Falacia atea: El Universo es fruto del azar.

Los ateos nos dicen que Dios no existe, que el Universo es el fruto del azar. Un día hubo una gran explosión, transcurrieron muchos millones de años de evolución y hasta aquí hemos llegado. Los humanos existimos no por un propósito divino, sino por una combinación aleatoria de factores. Digamos que nos tocó la lotería y eso es todo. Todo cuanto existe se debe a una descomunal casualidad. Simple azar.

Podría ser. Por poder ser podría ser. Pero creo que existe más o menos el mismo porcentaje de probabilidades de que eso sea cierto como el de que tengas en el suelo un lienzo en blanco con unos botes de pintura al lado, por casualidad tropieces con uno de ellos, por casualidad la pintura de los botes se desparrame sobre el lienzo y por casualidad se pinte sola la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci.

O si se prefiere ver de otro modo: por casualidad tropiezas con uno de los botes de pintura, por casualidad la pintura de los botes se desparrama sobre el lienzo y por casualidad se forman unos manchurrones que cien mil millones de años después acaban pintando la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Los milagros que Dios no hace, mira por donde los acaba haciendo el azar y la evolución. Paradojas de la vida.

Si estuviéramos hablando de uno de esos cuadros  de arte abstracto que hacen ahora, uno de esos que consiste en cuatro manchas absurdas que hasta un niño de ocho años sería capaz de pintar, yo podría asumir que surgió por azar. Lo que no puedo aceptar es que me digan que la Mona Lisa es casual. Mentira, porque tiene un nivel de perfección, de inteligencia y de detalle que nunca puede salir por azar.

De igual modo si tuviéramos un universo caótico donde las estrellas se encienden y se apagan, los planetas vuelan sueltos dando tumbos y Júpiter y Saturno se acaban estrellando uno contra otro como dos trenes que impactan frontalmente, yo podría asumir que el Cosmos surgió por chiripa. Difícilmente puede haber un Creador detrás de una chapuza tal. Un Universo así sería sin duda producto del azar.

¿Pero es así el Universo? No. Primero, es extremadamente complejo (agujeros de gusano, viajes en el tiempo, múltiples dimensiones, quizás un multiverso…). Y segundo, es extremadamente ordenado: no es anárquico  sino que obedece a leyes físicas concretas y a cuatro poderosísimas fuerzas (electromagnética, gravitacional, fuerte y débil) que hacen que esté cohesionado y se mantenga en orden.

Es extremadamente complejo y pese a ello extremadamente ordenado. ¿Cuántas posibilidades hay de que algo así sea casual? Usemos la lógica, por favor. Ninguna de las cosas que en esta vida salen por casualidad cuentan con un alto nivel de perfección. Menos aún con alto nivel de perfección y alto nivel de orden. ¿Será el cosmos la excepción? La autocreación del Universo es un cuento de hadas para adultos.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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El niño Dios está a punto de nacer.

El niño Dios está a punto de nacer. Como cada 25 de diciembre los cristianos de todo el mundo festejamos el nacimiento de Jesús, el mesías anunciado en las Escrituras. Con su venida al mundo, se cumplen las profecías que advertían que llegaría un día en que nuestro Creador tomaría un cuerpo de carne y hueso, vendría a la Tierra y pasearía entre sus criaturas. Hablar de Jesús es hablar de Dios mismo, quien en un acto de amor sin precedentes fue capaz de dejarse matar como un cordero para salvar a la humanidad de sus pecados y ofrecerle vida eterna.

Millones de personas en todo el mundo todavía no creen en Él. Niegan su divinidad. Pero aunque Jesús hubiese sido únicamente un hombre, un profeta más, su ejemplo de moralidad, amor, generosidad y entrega es tan colosal que sólo por ello ya merecería tener escrito su nombre con letras de oro en nuestros corazones. Es alguien cuyo ejemplo intachable de conducta ha generado una revolución de amor que hace que millones de seres humanos quieran ser mejores personas cada día y que ofrezcan lo mejor de sí mismos sin esperar nada a cambio.

