Argentina: un espejo de Valencia al otro lado del charco.

Si hay un país que verdaderamente se parece al Reino de Valencia ése es, en lo bueno y lo malo, Argentina. Argentina es lo más parecido que tenemos los valencianos a un pueblo hermano. El poeta argentino Eduardo Mazo definió a sus compatriotas como pueblo de perdedores alegres. Justo lo que los valencianos somos.

A principios de siglo XX, el escritor Vicent Blasco Ibáñez fundó varias colonias de valencianos allá. Muchos valencianos emigraron a Argentina escapando de la guerra civil y hoy son los argentinos los que, huyendo de la corrupción de sus gobernantes, buscan refugio en nuestra tierra. Es el hijo pródigo que retorna a casa.

Los dos son pueblos leales que sufren a gobernantes traidores y corruptos. Argentina padece un desmantelamiento económico y el nuestro es lingüístico y cultural. La situación es surrealista: ellos tienen la mejor carne del mundo y pasan hambre; nosotros una de las lenguas más cultas del planeta y nos avergonzamos de ella.

Los argentinos son alegres, desenfadados, poco metódicos… Actúan espontáneamente al estilo pensat i fet valenciano. A nivel individual, es una cuna de genios (Diego Maradona, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Juan Perón, Adolfo Aristaráin…) pero colectivamente un desastre de nación.

Incluso en el mundo del deporte tenemos similitudes. Muchos son los cracks argentinos que han jugado en equipos valencianos (Mario Alberto Kempes, Claudio López, Roberto Fabián Ayala, Juan Román Riquelme…)  y muchos los valencianos que han llevado a Argentina la noble tradición de jugar a pelota a mano.

Argentina fue uno de los 10 países más ricos del mundo hace 50 años. Nosotros tuvimos el primer siglo de oro neolatino. Pero ambos pueblos somos  poco patriotas, demasiado individualistas y estamos sometidos por nuestra falta de unión. Recuperemos la fe y sin duda recobraremos el pasado glorioso que una vez fue nuestro.

La Copa Amèrica torna a Estats Units.

Per fi ha finalisat la 33ra Copa Amèrica de Vela, disputada estos dies en aigües valencianes. S’ha tractat d’una edició atípica ab només dos participants, agres batalles judicials, la decisió de la sèu del torneig a última hora i una dràstica reducció del pressupost en estos temps de crisis (de 240 millons d’euros de l’edició anterior, Valéncia 2007, a només 8 en esta ocasió). Ara be, l’acció ha segut trepidant i l’aspirant, el nortamericà BMW Oracle ha destronat al campeó, el suís Alinghi, en lo que la Gerra de les Cent Guinees tornarà a Estats Units 15 anys després. Per a l’història queda ya que les dos úniques Copes Amèrica disputades en Europa han segut en el Regne de Valéncia (en els anys 2007 i 2010).

D’una banda em pareix importantíssim que se celebren este tipo de grans acontenyiments en el nostre país. Pense sincerament que tindre la sèu d’un Mundial de Pilota Valenciana, de Fòrmula 1 o de motociclisme, de la Copa del Món de Vela o la Copa Amèrica de Vela comporta un honor i un prestigi per a la nostra nació. No només això: també comporta una inversió multimillonaria, la creació de molts puestos de treball, l’atracció de turistes i l’increment de l’activitat hotelera i hostelera en la zona. Pero sobretot, i lo més important: dona una enorme publicitat internacional al nostre país (a través dels més de 900 periodistes acreditats en la competició), és dir, mos situa als valencians «en el mapa».

Pero d’una atra banda em dol que hi hagen diners públics per a tals activitats mentres que molts hospitals i ambulatoris estan saturats de pacients, numerosos escolars estudien en barracons  i el transport públic es deteriora. Sempre ha hagut unes prioritats nacionals i no cal descuidar-les. Una atra senya molt reveladora del país en el que vivim: en estos dies l’Agència Espacial Europea ha anunciat l’instalació d’un laboratori en l’Universitat Politècnica de Valéncia que generarà 800 puestos de treball d’alta qüalificació i la captació de 20 empreses d’alta tecnologia. Pero, desgraciadament, si lligges la prensa una volta més la ciència és eclipsada pel deport. Qüestió de prioritats nacionals, suponc.

