06 Ago 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:balcanización, castellano, Castilla, Cataluña, centralismo, Cultura, España, español, Euskadi, historia, lenguas, nacionalismo, Política, separatismo, Yugoslavia

España es el estado heredero de aquel Reino de Castilla que una vez fue la más poderosa nación sobre la faz de la Tierra. Por centurias, dispuso de un imperio colonial donde nunca se ponía el sol pero una decadencia de doscientos años de dictaduras, golpes militares y gobiernos corruptos la catapultaron al Tercer Mundo.
Hoy España es una nación moderna y desarrollada pero muy alejada de su papel de superpotencia de antaño. Todavía persiste en el pueblo español un cierto complejo de inferioridad al saberse incapaz de recuperar Gibraltar o de competir con Francia, Reino Unido, Alemania o Italia. La envidia es el gran pecado nacional.
España es un país artificial, y por tanto tiende a la desintegración: cinco guerras civiles en tres siglos es un signo evidente de anormalidad. Por centurias fue un estado centralista y uniformizador, donde sólo lo castellano tenía cabida. Las distintas lenguas y culturas locales sufrieron un etnocidio que casi les lleva al abismo.
Ahora esta Castilla ampliada recoge los frutos en forma de balcanización: el independentismo crece en Euskadi , Cataluña, Galicia y Canarias. España actúa como cárcel de naciones y les niega el derecho de autodeterminación pues si una sola de sus regiones se separase el efecto dominó reventaría el estado como a una piñata.
En pocos años, el país ha pasado de ser agrario a vivir del turismo y los servicios. Es una nación de católicos no practicantes con un patrimonio arquitectónico, histórico y cultural abrumador. Patria de fútbol y de toros. Tierra de genios como Francisco de Goya, Pablo Picasso, Luis Buñuel, Federico García Lorca…
España se desangra entre las fuerzas centrípetas del centralismo mesetario y las centrífugas de la periferia separatista. Cada día más vive de espaldas a Latinoamérica y de cara a la Unión Europea (UE). Es una de las diez primeras potencias del globo pero a la vez una patria dividida y un estado frágil como el cristal.
29 Feb 2012
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:ballenas, Dinamarca, Edvar Munch, Escandinavia, Estado del bienestar, Henrik Ibsen, Noruega, noruego, Roald Amundsen, Suecia, Unión Europea

Noruega perteneció primero a Dinamarca y luego a Suecia durante demasiado tiempo. Los noruegos eran el eslabón más débil de la cadena, por lo que, irritados, decidieron independizarse de ambos reinos y la jugada no les ha podido salir mejor. En el último medio siglo, la economía nacional se ha disparado como un misil.
Su riqueza no para de crecer. Ya es el segundo país del mundo en renta per cápita y el primero en índice de desarrollo humano. Es también el tercer mayor exportador de petróleo del globo. El dinero que obtiene del oro negro se destina al ahorro para garantizar las pensiones y el futuro de la nación en tiempo de vacas flacas.
Noruega es un ejemplo de que se vive mejor fuera de la Unión Europea (UE) que dentro. Su estado del bienestar es envidiable, precisamente porque sus intereses no están teledirigidos desde Bruselas. Los impuestos son altísimos pero a cambio la ciudadanía goza de una gran protección social. Es el Primer Mundo del Primer Mundo.
Se trata de un país de bosques nevados y fiordos de ensueño repleto de recursos y poblado por sólo cinco millones. La gente es tan educada que nunca interrumpe a su interlocutor en una conversación y espera a que finalice antes de contestar. Es el país más pacífico y seguro de la Tierra, la gran superpotencia olímpica de invierno.
El idioma noruego tiene dos normativas escritas oficiales: el noruego bookmal y el ninorsk. El primero es un lenguaje artificial plagado de danesismos que deriva de la época en que Dinamarca gobernaba el país con la complicidad de una burguesía colaboracionista. El segundo coincide con el habla natural del pueblo llano.
Pero no es oro todo lo que reluce. Noruega es famosa, junto con Japón, por cazar ballenas en peligro de extinción con la excusa de la ciencia. Y el clima es de frío polar. Pese a todo, es una gran nación. Algunos de sus hijos más ilustres son el escritor Henrik Ibsen, el explorador Roald Amundsen o el pintor Edvard Munch.
05 Feb 2012
de J.Ferrer
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Etiquetas:Cristianismo, Fidesz, Hungría, Imperio Austro-Húngaro, nacionalismo, porno, Unión Europea, Viktor Orban

