¿Es bíblica la tradición católica?

¿Cuál es la diferencia fundamental entre la Iglesia Evangélica y la Católica? Básicamente que la primera se guía exclusivamente por la Biblia y la segunda por la Biblia y la tradición. Con tradición nos referimos a esa enorme cantidad de añadiduras, leyes, prescripciones, prohibiciones y mandatos que cada católico sincero está obligado a guardar. Ahora bien, ¿es bíblica la tradición católica? No. No solamente estos añadidos no aparecen mencionados en la Biblia ni siquiera una sola vez, sino que incluso alguno de ellos está expresamente prohibido por Dios.

Por supuesto que cada religión y secta tiene todo el derecho del mundo a establecer las doctrinas y costumbres que considere oportunas. Pero no tiene ningún derecho a llamarlas «cristianas» o «bíblicas» cuando en realidad no lo son. La propia Palabra de Dios advierte de su inmutabilidad y de que no acepta añadidos que la adulteren: «Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro» (Apocalipsis 22:18). La Biblia es eterna y no necesita actualizarse con costumbres paganas que nada tienen que ver con ella.

Nuestro Señor Jesús advirtió: «¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?» (Mateo 15:3). Y añadió: «Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres» (Mateo 15:7-9). A continuación ponemos un listado de tradiciones católicas -que no cristianas- que no tienen respaldo bíblico ya que no aparecen mencionadas en la Palabra de Dios ni una vez.

Los llamados Sacramentos y sus rituales en general.

El bautismo de los niños y el «Santo Crisma».

La Primera Comunión.

La Confirmación.

La confesión de los pecados a los sacerdotes.

Las absoluciones como las entiende Roma.

Comulgar sin la especie del vino.

La Transubstanciación de la hostia en Jesús.

La Custodia, el Sagrario.

La Extremaunción.

El Sacramento del Orden.

El Celibato.

El Vaticano como centro de la cristiandad.

El papado y toda la curia.

La jerarquía de la iglesia.

Prelaturas, abadías y prefecturas.

Exigir o recibir dinero del gobierno.

Las encíclicas papales.

El obispado como lo entiende Roma.

El sacerdocio ministerial.

Tribunales eclesiásticos.

Frailes, monjas y ermitaños.

Nuncios y legados de la sede apostólica.

Arzobispos, Cardenales.

Dejarse llamar «Padre» o «Santo Padre» (prohibido por el mismísimo Jesús en Mateo 23:9).

Los conventos y todas las órdenes religiosas.

El uso del latín.

El culto a María.

La virginidad de María después del parto.

La Inmaculada Concepción.

La Asunción de María.

Su mediación universal.

El culto a los santos.

Las catedrales.

El altar y su bendición.

Los trajes clericales, ornamentos sagrados.

El báculo y el anillo.

La mitra, la tiara, el palio.

Las torres y campanas.

Las reliquias.

Hacer imágenes y venerarlas (expresamente prohibido en los Diez Mandamientos, Éxodo 20).

Ejercicios espirituales.

Rezos (repeticiones) (los prohíbe Jesús en Mateo 6:7).

El Rosario.

Hacer el Via Crucis.

Hacer la señal de la cruz.

Llevar escapularios, crucifijos, vírgenes, etc.

Encender cirios para los difuntos.

Todo tipo de procesiones.

Los Santos de cada día y ocasión.

La liturgia en general.

El año litúrgico con sus ritos en general.

Celebraciones varias (Navidad, Epifanía, Cuaresma, Miércoles de Ceniza, Domingo de Ramos, Semana Santa, abstinencia de carne los viernes, el Corpus Christi, el Sagrado Corazón y Todos los Santos).

El Purgatorio.

El limbo.

Las beatificaciones y canonizaciones.

La construcción de los templos sobre los sepulcros.

Celebrar misa por los muertos.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1960 y Folleto Los inventos de la Iglesia Católica Romana. ¿Qué dice la Palabra de Dios sobre… las prácticas, creencias y dogmas siguientes? La tradición. Pablo Lafuente.

Hungría: de La Meca del porno a la revolución conservadora.

