Val d’Aran: ¿la futura Andorra?

La Val d’Aran o Valle de Arán es una montañosa y aislada nación sin estado enclavada en los Pirineos Catalanes. Con tan sólo 10.000 habitantes, los araneses cuentan con una de las lenguas minoritarias más pequeñas de Europa. Su cultura occitana les hace sentirse próximos a Occitania, con quienes tienen mucho en común.

El aranés defiende su singular tierra, desconfía de los forasteros y da muy pocas facilidades para que el inmigrante se integre. Es una etnia de clanes, con todos los recelos típicos de una sociedad rural y cerrada que, no obstante, cuenta con un nivel de vida muy alto así como también desigualdades sociales considerablemente grandes.

Los araneses, como los valencianos o los baleares, sufren el colonialismo catalanista. Durante más de un siglo tuvieron que escuchar que el aranés era un dialecto del catalán, que negarlo era de anticientíficos o de fascistas. En 1990 la Generalitat Catalana cedió al fin ante la realidad y reconoció el aranés como idioma oficial.

En Arán la consciencia nacional avanza. Uno de cada cuatro araneses apuesta por una nación independiente separada de Cataluña. A otros les gustaría dotarse de una autonomía propia, al estilo de Ceuta o Melilla. Incluso los que se sienten catalanes o españoles, se consideran a sí mismos araneses por encima de todo.

Cataluña se queja del centralismo de Madrid y reclama la independencia.  Arán hace exactamente el mismo discurso con respecto a Barcelona. Pero después lo que los catalanes reclaman para sí mismos se lo niegan a los araneses en un cínico ejercicio de doble moral. Tal hipocresía exacerba el odio anticatalanista en Arán.

En el Valle tienen claro que un Arán independiente tiene mucho futuro porque puede ser una nueva Andorra en lo financiero y lo turístico. Entre los catalanes, hay quien pretende subyugarlos de forma imperialista y otros que abogan por la autodeteminación del Valle. Arán: un país diminuto en dimensiones pero colosal en valor.

Les Falles de Valéncia i el pancatalanisme.

Hui és un dia gran per a tots els valencians. No només celebrem el dia de Sant Josep i el dia del pare sino també la cremà de les Falles. Encara que no soc faller i possiblement no ho siga mai ya que soc amant del silenci i la tranquilitat, no deixe de reconéixer que les Falles són, en tota certea, la festa més bonica del planeta. No hi ha en tot el món cap atra festa que atesore  tal nivell d’història, d’art i de cultura popular com les Falles del nostre Regne.

Yo, com a valencià que soc, em sent i em sentiré profundament orgullós d’una festa tan preciosa, tan espectacular i sobretot  tan diferenciadora. No és d’estranyar que el pancatalanisme sempre haja abominat les Falles. Perque són un element diferencial del nostre poble … Si les Falles es feren en Barcelona els nostres veïns catalans es desfarien en elogis cap a una festa tan catalana pero com són típiques del nostre país brofeguen i parlen pestes d’ella.

I no és per a menys. Les Falles, igual que uns atres puntals del folclor valencià (la Magdalena de Castelló, la Tomatina de Bunyol, les Fogueres de Sant Joan, els Moros i Cristians o el Misteri d’Elig) constituïxen elements enriquidors de la nostra cultura i sobretot un símbol identitari que demostra, una volta més, que els valencians, també en este camp, tenim una cultura pròpia i diferenciada de la dels espanyols i els catalans. Li dolga a qui li dolga.

Les Falles són un nexe d’unió dels valencians que es viu no a soles en el Cap i Casal sino en tota la nostra nació. Alzira, per eixemple, és la segona ciutat del món en major número de monuments fallers (quaranta, u per cada 1.000 habitants). Elda celebra també les Falles, encara que en setembre. I són moltíssims els valencians de les comarques del nort i del sur que s’acosten estos dies al Cap i Casal per a poder fruïr de la música, de la pòlvora i el foc.

I no voldria passar per alt que encara hui, a pesar de l’infame procés de substitució llingüística que patim  i que vol erradicar el valencià per a impondre el català, l’inmensa majoria d’obres de teatre que se fan en el nostre Regne usa la Normativa de la Real Acadèmia de Cultura Valenciana (RACV). I en gran mida el teatre faller és responsable directe de l’èxit. No és d’estranyar que estos dies els catalanistes estiguen més calents que un gos malalt de ràbia.

