Corea del Sur: una vela del cristianismo que ilumina Asia.

Corea del Sur es un país del tamaño de Portugal que tiene más población que España. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial en 1945, Corea, una de las civilizaciones más antiguas de la humanidad, quedó dividida en dos naciones: una dictadura comunista en la región norte y una democracia capitalista en el sur.

Desde entonces han sido feroces enemigos irreconciliables (especialmente tras la Guerra de Corea de 1950-53). A partir de aquel choque, Estados Unidos se obsesionó por mostrar a Corea del Sur como un icono del capitalismo, donde la gente es rica y feliz, en contraste con la miseria y la fatalidad de la hoz y el martillo.

En los años 60 y 70 el país experimentó un fuerte avance industrial y tecnológico. La inversión extranjera acudió alentada por facilidades fiscales, crediticias y laborales, y empresas como Hyundai, Samsung, LG, Kia Motors, SsangYong, Daelim Motor y Daewoo se convirtieron en multinacionales que triunfan en el mundo.

Aunque si por algo es famosa Corea del Sur es por su potencia naval. Sus astilleros fabrican los mejores barcos del globo y hoy el país posee una de las marinas más grandes del planeta para preservar la libertad de la amenaza totalitaria de Corea del Norte, con la que mantiene fuertes tensiones militares día sí día no.

Dios no sólo ha derramado prosperidad económica sino también espiritual. Es el país asiático con mayor número de cristianos (más del 25% de sus habitantes) y tiene la Yoido Full Gospel Church, la iglesia más grande del mundo, donde cada domingo se reúnen más de un millón de fieles pastoreados por David Yonggi Cho.

Hoy los misioneros surcoreanos predican en China y Corea del Norte. El país pasó de aislacionista a influir política, económica, cultural y espiritualmente a Asia. Mientras, en Seúl siguen rezando para que se obre el milagro de la reunificación nacional, incluso pese al enorme abismo económico que separa a los dos países.

Taiwan: un fortín de la libertad frente a la amenaza comunista.

Tras la revolución popular del líder Mao Tze-Tung que llevó a los comunistas chinos al poder en 1949, fueron muchos los disidentes -la mayoría comerciantes de clase alta- los que huyeron a Taiwan en busca de refugio. Así, transformaron la isla en un fortín del capitalismo que resistió frente a la revolución de Mao.

Desde entonces, tiene un estatus político único: oficialmente, representa a la China nacionalista que perdió la Guerra Civil (1927-1950) pero en la práctica es un estado que no reconoce la autoridad de la China continental. Pekín la considera parte de su territorio aunque en la práctica no ejerce control alguno sobre ella.

El debate sobre si Taiwan representa a la China precomunista o sobre si debe independizarse, va decantándose cada vez más hacia la segunda opción. De hecho, el que fue presidente entre 2000 y 2008, Chen Shiu Bian, a punto estuvo de declarar formalmente la independencia pero al final desistió por miedo a una guerra con China.

En la actualidad, Taiwan está comprometido con la democracia, el capitalismo y los valores occidentales y se ha armado hasta los dientes para defender su libertad frente a la amenaza del gigante comunista chino. Los Estados Unidos de América, Japón y Corea del Sur son sus aliados políticos y militares más firmes en la zona.

La isla tiene el tamaño de Cataluña y en ella viven 27 millones de almas. Cuenta con una lengua propia que es hablada por la mayoría del pueblo (el taiwanés) además de otros dos idiomas (el hakka y el mandarín). Es un país altamente industrializado y uno de los primeros fabricantes mundiales de microprocesadores y de chips.

El pueblo mira con incertidumbre al futuro. Quizás el día que caiga el comunismo en China, Pekín pase del puño en alto a extender la mano a la isla en pro de una reunificación nacional. O quizás sea entonces el momento de ejercer la autodeterminación y convertirse oficialmente en un estado soberano. El tiempo lo dirá.

Confederación Ibérica.

Algunas voces como la del escritor José Saramago se han postulado a favor de la unión de España y Portugal; en lo que constituiría un nuevo estado: Iberia. Algunos iberistas apuntan a Lisboa como la capital y al castellano como idioma común.

Sería todo ventajas. Ya verías la gracia que le iba a hacer a los lusos cuando los madrileños comenzaran con su cantinela de que “en Portugal está todo en portugués”, “la escuela debería ser en castellano”, “a mí que me hablen en cristiano”, “hay que hablar la lengua de Cervantes”, etc, etc.

Ni que decir tiene de la estabilidad que le daría al Parlamento Ibérico tener al Partido Nacionalista Portugués negociando un Estatuto de autonomía y sumando fuerzas junto a gallegos, catalanes y vascos para ver quien de todos hacía un chantaje más cruel e inmisericorde al Gobierno central.

Y la factura del Estado Ibérico, para los valencianos. Para variar. Sería genial que nos subieran los impuestos para que, con nuestro dinero, se construyeran infraestructuras en Oporto. No tenemos bastante con las sanguijuelas de Andalucía, Extremadura, La Mancha, etc, etc. Faltaba Portugal.

A mí lo único ibérico que me pone es el jamón y nuestro particular yoga: la siesta. Este iberismo en el fondo es nacionalismo expansionista español. Y si insisten en inventar un país de chicha y nabo, que añadan a Iberia Grecia y así ya tenemos juntas a las tres grandes superpotencias del mundo.

Hipócritas.

Sé bien que soy pecador, que tengo mis flaquezas y debilidades, que cometo faltas a diario y por tanto nunca me pondré a mí mismo como ejemplo de nada porque sinceramente no creo que lo sea. Ahora bien, advertido esto, también diré que intento predicar con el ejemplo en aquellas cosas de las cuales hablo. En las facetas en las que no puedo hacerlo, simplemente prefiero callar.

Sin embargo, me llama la atención la enorme cantidad de personas que veo que defienden una cosa para los demás y la contraria para ellas. ¿Por qué las voces que abogan por abaratar el despido corresponden a ricos con contratos blindados con tropecientas cláusulas y una indemnización millonaria? ¿O a funcionarios que no pueden ser despedidos? No lo entiendo, la verdad.

¿Por qué será que de todos cuantos reclaman moderación salarial ninguno tiene un sueldo moderado? Señor banquero, si tan buena es dicha moderación ¿por qué se sube usted el sueldo un 40%? Si lo desea, cambiamos nuestros emolumentos. ¿Y por qué los señores diputados quieren hacernos trabajar hasta los 67 años si a ellos les basta con laborar 8 para tener pensión vitalicia y de lujo?

¿Por qué si el aborto es tan bueno ninguno de los que lo apoya se arrepiente de haber nacido? ¿En serio piensa usted que el aborto es bueno? Si es así, aún está usted a tiempo de coger una pistola y abortar su propia vida. ¿Por qué no lo hace? Ah, vale… ¡Que se trata de impidan el derecho de nacer a los demás, pero no a mí, claro! Muy equitativo, muy justo. Predicando con el ejemplo. Sí, señor.

¿Por qué el PSOE se llama obrero si luego regala el dinero de los trabajadores a los bancos? ¿Por qué el PP dice en Valencia que está a favor del trasvase del Ebro pero en Aragón se pronuncia en contra? ¿Por qué España 2000 clama contra los inmigrantes si obtiene fondos de la prostitución, oficio realizado en el 90% de los casos por mujeres de origen extranjero? ¡Cómo son los políticos!

Son sólo algunas preguntas que me vienen a la cabeza. Todos podemos tener contradicciones. O equivocarnos. Yo el primero. Pero aquel que desea para los demás lo que rechaza para sí mismo es un hipócrita. Ama al prójimo como a ti mismo. No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen. El mundo sería más sencillo si entendiésemos lo que estas palabras quieren decir.

Retorno a lo pre-Galdosiano.

Resulta complicado redactar buenos libros, sobre todo en un país en que abunda (e incluso se premia) la no literatura. Ahora mismo en España hay escritores que saben mucho de crear escándalos y de aprovechar como nadie las correspondientes estrategias de mercadotecnia pero que de libros no saben nada (Lucía Etxebarría). Padecemos también la invasión de un montón de borricardos que como son conocidos por salir en la tele han decidido sacarse un sobresueldo desembarcando en el mundo de la literatura (Carmen Posadas, Andreu Buenafuente, Fernando Schwartz…) De otros da la sensación de que pudiendo parir mejores obras optan por publicar basura porque es más vendible (Arturo Pérez-Reverte). Hay grandes autores a los cuales los medios no hacen demasiado caso (Juan Goytisolo) y otros que como Francisco Umbral gozan de una fama exorbitante en relación a la calidad de sus obras. El dedo acusador del plagio apunta a grandes celebridades (Eduardo Zaplana, Luis Racionero…) y eso por no hablar del escándalo que supone que toda una nación se entere de que eres una negrera (Ana Rosa Quintana). ¿Qué ha sido del idioma de Miguel de Cervantes? Que me lo expliquen porque yo no lo sé.

Aquí concretamente, en el Reino de Valencia, a algunos creadores merecedores de inmortalidad no se les estudia en las escuelas por motivos políticos (Xavier Casp, Miquel Adlert…), los mismos motivos políticos que hacen proponer para el Premio Nobel de Literatura a un autor por escribir una recopilación de rondallas y un diccionario (Enric Valor). Cuando alguien hace una versión actualizada de un clásico lo cambia de tal forma que al final acaba poniendo lo que le viene en gana en esos momentos, aunque eso suponga evidentemente prostituir el original. Recuerdo ahora la versión de Curial y Güelfa de la Editorial Bromera, donde sorprendentemente aparecen nombres de territorios como Francia, Italia, Alemania o Cataluña. La obra original se escribió en el siglo XV, cuando ninguno de estos territorios existía bajo esta denominación, por lo que he de intuir que los ha introducido el versionista Salvador Vendrell. ¿Por qué no está penada por la ley esta clase de atropellos a la obra y memoria de un autor? ¡De los infinitos textos científico-históricos que la Universidad Bananera de Valencia falsea a diario mejor ni hablar! ¡No acabaríamos nunca!.

Algunas obras están tan increíblemente mal traducidas que da la sensación de leer inglés en español: la traducción de Lino Novás Calvo de Santuario de William Faulkner (Espasa) es dura como un puntapié en las partes. Las editoriales funcionan a golpe de superventas (hoy por desgracia llamados best-sellers), los premios literarios se los adjudican presentadores de televisión, periodistas, locutores de radio, famosos que salen por la tele, recomendados de todo tipo… Ninguno de ellos escritor de raza. En las librerías siempre encuentras los típicos superventas (Antonio Gala, Stephen King…) pero si te interesa un clásico o buscas un libro de un autor joven te lo tienen que pedir. Los índices de lectura en el país son alarmantemente bajos (básicamente porque en las escuelas los maestros imponen la lectura, que no la incentivan, y claro, todo lo impuesto entra de mala gana…) mientras que no se para de editar (¡60.000 títulos por año, la mitad de ellos nuevos!) ¿Pero quién lee todo ese montón de obras? Al final será cierto eso que dicen algunos con muchísima sorna de que si en España no lee nadie es porque todo el mundo está escribiendo un libro.

Fornicad tranquilamente y luego mandad a vuestros hijos a la trituradora.

Siempre me ha llamado la atención que los mayores genocidas de la historia se han caracterizado por ser completamente honrados en el tema de las finanzas. En efecto, cuando se piensa en gobernantes como Adolf Hitler, Josip Stalin o Francisco Franco, ninguno  de ellos es recordado por haberse metido en el bolsillo dinero público. Ninguno  de ellos tiene fama de ser un corrupto en materia de economía. Ahora bien ¿de qué me sirve a mí un político que no saquea las arcas públicas si luego es un carnicero que cada noche se lava las manos con sangre? Prefiero mil veces a un político que  roba millones a uno que asesina. Porque puestos a que me roben… el dinero es recuperable, la vida no.

La semana pasada el Senado español dio su visto  bueno a una monstruosa política de exterminio que consolida el aborto libre y  lo que es aún más espeluznante: lo transforma de delito despenalizado en algunos supuestos a derecho de la mujer. El derecho a matar es ahora legal. A mí no me importa lo que digan: matar a un niño de 6, 7, 8 meses es un crimen abominable. Y eliminar la vida de un ser humano por ser discapacitado se llama eugenesia y lo hacían los nazis. Un escalofrío recorrió mi espina dorsal al ver a la senadora Leire Pajín despreciando la maternidad  y celebrando con jolgorio esta fiesta de la muerte. Hipócritas: todos los que estáis a favor del aborto, nacisteis un día.

El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, pasará a la historia como otro monstruo más que no robaba dinero público pero que dio carta de legalidad a un genocidio masivo que cada año siega la vida de más de 100.000 niños en España. Y todo en el mismo día en que Zapatero decía en Suiza: «Nadie tiene derecho a arrebatar la vida de otro ser humano, absolutamente nadie». Forniquen tranquilamente, que luego siempre están ustedes a tiempo de mandar a su hijo a la trituradora. Que basura de país el que consiente este tipo de cosas. Que vergüenza de clase política que tenemos. Que asco de sociedad civil en la que se perpetra semejante matanza sanguinolenta y no le importa a casi nadie.

Anfós Ramon: el poeta valencià més llorejat de tots els temps.

Yo soc dels que pensa que, en mida de lo possible, els homenages cal fer-los quan u viu. Per això precisament, ara que es troba en l’hivern de  la seua vida, voldria escriure unes llínies que, encara que no arriben a fer justícia en absolut en el talent inconmensurable d’este singular home, sí puguen almenys ser humil testimoni de l’honor i el privilegi que és per a mi haver pogut viure en la mateixa época que un dels millors poetes valencians del segle XX i de sempre. Parle, evidentment, i com no podia ser d’una atra manera, del senyor Anfós Ramon i Garcia.

Anfós Ramon és el poeta valencià més llorejat de tots els temps. Ha conquistat centenars de premis lliteraris. Això significa que en tota l’història del Regne de Valéncia, una història que fins a lo que sabem actualment naix en el Rei Leovigilit en el segle VI fins a l’actualitat -en ple segle XXI-, ningú ha arribat a superar o inclús igualar este increïble registre. O dit d’una atra manera: Anfós és el més premiat en quinze segles d’història, en una gran nació a on ha hagut poetes que han compost els seus versos en llatí, en àrap, en llemosí, en valencià, en castellà i en català. Que no és poc.

Per a la posteritat queden ya obres mítiques com A tres carrers, Sembrarem la veritat, Des de la veu del silenci, Ofici de Paraules, La clau del llavi obert o Rapsòdia en carn per dins, entre unes atres. Dels numerosos guardons destaquem el Premi Valéncia, el Xavier Casp, el Ciutat de Castelló, el Falla Pintor Andreu d’Alzira, el Roïç de Corella, el Bernat i Baldoví, el Josep Maria Guinot, les Flors Naturals d’Algemesí o Valéncia i molt especialment el Premi Nacional de Lliteratura en Llengua Valenciana i el Llealtat. Sa antologia poètica i les memòries es publicaren fa poc.

Són molts i molt importants els poetes valencians que ha hagut a lo llarc del passat segle XX: Teodor Llorente, Miquel Hernández, Xavier Casp, Chimo Lanuza… Anfós Ramon és tan gran o més que qualsevol d’ells. És un dels grans creadors vius en llengua minoritària en Europa a l’altura de Milan Kundera, Bernardo Atxaga, Amos Oz o Ismail Kandare. El Premi Nobel de Lliteratura només està reservat per als que escriuen en anglés o francés pero si existira un Nobel per a autors en llengües minoritàries en tota justícia deuria guanyar-lo Anfós Ramon.

Encara que el 99% de la seua producció és en llengua valenciana, també ha fet incursions en castellà. Ramon posseïx eixe talent que només els genis tenen: arribar als cors, expressar coses molt complexes usant paraules molt senzilles. El seu estil neorrealiste incidix en eixes coses menudes que són les que fan gran a la vida i està impregnat del dolor i l’angoixa que comporta vore com una pàtria se desmorona i es mercadeja en ella i es ven a trossos. També ha cultivat una vasta obra de poesia fallera i  festiva que destaca per una ironia subtil i un sentit de l’humor deliciosament àcit.

Pero per lo que més l’admire és per ser un intelectual compromés en la seua pàtria i en la seua llengua. Ell podria haver pres el camí fàcil: el d’usar una llengua majoritària com l’espanyol o haver-se venut al pancatalanisme. Pero Anfós no ha naixcut per a ser traïdor sino patriota, encara que això signifique quedar condenat  a l’ostracisme a mans de la renegada i despreciable classe política que actualment nos desgoverna. Algun dia, si hi ha justícia en este país nomenat Regne de Valéncia, es reconeixerà la colosal figura d’Anfós Ramon: un dels millors poetes valencians d’ahir, hui i sempre.

Uruguay: un David rodeado por dos Goliats.