«Que Dios bendiga a los húngaros». Con este simbólico saludo comienza la Constitución Húngara, que fue reformada en 2011. Es el fruto de la revolución conservadora liderada por el primer ministro Viktor Orban, cuyo partido, el Fidesz, gobierna con una mayoría  de casi tres cuartas partes del Parlamento magiar.

El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es “la unión de un hombre con una mujer”, no penaliza expresamente la discriminación por orientación sexual y protege al ser humano desde el momento de la fecundación, lo que impide la eutanasia y el aborto.

Hungría ha pasado en poco tiempo de ser conocida en el planeta entero por ser La Meca del cine porno a reivindicar los valores morales cristianos. A la Unión Europea (UE) le encoleriza que en el corazón mismo del continente haya un país que invoque a Dios en su constitución y que defienda su soberanía por encima de todo.

Este pueblo remonta su origen, posiblemente mítico, a Atila, rey de los hunos. El primer rey húngaro, István I, impulsó el cristianismo. El país formó parte del Imperio Austro-Húngaro que controló Europa central, hasta que en 1918 obtuvo su independencia nacional. Su extraña lengua está emparentada con estonio y finés.

Hungría es un país de tradición cultural y musical muy arraigadas. Algunos húngaros ilustres son Franz Liszt, Farenc Puskas, Imre Kertész, Albert Szent-GyörgyiErno Rubik, Denés Gabor Oscar István Szabó. Su capital, Budapest, bañada por el Danubio, es la unión de las ciudades Buda y Pest.

El nacionalismo húngaro reivindica una Europa de los pueblos frente a una mundialización que quiere arrasar las identidades patrias, y la vuelta a la moral frente a la masonería de Bruselas.  Es la revolución conservadora. ¡Quién iba a decir que en el siglo XXI una Carta Magna invocaría Dios en una Europa tan atea!

Falacia atea: Si Dios existiera haría milagros gigantescos para que todos creyéramos en Él.

Los ateos y los escépticos en general se quejan de que Dios no da señales de vida. En los tiempos bíblicos hacía milagros espectaculares pero hoy no los vemos. Si en aquella época la gente necesitaba de fenómenos sobrenaturales para creer en una realidad sobrenatural, también lo necesitamos en la actualidad. Y a mí no me cabe ninguna duda de que si viéramos milagros gigantescos hoy, esto convertiría a algunos incrédulos, pero es una falacia muy común pensar que los convencería a todos.

La fe de las personas, aun de las creyentes, es muy pequeña. Hace miles de años Dios abrió el Mar Rojo para que los judíos lo atravesaran… pero cuando Moisés se retiró al desierto 40 días, pensaron que había desaparecido, se olvidaron del Dios que les salvó de los egipcios y construyeron un becerro de oro. Habían visto cómo Yahveh estaba de su lado y era capaz de abrir el mar pero en cuanto saltó la mínima duda del paradero de Moisés ¡toda la fe de los judíos se derrumbó en un instante!

Dios les protegió en su travesía por el desierto, los alimentó con maná caído del cielo y les condujo a la tierra prometida… pero como estaba habitada por pueblos poderosos ¡tuvieron miedo y dijeron que era preferible dar la vuelta para volver a ser esclavos de Egipto! Vieron milagros portentosos en vivo y en directo pero ¡pensaban que Dios no podía derrotar a los lugareños de la región! ¿Podrá Dios abrir el mar y a la vez ser incapaz de vencer a un país diminuto? Así lo creían los judíos.

¿Y qué me dices de los apóstoles? Conocieron en persona a Jesús, predicaron codo a codo con Él, le acompañaban a todas partes, vivían con Él. Vieron con sus propios ojos cómo curaba ciegos, sanaba leprosos, hacía andar a los paralíticos y hasta resucitaba muertos… pero cuando fueron a crucificarlo, todos menos Juan corrieron como gallinas a esconderse. Estaban desmoralizados por su muerte. Y Tomás no creyó que hubiese resucitado. Seguramente a mí me habría pasado igual.

Da igual que Dios abra el Mar Rojo una vez o doscientas. Da igual que resucite a un muerto o a mil. Podrías estar al lado del mismísimo Dios, ser testigo de primera mano de milagros gigantescos y aún así… al mínimo contratiempo, dudar y tener miedo. Porque le pasó a los judíos. Porque le pasó a los apóstoles. Porque los seres humanos somos así. No tenemos remedio. Dios quiere que creamos para ver, y nosotros queremos ver para creer. Y a veces, ni aún así creemos, que es lo más triste.

Si un ateo es testigo de un milagro pequeño, buscará una explicación científica. Si es testigo de un milagro gigante para el que no hay explicación posible, entonces negará lo sucedido y dirá que ha sido un fraude, un sueño o una alucinación. Por eso es falso pensar que si Dios se sacara conejos, jirafas o incluso elefantes de su chistera, a la humanidad no le quedaría más remedio que creer. Siempre habría quien lo rechazara, porque el Señor no fuerza a nadie a creer. No obliga. Somos libres.

Ciertamente, Dios podría dar señales incontestables de su presencia. Podría escribir en el cielo con letras gigantes: «Soy Dios. Arrepentíos o pereceréis». Pero la historia dice que cree en Él solamente quién de verdad quiere creer. Y que más que una revelación externa, Dios se hace presente en las vidas de las personas con una revelación interna. Es decir,  a aquella persona que realmente desee con honestidad, con sinceridad, conocerle, el Señor se va a revelar en su corazón sí o sí.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Fenómenos paranormales en la familia.

A lo largo de mi historia familiar han ocurrido cuatro extraños sucesos que paso a compartir en público por primera vez. Yo me inclino a pensar que se trata de fenómenos paranormales, aunque a decir verdad  tres de ellos podrían tener una explicación alternativa racional. Sin embargo, hay otro que me parece inexplicable desde la ciencia y la razón humanas, así que con mucho gusto leeré las teorías de los lectores. No me considero una persona crédula a la que se engaña fácilmente, pero tampoco una persona de mente cerrada. Por naturaleza me inclino a buscar una respuesta científica, pero también tengo claro que hay más de lo que los ojos ven.

1) Al poco de acabar la Guerra Civil Española, mi abuelo materno falleció de enfermedad, dejando una esposa viuda y una hija huérfana. Un día, mi abuela materna soñó que iba con su hija pequeña -mi madre, por entonces una niña de corta edad- y que iban a pasar un puente. De repente, se les apareció en el sueño su difunto esposo, justo al otro extremo del puente. Él les advertía incesantemente para que no lo cruzaran  y les aseguró que siempre estaría con ellas para cuidarlas. ¿Qué podría simbolizar aquel puente? ¿El tránsito del mundo de los vivos al de los muertos? ¿Fue un simple sueño o una advertencia desde el más allá?

2) Hace muchísimos años en los cementerios enterraban los cadáveres en el suelo. Llegó un momento que por problemas de espacio, en el cementerio de Alzira se comenzaron a desenterrar los muertos para reubicarlos en nichos en las paredes. Los operarios estaban sacando de su tumba a la abuela materna de mi padre y en el mismo instante en que el funcionario tocó su calavera sintió un dolor intenso en el muslo y cayó al suelo. Tenía un profundo corte y sangraba abundantemente. Es como alguien invisible le hubiera cortado con un cuchillo ¿pero quién? Sus compañeros fueron testigos del luctuoso suceso y quedaron perplejos ante lo que pasó.

3) Cuando yo era pequeño, mi abuela materna vivía en casa con nosotros. Ella ya estaba mayor y enferma. Una noche de enero de 1990, yo sentí un escalofrío. Tenía sólo diez años pero supe con una certeza total que mi abuela iba a morir en ese preciso instante. Mis padres entraron en su habitación, yo no me atreví y me quedé en la cocina. Miré el reloj y ponía que eran las 20:27. Tuve un presentimiento, algo que me decía: «Tu abuela está muriendo justo ahora». Y así fue. Realmente ella no estaba mucho peor que cuatro o cinco años atrás, pudo haber fallecido bastante antes, pero justo en el momento de expirar, lo noté. ¿Por qué?

4) El día que mi padre cumplía 70 años, yo estaba durmiendo en la cama. Eran las 8:20 de la mañana o así cuando alguien llamó por teléfono. Yo no sabía quién era, pero me sentí inquieto, como si fuera una llamada importante. Contestó mi madre, que luego le pasó el teléfono a mi padre. Al otro lado de la línea se oía, allá a lo lejos, una voz femenina que felicitaba a mi padre por su aniversario. Mis progenitores idenficaron la voz: era mi abuela paterna. Hasta aquí todo sería normal de no ser porque murió tres años antes. ¿Puede una madre comunicarse desde la otra vida? ¿Una mera confusión tal vez? Quizás nunca llegue a saberlo. O sí.

Corea del Norte: el epílogo de la Guerra Fría.

ANUNCIO IMPORTANTE:

Acto: Conferencia «La lepra catalanista en los reinos de la antigua Corona de Aragón».

Día: 8 de octubre de 2011 a las 17:00 horas.

Lugar: Grup d’Acció Valencianista en C\ Pintor Gisbert 17 baix. Valencia (Reino de Valencia).

Entrada: gratuita.

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En 1945 nació Corea del Norte de la mano del dictador comunista Kim Il Sung, considerado padre de la nación y presidente eterno del país. A su muerte en 1994, le sucedió en el cargo su hijo, Kim Jong-Il, otro kafkiano autócrata que exige ser venerado como un dios y que juega con su pueblo como si de marionetas se tratase.

En la escuela a los niños se les educa como a autómatas para adorar al querido líder. La verdad oficial dice que Kim Jong-Il ha escrito 18.000 libros, diseñado ciudades, construído sistemas hidráulicos, inventado programas informáticos y logrado la bomba atómica, entre otros prodigios. Y ¡ay de quién lo ponga en duda!

La Guerra de Corea es el trauma nacional: en 1950 los norcoreanos atacaron a sus vecinos del sur, y estos apoyados por Estados Unidos iniciaron una contraofensiva que llegó a conquistar 9/10 partes del país. Pero China entró en juego con dos millones de soldados y forzó a Corea del Sur a volver a las fronteras de antes de la guerra.

En 1953 se firmó un armisticio (por lo que ambos ejércitos siguen en guerra, al menos en teoría). La televisión es alienante, el país vive en un estado de excepción permanente, siempre en lucha frente a un enemigo invisible.  Se inocula a la población la paranoia de una invasión inminente. Todo está orientado a la defensa.

Corea del Norte posee el cuarto ejército del mundo en número de efectivos y es el primero en relación al PIB (destina el 25% del presupuesto nacional). Tiene un potente arsenal nuclear. Mientras, la población vive con cortes de luz y falta de agua caliente suficiente y hasta ha sufrido hambrunas que costaron millones de vidas.

Es el país del mundo que más duramente persigue a los cristianos. Orar dentro de tu casa es motivo suficiente para ser fusilado tú y tu familia. La gente camina por la calle con una mirada triste. Cualquiera puede ser denunciado por su vecino, y eso comporta trabajos forzados en el gulag. Es la última frontera de la Guerra Fría.

Nación Cristiana: el pueblo de Dios.

La bandera cristiana fue diseñada por Charles Overton en Nueva York el domingo 26 de septiembre de 1897. La cruz roja significa la fe cristiana, el amor de Dios al hombre y la promesa de vida eterna. El azul, la fidelidad de Jesucristo hasta la muerte. El color blanco representa la pureza, inocencia y paz.

La flámula nació por casualidad. Un gran predicador debía acudir a la Escuela Dominical de la capilla Brighton de Coney Island pero al final no se presentó. Como había mucha gente esperando, a Overton, para entretener al personal, se le ocurrió confeccionar una bandera, inspirándose en el simbolismo de la de Estados Unidos.

Este emblema es herencia de aquel 31 de octubre de 1517, en el que el sacerdote Martín Lutero clavó en la entrada de la Iglesia del Palacio de Wittenberg las 95 tesis en que criticaba a la Iglesia Católica por apartarse de la Biblia. Lutero pedía retornar al cristianismo primitivo, lo que desató la Reforma Protestante por toda Europa.

Confiar en la Santa Biblia como la infalible Palabra de Dios, en la salvación como acto de gracia del Señor a través del arrepentimiento de los pecados y de la fe en Cristo Jesús como nuestro salvador personal, tener a Cristo -y sólo a Cristo- como cabeza de la iglesia y vivir para glorificar a Dios son los cinco pilares de esta nación.

La nación cristiana es libre, independiente y universal. No tiene ataduras terrenales. En ella hay millones de almas que viven en la Tierra de pasada, como peregrinos en tierra extraña, sabedores de que su Reino no es de este mundo. Es un pueblo pecador que suplica el perdón y la misericordia de Cristo Jesús, que es Dios.

Cristo y sólo Cristo es el rey de este pueblo. Una nación sin límites que acepta a toda la gente del mundo que crea en Él, sin importar sexo, raza, nacionalidad, condición económica o social. No puede ser restringido por ningún estado o denominación, es único, universal como el aire que respiramos: es el pueblo de Dios.

San Marino: la nación refugio.

Cuenta la historia que el picapedrero San Marino, un dálmata cristiano, se estableció junto con sus compañeros en el monte Titano huyendo de las persecuciones anticristianas del emperador Diocleciano. Allí construyó una iglesia y fundó una ciudad. Corría el año 301 y sin saberlo, acababa de nacer una nación.

Durante la Edad Media se formó una comuna dinástica. La comuna logró conservar su independencia durante siglos, gracias a la situación casi inaccesible del pueblo y a pesar de las agresiones de las potencias limítrofes y del Papado. Hoy es una ciudad-estado de 61 km2 habitada por 30.000 almas y rodeada por Italia.

Es este un pueblo que ayuda al perseguido. Nació como un refugio de cristianos; durante las Guerras de Independencia del siglo XIX dio cobijo a muchos prohombres italianos y durante la Segunda Mundial acogió a más de 100.000 italianos (por entonces diez veces la población del país) y judíos que huían de los nazis.

Parece que Dios mismo protege San Marino, en premio a su gran solidaridad. El Papado lo reconoció en 1631, Napoleón Bonaparte quería invadirlo y al final le ofreció su amistad y el Reino de Italia respetó su decisión de no sumarse al naciente estado. Todos querían fagocitarlo pero nadie pudo. Es un superviviente nato.

San Marino es el estado soberano superviviente más viejo del mundo ya que ha mantenido su independencia de forma prácticamente ininterrumpida desde 301. Es la república más antigua del globo y segunda de todos los tiempos (por detrás de la romana). Tiene la Constitución en vigor más antigua del planeta, del año 1600.

Hasta su rotatorio sistema de gobierno resulta curioso: cada seis meses son elegidos, de entre distintos partidos, dos capitanes generales para hacer las funciones de jefe de estado. San Marino es un pequeño país con una gran historia, un pueblo valiente y admirable con el orgullo patrio de saberse una gran nación.

Nudismo: ¿habrá algo más retrógrado?

En nuestros días hay una creciente aceptación social del nudismo. Ir sin ropa por la playa o incluso la reivindicación de poder hacerlo por la calle se ha convertido en un signo de supuesto progreso y modernidad. Y los que lo encontramos una barbaridad, somos tachados de retrógrados. Pero en el fondo los retrógrados son los nudistas. ¿Acaso habrá algo más primitivo que vestir como un aborigen de la selva?

¡Nos hemos criado en una sociedad industrial, no en una perdida tribu del Amazonas, por el amor de Dios! Ir desnudo es propio de microorganismos, de vegetales y animales, es decir, de seres inferiores, y de indígenas que, aunque son personas como nosotros, bastante tienen los pobres con vivir en la Edad de Piedra. La ropa es un signo de progreso… ir en pelotas en el siglo XXI, involución pura y dura.

Hay quien va de liberal por la vida, de pijoprogre y superguay diciendo que esto no es nada malo, que es una muestra de libertad y bla, bla, bla… Bueno, me gustaría saber a cuántos de esos que defienden esas barbaridades, les gustaría que yo diera clases desnudo a su hija de 13 años en el instituto. Si lo verían normal o simiesco, si les parecería chachi o me denunciarían a la policía por corrupción de menores.

Si los europeos vemos normal ir desnudos como aborígenes de Papúa-Nueva Guinea ¿qué será lo siguiente? ¿Nos decoramos el cuerpo con pinturas de guerra, tomamos una lanza y bailamos en pelotas en torno a una hoguera toda la noche en honor al dios sol y a la diosa luna? ¡Nudista, súbete a las ramas de un árbol, convive una temporadita con los chimpancés y cuando termines de evolucionar, bajas!

Playas familiares contra el exhibicionismo.

Pese a que vivo en el Reino de Valencia, el país con las mejores playas de Europa, no acostumbro a visitarlas. Siempre he pensado que lo mejor del sol es la sombra y personalmente me gusta ser blanco y de ojos azules. Pero tampoco me apetece ir porque las playas se han convertido en un obligatorio escaparate de tetas y culos muy alejado de lo que eran hace algunos años: un lugar para ir a pasar el día en familia.

Si una mujer fuera en tetas por la calle, la policía la detendría por exhibicionismo. Si un hombre se desnuda ante una chica, posiblemente le acusen de corrupción de menores. Sin embargo, estas actitudes, que son delito fuera de la playa, se aceptan en la misma.Yo reclamo que se acabe ya de una vez con el exhibicionismo playero y que se tome ejemplo de París, que prohibió tomar el sol con las tetas al aire.

Habrá quien diga que soy un moralista o que no hay que avergonzarse del cuerpo humano. Yo no me avergüenzo de nada; sólo exijo mi derecho a que no me molesten, a que el delito de exhibicionismo no deje de serlo según zonas. Otros dirán que no debemos ir en contra y que es algo natural. Más natural en esta vida que hacer caca no hay nada, y no por ello hago mis necesidades delante de los demás.

Los tangas, el top less o el nudismo deberían ser eliminados de cualquier país civilizado pues nada hay más retrógrado y primitivo que vestir como un aborigen. Y si las autoridades alertan para que los menores no vean según qué cosas en la TV, igual debe pasar en todos los demás sitios. En Europa todas las playas deben ser familiares y al que le apetezca hacer el indio que veranee en Papúa-Nueva Guinea.

El conejo de Playboy y la normalización del puterío.

Hoy en día ha proliferado de forma alarmente el símbolo del conejo del Playboy. Es fácil verlo en pegatinas en los coches, en perfumes que se exhiben en los escaparates o incluso en pendientes que las adolescentes se ponen para ir al instituto. Me pregunto qué clase de padres son los que ven que su hija lleva un símbolo que es todo un homenaje a la prostitución y a la pornografía y les da igual.

Los símbolos son muchísimo más que un simple adorno más o menos bonito. Tienen un significado. Representan algo, una idea, unos valores; exactamente igual que una bandera es mucho más que un simple pedazo de tela. Detrás de un símbolo hay un estilo de vida. Si veo un chico con la esvástica nazi pensaré de esa persona que es racista. Si una chica lleva el conejo de Playboy, pensaré que es una zorra.

Tal proliferación es sólo una prueba más del acelerado derrumbe moral de Occidente. Hoy en día la gente se ha acostumbrado a ver parejas que fornican en directo en programas de televisión, o a ver como estrellas  a mujeres que unos años antes hubiesen sido consideradas  rameras. Y hasta  encontramos hombres que dicen sentirse orgullosos de que su novia pose desnuda en la portada de una revista.

Será cuestión de valores, pero si mi novia se bajara las bragas por dinero delante de todo el mundo a mí no me causaría orgullo precisamente, sino sonrojo. Sin embargo, esta postura es cada vez más minoritaria, porque es tal la avalancha de inmoralidad que nos hemos acostumbrado a llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno, a ver  como normales cosas que hace sólo quince años nos daban auténtico asco.

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