Balochistán: un pueblo en pie de guerra.

Enclavada en el sur de Asia hay una nación olvidada que guerrea por ser libre: Balochistán. Se trata de un pueblo en lucha de unos doce millones de almas disperso entre Pakistán (8 millones), Irán (3 millones) y Afganistán (200.000) y que sueña con romper las cadenas de la opresión y poder conformar un estado propio.

El nacionalismo baloch, de inspiración marxista, sostiene que los musulmanes no son una nación (el criterio opuesto a la fundación de Pakistán) y que la identidad étnico-lingüística es más importante que la religiosa. Es un pueblo muy antiguo, de clanes y tribus, de pastores nómadas que habitan las montañas desde hace siglos.

El conflicto no viene solamente por diferencias lingüísticas y culturales sino también económicas. Pakistán margina a propósito a Balochistán, que recibe una porción ínfima de las riquezas del país, para mantenerla en el subdesarrollo. Además, Islamabad efectúa ensayos con armas nucleares en el norte de la provincia.

Hasta la fecha ha habido cinco sangrientas guerras de guerrillas contra Pakistán para crear un estado independiente  (en 1948, 1958-59, 1963-1969, 1973-1977 y desde 2004 hasta hoy) y una contra Irán (2003 a 2009).  El baloch es un pueblo sin amigos, al que sólo India ayuda para debilitar desde dentro a su eterno gran rival.

Un Balochistán independiente tendría el tamaño de la Península Ibérica aunque estaría escasamente poblado por lo árido, escarpado y montañoso de la región así como por la escasez de agua. Pero dispondría de un valor geoestratégico enorme (acceso al mar y frontera directa con las repúblicas de Pakistán, Afganistán e Irán).

A los baloch les ha sido negada una patria, su lengua y cultura son perseguidas, miles de ellos han sido masacrados y otros tantos se han exiliado, sufren una represión bárbara, son oprimidos a diario… El genocidio prosigue y mientras, el mundo mira a otro lado. Es sólo otro conflicto olvidado. Es sólo otro pueblo sin amigos.

Una historia de fe.

Amic llector, permeta’m contar-li una historia. A finals del segle XIX, existia una chicoteta nacio independent: la Republica del Veneto. En segles anteriors va tindre una historia gloriosa en el context d’Europa pero just en aquells moments era ya una republica decadent i debil militarment. Era el temps de l’unificacio italiana i en 1886 fon anexionada militarment per la en aquell moment naixent Italia.

Per a llegitimar l’invasio es celebrà un referendum delirant a on es plantejava pertanyer o no a Italia. No hi hague secret de vot (els ciutadans tenien una urna per al sí i una atra per al no, i havien de depositar la papereta en una de les dos baix l’estricta mirada de la policia italiana), la propaganda electoral acusava de traïcio als defensors del no i el reconte de vots fon un frau. El resultat se’l pot imaginar.

De la nit al mati els venecians passaren a ser italians i la llengua veneciana un dialecte de l’italià. Durant més d’un segle Italia cantà als venecians una canço que mosatros coneguem be: que si el venecià és un dialecte perque ho diuen totes les universitats del món, que si penses lo contrari  eres incult, que el venecià fòra de Venecia no val per a res, que quina sort compartir un idioma ab molts millons de parlants…

Molta gent començà a avergonyir-se de les seues arraïls pero un chicotet grup de patriotes continuà tot este temps reivindicant la veritat: associacions culturals que defenien el venecià, poetes que escrivien en venecià en lloc d’en italià, pares que s’encabotaven en transmetre als seus fills una llengua que tot lo món deya que no existia… Molts moriren durant eixe segle llarc pero gracies ad ells l’idioma no va morir.

Estem acabant l’historia i té un final feliç: el 28 de març de 2007 el Consell Regional del Veneto reconegue oficialment al venecià com un idioma independent i no com un dialecte. El proces d’anexio llingüistica tocava a la seua fi. Ara el venecià s’estudia en les escoles i els chiquets el parlen de nou. I tot gracies a que des del segle XIX fins al XXI un grapat de patriotes dedidi no donar-se per vençut.

Germans, que ningu es desmoralise per la trista situacio actual. La Batalla de Valencia no ha acabat. No hem perdut encara. No mentres sigam lluitant. Potser el nostre paper en l’historia nomes siga passar el testic a la següent generacio, confiant en que arribe el dia en que es faça justicia. Yo sé que algun dia el valencià tornarà a ser reconegut de nou com un idioma oficial. Yo pose la mà en el foc per ell.