Singapur: el mejor puerto del mundo.

El de Singapur quizás sea uno de los casos más sobresalientes de cómo el independentismo puede traer la prosperidad a una nación. El minúsculo país se independizó de Gran Bretaña en 1963 y de Malasia en 1965. Hoy supera ampliamente a sus dos ex-metrópolis en renta per cápita y en indicadores de calidad de vida.

La isla ha llevado a cabo en los últimos años una agresiva política fiscal que ha atraído capitales. Además ha prosperado gracias a la inversión extranjera y a su apuesta por la tecnología, lo que le ha convertido en uno de los cuatro tigres asiáticos, junto con Taiwan, Corea del Sur y Hong Kong, verdaderos nuevos ricos de Asia.

No obstante, la principal fortaleza de Singapur radica en el comercio. Cuenta con el mayor puerto comercial del mundo, líder indiscutible en número de contenedores, por encima del de Rotterdam. Su actividad portuaria es tan prolífica y competitiva que prácticamente monopoliza el comercio de buena parte de Asia.

Singapur tiene, no obstante, un problema muy grave: el espacio vital. Es una ciudad-estado muy pequeña y está superpoblada. En las últimas décadas ha ganado terreno al mar sin cesar y hasta el aeropuerto de Changi, uno de los mejores del orbe, se halla sostenido parcialmente sobre tierra artificial asentada sobre el agua.

Esta colosal obra de ingeniería se ha logrado gracias a la compra de millones de metros cúbicos de arena a la vecina Indonesia. Esto produjo el hundimiento bajo las aguas de no pocos islotes de este depauperado país, que ha decidido que no venderá ni un palmo más de tierra. Birmania suministra ahora la materia prima.

El bravo pueblo singapurense, con esfuerzo y tesón, somete a la naturaleza y hace de su patria una isla creciente en lo económico y lo físico. Singapur representa el orgullo nacionalista, la casta, la agresividad de un país diminuto que domina a otros gigantes. Es un pueblo fiero. No en vano su nombre quiere decir ciudad de los leones.

Islandia: la utopía.

Islandia es una de las naciones líderes del mundo en renta per cápita, índice de desarrollo humano, defensa de los derechos humanos, bienestar social, sanidad y educación, bajo nivel de corrupción y en ecologismo, hasta el punto de contar con automóviles que funcionan con hidrógeno en vez de gasolina o diésel.

Es líder mundial en energías limpias y renovables (el uso de agua caliente proveniente de las entrañas volcánicas nutre al país de electricidad) y pionero en los derechos de la mujer. Tanto es así que el país designó a Vigdís Finnbogadóttir la primera fémina del mundo escogida jefa de estado de forma democrática. Fue en 1980.

En lo cultural, lejos de querer ofrendar nuevas glorias a Noruega o Dinamarca, el pueblo decidió que el islandés no era ningún dialecto sino una lengua independiente. Hoy Islandia es el estado que más libros edita por habitante  y sus letras son tan ricas que cuentan con un Premio Nobel (Halldór Killnar Laxness, en 1955).

Este hecho es realmente insólito tratándose de una nación con tan sólo 300.000 habitantes. Pese a ello, la devoción por su lengua ha llevado a los islandeses a adoptar un sistema purista que prohíbe extranjerismos y que crea nuevos vocablos a partir de casticismos para conservar el genio de una lengua prestigiosa y culta.

En 50 años Islandia pasó de ser la patria más pobre de Europa a la quinta más rica del planeta en renta per cápita. Pero la crisis mundial del año 2008 hizo pedazos la utopía escandinava; en tan sólo una semana Islandia pasaba de ser oficialmente el estado donde mejor se vive en todo el mundo a un estado declarado en quiebra.

Es una lección de humildad para todos de la cual hemos de extraer una moraleja: que no somos nada. Aún sí, conservo mi fe en el talento del pueblo islandés, en esa isla de clima inhóspito y supervivientes natos que a buen seguro resurgirá de sus cenizas y retornará a la prosperidad a este extraordinario pequeño gran país.

Made in America.

Desde siempre Hispanoamérica ha tratado de emular a España, puede que por ser la madre patria que le dio a luz. En principio, se me antoja una opción absolutamente descabellada pues a pesar de que España y América son patrias hermanas, ambas tienen esencias diferentes, unas naturalezas que no las han hecho evolucionar igual. Europa y América se diferencian demasiado como para que Hispanoamérica vea en España su referente en lo bueno y en lo malo.

