Falacia atea: Las creencias de los cristianos deben quedar relegadas a la esfera de lo privado.

Muy a menudo los ateos se quejan de que los cristianos tienen demasiada influencia en la vida pública y política de los Estados Unidos. Es más, dicen que está bien que los cristianos tengamos nuestras ideas pero que éstas deben quedar relegadas a la esfera de lo privado. «¿Quiere ser usted cristiano? Estupendo. Séalo en su casa, pero no promueva sus ideas en la vida pública. Y menos aún en el Parlamento». Es más o menos el mensaje que nos mandan. Sin embargo, los ateos nunca se quejan de la enorme influencia que tienen ellos mismos en la esfera pública y política de Holanda. O de la gran relevancia de la industria del aborto en Francia. O del colectivo homosexual en España. O de los ecologistas en Alemania. O de los liberales en Reino Unido. Sólo los cristianos molestamos. Nadie más.

A menudo nos dicen que nuestras creencias religiosas son privadas y que por lo tanto no debemos influir con ellas en la vida pública. Que no debemos «imponer» nuestras ideas y nuestros valores al resto de la sociedad. ¿Y por qué no? ¿Acaso no me imponen a mí sus creencias los abortistas y yo soy contrario al aborto? ¿No me imponen su visión de las cosas los banqueros y yo no soy banquero? En una democracia uno piensa blanco, otro negro y otro azul y la forma de resolver civilizadamente nuestras diferencias es llenando las urnas de papeletas. Y el que más votos obtiene impone su visión al resto. Y todos los colectivos, también los minoritarios, tienen derecho a participar de la vida pública y promover sus ideas en el conjunto de la sociedad. Pretender prohibir este derecho tiene un nombre: dictadura.

Son muchos los colectivos que hay en una nación democrática: banqueros, sindicatos, empresarios, partidos políticos, feministas, ecologistas, inmigrantes, ONG, cineastas, internautas, musulmanes, ateos… Todos participan de la vida pública y todos tratan de arrimar el ascua a su sardina. Hasta el punto de que muchas de las leyes que aprueban los políticos son fruto de la influencia de estos grupos de presión (a veces de uno y minoritario). Y estas leyes afectan no sólo a quienes forman parte de estos colectivos sino a toda la población. Bueno, si los demás tienen derecho a hacer esto los cristianos también. Yo respeto todas las ideologías y creencias aunque no las comparta, salvo aquellas que son injustas o totalitarias. No me parece demasiado el pedir un poco de respeto también para las mías.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

—————————————————————————–

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro POR QUÉ DEJÉ DE SER ATEO. ¡Haz clic en la portada!

portada_josue_ferrer(2)

He sido padre.

Esta semana he tenido un tanto abandonado el bloc. Pero ha sido por una buena razón. El lunes 19 de noviembre de 2012 nació mi hija Esperança Ferrer Asenoguan. Muy sana, muy bondadosa, muy bella. Jamás creí que un pedacito de carne tan pequeño fuera capaz de generar una ilusión y una felicidad tan grandes.

Los judíos siempre tienen la culpa de todo.

Hamás lanza cientos de cohetes contra Israel. Israel se defiende. Ése ha sido el comienzo de esta nueva guerra en Oriente Próximo. Hay que recordarlo una vez más a los antisemitas, aquéllos que le niegan al pueblo israelí su derecho a la legítima defensa. Como siempre para los perroflautas, la pseudoizquierda, los islamistas y otros prodigios de la multiculturalidad, Israel es el culpable de todo. Incluso cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ofrecido cesar los bombardeos sobre Gaza a cambio de que Hamás deje de lanzarle misiles. Y Hamás ha respondido lanzando más misiles. Si los árabes bajaran las armas, ya no habría más guerra. Si los judíos bajaran las armas, no habría más Israel. Pero no pasa nada. Los judíos son los malos. Ellos tienen la culpa de todo. Faltaría más.