Mosatros mos desmoralisem perque portem 30 anys de substitucio llingüistica. Pero són moltes les llengües que han patit el mateix calvari en torn a un segle (croat, litua, eslovac, ucranià…) i ahi estan. Més vives que mai. Una de tantes, l’aranes, de la qual deyen que era dialecte del catala fins a 1990. Si els aranesos, que són quatre gats, han pogut vencer ¿no podrem els valencians? Fe, germans, fe.

FONT: SOM nº 253. Març 2012.

Cuba: la isla cárcel.

Cuba fue hallada en 1492 por el mismísimo Cristobal Colón, descubridor de las Américas.  Por centurias fue una colonia del Imperio Español y sufrió el expolio y latrocinio de sus riquezas en favor de Madrid. Con la Guerra de Cuba de 1898, España perdió sus últimas colonias y la isla fue anexionada por los Estados Unidos.

En 1902 se independizó de Washington. Por entonces, era la tercera economía del continente, una potencia azucarera que exportaba a todo el mundo. Los inicios políticos del nuevo estado fueron convulsos. De 1952 a 1959 gobernó el dictador Fulgencio Batista. Muchos negocios cubanos estaban entonces en manos de gringos.

En 1959 triunfó la revolución marxista en el país de la mano de los guerrilleros Ernesto Che Guevara y Fidel Castro, a la postre autócrata de la isla por medio siglo. Fidel nacionalizó las empresas norteamericanas que operaban allí, y en represalia EEUU sometió a la patria a un bloqueo comercial que perdura aún hoy.

La utopía comunista se convirtió en infierno. Hoy Cuba es un estado totalitario y miserable donde las mujeres se prostituyen para sobrevivir. Es un estado policial donde la mitad de la población vigila a la otra media, una isla cárcel de la que es casi imposible escapar aunque muchos, desesperados, intenten llegar a Florida en balsa.

Fidel ha logrado éxitos en la sanidad pública y la alimentación infantil, pero eso no es excusa para violar derechos humanos. En el campo de la cultura, la perla del Caribe ha dado grandes nombres a la humanidad: José Martí, José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante, Celia Cruz

Todo es atrasado allí. Es como si hubieran paralizado el tiempo y se hubieran quedado atrapados en los años 50. Mientras, los cubanos bailan salsa y beben ron para olvidar. No sabemos qué planea para el futuro el actual dictador Raúl Castro pero el sufriente pueblo ya no aguanta más. Está desesperado por ser libre.

¿Camina Estados Unidos hacia el fascismo?

No me considero uno de esos progres de salón que sienten un odio patológico hacia Estados Unidos (EEUU) y apoyan a cualquiera que sea antiamericano, no importa si nazi, comunista o talibán. Yo no soy estadounidense, pero he de decir que me considero hasta cierto punto proamericano en el sentido de que históricamente EEUU ha sido una nación de libertades y la gran defensora de los valores occidentales. Puestos a que haya una superpotencia que rija los destinos del mundo, prefiero mil veces a EEUU antes que a la Unión Europea (UE) o a China.

Vengo observando una peligrosa deriva totalitaria en EEUU bajo el gobierno del presidente Barack Obama. La persecución que el editor de Wikileaks, Julien Assange, está sufriendo es vergonzosa. Las acusaciones de violación y abuso sexual parecen una campaña orquestada por la CIA para encarcelar al hombre que ha destapado los sucios secretos de estado del país. Esto es mucho peor que la caza de brujas de Hollywood en los 50. Estamos viviendo otro caso Dreyfus. ¿Permitiremos que un hombre inocente vaya a prisión? El caso Assange pasará a la historia.

