Una societat encanallada.

Una Universitat d’Estats Units ha fet recentment un estudi que apunta a que en Valéncia els polítics imputats per corrupció no sols no dimitixen sino que damunt la gent encara els vota més. Els nortamericans es fan creus i no entenen cóm pot ocórrer açò. Clar, la diferència radica en que Estats Units és del Primer Món pero Valéncia cada dia es pareix més a Argentina i a les repúbliques bananeres de Subamèrica. Quan un poble tria polítics embrutats per la corrupció, mos trobem davant d’una societat encanallada, que és complice del latrocini i a la que no importa gens que li furten, sempre que els canalles que li espolien siguen dels seus.

Falten hores per a les eleccions autonòmiques i locals i totes les enquestes apunten a que el Partido Popular (PP) tornarà a arrasar, incrementant inclús el número de vots i diputats. Açò no deixa de sorprendre tenint en conter que som l’autonomia més endeutada de tot l’Estat, que els casos de corrupció afloren per totes bandes i que la situació econòmica és crítica, ab la desfeta del teixit empresarial valencià, del sistema financer -que es ven al millor postor-, i de les famílies que es percipiten a l’abisme. I açò és res comparat en els retalls en sanitat i educació que faran els peperos al sandemà de les eleccions. Sempre hi hagut societats en vocació de suicidi.

Este és un poble meninfot que ha perdut l’identitat i que va camí a la desintegració. Ací només hi ha complex d’inferioritat i pasotisme. És un poble sense collons, que ni llig ni coneix l’història ni defén lo seu. És el poble que tot dictador somia governar, tan mans i sumís com un corderet al que pots portar al matader i ni tan sols s’atrevix a rechistar. El poble valencià està enamorat, enchisat, hipnotisat pels cants de sirena del PP. En una democràcia un poble té lo que es mereix i els valencians mos mereixem totes les catàstrofes i bancarrotes que lliurement demà triarem per majoria absoluta. És el fi de festa… el cataclisme final.

Soprén encara més que no hi haja cap força valencianista capaç d’irrompre en les Corts, quan no sols Galícia, Euskadi i Catalunya disponen de forts partits autonomistes sino també Navarra, Astúries, Cantàbria o Canàries per posar alguns eixemples. Pero el valencianisme es troba atomisat en mil capelletes i cadascuna d’elles té el seu particular profeta. Hi ha egos massa grans en un moviment massa menut. La salvació no la portarà cap mesíes sino el treball en equip. Primer cal unir tot el valencianisme cultural, dividit des de la reintroducció dels accents, si volem tornar a tindre algun dia un valencianisme polític i social fort.

Falacia atea: Si hubiera un Dios nos daría pruebas irrefutables de su existencia.

Uno de los argumentos que los ateos repiten con más fuerza es la falta de señales visibles, indiscutibles, acerca de la existencia de Dios. Al fin y al cabo si hay un Creador ¿qué le costaría hacer algo lo suficientemente contundente para que a nosotros, sus criaturas, no nos quedara ni la más mínima duda acerca de que Él existe?

Dice la Biblia que quien viendo la creación niega la existencia de Dios es un necio. Además, también en nuestros días asistimos a algunos milagros cotidianos. Pero o bien la incredulidad humana es demasiado grande o bien esas señales no son lo suficientemente indiscutibles, porque nos seguimos preguntando si Dios existe o no.

Yo soy un gran aficionado a la lectura de tebeos. Uno de mis personajes favoritos es el mutante Magneto, un supervillano cuyo gigantesco poder para controlar el electromagnetismo es sólo comparable a su extraordinaria ambigüedad moral.  Si alguien así existiese en la vida real, podría conquistar el planeta entero en pocas horas.

En la película X Men  III: The Last Stand , inspirada en los cómics de X Men, se puede ver multitud de escenas espectaculares. Una me impactó especialmente: con sólo apuntar con su mano, Magneto arranca de sus cimientos el Golden Gate de San Francisco y hace que sobrevuele la ciudad, flotando como si fuera un globo.

Por supuesto Magneto es un personaje de ficción. Pero si fuese real, si viésemos a alguien capaz de hacer flotar en el aire un puente de miles de toneladas o de otras cosas semejantes… claramente diríamos de él que es Dios…. Porque al fin y al cabo ¿quién más podría tener poder suficiente para obrar prodigios de semejante calibre?

El ser humano tiene hambre de Dios. Anhela contemplar una señal indiscutible que le certifique que hay un Creador. En la lógica humana, hay que ver para creer. Pero Dios no tiene lógica humana. Tiene lógica divina, que funciona justo al revés que la nuestra. Para el Señor hay que creer para ver. Y ahí entra en juego la fe.

