Rusia: el imperio decadente.

La revolución bolchevique que acabó con el zar en 1917 hizo que Rusia forjara y liderara la Unión Soviética hasta su desintegración en 1991. Rusia fue su columna vertebral y el principal bastión del comunismo en el mundo. Pudo haber ganado la Guerra Fría contra los norteamericanos pero finalmente la utopia marxista falló.

De las cenizas soviéticas emergió un nuevo imperio, decadente, con pies de barro si se quiere, pero imperio al fin y al cabo: la Federación Rusa. Posee el segundo mejor ejército del mundo, con un arsenal atómico capaz de destruir la Tierra varias veces. Sólo Estados Unidos le supera en tecnología aeroespacial y poder militar.

Rusia es el país más grande del mundo (con un tamaño comparable al de Estados Unidos y Canadá juntos) y el estado más poblado de Europa (con 140 millones de habitantes). No obstante, cada vez tiene menos habitantes ya que hay más abortos que nacimientos y muchos jóvenes emigran a Occidente en busca de una mejor vida.

Rusia posee las mayores reservas de gas natural del mundo, las segundas mayores reservas del carbón y las octavas mayores reservas del petróleo. Es el primer exportador mundial de gas natural y el segundo del petróleo, metales y madera, lo cual le está permitiendo reponerse de la grave crisis económica que sufrió en los 90.

Desde que gobierna Vladimir Putin el país se ha caracterizado por la estabilidad política y el crecimiento económico pero también por la aparición de una elite de nuevos ricos que amasa el poder, el auge de la mafia y los ataques a la libertad de prensa. El país se encuentra en guerra civil contra los separatistas de Chechenia y Daguestán.

En lo cultural, en la Federación Rusa se hablan cien lenguas y hay numerosas minorías étnicas. Pero Rusia es más conocida (y admirada) por sus tremendos atletas, por su gran tradición de danza clásica y por la literatura rusa del siglo XIX, con eximios autores como Anton Chejov, Fiodor Dostoievski o Leon Tolstoi.

Francia: el pueblo más valiente del mundo.

Si en América el liderazgo indiscutible corresponde a los Estados Unidos, Europa es un corral lleno de gallos que compiten entre sí. Y si en el Viejo Continente Alemania es la locomotora económica y Holanda la fábrica de ideas, en lo político y en lo cultural ese papel de liderazgo corresponde sin lugar a dudas a la gran Francia.

Francia es el pueblo más valiente y libertario del mundo, siempre dispuesto a defender sus derechos y a luchar contra la tiranía. Es el país de la Revolución Francesa y del Mayo del 68, la nación que por dos veces venció a Alemania en las Guerras Mundiales y que actualmente lidera, junto con Berlín, la Unión Europea (UE).

Pero Francia es también una cárcel de naciones, un estado centralista y homogeneizador que empuja a decenas de lenguas y culturas casi a su extinción. Allí sólo impera la cultura oficial francesa y ninguna otra tiene cabida. También lleva a la práctica un laicismo extremo que condena a la religión a la esfera de lo íntimo.

Francia llegó a conquistar casi toda Europa en tiempos del emperador Napoleón Bonaparte. Y en el siglo XIX levantó un gran imperio  en Asia y África (aún hoy tutela a sus ex-colonias). Es un pueblo chovinista que añora la grandeza del pasado y que en su subconsciente piensa de sí mismo que es mejor que Estados Unidos.

Es tierra de literatos (Voltaire, Montesquieu, Víctor Hugo, Gustave Flaubert, Marcel Proust…), científicos (René Laënnec, Louis Pasteur…), artistas (Georges de La Tour, Eugene Delacroix, Eduard Manet, Claude Monet, Auguste Rodin…), cineastas (hermanos Lumiere, George Meliès…), etc.

Junto con el judeocristianismo de Israel y la cultura grecolatina de Atenas y Roma, los principios y valores democráticos que emanan de la Revolución Francesa configuran las bases de la moderna sociedad occidental. La aportación gala a la cultura universal es capital. Occidente no sería lo que es de no ser por Francia.

Países Bajos: el cerebro de Occidente.