Yo me pregunto qué pasaría si a una nación cualquiera le atacara un país vecino. ¿Tendría derecho a defenderse? Y en caso de hacerlo ¿sería un estado nazi, criminal y genocida por defenderse? Pues ésta es la acusación que siempre pende sobre Israel. Como siempre ya hay contertulios que afirman que los judíos son nazis y Netanyahu Adolf Hitler. Por defenderse. Los judíos parecían más simpáticos al mundo cuando estaban en la cámara de gas, pero ahora no van a consentir que nadie les mande allí de nuevo. Tienen derecho a defenderse contra aquellos islamistas que hablan de borrar a Israel del mapa y de echar a los judíos al mar. Los mismos que si pudieran nos esclavizarían a los europeos para imponer la sharia en nuestra tierra, el burka a nuestras mujeres y devolvernos a la Edad de Piedra.

La propaganda antisemita no cesa: «Gaza es el mayor campo de concentración del mundo» -te dicen-. Curioso campo de concentración el que tiene cafeterías, salas de baile y videoclubs. Igualito que Auschwitz. Otros se quejan de que es un combate desigual, pero Israel no tiene la culpa de que sus enemigos sean como son. ¿Qué quieren? ¿Que les pase la mitad de su armamento y digan: «ale, ya estamos igualados, ya podemos pelear»? Esto es una guerra, no un duelo de espadachines. Pronto acusarán de genocidio a los israelíes. Pero la densidad poblacional de Gaza es mayor que la de Pekín. Si se quisiera cometer un genocidio sería facilísimo. Pese a ello, las bajas palestinas son y serán muy pocas (para la enorme población de la franja), lo cual evidencia que los ataques son muy selectivos.

Pese a todo hay y habrá bajas de inocentes, que siempre son los que más sufren en todas las guerras. Pero muchos ocultan que Hamás dispara a propósito contra objetivos civiles israelíes, y luego se rasgan las vestiduras cuando Israel mata por accidente a un civil palestino. Incluso cuando saben que es práctica común de los terroristas refugiarse en colegios, hospitales y otras infraestructuras civiles para vender «un genocidio» made in Pallywood. Muchos antisemitas dicen que Israel está financiada por Estados Unidos… pero callan el que Palestina está financiada por Irán y Arabia Saudita. Otros dicen que Israel sólo existe gracias al apoyo militar angloamericano… Y me pregunto yo ¿dónde estaban los angloamericanos en todas las guerras que Israel ha tenido que enfrentar solo contra las naciones árabes?

No voy a decir yo que criticar a Israel, o al Gobierno de Israel, sea necesariamente antisemitismo. Pero sí lo es acusar de nazi a un país atacado por defenderse. Sí que lo es negar el derecho a la autodefensa a una nación atacada. Oigo cosas alucinantes a diario… Como que la culpa de la crisis en España es de los judíos o que 15 millones de judíos controlan un planeta de 7000 millones de personas ¡Ni el Imperio Romano llegó a tanto! Nada nuevo… Es el antisemitismo de siempre. Ahí está el Holocausto, los Protocolos de los Sabios de Sión, el Caso Dreyfus o los bulos de que los judíos secuestraban bebés y se los comían en tiempos de los Reyes Católicos. Siempre son los culpables de todo. Ya sabemos que los únicos judíos que caen simpáticos son los judíos muertos. Pues bien, que sigan cayendo mal toda la vida.

Falacia atea: Es imposible que un verdadero ateo odie a Dios.

Muchas personas dicen que un verdadero ateo no puede odiar al Señor porque no se puede odiar algo que no existe. Esto no es verdad. Supongamos por un momento que Dios no existe (entendiendo a Dios como el Creador del Universo) ; incluso así seguiría existiendo Dios en cuanto a concepto. Y sí, por supuesto que se puede odiar el concepto o idea de Dios y lo que representa o trae aparejado (unos valores morales concretos, una iglesia, una religión, un estilo de vida, etc.). Supongamos que no existe la realidad de un Creador; aun así Dios seguiría siendo una realidad para millones de personas en el mundo que creen en Él (aunque fuese erróneamente) y esta realidad motivo de odio, burlas y ataques por parte de ateos.