La cultura occidental no se entendería sin el judeocristianismo. Incluso nuestro calendario parte de su nacimiento. Muchos afirman  que  Jesús no nació el 25 de diciembre. En realidad, esta fecha es un mero convencionalismo. Poco importa que viniera al mundo en diciembre o en agosto, que fuese rubio o moreno, que muriese con 33 años o con 38. Eso es anecdótico. Lo que de verdad importa es su ejemplo intachable y su mensaje de salvación. Estas Navidades son una muy buena oportunidad para permitirle nacer en nuestro corazón y cambiar nuestras vidas.

Falacia atea: Dios es comparable a los unicornios y otros seres imaginarios.

«Dawkins compara con frecuencia la creencia en Dios con una creencia infantil en Santa Claus o el Ratoncito Pérez, diciendo que es algo que todos deberíamos superar. Pero la analogía es imperfecta. ¿Cuánta gente conocen que empezase a creer de adulta en Santa Claus?» Alister McGrath (teólogo).

En este debate interminable acerca de la existencia o no de Dios, muchos creyentes afirman que los ateístas no pueden demostrar la inexistencia del Señor. Y éstos a su vez responden que resulta imposible probar que un ser imaginario no existe. Por ejemplo, no podemos demostrar la inexistencia de seres de fábula como Santa Claus, los unicornios, los dragones o la tetera voladora, y este hecho no los convierte en seres reales. Igual ocurre con Dios, en opinión del escritor Richard Dawkins.

El articulista de BiblicaMente.org advierte de la trampa que supone comparar a Dios con archiglifos voladores y otros seres de fantasía. La cuestión es que hay algo que resulta indiscutible que sí existe: la realidad; es decir, el Universo, la Tierra, las personas… Por lo tanto, el auténtico quid del debate es argumentar acerca de las causas, de los orígenes, de los fundamentos de ese Universo que está ahí. ¿Qué explicación emplean los ateos para justificar esta realidad que podemos ver?

Dice así: «Y si los creyentes afirmamos que la realidad es originada y sustentada por ‘Dios’, los ateos afirman que la realidad es originada y sustentada por el azar y la necesidad. En el fondo, demostrar la inexistencia de Dios es equivalente a demostrar la posibilidad de que el azar y la necesidad sean capaces de generar el Universo y conseguir un nivel de evolución capaz de producir seres semejantes a los humanos.  Y en esto tampoco los ateos han tenido éxito. Ni lo tendrán   jamás».

¿Qué es más lógico? ¿Pensar que Dios creó el Cosmos o que éste nació él solito por pura casualidad? «Tengo la convicción de que es muchísimo más factible demostrar que el fundamento de la realidad está una entidad inteligente (a la que habitualmente llamamos Dios) que no en la capacidad de la ‘nada’ para generar la existencia del Universo pilotada exclusivamente por el azar y la necesidad (cosa que afirma Stephen Hawking, pero sin aportar demostración)» -añade BiblicaMente-.

Y concluye: «Así, pues, en el futuro evitad el error de pedir la demostración de la ‘inexistencia de Dios’. Mejor solicitar la demostración de que el azar y la necesidad son capaces de generar el Universo (o los Universos). Ésta sí es una afirmación de los ateos, que en buena lógica deben demostrar». El razonamiento es impecable. La realidad existe, de eso no hay duda, y ver en el azar su causa es algo nunca demostrado y además menos racional y menos lógico que la tesis de que haya un Creador.

Para leer  el estupendo artículo original de BíblicaMente pinche aquí.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios es malvado porque creó el mal.

 

Circula en internet un espectacular vídeo publicitario del Congreso Razón y fe que la Universidad de Lima organizó en 2009. En él se ven imágenes en blanco y negro de un maestro de escuela que está hablando en alemán a sus alumnos y les dice que va a probar que si Dios existe es malo. El maestro les explica que si Dios lo ha creado todo, en ese caso también ha creado el mal, lo cual le convierte en un ser perverso. Entonces uno de los niños se pone en pie y le pregunta al maestro si existe el frío. El mentor, sorprendido, le responde que sí, que naturalmente que existe.