Si en la Antigüedad Atenas se convirtió en el cerebro del mundo, en la actualidad tal honor corresponde, desgraciadamente, a los Países Bajos. Holanda es el país con más ateos de Europa (55% de la población) e impulsa políticas inmorales que después son copiadas por Occidente como si de un signo de modernidad se tratase.

Holanda es famosa por legalizar la prostitución, el cannabis, el gaymonio y lesbimonio, la eutanasia, el aborto libre o el cambio de sexo. Y ahora cada vez más voces reclaman legalizar tener sexo con niños de 12 años, con animales, la pornografía infantil, la prostitución a partir de los 16 o poder ir desnudo por la calle.

Pero frente a ese Amsterdam ateo de fumaderos y escaparates donde se exhiben rameras como mercancias, se encuentra el cinturón bíblico de Rotterdam (que por cierto tiene el mejor puerto de Europa) y que promueve políticas conservadoras y neutralizar el totalitarismo islamista que los inmigrantes trajeron consigo en la maleta.

Holanda es el laboratorio sociológico de Europa… Su degeneración provoca un efecto contagio que se extiende imparable como mancha de aceite. El presente holandés es el futuro europeo: cierre de iglesias por falta de fieles, auge del ateísmo, la inmoralidad y el relativismo; y el islam como amenaza a la democracia liberal.

Por otro lado, este poderoso y pacífico reino es conocido popularmente por sus molinos de viento, zapatos de madera, tulipanes y paseos en bicicleta. Su aporte a la cultura es sobresaliente con figuras como Erasmo de Rotterdam, Baruch Spinoza, Rembrandt, Vincent Van Gogh, Marco Van Basten o Johann Cruyff.

Los Países Bajos es una de las patrias más potentes y desarrolladas del globo, con una economía altamente productiva, gran nivel de bienestar y un compromiso inquebrantable con la democracia y los derechos humanos. Es una gran nación con una gran historia pero es también el cáncer que está descristianizando Europa.

Italia: el país del arte.

Sucesor del Imperio de Roma y de las repúblicas y reinos que dieron al mundo el Renacimiento, el actual Estado Italiano pretende ser el heredero natural de un legado histórico y cultural incomparable. Milán, Roma, Pisa, Florencia… Italia entera es un gigantesco museo repleto de tesoros artísticos. Es sin duda el país del arte.

Italia nació a finales del siglo XIX tras la unificación forzosa de un sinfín de pequeñas naciones que hasta entonces habían sido rivales. Las distintas lenguas fueron reconvertidas a dialectos por motivos políticos para forjar una lengua nacional -el italiano- que cohesionara el Estado, que actúa como cárcel de naciones.

Para algunos Italia es un laboratorio político que se adelanta a Europa, para otros un país ridiculo y siniestro con una clase política mafiosa y corrupta digna del pueblo italiano que siempre culpa al extranjero y nunca asume responsabilidades. Es un país de hombres seductores, mujeres florero y un poso de catolicismo muy fuerte.

Italia es un país de contrastes: genial y caótica, corrupta pero poderosa. Es una gran potencia pese a sus gobernantes. Tiene una economía diversificada y un gran fraude fiscal. Un norte rico e industrial y un sur donde se apilan montañas de basura y donde nadie respeta las señales de tráfico. Italia es lo mejor y lo peor a la vez.

Italia es una superpotencia cultural, una fábrica inagotable de talentos en todas las disciplinas, como la música (Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini, Luciano Pavarotti…), el cine (Vittorio de Sica, Luchino Visconti, Federico Fellini, Pier Paolo Pasolini…) o la literatura (Luigi Pirandello, Darío Fo, Umberto Eco…)

Es también una tierra fecunda en éxitos deportivos (Ferrari, Milan AC, Paolo Maldini, Giacomo Agostini…) y un destino turístico de primer orden famoso por la simpatía de sus gentes, la majestuosidad de sus monumentos, la calidez del sol mediterráneo, la pasta o la pizza. Un país que hace del mundo un lugar más bello.

Benidorm: l’excelència a la qual tots deuriem aspirar.

Benidorm és un dels majors símbols de l’esperit mamprenedor dels valencians. Fa unes dècades, era una menuda vila de peixcadors d’a on la gent devia emigrar en busca de faena i ara és una de les ciutats més turístiques del planeta. Benidorm s’ha convertit en un paradisíac enclau a on acodixen millons de turistes procedents d’Espanya, França, Holanda, Alemanya, Anglaterra o Suècia atrets per l’excelència de les seues plages i per la seua potent infraestructura hotelera i d’oci.

Benidorm és un eixemple de cóm es pot transformar un solar erm i estèril en una indústria multimillonària que genera riquea i puestos de treball. I és l’antítesis de la mentalitat castellana que, en reiterades ocasions, ha mostrat la seua incapacitat per a fer prosperar un lloc, i ahí estan Extremadura, Andalusia o La Mancha, a on la gent no vol treballar perque preferix viure dels subsidis. I és que les cultures que no es basen en l’esforç i la superació personal produïxen tercermundisme i pobrea.

Pero mentres des l’estranger alaben lo nostre i viagen des de ben llunt per a fruir del clima de la denominada Florida europea a voltes des de dins del nostre propi Regne alguns malparits antivalencians es dediquen a posar pals en les rodes del nostre progrés. Aixina, des d’un ecologisme irresponsable i tronat es preferix el vell Benidorm, a on la gent havia de fer les maletes per falta de treball, a este que és la gallina dels ous d’or. Per als verts lo sostenible consistix en que el poble es muiga de fam.

Des d’una esquerra marxista i trasnochada -valga la redundància- es considera «fascisme» i «especulació» que els valencians tingam una indústria turística de primer orde, pero yo alabe el m0del de Benidorm que, llunt de l’elitisme de Mónaco, dispon de la millor oferta a preus molt raonables aptes per a totes les bojaques.  Turisme no sols per a rics, sino també per a la classe mija i proletària. Al cap i a la fi ¿qui no dispon de 150 euros per a escapar-se un fi de semana a un hotel?

I el catalanisme repudia els camps de golf només quan estan fòra de Catalunya. A mi em pareix de categoria que hi hagen camps de golf, perque gràcies ad ells moltes famílies poden donar de menjar als seus fills. Ademés, via imposts, generen suculents ingresos per als ajuntaments, que es traduïxen en més i millors servicis per als ciutadans. A on hi haja un bon hotel que es lleve un fangar replet de mosquits. Benidorm és el símbol del progrés i a qui no li agrade, que estiueje en Terol.

Falacia atea: La ciencia lo demuestra todo; lo explica todo, lo puede todo.

Agradecimientos a César Andrés Cazal de Asunción, Paraguay.

Los ateos, en su necedad, idolatran la ciencia humana, la han puesto en los altares y la adoran como a una nueva divinidad. Existe la creencia bastante extendida de que la ciencia humana puede solucionar todo y si no puede ahora lo hará en el futuro. Es tan sólo cuestión de tiempo.

El doctor Peter Atkins, químico ateo, llegó a afirmar que la ciencia es omnipotente y puede explicarlo todo.En el fondo subyace la falacia de hacer ver que el ateísmo es sinónimo de intelectualidad y ciencia, y que creer en Dios resulta ilógico ya que parte del miedo a la muerte y no del juicio racional.

Pero hay un buen número de cosas que la ciencia no puede demostrar y que sin embargo son aceptadas racionalmente por todo el mundo. El filósofo cristiano William Craig nos enumera cinco de ellas:

1) Las verdades lógicas y matemáticas no pueden ser probadas con la ciencia, de hecho la ciencia presupone la lógica y las matemáticas por lo que pretender demostrarlas mediante la ciencia sería razonar circularmente.

2) Verdades metafísicas. «Existen otras mentes como la mía», o «el mundo externo es real» o «el pasado no fue creado hace cinco minutos con apariencia de pasado» son creencias racionales pero que la ciencia no puede probar.

3) Creencias éticas sobre valores. No puedes probar con la ciencia si lo que hicieron los científicos nazis en los campos de concentración fue malo en contraste con lo que se hacía en las democracias.

4) Los juicios estéticos. No son accesibles al método científico porque tanto «lo bello» como «lo bueno» no pueden ser probados por la ciencia.

5) Finalmente, la propia ciencia no puede ser justificada con el método científico. La ciencia está permeada de muchos presupuestos. Por ejemplo, toda la Teoría Especial de la Relatividad se basa en la suposición de que la velocidad de la luz es constante en una dirección entre dos puntos A y B, pero eso no puede ser probado estrictamente. Simplemente aceptamos eso para que la teoría tenga validez.

Ninguna de estas creencias puede ser  probada científicamente y sin embargo todos las aceptamos y seguimos siendo racionales.

Además, hay determinadas cuestiones sobre las cuales la ciencia simplemente no es competente para demostrar si son ciertas o falsas. El matemático Kurt Gödel enunció el Teorema de la Incompletez que afirma que existen aseveraciones cuya verdad/falsedad no vamos a poder demostrar nunca.

Gödel parte de la base de que todo sistema intelectual está basado en una serie de axiomas que damos por válidos… Entonces, para que el sistema no tenga fallos ni contradicciones debe contar con un finito número de axiomas, lo cuál lo convierte en incompleto ya que no podrá explicar otros interrogantes que escapan al sistema. Por contra, si ampliamos el sistema para que sea capaz de explicar un mayor número de interrogantes, entonces aparece una serie de paradojas y contradicciones que invalidan el sistema.

Dicho con palabras sencillas: la ciencia humana no puede demostrar la existencia de Dios. Que haya un Dios puede ser una tesis verdadera o falsa, pero en ambos casos es indemostrable científicamente. Que la ciencia no pueda probar la presencia de un Ser Superior no prueba la ausencia de Éste, sino más bien lo limitado de nuestra ciencia; algo que muchos ateos, por orgullo, se niegan a admitir.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Una pregunta para los musulmanes.

Si el dios verdadero es Alá, si Dios es musulmán y rechaza a los judíos ¿por qué consiente que exista Israel? Es más ¿por qué permite la humillación que supone que 1.500 millones de musulmanes sean incapaces de derrotar un país minúsculo de apenas 6 millones de almas? «Es que los americanos apoyan a Israel» -suelen decir-. Bueno, Israel no necesitó la ayuda de país alguno en la Guerra de los Seis Días, cuando barrió del mapa a ocho naciones arabes en menos de una semana, pero aunque así fuera… ¿Y qué? ¿Acaso los Estados Unidos tienen más poder que Alá?

En la Biblia hallamos la respuesta. El pueblo escogido es Israel: «Estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia, como pacto perpetuo, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios, y el Dios de tus descendientes» (Génesis 17:7). El hijo de la promesa es Isaac: «En cuanto a Ismael, ya te he escuchado. Yo lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia numerosa. Él será el padre de doce príncipes. Haré de él una nación muy grande.Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara de aquí a un año, por estos días» (Génesis 17:20-21).

Israel existe porque es la voluntad de Dios. El renacer de Israel de 1948 estaba profetizado: «Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los pueblos, y los haré regresar a su propia tierra» (Ezequiel 36:24). Dios bendice a quien bendice a Israel y maldice a quien lo maldice. Por eso todos los países islámicos sin excepción están sumidos en la calamidad mientras que EEUU es una gran potencia. Génesis 12:3 dice: «Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»

Israel es invencible porque es Dios mismo quien la protege: «Tú, que salvas con tu diestra a los que buscan escapar de sus adversarios, dame una muestra de tu gran amor. Cuídame como a la niña de tus ojos; escóndeme, bajo la sombra de tus alas, de los malvados que me atacan, de los enemigos que me han cercado» (Salmos 17:7-9) . “En torno suyo —afirma el Señor— seré un muro de fuego, y dentro de ella seré su gloria” (Zacarías 2:5 ). «Tracen su estrategia, pero será desbaratada; propongan su plan, pero no se realizará, porque Dios está con nosotros» (Isaías 8:10).

Fuente: Santa Biblia Nueva Versión Internacional 1999.

Educación pública o la ley de la selva.

