Uruguay: un David rodeado por dos Goliats.

Si hay en América una nación que merezca el honor de ser llamada pequeño gran país ésa es sin duda la República Oriental del Uruguay. Su destino era convertirse en una provincia más de Argentina o Brasil, pero los uruguayos deseaban ser ellos mismos los que gobernasen su propio futuro y se dotaron de un estado propio.

Con apenas tres millones de habitantes y un territorio reducido, Uruguay es un auténtico gigante mundial en el campo de la cultura y el deporte. En la literatura, se han destapado como un país de excelentes escritores con Horacio Quiroga, Juan Carlos Onetti, Eduardo Galeano o Mario Benedetti, entre otros.

Uruguay es una potencia futbolística de primer orden, con un palmarés envidiable a la altura de la mismísima Argentina: dos mundiales, dos oros olímpicos y catorce Copas América. A pesar de ser una república tan pequeña, le disputa la hegemonía balompédica en Latinoamérica a gigantes como Argentina y Brasil.

Toda la economía de la república orbita en torno a su capital, Montevideo, que concentra al 50% de la población del país. Montevideo es un importante referente portuario y una de las grandes ciudades de Suramérica a la altura de megalópolis de la talla de Buenos Aires, Sao Paulo, Rio de Janeiro o Santiago de Chile.

Por supuesto, no es oro todo lo que reluce. Desde mediados del siglo XX hasta hoy, toda Latinoamérica se ha empobrecido a gran velocidad y el hundimiento de Uruguay no ha sido ninguna excepción. La corrupción generalizada ha expulsado del Primer Mundo a una nación que hace sólo cien años era comparada con Suiza.

Uruguay es un ejemplo para los valencianos de que con un estado pequeño se puede destacar muchísimo.  Y los que quieren que seamos colonia de España o de Cataluña, que se fijen en la sed de identidad de los uruguayos, que no querían ser gobernados desde fuera sino tener voz y voto propios entre las naciones libres de la Tierra.

Argentina: un espejo de Valencia al otro lado del charco.

Si hay un país que verdaderamente se parece al Reino de Valencia ése es, en lo bueno y lo malo, Argentina. Argentina es lo más parecido que tenemos los valencianos a un pueblo hermano. El poeta argentino Eduardo Mazo definió a sus compatriotas como pueblo de perdedores alegres. Justo lo que los valencianos somos.

A principios de siglo XX, el escritor Vicent Blasco Ibáñez fundó varias colonias de valencianos allá. Muchos valencianos emigraron a Argentina escapando de la guerra civil y hoy son los argentinos los que, huyendo de la corrupción de sus gobernantes, buscan refugio en nuestra tierra. Es el hijo pródigo que retorna a casa.

Los dos son pueblos leales que sufren a gobernantes traidores y corruptos. Argentina padece un desmantelamiento económico y el nuestro es lingüístico y cultural. La situación es surrealista: ellos tienen la mejor carne del mundo y pasan hambre; nosotros una de las lenguas más cultas del planeta y nos avergonzamos de ella.

Los argentinos son alegres, desenfadados, poco metódicos… Actúan espontáneamente al estilo pensat i fet valenciano. A nivel individual, es una cuna de genios (Diego Maradona, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Ernesto Sábato, Juan Perón, Adolfo Aristaráin…) pero colectivamente un desastre de nación.

Incluso en el mundo del deporte tenemos similitudes. Muchos son los cracks argentinos que han jugado en equipos valencianos (Mario Alberto Kempes, Claudio López, Roberto Fabián Ayala, Juan Román Riquelme…)  y muchos los valencianos que han llevado a Argentina la noble tradición de jugar a pelota a mano.

Argentina fue uno de los 10 países más ricos del mundo hace 50 años. Nosotros tuvimos el primer siglo de oro neolatino. Pero ambos pueblos somos  poco patriotas, demasiado individualistas y estamos sometidos por nuestra falta de unión. Recuperemos la fe y sin duda recobraremos el pasado glorioso que una vez fue nuestro.

Presidente Obama: ¡declare la guerra a Irán ya!

«Oiréis también hablar de guerras y rumores de guerras» (Mateo 24:6).