El niño le replica que según las leyes de la física el frío no existe, que lo que nosotros entendemos como frío es en realidad ausencia de calor. Acto seguido le pregunta a su profesor si existe la oscuridad, a lo cual responde afirmativamente. Nuevamente el niño le aclara que la oscuridad como tal no existe, que realmente es ausencia de luz y que así como no existe la oscuridad tampoco existe el mal, que Dios no ha creado el mal y éste es el resultado de que el hombre no tenga el amor de Dios en su corazón. El niño se sienta en el pupitre. Su nombre es Albert Einstein.

No sé si la anécdota es real o ficticia. Lo que sí sé es que muchos acusan Dios de malvado porque entre otras cosas creó al demonio. Pero el Señor jamás creó ningún demonio. Creó ángeles y un tercio de los cuales decidió rebelarse contra el orden del Señor. Fueron creados como ángeles pero se convirtieron en diablos por voluntad propia. De igual modo tampoco creó la maldad, que es ausencia de bien. ¿Qué sentido tiene que los humanos nos apartemos voluntariamente de Dios (como hicieron los demonios) y luego le culpemos del mal que se extiende por el orbe?

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El sunami de ateísmo y el fin de los tiempos.

En Europa, un auténtico sunami de ateísmo se abre paso y está arrasando con absolutamente todo. En España el 15% del total de la población es atea, porcentaje que se dispara hasta el 40% en el caso de la juventud. En absolutamente todas las encuestas sobre valores que se hacen a los jóvenes, la respuesta es que conceptos como Dios, religión o iglesia tienen escasa o ninguna importancia sobre ellos. Ahora mismo ya hay naciones en Europa donde hay más ateos que creyentes -en Holanda, el 55% de los holandeses no profesa ninguna religión-. En estados como Chequia o Ucrania se dispara la apostasía sin ningún freno.

En Alemania, la patria del pastor Martín Lutero, uno de cada tres ciudadanos no cree en Dios. A modo de anécdota, contaré que hace unos años en Alzira (Valencia) se montó una iglesia bautista y al cabo de un tiempo tuvo que cerrar por falta de fieles. Alzira tiene 45.000 habitantes. En Francia o Portugal a las parroquias católicas ya sólo acuden ancianos y las catedrales sólo son visitadas por turistas, como si de un museo se tratase. El ateísmo avanza imparable, sin freno ni remisión. Como cuando un buque petrolero naufraga en mitad del mar y una apestosa mancha de aceite de desparrama sin límite y ensucia todo lo que toca.

La fiebre del ateísmo recorre el mundo. En el Reino Unido se hacen campamentos de verano para niños ateos. Los libros de autores antirreligiosos como Michel Onfray o Richard Dawkins son superventas en las librerías de Europa. En España circulan autobuses con carteles que dicen: “Dios probablemente no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Cada vez más personas reclaman a la Iglesia Católica que les borre de sus registros de bautismo. En EEUU los ateos demandan que el lema nacional In God we trust no aparezca en el Capitolio ni en las monedas… ¿Qué es lo que está pasando? ¿Acaso el mundo se está volviendo ateo?

El ateo en su necedad niega a Dios y piensa que el creciente ateísmo es fruto del progreso, que la descristianización de la sociedad es fruto de la modernidad. Se cree muy sabio pero se equivoca. En la Biblia ya se profetizó todo esto. La apostasía generalizada es un signo de la cercanía del fin de los tiempos. Vivimos en el tiempo de la apostasía final y de los falsos profetas. La inmoralidad, los abortos, la homosexualidad, el ateísmo, las falsas doctrinas y la maldad sólo irán en aumento hasta la aparición del Anticristo. El amor de muchos se enfriará y la fe decaerá. Todo esto es necesario que ocurra antes de la segunda venida de Cristo.

Pablo, hablando sobre este asunto, dijo: “¡Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3). Y añade: “Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dijo: «Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará» (Mateo 24:11-12). Los ateos no descubren nada que la Biblia no advirtiera hace miles de años.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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¿Qué quiso decir Jesús con «si tu ojo te hace pecar, arráncatelo»?

«Sabéis que se dijo: No cometas adulterio. Pero yo os digo: El que mira con malos deseos a la mujer de otro, ya está adulterando con ella en el fondo de su corazón. Así que, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti. Más te vale perder una parte del cuerpo que ser arrojado entero a la gehena» (Mateo 5:27-30). Estas palabras salieron de la boca del mismísimo Cristo.