«Que Dios bendiga a los húngaros». Con este simbólico saludo comienza la Constitución Húngara, que fue reformada en 2011. Es el fruto de la revolución conservadora liderada por el primer ministro Viktor Orban, cuyo partido, el Fidesz, gobierna con una mayoría de casi tres cuartas partes del Parlamento magiar.
El nuevo texto reconoce la importancia histórica y cultural del cristianismo en Hungría, dice que el matrimonio es “la unión de un hombre con una mujer”, no penaliza expresamente la discriminación por orientación sexual y protege al ser humano desde el momento de la fecundación, lo que impide la eutanasia y el aborto.
Hungría ha pasado en poco tiempo de ser conocida en el planeta entero por ser La Meca del cine porno a reivindicar los valores morales cristianos. A la Unión Europea (UE) le encoleriza que en el corazón mismo del continente haya un país que invoque a Dios en su constitución y que defienda su soberanía por encima de todo.
Este pueblo remonta su origen, posiblemente mítico, a Atila, rey de los hunos. El primer rey húngaro, István I, impulsó el cristianismo. El país formó parte del Imperio Austro-Húngaro que controló Europa central, hasta que en 1918 obtuvo su independencia nacional. Su extraña lengua está emparentada con estonio y finés.
Hungría es un país de tradición cultural y musical muy arraigadas. Algunos húngaros ilustres son Franz Liszt, Farenc Puskas, Imre Kertész, Albert Szent-Györgyi, Erno Rubik, Denés Gabor o Oscar István Szabó. Su capital, Budapest, bañada por el Danubio, es la unión de las ciudades Buda y Pest.
El nacionalismo húngaro reivindica una Europa de los pueblos frente a una mundialización que quiere arrasar las identidades patrias, y la vuelta a la moral frente a la masonería de Bruselas. Es la revolución conservadora. ¡Quién iba a decir que en el siglo XXI una Carta Magna invocaría Dios en una Europa tan atea!
21 Nov 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:Benelux, Cultura, Europa, Luxemburgo, luxemburgués, nación, nacionalismo, paraíso fiscal, renta per cápita

A menudo los centralistas enemigos de la autodeterminación de los pueblos esgrimen las bondades de pertenecer a un país grande con un idioma compartido por muchos millones de hablantes y desprecian a los países pequeños, a los que tildan de insignificantes a causa de su tamaño. Mienten, y Luxemburgo es la prueba.
La grandeza de un país no se mide por su número de km2. La dilatada historia luxemburguesa arranca en 963 de la mano del conde Sigfredo. En todo este tiempo son muchos los imperios que quisieron hacerla desaparecer (Alemania, Francia, Castilla, Holanda, Bélgica…) pero todos fracasaron miserablemente en el intento.
Con 2.500 km2 y medio millón de almas, Luxemburgo presume de tener la renta per cápita más alta del planeta y de que su capital sea la primera -y hasta la fecha única- localidad dos veces capital cultural de Europa. Socio fundador de la Unión Europea (UE) y miembro de la OTAN, es uno de los estados más desarrollados del globo.
Económicamente, la católica Luxemburgo es un paraíso fiscal con una intensa actividad bancaria y financiera. El pleno empleo y el alto nivel de vida atraen todos los años a numerosos trabajadores extranjeros, que constituyen el 60% de la población. Junto a Países Bajos y Bélgica, conforma el área comercial llamada Benelux.
En Luxemburgo se habla francés, alemán y luxemburgués. Este último -utilizado por sólo 300.000 personas- se consideró durante años un dialecto del alemán pero desde 1984 es idioma oficial en el menudo estado. Es sin duda otro de los muchos beneficios de la independencia política, que asegura la lingüística y cultural.
Con una monarquía que es un auténtico valor añadido -la única del mundo que ostenta el título de ducado-, los luxemburgueses gozan una vida de paz y prosperidad. Así como las grandes esencias se guardan en frascos pequeños, las grandes naciones suelen vivir en territorios menudos. Y Luxemburgo es una de ellas.
16 Oct 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:Alemania, Baviera, Bayern Munich, bávaro, catolicismo, Europa, nacionalismo, protestantismo, regionalismo