El otro día estaba charlando con unos compañeros en el instituto en el que imparto clase. Debatíamos sobre qué sistema educativo funciona mejor: el público o el privado concertado. Mi compañero -profesor, como yo- defendía que si la educación concertada tiene más prestigio es porque es más elitista y selecciona a los alumnos. Es decir, que se queda con los niños de familias ricas mientras que las de clase social baja e inmigrantes van a la pública (con el consiguiente bajón de nivel académico que por lo general ello comporta). Afirmaba que si en la pública se hiciera igual y  sólo nos quedáramos con alumnos buenos, se podría lograr lo mismo (a pesar de ello la pública obtiene los mejores resultados en el selectivo).

Yo le di la razón parcialmente. Es innegable que por lo general la concertada no acepta alumnos problemáticos (lo cual es injusto, porque se nutre de subvenciones que pagamos entre todos) pero ahí no radica el quid de la cuestión. Yo he tenido la inmensa suerte de trabajar en la educación privada concertada y en la pública y puedo compararlas. Mi experiencia me indica que el éxito de la concertada está no tanto en la selección del alumnado, que también, como más bien en una férrea disciplina por parte de la directiva. He tenido la oportunidad de trabajar en dos concertados. Uno católico y de prestigio con alumnado de clase media alta. Otro laico y de integración que escolarizaba sobre todo a pobres. Los dos funcionaban bien.

En el primero vi que es un mito pensar que a un concertado sólo van los hijos de los ricos (es mentira, porque va la clase media, los ricos van a la privada). Mi impresión fue muy buena: organización, preocupación por parte de las familias, cultura de esfuerzo, buen nivel… Funcionaba todo como la seda. En el segundo, nuestro alumnado provenía de capas sociales bajas y el 90% era inmigrante. Allí, los resultados académicos eran un desastre debido al nulo interés de muchachos y familias, pero aún así había algo que echo en falta en la pública: la disciplina. Incluso con un alumnado conflictivo los pupilos no faltaban al respeto a sus profesores y si lo hacían eran castigados. Pero un instituto público es ciudad sin ley.

Voy a poner un ejemplo: en un centro en que trabajé (es público) un chico, tras una rabieta, rompió la puerta del aula de un portazo. ¿El castigo? Tres días de expulsión. Eso mismo lo llega  a hacer en un concertado y la expulsión es de un mes y además su padre paga la reparación de la puerta. Pues eso, que ahí está la diferencia. En la pública, el alumno tiene la sensación de que hay impunidad para sus actos (lo cual es cierto) mientras que en la concertada hay reglas y se cumplen, por eso todo el mundo va más recto que un soldado (aunque tengas un 90% de inmigrantes). Pero si un chaval rompe una puerta y aquí no ha pasao ná ¿qué autoridad tengo yo como docente para decirle que calle o que salga de clase?

Libia: el desplome del estado-jaima.

Libia es un estado casi seis veces más grande que Italia, pero cuenta con poco más de seis millones de almas. El desierto del Sáhara cubre la totalidad del territorio, a excepción de una estrecha franja litoral. Bajo su inmenso paisaje de arena, hay un aún mayor océano de petróleo y gas que supone el 95% de las exportaciones del país.

Italia invadió Libia en 1912, pese a que entonces no se conocían sus recursos. Tras la derrota italiana en la Segunda Guerra Mundial, Libia se independizó en 1951. Idris I, el único monarca de toda su historia, reinó de 1951 hasta 1969, año en que el coronel Muammar al-Gadafi perpetró un golpe de estado y subió al poder.

Como buen socialista, Gadafi invirtió ingentes cantidades de dinero en sanidad y educación, lo que catapultó a Libia a ser el estado africano líder en renta per cápita y en desarrollo humano. El dinero del petróleo sirvió para crear un cierto estado del bienestar, donde los libios vivían con una relativa comodidad pero sin  libertad.

Pero no es oro todo lo que reluce: un tercio de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Todo allí es muy medieval; los lugares son primitivos. Libia carece de una sociedad civil pujante como la tunecina. No hay instituciones sociales ni personalidades reconocidas. Es una sociedad muy atávica, tribal, del África profunda.

Tampoco es una nación propiamente dicha como Egipto… de hecho, el artificial estado libio es una tribucracia, una coalición de veinte tribus beduinas que compiten entre sí desde el principio de los tiempos. El árabe, el bereber, el islam y sobre todo la mano de hierro del tirano Gadafi las ha mantenido unidas hasta ahora.