¿Qué quiso decir Jesús con esto? Él hablaba de la lujuria con la que muchas veces los varones miramos a las mujeres, pero en realidad lo hacía extensible a todo tipo de pecados, también los cometidos por las féminas, obviamente. Es evidente que todos los hombres heterosexuales hemos contemplado con deseo a alguna mujer que no es la nuestra más de una vez. Es la naturaleza masculina y quien diga lo contrario, miente. Así pues ¿acaso deberíamos ser todos tuertos? ¿Por qué no predican con el ejemplo pastores y sacerdotes y se arrancan ese ojo que les hace pecar?

Jesús no hablaba de forma literal en este pasaje. Primero, porque Dios, como Padre nuestro que es, no desea nuestro sufrimiento o que nos automutilemos. Y segundo, porque aunque nos arrancáramos los dos ojos, las dos manos y los dos pies aún seguiríamos pecando ya que el pecado es parte de la naturaleza humana y anida en el corazón. Lo que quería decir realmente es que, para evitar pecar, lo que debemos hacer es evitar toda ocasión que nos pueda hacer pecar. Evitando la ocasión evitaremos la trampa. Huyendo de la tentación, no caeremos en el pecado.

Todas las personas tenemos debilidades. Por ello lo que debemos hacer es evitar lugares, situaciones o personas que nos puedan hacer caer. Si tiendes hacia el alcoholismo sería una buena idea que  te alejes de los bares. Si te atrae mucho el juego, no pises un casino. Si  piensas que puedes ser infiel con una persona, mejor  distánciate de ella. Si a través de la televisión es que entra la inmoralidad en tu vida, entonces apágala y lee un libro. Porque más vale renunciar a algo que nos gusta y salvar nuestro espíritu, que a causa de un vicio acabar al final en el infierno.

Fuente: Biblia Traducción Interconfesional 2008.

Brasil: el país del futuro.

El escritor Stefan Zweig escribió: «Brasil es el país del futuro». Muchos, irónicos, añadieron: «Y lo seguirá siendo toda la vida». Lo cierto es que el actual Brasil tiene poco que ver con el de aquellas películas de denuncia social que mostraban a la corrupta policía carioca abusando de los niños de las favelas a finales de los años 90.

Ahora  la corrupción se combate, la pobreza decrece, la economía va viento en popa, la riqueza se distribuye y las diferencias sociales se achican. Tanto es así que Brasil se ha convertido en el gran gigante económico de América del Sur y organizará los primeros Juegos Olímpicos celebrados en Latinoamérica en el año 2016.

Y todo ha sido fruto de la gestión de un presidente honrado, Lula da  Silva. Nunca el país había crecido tanto. El mundo habla de milagro económico brasileño. Ahora la incógnita radica en si se convertirá en una gran potencia o en si naufragará por falta de tecnología y de mandatarios que estén a la altura de Lula.

Brasil es el quinto país en extensión y demografía del mundo, el estado con más católicos de la Tierra pero donde la revolución evangélica ya ha logrado que más del 30% de la población sea protestante. Es una nación con una espiritualidad a flor de piel donde prolifera todo tipo de religiones y sectas y el ateísmo casi no existe.

Brasil es una nación de mujeres calientes, la patria de la samba, el carnaval y la fiesta, el país de los mejores futbolistas del planeta como Pelé o Romário da Souza y cracks del baloncesto como Oscar Schmidt. Una tierra de cantautores como Joâo Gilberto o Caetano Veloso o escritores de la talla de Jorge Amado.

En Brasil el portugués suena tan dulce que enamora. Se respira como en ningún lado gracias al pulmón del Amazonas. Y se juega al fútbol como los ángeles. Brasil es maravilloso, todo el mundo lo sabe, pero ahora es también potencia emergente, un gigante que despierta. Si será algún día el país del presente sólo el tiempo lo dirá.

¿Qué dicen realmente los verdaderos Diez Mandamientos?

Todas las personas que para bien o para mal hemos nacido y crecido en el seno de una sociedad de mayoría católica, estamos familiarizadas con los Diez Mandamientos que, desde niños, nos ha inculcado la Iglesia Católica Apostólica Romana, que son estos:

Los Diez Mandamientos Católicos:

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.