Decía el célebre científico Blaise Pascal que cuando Cristo vino al mundo debía obrar milagros lo suficientemente explícitos como para que la gente creyera en Él como mesías pero al mismo tiempo que no fuesen tan exageradamente explícitos como para que absolutamente todo el mundo se percatara de Él que era Dios mismo.

Jehová no es un mago que se saca conejos de la chistera. Él podría hacer que el Golden Gate flotara por encima de nuestras cabezas y otras cosas aún mucho más impresionantes para que no nos quedara ninguna duda al respecto de su existencia. Pero entonces ya no habría lugar para la fe. Y Dios nos pide creer para ver.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Emiratos Árabes Unidos: un reino de reinos.

Emiratos Árabes Unidos (EEAAUU) es un reino de reinos. Se trata de una federación de siete estados soberanos, cada uno con su príncipe o emir: Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fujaira, Ras el Jaima, Saria y Um el Kaiwain. Esta compleja y fascinante alianza de monarquías constituye un insólito sistema político digno de estudio.

Es una monarquía absolutista sin elecciones ni partidos políticos. El gobierno lo desempeña el Consejo Supremo, compuesto por los siete emires. Por tradición, el cargo de presidente  recae en el emir de Abu Dabi y el de primer ministro en el de Dubái, los dos países más grandes y poderosos de la pequeña federación de emiratos.

Pese a su reducido tamaño, EEAAUU es de los principales productores mundiales de petróleo y gas natural. De hecho, cuenta con recursos por lo menos para cien años. Pero los emiratís son bastante más inteligentes y pragmáticos que la mayoría de estados vecinos del Golfo Pérsico y ya se preparan para un futuro sin oro negro.

Están pasando de una economía monocultivo a una diversificada, con industria, alta tecnología y turismo (destacables son sus islas artificiales, como Burj al-Arab y Palm Islands). Esto, además de su posición favorable a Occidente, le ha valido al país islámico para ser calificado como el Hong Kong o el Singapur de Oriente Medio.

Los EEAAUU se independizaron de Gran Bretaña en 1971. Abu Dabi, Ajmán, Dubái, Fujaira, Saria y Um el Kaiwain fueron los miembros fundadores, a los que se sumó Ras el Jaima un año después. En 1968 se buscó una unión con Qatar y Baréin, pero finalmente estos emiratos se independizaron y siguieron su propio camino.

Aunque hablamos de un desierto que en verano alcanza los 50º de temperatura, esta monarquía federal cuenta con cuatro millones y medio de habitantes, de los cuales más del 80% es población inmigrante (que trabaja en semiesclavitud) atraída por las opertunidades que ofrece uno de los países con mayor nivel de Asia.

Costa de Marfil: el botín del cacao.

Costa de Marfil fue colonia francesa desde 1893 a 1960. Al menos, oficialmente. Y es que Francia aún actua como potencia colonizadora, sirviéndose de políticos-marionetas. Costa de Marfil es el primer productor mundial de cacao y un bocado suculento para la opresora Francia, que impide a los marfileños ser realmente libres.

El nacimiento de Costa de Marfil como estado independiente va vinculado al presidente Houphouët-Boigny, para algunos un títere de Francia, para otros el padre de la nación. Boigny mejoró la economía y condiciones de vida de la población y creó un sentimiento de «marfileñidad» para unir a las 60 etnias del país.

Los conflictos internos son sobre todo religiosos. Costa de Marfil tiene un 30% de inmigración; el 70% de la cual es musulmana, lo cual está transformando en islámico un país que históricamente fue cristiano y animista. La población mahometana acostumbra a quemar iglesias y asesinar cristianos en el norte del país.

A causa de las diferencias religiosas y étnicas, Costa de Marfil es un estado débil y poco cohesionado, lo cual lo convierte en presa fácil del colonialismo francés. Tras los golpes de estado, guerras civiles o elecciones fraudulentas, siempre se esconde un choque entre los colaboracionistas de Francia y los que desean cortar lazos con París.

Económicamente, el país es referente mundial en la exportación de café y cacao y dispone de una notable industria minera, petrolífera y de telecomunicaciones. Es uno de los estados más prósperos de África Occidental, pese a lo cual sigue existiendo esa gran pobreza y desigualdad social características del Tercer Mundo.

La Guerra Civil de 2002 a 2007 y la de 2011 entre los partidarios del líder cristiano Laurent Gbagbo y los del líder musulmán Alassane Ouattara han mermado notablemente la economía de los marfileños y han abierto una brecha insalvable entre el norte musulmán y el sur cristiano que de hecho ha partido la nación en dos.

Líbano: de la Suiza mediterránea al infierno islámico.

Hablar de Líbano es hablar de una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad. En la Biblia encontramos textos que ensalzan la soberbia calidad de su madera. Y es que los cedros del Líbano son mundialmente famosos, hasta el punto de ser el emblema nacional  que figura en la bandera de la milenaria nación.