La fragancia del jazmín revolucionario de Túnez sigue tumbando dictadores. Desde febrero de 2011 el país se encuentra inmerso en una guerra civil entre los rebeldes libios (apoyados por la OTAN) y Gadafi, a quien pretenden derrocar. La jaima beduina que se monta y desmonta es la mejor metáfora del fallido estado libio.

¿Qué dice la Biblia de la adivinación, la hechicería, la magia y cosas similares?

Hoy en día es frecuente ver en la televisión adivinos que echan las cartas del tarot a los que la gente llama a través de una costosísima línea telefónica para  que les revele su futuro. También es muy frecuente encontrar en la prensa general anuncios de todo tipo de curanderos, así como los horóscopos y otras previsiones astrológicas. No me cabe la menor duda de que el 99% de estos tipejos son burdos estafadores que se quieren aprovechar de la buena fe de los ignorantes (porque al fin y al cabo, si realmente ven el futuro ¿por qué no compran el boleto ganador de la lotería en lugar de sacarle dinero a gente que no llega a final de mes?). Quizás haya un 1% de ellos que sí tenga alguna facultad paranormal, aunque si esto realmente es así, sabemos, con toda seguridad, que su poder vidente procede de Satán.

Antiguo Testamento.

La Santa Biblia es muy clara y contundente al respecto: «Cuando entres a la tierra que Jehová, tu Dios, te da, no aprenderás a hacer según las abominaciones de aquellas naciones. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. Porque es abominable para Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas cosas abominables Jehová, tu Dios, expulsa a estas naciones de tu presencia. Perfecto serás delante de Jehová, tu Dios. Porque estas naciones que vas a heredar, a agoreros y a adivinos oyen, pero a ti no te ha permitido esto Jehová, tu Dios» (Deuteronomio 18:9-14). La adivinación constituye un acto abominable para el Señor.

A lo largo de la Santa Biblia, Dios advierte en repetidas ocasiones que los pronósticos de los adivinos son engañosos y que por tanto no debemos confiar en ellos. El profeta Jeremías lo advirtió pero no le hicieron caso: «Porque así ha dicho Jehová de los ejércitos, Dios de Israel: No os engañen vuestros profetas que están entre vosotros, ni vuestros adivinos, ni hagáis caso de los sueños que sueñan. Porque falsamente os profetizan en mi nombre. Yo no los envié, ha dicho Jehová». (Jeremías 29:8-9). También otro pasaje añade: «Y vosotros no prestéis oído a vuestros profetas, adivinos, soñadores, agoreros o encantadores, que os hablan diciendo: No serviréis al rey de Babilonia. Porque ellos os profetizan mentira, para haceros alejar de vuestra tierra y para que yo os arroje y perezcáis». (Jeremías 27:9-10).

Hoy es muy frecuente ver gente que acude a curanderos y santones que nos ofrecen algún objeto mágico para quitarnos el mal de ojo o para lograr el amor. ¿Qué dice la Palabra? «Di: «Así ha dicho Jehová, el Señor: ¡Ay de aquellas que cosen vendas mágicas para todas las manos y hacen velos mágicos para la cabeza de toda edad, para cazar las almas! ¿Habéis de cazar las almas de mi pueblo para mantener así vuestra propia vida?  ¿Y habéis de profanarme en medio de mi pueblo por unos puñados de cebada y unos pedazos de pan, matando a las personas que no deben morir y dando vida a las personas que no deben vivir, mintiendo a mi pueblo que escucha la mentira?» (Ezequiel 13:18-19). Ni hechizos ni rituales ni talismanes ni supersticiones. Dios no quiere para sus hijos nada de esto.

Para Dios la adivinación es pecado: «Como pecado de adivinación es la rebelión, como ídolos e idolatría la obstinación.Por cuanto rechazaste la palabra de Jehová, también él te ha rechazado para que no seas rey» (1Samuel 15:23). Este pecado pone rabioso a Dios: «Pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom, y observaba los tiempos, confiaba en agüeros, era dado a adivinaciones y consultaba a adivinos y encantadores; se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira» (2 Crónicas 33:6). Y ordena: «No os volváis a los encantadores ni a los adivinos; no los consultéis, contaminándoos con ellos. Yo, Jehová, vuestro Dios» (Levítico 19:31). O sea que es un pecado, despierta la ira del Señor y Él mismo nos ordena evitarlos, porque nos contaminan con sus malas artes.

¿Castiga Dios la adivinación y la brujería? Sí. De hecho en el antiguo Israel tales prácticas estaban penadas con la muerte: «A la hechicera no la dejarás con vida» (Éxodo 22:18) y «El hombre o la mujer que consulten espíritus de muertos o se entreguen a la adivinación, han de morir; serán apedreados, y su sangre caerá sobre ellos» (Levítico 20:27). Por su parte, el Señor amenaza con el fuego a una adivina y a quienes le han consultado (Isaías 47:8-15). Aunque quizás la historia más fascinante es la de Saúl, primer rey de Israel, quien acude a la adivina de Endor para consultar con los muertos. Ante tal desobediencia, Dios es tajante y decice desposeerle de la corona y entregar  su reino a los enemigos filisteos (1Samuel 28:3-19). Estas prácticas son horrendas y Dios las castiga con mano de hierro.

Nuevo Testamento.

Hasta ahora hemos visto lo que dice el Antiguo Testamento, famoso por su severidad, pero ¿qué dice el Nuevo? ¿Es acaso más condescendiente con este pecado? No. De hecho, apunta directamente a quienes lo practican como firmes candidatos a quemarse en el infierno si no se arrepienten de sus fechorías: «Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda» (Apocalipsis 21:8). Los santos y los justos podrán entrar en el Reino de los Cielos «pero los perros estarán afuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras y todo aquel que ama y practica la mentira» (Apocalipsis 22:15). Los adivinos no serán salvados de la quema.

«Manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio,fornicación, inmundicia, lujuria, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, divisiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. En cuanto a esto, os advierto, como ya os he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. (Gálatas 5:19-21). La Biblia dice que los hechiceros van al infierno, pero en no pocas versiones bíblicas leemos que, en tiempos del rey Herodes, tres magos acudieron a adorar al niño Jesús (Mateo 2:1-12). ¿Cómo es posible semejante contradicción? Sabemos que el Señor abomina la magia por lo que «magos» debe ser, en realidad, una mala traducción. Otras versiones hablan de tres hombres sabios, cosa que sí tiene mucho más sentido.

En la Palabra encontramos también la historia de cómo Pablo liberó a una muchacha del espíritu de adivinación que moraba en ella (Hechos 16:16-18), gracias a lo cuál sabemos que las personas que adivinan están poseídas por algún demonio que habita en su interior. También leemos cómo un coetáneo de Cristo, llamado Simón el Mago trató de sobornar a los apóstoles Pedro y Juan a cambio de poder transmitir el poder del Espíritu Santo, ante lo cuál los apóstoles reaccionaron escandalizados (Hechos 8:9-24). Las Escrituras también relatan que muchos de los que habían practicado la magia, se arrepintieron de sus pecados y quemaron sus libros mágicos públicamente (Hechos 19:18-20). Siempre, y en todos los casos, la magia es retratada -sin excepción- como algo malo.

«Pero sigo sin entender ¿por qué Dios se opone tan ferozmente a la adivinación? ¿Qué tiene de malo que uno consulte a la pitonisa?» -puedes preguntarte-. El Señor se opone básicamente por tres razones. La primera es que Él desea que toda nuestra fe y confianza descansen solamente en Él, y en nadie más (Jeremías 17:5-8). La segunda es que los adivinos no son de fiar porque mienten (Jeremías 29:8-9). Y la tercera, el Espíritu Santo entrega el poder de profecía (1 Corintios 12:10) pero el de adivinación proviene del diablo (Hechos 16:16-18). Dios aborrece la magia, la hechicería, la brujería, el espiritismo, la adivinación, la astrología, el horóscopo, el tarot, la quiromancia, el esoterismo, el ocultismo y otras prácticas similares porque nos apartan de la luz del Señor y nos acercan a las tinieblas de Satán.

Fuente: Biblia Reina-Valera 1995.

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