Falacia atea: El cristianismo no tiene sentido.

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«Si la muerte acaba con todo, sería ventajoso para los malos» Sócrates (filósofo).

«El tema de la existencia de Dios no es sólo un problema filosófico o una simple cuestión de estudio, como un tema científico cualquiera. Una vez planteado; una vez puesto a la luz del día; una vez aceptado, con toda su grandeza, con toda su amplitud y con toda su profundidad, es lógico que comprometa ya para siempre y que influya de una manera decisiva en la existencia humana. La vida del hombre ha de ser, forzosamente, bien diferente si existe, o no existe, Dios. Mientras que si existe, la vida del hombre aparece llena de sentido, con un camino a seguir, con unos ideales y con unos fines a conseguir, en el caso del ateo, el vacío más espantoso, la soledad más deprimente y la ausencia de todo principio orientador marcan al hombre, que deambulará vacilante, sin un ideal y sin un fin determinado. Mientras dura la juventud, e incluso la madurez, la explosión biológica de la vida puede disimular el vacío y  la falta de sentido en la vida del ateo; pero más tarde o más temprano acabará por manifestarse de una manera ostensible».

La cita corresponde a José Maria Ciurana, doctor en Derecho y escritor. Y es que en verdad -ahora soy yo el que habla- aceptar el ateísmo es aceptar que el Universo es como es por pura casualidad, que el hombre no es más que un simple animal carente de espíritu, que la vida humana no tiene significado ni propósito alguno, que no existe una vida más allá de la muerte, que los injustos nunca serán castigados ni los que sufren recompensados, que toda nuestra existencia sólo es algo fugaz, una etapa temporal que en el mejor de los casos llega a noventa años. Negar a Dios es creernos sólo un poco más afortunados que los microbios. Desde luego que el ateo puede gozar en este mundo del cine, la música clásica o la playa pero no son más que disfrutes pasajeros que no calmarán la angustia de saber que un día dejará de existir. Hay quien dice que el cristianismo carece de sentido pero es el ateísmo el que no lo tiene porque arrancar al Señor de nuestra conciencia es reducir el ser a un mero absurdo y desposeer de todo sentido trascendente a la vida.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Fenómenos paranormales en la familia.

A lo largo de mi historia familiar han ocurrido cuatro extraños sucesos que paso a compartir en público por primera vez. Yo me inclino a pensar que se trata de fenómenos paranormales, aunque a decir verdad  tres de ellos podrían tener una explicación alternativa racional. Sin embargo, hay otro que me parece inexplicable desde la ciencia y la razón humanas, así que con mucho gusto leeré las teorías de los lectores. No me considero una persona crédula a la que se engaña fácilmente, pero tampoco una persona de mente cerrada. Por naturaleza me inclino a buscar una respuesta científica, pero también tengo claro que hay más de lo que los ojos ven.

1) Al poco de acabar la Guerra Civil Española, mi abuelo materno falleció de enfermedad, dejando una esposa viuda y una hija huérfana. Un día, mi abuela materna soñó que iba con su hija pequeña -mi madre, por entonces una niña de corta edad- y que iban a pasar un puente. De repente, se les apareció en el sueño su difunto esposo, justo al otro extremo del puente. Él les advertía incesantemente para que no lo cruzaran  y les aseguró que siempre estaría con ellas para cuidarlas. ¿Qué podría simbolizar aquel puente? ¿El tránsito del mundo de los vivos al de los muertos? ¿Fue un simple sueño o una advertencia desde el más allá?

2) Hace muchísimos años en los cementerios enterraban los cadáveres en el suelo. Llegó un momento que por problemas de espacio, en el cementerio de Alzira se comenzaron a desenterrar los muertos para reubicarlos en nichos en las paredes. Los operarios estaban sacando de su tumba a la abuela materna de mi padre y en el mismo instante en que el funcionario tocó su calavera sintió un dolor intenso en el muslo y cayó al suelo. Tenía un profundo corte y sangraba abundantemente. Es como alguien invisible le hubiera cortado con un cuchillo ¿pero quién? Sus compañeros fueron testigos del luctuoso suceso y quedaron perplejos ante lo que pasó.

3) Cuando yo era pequeño, mi abuela materna vivía en casa con nosotros. Ella ya estaba mayor y enferma. Una noche de enero de 1990, yo sentí un escalofrío. Tenía sólo diez años pero supe con una certeza total que mi abuela iba a morir en ese preciso instante. Mis padres entraron en su habitación, yo no me atreví y me quedé en la cocina. Miré el reloj y ponía que eran las 20:27. Tuve un presentimiento, algo que me decía: «Tu abuela está muriendo justo ahora». Y así fue. Realmente ella no estaba mucho peor que cuatro o cinco años atrás, pudo haber fallecido bastante antes, pero justo en el momento de expirar, lo noté. ¿Por qué?

4) El día que mi padre cumplía 70 años, yo estaba durmiendo en la cama. Eran las 8:20 de la mañana o así cuando alguien llamó por teléfono. Yo no sabía quién era, pero me sentí inquieto, como si fuera una llamada importante. Contestó mi madre, que luego le pasó el teléfono a mi padre. Al otro lado de la línea se oía, allá a lo lejos, una voz femenina que felicitaba a mi padre por su aniversario. Mis progenitores idenficaron la voz: era mi abuela paterna. Hasta aquí todo sería normal de no ser porque murió tres años antes. ¿Puede una madre comunicarse desde la otra vida? ¿Una mera confusión tal vez? Quizás nunca llegue a saberlo. O sí.

Cuando matar es progresista.

141 aborts

El diario La Razón ha dado la voz de alarma: en España se han realizado 84.985 abortos en 2004, un 6% más que el año previo. La cantidad de niños asesinados antes de nacer llenaría un estadio de fútbol. En los últimos 10 años la tasa de abortos se ha duplicado al pasar de 49.367 de 1995 a los casi 85.000 de 2004. Hablamos de casi 233 muertes al día, un aborto cada 6 minutos en España. Y todo esto sólo se refiere a las interrupciones “legales” pues las clandestinas quedan lógicamente excluídas de las cifras oficiales. La realidad se revela aún peor.

El 96,7 % de las mujeres que dió el paso se acogió a la cláusula-trampa de “riesgo para la salud materna”, la cual comprende un suprepticio “riesgo psicológico” absolutamente inexistente en la vida real pero que permite en la práctica el aborto libre en España… Si en cualquier nación tercermundista mataran a un ser humano cada 6 minutos la opinión pública no tendría rubor en escandalizarse y pronunciar la palabra “genocidio”. Pero si esta sangrienta escabechina se perpetra en el Primer Mundo se acepta con naturalidad y hasta resulta bien visto.

Lo más surrealista es que eso se permita en España, que es el estado con la menor tasa de natalidad del planeta Tierra, superado únicamente por la Ciudad del Vaticano. En una época en que los políticos nos advierten de que el número de ancianos es elevado y el de bebés escaso y que eso puede llevar a la quiebra de la Seguridad Social, en lugar de fomentar la natalidad como sería lógico para los intereses del Estado, los políticos dan todo tipo de facilidades en la dirección opuesta: nacen muy pocos niños, matemos muchos para que nazcan menos aún.

Lo más increíble de todo es que esto se haga en nombre del progreso. Debo ser entonces un cavernícola pero la verdad, confieso que nada encuentro de progresista en que unos padres maten a su propio hijo. Y me choca que la izquierda que tanto presume de ser la abanderada de los derechos civiles pueda negar el más importante de todos ellos: la vida. Así como me choca también que la derecha, que tanto alardea de ser paladín de los valores morales, se ponga una venda en los ojos frente a esta inmoralidad asesina en aras de un puñado de votos.

En una sociedad como ésta, donde la clase política alienta la muerte y no la vida, con una caída en barrena de los valores, donde el 28 de diciembre se gastan bromas en lugar de recordar los asesinatos de Herodes, en que en la Navidad el protagonista es El Corte Inglés y no Cristo, en que la mujer está desprotegida y el varón a menudo se desentiende de sus cargas familiares, no es de extrañar tal genocidio. 85.000 niños asesinados en España en 2004. Me pregunto si el descubridor de la vacuna contra el SIDA se encontraba entre alguno de ellos.

 

FONT: Llengua Valenciana Blogspot. 23-1-2006.

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