A finales de los años 30 del pasado siglo XX, el dictador alemán Adolf Hitler se había convertido en una amenaza para la paz y la estabilidad en el mundo. Entonces hubo muchas voces en la Gran Bretaña que advirtieron de que se le debía parar los pies a Hitler antes de que fuese demasiado lejos. Sin embargo, el primer ministro británico Neville Chamberlain apostó por una política de diálogo y apaciguamiento con el dictador, con la esperanza de evitar la Segunda Guerra Mundial. La historia nos dice que sólo sirvió para dar a Hitler el tiempo que necesitaba para terminar de fortalecer la gran maquinaria de guerra de su país.

En estos días hemos sido testigos de cómo el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad ha desafiado al mundo al anunciar a bombo y platillo que Irán está enriqueciendo uranio, es decir, el paso previo a disponer de la bomba atómica. Ahmadineyad niega el holocausto judío, amenaza con borrar a Israel del mapa y está financiado el terrorismo islamista. El peligro de Irán es grave y es muy real. Que un mandatario racista y antisemita, que un genocida en potencia, pueda disponer de armamento atómico dentro de unos años mientras el mundo, por cobardía, decide mirar a otro lado, me provoca un escalofrío que me recorre el cuerpo.

Hay quien dice que no importa que Irán tenga armas nucleares porque Israel también las tiene. Sólo un inconsciente o un loco puede atreverse a hacer una comparación tan temeraria. Para empezar, Israel necesita armamento nuclear para poder garantizar su supervivencia como nación (mientras que nadie cuestiona el derecho a existir de Irán). Pero lo más importante: Israel es una democracia donde su primer ministro tiene unos poderes limitados (hay una oposición, una opinión pública, una prensa libre, etc.), lo cual garantiza que Israel jamás usará la bomba salvo que sea en un caso de extrema necesidad, de vida o muerte.

Pero Irán es distinto. Es una teocracia donde el ayatolá de turno puede tener un sueño hoy por la noche y ponerlo en práctica mañana mismo sin necesidad de dar explicaciones a nadie. Todos sabemos que Israel no va a usar la bomba atómica porque si no lo ha hecho en medio siglo de guerras contra los árabes no tiene mucho sentido pensar que lo vaya a hacer en los próximos años. Pero ¿podemos decir lo mismo de Irán? Sabemos que colabora con el terrorismo internacional… ¿Qué pasaría si una cabeza nuclear cae en las manos de un comando terrorista? Nunca  más podremos volver a dormir tranquilos ni en Tel Aviv ni en ningún sitio.

Sé bien que una guerra es siempre el último recurso, que es una salvajada, el fracaso de la civilización humana y que por desgracia en todas las guerras son civiles inocentes los que más sufren. Pero también sé que hay situaciones límite en la vida en las que para defender la democracia y la libertad no queda más remedio que tomar las armas. El físico Albert Einstein lo sabía muy bien. Aunque declarado pacifista, era también realista… por eso le pidió al presidente estadounidense, Franklin Delano Roosevelt, obtener la bomba atómica antes que Alemania. Los nazis también la habrían logrado de haber tenido dos años más de tiempo.

Todos sabemos cómo acabará esto. Ni la presión diplomática ha logrado nada ni tampoco lo harán las sanciones económicas. Ojalá me equivoque. Le pido al Señor que así sea y que se evite la nefanda calamidad que siempre es una guerra. Pero si no es así, Occidente debe tomar cartas en el asunto. Y si eso implica la guerra, adelante. Lo cierto es que el tiempo va pasando y cada vez los persas están más cerca de disponer de un armamento nuclear letal. Entonces será demasiado tarde. Por eso, le pido al presidente de Estados Unidos, Barack  Obama, que encabece una gran coalición militar contra ese nido de terroristas que es Irán.

Le recuerdo también al entonces senador  de Illinois, Barack Obama, su promesa de 2007 ante el Comité Americano de Asuntos Públicos de Israel de «hacer todo lo que esté en su poder para evitar que Irán disponga de armas nucleares», así como que Israel es el pueblo escogido por Dios. También que si en gran medida los Estados Unidos de América son una nación bendecida es por su gran apoyo al pueblo israelí. Recordemos la promesa bíblica que Jehová hizo a Abram y sus descendientes: «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré y serán benditas en ti todas las familias de la tierra (Génesis 12:3). Amén.

