¿De que manera gana el demonio el espíritu de las personas?

¿De que manera gana el demonio el espíritu de una persona? ¿Cómo conquista su alma? De una manera muy semejante a cómo se cocina una rana. Cuando tú quieres cocinar una rana viva, si la lanzas a una olla con agua muy caliente el anfibio se quema, da un salto y escapa de la olla. Así pues, lo que se hace es poner a la rana en una cacerola con agua a temperatura ambiente. Como no se quema, la rana está a gusto y no salta. Al contrario, nada en el agua y se acostumbra a ella. Una vez se ha habituado, se enciende el fuego y se calienta el agua solamente un poquito. Como la temperatura del agua sube solamente unos grados, la rana no se asusta y nuevamente se acostumbra. Una vez habituada al calor, se vuelve a subir el fuego otro poquito. La rana sigue sin percibir la crecida de temperatura, así que sigue nadando en un agua cada vez más caliente. Este proceso se repite sucesivas veces hasta que el líquido está tan sumamente caliente que la rana se ha muerto en la olla. Pero lo más curioso es que el batracio ha fallecido feliz, contento, sin ni siquiera sospechar que había caído en una sutil trampa.

Con las personas pasa igual. Pregúntale a cualquier cocainómano cómo empezó en las drogas. Te dirá que con un cigarrillo. Un día unos amigos le ofrecieron un cigarrillo y probó. Una vez acostumbrado, se enganchó al tabaco. Después vino probar los porros. Se acostumbró. Luego la cocaína. Y al final acabó en la cárcel con el culo roto y con el SIDA. Y todo comenzó con un pitillo. Ningún político se hace corrupto de la noche a la mañana. De jóvenes luchan por unos principios y por una ideología. Luego ven que algunos de sus compañeros de partido roban dinero público. Y les parece mal, pero como es poco dinero el que roban y además son compañeros, no los quieren delatar. Se habitúan. Al cabo de un tiempo, han aumentado sus gastos personales y necesitan más dinero y se convencen a sí mismos de que no es grave robar un poco. Se vuelven a acostumbrar. Cuando han pasado unos años ya han olvidado los ideales por los que entraron en la política y se han entregado en cuerpo y alma a una orgía de corrupción, a un ansia por robar que es más fuerte que ellos.

Así somos las personas. Como ranas. Al principio rechazamos una cosa mala. Nos repugna. Pero luego, de tanto verla hacer a los demás, nos acostumbramos. La acabamos viendo como algo normal. Y una vez te has acostumbrado al pecado, cada vez es peor. Cada vez te acostumbras a cosas peores y al final te pasa como a la rana… Acabas muerto. Satanás ha conquistado tu espíritu y no te has dado ni cuenta. El demonio es muy inteligente y puede engañarte a ti, a mí o a cualquiera. Por eso hay que tener mucho cuidado con las cosas que vemos, que oímos, que tocamos, con los lugares o personas que frecuentamos. Porque una vez te acostumbras al pecado es difícil dar marcha atrás. Dice la Biblia que Dios envió a Egipto una plaga que convirtió el agua del río en sangre y otra que llenó el país de ranas que salían de ríos, arroyos y estanques. Moisés le dijo al faraón cuándo deseaba que orara por él para que se marchara la plaga. Y el faraón, pudiendo responder «ahora», dijo: «Mañana» (Éxodo 8:9-10). El faraón ya se había acostumbrado a vivir entre la porquería. Que no te pase a ti.

Les Falles de Valéncia i el pancatalanisme.

Hui és un dia gran per a tots els valencians. No només celebrem el dia de Sant Josep i el dia del pare sino també la cremà de les Falles. Encara que no soc faller i possiblement no ho siga mai ya que soc amant del silenci i la tranquilitat, no deixe de reconéixer que les Falles són, en tota certea, la festa més bonica del planeta. No hi ha en tot el món cap atra festa que atesore  tal nivell d’història, d’art i de cultura popular com les Falles del nostre Regne.

Yo, com a valencià que soc, em sent i em sentiré profundament orgullós d’una festa tan preciosa, tan espectacular i sobretot  tan diferenciadora. No és d’estranyar que el pancatalanisme sempre haja abominat les Falles. Perque són un element diferencial del nostre poble … Si les Falles es feren en Barcelona els nostres veïns catalans es desfarien en elogis cap a una festa tan catalana pero com són típiques del nostre país brofeguen i parlen pestes d’ella.