Dicen que es imposible que un ateo odie a Dios. Falso. Cuando yo era ateo negaba la existencia de Dios, consideraba que no había tal, pero igualmente odiaba a Dios en cuanto a concepto, en cuanto a idea, en cuanto a realidad innegable que es para millones de personas en el mundo. ¿Ustedes creen que los ateos no odian al Señor y lo que representa?  A muchos les basta con oír la palabra «Dios» para escupir fuego por la boca. Pásense por cualquier foro ateo de internet y preséntense educadamente como cristianos y verán una respuesta llena de veneno y de mala leche por parte de muchos de sus participantes. Es la intolerancia de los tolerantes, capaces de respetar a todo el mundo siempre que piense igual que ellos.

¿Un ateo no odia a Dios? ¿Por qué entonces dedican tantos esfuerzos en hacer su proselitismo ateo, en tratar de destruir la fe de los creyentes, en escribir artículos, libros, páginas-web en lugar de ser indiferentes ante algo que «no existe»? ¿Por qué, con lo largo que es el año, convocan procesiones ateas justo el mismo día que los católicos hacen las suyas (con un ánimo evidente de provocación y enfrentamiento)?  ¿Por qué parodiar groseramente a Cristo si no se parodia groseramente a los ateos? ¿Por qué fusilar cristianos en Corea del Norte? ¿Por qué un día internacional de la blasfemia? «Dios es como los unicornios» -te dicen-. Bien, yo no veo que los ateos convoquen un día internacional para insultar a los unicornios.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

—————————————————————————–

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro POR QUÉ DEJÉ DE SER ATEO. ¡Haz clic en la portada!

portada_josue_ferrer(2)

Falacia atea: La ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

«La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia». Esta afirmación fue pronunciada por el conocido divulgador científico Carl Sagan. La frase es de un enorme sentido común ya que porque una cosa no se haya demostrado no significa necesariamente que no exista. Puede significar simplemente que no se ha demostrado… todavía. Me llama mucho la atención que esta idea la popularizase un ateo como Carl Sagan porque precisamente hoy muchos ateos y escépticos esgrimen justo lo contrario, lo que evidencia una cortedad de miras tan brutal que asusta.

«¿Dónde está Dios? Pruébame su existencia» -te dicen-. «Si no has podido demostrarla entonces es porque no existe, porque no es más que un ser imaginario en la mente de los ignorantes». Cosas así las oigo a menudo. Y te lo dicen como si a Dios se le pudiese encerrar en un laboratorio o ponerlo debajo de un microscopio. O como si pudieses obligar a Dios a mostrarse incluso si Él no quiere. Lamentable. Los ateos defienden una idea descabellada: si no está demostrado entonces no existe, que es como decir que la ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

Veamos qué pasaría si aplicáramos este razonamiento ateo a otras áreas de la vida. La materia oscura se descubrió en el siglo XX. ¿Quiere decir eso que no  existía en el XIX? ¿No existía la gravedad antes de que el físico Isaac Newton la descubriera? ¿O la ciudad de Troya antes de que el arqueólogo Henry Schliemann hallara sus restos? ¿Había una América antes del año 1492? Pero es más… si nada de esto se hubiera descubierto todavía ¿significaría eso que ni la materia oscura ni Troya ni la gravedad ni el continente americano existen a día de hoy?

Hay gente que cree imposible la vida extraterrestre inteligente porque al fin y al cabo ¿dónde están las pruebas? ¿Dónde el platillo volante? ¿Has tocado alguna vez a un alien? La ausencia de pruebas prueba la ausencia. Yo tengo una mente más abierta y considero un atrevimiento negar esta opción de forma tajante… sobre todo si tenemos en cuenta que el 98% del Universo está inexplorado y que ni siquiera hemos logrado salir del Sistema Solar. Quizás sí haya una civilización alienígena pero se encuentra demasiado lejos y por eso no la hemos contactado aún.