Gracias al Mossad se han evitado muchos atentados terroristas en el Reino de Valencia, en España y en Europa. En Occidente no necesitamos pseudoprogres llenos de mugre y piojos con sus bunfandas palestinas y su antisemitismo (si por los palestinos fuera, resucitaban Al-Andalus). Lo que necesitamos es forjar una gran unión con Israel, que es un aliado leal y firme y si necesita contar con nuestro apoyo político, diplomático y militar, debe tenerlo. No vamos a consentir un segundo Holocausto. Sería una infamia abandonar a su suerte a Israel a manos de un puñado de teocracias dirigidas por místicos, locos y asesinos sedientos de sangre.

La Copa Amèrica torna a Estats Units.

Per fi ha finalisat la 33ra Copa Amèrica de Vela, disputada estos dies en aigües valencianes. S’ha tractat d’una edició atípica ab només dos participants, agres batalles judicials, la decisió de la sèu del torneig a última hora i una dràstica reducció del pressupost en estos temps de crisis (de 240 millons d’euros de l’edició anterior, Valéncia 2007, a només 8 en esta ocasió). Ara be, l’acció ha segut trepidant i l’aspirant, el nortamericà BMW Oracle ha destronat al campeó, el suís Alinghi, en lo que la Gerra de les Cent Guinees tornarà a Estats Units 15 anys després. Per a l’història queda ya que les dos úniques Copes Amèrica disputades en Europa han segut en el Regne de Valéncia (en els anys 2007 i 2010).

D’una banda em pareix importantíssim que se celebren este tipo de grans acontenyiments en el nostre país. Pense sincerament que tindre la sèu d’un Mundial de Pilota Valenciana, de Fòrmula 1 o de motociclisme, de la Copa del Món de Vela o la Copa Amèrica de Vela comporta un honor i un prestigi per a la nostra nació. No només això: també comporta una inversió multimillonaria, la creació de molts puestos de treball, l’atracció de turistes i l’increment de l’activitat hotelera i hostelera en la zona. Pero sobretot, i lo més important: dona una enorme publicitat internacional al nostre país (a través dels més de 900 periodistes acreditats en la competició), és dir, mos situa als valencians «en el mapa».

Pero d’una atra banda em dol que hi hagen diners públics per a tals activitats mentres que molts hospitals i ambulatoris estan saturats de pacients, numerosos escolars estudien en barracons  i el transport públic es deteriora. Sempre ha hagut unes prioritats nacionals i no cal descuidar-les. Una atra senya molt reveladora del país en el que vivim: en estos dies l’Agència Espacial Europea ha anunciat l’instalació d’un laboratori en l’Universitat Politècnica de Valéncia que generarà 800 puestos de treball d’alta qüalificació i la captació de 20 empreses d’alta tecnologia. Pero, desgraciadament, si lligges la prensa una volta més la ciència és eclipsada pel deport. Qüestió de prioritats nacionals, suponc.

El Valencia CF com a sintoma sociologic.

El Valencia CF, fundat en 1919, es un dels clubs mes importants d’Espanya. Al terme de la temporada 2008-2009 es el tercer en tituls internacionals (superat unicament per Real Madrit i Barcelona), el quart en la classificacio historica de la lliga espanyola (superat per Real Madrit, Barcelona i Bilbao) i quint en tituls estatals (per darrere de Real Madrit, Barcelona, Bilbao i Atletic de Madrit). Conta en vint llorers (6 Lligues, 7 Copes, 1 Supercopa d’Espanya, 1 Recopa, 3 UEFA i 2 Supercopes d’Europa) en el seu palmares.

La qüestio es… ¿se correspon esta vintena de tituls en el pes historic, demografic i economic de la ciutat? No. Valencia es la tercera urbs mes poblada de l’Estat i el Valencia CF conta en el tercer presupost mes alt del campeonat. En proporcio al seu pes demografic i social, el Valencia CF deuria ser sense dubte el tercer equip mes llorejat d’Espanya… Deuria tindre unes 12 o 13 lligues, atres tantes copes, almenys una Copa d’Europa i complir en Espanya un paper semblant al de l’Arsenal en Anglaterra o l’Inter de Mila en Italia.