Obama, ese extraño Nobel de la Paz, no sólo no ha cerrado la cárcel de Guantánamo sino que ha guantanamizado toda su patria. Con la Ley de Autorización de Defensa Nacional, se puede detener a cualquier estadounidense de forma indefinida sólo porque haya «sospechas de terrorismo». Detención indefinida. Sin abogado. Sin cargos. Sin juicio. Sin derechos. Una cadena perpetua con tortura incluida para cualquiera que sea «sospechoso de terrorismo». Es decir, manifestantes antisistema, periodistas molestos, activistas de internet…

Finalmente, la ley SOPA. Con la excusa de proteger derechos de autor, se pretende imponer la censura en internet. Al Gobierno realmente le da igual si tú te descargas un disco de Madonna. Lo que quiere es controlar la información, ahogar las protestas, acabar con cualquier oposición ciudadana. Si sale adelante esta ley, el solo hecho de que uno incluya una foto sin permiso del autor en su blog será suficiente para cerrarle la página web. Sin tribunales. Sin juicios. Sin nada. Es la ley mordaza. Es la vuelta a la censura previa. Es el fin de un internet libre.

Y la falta de un apoyo más firme y decidido a Israel frente a la amenza totalitaria de un Irán nuclear es la guinda del pastel. Estoy decepcionado con el presidente Obama. Creo que el norteamericano es un gran pueblo y Estados Unidos una gran nación. Por eso la ciudadanía debe luchar por sus derechos e impedir que su libertad sea secuestrada por una élite plutocrática que pretende instaurar el fascismo. Los norteamericanos tienen que volver a sus raíces fundacionales si de verdad quieren que Estados Unidos sea de nuevo una nación admirada por el mundo.

Noruega: el Primer Mundo del Primer Mundo.

Noruega perteneció primero a Dinamarca y luego a Suecia durante demasiado tiempo. Los noruegos eran el eslabón más débil de la cadena, por lo que, irritados, decidieron independizarse de ambos reinos y la jugada no les ha podido salir mejor. En el último medio siglo, la economía nacional se ha disparado como un misil.

Su riqueza no para de crecer. Ya es el segundo país del mundo en renta per cápita y el primero en índice de desarrollo humano. Es también el tercer mayor exportador de petróleo del globo. El dinero que obtiene del oro negro se destina al ahorro para garantizar las pensiones y el futuro de la nación en tiempo de vacas flacas.

Noruega es un ejemplo de que se vive mejor fuera de la Unión Europea (UE) que dentro. Su estado del bienestar es envidiable, precisamente porque sus intereses no están teledirigidos desde Bruselas. Los impuestos son altísimos pero a cambio la ciudadanía goza de una gran protección social. Es el Primer Mundo del Primer Mundo.

Se trata de un país de bosques nevados y fiordos de ensueño repleto de recursos y poblado por sólo cinco millones. La gente es tan educada que nunca interrumpe a su interlocutor en una conversación y espera a que finalice antes de contestar. Es el país más pacífico y seguro de la Tierra, la gran superpotencia olímpica de invierno.

El idioma noruego tiene dos normativas escritas oficiales: el noruego bookmal y el ninorsk. El primero es un lenguaje artificial plagado de danesismos que deriva de la época en que Dinamarca gobernaba el país con la complicidad de una burguesía colaboracionista. El segundo coincide con el habla natural del pueblo llano.

Pero no es oro todo lo que reluce. Noruega es famosa, junto con Japón, por cazar ballenas en peligro de extinción con la excusa de la ciencia. Y el clima es de frío polar. Pese a todo, es una gran nación. Algunos de sus hijos más ilustres son el escritor Henrik Ibsen, el explorador Roald Amundsen o el pintor Edvard Munch.

Una reforma laboral positiva y necesaria.

El Gobierno de España, con el presidente Mariano Rajoy a la cabeza, ha aprobado estos días por vía decreto una reforma laboral muy ambiciosa. La nueva ley abarata el despido de los trabajadores. Pasamos de 45 días por año trabajado con un máximo de 42 mensualidades a 33 días por año con un máximo de 24 mensualidades en el caso de despido improcedente. En el despido procedente (que podrá darse si la empresa tiene tres trimestres seguidos de merma de ingresos) el empleado percibirá 20 días por año trabajado con 12 mensualides de máximo.

Mucha gente ha puesto el grito en el cielo y se lamenta del abaratamiento del despido. Yo, sin embargo, considero que se trata de una reforma audaz que puede tener efectos positivos a medio y largo plazo. El problema no es tanto que una persona que tiene trabajo lo pierda sino la práctica imposibilidad que hay en estos momentos de encontrar otro. Tenemos 5.300.000 parados, con una tasa de desempleo total del 23% de la población activa y 45% de la juventud. Y creciendo. Hay que tomar medidas, por dolorosas que éstas sean, para atajar este sunami de paro.

Mi opinión es que a corto plazo la reforma va a ser muy negativa, en el sentido de que va a provocar más despidos y disparar todavía más el paro. Pero a medio y largo plazo encuentro que puede resultar beneficiosa. Pienso que la nueva ley tiene dos aspectos muy positivos: que en tiempo de crisis ayuda a que una empresa no desaparezca y que en tiempo de bonanza incentiva la contratación. Además, los trabajadores tendrán derecho a 20 horas anuales de formación a cargo de la empresa, lo cual les ayudará mucho a reciclarse y adaptarse a nuevos retos.

Veamos el primer aspecto. ¿Qué es mejor? ¿Que una empresa de 50 empleados ahogada por las deudas despida a 43 y se quede con una plantilla mínima? ¿O que por no poder pagar los elevados costes del despido, al empresario no le quede más remedio que cerrar su negocio? En el primer caso, la empresa sigue existiendo y eso le permitirá volver a contratar en el futuro (pasar de 7 empleados a 15, 20 ó 50) cuando la economía remonte el vuelo. En el segundo (lo que pasaba hasta ahora) la empresa nunca más volverá a contratar a nadie  porque deja de existir.

El auténtico problema no es tanto el aumento del paro como la destrucción de empresas. Esto segundo es mucho más grave porque dificulta la recuperación. Y ahí entra el segundo aspecto positivo de la ley: si antes, en tiempo de bonanza, un empresario no se atrevía a contratar indefinidamente por lo oneroso del despido, ahora es más probable que lo haga. Habrá quien diga que de qué sirve tener un contrato indefinido si te pueden echar por cuatro duros en cualquier momento. Precisamente por eso mismo es más sencillo que te vuelvan a contratar en otra parte.

Este es el modelo de Estados Unidos y de muchos países desarrollados, donde gracias (en parte) al despido barato es fácil encontrar empleo y las tasas de paro son bajas. Se ha desatado una gran polémica porque la reforma permite despedir por absentismo laboral (así sea justificado, como una enfermedad). Yo no creo que un trabajador disciplinado y de alto rendimiento deba temer. Si su jefe lo despide por estar enfermo es imbécil. Otra cosa son los vagos y los inútiles que van al trabajo a pasar el rato. Ellos sí deben preocuparse. Y de ésos en Ejpaña hay muchos.

La reforma no obstante se queda corta porque no entra en el problema de raíz del Estado: la falta de productividad. No toma medidas como reducir los festivos, adoptar la jornada continua (y desterrar de una vez por todas la partida) o pasar de un modelo productivo basado en la mano de obra barata en uno basado en la tecnología. He ahí la madre del cordero. Ni una sola medida fiscal para incentivar la industrialización, la tecnología, la inversión en I + D. Tampoco aplica un contrato único para acabar de una vez con el cáncer de la temporalidad en España.

No considero que la nueva ley, por sí sola, vaya a generar empleo. Para ello se necesitan además otras medidas como una reforma financiera que deje bancos saneados para que fluya el crédito a empresas y familias, una reforma migratoria que impida que España con un 23% de desempleo siga recibiendo inmigración (no tiene sentido importar parados suplementarios) y una política orientada al crecimiento económico y no tanto a una austeridad que está destruyendo a la clase media. La reforma tiene luces y sombras, pero en su conjunto es un paso adelante.

Hungría: de La Meca del porno a la revolución conservadora.

«Que Dios bendiga a los húngaros». Con este simbólico saludo comienza la Constitución Húngara, que fue reformada en 2011. Es el fruto de la revolución conservadora liderada por el primer ministro Viktor Orban, cuyo partido, el Fidesz, gobierna con una mayoría  de casi tres cuartas partes del Parlamento magiar.

El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es “la unión de un hombre con una mujer”, no penaliza expresamente la discriminación por orientación sexual y protege al ser humano desde el momento de la fecundación, lo que impide la eutanasia y el aborto.

Hungría ha pasado en poco tiempo de ser conocida en el planeta entero por ser La Meca del cine porno a reivindicar los valores morales cristianos. A la Unión Europea (UE) le encoleriza que en el corazón mismo del continente haya un país que invoque a Dios en su constitución y que defienda su soberanía por encima de todo.

Este pueblo remonta su origen, posiblemente mítico, a Atila, rey de los hunos. El primer rey húngaro, István I, impulsó el cristianismo. El país formó parte del Imperio Austro-Húngaro que controló Europa central, hasta que en 1918 obtuvo su independencia nacional. Su extraña lengua está emparentada con estonio y finés.

Hungría es un país de tradición cultural y musical muy arraigadas. Algunos húngaros ilustres son Franz Liszt, Farenc Puskas, Imre Kertész, Albert Szent-GyörgyiErno Rubik, Denés Gabor Oscar István Szabó. Su capital, Budapest, bañada por el Danubio, es la unión de las ciudades Buda y Pest.

El nacionalismo húngaro reivindica una Europa de los pueblos frente a una mundialización que quiere arrasar las identidades patrias, y la vuelta a la moral frente a la masonería de Bruselas.  Es la revolución conservadora. ¡Quién iba a decir que en el siglo XXI una Carta Magna invocaría Dios en una Europa tan atea!

Por qué escribo las cosas que escribo.

En nuestra sociedad hay mucha gente que busca la competencia. Eso les motiva y ayuda a superarse. Y me parece bien si les resulta útil. Pero yo personalmente, como autor, no persigo competir contra nadie. No lo busco, ni me motiva. Me limito a escribir acerca de las cosas que a mí me interesan. Y no me importa si esos temas le interesan solamente a una minoría de gente o incluso a nadie. Porque me interesan a mí, y esto es lo que realmente me importa. Por eso escribo lo que escribo.

Hay literatos que buscan la gloria y para ello cuentan lo que la gente quiere oir, lo cual suele ser sinónimo de éxito. Yo en cambio prefiero un lector inteligente a mil idiotas. Digo lo que la gente NO quiere oir, o sea que imagina mi popularidad. Atacar los tabúes de lo hipócritamente correcto tiene un precio. Una minoría de gente aprecia lo que haces, agradece encontrar algo de sinceridad en medio de una sociedad tan falsa. Pero la gran mayoría o no te entiende o simplemente te insulta.

Como autor me gusta aportar algo nuevo. Si se me ocurre escribir un libro y me entero de que ya existen otros parecidos en el mercado, desisto de hacerlo. ¿Para qué repetir las cosas que otros han dicho antes? Yo prefiero buscar una óptica nueva, sorprender con algo distinto. No hablo de ninguna innovación radical ni mucho menos, porque desde el Antiguo Egipto no hay nada nuevo bajo el sol, pero siempre puedes dar un giro de tuerca, enfocar cosas viejas desde un ángulo nuevo.

Escribo lo que me gustaría leer. Es decir, si hubiera otra persona que contara lo que yo cuento, entonces simplemente me limitaría a leerle y no redactaría nada. Me interesa tan poco el tema comercial que en ocasiones paso directamente de los editores y distribuidores y prefiero colgar mis obras en internet, para que se las descargue gratuitamente quien lo desee. Habrá quien lo considere estúpido por mi parte y que diga que pierdo dinero. Yo en cambio prefiero pensar que gano lectores.

Cuando alguien escribe en una lengua minoritaria y en peligro de extinción como el valenciano es de cajón que no busca fama ni dinero sino que le mueven otros valores. A mí no me interesa ser el número uno de ventas ni ganar el Nobel ni que mi careto salga en la portada del Newsweek. Todo eso es vanidad de vanidades. Lo que realmente me estimula es contribuir a preservar y fortalecer una cultura amenazada de la que me siento profundamente orgulloso. Busco defender mis raíces.

También escribo en castellano, una lengua de masas ciertamente, pero sobre temáticas tan minoritarias que a veces dudo que puedan resultar de algún interés para alguien.  Yo escribo porque siento la necesidad de hacerlo. No me importa si tengo muchos o pocos lectores. O ninguno. Si me dijeran que todo lo que hago se guardará  en un cajón bajo siete llaves y que nunca nadie lo leerá jamás, aún así, yo  seguiría escribiendo sin cesar. Porque lo necesito. Escribir es una droga para mí.

Baréin: el vigilante de Ormuz.

Baréin es el país más pequeño del Golfo Pérsico, con alrededor de un millón de habitantes, pero su importancia estratégica excede con creces su tamaño. Su privilegiada posición geográfica no ha pasado desapercibida para las grandes potencias. Ayer los británicos y hoy los americanos mantienen allí un gran flota naval.

Sus reservas petrolíferas son limitadas pero desde allí se puede vigilar el estrecho de Ormuz, entre Irán y Omán, por donde pasa el 33% del petróleo del planeta. Baréin es aliado de Washington desde la Guerra del Golfo de 1991. El reino hace de portaaviones yanqui en la región y a cambio Estados Unidos garantiza su defensa.

Baréin es un país diminuto (678 km2) y ha optado por aliarse con Occidente para preservar su existencia nacional. No pocos árabes lo consideran un traidor vendido al Satán occidental, pero lo cierto es que sin el respaldo militar americano el minúsculo reino quedaría a merced de los sueños expansionistas de Teherán y Riad.

El 70% de la población es chiíta y vive sometida a una monarquía sunita. Los chiítas están discriminados, sin acceso a la riqueza en un país petrolero. No pueden acceder a cargos públicos e incluso muchos efectivos de la policía son suníes traídos de Pakistán y Siria, a los que se les otorga la ciudadanía sin casi trámites.

A este apartheid se suma la falta de libertades en una nación medieval gobernada con puño de hierro por una monarquía absolutista. Tiene apenas 700.000 habitantes de los cuales el 40% son inmigrantes. Como en todos los países del Golfo, todavía se practica el esclavismo en condiciones dignas de un régimen feudal.

A Baréin le gusta ir por libre. En 1971 se separó de la Federación de los Emiratos Árabes del Golfo Pérsico y del Reino Unido. No aceptan la tutela de Irán ni de Arabia Saudita. Prefieren un estado propio a ser una simple región de un país más grande, ser cabeza de ratón antes que cola de león. Baréin es el vigilante de Ormuz.

Falacia atea: Jesús no aparece en fuentes documentales clásicas aparte de la Biblia.

Dentro de la rumorología atea, se escucha a veces un murmullo de fondo que dice que Jesús nunca existió ni como Dios ni tan quisiera como hombre: la figura histórica de Jesús sería un invento porque fuera de la Biblia no existen documentos antiguos que hagan referencia a Cristo. Tal acusación es un absurdo mito.

Varios eruditos clásicos -no cristianos- documentaron la existencia de Jesús. El historiador judío Flavio Josefo en su obra Antigüedades de los Judíos, dice así:

«Vivió por este tiempo un hombre sabio, si es que propiamente se le puede considerar hombre, puesto que obraba maravillas; un maestro para quienes estuviesen dispuestos a recibir la verdad con alegría. Atrajo a su lado a muchos, tanto de los judíos como de los gentiles. Era el Cristo. Y cuando Pilato, a instancias de nuestros principales jefes, lo condenó a ser crucificado, aquellos quee desde el principio lo habían amado no lo abandonaron; porque Él se les apareció vivo al tercer día, según predijeron los profetas de Dios ésta y otras diez mil semejantes y admirables cosas referentes a Él. Los cristianos, así llamados por el nombre de Él, no se han extinguido hasta hoy».

Tácito, un historiador romano del siglo II, escribiendo en sus Anales acerca del reinado de Nerón, mencionó la muerte de Cristo y la existencia de cristianos en Roma:

«Mas ni con socorros humanos, donativos y liberalidades, ni con las diligencias que se hacían para aplacar la ira de los dioses era posible librar a Nerón de la infamia de haber sido él, quien ordenó el incendio. Y así, el príncipe para apagar esta voz y justificarse, dio por culpados del crimen y comenzó a castigar con refinados géneros de tormentos a los que comunmente se llamaban cristianos, los cuales eran aborrecidos del vulgo por los excesos que se les atribuían. Su nombre lo tomaron de su fundador llamado Cristo, el cual, imperando Tiberio, había sido ajusticiado por orden de Poncio Pilato, procurador de Judea. Por entonces de reprimió un tanto aquella perniciosa superstición; pero tornó a reverdecer no solamente en Judea donde este mal comenzó, sino también en Roma…»

También el historiador romano Suetonio, en Vidas de los césares, Nerón, comentó de una forma muy breve respecto del que por entonces era un nuevo culto:

«(Nerón) aplicó castigos a los cristianos, una clase de hombres entregados a una nueva y peligrosa superstición».

Por su parte, Plinio el joven, corresponsal del emperador Trajano, habla en una de sus Cartas refiriéndose a los cristianos según los había podido conocer en Asia:

«Afirmaban, sin embargo, que su completa culpabilidad, o su error, era que tenían el hábito de reunirse en un cierto día fijo, antes del amanecer, dedicándose a cantar en alternados versos un himno a Cristo como a un Dios, comprometiéndose entre sí, por medio de un solemne voto, no sólo a no cometer  acciones malvadas, sino a ni siquiera cometer fraude, hurto o adulterio; a no prometer en falso, ni a negar  un encargo cuando se les pidiera su devolución…»

Finalmente, Luciano, el satírico del siglo II, habló burlonamente de Cristo y de los cristianos. En su obra La muerte del peregrino aludió a Cristo de este modo:

«…el hombre que fue crucificado en Palestina, porque introdujo este nuevo culto en el mundo… Además, su primer legislador los persuadió de que todos ellos son hermanos, unos de los otros, y esto después de haber transgredido sus leyes una vez para siempre negando la existencia de los dioses griegos, y ahora adorando a aquel sofista crucificado, y viviendo bajo sus leyes».

Talos fue un escritor secular del siglo I D.C. Su obra se perdió y sólo nos quedan fragmentos citados por otros escritores. Aquí, Julio Africano cita a Talos, que mencionó la oscuridad que cubrió la tierra cuando Jesús murió en la cruz. Africano, en su Cronografía, dice:

«Talos, en el tercer libro de sus historias, explica la oscuridad como un eclipse de Sol, lo cual me parece irrazonable (es irrazonable, por supuesto, porque un eclipse de Sol no ocurre durante la época de la Luna llena, y cuando Cristo murió fue durante la Luna llena de la Pascua)» .

Flegón, en su obra Crónicas, también habla de la oscuridad durante la crucifixión de Jesús. Aunque su obra está desaparecida, Julio Africano conservó un fragmento en su Cronografía:

«Durante la época de Tiberio César ocurrió un eclipse de Sol durante la Luna llena».

Este acontecimiento aparece registrado también por Orígenes, autor del siglo III, y por Filopon, escritor del siglo VI.

Mara Bar-Serapio, un filósofo sirio, escribió una carta a su hijo desde la cárcel poco después del año 70 D.C. En ella compara a Jesús con los filósofos Sócrates y Pitágoras. Él dice así:

«¿Cuál es la ventaja que obtuvieron los atenienses por matar a Sócrates? Hambruna y plaga les llagaron como juicio por su crimen. ¿Cuál es la ventaja que obtuvieron los de Samos por quemar a Pitágoras? En un momento su tierra fue cubierta con arena. ¿Cuál es la ventaja que obtuvieron los judíos por ejecutar a su Rey sabio? Fue justo después de eso que su reino fue abolido. Dios vengó con justicia a estos tres sabios: los atenienses murieron de hambre; los samianos fueron abrumados por el mar; los judíos, arruinados y echados de su tierra, viven en una completa dispersión. Pero Sócrates no murió para siempre; continuó viviendo en la estatua de Hera. Ni el Rey sabio murió para siempre; continuó viviendo en la enseñanza que había entregado».

En el Talmud babilónico leemos:

«En la víspera de la Pascua Yeshu fue colgado. Durante 40 días previos a su ejecución, un heraldo salía y gritaba: «Él va a ser apedreado porque ha practicado la brujería y ha seducido a Israel a caer en la apostasía. Si alguien tiene algo que decir en su favor que se presente y ruegue en su favor». Puesto que nadie se presentó, él fue colgado en la víspera de la Pascua» (Sanedrín 43a; cf. T. San. 10:11; y San. 7:12; Tg. Ester 7:9).

Estos breves pasajes de Cristo y el cristianismo fueron escritos por hombres que ignoraban la historia de este movimiento, y que eran abiertamente hostiles a sus ideas. Existen otros muchos pero no creemos necesario citarlos todos. Gracias a estas breves notas sabemos que en el siglo II ya era un culto extendido y que la existencia histórica de Jesús era conocida incluso por sus enemigos.

Bibliografía consultada:

Nuestro Nuevo Testamento de Merill C. Tenney. Editorial Portavoz. 1989.

Nueva evidencia que demanda un veredicto. Josh McDowell. Casa Bautista. 2005.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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