Que no tengamos pruebas empíricas de algo no significa necesariamente que ese algo no exista. Puede significar simplemente que no se ha comprobado… todavía. Y que por tanto hay que seguir investigando. ¿O es que acaso nos creemos tan inteligentes como para pensar que ya está  todo descubierto y que lo que no se haya descubierto hasta la fecha no se descubrirá nunca? La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia, en palabras del propio Carl Sagan, quien por cierto era ateo. Que tú no puedas ver a Dios con un telescopio no significa que Él no te vea a ti.

¿Pero cómo creer en un Ser que se esconde? La grandeza de la creación revela la existencia de un Creador, por lo que absolutamente nadie tiene excusa para negarlo.  «Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que Él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón» (Romanos 1:20-21).

Que el Universo se haya autocreado sería todavía más increíble que si La Mona Lisa se hubiera pintado ella sola y a sí misma. Cuando ves la grandeza del macroverso, con sus galaxias, espirales y nebulosas, o la del microverso, con los átomos o los genes, te das cuenta de que el más diminuto ser unicelular es mil veces más complejo que el más potente ordenador. La prueba es que puedes construir una computadora pero no darle vida a una célula. La creación es exageradamente compleja y ordenada. Nadie tiene excusa para decir que no hay Dios.

Lo más curioso es que los ateos aceptan cosas no comprobadas y luego nos acusan de irracionales a los creyentes si hacemos lo mismo. Muchos ateos aceptan la Teoría de Supercuerdas, los Universos paralelos, que la velocidad de la luz es constante entre unos puntos A y B o que la vida en la Tierra comenzó en el mar con una célula que apareció casi por arte de magia. Nada de esto ha sido demostrado nunca. No existe ni una sola prueba de tales cosas, sin embargo no pocos ateos las aceptan sin dudar y tan sólo exigen pruebas de la existencia del Señor.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

—————————————————————————–

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro POR QUÉ DEJÉ DE SER ATEO. ¡Haz clic en la portada!

portada_josue_ferrer(2)

Dormir con la conciencia tranquila (una reflexión sobre la crisis en España).

No hay palabras para describir la hecatombe que está viviendo España, la más grande de Europa posiblemente tras esa tragedia épica que es Grecia. 25% de paro y 51% de paro juvenil. Cifras dignas del África subsahariana. Dentro de poco estaremos en seis millones de parados y el desempleo sigue creciendo como la espuma. Más de un millón de hogares donde ninguno de sus miembros tiene trabajo. Nuestros jóvenes más preparados (médicos, arquitectos, ingenieros, emprendedores…) hacen las maletas y emigran a Alemania. Como en la postguerra. Docentes y doctores son despedidos a patadas. Las farmacias hace meses que no cobran. A algunas administraciones les han cortado la luz por impago. Los funcionarios cobran las nóminas de milagro. Las perspectivas son de que todo vaya a peor. Pero no pasa ná: hemos ganado el mundial. Semos los mejores.

Cientos de miles de desahucios de gente que ya no puede seguir pagando su casa al banco y la policía viene a quitársela. Lo más fuerte es que después de haberlos dejado de patitas en la calle todavía deben seguir pagando al banco la diferencia. Doscientos españoles intentan suicidarse cada día a causa de las deudas. Clama al cielo ver cómo se echa a familias enteras a la calle mientras que la banca recibe ayudas millonarias de dinero público. Privatizar beneficios y socializar pérdidas. Vamos, lo de siempre en este país de pandereta. Y el gobierno, que no aprueba la dación en pago, el alquiler social o la moratoria para desahucios. Lo llaman crisis pero es lucha de clases y esto sólo se arregla como lo arreglaron los franceses en 1789.  Lo llaman crisis pero es falta de valores, porque si políticos y banqueros tuvieran temor de Dios y creyeran en el infierno no se atreverían a robar ni un céntimo.