I no és per a menys. Les Falles, igual que uns atres puntals del folclor valencià (la Magdalena de Castelló, la Tomatina de Bunyol, les Fogueres de Sant Joan, els Moros i Cristians o el Misteri d’Elig) constituïxen elements enriquidors de la nostra cultura i sobretot un símbol identitari que demostra, una volta més, que els valencians, també en este camp, tenim una cultura pròpia i diferenciada de la dels espanyols i els catalans. Li dolga a qui li dolga.

Les Falles són un nexe d’unió dels valencians que es viu no a soles en el Cap i Casal sino en tota la nostra nació. Alzira, per eixemple, és la segona ciutat del món en major número de monuments fallers (quaranta, u per cada 1.000 habitants). Elda celebra també les Falles, encara que en setembre. I són moltíssims els valencians de les comarques del nort i del sur que s’acosten estos dies al Cap i Casal per a poder fruïr de la música, de la pòlvora i el foc.

I no voldria passar per alt que encara hui, a pesar de l’infame procés de substitució llingüística que patim  i que vol erradicar el valencià per a impondre el català, l’inmensa majoria d’obres de teatre que se fan en el nostre Regne usa la Normativa de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV). I en gran mida el teatre faller és responsable directe de l’èxit. No és d’estranyar que estos dies els catalanistes estiguen més calents que un gos malalt de ràbia.

Singapur: el mejor puerto del mundo.

El de Singapur quizás sea uno de los casos más sobresalientes de cómo el independentismo puede traer la prosperidad a una nación. El minúsculo país se independizó de Gran Bretaña en 1963 y de Malasia en 1965. Hoy supera ampliamente a sus dos ex-metrópolis en renta per cápita y en indicadores de calidad de vida.

La isla ha llevado a cabo en los últimos años una agresiva política fiscal que ha atraído capitales. Además ha prosperado gracias a la inversión extranjera y a su apuesta por la tecnología, lo que le ha convertido en uno de los cuatro tigres asiáticos, junto con Taiwan, Corea del Sur y Hong Kong, verdaderos nuevos ricos de Asia.

No obstante, la principal fortaleza de Singapur radica en el comercio. Cuenta con el mayor puerto comercial del mundo, líder indiscutible en número de contenedores, por encima del de Rotterdam. Su actividad portuaria es tan prolífica y competitiva que prácticamente monopoliza el comercio de buena parte de Asia.

Singapur tiene, no obstante, un problema muy grave: el espacio vital. Es una ciudad-estado muy pequeña y está superpoblada. En las últimas décadas ha ganado terreno al mar sin cesar y hasta el aeropuerto de Changi, uno de los mejores del orbe, se halla sostenido parcialmente sobre tierra artificial asentada sobre el agua.

Esta colosal obra de ingeniería se ha logrado gracias a la compra de millones de metros cúbicos de arena a la vecina Indonesia. Esto produjo el hundimiento bajo las aguas de no pocos islotes de este depauperado país, que ha decidido que no venderá ni un palmo más de tierra. Birmania suministra ahora la materia prima.

El bravo pueblo singapurense, con esfuerzo y tesón, somete a la naturaleza y hace de su patria una isla creciente en lo económico y lo físico. Singapur representa el orgullo nacionalista, la casta, la agresividad de un país diminuto que domina a otros gigantes. Es un pueblo fiero. No en vano su nombre quiere decir ciudad de los leones.

¿Por qué los cristianos somos comparados con ovejas que necesitan de un pastor?

¿Puede un ser humano derrotar a un demonio únicamente con sus fuerzas? ¿Podrá una persona mortal ser capaz de engañar a un espíritu maligno que es más viejo que la humanidad misma? Dicho de otro modo… Si juntamos en una misma pradera a una oveja y a un león ¿quién devorará a quién? ¿La oveja al león quizás?

La Santa Biblia compara a Satanás con un león hambriento que nos acecha alrededor y que está dispuesto a comernos. Dice la Palabra de Dios: «Sed sobrios y velad porque vuestro adversario el diablo anda como león rugiente buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8). El diablo tiene mucha hambre y viene a por nuestra alma.

En contraste, en la Biblia las personas contínuamente somos comparadas con ovejas. Fíjate que cosa tan curiosa: todos los animales tienen algún mecanismo de defensa. El toro embiste, el gato araña, el perro muerde, el conejo corre, el mono trepa, la tortuga se esconde en su caparazón pero ¿y la oveja qué puede hacer?