Si hay en América una nación que merezca el honor de ser llamada pequeño gran país ésa es sin duda la República Oriental del Uruguay. Su destino era convertirse en una provincia más de Argentina o Brasil, pero los uruguayos deseaban ser ellos mismos los que gobernasen su propio futuro y se dotaron de un estado propio.

Con apenas tres millones de habitantes y un territorio reducido, Uruguay es un auténtico gigante mundial en el campo de la cultura y el deporte. En la literatura, se han destapado como un país de excelentes escritores con Horacio Quiroga, Juan Carlos Onetti, Eduardo Galeano o Mario Benedetti, entre otros.

Uruguay es una potencia futbolística de primer orden, con un palmarés envidiable a la altura de la mismísima Argentina: dos mundiales, dos oros olímpicos y catorce Copas América. A pesar de ser una república tan pequeña, le disputa la hegemonía balompédica en Latinoamérica a gigantes como Argentina y Brasil.

Toda la economía de la república orbita en torno a su capital, Montevideo, que concentra al 50% de la población del país. Montevideo es un importante referente portuario y una de las grandes ciudades de Suramérica a la altura de megalópolis de la talla de Buenos Aires, Sao Paulo, Rio de Janeiro o Santiago de Chile.

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce. Desde mediados del siglo XX hasta hoy, toda Latinoamérica se ha empobrecido a gran velocidad y el hundimiento de Uruguay no ha sido ninguna excepción. La corrupción generalizada ha expulsado del Primer Mundo a una nación que hace sólo cien años era comparada con Suiza.

Uruguay es un ejemplo para los valencianos de que con un estado pequeño se puede destacar muchísimo.  Y los que quieren que seamos colonia de España o de Cataluña, que se fijen en la sed de identidad de los uruguayos, que no querían ser gobernados desde fuera sino tener voz y voto propios entre las naciones libres de la Tierra.

Argentina: un espejo de Valencia al otro lado del charco.

Si hay un país que verdaderamente se parece al Reino de Valencia ése es, en lo bueno y lo malo, Argentina. Argentina es lo más parecido que tenemos los valencianos a un pueblo hermano. El poeta argentino Eduardo Mazo definió a sus compatriotas como pueblo de perdedores alegres. Justo lo que los valencianos somos.

A principios de siglo XX, el escritor Vicent Blasco Ibáñez fundó varias colonias de valencianos allá. Muchos valencianos emigraron a Argentina escapando de la guerra civil y hoy son los argentinos los que, huyendo de la corrupción de sus gobernantes, buscan refugio en nuestra tierra. Es el hijo pródigo que retorna a casa.

Los dos son pueblos leales que sufren a gobernantes traidores y corruptos. Argentina padece un desmantelamiento económico y el nuestro es lingüístico y cultural. La situación es surrealista: ellos tienen la mejor carne del mundo y pasan hambre; nosotros una de las lenguas más cultas del planeta y nos avergonzamos de ella.

Los argentinos son alegres, desenfadados, poco metódicos… Actúan espontáneamente al estilo pensat i fet valenciano. A nivel individual, es una cuna de genios (Diego Maradona, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Juan Perón, Adolfo Aristaráin…) pero colectivamente un desastre de nación.

Incluso en el mundo del deporte tenemos similitudes. Muchos son los cracks argentinos que han jugado en equipos valencianos (Mario Alberto Kempes, Claudio López, Roberto Fabián Ayala, Juan Román Riquelme…)  y muchos los valencianos que han llevado a Argentina la noble tradición de jugar a pelota a mano.

Argentina fue uno de los 10 países más ricos del mundo hace 50 años. Nosotros tuvimos el primer siglo de oro neolatino. Pero ambos pueblos somos  poco patriotas, demasiado individualistas y estamos sometidos por nuestra falta de unión. Recuperemos la fe y sin duda recobraremos el pasado glorioso que una vez fue nuestro.

Presidente Obama: ¡declare la guerra a Irán ya!

«Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras» (Mateo 24:6).

A finales de los años 30 del pasado siglo XX, el dictador alemán Adolf Hitler se había convertido en una amenaza para la paz y la estabilidad en el mundo. Entonces hubo muchas voces en la Gran Bretaña que advirtieron de que se le debía parar los pies a Hitler antes de que fuese demasiado lejos. Sin embargo, el primer ministro británico Neville Chamberlain apostó por una política de diálogo y apaciguamiento con el dictador, con la esperanza de evitar la Segunda Guerra Mundial. La historia nos dice que sólo sirvió para dar a Hitler el tiempo que necesitaba para terminar de fortalecer la gran maquinaria de guerra de su país.

En estos días hemos sido testigos de cómo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad ha desafiado al mundo al anunciar a bombo y platillo que Irán está enriqueciendo uranio, es decir, el paso previo a disponer de la bomba atómica. Ahmadineyad niega el holocausto judío, amenaza con borrar a Israel del mapa y está financiado el terrorismo islamista. El peligro de Irán es grave y es muy real. Que un mandatario racista y antisemita, que un genocida en potencia, pueda disponer de armamento atómico dentro de unos años mientras el mundo, por cobardía, decide mirar a otro lado, me provoca un escalofrío que me recorre el cuerpo.

Hay quien dice que no importa que Irán tenga armas nucleares porque Israel también las tiene. Sólo un inconsciente o un loco puede atreverse a hacer una comparación tan temeraria. Para empezar, Israel necesita armamento nuclear para poder garantizar su supervivencia como nación (mientras que nadie cuestiona el derecho a existir de Irán). Pero lo más importante: Israel es una democracia donde su primer ministro tiene unos poderes limitados (hay una oposición, una opinión pública, una prensa libre, etc.), lo cual garantiza que Israel jamás usará la bomba salvo que sea en un caso de extrema necesidad, de vida o muerte.

Pero Irán es distinto. Es una teocracia donde el ayatolá de turno puede tener un sueño hoy por la noche y ponerlo en práctica mañana mismo sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Todos sabemos que Israel no va a usar la bomba atómica porque si no lo ha hecho en medio siglo de guerras contra los árabes no tiene mucho sentido pensar que lo vaya a hacer en los próximos años. Pero ¿podemos decir lo mismo de Irán? Sabemos que colabora con el terrorismo internacional… ¿Qué pasaría si una cabeza nuclear cae en las manos de un comando terrorista? Nunca  más podremos volver a dormir tranquilos ni en Tel Aviv ni en ningún sitio.

Sé bien que una guerra es siempre el último recurso, que es una salvajada, el fracaso de la civilización humana y que por desgracia en todas las guerras son civiles inocentes los que más sufren. Pero también sé que hay situaciones límite en la vida en las que para defender la democracia y la libertad no queda más remedio que tomar las armas. El físico Albert Einstein lo sabía muy bien. Aunque declarado pacifista, era también realista… por eso le pidió al presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, obtener la bomba atómica antes que Alemania. Los nazis también la habrían logrado de haber tenido dos años más de tiempo.

Todos sabemos cómo acabará esto. Ni la presión diplomática ha logrado nada ni tampoco lo harán las sanciones económicas. Ojalá me equivoque. Le pido al Señor que así sea y que se evite la nefanda calamidad que siempre es una guerra. Pero si no es así, Occidente debe tomar cartas en el asunto. Y si eso implica la guerra, adelante. Lo cierto es que el tiempo va pasando y cada vez los persas están más cerca de disponer de un armamento nuclear letal. Entonces será demasiado tarde. Por eso, le pido al presidente de Estados Unidos, Barack  Obama, que encabece una gran coalición militar contra ese nido de terroristas que es Irán.

Le recuerdo también al entonces senador  de Illinois, Barack Obama, su promesa de 2007 ante el Comité Americano de Asuntos Públicos de Israel de «hacer todo lo que esté en su poder para evitar que Irán disponga de armas nucleares», así como que Israel es el pueblo escogido por Dios. También que si en gran medida los Estados Unidos de América son una nación bendecida es por su gran apoyo al pueblo israelí. Recordemos la promesa bíblica que Jehová hizo a Abram y sus descendientes: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3). Amén.

Gracias al Mossad se han evitado muchos atentados terroristas en el Reino de Valencia, en España y en Europa. En Occidente no necesitamos pseudoprogres llenos de mugre y piojos con sus bunfandas palestinas y su antisemitismo (si por los palestinos fuera, resucitaban Al-Andalus). Lo que necesitamos es forjar una gran unión con Israel, que es un aliado leal y firme y si necesita contar con nuestro apoyo político, diplomático y militar, debe tenerlo. No vamos a consentir un segundo Holocausto. Sería una infamia abandonar a su suerte a Israel a manos de un puñado de teocracias dirigidas por místicos, locos y asesinos sedientos de sangre.

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