Los precios, las tasas, los impuestos y el desempleo suben. Los sueldos, el poder adquisitivo y el consumo caen en picado. Las empresas cierran sin cesar. Esto es el Titanic. Los inspectores de hacienda tienen órdenes de dejar bien tranquilitos a los grandes defraudadores que desvían fortunas a Mónaco y Suiza. Mientras, se aplasta fiscalmente a las familias, a los autónomos, a los pequeños y medianos empresarios, a los currantes, a los que se intenta limpiar un bolsillo que tienen vacío. Lo llaman crisis pero es una estafa. Porque los políticos han traspasado la deuda privada de la banca a los ciudadanos de a pie. Y de la noche a la mañana nos vemos desempleados, en la calle y encima teniendo que pagar cientos de miles de millones de euros por una deuda que no es nuestra. La situación es tan límite que debería haber degenerado en violencia pero inexplicablemente aún no lo ha hecho.

Vas por la calle y sólo ves tristeza en las caras de la gente. Peor lo tienen los inmigrantes. Ellos no tienen a sus familiares aquí para ayudarles o si los tienen, están tan mal o más que ellos mismos, así que cada día ves a más extranjeros (y autóctonos, todo sea dicho de paso) revolver entre la basura en busca de un mendrugo de pan. Los comedores sociales están saturados de neopobres que hasta hace bien poco pertenecían a la clase media. Los derechos laborales están siendo desmontados a velocidad de la luz. La sanidad pública ya está gestionada por empresas privadas. El acceso a la Universidad es cada vez más caro. Pronto la salud será un negocio y estudiar un privilegio para ricos. Pronto pasaremos de ricos, clase media y pobres, a ser ricos, pobres y mendigos. La clase media y el estado del bienestar están cerca de desaparecer para mayor gloria de Adam Smith.

Votamos por ladrones y luego nos quejamos de que nos roban. Llevo años tratando de convencer a la gente de mi alrededor de que no confíe en el PPSOE. Que voten algo distinto, de izquierdas o de derechas, pero distinto. Pero no. «Que éstos son muy pequeños y no van a conseguir nada». «Que tengo que votar por éste porque si no entrará el otro». El voto útil. Miren a qué nos ha llevado el voto útil: a pasar hambre. Esta crisis nos la merecemos. Porque ni Zapatero ni Rajoy son dictadores que han subido al poder por un golpe de estado sino por el voto de millones de idiotas. Y en Valencia llevamos 20 años en que los chavales estudian en barracones en los que cada vez que llueve hay goteras y los electores han refrendado esta política una vez tras otra. En una dictadura no queda más que tragar pero en una democracia un pueblo tiene lo que se merece. Disfruten de lo votado.

Pero como siempre pagan justos por pecadores. Nos dicen que hemos vivido muchos años por encima de nuestras posibilidades. Yo, por más que lo intento, no consigo recordar cuándo he vivido por encima de mis posibilidades. Yo no era de los que compraba un piso ahora para venderlo a los seis meses y sacar plusvalías. Nunca he pedido un préstamo al banco para comprarme un BMW. Vivo de alquiler, mi única pertenencia es un Opel de segunda mano y me he ido de vacaciones dos veces en toda mi vida. Que me digan cuándo demonios viví por encima de mis posibilidades porque no me acuerdo. Ni siquiera he votado nunca por el PPSOE,  verdadero causante de este desfalco. Yo no he tenido nada que ver con esta crisis. No soy cómplice de esta estafa ni por acción ni por omisión. Por eso sé, que ocurra lo que ocurra, esta noche dormiré con la conciencia muy tranquila.

Relacionado: Una crisis artificial para destruir a la clase media.

Relacionado: Las mentiras del dios mercado.

Pigmeos: los hombres pequeños.