2º No tomarás el nombre de Dios en vano.

3º Santificarás las fiestas.

4º Honrarás padre y madre.

5º No matarás.

6º No cometerás actos impuros.

7º No robarás.

8º No levantarás falsos testimonios ni mentirás.

9º No desearás a la mujer de tu prójimo.

10º No codiciarás los bienes ajenos.

Estos mandamientos son una versión resumida (y falseada) de los auténticos mandamientos que Dios entregó a Moisés y que pueden leerse íntegramente en Éxodo 20: 1-17 y Deuteronomio 5:1-21. Reproducimos ahora, de forma resumida, lo que la Biblia dice:

Los Diez Mandamientos Bíblicos:

1ºNo tendrás otros dioses aparte del Señor.

2º No harás imágenes, no  te postrarás ante ellas ni les darás culto.

3º No tomarás el nombre de Dios en vano.

4º Consagrarás el sábado.

5º Honrarás padre y madre.

6º No matarás.

7º No cometerás adulterio.

8º No robarás.

9º No levantarás falsos testimonios.

10º No codiciarás la mujer ni los bienes de tu prójimo.

* * *

Si comparamos ambas versiones -la católica o falsa y la bíblica o auténtica- encontramos algunas desemejanzas notables. Querría llamar la atención, no obstante, sobre tres puntos. El primero de ellos y más importante es el que hace referencia a las imágenes. Dios prohíbe expresamente en su segundo mandato el venerar imágenes (entendiendo como tal una estatua, figura, o representación gráfica a la cual nosotros vamos a rezar, adorar, confiar  en ella, etc.). Esto, de hecho, constituye el pecado de idolatría que consiste  en rendir culto a alguien o algo distinto del Señor (a causa de este pecado Yahvé castigó al pueblo de Israel en infinitud de veces). La Iglesia Católica decidió eliminar este mandamiento porque choca de lleno con toda la parafernalia de santos, vírgenes y estatuas a las que muchos católicos, de buena fe y por ignorancia, rinden culto en contra de la voluntad misma de Dios.

El siguiente punto sobre el que quería llamar la atención deriva precisamente del anterior. ¿Qué ocurre si eliminas la prohibición de rendir culto de las imágenes? Pues que entonces los Diez Mandamientos se quedan en nueve y por lo tanto el decálogo cojea. Para arreglarlo, el catolicismo romano toma el último mandato bíblico (no codiciar la mujer y bienes de tu prójimo) y lo desdobla en dos (noveno y décimo mandamientos católicos). Por último, destacar que el «consagrar el sábado» del que habla la Biblia y el «santificar las fiestas» de la Iglesia Católica no se contradicen. Hay que tener en cuenta que en un contexto judío el séptimo día de la semana es el sábado pero en el calendario cristiano es el domingo. Poco importa que sea sábado o domingo, ya que la idea principal es que el último día de la semana lo empleemos para rendir culto a nuestro Creador que está en el cielo.

¿La Virgen María fue virgen durante toda su vida?

Agradecimientos a Luis Alberto Saavedra, de Lima (Perú).

El tema que a continuación vamos a abordar es para mí uno de los más difíciles pues a menudo provoca amargas controversias. Advierto que mi intención no es en absoluto polemizar u ofender a nadie. Antes al contrario: me dispongo a escribir este artículo desde el mayor de los respetos y consideraciones que  me merece la que sin lugar a dudas ha sido la mujer más extraordinaria que haya pisado este planeta en toda la historia de la humanidad. Me refiero, como no podía ser de ninguna otra manera, a la Virgen María.

La Biblia cuenta que el ángel Gabriel se apareció a María, una doncella desposada con José, para anunciarle que iba a traer al mundo a Jesús, quien sería llamado Hijo de Dios. María era virgen así que la concepción sería milagrosa. También relata la Palabra que un ángel se apareció en sueños a José, que pretendía abandonarla, para convencerlo de que no lo hiciese pues el hijo engendrado era del Espíritu Santo (Lucas 1:26-38) y (Mateo 1:18-25). Esto es lo que dice la Biblia. Veamos ahora qué dicen los hombres.