Enclavado en el corazón mismo de Europa, existe un pueblo con una cultura diferencial: el Estado Libre de Baviera. Es el lander más grande, rico y poblado de la República Federal Alemana. Por siglos fue nación soberana pero el viejo Reino de Baviera, Prusia y otros muchos estados se unieron para crear Alemania en 1871.
Mientras que en el mundo ha habido una explosión de nacionalismos en los últimos 200 años, Baviera ha sufrido el proceso inverso. En la primera mitad de siglo XX experimentó fuertes sentimientos independentistas, en la segunda mitad regionalistas y ahora ni eso queda. Esa llama nacionalista se ha apagado con el tiempo.
Tiene una lengua propia, el bávaro, que por motivos políticos en la actualidad es oficialmente un dialecto del alemán. Pero en realidad es un idioma distinto. De hecho, cuando un bávaro sale hablando en los noticieros de la televisión, ponen subtítulos en alemán porque de lo contrario nadie es capaz de entender lo que dice.
La católica Baviera tiene más en común con Austria que con la protestante Alemania. Pero su folklore es la imagen oficial germana: sus fiestas de la cerveza, sus mujeres de trenzas rubias, escotes generosos y faldas largas, sus hombres con sombrero y pantalón corto y su Bayern de Munich son conocidos en el mundo entero.
Esta tierra es la sede central de numerosas sociedades y empresas de renombre mundial. Tiene una poderosa actividad industrial, automovilística y financiera. Su tasa de desempleo es la mitad que la alemana. Es el primer destino turístico del país. Es el estado más rico de Alemania y su musculatura económica, digna de un titán.
Baviera ha pasado de ser una región separatista a convertirse en la columna vertebral de Alemania. Y ha sido a base de renunciar a su identidad propia en un lamentable proceso de autonegación y pérdida de la conciencia colectiva, a base de diluirse hasta finalmente desaparecer, asimilada, dentro de la poderosa nación alemana.
11 Sep 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:anticatalanismo, Antoni Rovira i Virgili, aragón, Baleares, Castilla, catalanismo, catalán, Cataluña, Catalunya, Enric Prat de la Riba, España, Guerra de Sucesión, lemosín, lengua catalana, Lluís Companys, nacionalismo, països catalans, pancatalanismo, Valencia

De la fusión de una docena de condados nació Cataluña, históricamente vinculada al Reino de Aragón. Tras la Guerra de Sucesión (1701-1715), una Cataluña derrotada fue sometida a un feroz proceso centralista y castellanizador. Los regímenes autoritarios posteriores intentaron acabar con su identidad sin éxito.
A finales del siglo XIX, Europa era una caldera de nacionalismos y de aquella época nace el actual catalanismo como reacción a la opresión castellana. La República Catalana fue proclamada en 1640, 1873, 1931 y en 1934 pero tuvo una vida efímera ya que en todos los casos fue sofocada de inmediato por el Estado Español.
En el Congreso de la Lengua Catalana de 1906 nació el catalán como idioma independiente del lemosín. Ese año el ideólogo Enric Prat de la Riba estableció que el pancatalanismo debía ser un movimiento imperialista. En 1917 otro ideólogo, Antoni Rovira i Virgili, apuntó a la anexión lingüística previa a la territorial.
El nacionalismo expansionista catalán recuerda en voracidad a la Gran Serbia y la Gran Alemania. Cataluña reclama como suyas las tierras vecinas que hablen catalán o alguna lengua parecida (Rosellón, Andorra, Arán, Aragón Oriental, Valencia y Baleares) y las somete a un etnocidio que desata la ira de la población local.
La cultura catalana eclosionó en el siglo XX con cantantes como Joan Manuel Serrat, Montserrat Caballé o Josep Carreras, artistas como Salvador Dalí o Antoni Gaudí, o literatos como Josep Carner o Josep Pla. Pero el gran tesoro cultural, elemento diferenciador y símbolo de identidad nacional es la lengua.
El catalán es un pueblo trabajador y de hábiles negociantes que goza de una economía poderosa fruto de su tesón. Tiene una fuerte consciencia nacional y está llamado a independizarse. Pero también es un pueblo que ha pasado de oprimido a opresor, y que le hace a sus vecinos lo mismo que critica que España le hace a él.
09 Sep 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:Alemania, balear, Baleares, catalán, Cataluña, España, Islas Baleares, Jaime I, Mallorca, pancatalanismo, Ramon Llull, Reino de Mallorca

