Mauricio: la playa de África.

Isla-Mauricio

Los árabes la llamaron Dina Robin, los lusos Isla del Cisne, los holandeses Isla Mauricio, Isla de Francia los franceses. Árabes y malayos la conocen desde el siglo X mas estuvo deshabitada hasta 1638, año en que fue colonizada por Holanda. Luego llegó el colonialismo francés y británico. Se independizó de Reino Unido en 1968.

En el pasado esta ínsula volcánica del Índico fue poblada con esclavos traídos de África para cultivar la caña de azúcar. Hoy es una república independiente. Tiene democracia, elecciones libres y respeto a los derechos humanos, cosa rara en el convulso Continente Negro. Su símbolo nacional es un ave no voladora extinta, el dodo.

La isla ha pasado de vivir de la agricultura a ser una economía emergente con una industria y turismo florecientes aunque la mayor parte de ingresos los obtiene de ser un paraíso fiscal. Eso sí, las diferencias entre ricos y pobres son abismales: o ganas 200 euros al mes o ganas 15.000.  A causa de la corrupción, no hay clase media.

Mauricio es una nación paradisíaca en medio del Océano Índico. Su hermosura es tal que la llaman “la isla playa” y “la playa de África”. Es un verdadero paraíso tropical; bellas lagunas, playas de arena blanca, palmeras que dan sombra, un sol que acaricia la piel, un mar cristalino, aguas calientes todo el año… Una isla de postal.

Los locales dicen que no son africanos. Su tierra recuerda a Inglaterra o India. Es una sociedad multicultural mezcla de europeos, criollos, indios y chinos. Casi la mitad de la gente es hindú. También hay católicos, islámicos y protestantes.  El idioma oficial es el inglés pero el pueblo llano habla en criollo malgache y en francés.

La actual República de Mauricio incluye además de la isla homónima, las de San Brandón, Rodrigues y las Agalea y reclama al Reino Unido y Francia algunas ínsulas y bancos de la zona. Esta pequeña nación tropical tiene 2000 km2 y 1.300.000 habitantes y forma parte de las Islas Mascareñas, junto con la francesa Reunión.

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¿Sabías que Benidorm era una humilde villa de pescadores antes de convertirse en el imperio turístico que es hoy?

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Agradecimientos a Paco Bou Llambrich (Benidorm).

Benidorm (en La Marina) es un orgullo patrio, uno de los mayores símbolos del espíritu emprendedor de los valencianos. Se ha convertido en un paradisíaco enclave al que acuden millones de turistas procedentes de toda Europa atraídos por la excelencia de sus playas, la luz y calor de su sol mediterráneo y lo colosal de sus rascacielos así como por su potente infraestructura hotelera, hostelera y de ocio.

Pero no siempre fue como es hoy. Tradicionalmente en Benidorm se ha vivido de la pesca. La mayoría de la población estaba casi todo el año fuera de casa, embarcada en grandes navíos de la Trasatlántica (capitanes, telegrafistas, maquinistas…) o dedicada a las almadrabas. También era habitual la agricultura, en su mayoría de secano.  De hecho, en Benidorm llegó a haber 49 almazaras de aceite.

El turismo llegó después. En 1950 era básicamente una villa de pescadores de menos de 3000 habitantes. Fue en 1956 que el alcalde Pere Zaragoza Orts aprobó el ordenamiento urbanístico de la localidad con el fin de crear una ciudad concebida para el ocio turístico, a base de calles bien trazadas y amplias avenidas siguiendo la configuración de las playas, un modelo urbanístico pionero para la época.

Tres años antes Zaragoza había legalizado el uso del bikini en Benidorm, pese a las amenazas de excomunión del arzobispado. En pleno franquismo aquello fue un escándalo pero el modelo de “sol y playa” se popularizó y los turistas llegaron en masa, primero en coche y luego por avión a partir de la inauguración del aeropuerto de El Altet en 1967. El censo del municipio se multiplicó en muy poco tiempo.

Benidorm es un ejemplo de cómo se puede transformar una villa humilde en una industria multimillonaria que genera riqueza y empleo. Hoy es un imperio turístico de primer orden que atrae visitantes no sólo en verano sino todo el año. Lejos del elitismo de Mónaco, dispone de la mejor oferta a precios muy razonables aptos para todos los bolsillos. Turismo no sólo para los ricos, sino para todo el mundo.

Benidorm: l’excelència a la qual tots deuriem aspirar.

Benidorm és un dels majors símbols de l’esperit mamprenedor dels valencians. Fa unes dècades, era una menuda vila de peixcadors d’a on la gent devia emigrar en busca de faena i ara és una de les ciutats més turístiques del planeta. Benidorm s’ha convertit en un paradisíac enclau a on acodixen millons de turistes procedents d’Espanya, França, Holanda, Alemanya, Anglaterra o Suècia atrets per l’excelència de les seues plages i per la seua potent infraestructura hotelera i d’oci.

Benidorm és un eixemple de cóm es pot transformar un solar erm i estèril en una indústria multimillonària que genera riquea i puestos de treball. I és l’antítesis de la mentalitat castellana que, en reiterades ocasions, ha mostrat la seua incapacitat per a fer prosperar un lloc, i ahí estan Extremadura, Andalusia o La Mancha, a on la gent no vol treballar perque preferix viure dels subsidis. I és que les cultures que no es basen en l’esforç i la superació personal produïxen tercermundisme i pobrea.

Pero mentres des l’estranger alaben lo nostre i viagen des de ben llunt per a fruir del clima de la denominada Florida europea a voltes des de dins del nostre propi Regne alguns malparits antivalencians es dediquen a posar pals en les rodes del nostre progrés. Aixina, des d’un ecologisme irresponsable i tronat es preferix el vell Benidorm, a on la gent havia de fer les maletes per falta de treball, a este que és la gallina dels ous d’or. Per als verts lo sostenible consistix en que el poble es muiga de fam.

Des d’una esquerra marxista i trasnochada -valga la redundància- es considera “fascisme” i “especulació” que els valencians tingam una indústria turística de primer orde, pero yo alabe el m0del de Benidorm que, llunt de l’elitisme de Mónaco, dispon de la millor oferta a preus molt raonables aptes per a totes les bojaques.  Turisme no sols per a rics, sino també per a la classe mija i proletària. Al cap i a la fi ¿qui no dispon de 150 euros per a escapar-se un fi de semana a un hotel?

I el catalanisme repudia els camps de golf només quan estan fòra de Catalunya. A mi em pareix de categoria que hi hagen camps de golf, perque gràcies ad ells moltes famílies poden donar de menjar als seus fills. Ademés, via imposts, generen suculents ingresos per als ajuntaments, que es traduïxen en més i millors servicis per als ciutadans. A on hi haja un bon hotel que es lleve un fangar replet de mosquits. Benidorm és el símbol del progrés i a qui no li agrade, que estiueje en Terol.

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