Namibia: la paz del desierto.

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Namibia es uno de los estados más jóvenes de África. Se independizó de Sudáfrica en 1990, tras sufrir en sus carnes una ocupación ilegal y el régimen racista del Apartheid. Antes de eso, fue un protectorado de Naciones Unidas y antes de ello una colonia alemana llamada África del Suroeste. Ahora por fin sabe lo que es ser libre.

El país es más grande que Pakistán pero tiene sólo dos millones de habitantes. Entre el desierto de Namib y el del Kalahari, un bello paisaje de dunas de arena recorre el territorio de punta a punta. La gente vive en la costa y en la zona norte, donde casi no llueve. Hay también hermosas montañas, parques naturales y sabana.

La población se compone de al menos una docena de etnias, entre las que destacan los owambo (la más numerosa), los herero, los kavango, los himba, los nama, los damara, los basters y los san o bosquimanos. Hay una gran influencia cultural de alemanes y afrikaners. El 90% de los habitantes de declara de fe cristiana.

El único idioma oficial es el inglés. El estado es oficialmente monolingüe, en teoría para evitar una fragmentación etnolingüística. Pero la mitad de los namibios tienen el oshiwambo como primera lengua, los blancos hablan alemán y afrikaner y algunas lenguas locales se enseñan en la escuela pese a no tener reconocimiento oficial.

Los ingresos salen de la minería. Namibia es uno de los mayores exportadores del mundo de uranio, diamantes, plomo, zinc, cobre, estaño, plata y wolframio. Dispone también de grandes recursos pesqueros y un turismo creciente. Pero el pueblo llano sufre una muy alta tasa de desigualdad de ingresos, desempleo y Sida.

Pese a todo, Namibia vive feliz y en paz consigo misma. Lejos quedan los tiempos de la ocupación y el colonialismo. Ahora la gente disfruta de su rica artesanía, música y gastronomía fruto del mestizaje de mil culturas mientras come su pan bajo un sol de justicia y con toda la calma, silencio y sosiego que dan las dunas del desierto.

Joijoi: entrando en la modernidad.

Los joijoi son un pequeño pueblo nómada que habita el África del sudoeste desde el siglo V. Vive fundamentalmente en Botsuana y Namibia. Joijoi sinifica “los hombres de los hombres”, aunque son más conocidos como hotentotes, término peyorativo puesto por los holandeses que significa “tartamudos” y que ha caído en desuso.

Estos aborígenes están estrechamente relacionados con los san o bosquimanos. Ambos pueblos son ramas de un mismo árbol étnico. Tanto los joi como los san hablan lenguas joisanas, que se caracterizan por hacer extraños chasquidos con la lengua. Se usa la denominación “joisán” para referirse conjuntamente a todos ellos.

En la antigüedad, los joi y los san controlaron casi toda el África Austral. Pero los colonos europeos y los pueblos bantúes los despojaron de sus tierras y los redujeron a la esclavitud. En 1908 los alemanes mataron 10.000 nama (una tribu joi) por levantarse contra el dominio colonial. Fue el primer genocidio del siglo XX.

Como los san, los joijoi son de baja estatura (promedio de 1,50 m), poseen piel oscura y grandes párpados para protegerse de la luz y vello sólo en la cabeza. Tienen una piel arrugada que refleja el calor en mayor proporción que otros pueblos. Las mujeres almacenan mucha grasa en las nalgas para épocas de escasez.

Tracionalmente la joi ha sido una sociedad de clanes, con un jefe y concejales electos en sufragio universal masculino. Al casarte, debías hacerlo con alguien de otro clan, lo que favorecía las alianzas. Era una sociedad muy jerárquica, donde los ricos tenían muchas cabezas de ganado, lo cual les dotaba de gran riqueza y prestigio.

Pero ahora estos nativos están entrando en la modernidad poco a poco. Aún hay muchos que son pastores nómadas, pero la mayoría hoy es granjera y obrera. Aunque siguen siendo animistas, en Namibia muchos se convirtieron al islam. Tienen una gran colección de historias folclóricas, muchas parecidas a las de los bantúes.


Bosquimanos: en peligro de extinción.

Los san o bosquimanos son el pueblo indígena por excelencia del sur de África. Se trata de 100.000 personas repartidas entre Botsuana y Namibia principalmente, y en Angola, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue en menor medida. Son nómadas que habitan en el desierto del Kalahari y que viven de recoger frutos y sobre todo de la caza.

Es un conjunto de etnias de religión animista que tiene en común las lenguas khoe, caracterizadas por hacer extraños chasquidos con la lengua. Podría tratarse de la raza más antigua del mundo, ya que algunos genetistas sostienen que los primeros humanos que colonizaron África y el resto del orbe descenderían de ellos.

Al ser nómadas todos dependen de todos y todos cuidan de sí. A veces sacrifican a los recién nacidos que no pueden sobrevivir a los duros desplazamientos. Los ancianos son muy respetados, los matrimonios suelen ser monógamos y la mujer es tenida en cuenta bastante más que en otras sociedades aborígenes de su entorno.

A comienzos de los 80, se descubrieron diamantes en la reserva bosquimana y  en 1997, 2002 y 2005 el gobierno de Botsuana perpetró tres grandes desalojos de nativos mediante amenazas, engaños y llevándoselos en camiones. Sus hogares fueron desmantelados, se cerró la escuela, el centro de salud y el suministro de agua.

A pesar de que los tribunales declararon ilegales tanto las expulsiones como la negación del uso del pozo que necesitan para beber, el gobierno hace lo imposible por negarles el agua. La idea es que estas tierras sean explotadas por los buscadores de diamantes y disfrutadas por turistas ricos en costosos safaris de lujo.

Los bosquimanos fueron esclavos de los batsuana y los bantúes antes de ser esclavos de los ingleses, holandeses y alemanes y antes de ser expulsados y confinados en la reserva. Y ahora también los quieren echar de allí.  Es el llanto amargo de un pueblo que se sabe en peligro de extinción. Tiene motivos para llorar.

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