Existen dos grandes interpretaciones sobre la virginidad de María: la católica y la protestante. Comencemos por la primera. El Estado Vaticano sostiene la tesis de la virginidad perpetua de María. Es decir que María no sólo era virgen en el momento en el que se quedó embarazada de Jesús por obra del Espíritu Santo sino que siguió siendo virgen durante toda su vida, incluso después del nacimiento de Cristo e incluso a pesar de que, recordemos, era una mujer que estaba casada con el carpintero José.

Esto puede provocar a priori extrañeza (¿qué clase de esposa es la que no se acuesta con su propio marido y la que permanece virgen aun estando casada?). A menudo la explicación más recurrente por parte de la Iglesia Católica es la de que José debía ser un hombre anciano, y por lo tanto sexualmente impotente, lo cual explicaría que no mantuviese relaciones con María. No existe no obstante ni siquiera un solo texto bíblico que pueda sostener esa tesis, por lo queda en el campo de la especulación de los hombres.

La cosa se complica todavía más si vemos que el eclesiástico Tribunal de la Rota -dependiente del Vaticano- considera nulo un matrimonio donde no haya existido la consumación (es decir, que el marido y la mujer se hayan acostado juntos por lo menos una vez). En este sentido, el Tribunal de la Rota puede declarar nulo un matrimonio canónico «si se da impotencia para el acto conyugal tanto por parte del hombre como de la mujer». Y según la tesis católica, José era impotente y  no se acostaba con su mujer.

La Rota también lo juzga nulo «si teniendo suficiente discreción de juicio para entender las obligaciones esenciales del matrimonio y aún queriéndolas cumplir, es incapaz de cumplirlas por una causa de naturaleza psíquica (por ejemplo, es incapaz de guardar la fidelidad, de vivir unido de por vida, de llevar una vida sexual normal, de educar y alimentar a sus hijos, etc)».  No hay ninguna duda de que un matrimonio donde los cónyuges no se acuestan el uno con el otro dista mucho de llevar una vida sexual normal.

Así pues, según la tesis católica María fue virgen durante toda su vida porque su marido era anciano y supuestamente impotente (aunque no exista ningún texto bíblico que lo corrobore). Sin embargo, la propia Iglesia Católica declara nulo de pleno derecho un matrimonio donde no se practique el sexo, por lo que si aplicáramos las propias normas católicas a la pareja que nos ocupa tendríamos que declarar nulo este matrimonio y en consecuencia llegar a la conclusión de que María fue una madre soltera.

La visión protestante del asunto es, en mi humilde opinión, más racional, menos complicada y no contradictoria: María era virgen en el momento de quedarse embarazada de Jesús (es el Espíritu Santo y no un varón quien la preña), pero en el momento de casarse con José ya pasó a practicar una vida sexual normal con su marido (algo que además no sólo no es pecado sino bueno a los ojos de Dios). Esto no invalida el milagro de la concepción virginal de Cristo ni tampoco el matrimonio de María con su esposo.

María no sólo habría tenido una vida marital normal sino que además habría tenido más hijos (y esta vez concebidos de forma natural con su marido y no de forma milagrosa como con Cristo). ¿Pero acaso hay pasajes de la Biblia que sustenten esta teoría? Sí, los hay. Los cuatro evangelistas sostienen en varias ocasiones que Jesús tuvo hermanos y hermanas (Marcos 3:31-35), que éstos no creían en Él como mesías (Juan 7:2-5), e incluso sabemos el nombre de los hermanos varones de nuestro Señor (Marcos 6:3-4).

Lucas 1:34 dice:  “Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón”. En otras palabras, María afirma que no ha tenido relación sexual con hombre alguno. En Mateo 1:25 leemos:  “Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito; y le puso por nombre Jesús”. Aquí la Biblia resalta que José no tuvo relaciones sexuales con María hasta que nació Jesús. O sea que después del nacimiento, sí tuvo sexo. Además se refiere a Jesús como «primogénito», esto es, el hijo mayor. De ser hijo único habría dicho «unigénito».