Europa y América son, a pesar de las muchas semejanzas comunes a todos los países de la cultura occidental, continentes sustancialmente diferentes. En Europa los países se han configurado a través de complejos y tortuosos procesos históricos, donde los diferentes reinos de Taifas salidos de antiguos Imperios (como por ejemplo el de Roma) han ido fusionándose entre ellos hasta conformar las modernas euronaciones. En América, las fronteras de los países se han planificado desde fuera, casi con escuadra y cartabón. Europa es muy homogénea desde el punto de vista racial mientras que América es un auténtico batiburrillo de individuos blancos, negros, mulatos, mestizos, amerindios… El fenómeno de la inmigración es muy reciente en Europa mientras que algunos países americanos como Canadá, Estados Unidos, Chile, Argentina y Uruguay se constituyeron, de hecho, a base de recibir inmigrantes en su seno.

Europa es una autentica cuna de etnias (latinos, anglosajones, germánicos, escandinavos, eslavos…) mientras que América parte desde sus inicios de un modelo latino (América Latina), de uno anglosajón (Estados Unidos) y de uno mixto (Canadá). El Viejo Continente es además un auténtico babel de lenguas (sólo en España se habla más de una decena de ellas) mientras que América sólo hay cuatro grandes lenguas (español, portugués, inglés y francés) y una serie de idiomas (indígenas en su mayoría como el quechua) hablados de forma residual. Los estados americanos -todos ellos repúblicas- suelen ser enormes y los europeos -bastantes de ellos monarquías- medianos o pequeños. Ni tan siquiera en la religión coincidimos pues en América destacan las fes católica y protestante (y la espiritista en Brasil), mientras que en Europa tenemos muchas más, como la ortodoxa, la anglicana, la judía o el Islam.

Después de la descolonización, muchos estados latinoamericanos soñaban con construir naciones a la europea. El país que detentó el primer imperio de dimensiones terráqueas de todos los tiempos, España, era por historia y cultura el modelo a seguir. Pero España era entonces un país decadente, una potencia venida a menos donde reinaban las conspiraciones y las corruptelas. Y el primer gran error de los americanos fue importar ese modelo corrupto, fue creer que la corrupción era inherente en la sociedad y que no afectaría demasiado a las economías de unos estados que como Cuba, México, Venezuela, Brasil, Chile, Argentina o Uruguay tenían un futuro muy próspero de cara. Con la bancarrota de Argentina, el país que presumía de ser un implante de Europa en América, se ha visto que la corrupción es capaz de hacer que un pueblo pase de una ilusión desbordante a la total desesperación en sólo cien años.

Después, y con el auge del pretorianismo, América Latina fue controlada por una infinidad de dictadores fascistas, muchos de los cuales eran admiradores declarados de un cruel asesino como el caudillo Francisco Franco. Nuevamente España se convertía en el modelo (erróneo) que había que seguir. Lejos de aportar una mayor prosperidad, la ausencia de democracia sirvió para incidir en la decadencia de una serie de naciones otrora prósperas, hasta acabar bananizándolas casi del todo. Ahora mismo, países como Chile o México han visto en la transición española el ejemplo que se debe aplicar para curar las heridas y democratizar unos estados que han salido de las dictaduras hace poco. Y eso sí que es paradójico pues España cuenta con un modelo no exportable que es el de la monarquía. También los líderes de Argentina, tras la bancarrota del país, se fijan en el milagro español como una solución para el caos.

Un fenómeno que ha cobrado gran fuerza en España en las últimas décadas y que, debido a esa tendencia a copiarlo todo, se podría trasladar a América, es el de los nacionalismos. De hecho, en América ya se ve de manera incipiente, algo parecido. Colombia es un país dividido por las guerrillas, Chiapas una región insurgente de México, y por primera vez en la historia hay quien habla de qué razón de ser tiene la existencia de Argentina. Sería lamentable ver un fenómeno de balcanización en Latinoamérica, sobre todo porque eso no resolvería nada. No se trata de cargar contra los intereses españoles en América como hacen muchos sectores antiespañolistas que culpan a España de todos sus males y que le acusan de neocolonialismo. Y más, teniendo en cuenta lo vitales que son las inversiones extranjeras en naciones como por ejemplo Colombia, que cuentan con una infraestructura nula.

Pero tampoco se trata de que América se fije constantemente en España para imitarla en todo. Eso sólo conlleva ir siempre unos veinticinco años por detrás de nuestro país. Ni tampoco copiar a los Estados Unidos, que parten de un modelo anglosajón ajeno a la cultura hispánica. América se hizo independiente pues se creía con identidad propia, y por eso mismo debe partir de sus propias soluciones, como hizo España. Latinoamérica se compone de estados muy grandes en comparación con los europeos, cuenta con abundosos recursos naturales, una demografía aceptable y tiene gente culta y preparada para hacerle frente al futuro. Pero aún es inmadura; debe reflexionar a fondo sobre los equívocos del pasado y pensar un proyecto de futuro que no sea otra copia más. Y ahí es donde España debe entrar a apoyarla al máximo. Pero para eso primero se necesitan soluciones made in America.

América necesita espíritu de autocrítica.

Los americanos acostumbran a culpar a los españoles de todos sus problemas. En América los españoles despiertan auténticas pasiones, a menudo extremas. Mucha gente les admira y adora como si fueran dioses y otra los odia a muerte. De hecho el término «gallego» es utilizado de un modo despectivo para referirse al pueblo español. Me parece que Perú es el país más antiespañolista de todas las repúblicas americanas. Cada uno es libre de amar u odiar a otros países (yo adoro Latinoamérica) pero lo que no se puede hacer es falsear la realidad. Eso sí que no.

Los americanos acostumbran a hablar de genocidio para referirse a la época del poderoso Imperio Español. No es cierto que se produjera un genocidio en América. Hubo guerras y conflictos, claro, pero no un genocidio. Genocidio lo hicieron los anglosajones cuando se instalaron en América del Norte. Antes de su llegada, estaba llena de nativos, es decir, de pieles rojas. Ahora son cuatro las reservas que quedan de pieles rojas, como quien dice. Latinoamérica está poblada por blancos, negros, mulatos, amerindios, mestizos, etc; señal de que no se ha producido tal masacre. Entre otras cosas porque los amerindios eran considerados ciudadanos del Imperio y por tanto tenían una serie de derechos. Cuando algún militar o monje exterminaba a los nativos y era descubierto, de inmediato era juzgado y ajusticiado por el Imperio. Cierto es que se produjeron situaciones de abuso pero ésas estaban perseguidas por la ley.

Claro que aquella era una situación de colonialismo, de subyugación, pero dentro de lo que es la relación entre un Imperio y una colonia, los americanos se pueden considerar afortunados como los españoles se pueden considerar afortunados por la presencia del Imperio de Roma o de Al-Andalus en sus tierras a lo largo de la historia. Si los españoles hubieran querido podrían haber arrasado toda la población y haber repoblado América con gente blanca. En lugar de eso construyeron escuelas, hospitales, caminos, iglesias, trajeron la alfabetización, la religión católica, la lengua española… Y la mayor parte de la población amerindia que murió fue porque los conquistadores españoles llevaron con ellos enfermedades europeas que no existían en América. Si en lugar de España, América hubiera sido descubierta por Inglaterra, Alemania o Turquía los amerindios hubieran pasado todos a mejor vida.

Hay como una especie de mentalidad que viene a decir algo así como: «¡Los americanos somos pobres… Claro, como los españoles se llevaron todo el oro y toda la plata…!» Eso no es un argumento. Latinoamérica tiene recursos de sobra para despegar económicamente. Que yo sepa, los españoles no dejaron América como si fuera el Sáhara. La pobreza de América se debe a sus gobernantes, que son (casi) todos unos ladrones y unos corruptos. Si los presidentes no respetan la democracia, hacen todo aquello que quieren y salen impunes, no paran de robar y permiten que haya unos niveles de corrupción alarmantes incluso en la más pequeña villa, es normal que un país se hunda. Pero de eso no tenemos culpa los españoles. Ni Carlos Ménem ni Augusto Pinochet ni Fidel Castro ni Alberto Fujimori son españoles. Evidentemente, es más fácil culpar a España de todas sus desgracias antes que admitir la dura (y cotidiana) realidad: que América es una orgía de crimen, corrupción e impunidad. Pero los españoles no son responsables de eso. Las repúblicas americanas se independizaron de España con el sueño de convertirse en unas naciones similares a las europeas pero ese proyecto ha fracasado. Y mientras que permanezca esa mentalidad de mirar a otro lado, de creer que los problemas actuales -los de hoy mismo- tienen su raíz hace cinco siglos, en lugar de enfrentarse a sus propios gobernantes y exigirles responsabilidades a ellos, América continuará siendo pobre. Sólo cuando una democracia sólida, auténtica y fuerte se asiente en el Nuevo Mundo, las naciones americanas podrán prosperar y mostrar al planeta lo muchísimo que pueden llegar a dar de sí.