El problema radica en que l’equip che tan sols conta en la mitat de trofeus que per pes i presupost hauria d’atesorar. I el problema es que aço es un reflex no d’un club deportiu sino d’una societat sancera. ¿No es de traca que el Regne de Valencia tinga aeroports, metros i ferrocarrils de joguet? ¿O que no dispongam del Tren d’Alta Velocitat, del Pla Hidrologic Nacional, del Parc Central o del Parc Industrial de Sagunt? ¿O que Castello de la Plana no tinga aeroport? ¿O que hi haja alguns barris d’Alacant que s’inunden quan plou?

La falta d’exits del Valencia i la falta d’inversions del Regne van de la ma. Ni l’aficio che ni la societat valenciana passen per ser exigents sino molles i conformistes. “No passa res. La Copa a l’any que ve”, clama l’aficio quan el Valencia pert una final. Aci mai passa res. Tot arriba sempre a l’any que ve; la Copa i el trasvas de l’Ebre, la Lliga i les inversions. I si no es l’any que ve, puix a l’atre. Quan li abellixca als nostres amos de Madrit. Ells ya saben que aci mos conformem en les miguetes que li sobren a uns atres.

No es d’estranyar que hi haja tants valencians que simpatisen en el Real Madrit i l’espanyolisme, o en el Barcelona i el pancatalanisme. Ells son el reflex de la burguesia valenciana, que s’inclina pel centralisme madrileny o pels països catalans. Aci la gent te un complex d’inferioritat de cavall. Ningu te fe en el potencial d’esta terra i d’este poble. Tots parlen en orgull del nostre Segle d’Or pero ningu pareix donar-se conte de que si fon possible es perque en aquell temps sobrava lo que hui mos falta: l’orgull de ser valencians.

FONT: Som nº 246. Novembre-Decembre de 2009.

Flandes: el león rugiente.

¿Qué es Flandes? Sería más fácil comenzar diciendo lo que no es. No es española aunque perteneció al Imperio Español, tampoco es belga a tenor de sus fuertes ansias independentistas, ni neerlandesa ya que Holanda es atea y habla holandés, mientras que Flandes es católica y habla flamenco. Es distinta. Flandes es… Flandes.

Actualmente es, junto con Bruselas y Valonia, una de las tres regiones que componen el artificial Estado Belga. Flamencos y valones se llevan a matar y  solamente la disputada región de Bruselas (inserta dentro de Flandes pero de habla francófona) actúa como freno a una secesión norteña que sólo es cuestión de tiempo.

Los flamencos son germánicos y conservadores, los valones latinos y socialistas. Durante decenios los valones fueron ricos y acusaron a sus vecinos de hablar un «dialecto de campesinos». Desde los años 60 los flamencos son los nuevos ricos y no quieren mantener a una Valonia decadente que les despreció durante años.

A flamencos y valones ya no les une nada salvo la corona belga. Sólo hay un 1% de matrimonios mixtos. Se les acusa de xenófobos, pero lo cierto es tan sólo tratan de preservar su lengua y su cultura de una avalancha de inmigrantes que sólo quiere derechos y que se niega a integrarse culturalmente en el país.

Esta nación es la tierra de eximios artistas como Jan Van Eyck, Pieter Breughel, Petrus-Pablus Rubens, Jacob Jordaens, David Teniers o Anton Van Dyck, entre otros, hasta el punto de que todo el gótico europeo se vio influenciado por el estilo de la escuela flamenca. Es también la patria del ciclista Eddy Merckx.

Flandes ha recobrado su orgullo nacional a raíz de hacer músculo económico. Ya nunca más deberá sufrir el menosprecio de sus vecinos valones. Ahora es una tierra próspera, pujante, poderosa. Es una nación cultural y aspira a un estado soberano. Y tan sólo es cuestión de tiempo que lo logre. Es inevitable y en Bélgica lo saben.

De la (verdadera) riqueza.

Uno de los alumnos del gran pensador Sócrates fue Anístenes, quien fundó la escuela filosófica de los cínicos. Ellos creían que la verdadera felicidad no depende de cosas externas como el lujo, el poder político o incluso la salud. Más o menos venían a pensar eso de que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita. Hay una anécdota sobre Diógenes de Sínope, quien fue el más famoso de todos los cínicos. Vivía dentro de un tonel y según decían no tenía más posesiones materiales que una capa, un bastón y una bolsa de pan. Una vez, tomando el sol delante de un tonel, recibió la visita inesperada del emperador Alejandro Magno quien le dijo que si deseaba algo él se lo concedería. Diógenes respondió: «Quiero que te apartes pues me estás tapando el sol». El sabio le demostró así que él era más rico y más feliz que el emperador con todo su poder. El emperador de Macedonia se quedó impresionado: «Si no fuera Alejandro Magno, me gustaría ser Diógenes» dijo él.

En otra ocasión cuentan que Diógenes caminaba por toda Atenas a plena luz del mediodía con una lámpara encendida pues buscaba un hombre honesto y decía que encontraba ninguno. Considero a Diógenes uno de los más grandes pensadores de todos los tiempos, aunque nunca escribiera ningún libro y apostara por una sabiduría práctica como Sócrates. Me gustan esos filósofos que como Sócrates, Luis Vives o Diógenes son capaces de acercar algo en principio tan lejano y abstracto como la filosofía a las pequeñas cosas caseras del día a día. Me gustan esos seres capaces de dar una lección de humildad incluso a los más poderosos. Me gustan las personas que piensan que la auténtica riqueza es la del corazón y no se dejan deslumbrar por la fiebre del oro. Decía mi profesor de Literatura, Miguel Herráez, que lo único verdaderamente importante en la vida, lo único que cuenta de verdad es ser feliz. Las cosas importantes de la vida no se compran con dinero. Diógenes sabía eso.

Promiscuidad.

Si me preguntan por la promiscuidad diré que no pienso que sea buena. Al menos, no a la larga. Puede tener algún efecto positivo para revitalizar puntualmente la vida sexual de un matrimonio que haya caído en el abismo de la monotonía. En ese aspecto prácticas sexuales como las de hacer un trío, un intercambio de parejas o una orgía pueden llegar a ser muy excitantes, pero también pienso que todo lo que se gana en cuanto a instinto se pierde en cuanto a emociones. Sentimentalmente una pareja que de verdad pretenda ser estable debe verse francamente menoscabada por esto. Cuando entregas voluntariamente a la persona a la que amas a otro individuo es que ya no la amas, es que simplemente la contemplas como unos genitales o como una relación amistoso-sexual, pero no sientes amor por ella.

Además, la vida sexual de una mujer, lejos de mejorar, puede acabar convirtiéndose en insatisfactoria a la larga. Hay que tener en cuenta que en la sexualidad femenina desempeña un papel importante la imaginación, la fantasía, las emociones, los sentimientos… En la medida en que una mujer pasa de mano en mano, salta de cama en cama, el vínculo emocional que tenía con su pareja acaba por desaparecer y eso es peligroso porque complacer totalmente a una mujer en el sexo, conseguir que ella tenga un orgasmo renunciando a la inmensa ayuda que suponen todas esas emociones, resulta muy complicado. Prácticamente imposible. La promiscuidad, como todo en la vida, tiene sus ventajas y sus inconvenientes claro, pero en este caso pienso que se paga un precio muy alto. Yo no lo haría.

Eso que se dice sobre que las personas son infieles por naturaleza es, en mi opinión, una mentecatez. Bastantes animales tienden a aparejarse. La gente tiende a aparejarse. Incluso lo orgiástico acaba siempre en parejas, porque la pareja te permite gozar de una intimidad y de una magia que en ningún caso te la ofrece el grupo. Dudo mucho que la gente pueda ser feliz de verdad en una relación poligínica (como en los países musulmanes), poliándrica (como sucede aún en el Tíbet) o bien de ese insólito tipo de unión que prácticamente no se da y que consiste en varios hombres y varias mujeres casados todos juntos en un matrimonio múltiple. En mi opinión, de poco sirve acostarte cada noche con una persona diferente si al día siguiente te sientes vacío por dentro y te encuentras solo.

Libros-e.

Hay en internet un nuevo sistema en expansión: el de la literatura electrónica o simplemente literatura-e. Cada vez son más las editoriales virtuales que proliferan en la red de redes y que optan por publicar en formato digital. Ha habido grandes autores como Stephen King o Arturo Pérez-Reverte que han publicado así, aunque la verdad sea dicha la literatura-e suele ser un trampolín para autores noveles que empiezan ahora. A menudo encuentras textos de calidad que son una auténtica bocanada de aire fresco: Las 55 reglas de oro de una esclava de Whipmaster, El limpio arte de la invisibilidad de Alberto Goytre, Papelera de Leo Mendoza, Contrato de emputecimiento de Maite Castro, Permiso para subir a la cornisa del olvido de René Rodríguez, Tres cuentos cortos de Pedro Antonio Valdez, etc.

Muy a menudo se tiende a subestimar este tipo de literatura, puede que por ignorancia, quizás por no haber estado demasiado en contacto con ella… Cierto es que también acumula una importante cantidad de morralla que no interesa a nadie (en eso es igual que la literatura tradicional) pero hay algunos autores talentosos que merecerían publicar en papel. En internet puedes encontrarte de todo. Libros gratuitos, otros que se venden, clásicos que estaban descatalogados e incluso, si tienes suerte, puedes comunicarte por correo-e con los autores de los libros para preguntarles u opinar. A veces encuentras cuentos fabulosos, relatos excelentes que devienen en delicia literaria y estimulan la febril imaginación del lector. Me gustan los libros-e. Cada vez más, la literatura-e se abrirá paso en el futuro.

Evidentemente el formato electrónico no puede competir actualmente contra el formato tradicional, el de papel: es incómodo leer en una pantalla (por lo que muchas veces tienes que imprimir los textos), el libro de papel se vende más porque la gente -especialmente en España- no consume demasiado por internet por miedo a la inseguridad, además este formato es todavía muy incipiente (pensemos que no todo el mundo tiene acceso a un ordenador o a la red de redes). Pero también tiene ventajas: el autor recibe un porcentaje mayor pues un libro-e no necesita de encuadernadores, distribuidores, libreros, se puede vender en cualquier lugar del mundo con sólo pulsar el ratón, no hay obras descatalogadas, da la oportunidad a nuevos literatos que tratan de abrirse paso y lo más importante: el futuro es suyo.

¿Trabajarán hasta los 67 años los señores diputados?

El presidente del Gobierno español, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, se ha quedado sin discurso. Durante años ha pregonado de viva voz que bajo su presidencia no ampararía ningún recorte en los derechos sociales y laborales de los trabajadores. Pero ha mentido. De momento, ya ha propuesto un pensionazo que pretende, entre otras cosas, alargar la edad de jubilación hasta los 67 años de edad y ampliar en diez años, de los quince actuales a veinticinco, el periodo para calcular las pensiones… O dicho en cristiano: bajar las pensiones a nuestros mayores.

Durante años se ha insistido por activa y por pasiva que el aluvión de inmigrantes (legales e ilegales) que ha entrado en el Estado era necesario para pagar las pensiones. Al final, resulta que era mentira. Que los únicos realmente beneficiados con el excesivo número de extranjeros han sido los empresarios (que querían mano de obra barata) y los bancos (que querían vender pisos), no así los trabajadores, que han tenido que compartir las ayudas sociales con los recién llegados y encima no ven garantizada su pensión de jubilación como en su día se les prometió.

No hay necesidad de bajar las pensiones ni de trabajar más. La Seguridad Social rebosa dinero… Tanto es así que se prejubila a mucha gente con 50 años. Y a los señores diputados y senadores les basta con trabajar (si a apretar un botón se le puede llamar trabajar)  dos legislaturas (ocho años) para tener una pensión vitalicia y de superlujo. Si la Seguridad Social permite eso es porque está muy saneada. Así, propongo que todos los currantes nos jubilemos tras pencar ocho años, siguiendo el ejemplo de nuestros honrados políticos.  Porque aquí todos somos iguales… ¿no?

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