Yo, personalmente, me inclino más por la visión protestante, la cual considero más sensata, no contradictoria y con base bíblica. En cualquier caso, tanto los cristianos que defienden la virginidad perpetua de María como los que apoyamos la tesis de su virginidad temporal, coincidimos en dos cosas: que la concepción de Jesús fue un fenómeno milagroso al ser María doncella, y que es sin duda una mujer tan pura, tan maravillosa y extraordinaria que fue elegida por el mismísimo Dios para engendrarse en su vientre.

Falacia atea: Ateísmo = desarrollo.

«Me aburren los ateos: siempre están hablando de Dios.» Heinrich Böll.

Una de las mayores falacias ateas que existe es la de pensar que el cristianismo es una rémora del pasado, una suerte de atávica superstición unida a la ignorancia mientras que el ateísmo constituye un signo de progreso, de modernidad. A menudo los ateos argumentan en favor de esta idea que las naciones más modernas y desarrolladas del mundo (las del centro y norte de Europa, fundamentalmente) cuentan curiosamente con muchos ateos.

Y no se puede negar que es verdad. Pero el argumento es equivocado… No es que por el hecho de que había un gran porcentaje de ateos en un territorio es que se consiguió una nación próspera. No, no, no… ¡Es justo al revés! Es precisamente porque se logró una nación rica donde la gente vive bien y tiene de todo es que parte de su población, históricamente cristiana, pasó a ser atea. Es la comodidad la que trajo el ateísmo, no al revés.

Sucede a veces que cuando una persona tiene su casa, su coche, su buen sueldo, sus vacaciones, su televisión de plasma y carece de grandes problemas en la vida se vuelve ateo… Porque desde la mentalidad humana lo fácil es pensar : «Si tengo todo lo que necesito… ¿para qué quiero a Dios? Para nada». Cuando hace décadas en Europa se pasaba hambre, todos creíamos en el Señor… pero ahora que somos ricos lo apartamos de nuestras vidas.

Sin embargo, en los países donde abunda la injusticia y el sufrimiento, la gente se ampara más al Señor, no porque sea inculta sino porque sufre. El literato Víctor Hugo escribió: «los ojos no pueden ver bien a Dios, sino a través de las lágrimas». Y la prueba es que cuando un ateo pasa por una situación límite (un cáncer, la prisión, la ruina…) en no pocas ocasiones se siente desesperado y acude al único capaz de ayudarle en ese instante: Dios.

Es un error común pensar que la gente con cultura debe necesariamente ser atea y la gente sin estudios ser creyente. Es absurdo porque existen sobradas muestras de científicos y catedráticos creyentes y de ateos que son analfabetos funcionales que al final del año no han leído ni un solo libro.  Y viceversa. No, no son los estudios ni la cultura… Es el dolor… Porque mucha gente sólo se acuerda de nuestro Señor cuando sufre y necesita su ayuda.

El ateísmo nunca en toda la historia ha aportado una pizca de desarrollo a una sociedad. Al contrario: allí donde ha imperado el ateísmo de estado, como en Unión Soviética, Cuba o China, ha reinado la miseria, el hambre  y la desolación, así como las persecuciones por motivos ideológicos y las masacres. Porque en el fondo el ateísmo es un movimiento intolerante  y fanático; es la otra cara de la moneda de esas siniestras teocracias de la Edad Media.

Por contra, las naciones del centro y norte de Europa -ésas que tan a menudo algunos ponen como ejemplo de progreso ateo- lograron alcanzar su  prosperidad de la mano de una sociedad abrumadoramente cristiana protestante. Fueron los protestantes (y no los ateos)  los que hicieron rica a Dinamarca, Suecia, Alemania, Islandia…  Y una vez se convirtieron en naciones ricas, es que la gente, por exceso de comodidad, pasó de cristiana a atea.

Buscar la prosperidad material de una patria y el bienestar de su gente es algo bueno y deseable y no resulta incompatible con buscar una prosperidad espiritual. Ahora bien, pobre de aquella sociedad que le dé la espalda a su Creador porque si Él no nos importa, menos aún nuestros semejantes. El día en que los seres humanos desechemos definitivamente al Señor estaremos al fin preparados para subir a las ramas de un árbol y quedarnos a vivir allí.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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