Líbano es un añejo crisol de culturas y a la vez un ejemplo vivo del fracaso de la multiculturalidad. Actualmente, el 54% de libaneses son musulmanes y el 40% cristianos, principalmente maronitas. Los primeros son prosirios y los segundos buscan el apoyo de Israel. El choque de civilizaciones ha devastado el diminuto país.

Las Falanges Libanesas de Pierre Gemayel se opusieron al colonialismo francés y Líbano se independizó en 1943. Hasta los años 70, fue el centro financiero más importante de la región. En aquella época gobernaban los cristianos y la patria era conocida como la «Suiza mediterránea» o el «París de Oriente Próximo», entre otros.

Pero entonces llegó la guerra civil libanesa (1975-1990) que enfrentó a las dos comunidades religiosas y que acabó con la victoria final de las huestes de la media luna. Actualmente, la república se encuentra hecha pedazos, gobernada por la organización terrorista islamista Hezbolá y bajo la permanente tutela de la vecina Siria.

Como todos los estados pequeños, Líbano ha sufrido el colonialismo. De Turquía y Francia ayer, y de Siria, Irán e Israel hoy. Los magnicidios de Kamal Jumblat (1977), Bashir  Gemayel (1982), Rafik Hariri (2005), Pierre Amine Gemayel (2006) y la guerra contra Israel (2006) han fracturado un estado ya frágil.

Líbano es, en definitiva, un estado fallido, un país sujeto con alfileres, un barril de pólvora siempre a punto de explotar, un pueblo dividido por fanáticos religiosos de ambos bandos que predican el odio que hace imposible la convivencia. Y es la prueba de que cuando el islam llega al poder, acaba con la prosperidad y la libertad.

¡Dios salve a Hungría!

¿Qué pasa cuando los cristianos votan por un partido genuinamente cristiano? Pues que se promulgan leyes cristianas. Llegan de Hungría noticias alentadoras de cómo una nación puede rebelarse en medio de una Europa atea, inmoral y relativista. Recientemente se ha modificado la Constitución Húngara gracias a los votos del partido conservador Fidesz del primer ministro Viktor Orban, que gobierna el país con una mayoría de casi tres cuartas partes del Parlamento nacional.

El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es «la unión de un hombre con una mujer», no penaliza expresamente la discriminación por motivos de orientación o sexual y llama a proteger al ser humano desde el momento de la fecundación. O sea, que el aborto, la investigación con células madre embrionarias, el gaymonio y el lesbimonio se van al carajo. El país pasará de llamarse «República Húngara» a «Hungría».

«Que Dios bendiga a los húngaros». Con este simbólico saludo comienza la Constitución magiar, que entrará en vigor en 2012. Por supuesto, esto no ha sentado nada bien en esa camarilla de masones y anticristianos que es la Unión Europea (UE), que se rasga las vestiduras por la nueva Carta Magna aunque por otro lado, jamás llamó la atención a Hungría por ser la Meca del cine porno. Confío en que el pueblo húngaro no se arrodille ante las presiones fascistas de la UE.

El primer ministro Orban es un gran hombre, muy valiente (pues se enfrenta nada menos que a Alemania) y estará en mis oraciones por lo que ha hecho en su país. Ojalá tuviésemos en toda Europa más políticos íntegros como él. Por desgracia, aquí los cristianos votan por partidos políticos que fomentan el aborto, la telebasura y el homosexualismo. Es por ello que un gigantesco maremoto de inmundicie se abre paso a través de nuestras ciudades y barrios para inundarlo todo.

Católicos  y evangélicos deben unirse en defensa de los valores cristianos que  le son comunes (obviamente, en el resto de cosas no) porque existe, de hecho, una alianza (antinatura, pero alianza) de ateos y musulmanes para descristianizar Europa. Es muy triste que el voto católico o el evangélico no se diferencie en nada del voto ateo, homosexual o islamista. Si no empezamos a votar en conciencia, muy pronto los cristianos seremos perseguidos y hasta encarcelados por nuestra fe.

De luna de miel.

Casarse es una de las decisiones más importantes de la vida. Ayer cumplí con uno de mis sueños de infancia; casarme con una buena mujer. Espero poder formar un hermoso hogar y fundar una gran familia con la ayuda de Dios. De momento, me encuentro disfrutando de mi luna de miel. Actualizaré el bloc dentro de unos días.

Valéncia o Espanya.


Valéncia o Espanya. Fèrtils terres d’arrossars i tarongers o una estèril planura plena de matolls treta de Mad Max. Un païsage replet de vida i esperança o un digne d’un holocaust atòmic. Mamprendre una empresa o viure dels subsidis. Currar prop de casa o nàixer en la maleta baix del braç. Parlar castellà, valencià i anglés o a mí me habla usted en cristiano. Jaume I el Conquistador o Felip V Cremar Falles o torturar bous. Els Moros i Cristians o la Feria de Abril. Treballar o fer palmes en un bar. Francesc de Vinatea o Zapatero. Decidir el nostre propi destí o que el decidixquen per mosatros des de Madrit i Barcelona. La RACV o la AVL. Valéncia C.F. o Real Madrit. El Palleter o Rita Barberà. Acollir al foraster o ni una gota d’aigua per als valencians. Valencià en les escoles o països catalans. El segle XV o un país de caspa i pandereta.  Ofrenar noves glòries a Valéncia o l’espoli fiscal. Un poema d’Ausias March o el soroll d’escopir quan pronuncies la jota. Cultura o analfabetisme. Civilisació o barbàrie. Primer Món o Tercer. Un Estat Valencià o una comunitat autònoma. Ser lliures o ser esclaus.

Lo confieso: soy culpable.

Una de las cosas que hace diferente a la Palabra de Dios de otros libros llamados sagrados es que en la Biblia no se esconden las debilidades y flaquezas humanas de sus personajes. Incluso los más devotos creyentes aparecen retratados con el estigma del pecado, lo cual les hace, naturalmente, mucho más creíbles y humanos.

Cuando leo la Santa Biblia me siento identificado con muchos de sus personajes, aunque no siempre sea para bien. Me siento muy cercano a Pablo porque, como él, pasé de perseguir a Cristo a seguirle y amarle. También a Tomás, quien tenía una fe tan pequeña, que en ocasiones necesitaba ver para creer.

Admiro mucho a Mateo, quien escribió, para mi gusto personal, el más completo y apasionante de los cuatro Evangelios. Admiro su obra y el día que vaya al Cielo pienso pedirle un autógrafo. También me siento bastante próximo al apóstol Pedro, que era un cobarde pero que al mismo tiempo amaba grandemente a Jesús.

Me siento cercano a Jonás, quien era duro de corazón. Y a Jeremías, un aguafiestas que anunciaba verdades horribles que nadie quería oir. También al publicano, que imploraba a Dios que le perdonara por sus pecados. No me gustaría parecerme al fariseo que se creía mejor que los demás o a Judas Iscariote.

¿Qué podemos aprender de los personajes  bíblicos? Que Dios no busca superhéroes, sino personas normales y corrientes que, incluso con sus defectos y miserias, estén dispuestos a seguirle, a arrepentirse de sus pecados y dar un giro de 180 grados en sus vidas para caminar por el camino recto que nos marca el Señor.

En estos días de Pascua, en que rememoramos que Jesús murió en la cruz para salvarnos de nuestros pecados, no me queda más remedio que pedir perdón a Dios. Porque soy pecador, y porque mis rebeliones son los clavos que atravesaron sus manos  y pies, y la lanza que hirió su costado. ¡Perdóname, Señor mío y Dios mío!

Siria: el sueño nostálgico del panarabismo.

La República de Siria es la nación heredera del histórico Reino de Damasco. Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo. Allí vivió el patriarca Abraham y allí se dirigía Saulo cuando el Mesías se le apareció. En torno a esta ciudad milenaria orbita la actual Siria, un actor clave en el mapa de Oriente Próximo.

El sirio es un estado inestable y convulso, donde falta un proyecto nacional que cohesione el país. Ha tenido monarquía, república y dictadura y con los tres modelos ha funcionado mal. Ha padecido infinitud de gobiernos volátiles y golpes de estado, también guerras con Israel así como el colonialismo de Turquía y Francia.

Los sirios se sienten más árabes que sirios y sueñan con el panarabismo. De hecho, Siria se fusionó con Egipto y ambos crearon la República Árabe Unida, que duró de 1958 a 1961 (y cuya bandera aún conserva como propia Siria). Con posterioridad, se planteó fusionarse con Egipto e Irak pero nuevamente el intento fracasó.

En los últimos decenios ha proliferado, no obstante, un creciente nacionalismo expansionista que habla de la Gran Siria, que incluiría la anexión de Líbano. Los sirios apoyaron al bando musulmán que finalmente venció la Guerra Civil Libanesa (1975-1990) y que transformó la «Suiza mediterránea» en un satélite sirio.

Desde 1963 el Partido Baas ha gobernado el país bajo la declaración del estado de emergencia y desde 1973 el presidente de Siria ha pertenecido a la familia Assad, que controla la nación como si de su cortijo privado se tratase. Es una feroz autocracia islamosocialista donde la represión y la falta de libertades son la norma.

Siria es una dictadura de opereta, un país medieval cuya economía se basa en la agricultura y en una modesta extracción petrolera y gasística. A su vez, es un foco de tensión porque financia el terrorismo, interviene en asuntos libaneses y forma junto con Irán y Líbano un triunvirato que sueña con un Oriente Próximo sin Israel.

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