Nada. La oveja es débil, es casi ciega (no ve a más de dos o tres metros de distancia) y tan estúpida que cuando se acerca el lobo en lugar de esconderse, lo atrae con sus balidos. Dicho de otro modo: la oveja no puede defenderse a sí misma. Por eso es tan importante que cerca del rebaño haya un pastor que proteja su vida.

Las personas somos iguales que las ovejas: débiles ante el pecado, ciegas ante las trampas del maligno y estúpidas. Por nosotras mismas, no podemos derrotar a un ser mucho más astuto como el diablo. Por eso necesitamos de un pastor en una iglesia que nos guíe, oriente y defienda de la voracidad de un león famélico y fiero.

Corea del Sur: una vela del cristianismo que ilumina Asia.

Corea del Sur es un país del tamaño de Portugal que tiene más población que España. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, Corea, una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, quedó dividida en dos naciones: una dictadura comunista en la región norte y una democracia capitalista en el sur.

Desde entonces han sido feroces enemigos irreconciliables (especialmente tras la Guerra de Corea de 1950-53). A partir de aquel choque, Estados Unidos se obsesionó por mostrar a Corea del Sur como un icono del capitalismo, donde la gente es rica y feliz, en contraste con la miseria y la fatalidad de la hoz y el martillo.

En los años 60 y 70 el país experimentó un fuerte avance industrial y tecnológico. La inversión extranjera acudió alentada por facilidades fiscales, crediticias y laborales, y empresas como Hyundai, Samsung, LG, Kia Motors, SsangYong, Daelim Motor y Daewoo se convirtieron en multinacionales que triunfan en el mundo.

Aunque si por algo es famosa Corea del Sur es por su potencia naval. Sus astilleros fabrican los mejores barcos del globo y hoy el país posee una de las marinas más grandes del planeta para preservar la libertad de la amenaza totalitaria de Corea del Norte, con la que mantiene fuertes tensiones militares día sí día no.

Dios no sólo ha derramado prosperidad económica sino también espiritual. Es el país asiático con mayor número de cristianos (más del 25% de sus habitantes) y tiene la Yoido Full Gospel Church, la iglesia más grande del mundo, donde cada domingo se reúnen más de un millón de fieles pastoreados por David Yonggi Cho.

Hoy los misioneros surcoreanos predican en China y Corea del Norte. El país pasó de aislacionista a influir política, económica, cultural y espiritualmente a Asia. Mientras, en Seúl siguen rezando para que se obre el milagro de la reunificación nacional, incluso pese al enorme abismo económico que separa a los dos países.

¿Entrará todo el mundo en el Reino de los Cielos o sólo unos pocos?

¿Entrará todo el mundo en el Reino de los Cielos? ¿O sólo una minoría? Dice el teólogo José de Segovia: «La imaginación po­pular ha creado un Dios de luenga bar­ba blanca y mirada bonachona, que ob­ser­va indulgentemente las travesuras de los hombres. Como un Papá Noel celestial, este Dios amoroso siempre dispuesto a perdonar, nos recibirá a todos al final con los brazos abiertos, aunque hayamos hecho de nuestra vida un desastre… Este concepto vacío de un amor permisivo y gracia barata, que hace el Cielo obligatorio para todos, excepto tal vez Hitler y algún que otro asesino en serie, se ha convertido en el ídolo de nuestro tiempo. Hoy más que nunca tenemos que proclamar al mundo que hay un Dios de amor, pero el amor no es Dios…»

¿Se corresponde esta creencia con la realidad? No, en absoluto. De hecho, esta idea, tan extendida como falsa, se basa en un profundo desconocimiento bíblico. Si quieres saber cómo piensa, siente y actúa Dios debes leer la Biblia. En ella dice claramente: «El Señor es tardo para la ira y abundante en misericordia; el Señor perdona la iniquidad y la rebelión, pero no las deja impunes, sino que castiga la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación» (Números 14:18). Es decir, el Todopoderoso es misericordioso, es compasivo, tiene una gran paciencia y está dispuesto a perdonarnos pero… y aquí está el detalle: también es iracundo y castiga la maldad de las personas. Y cuando Dios se enfada, ponte a temblar porque su furia es colosal.

Nos cuenta la Biblia que el Creador destruyó las ciudades de Sodoma y Gomorra a causa de su homosexualidad (Génesis 19:1-29), que convirtió a la mujer de Lot en estatua de sal en pago por su desobediencia (Génesis 19:26), que mandó diez plagas sobre Egipto (Éxodo 7:8 – 11:10), que destruyó la pecaminosa ciudad de Nínive (libro de Nahúm), que envió al rey babilonio Nabuconodosor a invadir Judá por la desobediencia de los judíos (Daniel 1: 1-2) e incluso que mandó un diluvio universal que destruyó a toda la humanidad, excepto a Noé y su familia. Si Dios fue capaz de hacer todo esto y mucho más como castigo a los pecados ¿crees que le va a temblar el pulso a la hora de enviarte al infierno en pago a tus pecados? ¿Acaso vas a ser la excepción tú?

Muchas personas creen que el día de mañana Dios efectuará una amnistía general, un perdón colectivo para todo el mundo, salvo quizás para unos pocos malos malísimos. Muchas personas piensan que pueden hacer lo que les dé la gana, vivir su vida como a ellos les apetezca y olvidarse de Dios porque luego, al final de la corrida, les va a perdonar por todo lo que hayan hecho. Otros muchos creen que les basta con ser «buenos»: con hacer buenas obras, pagar los impuestos, no desear el mal a nadie y ayudar a la ancianita a cruzar  la calle. Todos éstos cuando mueran descubrirán atónitos y horrorizados que van a ir al infierno porque no hicieron caso de las advertencias que el Señor les hizo. Que nadie se equivoque porque el Cielo está reservado para unos pocos.

Y esto no lo digo yo sino el propio Jesús: «Porque muchos son llamados, pero pocos escogidos» (Mateo 22:14). También dijo: «Entrad por la puerta estrecha. La puerta que conduce a la perdición es ancha, y el camino fácil, y muchos son los que pasan por ellos. En cambio, es estrecha la puerta y angosto el camino que llevan a la vida, y son pocos los que lo encuentran» (Mateo 7.13-14). Cristo mismo insiste sobre  la dificultad de llegar al cielo, y que, por lo tanto, son muy pocos los que entrarán en él. «Procurad estar en paz con todos y llevar una vida de consagrados, sin ello nadie verá al Señor» (Hebreos 12:14). O dicho de otro modo: debemos tener una conducta lo más íntegra y recta que nos sea posible porque sin santidad nadie verá al Señor.

También mucha gente que va a la iglesia los domingos se abrasará en el infierno. Dijo Jesús: «No todos los que dicen: «Señor, Señor» entrarán en el reino de los cielos, sino los que hacen la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en el día del juicio: «Señor, Señor, mira que en tu nombre hemos anunciado el mensaje de Dios, y en tu nombre hemos expulsado demonios, y en tu nombre hemos hechos muchos milagros». Pero yo les contestaré: «Me sois totalmente desconocidos. ¡Apartáos de mí pues os habéis pasado la vida haciendo el mal!». (Mateo 7:21-23). Solamente los verdaderos creyentes, los que de verdad se arrepientan de sus pecados, confíen ciegamente en Cristo como su salvador y vivan en santidad, serán salvos. Es decir, muy poca gente.

Taiwan: un fortín de la libertad frente a la amenaza comunista.

Tras la revolución popular del líder Mao Tze-Tung que llevó a los comunistas chinos al poder en 1949, fueron muchos los disidentes -la mayoría comerciantes de clase alta- los que huyeron a Taiwan en busca de refugio. Así, transformaron la isla en un fortín del capitalismo que resistió frente a la revolución de Mao.

Desde entonces, tiene un estatus político único: oficialmente, representa a la China nacionalista que perdió la Guerra Civil (1927-1950) pero en la práctica es un estado que no reconoce la autoridad de la China continental. Pekín la considera parte de su territorio aunque en la práctica no ejerce control alguno sobre ella.

El debate sobre si Taiwan representa a la China precomunista o sobre si debe independizarse, va decantándose cada vez más hacia la segunda opción. De hecho, el que fue presidente entre 2000 y 2008, Chen Shiu Bian, a punto estuvo de declarar formalmente la independencia pero al final desistió por miedo a una guerra con China.

En la actualidad, Taiwan está comprometido con la democracia, el capitalismo y los valores occidentales y se ha armado hasta los dientes para defender su libertad frente a la amenaza del gigante comunista chino. Los Estados Unidos de América, Japón y Corea del Sur son sus aliados políticos y militares más firmes en la zona.

La isla tiene el tamaño de Cataluña y en ella viven 27 millones de almas. Cuenta con una lengua propia que es hablada por la mayoría del pueblo (el taiwanés) además de otros dos idiomas (el hakka y el mandarín). Es un país altamente industrializado y uno de los primeros fabricantes mundiales de microprocesadores y de chips.

El pueblo mira con incertidumbre al futuro. Quizás el día que caiga el comunismo en China, Pekín pase del puño en alto a extender la mano a la isla en pro de una reunificación nacional. O quizás sea entonces el momento de ejercer la autodeterminación y convertirse oficialmente en un estado soberano. El tiempo lo dirá.

Confederación Ibérica.

Algunas voces como la del escritor José Saramago se han postulado a favor de la unión de España y Portugal; en lo que constituiría un nuevo estado: Iberia. Algunos iberistas apuntan a Lisboa como la capital y al castellano como idioma común.

Sería todo ventajas. Ya verías la gracia que le iba a hacer a los lusos cuando los madrileños comenzaran con su cantinela de que “en Portugal está todo en portugués”, “la escuela debería ser en castellano”, “a mí que me hablen en cristiano”, “hay que hablar la lengua de Cervantes”, etc, etc.

Ni que decir tiene de la estabilidad que le daría al Parlamento Ibérico tener al Partido Nacionalista Portugués negociando un Estatuto de autonomía y sumando fuerzas junto a gallegos, catalanes y vascos para ver quien de todos hacía un chantaje más cruel e inmisericorde al Gobierno central.

Y la factura del Estado Ibérico, para los valencianos. Para variar. Sería genial que nos subieran los impuestos para que, con nuestro dinero, se construyeran infraestructuras en Oporto. No tenemos bastante con las sanguijuelas de Andalucía, Extremadura, La Mancha, etc, etc. Faltaba Portugal.

A mí lo único ibérico que me pone es el jamón y nuestro particular yoga: la siesta. Este iberismo en el fondo es nacionalismo expansionista español. Y si insisten en inventar un país de chicha y nabo, que añadan a Iberia Grecia y así ya tenemos juntas a las tres grandes superpotencias del mundo.

Hipócritas.

Sé bien que soy pecador, que tengo mis flaquezas y debilidades, que cometo faltas a diario y por tanto nunca me pondré a mí mismo como ejemplo de nada porque sinceramente no creo que lo sea. Ahora bien, advertido esto, también diré que intento predicar con el ejemplo en aquellas cosas de las cuales hablo. En las facetas en las que no puedo hacerlo, simplemente prefiero callar.

Sin embargo, me llama la atención la enorme cantidad de personas que veo que defienden una cosa para los demás y la contraria para ellas. ¿Por qué las voces que abogan por abaratar el despido corresponden a ricos con contratos blindados con tropecientas cláusulas y una indemnización millonaria? ¿O a funcionarios que no pueden ser despedidos? No lo entiendo, la verdad.

¿Por qué será que de todos cuantos reclaman moderación salarial ninguno tiene un sueldo moderado? Señor banquero, si tan buena es dicha moderación ¿por qué se sube usted el sueldo un 40%? Si lo desea, cambiamos nuestros emolumentos. ¿Y por qué los señores diputados quieren hacernos trabajar hasta los 67 años si a ellos les basta con laborar 8 para tener pensión vitalicia y de lujo?

¿Por qué si el aborto es tan bueno ninguno de los que lo apoya se arrepiente de haber nacido? ¿En serio piensa usted que el aborto es bueno? Si es así, aún está usted a tiempo de coger una pistola y abortar su propia vida. ¿Por qué no lo hace? Ah, vale… ¡Que se trata de impidan el derecho de nacer a los demás, pero no a mí, claro! Muy equitativo, muy justo. Predicando con el ejemplo. Sí, señor.

¿Por qué el PSOE se llama obrero si luego regala el dinero de los trabajadores a los bancos? ¿Por qué el PP dice en Valencia que está a favor del trasvase del Ebro pero en Aragón se pronuncia en contra? ¿Por qué España 2000 clama contra los inmigrantes si obtiene fondos de la prostitución, oficio realizado en el 90% de los casos por mujeres de origen extranjero? ¡Cómo son los políticos!

Son sólo algunas preguntas que me vienen a la cabeza. Todos podemos tener contradicciones. O equivocarnos. Yo el primero. Pero aquel que desea para los demás lo que rechaza para sí mismo es un hipócrita. Ama al prójimo como a ti mismo. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen. El mundo sería más sencillo si entendiésemos lo que estas palabras quieren decir.

Decadencia literaria.

En el mundo de la novela he comentado ya en muchas ocasiones la denuncia que Ernesto Sábato hace en su obra maestra El Túnel. Compara la novela de caballerías (peste literaria del siglo XVI) con la policíaca o detectivesca (peste literaria de nuestros días) y dice que igual que Miguel de Cervantes escribió Don Quijote de la Mancha como un escarnio de ese tipo de novelas que al final consiguió exterminar este género, alguien debería redactar un nuevo Quijote que acabara de una vez con esta lacra que es la novela negra. Primer capítulo: el asesinato. Último capítulo: el asesino. Capítulos de en medio: listado de sospechosos. De ahí no sale. No da más de sí.

¿Por qué nadie lee poesía? ¿Es que no quedan almas románticas? Sí que quedan. Lo que pasa es que la poesía se ha prostituído, ha abandonado sus bases, ha renunciado a sus raíces. La poesía es unir dos corazones (el del autor y el del lector) a través de un libro, es crear una empatía entre ambos, es que el lector sienta lo que ha sentido el autor a la hora de plasmar sus sentimientos o que por lo menos los entienda. Eso es poesía. Lo que ocurre es que hoy la poesía camina por otras sendas: alucinaciones como las de Federico García Lorca, estupideces como las de Charles Bukowski o aventuras fracasadas como las de hacer poesías sin rima.

¿Y qué ocurre con el teatro? Que está para verlo, no para leerlo. Leer una obra teatral me parece que es como leer el guión de una película. A mí no me interesa el guión; me interesa la película. Aparte, el teatro actual es como el arte moderno: no hace falta talento para dedicarte a él. Pensemos en la Fura dels Baus: básicamente se dedican a bailar en pelotas como si fueran aborígenes de Papúa-Nueva Guinea. Eso ni es teatro ni es nada. Eso es estar mal de la cabeza. El mejor teatro es aquel que es sencillo, que se acerca al pueblo, como el de Lope de Vega. Se puede hacer de vez en cuando alguna obra más enrevesada o experimental pero no hay nada más inculto que un teatro para élites.

La filosofía ha caído en barrena después de ese auténtico siglo de oro del pensamiento que fue el siglo XIX. Me parece que básicamente hay dos tipos de ensayistas. El que es todo ideas, como por ejemplo Platón. Y el que es todo documentación, como por ejemplo Joan Fuster. El pensador del primer tipo es inteligente. El segundo sólo lo aparenta. ¿De qué sirve una vasta documentación si después las conclusiones del autor no dejan de ser un resumen de las ideas de otros autores anteriores, si es incapaz de poner algo de su propia cosecha? Así es como se trabajaba en la Edad Media en Europa. Hoy no hay pensadores sino documentalistas. Así va el mundo.

La literatura se mueve demasiado por modas, como la de ese tipo de novela (originalmente anglosajón) que hace Lucía Etxebarría que cuenta la historia de jóvenes que no hacen sino drogarse y follar. Mucha falta de personalidad entre los escritores es lo que hay. Todos se apuntan a la moda de turno como borreguitos. Por el contrario se arrincona el cuento, el relato y el artículo. Las editoriales funcionan a base de superventas, plagios y premios literarios cuyos ganadores no suelen tener más méritos que salir por la tele. No encuentras en las librerías a autores clásicos o a jóvenes; sólo están los consagrados y autores anglosajones de suspense que piensan en vender el relato para hacer un film.

Los autores que tratan de hacer una literatura mínimamente decente han de competir por un lado contra toda la mierda que envuelve al mundo de las letras y contra la mercantilización del talento y por otro contra la caja tonta, que tiene una oferta aún más mediocre. Mientras que el Estado no ayude a los verdaderos literatos y no hablo de subvenciones (no es bueno que un autor se acostumbre a parar la mano al poder establecido) sino de inculcar a los niños el gusto por la lectura, de que los profesores estimulen, nunca que impongan pues todo lo que es impuesto entra de mala gana, continuaremos como hasta ahora con esta lenta y agónica decadencia cultural que se abre paso.

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