El Valencia CF com a sintoma sociologic.

El Valencia CF, fundat en 1919, es un dels clubs mes importants d’Espanya. Al terme de la temporada 2008-2009 es el tercer en tituls internacionals (superat unicament per Real Madrit i Barcelona), el quart en la classificacio historica de la lliga espanyola (superat per Real Madrit, Barcelona i Bilbao) i quint en tituls estatals (per darrere de Real Madrit, Barcelona, Bilbao i Atletic de Madrit). Conta en vint llorers (6 Lligues, 7 Copes, 1 Supercopa d’Espanya, 1 Recopa, 3 UEFA i 2 Supercopes d’Europa) en el seu palmares.

La qüestio es… ¿se correspon esta vintena de tituls en el pes historic, demografic i economic de la ciutat? No. Valencia es la tercera urbs mes poblada de l’Estat i el Valencia CF conta en el tercer presupost mes alt del campeonat. En proporcio al seu pes demografic i social, el Valencia CF deuria ser sense dubte el tercer equip mes llorejat d’Espanya… Deuria tindre unes 12 o 13 lligues, atres tantes copes, almenys una Copa d’Europa i complir en Espanya un paper semblant al de l’Arsenal en Anglaterra o l’Inter de Mila en Italia.

El problema radica en que l’equip che tan sols conta en la mitat de trofeus que per pes i presupost hauria d’atesorar. I el problema es que aço es un reflex no d’un club deportiu sino d’una societat sancera. ¿No es de traca que el Regne de Valencia tinga aeroports, metros i ferrocarrils de joguet? ¿O que no dispongam del Tren d’Alta Velocitat, del Pla Hidrologic Nacional, del Parc Central o del Parc Industrial de Sagunt? ¿O que Castello de la Plana no tinga aeroport? ¿O que hi haja alguns barris d’Alacant que s’inunden quan plou?

La falta d’exits del Valencia i la falta d’inversions del Regne van de la ma. Ni l’aficio che ni la societat valenciana passen per ser exigents sino molles i conformistes. “No passa res. La Copa a l’any que ve”, clama l’aficio quan el Valencia pert una final. Aci mai passa res. Tot arriba sempre a l’any que ve; la Copa i el trasvas de l’Ebre, la Lliga i les inversions. I si no es l’any que ve, puix a l’atre. Quan li abellixca als nostres amos de Madrit. Ells ya saben que aci mos conformem en les miguetes que li sobren a uns atres.

No es d’estranyar que hi haja tants valencians que simpatisen en el Real Madrit i l’espanyolisme, o en el Barcelona i el pancatalanisme. Ells son el reflex de la burguesia valenciana, que s’inclina pel centralisme madrileny o pels països catalans. Aci la gent te un complex d’inferioritat de cavall. Ningu te fe en el potencial d’esta terra i d’este poble. Tots parlen en orgull del nostre Segle d’Or pero ningu pareix donar-se conte de que si fon possible es perque en aquell temps sobrava lo que hui mos falta: l’orgull de ser valencians.

FONT: Som nº 246. Novembre-Decembre de 2009.

Por una nueva cultura de la alimentación.

El otro día estaba celebrando yo una fiesta en compañía de unos amigos. Estábamos sentados en mesa, disfrutando de un generoso banquete. Teníamos de todo: la mejor carne, marisco abundante, un buen vino, pescado en abundancia… De todo. De repente se nos acercó un niño. Era negro y por el acento que tenía puede que fuera caribeño, quien sabe si dominicano. Se encontraba sucio y era flaco; estaba en los huesos. Se le veía hambriento. Me pidió por favor si le podía dar un poco de pan para saciar el hambre. Le respondí: «niño, tú lo que necesitas no es pan sino una nueva cultura de la alimentación». Solté una gran carcajada, los comensales rieron conmigo y el niño se quedó con una cara rara.

