Costa de Marfil: el botín del cacao.

Costa de Marfil fue colonia francesa desde 1893 a 1960. Al menos, oficialmente. Y es que Francia aún actua como potencia colonizadora, sirviéndose de políticos-marionetas. Costa de Marfil es el primer productor mundial de cacao y un bocado suculento para la opresora Francia, que impide a los marfileños ser realmente libres.

El nacimiento de Costa de Marfil como estado independiente va vinculado al presidente Houphouët-Boigny, para algunos un títere de Francia, para otros el padre de la nación. Boigny mejoró la economía y condiciones de vida de la población y creó un sentimiento de «marfileñidad» para unir a las 60 etnias del país.

Los conflictos internos son sobre todo religiosos. Costa de Marfil tiene un 30% de inmigración; el 70% de la cual es musulmana, lo cual está transformando en islámico un país que históricamente fue cristiano y animista. La población mahometana acostumbra a quemar iglesias y asesinar cristianos en el norte del país.

A causa de las diferencias religiosas y étnicas, Costa de Marfil es un estado débil y poco cohesionado, lo cual lo convierte en presa fácil del colonialismo francés. Tras los golpes de estado, guerras civiles o elecciones fraudulentas, siempre se esconde un choque entre los colaboracionistas de Francia y los que desean cortar lazos con París.

Económicamente, el país es referente mundial en la exportación de café y cacao y dispone de una notable industria minera, petrolífera y de telecomunicaciones. Es uno de los estados más prósperos de África Occidental, pese a lo cual sigue existiendo esa gran pobreza y desigualdad social características del Tercer Mundo.

La Guerra Civil de 2002 a 2007 y la de 2011 entre los partidarios del líder cristiano Laurent Gbagbo y los del líder musulmán Alassane Ouattara han mermado notablemente la economía de los marfileños y han abierto una brecha insalvable entre el norte musulmán y el sur cristiano que de hecho ha partido la nación en dos.

Egipto: el país de los faraones.

Hablar de Egipto es hablar de una de las civilizaciones más antiguas y sobresalientes de la historia de  la humanidad. Son mundialmente famosas sus pirámides, esfinges y obeliscos, y aún hoy sigue siendo un misterio cómo pudieron construirse con tal nivel de precisión con la rudimentaria técnica de hace miles de años.

Antes de Cristo, Egipto disputó la hegemonía mundial a romanos, macedonios y persas. En el siglo VII, los árabes conquistaron la nación, ya decadente, a la que llevaron su lengua y religión. A lo largo de su extensísima historia, un Egipto débil ha sufrido las invasiones de mongoles, otomanos, franceses,  británicos, israelíes, etc.

Egipto fue la primera colonia africana en independizarse del Imperio Británico (1922). Hoy es una dictadura islamosocialista que persigue a los cristianos coptos. No obstante el ejército -el auténtico poder allí- ha impedido el ascenso de los integristas, que acabarían con el turismo y de paso, con el cuello de los altos mandos.

El país tiene ochenta millones de habitantes, casi todos en las fértiles tierras del delta del Nilo. El Cairo es la ciudad  más grande de África y Alejandría una de las más importantes. El desierto del Sáhara actúa como una defensa natural frente a ataques por el oeste y sur. Y Egipto posee el canal de Suez, el más importante del globo.

La empobrecida población sufre desde hace décadas a corruptos faraones que saquean las arcas públicas, como Faruk I, Gemal Abdel Nasser, Anwar el-Sadat o Hosni Mubarak. Este último fue derrocado en febrero de 2011 tras unas fuertes revueltas populares inspiradas en la revolución de los jazmines de Túnez.

Egipto es un pueblo con mucho pasado, poco presente y ningún futuro. Es una gran nación con una historia legendaria pero arrastra 2000 años de decadencia. Es una potencia en África pero la sombra del país glorioso que un día fue. La caída de Mubarak abre las puertas a múltiples escenarios, pero todos sombríos e inciertos.

Túnez: un faro que ilumina África.

La tunecina es una región con muchísima historia. Allí nació la Cartago de Aníbal, que disputó la supremacía del orbe a Roma. Cartagineses, romanos, bizantinos, bereberes, árabes, beduinos, almohades, turcos, franceses… Es una encrucijada de mil culturas, el epicentro de mil ambiciones por el control del mundo.

Túnez fue la primera colonia africana en independizarse de Francia. Sucedió en 1956 y su ejemplo provocó un efecto dominó que desintegró el Imperio. En 1957 el rey Mohamed VIII fue derrocado y la república instaurada. Los dictadores Habib Bourguiba (1957-1987) y Zine Ben Ali (1987-2011) le sucedieron en el poder.

En enero de 2011 fuertes revueltas populares forzaron la dimisión del corrupto Ben Ali en la revolución de los jazmines. Túnez fue de nuevo la primera ficha de dominó de una serie de insurrecciones que iba a sacudir el mundo musulmán. El futuro es ahora incierto. Democracia, dictadura o islamismo son tres posibles salidas.

Túnez es, con mucha diferencia, la sociedad más culta e ilustrada del Magreb. Dispone de altas tasas de alfabetización, Universidades de referencia en África, una sociedad civil cohesionada y una gran tradición por la poesía, la pintura y  la música. Nada que ver con el África profunda de otros países del entorno más próximo.

Su economía se basa en el turismo. Sus envidiables playas son de lo mejor del Mediterráneo. Pese a que no cuenta con las inmensas riquezas naturales de Argelia y Libia, Túnez es también un exportador -modesto- de petróleo y gas. El 20% del país es apto para la agricultura y el 40% está ocupado por el desierto del Sáhara.

Túnez es una metrópolis de honda tradición histórica y cultural -una suerte de Praga norteafricana- que da nombre al estado-nación. El pueblo tunecino vive en la pobreza a causa de la corrupción. No obstante, está a la vanguardia del mundo islámico y muchos lo imitan. Es un referente en África; un faro que ilumina Oriente.

Canarias: la colonia más antigua del mundo.


Canarias es, posiblemente, la colonia más antigua del mundo. Desde que Castilla la conquistó en el siglo XV. Sus ancestrales raíces guanches, la posterior influencia caribeña y europea, el silbo gomero, su insularidad y la distancia respecto a la Península son hechos diferenciales que refuerzan un sentimiento identitario acusado.

Las Islas Canarias luchan por ser nación. El canario es un nacionalismo tapado, del que nunca se habla, pero que cuenta con todo el potencial del mundo. Los canarios ya tuvieron un papel clave en la independencia de Venezuela y ahora cada vez más gente demanda un estado libre asociado a España o incluso uno propio.

Los nacionalistas aducen que así se dispondría de aguas marítimas propias, que las empresas instaladas allí que ahora tributan en Madrid tendrían que hacerlo en las islas y sobre todo que se pondría fin al sistema colonial español. Y añaden que no por tener un estado pequeño deberían ser invadidos y ponen como ejemplo a Malta.

Las Canarias son las islas afortunadas; paraíso natural de singular belleza, una tierra de carnavales, mujeres hermosas y perenne buen clima, un crisol de culturas fruto mestizo de la tradición guanche, castellana y americana. País de ilustres: Aldredo Kraus, César Manrique, Benito Pérez Galdós o Juan Negrín.

Esta patria es un paradisíaco enclave y una potencia turística pero también un territorio menudo y superpoblado desbordado por la inmigracion española y africana. La avalancha migratoria está devorando los limitados recursos del Estado del bienestar y provocando graves problemas de paro y hasta de espacio físico.

En el siglo XV el líder aborigen Tenesor Semidán trató de negociar con los Reyes Católicos un reino canario. No le escucharon. Hoy el 60% de la población se siente más canaria que española. Y quién sabe qué puda ocurrir en una futura España donde ya no estarán catalanes ni vascos. Quizás Semidán vea cumplido su sueño.

La superioridad de la mentalidad anglosajona.

Se mire por donde se mire, éste es un mundo dominado por hombres blancos, anglosajones y protestantes. En el aspecto político, comercial, económico, financiero, científico, tecnológico, cultural, audiovisual… son los anglosajones los que controlan el sistema. Es más; ellos son el sistema. La cuestión es ¿por qué?  ¿Qué les diferencia del resto? ¿Por qué tienen éxito donde otros no?

No creo en la superioridad de unas razas frente a otras, pero sí en el de unas civilizaciones frente a otras. Es mentira que todas las culturas sean igual de valiosas porque si así fuera tendrían todas un idéntico nivel de desarrollo. Los anglosajones dominan el mundo entero porque son un pueblo con una mentalidad victoriosa orientada al éxito. Su pensamiento se basa en cuatro pilares.

1) Democracia. Mientras que en Europa y Latinoamérica la gente estaba entusiasmada con la idea de una dictadura, en las naciones angloparlantes siempre ha imperado una fuerte tradición democrática. Dictadores como Francisco Franco o Fidel Castro jamás hubiesen podido tener éxito en Canadá o Nueva Zelanda porque en un país anglosajón habrían carecido de apoyo social.

En la actualidad, es fácil comprobar que todos los países que son dictaduras del signo que sea, todos sin excepción, son estados del Tercer Mundo. Por contra, las naciones más avanzadas de la Tierra son democracias sólidas y saneadas. A mayor nivel de democracia, de libertad en definitiva, más prosperidad, más desarrollo. Y los anglosajones creen en ello de forma sumamente firme.

2) Liberalismo. En el mundo anglosajón existe un gran respeto por los derechos individuales y la propiedad privada. Se entiende que los ciudadanos son titulares de derechos inalienables que el Estado deberá respetar. Por contra, en otras culturas se entiende que es el Estado el que graciosamente otorga derechos a la gente. Lógicamente, los abusos del poder son mucho mayores en un país así.

En una patria angloparlante la soberanía recae en el pueblo. No en el Estado, ni en la Corona ni en la República. No, en el pueblo. Y por lo tanto todas las instituciones jurídicas y estatales deben ir dirigidas a respetar la soberanía popular. Existe una fuerte tradición liberal de respeto a la ciudadanía que ningún gobernante se atreve a cuestionar porque allí la libertad no se negocia.

3) Protestantismo. A partir de la Reforma protestante y la Contrarreforma católica del siglo XVI se dibujaron un norte de Europa protestante  y rico frente a un sur católico y pobre. En América ocurre igual. El protestantismo es más democrático y liberal, no apoya dictaduras como hace el catolicismo y respeta más al ciudadano. En consecuencia, forma un país más avanzado y rico.

El protestantismo ofrece una visión de la vida radicalmente distinta del catolicismo. Por ejemplo, frente al problema de la pobreza el catolicismo promueve dar de comer al hambriento mientras que el protestantismo defiende más que dar un pescado dar una caña al pobre y enseñarle a pescar. Es una mentalidad mucho más autónoma, más individualista, menos dependiente del poder.

4) Capitalismo. No es por casualidad que el comunismo haya sido un fracaso absoluto en las naciones anglosajones. Inglaterra fue la inventora del capitalismo moderno. Desde entonces los pueblos angloparlantes se han caracterizado por tener una mentalidad capitalista, orientada a la creación de riqueza, avalada por el derecho anglosajón y por unos estados con instituciones serias y fiables.

En Estados Unidos la mentalidad de un universitario es la de formar una empresa, trabajar para sí mismo y  hacerse rico. En España ese universitario se conforma con ser un trabajador asalariado o como mucho opositar. Mientras en Extremadura o Andalucía se fomenta la mentalidad limosnera de vivir de subvenciones, en Ohio o Arkansas uno lo que quiere es hacerse rico.

Conclusión. No es por casualidad que sea un conjunto de cinco naciones blancas, anglosajonas y protestantes (Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda) el que lidere el mundo. Todas ellas son potencias en sus respectivos continentes, a excepción de los Estados Unidos, que es la superpotencia mundial. Todas tienen una mentalidad victoriosa orientada al triunfo.

Ciertamente habrá quien diga que el inglés también se habla en numerosas naciones subdesarrolladas (fundamentalmente en África y  Asia), pero lo cierto es que generalmente se trata de un idioma inglés corrupto (criollo) que  además en la mayoría de casos ni siquiera es usado por los hablantes locales como lengua materna. Es por ello que no les puedo considerar anglosajones de verdad.

Nigeria: un país, 500 idiomas.

Unidad desde la diversidad. Así podríamos definir a Nigeria, el país más poblado de África (150 millones de habitantes) donde se hablan más de 500 idiomas. Ante semejante Babel, los nigerianos acuden al inglés como lengua franca pero en el día a día usan la lengua local. El país se independizó del Imperio Británico en 1960.

La riqueza multicultural y la pluralidad étnica y lingüística es un valioso tesoro etnográfico que sin duda debe ser preservado. Por ello, desde el Gobierno se fomentan políticas de impulso a las lenguas regionales, que tienen una presencia activa en las escuelas, en la administración, los medios de comunicación o el cine.

Nigeria es el segundo productor mundial de películas (por detrás de India y por delante de Estados Unidos), cuenta con el arte escultórico más importante de África (el de la etnia Edó) y una literatura prolífica en varios de sus idiomas, con autores de talla mundial como el Premio Nobel Wole Sokinya o Chinua Achebe.

Pese a ser el primer exportador de petróleo y gas de África, es una nación del Tercer Mundo con grandes desigualdades sociales, corrupción política y violaciones de los derechos humanos.  Son muy conocidos sus hombres, famosos por ser los mejores estafadores del mundo, así como la monumental ciudad de Lagos.

La república se enfrenta al separatismo de la sureña región de Biafra. También existen fuertes tensiones por motivos religiosos ya que el país se divide casi al 50% en musulmanes y cristianos. Nigeria del oeste y del este se diferencian tanto como Irlanda y Alemania. Y la del norte se diferencia de ambas tanto como China.

El país es un puzzle de idiomas y culturas, una macedonia de etnias y de pueblos que ha optado por la unidad nacional bajo una misma bandera. Unidad desde la diversidad. De este modo ha logrado convertirse en la gran potencia política, económica y cultural de África Occidental. Para los nigerianos, la unión hace la fuerza.

Sáhara Occidental: la última colonia de África.

Si hay un pueblo que cotiza alto en mi escala de afectos ése es sin duda es el sufrido pueblo saharaui. Sáhara Occidental ha padecido la mayor canallada en la historia de política exterior española. Primero fueron colonizados por los hispanos, después vendidos a los marroquíes y ahora son traicionados por el Gobierno de Madrid.

Porque el Estado Español sigue siendo legalmente la potencia administradora de la que fue su provincia nº 53. Se les prometió a los saharauis que el día en que los españoles se retirasen dispondrían de un estado soberano pero en su lugar España ha preferido aliarse con Rabat y abandonar a los saharauis a su suerte.

El Sáhara es distinto del resto de países de su entorno: frente al islamismo radical reinante en la zona, ellos son musulmanes moderados, casi laicos, donde las mujeres además han tenido que asumir forzosamente el papel de cabeza de familia al encontrarse la práctica totalidad de hombres luchando en el frente de la guerra.

Y mientras el mundo entero se vuelca con el pueblo palestino, nadie se acuerda del saharaui. Sáhara es un pueblo sin apenas amigos (paradójicamente, incluso los palestinos son contrarios a su libertad) cuyo derecho a la autodeterminación avalado por Naciones Unidas parece cada vez más lejano con el paso de los años.

Los saharauis viven separados a ambos lados de un muro de la vergüenza construido por Marruecos, bien como extranjeros en su propia patria o bien acogidos en los campos de refugiados de Argelia, luchando día a día por sobrevivir sin que les explote una de las 100.000 minas antipersona que hay sembradas bajo sus pies.

Rabat somete a crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos a los saharauis a diario y expolia su yacimiento de fosfatos (el mayor del globo). Mientras, el mundo mira a otro lado. Es una vergüenza. Pero los aguerridos saharauis no se rinden y luchan con la fuerza y la esperanza del que no tiene nada que perder.

Plan Marshall para África.

buitre

La agonía que vive África, y especialmente el África Subsahariana o Negra, es dramática. Miles de niños mueren a diario de hambre (a pesar de que tenemos comida suficiente para alimentar al doble de la población mundial actual) o de enfermedades curables (por ejemplo de polio, cuya vacuna cuesta un euro). Además, la situación política y bélica es tan extrema (corrupción generalizada, guerras civiles, guerras interestatales, contínuos golpes de estado…) que los analistas hablan de «Guerra Mundial Africana» y la comparan con la Europa de la Primera Guerra Mundial. Es normal que millones de personas emigren de allí porque las condiciones son infrahumanas. El África Negra es el infierno en la Tierra.

Como cristiano que soy, creo que todas las personas tenemos el mandato de amar al prójimo. Y desde un punto de vista ético, tenemos la responsabilidad de mejorar nuestro entorno en medida de nuestras posibilidades y de legar un mundo mejor a nuestros hijos. Es por ello que abogo por un Plan Marshall para África. Creo que todas las naciones desarrolladas deberíamos aportar dinero para rescatar de la miseria a este continente. No haría falta ningún esfuerzo sobrehumano para lograrlo. Bastaría con que un año redújesemos a la mitad el presupuesto destinado al armamento.  O incluso, para acabar con el hambre en el mundo, bastaría con la mitad del dinero que le hemos entregado a los bancos y cajas de ahorros.

Por supuesto, debería vigilarse escrupulosamente adónde va a parar el dinero. No sirve para nada si al final acaba en el bolsillo de los dictadorzuelos de turno. Además, urge un Tribunal Penal Internacional (TPI) realmente operativo que acabe con la impunidad de los políticos que roban y asesinan. Pero el problema es que los poderosos del mundo no quieren justicia para África. Al contrario. Están perpetrando un genocidio: están convenciendo al mundo de que allí la gente se está muriendo de SIDA y no de hambre. Por tanto, en lugar de comida ahora se envían condones y se convence a los locales para que no se reproduzcan. Así, se controla la superpoblación mundial. Un plan siniestro digno de los nazis.

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