Los pigmeos son el pueblo indígena más antiguo del África Central. Al parecer se separaron de otras tribus africanas hace miles de años y con el tiempo divergieron mucho de ellas. Se trata de un pueblo de cazadores y recolectores que es mundialmente conocido por su baja estatura (los varones miden menos de 150 cm.).

Este pequeño tamaño es fruto de una mutación para adaptarse al medio. Ya que ellos viven en la selva, allí un cuerpo pequeño consume menos energías y resiste mejor las elevadas temperaturas. Por extensión, se denomina inapropiadamente pigmeos a humanos menudos de otros continentes e incluso a los animales enanos.

Estos aborígenes están dispersos a lo largo y ancho de una decena de estados africanos, fundamentalmente en la República Democrática del Congo, donde el 10% de sus habitantes es de origen pigmeo. Además, están divididos en numerosas etnias (Twa, Aka, Baka, Binga, Efé, Asúa, Gok, Kango, Kola…), lo que dificulta su unión.

Pese a la dispersión territorial y cultural conservan algunas palabras comunes, como la que se refiere al espíritu de la selva, Jengi, lo que hace pensar que en el pasado todos hablaban un mismo idioma. Dependiendo de zonas, los hay católicos, musulmanes o animistas. Su música vocal usa contrapunto, polifonía y yodel.

Los pigmeos son considerados subhumanos por los bantúes que gobiernan la región. Todavía sufren genocidio, esclavitud y discriminación. Existe la creencia de que acostarte con una mujer pigmea te cura el Sida y comerte a un hombre te da poderes mágicos. En el pasado eran exhibidos como animales en los zoos de Europa.

Hoy en día todavía quedan unos 500.000 pigmeos en la selva tropical del África Central. Pero su número se está reduciendo drásticamente. Muchos países ni siquiera los reconocen como ciudadanos y les niegan derechos. La pobreza, la deforestación y la asimilación cultural están destruyendo su identidad y estilo de vida.

Joijoi: entrando en la modernidad.

Los joijoi son un pequeño pueblo nómada que habita el África del sudoeste desde el siglo V. Vive fundamentalmente en Botsuana y Namibia. Joijoi sinifica «los hombres de los hombres», aunque son más conocidos como hotentotes, término peyorativo puesto por los holandeses que significa «tartamudos» y que ha caído en desuso.

Estos aborígenes están estrechamente relacionados con los san o bosquimanos. Ambos pueblos son ramas de un mismo árbol étnico. Tanto los joi como los san hablan lenguas joisanas, que se caracterizan por hacer extraños chasquidos con la lengua. Se usa la denominación «joisán» para referirse conjuntamente a todos ellos.

En la antigüedad, los joi y los san controlaron casi toda el África Austral. Pero los colonos europeos y los pueblos bantúes los despojaron de sus tierras y los redujeron a la esclavitud. En 1908 los alemanes mataron 10.000 nama (una tribu joi) por levantarse contra el dominio colonial. Fue el primer genocidio del siglo XX.

Como los san, los joijoi son de baja estatura (promedio de 1,50 m), poseen piel oscura y grandes párpados para protegerse de la luz y vello sólo en la cabeza. Tienen una piel arrugada que refleja el calor en mayor proporción que otros pueblos. Las mujeres almacenan mucha grasa en las nalgas para épocas de escasez.

Tracionalmente la joi ha sido una sociedad de clanes, con un jefe y concejales electos en sufragio universal masculino. Al casarte, debías hacerlo con alguien de otro clan, lo que favorecía las alianzas. Era una sociedad muy jerárquica, donde los ricos tenían muchas cabezas de ganado, lo cual les dotaba de gran riqueza y prestigio.

Pero ahora estos nativos están entrando en la modernidad poco a poco. Aún hay muchos que son pastores nómadas, pero la mayoría hoy es granjera y obrera. Aunque siguen siendo animistas, en Namibia muchos se convirtieron al islam. Tienen una gran colección de historias folclóricas, muchas parecidas a las de los bantúes.


Bosquimanos: en peligro de extinción.