El Reino de Mallorca -hoy conocido como Islas Baleares- fue fundado por Carlo Magno en 799. Mallorca, bajo el reinado de Mohamed ben Ganya Ibn Ishaq conquistó el norte de África y dominó desde Orán hasta Tuzer, en Túnez, y se fundaron grandes escuelas de juristas. El rey Jaime I de Aragón la libertó en 1229.
Durante la época cristiana Mallorca vivió una época de esplendor: en 1300 el rey Jaime II hizo el primer plan de concentración poblacional de Europa; el rey Sancho I creó, para los hombres de la mar, el primer sistema de seguridad social del mundo, y en 1374 Mallorca se presentó ante las murallas de Barcelona para asaltarla.
Fue un país de comerciantes y poetas, donde florecía la cultura. El escritor Ramon Llull maravilló al mundo y la comunidad judía impulsó la Escuela Mallorquina de Cartografía, que fue la más famosa hasta su disolución en la Edad Moderna y que dio al mundo grandes cartógrafos, cosmógrafos y hombres de ciencia.
Tras la Guerra de Sucesión (1701-1715), Mallorca perdió su independencia para convertirse en una triste región española. Hoy son los criados de los catalanes y alemanes. El idioma balear se encuentra prohibido y es sustituido por el catalán. El español, el catalán, el inglés y hasta el alemán gozan de un mejor trato que el balear.
Es una potencia turística de primer orden, pese a lo cual sus suculentas riquezas se marchan a Madrid. Es la autonomía española más exprimida fiscalmente pero en cambio recibe tan pocas inversiones del Estado que sus habitantes a menudo deben desplazarse a la Península en busca de servicios de los que carecen en las islas.
La escritora Hella Schlumberger comparó a Baleares con una mujer violada. El etnocidio que sufre en silencio el pueblo balear clama al cielo. Pero los baleares tienen un carácter sumiso, manso, aborregado y no reaccionan frente a los ultrajes. El antaño glorioso reino es hoy una triple colonia de Madrid, Barcelona y Berlín.
07 Sep 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:aragón, Baleares, Castilla, Cataluña, Corona de Aragón, España, historia, Jaime I, Mallorca, nacionalismo, pancatalanismo, Reino de Aragón, Reyes Católicos, Valencia

El Reino de Aragón nació en 1035 por la unión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en la figura del rey Ramiro I. Durante la Edad Media fue potencia en el Mediterráneo y en el siglo XIII el rey Jaime I libertó naciones del yugo del islam. Aragón forjó estados soberanos que tenían en el rey su nexo de unión.
Así, el rey de Aragón, también lo era de Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega, Cerdeña y Nápoles, señor de Montpellier, conde de Barcelona, Berga, Besalú, Cerdaña, Conflent, Ampurias, Gerona, Manresa, Osona, Pallars, Ribagorza, Rosellón y Urgel y duque de Atenas y Neopatria, entre otros. Unidad en la diversidad.
En el siglo XV Fernando II de Aragón se casó con Isabel de Castilla, lo que supuso la unión de coronas (no de territorios). Desde entonces la hegemonía castellana fue a más hasta que, en virtud de los Decretos de Nueva Planta, Aragón desapareció como país independiente para integrarse en el Reino de España en 1707.
Hoy es una región empobrecida y marginada por el Estado. El 50% de su población vive en la ciudad de Zaragoza, ya que fuera casi no hay empleo. Tiene dos lenguas propias, el altoaragonés y el aragonés oriental (este último en peligro de anexión por el catalán). El catalanismo se quiere apropiar de su legendaria historia.
Aragón ha sido generoso con el mundo, tanto como colectivo como por su rico acerbo de individualidades. Escritores como María Moliner, pintores como Francisco de Goya, cineastas como Luis Buñuel, científicos como Miguel Servet o Santiago Ramón y Cajal o patriotas como Agustina de Aragón son prueba.
Aragón siente una obsesión identitaria con el río Ebro hasta el punto de negarse a compartir sus excedentes con nadie. Los aragoneses son un pueblo valiente, bravo, muy suyo. Han salido perjudicados al juntarse con castellanos y catalanes pero siguen atesorando casta, coraje y pundonor suficientes para reeditar viejas glorias.
29 Ago 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:cruzadas, historia, Iglesia Católica, Malta, nacionalismo, Orden de Malta, Vaticano

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como Orden de Malta, es un estado soberano sin territorio. Nació en Jerusalén hacia 1048 y aparece en el Libro Guinnes de los records como el país más pequeño del mundo. De hecho, es la única nación sin tierra.
Es una organización que realiza obras de caridad pero que recibe trato de estado. Hace siglos también hacía la guerra (ahora ya no). Durante las cruzadas luchó contra los musulmanes para liberar Tierra Santa y llegó a ejercer su soberanía en tierras como Rodas, Malta, Trípoli, Isla de Tortuga, y San Martín y San Bartolomé.
Con el tiempo perdió su carácter bélico y su territorio, pero conservó su condición soberana. La naturaleza de la Orden de Malta está expuesta en su Constitución, en donde se estipula que es religiosa-laica, soberana, militar, caballeresca, de tradición nobiliaria, sujeta al derecho internacional y aprobada por la Santa Sede.
La Orden de Malta, que conserva las prerrogativas de un ente independiente y soberano, tiene su propio ordenamiento jurídico, expide pasaportes, emite sellos, acuña moneda y da personalidad jurídica autónoma a sus organismos públicos. Sus miembros gozan de visado diplomático, es decir, tienen inmunidad diplomática.
Tras la conquista napoleónica de Malta, en 1834 la Orden se estableció su sede central en Roma. Allí la Orden tiene dos sedes que gozan de extraterritorialidad, mantiene relaciones diplomáticas con más de 100 estados y posee el estatuto de Observador Permanente ante muchas organizaciones relevantes como Naciones Unidas.
Los 13.000 caballeros y damas que pertenecen a la Orden son católicos llamados a la vitud y caridad cristianas. Sólo se entra por invitación al interesado, que debe justificar su linaje aristocrático. Se trata de nobles, empresarios, políticos y hombres de estado acaudalados que financian las acciones humanitarias de la orden.
28 Ago 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:Cerdeña, historia, Italia, monarquía, nacionalismo, Reino, Tavolara

Tavolara es una pequeña isla de 6 km2 junto a Cerdeña poblada por 50 personas. Durante el siglo XIX y XX fue el reino más pequeño del mundo. Aunque nunca fue anexionada formalmente por Italia, ahora es de facto parte de ese estado. Se trata de una nación ocupada donde el pueblo reclama la independencia de su país.
La historia de Tavolara es la historia de su familia real. En 1836 el rey Carlos Alberto de Cerdeña la reconoció como reino con Giuseppe Bertoleoni como monarca. Cuando éste murió, su hijo se convirtió en el rey Paolo I. Tavolara nunca perteneció al Reino de Cerdeña ni tampoco participó en la unificación italiana.
El rey Paolo logró que Italia reconociera a Tavolara. El Gobierno italiano pagó 12.000 liras de la época para construir un faro en la isla, que empezó a operar en 1868. La reina Victoria de Inglaterra también reconoció la soberanía de Tavolara y el rey Victor Manuel III de Italia firmó en 1903 un tratado de amistad con la nación.
Tras la muerte de Paolo en 1886, algunos periódicos publicaron que, de acuerdo a los deseos del difunto jefe de estado, el país había pasado a convertirse en una república, pero estos datos se basaban en rumores y resultaron ser erróneos. El tercer monarca fue Carlo I, que al morir en 1928 fue sucedido por su hijo, Paolo II.
Paolo II tuvo que viajar al extranjero y dejó a su tía Mariangela, hermana de Carlo I, en la regencia. Ella murió en 1934 y dejó el reino a Italia. Su sobrino Paolo II reclamó el reino sin éxito hasta su muerte 1962. Roma aprovechó este momento para instalar una base de la OTAN; lo que acabó de facto con la soberanía de la isla.
Tras la muerte de Paolo II, otra tía suya, Maria Molinas Bertoleoni, tuvo éxito y a la edad de 100, en 1969, fue coronada como la reina más vieja de Europa. El actual monarca, Tonino, es el dueño de Da Tonino, el único restaurante de la isla. Es la lucha incansable de una familia real que reivindica su corona y su nación.
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