1989.

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En estos días se recuerda la caída del Muro de Berlín, hace ahora 20 años. La conjunción de fuerzas del presidente de Estados Unidos, George Bush, el primer ministro alemán, Helmut Kohl y el presidente soviético Mijail Gorbachov pero especialmente las ansias de libertad del pueblo alemán posibilitaron la caída del muro de la vergüenza y la reunificación de los dos Alemanias en una sola nación.

El 9 de noviembre de 1989 comenzó el siglo XXI. Con el derrumbamiento del Muro de Berlín. Como ya apuntó el prestigioso historiador Eric Hobsbawm el siglo XX es muy corto. Comienza en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial y acaba con en 1989, con el fin de la Guerra Fría, que auguraba el hundimiento de la Unión Soviética y el fin del comunismo en Europa para 1991.

Una vez finalizada la división de Occidente en dos bloques comienza el siglo XXI en el mundo. Y la nueva coyuntura internacional se caracteriza por la aparición en escena de cuatro nuevos factores: la guerra de Occidente contra el terrorismo islamista, la explosión de los independentismos en todo el mundo, la dictadura del empresariado y una fuerte globalización que cada vez une más y más al mundo.

1 Aniquilado el comunismo en Europa, el nuevo enemigo es el terrorismo islamista. Tres guerras contra Irak, el cerco al dirigente libio Muammar Al Gadaffi, la invasión de Afganistán como respuesta a los atentados del 11-S en Nueva York, los atentados terroristas del 11-M en Madrid, las dos Guerras de Chechenia, Eurabia y una probable futura invasión en Irán acontecen en tan sólo 20 años.

2 La explosión de los nacionalismos independentistas. Desde el derrumbe del Muro de Berlín, las naciones oprimidas del mundo han reclamado su libertad. Más de cincuenta estados (de iure o de facto) han nacido en los últimos 20 años. Y aún son muchos pueblos los que exigen la autodeterminación: Sáhara Occidental, Flandes, Euskadi, Escocia, Quebec, Taiwan, Sudán del Sur, Tíbet…

3 La dictadura del empresariado. Una vez desaparecido el contrapeso comunista, el capitalismo salvaje se desata. Desmantelamiento paulatino del estado del bienestar, privatización de sanidad y educación, recorte de derechos de los trabajadores, hundimiento de los sueldos reales y esclavitud en el Tercer Mundo bajo el paraguas de una supuesta globalización económica. La dictadura de los ricos.

4 Globalización. Una vez acabada la división del orbe en dos bloques, se estrechan cada vez más los lazos entre las naciones. En principio a nivel económico y mercantil, y en menor medida a nivel político (la Unión Europea), de justicia (Tribunal Penal Internacional), ecológico… Parece como si poco a poco se fuesen instaurando los cimientos de un nuevo orden mundial que controlará el mundo.

Antologia de la burrera, l’analfabetisme i unes atres catalanoanimalades (8).

271 jordi bilbeny

Mireu lo que trobem en el diari 20 minutos, edicio de Barcelona, del 10-3-2006.

Cristòfor Colom, noble de Barcelona
Redacción. 10.3.2006.
Va ser diputat, governador, militar, corsari i va tenir un germà president de la Generalitat.
L’Historiador Jordi Bilbeny, a Cristòfor Colom. Príncep de Catalunya (Editorial Proa), argumentava que aquest famós personatge va formar part de la noblesa barcelonina.
Bilbeny assegura que, al llarg de la seva vida, va ser diputat, governador, militar, corsari, membre del Consell d’Estat i, fins i tot, va tenir un germà president de la Generalitat.
L’autor hi ha estat investigant gairebé 20 anys, amb l’interès inicial d’escriure una novel·la sobre la figura de l’almirall. A poc a poc, va anar descobrint “contradiccions”, que el van moure a intentar trobar “la veritable història” de Colom.
Bilbeny apunta que va arribar a tenir més poder que el rei, ja que va crear “un virregnat hereditari, que va continuar el seu fill i el seu nét”. Colom hauria salpat amb les tres calaveres del port de Pals (Alt Empordà) i, finalment, “devia morir de vell a Barcelona” ”.

 

El pseudohistoriador Jordi Bilbeny –conegut per la seua proximitat ideologica a Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)- continúa en la seua creuada personal de demostrar que tots els grans personages universals del planeta Terra son catalans. Est home, sense cap tipo de credibilitat, ha dit que Miguel de Cervantes era en realitat catala, que escrigue En Quixot de la Mancha en catala i que li dien Miquel Servent. En fi, si l’Encarta diu que Ausias March i Joanot Martorell–els dos de Gandia- eren catalans ¿puix Cervantes per qué no?

El seu gran descobriment fon no obstant que Cristofol Colon era catala en una epoca en la que Catalunya no havia naixcut i lo que existien eren els comtats de Barcelona, Girona, Ausona, Urgell, Besalú, Cerdanya, Els Dos Pallars, Ampuries i Rosello. Sincerament, si Colon haguera segut valencià m’avergonyiria d’ell, ya que sería un traïdor que en lloc de dirigir-se al seu païs, s’adreçà al Regne de Portugal i al de Castella. No entenc per lo tant, la febra catalana per Colon, com no siga incloure America dins dels Països Catalans, que podria ser.

Cristofol Colom i Miquel Servent… Pero ¿per qué detindre’s ahi, senyor Bilbeny? ¿I si Fernando de Magallanes no fora Magallanes? ¿I si Magallanes fora en realitat Marga Llanés? ¿I si Nicolau Copernico no fora Copernico? ¿I si en realitat Copernico fora Nico Copes, pero que en tots els llocs es presentara com Copes, Copes Nico (igual que Bond, James Bond)? ¿I si Alberto Herreros fora en realitat Albert Ferrer? No mos oblidem tampoc a Guillem Shakespeare, Josep Lluïs Rodríguez Savater, Francesc Franc i Bahamond, etc, etc.

 

FONT: Llengua Valenciana Blogspot. 11-11-2006.

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El factor Milosevic: una historia inacabada.

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El siglo XX se despidió de Europa con una sangría en los Balcanes. Tres guerras en diez años. La Guerra Civil de Yugoslavia (1991-1995), la de Kosovo (1998-1999) y la de Macedonia (2001). Yugoslavia reventó como una piñata en medio de genocidios y nacieron seis nuevos estados (Eslovenia, Croacia, Serbia y Montenegro, Bosnia-Herzegovina y Macedonia). El delirio imperialista de la Gran Serbia de Slobodan Milosevic nos recordó a la Gran Alemania de Adolf Hitler o la Gran Cataluña de Joan Fuster. Sin embargo, la prensa occidental quiso hacer ver al mundo que el responsable único de todo el terror era el presidente yugoslavo. Tal es así que incluso se acuñó el término “factor Milosevic” para referirse al único factor causante de todas las crisis.

La historia la cuentan los vencedores. Nada dirán los libros de historia de que Helmut Kohl financió los movimientos separatistas en Yugoslavia para desencadenar una guerra civil y que así Alemania aumentara su área de influencia (recordemos que Alemania reconoció inmediatamente a los neonatos Eslovenia y Croacia y que casualmente el marco alemán fue la moneda adoptada por estas nuevas repúblicas). Nada dirán tampoco de la esquizofrenia de crear una patria inviable desde su nacimiento como Bosnia-Herzegovina, un estado que no es reconocido por la población serbobosnia y del cual se quiere separar. Dato que no tendría la mayor trascendencia si no fuera porque los serbobosnios representan dentro del estado bosnio a un ciudadano de cada tres.

Los libros no nos hablarán de la responsabilidad de Alija Itzebegovic, Franjo Tudjman, Ibrahim Rugova, Ante Gotovina, Radovan Karadzic, Arkan… Ni tampoco de que croatas y musulmanes también violaron a las féminas serbias y asesinaron civiles, en un conflicto donde nadie era demonio y nadie era angelito. Ni de que la invasión de Estados Unidos a Yugoslavia fue una cortina de humo de Bill Clinton para que la prensa no hablara de los escándalos sexuales de su amante Monica Lewinsky. Nada dirán de que los bombardeos de la OTAN incrementaron la crisis humanitaria en Kosovo aún más si cabe. Ni de que históricamente los serbios han sido abandonados a su suerte por los demás europeos cada vez que los turcos les han invadido. Etc., etc., etc.

A Slobo le bautizaron “el carnicero de los Balcanes”. Milosevic ha muerto y el Tribunal de la Haya ya nunca podrá pronunciarse sobre sus supuestas limpiezas étnicas. Slobo fue un criminal de guerra y un mal hombre. Pero el discurso oficialista nos presenta una historia incompleta e inacabada. Los que como Javier Solana apuntaron al factor Milosevic como único responsable de todo, mintieron. La mayor prueba es que un año después de su derrocamiento, y ya fuera del poder, estalló una nueva contienda bélica, esta vez en Macedonia. Las secuelas de esta historia inacabada siguen ahí: los odios irreconciliables, los separatismos, la inviabilidad de Bosnia-Herzegovina como estado… Sólo los simplistas y los estúpidos culparán al factor Milosevic de todo.

 

FONT: Llengua Valenciana Blogspot. 12-3-2006.

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Llengua Valenciana i dialecte catala.

115 ruc

Els catalanufos sostenen la tesis de que a partir de la reconquista en Valencia es parla el catala i que si ara el poble valencià no ho vol reconeixer és perque ha segut manipulat per la dreta espanyolera que vol dividir-mos. A continuacio ne ficare dos cites, una d’un autor valencià i una atra d’un catala, per a comprovar si aixo és cert o no.

1) «E com, entrels altres hystorials qui han tractat dels fets virtuosos de Roma, en compendios o breus stil e molt sentenciosos, sia valeri, lo qual vos, Senyor, hauets singularment per mans, qui, designants quels homens qui no son gramatichs entenguen lo dit Valeri perfectament, lo qual es peregri e poch comunicat per lo regne d’ Arago, e aço per lo estret estil que serua en sa ordinacio: per que yo, a manament de vostra senyoria, el tret de lati en nostra vulgada lengua materna valenciana, exi breu com he pogut, jatse sia que altres lagen tret en lengua catalana».

FRA ANTONI CANALS. Valencià. Sacerdot, escritor i traductor.
FONT: Prolec de l’obra Fets i dits memorables de Valeri Maxim. 1395.
NOTA: ¿Secessionisme en el segle XIV? Esta és una cita de valor incalculable puix demostra que ya en el segle XIV es diferenciava clarament entre Valencià i catala i que no existia consciencia de que el Valencià fora un dialecte del catala.

2) «No és el catala una llengua romanica que sempre haja estat entre les llengües en personalitat propia: tot lo contrari, era considerat com una varietat dialectal de la llengua provençal, i nomes des de fa relativament poc, ha mereixcut la categoria de llengua neollatina independent».

ANTONI BADIA MARGARIT. Catala. Rector de l’Universitat de Barcelona. Academic de la RAE i del IEC. Catedratic de Gramatica Historica de la Llengua Espanyola i de Gramatica Historica Catalana en l’Universitat de Barcelona. President d’honor de la Societat de Llingüistica Romanica.
FONT: Gramatica historica catalana d’Antoni Badia Margarit. 1952.

PREGUNTA: ¿Cóm pot ser el Valencià dialecte del catala si el Valencià es considerava idioma independent ya en el segle XIV mentres que el catala encara a principis de segle XX era un dialecte del provençal? ¿No sera més be que l’independencia de la Llengua Valenciana nomes comença a qüestionar-se a partir del naiximent del nacionalisme expansioniste catala a finals de segle XIX? ¿A la llum d’estes dos cites no resulta més coherent pensar que una volta que els catalans decidixen a començaments de segle XX independisar el dialecte catala de la llengua provençal decidixen tambe reduir la Llengua Valenciana a mera variant dialectal del recent naixcut idioma catala per anexionar-se la seua lliteratura classica del Segle d’Or? ¿Acas té dret el catala de ser un idioma independent pero el Valencià no? ¿No sera que lo que t’han contat en l’escola podria ser fals?

 

FONT: Llengua Valenciana Sí. 29-6-2005.

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