Los san o bosquimanos son el pueblo indígena por excelencia del sur de África. Se trata de 100.000 personas repartidas entre Botsuana y Namibia principalmente, y en Angola, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue en menor medida. Son nómadas que habitan en el desierto del Kalahari y que viven de recoger frutos y sobre todo de la caza.

Es un conjunto de etnias de religión animista que tiene en común las lenguas khoe, caracterizadas por hacer extraños chasquidos con la lengua. Podría tratarse de la raza más antigua del mundo, ya que algunos genetistas sostienen que los primeros humanos que colonizaron África y el resto del orbe descenderían de ellos.

Al ser nómadas todos dependen de todos y todos cuidan de sí. A veces sacrifican a los recién nacidos que no pueden sobrevivir a los duros desplazamientos. Los ancianos son muy respetados, los matrimonios suelen ser monógamos y la mujer es tenida en cuenta bastante más que en otras sociedades aborígenes de su entorno.

A comienzos de los 80, se descubrieron diamantes en la reserva bosquimana y  en 1997, 2002 y 2005 el gobierno de Botsuana perpetró tres grandes desalojos de nativos mediante amenazas, engaños y llevándoselos en camiones. Sus hogares fueron desmantelados, se cerró la escuela, el centro de salud y el suministro de agua.

A pesar de que los tribunales declararon ilegales tanto las expulsiones como la negación del uso del pozo que necesitan para beber, el gobierno hace lo imposible por negarles el agua. La idea es que estas tierras sean explotadas por los buscadores de diamantes y disfrutadas por turistas ricos en costosos safaris de lujo.

Los bosquimanos fueron esclavos de los batsuana y los bantúes antes de ser esclavos de los ingleses, holandeses y alemanes y antes de ser expulsados y confinados en la reserva. Y ahora también los quieren echar de allí.  Es el llanto amargo de un pueblo que se sabe en peligro de extinción. Tiene motivos para llorar.

Masai: el poder del colectivo.

Los masai son un pueblo aborigen ubicado entre el sur de Kenia y el norte de Tanzania. Se trata de 400.000 personas divididas en varias tribus (arusha, baraguyu, samburu, kisongo…) pero unidas por una lengua y cultura comunes. Suelen ser nómadas que viven del pastoreo, aunque algunos pocos cultivan la tierra.

La estructura social se encuentra muy jerarquizada. Hay distintos clanes en función de sus profesiones. Dependiendo al que pertenezcas tienes más o menos derechos. También hay cargos como guerreros, jefes de familia o ancianos. Estos últimos son los jefes políticos y religiosos. Cada clase tiene derechos y deberes propios.

A los 16 años los muchachos se someten a la ceremonia del paso a la edad adulta que incluye la circuncisión, y por la cual se convierten en guerreros durante unos años. A partir de ahí compartirán muchas facetas de la vida con sus compañeros de ritual. Son los denominados grupos de edad, un pilar básico en esta nación indígena.

Conforme van pasando los años, los varones dejan de ser guerreros y pasan a otro escalafón superior de la sociedad (siempre de forma grupal). Su ascenso en la pirámide social culminará cuando lleguen a la categoría de ancianos; entonces ellos detentarán el poder. El destino viene fijado por el colectivo, no hay libertad individual.

Las niñas también pasan por su ceremonia, que incluye la ablación. Sus padres las comprometen para casarse desde muy jóvenes. No obstante, pueden tener sexo con quien deseen. El marido puede tener varias esposas, a las que debe tratar por igual. Y la esposa puede tener sus amantes, incluso con el conocimiento del marido.

Los masai adoran al dios creador Ngai, ante el que llevan a cabo ofrendas y rezos para que les bendiga. Para ellos no existe el más allá, por tanto no tiene sentido honrar a los muertos, que son abandonados a su suerte en la llanura. Los masai se niegan en rotundo a integrarse en la sociedad y conservan su ancestral estilo de vida.

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes