A la RAE ni caso.

“De las epidemias, de las blasfemias y de las academias, líbranos Señor“.

Rubén Darío (poeta).

Los payasos de la Real Academia Española (RAE) han vuelto a liarla. Ese nido de pedantes dirigidos por un pigmeo intelectual como Víctor García de la Concha (no hay más que verle la cara para darse cuenta de que muchas luces no tiene) han vuelto a hacer el ridículo con sus absurdas reformas. A la palabra “guión” -aguda de toda la vida- ahora se le retira la tilde por monosílaba. Igual “truhán”.  Hace unos años suprimieron la tilde al adverbio “sólo”, aunque servía para diferenciarlo de “solo” (sin compañía). Incluso se elimina la tilde de la disyuntiva entre cifras… con lo que útil que resulta. “Este” y “esta” tampoco llevarán el acento gráfico nunca. La RAE siempre adelante como los patos… con una cagada a cada paso.

Y todo lo hacen en pro de la supuesta unidad del idioma. Parece que hemos pasado de la “España se rompe” de la derecha más casposa a la de “el español se rompe” de los lisiados mentales de la RAE. ¿Es que no conocen el concepto de “unidad en la diversidad”? ¿Qué problema hay en que a la “V” se le diga “uve” en España y “be baja” en América? ¿Por qué la “Y” pasará de llamarse “i griega” a llamarse “ye”? ¿Por qué todos igual? La lengua no evoluciona con prohibiciones. No se le puede controlar como a un animal domado, como si pudieran ponerle un bozal. A cada minuto nacen y mueren palabras. La RAE sólo debiera limitarse a tomar nota. Pero ni limpia, ni fija ni da esplendor. Si acaso marea más que otra cosa.

Antes, la RAE era una cueva de dinosaurios lingüísticos incapaces de cualquier reforma. Ahora las que hacen son todas surrealistas. ¿De qué sirven todos estos cambios? ¿No ven que empobrecen el idioma? Yo hace años que a la RAE no le hago ni caso y animo a mis alumnos a que hagan lo mismo. Y eso que soy profesor de castellano. Porque el amo de la lengua es el pueblo, no cuatro intelectuales de salón. A ver si se fijan en el inglés, una lengua dinámica y viva, siempre en constante evolución creadora. Es la más importante del mundo y no tiene un ente oficial que la regule. Queridos academierdos, tomen ejemplo del inglés y disuelvan ese disparate que es la RAE… será el mejor servicio que puedan prestar al género humano.

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