Estoy orgulloso de cómo me comporté. De un modo progresista y solidario. Exactamente igual que esos partidos intitulados de izquierdas (Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Izquierda Unida (IU), Bloc Nacionalista Valencià (BNV), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Chunta Aragonesista (CHA)…), sindicatos y otras plataformas cívicas que consideran que de lo más progre oponerse al Plan Hidrológico Nacional (PHN) que pretende trasvasar parte de los cuantiosos excedentes de agua del río Ebro (en Aragón y Cataluña) a la España seca (Valencia, La Mancha, Andalucía y Murcia), para que pueda aliviar su dura sequía.

¡Es tan solidario que haya gente que prefiera que cada año haya miles de hectolitros de agua que se pierdan en el mar sin darles ningún uso antes que cederlos a otras tierras para que alivien su sequía…! Dicen, en un acto de infinito progresismo, que no necesitamos el trasvase sino una nueva cultura del agua. Me parece que ni los estómagos de los niños hambrientos del Tercer Mundo se llenan con cultura (¿o sí?) ni tampoco nuestras tierras devastadas por la sequía se pueden regar con cultura. España es, definitivamente, un pueblo cainita. Y aún dicen que aragoneses, catalanes y valencianos somos tres pueblos hermanos. Hermanos sí. Pero como Caín y Abel.

Tercer Mundo espiritual.

Hace unos años viajé a Venezuela con la convicción de que iba a visitar el Tercer Mundo. Y la verdad sea dicha vi pobreza, desigualdades, la falta de agua potable, un pésimo servicio de recogida de basuras y otras cuestiones que ahora no viene al caso comentar. Pero también me impresionó sobremanera el enorme avivamiento espiritual que experimenta no sólo ese país sino toda América Latina. Una vez más allí donde hay abundante injusticia y dolor, la población se encomienda más a Dios.

Una auténtica explosión de iglesias evangélicas ha surgido en América en las últimas décadas. Hay una en cada barrio y su expansión es imparable: por ejemplo una iglesia puede pasar de 50 miembros a 250 en sólo dos años. Por el contrario, aquí en el Reino de Valencia el número de fieles permanece estancado desde hace años. La iglesia más grande de Venezuela es Maranatha (en Valencia, Carabobo) con más de 5.000 fieles. Por contra, aquí ninguna iglesia alcanza el millar de ovejas.

Allí vi cosas que en mi país nunca había visto. Vi cómo en cada culto había varias personas que daban un paso al frente y aceptaban a Jesucristo (jamás he visto esto en mi tierra). Vi que hacen bautizos cada 15 días (aquí a duras penas se reúne gente para hacer un bautizo anual). En Colombia se han llegado a hacer bautizos masivos de 3.000 personas en un solo día. Y lo que más me llamó la atención: allí los cristianos van a la plaza mayor del pueblo y pregonan el Evangelio en voz alta a la gente.

Todo esto ha producido un innegable beneficio social: por cada persona que se congrega en una iglesia evangélica y que conoce al Señor hay en la calle una prostituta menos, un drogadicto menos, un borracho menos. Allí los cristianos son muy perseverantes en su fe y su proselitismo, son grandes conocedores de la Biblia, ayudan económicamente a las personas más necesitadas y fomentan en la sociedad una costumbre tan sana como la de bendecir los alimentos a la hora de comer.

En cuanto a mi país: aborto libre, experimentación con embriones, eutanasia, matrimonio gay, ateísmo, islam, iglesias que agonizan… Cuando me marché de la República de Venezuela me di cuenta de que soy yo el que vive en el Tercer Mundo. Porque el Reino de Valencia (y Europa en general) es el Tercer Mundo espiritual. Tan sólo le pido a Dios que tenga misericordia de este rincón del orbe y que la bendición del Evangelio nuevamente sea derramada con fuerza si es que es su voluntad.

Valencianisme de plastilina.

ANUNCI IMPORTANT:

Acte: Presentació del llibre L’Estat Valencià de Josué Ferrer.

Dia: 18 de decembre de 2009 a les 20:00 hores.

Lloc: Grup d’Acció Valencianista en C\ Pintor Gisbert 17 baix de Valéncia capital (Regne de Valéncia).

Entrada: gratuïta.

¡Esteu tots convidats! ¡Vos esperem!

