cantautor catalanufo Lluís Llach s’ha llimitat a interpretar tres tristes cançons damunt d’un camió en un espectàcul digne del bomber torer o dels gitanos de la cabra.

En una dictadura no queda més remei que acceptar lo que diga el dictador de torn perque de lo contrari et fusilen. Pero en una democràcia cal movilisar-se per a lluitar per lo nostre. I la movilisació deu ser sobretot en les urnes, ya que són els vots, no les manifestacions ni les protestes ni les recollides de firmes sino els vots els que de veritat canvien les coses. Pero per desgràcia, Valéncia sempre és la que es baixa els pantalons, posa el cul en pompa i encara demana perdó per donar l’esquena.

Unió Valenciana: l’enculament final.

Unió Valenciana (UV) ha escenificat un atre vergonyant capítul en la seua infame història de traïcions al poble valencià. El seu president nacional, Josep Manuel Miralles, ha anunciat recentment que UV no es presentarà ad estes eleccions autonòmiques i ha demanat el vot per al Partido Popular (PP) perque, diu Miralles, «la defensa de les senyes d’identitat del poble valencià està en mans del PP i més concretament de Francesc Camps». I tot això, després de mesos d’enviar decenes de comunicats de prensa a on s’acusava de traïdor i catalaniste al PP.

¿Cóm haurà sentat tot açò als valencianistes que, ingènuament, encara recolzen a UV? Yo tinc clar des de fa anys que votar per UV és votar pel PP, i, per extensió, pel pancatalanisme. No m’esperava res diferent. Vicent González Lizondo, Ferran Giner, Mari Àngels Ramon-Llin, Rafael Ferraro, Vicent Ferrer, Alfons Novo, Vicent González-Lizondo fill, Valer Eustaquio, Chimo Galcerà, Joaquim Ballester… És històrica la submissió dels unionistes a eixe partit teledirigit des de Madrit. Sol passar quan les noves glòries no s’oferixen a Valéncia.

Lo de UV és l’enculament final, la sodomia definitiva. Després d’açò, ya només falta anunciar la desaparició oficial de lo que queda de partit i la seua inclusió dins d’un PP rebosant de catalanisme, Gürtels, Brugals i uns atres escandalosos casos de corrupció. L’opció d’Units per Valéncia de Carles Choví, un satèlit de Convergència i Unió (CIU) i el Bloc Nacionaliste Català (BNC) no resulta molt més alentadora. Es confirma per tant que l’únic partit que defén un Idioma Valencià independent del català és Coalició Valenciana (CV)… Li pique a qui li pique.

Irán: el desafío nuclear.

Hablar de Irán es hablar de Persia, una civilización verdaderamente milenaria. Persia llegó a su máximo esplendor imperial en el siglo V A. C. con el rey Darío I. Siempre ha sido una nación poderosa que ha disputado la supremacía de la región con las potencias vecinas a lo largo de una dilatada historia de incontables siglos.

Ya en tiempos modernos, Irán sufrió el colonialismo soviético y británico. El último Sha persa fue un títere de Occidente, pero el pueblo forzó su marcha en 1979. Justo entonces llegó el ayatolá Rudollah Jomeini, que estableció la actual tiránica teocracia islamista, caracterizada por la sharia, la falta de libertad y el terror.

Hoy Irán es una potencia regional de setenta millones de almas con tremendos recursos petroleros y gasísticos. Los iraníes son una nación bastante cohesionada (pese a las  minorías kurda y suní), con un ejército fuerte (que frenó al Irak de Sadam Hussein en la guerra de 1980-1988). Mayoritariamente, se profesa la fe chiita.

Los iraníes son una población culta y preparada pero que vive en la pobreza. La cultura persa es muy rica en sus diferentes manifestaciones como en poesía, arquitectura o cine. Los iraníes tienen un acusado sentimiento de identidad y se ofenden cuando los occidentales piensan, por ignorancia, que hablan árabe y no persa.

El integrismo islamista de Irán es un espejo en el que se miran millones de musulmanes en todo el mundo, en especial los de Siria y Líbano. El actual presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, financia organizaciones terroristas, niega el holocausto judío, desea borrar a Israel del mapa y echar a los judíos al mar.

Y para ello pretende dotarse de bombas atómicas, pese a la prohibición expresa de la Comunidad Internacional, lo que podría ocasionar una nueva guerra en el futuro. El desafío nuclear de Ahmadineyad posiblemente sea la amenaza más grave para la paz y estabilidad mundial desde el ascenso del nazismo en los años 30.

Egipto: el país de los faraones.

Hablar de Egipto es hablar de una de las civilizaciones más antiguas y sobresalientes de la historia de  la humanidad. Son mundialmente famosas sus pirámides, esfinges y obeliscos, y aún hoy sigue siendo un misterio cómo pudieron construirse con tal nivel de precisión con la rudimentaria técnica de hace miles de años.

Antes de Cristo, Egipto disputó la hegemonía mundial a romanos, macedonios y persas. En el siglo VII, los árabes conquistaron la nación, ya decadente, a la que llevaron su lengua y religión. A lo largo de su extensísima historia, un Egipto débil ha sufrido las invasiones de mongoles, otomanos, franceses,  británicos, israelíes, etc.

Egipto fue la primera colonia africana en independizarse del Imperio Británico (1922). Hoy es una dictadura islamosocialista que persigue a los cristianos coptos. No obstante el ejército -el auténtico poder allí- ha impedido el ascenso de los integristas, que acabarían con el turismo y de paso, con el cuello de los altos mandos.

El país tiene ochenta millones de habitantes, casi todos en las fértiles tierras del delta del Nilo. El Cairo es la ciudad  más grande de África y Alejandría una de las más importantes. El desierto del Sáhara actúa como una defensa natural frente a ataques por el oeste y sur. Y Egipto posee el canal de Suez, el más importante del globo.

La empobrecida población sufre desde hace décadas a corruptos faraones que saquean las arcas públicas, como Faruk I, Gemal Abdel Nasser, Anwar el-Sadat o Hosni Mubarak. Este último fue derrocado en febrero de 2011 tras unas fuertes revueltas populares inspiradas en la revolución de los jazmines de Túnez.

Egipto es un pueblo con mucho pasado, poco presente y ningún futuro. Es una gran nación con una historia legendaria pero arrastra 2000 años de decadencia. Es una potencia en África pero la sombra del país glorioso que un día fue. La caída de Mubarak abre las puertas a múltiples escenarios, pero todos sombríos e inciertos.

La Magdalena de Castelló i el pancatalanisme.

La Magdalena és una d’eixes expressions de folclor de les quals cal sentir-nos ben orgullosos tots els valencians. És una festa realment singular, ya que l’originalitat de les gaiates la fa única, especial i distinta. Aglutina elements diferenciadors com les colles o la romeria de les canyes al temps que conserva atributs clamorosament valencians com per eixemple les mascletades, els focs artificials i, com no, la paella.

No obstant, en estos dies de la festa gran de Castelló de la Plana resulta ben trist vore cóm el pancatalanisme tracta d’utilisar la festa per a manipular consciències i trencar la germanor entre els valencians. És trist comprovar com pertot hi ha colles que porten la màrfega catalana mentres que la Real Senyera és ben difícil trobar-la més allà de les entitats oficials. Dividix i venceràs. És la tècnica dels catalans.

El pancatalanisme ha aniuat en la ciutat de Castelló de la Plana d’una forma alarmant. De fet, es respira molt més catalanisme o antivalencianisme en Castelló de la Plana que en Benicarló per eixemple, a on se fan Falles, o en Vinaròs, que té frontera directa en l’Imperi. I ho ha fet fomentant un provincianisme extrem, que considera que el Cap i Casal margina a Castelló i que seria millor mirar cap a Barcelona.

Pero ¿realment Valéncia margina a Castelló? En quatre voltes menys població que les comarques del sur i cinc voltes menys que les centrals, les comarques del nort disponen en les Corts Valencianes d’una representatitivitat en número de diputats molt superior a la que correspondria pel seu pes demogràfic. Açò atenta contra l’idea bàsica de «una persona, un vot» pero mai ningú ha protestat des del Cap i Casal.

Ademés Castelló, que és considerablement més menuda que Valéncia, Alacant o Elig, dispon d’aeroport propi, de l’estació de ferrocarril més moderna de tota la nació i d’una conexió ferroviària considerablement millor que la de les comarques valencianes del sur, que sempre han segut les grans damnificades en matèria de transport. Que li pregunten si no, a ciutats turístiques com Torrevella, Benidorm, etc.

Si existix algun tipo de marginació és de part de Madrit i Barcelona, que no volen un Regne de Valéncia poderós que puga competir en ells. I resulta com a mínim paradoxal que hi haja alguns castelloners que arboren la màrfega catalana, és dir, la bandera d’un poble que està dispost a fer transvasos de l’Ebre només per ad ell pero que no vol donar «ni una gota d’aigua» per a Castelló. És el típic autoodi valencià.

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