Japón: el imperio del sol naciente.

Japón pasó de medieval a ultramoderno a comienzos del siglo XX. Hoy los nipones son famosos por sus cómics, dibujos animados y films de terror, así como por el sintoísmo, la robótica y la alta tecnología. Es una superpotencia industrial que inunda el planeta con sus productos, la primera economía de Asia y segunda del globo.

Es un pueblo muy inteligente, organizado y laborioso, hasta el punto de que allí las huelgas se hacen trabajando más. Japón es un país cohesionado y patriota: el perfecto hormiguero humano, una suerte de inteligencia colectiva donde importa el grupo pero no el individuo, una nación que actúa en bloque, como un solo hombre.

A principios de los años 90 Japón, con la mitad de tamaño de España, llegó a tener un producto interior bruto equivalente a la mitad del de todo Estados Unidos. No obstante, desde entonces parece haber tocado techo pues atraviesa un duro estancamiento económico que dura ya 20 años y que no tiene un final a la vista.

Pero pese a ser un país rico, muchos jóvenes viven ahora peor que sus padres. Hay además mucha inmoralidad sexual -socialmente bien vista-, altas tasas de suicidio y de ateísmo y una mentalidad de vivir para trabajar. La nación, superpoblada con unos 130 millones de almas, casi no tiene inmigrantes ni espacio para más gente.

Un belicoso Japón hizo sufrir mucho a chinos y mongoles pero también sufrió mucho: los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki en 1945 conmocionaron al mundo entero. A partir de aquello, se pasó de un nacionalismo expansionista a un espíritu pacifista. Japón sigue siendo un imperio, pero ahora exclusivamente comercial.

El imperio sufre además el 20% de los terremotos de todo el mundo, algunos de ellos devastadores como los de 1923 ó 2011. Pero el pueblo nipón, tan cerrado y hermético como poderoso, ya se ha enfrentado a mil y un infortunios y al final siempre vuelve a ponerse en pie, desafiante, con el orgullo de saberse una gran nación.

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Falacia atea: El sunami de ateísmo y el fin de los tiempos.

En Europa, un auténtico sunami de ateísmo se abre paso y está arrasando con absolutamente todo. En España el 15% del total de la población es atea, porcentaje que se dispara hasta el 40% en el caso de la juventud. En absolutamente todas las encuestas sobre valores que se hacen a los jóvenes, la respuesta es que conceptos como Dios, religión o iglesia tienen escasa o ninguna importancia sobre ellos. Ahora mismo ya hay naciones en Europa donde hay más ateos que creyentes -en Holanda, el 55% de los holandeses no profesa ninguna religión-. En estados como Chequia o Ucrania se dispara la apostasía sin ningún freno.

En Alemania, la patria del pastor Martín Lutero, uno de cada tres ciudadanos no cree en Dios. A modo de anécdota, contaré que hace unos años en Alzira (Valencia) se montó una iglesia bautista y al cabo de un tiempo tuvo que cerrar por falta de fieles. Alzira tiene 45.000 habitantes. En Francia o Portugal a las parroquias católicas ya sólo acuden ancianos y las catedrales sólo son visitadas por turistas, como si de un museo se tratase. El ateísmo avanza imparable, sin freno ni remisión. Como cuando un buque petrolero naufraga en mitad del mar y una apestosa mancha de aceite de desparrama sin límite y ensucia todo lo que toca.

La fiebre del ateísmo recorre el mundo. En el Reino Unido se hacen campamentos de verano para niños ateos. Los libros de autores antirreligiosos como Michel Onfray o Richard Dawkins son superventas en las librerías de Europa. En España circulan autobuses con carteles que dicen: “Dios probablemente no existe. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Cada vez más personas reclaman a la Iglesia Católica que les borre de sus registros de bautismo. En EEUU los ateos demandan que el lema nacional In God we trust no aparezca en el Capitolio ni en las monedas… ¿Qué es lo que está pasando? ¿Acaso el mundo se está volviendo ateo?

El ateo en su necedad niega a Dios y piensa que el creciente ateísmo es fruto del progreso, que la descristianización de la sociedad es fruto de la modernidad. Se cree muy sabio pero se equivoca. En la Biblia ya se profetizó todo esto. La apostasía generalizada es un signo de la cercanía del fin de los tiempos. Vivimos en el tiempo de la apostasía final y de los falsos profetas. La inmoralidad, los abortos, la homosexualidad, el ateísmo, las falsas doctrinas y la maldad sólo irán en aumento hasta la aparición del Anticristo. El amor de muchos se enfriará y la fe decaerá. Todo esto es necesario que ocurra antes de la segunda venida de Cristo.

Pablo, hablando sobre este asunto, dijo: “¡Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición” (2 Tesalonicenses 2:3). Y añade: “Pero el Espíritu dice claramente que, en los últimos tiempos, algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:1). Jesús dijo: “Muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:11-12). Los ateos no descubren nada que la Biblia no advirtiera hace miles de años.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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