Fascistas de boina (Amazon).

Fascistas de Boina 2

Título: Fascistas de boina.

Autor: Josué Ferrer.

Prólogo: Josué Ferrer.

Edición: Josué Ferrer.

Portada: Ignassi Gallego.

Primera edición: Almassora, Reino de Valencia, diciembre de 2012.

ISBN: 978-84-615-6323-4.

Formato: Mobi.

Precio: 0,89 € (Amazon España, Italia, Francia y Alemania), 0,77£ (Amazon Reino Unido), 0,99$ (Amazon Estados Unidos).

Sinopsis:

Ucronía: ¿Y si España se hubiese desintegrado en una guerra civil a la yugoslava? En marzo de 2004 José María Aznar se presentó a las elecciones y logró su tercer mandato consecutivo con la promesa de acabar con ETA. El pueblo le dio una arrolladora mayoría absoluta para hacer frente a los envites nacionalistas. Sin embargo, los primeros meses de su gobierno se vieron salpicados de una imparable espiral de violencia terrorista y de un recrudecimiento de los independentismos en el conjunto de España. En julio de 2005 Aznar declaró el estado de excepción y suspendió el estado de las autonomías para atajar la crisis. Los vascos se negaron a obedecer y su Parlamento proclamó la independencia de Euskadi. Acababa de estallar la guerra civil. Cinco años después la guerra está a punto de acabar. País Vasco, Cataluña y Galicia son independientes. Canarias, Navarra, Valencia y Baleares pueden serlo en breve. España se rompe…

Junto al relato que da nombre al libro hay otras muchas historias, todas con un denominador común: el dolor. Desde el marido que asesina a su esposa infiel para evitar que ella se quede con todo tras el divorcio hasta la joven enamorada que ha sufrido un fuerte desengaño sentimental pasando por el padre de familia desempleado que agobiado por las deudas es incapaz de dar de comer a sus hijas; el niño con síndrome de Down que sufre abusos y humillaciones en el colegio; la fulana anoréxica y drogadicta que se enorgullece de serlo o el venerable hipócrita respetado por la sociedad que lleva una doble vida… Todas éstas, y otras muchas, son historias de dolor cotidiano. Aquí no hay feliz, como en Hollywood. Esto no es un cuento de hadas donde el chico se casa con la chica y son felices y comen perdices. El mundo real no es así. Nadie dijo que la vida fuera justa. Y aquí vamos a leer historias de la vida. Historias de la puta vida.

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Edito:

Le invito a leer la noticia de la aparición de este libro que publicó El librepensador:

NOTICIA ESCRITA: http://www.ellibrepensador.com/2013/01/05/fascistas-de-boina-de-josue-ferrer/

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Pigmeos: los hombres pequeños.


Los pigmeos son el pueblo indígena más antiguo del África Central. Al parecer se separaron de otras tribus africanas hace miles de años y con el tiempo divergieron mucho de ellas. Se trata de un pueblo de cazadores y recolectores que es mundialmente conocido por su baja estatura (los varones miden menos de 150 cm.).

Este pequeño tamaño es fruto de una mutación para adaptarse al medio. Ya que ellos viven en la selva, allí un cuerpo pequeño consume menos energías y resiste mejor las elevadas temperaturas. Por extensión, se denomina inapropiadamente pigmeos a humanos menudos de otros continentes e incluso a los animales enanos.

Estos aborígenes están dispersos a lo largo y ancho de una decena de estados africanos, fundamentalmente en la República Democrática del Congo, donde el 10% de sus habitantes es de origen pigmeo. Además, están divididos en numerosas etnias (Twa, Aka, Baka, Binga, Efé, Asúa, Gok, Kango, Kola…), lo que dificulta su unión.

Pese a la dispersión territorial y cultural conservan algunas palabras comunes, como la que se refiere al espíritu de la selva, Jengi, lo que hace pensar que en el pasado todos hablaban un mismo idioma. Dependiendo de zonas, los hay católicos, musulmanes o animistas. Su música vocal usa contrapunto, polifonía y yodel.

Los pigmeos son considerados subhumanos por los bantúes que gobiernan la región. Todavía sufren genocidio, esclavitud y discriminación. Existe la creencia de que acostarte con una mujer pigmea te cura el Sida y comerte a un hombre te da poderes mágicos. En el pasado eran exhibidos como animales en los zoos de Europa.

Hoy en día todavía quedan unos 500.000 pigmeos en la selva tropical del África Central. Pero su número se está reduciendo drásticamente. Muchos países ni siquiera los reconocen como ciudadanos y les niegan derechos. La pobreza, la deforestación y la asimilación cultural están destruyendo su identidad y estilo de vida.

9 d’Octubre: En defensa de les nostres senyes d’identitat.

A lo llarc dels sigles, els valencians sempre hem segut lleals a Espanya i esta sempre mos ha recompensat en la més pèrfida traïció. Les fellonies més greus: el 25 d’Abril de 1707, a on la derrota en la Batalla d’Almansa comportà l’extermini dels Furs i del Regne de Valéncia com un estat sobirà; el Decret de Francisco Javier de Burgos  de 20 novembre de 1833 pel qual el Regne de Valéncia és desquarterat en tres províncies que tan sols han servit per a fabricar provincians i dividir al poble; el dictamen de la pancatalanista Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) de 9 de febrer de 2005 que proclama que valencià i català són la mateixa llengua; i la reforma estatutària de 11 d’abril de 2006 a on el gens honorable president de la Generalitat Valenciana, Paco Camps, -un autèntic emissari dels interessos de Madrit- introduïx dins de l’Estatut la AVL (és dir, el català).

Hui la nostra identitat torna una volta més a estar amenaçada. L’actual president de la Generalitat (tot siga dit votat per ningú) Albert Fabra pretén que la festivitat del 9 d’Octubre, dia nacional dels valencians, se trasllade al dilluns d’eixa semana per a evitar fer ponts, per lo que el 9 d’Octubre perfectament podria acabar celebrant-se un dia 8 o un 11. Paregut passa en la Festa de les Falles, puix vol que la cremà del dia de Sant Josep es trasllade també al dilluns, per lo que podríem acabar cremant les falles el dia de Santa Gertrudis. ¿Per qué no propon que es trasllade la festivitat del 12 d’octubre? ¡Ah, és que eixa sí que li pica, perque en lloc d’un president de tots els valencians ací tenim a un ninot que és el governador civil del llevant espanyol! Ni una cessió més en la nostra identitat. Ha arribat l’hora de dir prou a tant d’etnocidi i començar a ofrenar noves glòries a Valéncia.

Tíbet: el santuario mancillado.

Tíbet es una nación que tiene el doble de tamaño que la Península Ibérica, pese a lo cual viven en ella menos de tres millones de personas. Es el centro espiritual del budismo vajrayana, practicado por el 6% de budistas del mundo. De allí es el Dalai Lama, la reencarnación de un gran maestro espiritual de acuerdo a esta religión.

Es una patria montañosa de cumbres nevadas, de nieves perpetuas, de alturas de vértigo que hacen difícil incluso respirar por la escasez de oxígeno. Enormes cordilleras la recorren de punta a punta, como la del Himalaya. En el Tíbet, haciendo frontera con Nepal, está el Everest, el pico más alto del mundo con 8848 metros.

Tíbet es un pueblo acostumbrado a luchar. A lo largo de su historia milenaria ha alternado períodos de independencia con otros de colonización. Ha sido atacado por grandes imperios: mongoles, chinos, británicos y otra vez chinos. Desde 1950 se encuentra ocupado militarmente por Beijing, que la invadió para combatir su religión.

Miles de monasterios y manuscritos fueron quemados. Más de un millón de tibetanos muertos. Hay torturas y asesinatos constantes. China promueve una política de inmigración para colonizar la región: allí ya viven más chinos que lugareños. La lengua, cultura y religión tibetanas son perseguidas y pisoteado el honor.

No obstante, sería un equívoco idealizar al Tíbet independiente previo a la invasión china: se trataba de una teocracia medieval con fuertes desigualdades sociales. Los lamas y los nobles eran terratenientes enormemente ricos, mientras que el pueblo llano era siervo de sus señores en un estilo de vida literalmente feudal.

Tenzin Gyatso, el decimocuarto Dalai Lama, es el líder espiritual y temporal del país y desde el exilio reivindica una resistencia pacífica contra la ocupación china. Mientras, a falta de petróleo o de grandes recursos económicos, las naciones temen enfrentarse a la poderosa China y optan por abandonar a los tibetanos a su suerte.

Mayas: el ocaso de una civilización.

Se cree que la cultura maya se formó hacia el 1500 AC. Su era dorada coincidió con el período clásico (entre 300 y 900 DC). En esta época se construyeron grandes edificaciones, pero las ciudades mayas fueron abandonadas misteriosamente hacia el año 900 y algunos individuos decidieron emigrar a Yucatán.

Su esplendorosa civilización dio al mundo impresionantes pirámides y templos (donde se hacían sacrificios humanos). Tenían asombrosos conocimientos astronómicos y matemáticos y un calendario solar muy preciso, jugaban a pelota y destacaban en arte, cerámica y escultura. El Popol Vuh es su máxima obra literaria.

El declive del Imperio Maya es todo un enigma. Estos amerindios vieron mermada su población hasta casi desaparecer y a la llegada de los españoles quedaban sólo 100.000.  Se cree que pudo deberse a guerras o un desastre ecológico. La invasión de los conquistadores acabó con su estilo de vida, pero no con los mayas como tales.

Actualmente hay siete millones de mayas repartidos por México, Guatemala, Belice y Honduras. Están divididos en numerosas etnias: tzeltales, quichés, itzáes, choles, cakchiquel, lacandones, etcétera. El pueblo más conocido es el maya propiamente dicho, el cual da nombre a todo el grupo, y ocupa la Península del Yucatán.

A día de hoy los mayas son católicos pero fieles a la vez a su cosmogonía indígena. Viven en una situación de profunda pobreza, marginalidad e injusticia. De hecho, recientemente  sufrieron incluso un genocidio durante la Guerra Civil de Guatemala (1960-1996), país donde ellos constituyen más de la mitad de la población.

En los últimos años muchos activistas, como la Nobel de la Paz Rigoberta Menchú, luchan por revalorizar esta cultura. Gracias a su presión se oficializaron decenas de lenguas mayas, perseguidas hasta hace nada. El calendario maya predice un nuevo ciclo para la humanidad a partir del día 21 de diciembre de 2012.

Beduinos: los árabes más auténticos.

Los beduinos son un pueblo de diez millones de personas repartidas a lo largo de Arabia Saudita, Jordania, Irak, Libia, Egipto, Israel, Siria, Túnez, Argelia y Marruecos. O mejor dicho un conjunto de pueblos, ya que se trata de una sociedad dividida en numerosas tribus y clanes, muy a menudo enfrentados entre sí.

El origen remoto de estas gentes se pierde entre las dunas del desierto. Sus raíces están en la Península Arábiga. Se trata de tribus nómadas que van dando tumbos por las arenas. Viven en jaimas que montan y desmontan. Éstas son de pelo de camello o de cabra y protegen tanto del abrasador sol del día como de las gélidas noches.

En lo económico algunos son comerciantes y recorren las dunas en sus conocidas caravanas de dromedarios. Otros muchos son pastores transhumantes que crían cabras y viven de la ganadería. Algunos se están instalando en los bordes del desierto y practican la agricultura. Son pocos los sedentarios en esta sociedad de nómadas.

Ellos son árabes y hablan el badawi. Las tribus tienen vínculos de sangre y su cultura ha permanecido inmutable por siglos. Es como si el tiempo se hubiese paralizado. Entre sus valores destaca el honor y el valor guerrero, la hospitalidad, el aprecio a la poesía y una memoria colectiva transmitida oralmente de padres a hijos.

Los beduinos son musulmanes, ellos de hecho fueron de los primeros que siguieron al profeta Mohamed. Pero a la vez mantienen creencias animistas preislámicas. Y son muy supersticiosos: creen que hay espíritus malignos -los djinn- que moran a su alrededor y practican rituales mágicos para protegerse de ellos.

Los beduinos son considerados los árabes más puros y auténticos que existen.  Están vinculados culturalmente al sufismo y a la mítica ciudad de Petra. Ataviados con sus túnicas y turbantes que les guarecen del sol, se mueven en medio de los desiertos siempre con el fusil cerca. Es una sociedad teocrática y medieval.

Shan: el Triángulo Dorado del opio.

Los shan son un pueblo de origen chino que vive sobre todo en el multiétnico Estado Shan de Birmania y zonas limítrofes de China, Tailandia, Camboya y Vietnam. Es un pueblo de unos seis millones de almas con lengua, cultura e identidad propias. Es budista y animista y su idioma se parece al tailandés y al lao.

Es éste un pueblo secular cuya historia se remonta a siglos atrás, a un sinfín de viejos principados con sus propias familias reales. Los shan dominaron la mayor parte de la actual Myanmar desde el siglo XIII al XVI, pero luego se dividieron en más de 30 diminutos estados que acabaron siendo vasallos del feudal monarca birmano.

Después vino la colonización británica, otro episodio más de dominación extranjera en la larga historia de esta nación. En 1948 se independizó de Reino Unido dentro de la Unión de Birmania. Diez años después se les concedió a los shan el derecho a secesionarse del recién nacido país pero optaron por seguir en él.

Los shan mantienen desde hace décadas una intermintente guerra de guerrillas con el Ejército birmano, incapaz de controlar la región. Ciertos sectores shan en el exilio declararon la independencia nacional en 2005, pero ésta fue rechazada por la mayoría de etnias del Estado Shan. Pese a ello, Myanmar ha endurecido la presión.

El régimen birmano suele quemar aldeas shan y obligar a sus nativos a buscar refugio en Tailandia. Los hombres jóvenes son a veces reclutados indefinidamente por el Ejército birmano o esclavizados para realizar trabajos forzados.  La guerrilla resiste en la selva. El sentimiento independentista gana adeptos día a día.

Unos Estados Federados de Shan independientes dan miedo a sus vecinos ya que desestabilizarían la región, pero también a Occidente ya que sería un narcoestado ubicado en el mismísimo Triángulo Dorado del opio. Y allí sólo hay dos grupos de personas: las mafias que controlan la droga y los campesinos explotados por las mafias.

Unión Soviética: el terror rojo.


Tras la revolución bolchevique que defenestró al zar ruso en 1917, nació en 1922 una poderosa nación que habría de hacer temblar al mundo: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), un estado federal compuesto por quince repúblicas con un gobierno centralizado y una economía planificada desde Moscú.

La URSS simbolizaba la utopía socialista del filósofo Karl Marx liderada por Vladimir Lenin. En teoría un paraíso donde todos eran iguales, en la práctica una cárcel de naciones, un monstruoso régimen ateo donde la gente era asesinada por no pensar como el dictador y un sistema económico fallido que trajo mucha hambre.

La Unión Soviética derrotó a Alemania en la Segunda Guerra Mundial y por décadas mantuvo una tensa carrera armamentística con los americanos. En 1962 con la crisis de los misiles de Cuba la Guerra Fría estuvo a punto de pasar a ser caliente. Josip Stalin fue el autócrata soviético más despiadado y exterminó a millones.

La URSS era el país más grande del mundo con 22.400.000 km2 y  el más poblado de Europa con 293 millones. Llegó a tener un arsenal atómico capaz de devastar el planeta varias veces, a principios de los años 60 estaba por delante de Estados Unidos en la carrera espacial y muchos creían inevitable la victoria del comunismo.

Pero en 1991 bajo la presidencia de Mijail Gorvachov la URSS se desintegró y dio paso a 19 naciones: Armenia, Azerbayán, Nagorno Karabaj, Bielorrusia, Estonia, Georgia, Abjasia, Osetia del Sur, Kazajistán, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldavia, Transnitria, Rusia, Tayikistán, Turkmenistán, Uzbekistán y Ucrania.

La URSS fue un gran imperio pero el comunismo es peor que el capitalismo y la dictadura no puede competir con la democracia. La Unión Soviética fue un estado totalitario y genocida, una gigantesca tierra de fosas clandestinas y gulags, una pesadilla que dio la espalda a Dios y que acabó enterrada en el vertedero de la historia.

Yugoslavia: el fracaso de la multiculturalidad.

De las cenizas de la Primera Guerra Mundial nació en 1918 el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que luego se denominaría Yugoslavia. Era un estado artificial creado de la noche a la mañana bajo el liderazgo de Belgrado; un puzzle de razas, etnias, lenguas, culturas y religiones forjado bajo el lema de que la unión hace la fuerza.

Pero las tensiones afloraron pronto. En la Segunda Guerra Mundial los croatas se aliaron con los nazis y asesinaron 700.000 serbios. Después, con la llegada del mariscal Josip Broz Tito y el advenimiento de la dictadura comunista, el país se mantuvo unido y las diferencias culturales y resentimientos aparcados por un tiempo.

Yugoslavia llegó a tener 25 millones de habitantes. Era la locomotora económica de la Europa Suroriental y lideraba a los países no alineados.  Su selección de baloncesto fue campeona europea, mundial y olímpica. El país era mostrado como un ejemplo de convivencia. Pero todo eso era sólo un espejismo que duraría poco.

La Guerra Civil Yugoslava (1991-1995) desintegró esta patria tras un mar de genocidios. El centralismo promovido por el nacionalista serbio Slobodan Milosevic provocó la secesión de Eslovenia, Croacia, Macedonia (1991) y Bosnia-Herzegovina (1992). Sólo Montenegro se quedó junto a Serbia en una Yugoslavia menor.

En 1999 la OTAN declaró la guerra a Milosevic por sus crímenes contra los kosovares. Montenegro acabó abandonando a Serbia en 2006, poniendo fin a Yugoslavia. La independencia de Kosovo respecto de Serbia en 2009 fue el epílogo a una historia teñida de sangre e independentismos que acuñó un nuevo verbo: balcanizar.

Los estados multiculturales suelen fracasar. La convivencia pacífica de distintas religiones, lenguas y culturas es sólo posible bajo el puño de hierro de un dictador. No habría separatistas si no hubiese separadores. Los estados artificiales están condenados a desaparecer… Son las lecciones de la extinta Yugoslavia para la historia.

Cachemira: entre tres tierras.

Cachemira es un paraíso en llamas. Una de las regiones más hermosas del planeta -hay quien dice que allí estuvo el edén- está sometida a una escalada militar impresionante entre tres potencias nucleares: India, Pakistán y en menor medida China, ya que cada uno de esos estados dispone de una porción de tan bella tierra.

En 1947 la colonia británica de India se iba a independizar del Reino Unido, pero al estar llena de hindúes y musulmanes decidieron partir la colonia en dos estados para evitar conflictos religiosos. Donde hubiese mayoría hindú sería India, y donde hubiese mayoría mahometana Pakistán. Cachemira era fronteriza con los dos.

Al ser de mayoría islámica, en teoría iba a ser para Pakistán. Pero el marahá de Cachemira, Hari Singh, soñaba con la idea de tener una nación independiente. El ejército pakistaní invadió el principado e, incapaz de hacer frente al ataque, Singh pidió ayuda a India a cambio de firmar un tratado de adhesión a aquel país.

A pesar de carecer de petróleo o de grandes recursos naturales que den beneficio económico, es una zona muy codiciada. India y Pakistán han entablado varias guerras por ella (1947, 1965, 1971 y 1999) y viven siempre a un paso del abismo nuclear. India y China también fueron a la guerra por el control de la región en 1962.

Pakistán reclama esta tierra por ser de mayoría islámica. India la reivindica en virtud del tratado de adhesión. China defiende su parte del pastel. Sin embargo nadie se para a preguntar a los afectados qué desean hacer con su patria. Los cachemires están muy hartos de unos y de otros y la mayoría reclama un estado soberano.

El cachemir es un pueblo con una lengua, cultura e identidad propias. Su idioma decae por su ausencia en la educación formal. Su tierra es devastada por los misiles de ejércitos extranjeros. Le gustaría ser independiente pero su nación está repartida entre tres potencias. Todos hablan en su nombre mas nadie quiere oír su voz.

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