————————————————————————————————

Valéncia és una societat anormal. El 70% de la població afirma que valencià i català són dos idiomes distints i a pesar d’això el catalanisme avança sense impediments. En part se deu a la gran incoherència del valencianisme, que l’ha dut a l’actual situació de debilitat. Els valencianistes nos hem acostumat a vore com a normals diverses actituts tant del nacionalisme com del regionalisme valencians que en absolut ho són. Almenys no són normals en aquelles societats a on sí hi ha un fort sentiment de poble, una identitat ben sòlida i arrelada, com be puga ser el cas de Catalunya o d’Euskadi.

El nacionalisme valencià pràcticament demana perdó per existir i patix un fort complex d’inferioritat que li obliga a autocensurar-se a sí mateix per a no dir cap cosa que puga molestar a ningú. Tan débil i acomplexat és que a sovint repetix com un mantra una idea que yo no acabe d’entendre be: “No tenim per qué independendisar-nos. Valéncia és una nació que pot estar dins d’Espanya”. ¿Perdó? ¿Una nació que està dins d’una atra nació? ¿Això és una regió, no? ¿Quína diferència hi ha entre eixe “nacionalisme” i lo que podriem denominar “regionalisme pujadet de to”?

Yo no m’imagine a polítics nacionalistes com Juan José Ibarretxe o Josep Lluís Carod-Rovira dient que Euskadi o Catalunya són nacions pero que ya estan be dins de l’Estat Espanyol, que no fa falta eixir-se’n fòra. El fi últim del nacionalisme gallec és tindre la nació gallega, el fi últim del nacionalisme vasc és tindre la nació vasca, el fi últim del nacionalisme català és tindre la nació catalana. Per tant, el fi últim del nacionalisme valencià no pot ser estar dins de la nació espanyola. Un nacionalisme valencià que no aspire a l’Estat Valencià independent més que nacionalisme és un frau.

No menys llamentable és el regionalisme valencià, en una història que és un rosari d’oportunitats perdudes. El president d’Unió Valenciana (UV), Vicent González Lizondo, tingué l’oportunitat de ser alcalde de Valéncia en 1991… i preferí regalar-li l’alcaldia a la popular Rita Barberà. En 1995 Lizondo pogué haver forçat al mandatari popular Eduardo Zaplana a llevar el català de les escoles i les Normes d’El Puig… pero ni tan sols tingué el corage de reclamar la Conselleria de Cultura i Educació perque preferí ser president de les Corts per a tindre un martellet i donar i llevar el torn de paraula.

Pero encara hi ha més… A lo llarc d’estos 30 anys ha hagut dozenes d’Ajuntaments governats per partits intitulats valencianistes. Lo més trist és que si anem a eixos pobles vorem que en les biblioteques municipals no hi ha llibres en Normes d’El Puig i que els noms dels carrers que estaven en català continuen estant en català. ¿Cóm és possible que el regionalisme valencià governe un Ajuntament en majoria absoluta durant quatre anys i en tot este temps ni tan sols s’atrevixca a comprar llibres en valencià per a la biblioteca local o a valencianisar les senyals i els cartells del poble?

Ara fixem-nos en cóm actúa el catalanisme: lo primer que demana sempre el Bloc, Esquerra Republicana o Esquerra Unida és la regidoria de cultura. I durant quatre anys tens concursos lliteraris en català, conferències de catalanistes, bandes de rock en català en les festes locals, la màrfega en les festes patronals, etc, etc. Ells sí es creuen la seua ideologia i per això quan arriben al poder fan catalanisme al màxim mentres que el valencianisme es caracterisa per la seua falta d’espenta, per que a l’hora de la veritat no té collons per a posar en pràctica lo que tant defén de boca.

Un amic meu, el professor de valencià Nacho Serrano, em comentà una volta: “¿Saps per qué estem perdent la guerra de la llengua? Perque el valencianisme és incoherent, perque hi ha molta distància entre lo que diu i lo que fa, mentres que el catalanisme sí es creu la seua ideologia i la posa en pràctica”. Plenament d’acort. A lo qual yo afegiria: “El catalanisme té només una pàtria: Catalunya. Mentres que el valencianisme, desgraciadament, en té dos: Valéncia i Espanya”. Un cor dividit per dos pàtries i per dobles llealtats. No m’estranya que estigam perdent la guerra de la llengua.

¿Els valencians tenim pobles germans?

¿Quins són els germans del poble valencià? Si és que tenim algun. Primer, potser, deuriem definir qué és un poble germà; per a mi no es tracta d’un poble que compartix una història, tradició, llengua o cultura comunes sino un poble que quan el necessites t’ajuda i no et deixa en l’estacada i viceversa. El Regne de Valéncia deuria sopesar moltíssim en qui pot confiar per a aliar-se i en qui no.

A l’hora de buscar aliances se solen fer per tres tipos de criteris: el cultural (és dir, si els valencians som llatins hauriem d’aliar-nos en uns atres països llatins), el geogràfic (és dir, com que som europeus hauríem de mirar fonamentalment a Europa i no a uns atres continents) i el d’interés (pel qual un país pacta en qui més li convinga en cada moment; encara que apenes tinguen cap cosa en comú).

Yo soc partidari d’est últim model. Perque desgraciadament Valéncia no té germans; és filla única. Ni Espanya ni Catalunya són un eixemple de germanor: al contrari, si poden fer alguna cosa per a fastidiar-nos als valencians no dubten ni un segon en fer-ho. Sempre que algú mos ha propost germanors ha segut per a aprofitar-se de mosatros. Guiem-nos per l’interés més cru i mos anirà molt millor.

No al transvàs de l’Ebre al Regne de Valéncia.

Fa uns dies la Confederació Hidrogràfica de l’Ebre ha autorisat un transvàs d’aigua únicament per a municipis catalans. És dir, que tots aquells agricultors que se manifestaven en contra del transvàs perque dien que si li passaven aigua al Regne de Valéncia l’Ebre es secaria i es moriria, ara estan a favor del transvàs pero si és només per ad ells. O dit d’una atra manera, si l’aigua ve a Valéncia l’Ebre es mor pero si l’aigua va a Catalunya no li passa res al riu, o si el transvàs se fa a la nostra terra és un proyecte fasciste i especulador mentres que si se fa a terres catalanes en eixe cas és solidari i progressiste. Lo més curiós és que després estos fills de sa mare són els mateixos que diuen que valencians i catalans som pobles germans… Germans per a furtar-mos el nostre Segle d’Or i tota la nostra cultura pero no per a donar-mos l’aigua que els sobra i que anualment es pert en la mar.

Fa uns anys yo era un fervorós partidari del Pla Hidrològic Nacional (PHN), que contemplava passar part dels quantiosos excedents de l’Ebre a Aragó, Catalunya, Valéncia, Murcia i Almeria. Pero estava equivocat. El transvàs seria una opció viable si Espanya fora un estat normal, pero no ho és; de fet, només des de l’anormalitat nacional es pot contemplar que hi haja gent que preferixca que l’aigua que li sobra se perga en la mar i que se la beguen els peixets de la mar a compartir-la en els seus veïns. Fer un transvàs de l’Ebre a Valéncia seria un greu erro estratègic; dixariem el nostre sustent hídric en mans dels nostre pijors enemics: els catalanistes. ¿A quins chantages mos sometrien baix l’amenaça constant de tancar l’aixeta? ¿Exigirien la màrfega en Valéncia o si no, no hi ha aigua? Arreglem-nos en les desaladores o com siga, pero no depengam per a res d’esta mala gent.

Loca racista en el metro de Valencia.

Estas últimas semanas circula por internet el vídeo bochornoso de una mujer racista en el metro de Valencia que se dedica a insultar a negros y a extranjeros por el solo hecho de serlo. La muy impresentable, que en todo momento se define como «española» e invita a los foráneos a marcharse, bien podría seguir su propio consejo, emigrar a Albacete y dejarnos a todos los valencianos en paz.

Yo no me caracterizo por ser buenista, multicultural o progre de salón. Estoy 100% en contra de la inmigración ilegal. Dicho de otro modo; creo que los ilegales deben ser expulsados del país y que no deberían beneficiarse de ayudas sociales (con la excepción de que sea una cuestión sanitaria de extrema urgencia; tampoco es cuestión de dejar morir a nadie en medio de la calle por no tener papeles).

Ahora bien, una cosa es estar contra la inmigración ilegal y otra muy distinta es odiar a la gente por ser de fuera o por su color de piel. «Negros de mierda», «Vete a tu puta tierra», «Sois asesinos», etc… Por sus insultos, la loca del metro tiene toda la pinta de simpatizar con España 2000. Porque todo esto no tiene que ver con la inmigración ilegal y sí mucho con el racismo más puro y duro.

Y eso mismo ofrece España 2000: racismo. Envuelto con muy buenas palabras pero racismo al fin. Yo he ido por curiosidad a algunas manifas de E2000 y he salido horrorizado; parecía aquello una concentración de nazis. Cabezas rapadas, botas militares, cinturones y camisetas con el White Power, cánticos de «Moros no, España no es un zoo», etc, etc. Y no, no eran cuatro. Eran casi todos.

Una cosa es la inmigración ilegal; que rechazarla es de sentido común. Y otra muy distinta es el racismo y la xenofobia. Estas últimas hay que rechazarlas siempre. Todas las personas somos creación del Señor e iguales en dignidad. Quien se crea mejor que otra persona por el solo hecho de tener un color de piel o por haber nacido aquí o allá, es que en la cabeza, en vez de neuronas, tiene serrín.

Policia Autonòmica Valenciana.

policia_autonmica_1

El conseller de Gobernació, Serafín Castellano, ha anunciat l’impuls d’un cos autonòmic de policia, que contarà en un mínim de 6.000 agents a finals de 2010. Segons Castellano, esta policia valenciana no serà un cos hegemònic dins de lo Regne com ara la Ertzaintza vasca o els Mossos d’Esquadra catalans sino que tindrà unes competències molt delimitades i haurà de coordinar-se en la Policia Nacional i la Guardia Civil en la seua lluita diària contra el crim.

Ya era hora de que els valencians disponguerem d’una policia autonòmica pròpia en un mínim de potencial. Fins ara havia existit com un mer adorn, tan testimonial en el seu número d’agents i competències que la majoria de la població ignora la seua existència. El sol fet de que conte, de moment, en 6.000 agents ya és un primer pas, a l’espera de que uns futurs governs menys sucursalistes la doten de més recursos i competències pel be del país.

Que els valencians dispongam d’una policia autonòmica en condicions m’ompli de satisfacció. És una cosa que deuria haver-se fet fa més de 20 anys pero més val tart que mai. Ara be ¿per qué el govern del centraliste Partido Popular (PP) impulsa una policia autonòmica precisament en estos moments? No crec que siga per una qüestió d’autonomisme, ni molt manco de valencianisme, tenint en conte l’Estatut de mínims que mos vengueren en l’any 2006.

Tampoc crec que siga perque al PP li preocupe l’aument de la delinqüència. La prova és que els gorretes extorsionen als conductors que aparquen just en front de la Conselleria d’Educació i els policies locals miren a una atra banda. Ho fan just davant de la Generalitat Valenciana… pero ¿qué importarà això als peperos, si van en coche oficial i no hi ha ni rastre de delinqüencia comuna, mendicitat ni atres molèsties en els luxosos barris burguesos a on viuen?

Ni pense tampoc que siga per que l’Estat mos discrimine als valencians, que ho fa,  en quant a dotació d’infraestructures i agents de la Policia Nacional i Guardia Civil. Al president de la Generalitat, Paco Camps, això li va molt be per a fomentar el seu discurs victimiste. Discurs que Camps no fea quan el popular José Maria Aznar era president d’Espanya i retallava el número d’agents per a que les empreses de seguritat privada feren el seu agost.

Que curiós que just ara que Camps ha segut espiat per la Policia Nacional i s’ha descobert una trama de corrupció, vullga crear una policia que estiga baix el seu control. ¿Serà per a espiar a partits incòmodos com Coalició Valenciana (CV) o els socialistes? ¿Per a espiar als propis companyers de partit, com sembla haver passat en el PP de Madrit? Per supost, només són suposicions. I no és que m’agrade pensar malament pero tractant-se del PP no puc pensar be.

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes