Por qué dejé de ser ateo PDF (Descargar gratis) (Editorial Dinámica).

Título: Por qué dejé de ser ateo.

Autor: Josué Ferrer.

Prólogos: José Grau y José de Segovia.

Edita: Editorial Dinámica.

Primera edición: Pembroke Pines, Florida, Estados Unidos, mayo de 2009.

Segunda edición: Pembroke Pines, Florida, Estados Unidos, julio de 2012.

ISBN: 987-1478-04-0

Sinopsis:

Este libro revolucionará completamente tu mundo. Las evidencias explícitas sobre la existencia de Dios y cómo comprobarlas son tan aplastantes, que no volverás a ser la misma persona al finalizar la última página. ¿Perdiste la fe y no sabes cómo recuperarla? ¿Tienes fe, pero te falta fundamento? ¿No tienes fe en nada ni en nadie? ¿Eres o conoces a alguien que dice ser ateo? Acepta hoy el desafío bajo la magistral pluma de Josué Ferrer y comprobarás que no todo es lo que parece. ¡Garantizado!

Ahora puedes descargarte gratis el libro. Es un obsequio de Editorial Dinámica y del autor. Para adquirirlo pincha aquí:

-Por qué dejé de ser ateo PDF (descarga libre).

Edito:

Le invito a que lea la noticia que publicó sobre el tema El librepensador:

NOTICIA ESCRITA:

http://www.ellibrepensador.com/2012/08/04/por-que-deje-de-ser-ateo-de-josue-ferrer/

http://www.protestantedigital.com/ES/Cultura/articulo/14898/Por-ue-deje-de-ser-ateo-libro-de-josue-ferrer

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Falacia atea: La Biblia ha sido mal traducida o manipulada por los cristianos.

Los ateos más desinformados a menudo aducen que la Biblia que nos ha llegado a nuestros días ha sido manipulada. Quién sabe qué contaba en realidad la Biblia original (perdida con el paso de los siglos); posiblemente nos diría que Jesús fue solamente un profeta, un hombre, pero la Iglesia Católica arregló las Escrituras para que nos creyéramos que es Dios y mantener en pie su negocio. O quién sabe: quizás Jesús fuera un revolucionario premarxista o un homosexual o quizás se casó con María Magdalena y tuvieron hijos o ¡cuantas barbaridades más!

La verdad es que hasta hace relativamente poco los cristianos no teníamos argumentos de peso para poder neutralizar estas sospechas, por otro lado razonables. Pero todo cambió en el año 1947, cuando tres pastores pertenecientes a la tribu beduina Tàamireh, llamados Jalil Musa, Jum’a Mohamed y Mohamed ed Dhib descubrieron de manera fortuita manuscritos ocultos en una cueva de Qumrán (Israel). Sin quererlo, estos pastores nómadas habían hecho uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de todos los tiempos.

Con los años, se encontraron más documentos en varias cuevas, once en total, celosamente guardados en jarras de barro que contenían un buen número de textos en hebreo, arameo y griego. Hay 800 documentos, datados entre el siglo II AC y el 70 DC.  Entre ellos, varias copias de la Biblia. Hasta el descubrimiento de Qumrán, los manuscritos bíblicos más antiguos de los que disponíamos databan de los siglos IX-X DC, por lo que cabía sospechar que en ellos se podrían haber manipulado textos, añadiendo, quitando o alterando palabras o frases del original.

Esto desató la imaginación de los más conspiranoicos que soñaban con que las Biblias de Qumrán nos confirmarían que Jesús era un impostor. Pero con los hallazgos, los científicos han demostrado que los textos bíblicos encontrados coinciden con exactitud minuciosa con los medievales, aunque son casi mil años anteriores, y que las pocas variantes que presentan coinciden en gran parte con algunas ya atestiguadas por la versión griega de los Setenta o por el Pentateuco samaritano. Es decir, que las Biblias actuales son idénticas a las de hace 2000 años.

Algunos ateos dicen que la Biblia está mal traducida. Cierto es que tiene algunos pequeños errores de traducción. No muchos por otro lado, y ninguno de ellos afecta a lo esencial sino a cosas de orden menor. Por  esto es normal ya que al traducir de un idioma a otro es inevitable que algo de significado se pierda por el camino; ocurre en el 100% de los casos.  Pero las versiones actuales son fieles a las antiguas; la prueba es que los rollos del Mar Muerto son públicos, disponibles en internet, y si fueran distintos de la Biblia actual ya lo habría denunciado algún ateo.

Otra acusación similar la hacen los musulmanes. En la tradición islámica se cuenta que los cristianos manipularon la Biblia y por ello el arcángel Gabriel encomendó al profeta islámico Mahoma escribir el Corán, que supuestamente es el mensaje original de Dios sin la manipulación judeocristiana. El Corán nos cuenta una historia similar a la de la Biblia pero con cambios notables: Moisés fue musulmán, Ismael el hijo prometido, Judas Iscariote fue el crucificado, Jesús no era Dios sino un hombre, etc. Los escritos de Qumrán desmienten todo esto.

Pero es más: la Biblia no sólo no ha sufrido manipulación alguna en los últimos dos milenios, sino que el propio Mahoma la creía válida. De hecho en el Corán se aceptan como fiables las escrituras judías y cristianas: «Él le enseñara la Escritura, la Sabiduría, la Torá y el Evangelio» (Sura 3:48) y «¡Creyentes! Creed en Alá, en Su Enviado, en la Escritura que ha revelado a Su Enviado y en la Escritura que había revelado antes. Quien no cree en Alá, en Sus ángeles, en Sus Escrituras, en Sus enviados y en el último Día, ese tal está profundamente extraviado»  (Sura  4:136).

Y añade: «¿Buscaré, pues, a otro diferente de Alá como juez, siendo Él Quien os ha revelado la Escritura explicada detalladamente? Aquellos a quienes Nosotros hemos dado la Escritura saben bien que ha sido revelada por tu Señor con la Verdad. ¡No seáis, pues, de los que dudan! La Palabra de tu Señor se ha cumplido en verdad y en justicia. Nadie puede cambiar Sus palabras. Él es Quien todo lo oye, todo lo sabe» (Sura 6:114-115). Si la Biblia hoy es igual que hace 2000 años, y hace 1400 Mahoma la consideraba fiable, entonces ¿en qué momento se manipuló?

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Nación Cristiana: el pueblo de Dios.

La bandera cristiana fue diseñada por Charles Overton en Nueva York el domingo 26 de septiembre de 1897. La cruz roja significa la fe cristiana, el amor de Dios al hombre y la promesa de vida eterna. El azul, la fidelidad de Jesucristo hasta la muerte. El color blanco representa la pureza, inocencia y paz.

La flámula nació por casualidad. Un gran predicador debía acudir a la Escuela Dominical de la capilla Brighton de Coney Island pero al final no se presentó. Como había mucha gente esperando, a Overton, para entretener al personal, se le ocurrió confeccionar una bandera, inspirándose en el simbolismo de la de Estados Unidos.

Este emblema es herencia de aquel 31 de octubre de 1517, en el que el sacerdote Martín Lutero clavó en la entrada de la Iglesia del Palacio de Wittenberg las 95 tesis en que criticaba a la Iglesia Católica por apartarse de la Biblia. Lutero pedía retornar al cristianismo primitivo, lo que desató la Reforma Protestante por toda Europa.

Confiar en la Santa Biblia como la infalible Palabra de Dios, en la salvación como acto de gracia del Señor a través del arrepentimiento de los pecados y de la fe en Cristo Jesús como nuestro salvador personal, tener a Cristo -y sólo a Cristo- como cabeza de la iglesia y vivir para glorificar a Dios son los cinco pilares de esta nación.

La nación cristiana es libre, independiente y universal. No tiene ataduras terrenales. En ella hay millones de almas que viven en la Tierra de pasada, como peregrinos en tierra extraña, sabedores de que su Reino no es de este mundo. Es un pueblo pecador que suplica el perdón y la misericordia de Cristo Jesús, que es Dios.

Cristo y sólo Cristo es el rey de este pueblo. Una nación sin límites que acepta a toda la gente del mundo que crea en Él, sin importar sexo, raza, nacionalidad, condición económica o social. No puede ser restringido por ningún estado o denominación, es único, universal como el aire que respiramos: es el pueblo de Dios.

Federación Croata-Musulmana: la auténtica Bosnia.

Los acuerdos de Dayton que pusieron fin a la salvaje Guerra Civil de Yugoslavia (1991-1995) supusieron la creación de un país imposible: Bosnia-Herzegovina. El artificial estado bosnio es la suma de tres comunidades enemigas (croatas, bosnios y serbios); repartidas en dos regiones antagónicas que literalmente se llevan a matar.

La separatista Srpska es una de las dos regiones del estado. Tiene la mitad del territorio y un tercio de la población (cristianos ortodoxos de lengua serbia). La otra es la Federación Croata-Musulmana, con católicos de lengua croata, que quieren autogobierno, y musulmanes de lengua bosnia, que están por la unidad nacional.

La Federación es la fusión de tres estados que fueron independientes de facto en la Guerra Civil: República Croata de Bosnia-Herzegovina (1992-1994), República Occidental de Bosnia (1993-1995) y Bihac (1994-1995). Es la unión de la desunión, una macedonia de religiones, un mosaico de culturas, un puzzle étnico de difícil encaje.

Srpska es un trozo de Serbia incrustado en Bosnia, pero la Federación Croata-Musulmana es la auténtica Bosnia, una nación de musulmanes con una minoría croata.  Los bosniacos se independizaron de Yugoslavia pero se llevaron la peor parte: Croacia les dejó sin apenas costa y Serbia les sometió a un espantoso genocidio.

La capital, Sarajevo, aún tiene en las fachadas de sus edificios los agujeros de la metralla y los cañonazos de hace 20 años. La economía está destruída y la región es pobre, atrasada e inestable. Hasta 2006 tuvo ejército propio pero fue absorbido por las Fuerzas Armadas Bosnias. La policía regional pronto se integrará en una estatal.

Tres pueblos enemigos forzados a convivir juntos en un mismo estado no parece una buena idea. Los bosniacos tienen tensiones con los croatas, pero es nada en comparación con los serbios. Bosnia-Herzegovina es un protectorado de Naciones Unidas y el día que los cascos azules se marchen, podría estallar una nueva guerra civil.

Bosnia-Herzegovina: un barril de dinamita.

La población bosnia estuvo sometida a la bota opresora de los imperios por siglos. En la Edad Media fue el Imperio Otomano, que convirtió al islam a los lugareños, que aún hoy siguen siendo musulmanes. Después llegó Austria-Hungría, Yugoslavia y hasta la Croacia fascista que se anexionó Bosnia durante la época nazi.

En 1992 declaró su independencia, en plena Guerra Civil Yugoslava (1991-1995). Aunque al final logró su objetivo, fue la que se llevó la peor parte. Los croatas la dejaron sin apenas costa y los serbios cometieron espantosos genocidios en el menudo país. 250.000 muertos y 2.000.000 de desplazados fue el precio de tanta sinrazón.

Lo peor de todo es que Bosnia está dividida en dos regiones antagónicas que la hacen inviable. Una es la Federación Croata-Musulmana, que tiene la mitad del territorio y dos tercios de población. En ella cohabitan bosniocroatas (católicos de lengua croata) y bosniacos (musulmanes de idioma bosnio). Esta es la auténtica Bosnia.

La otra región, la República Srpska, supone la mitad del territorio y un tercio de la población, el 95% de la cual es serbobosnia (cristiana ortodoxa y de lengua serbia). Casi toda ella (uno de cada tres habitantes del estado) es independentista. En Srpska está el distrito de Brcko, un condominio de las dos regiones creado en 2000.

Bosnia encarna como nadie el fracaso de la multiculturalidad. El presidente de la república es elegido de forma rotativa entre representantes de las tres etnias. El estado casi ni existe. Hasta 2006 cada región tenía su propio ejército. Solamente la presencia de los cascos azules impide que estos pueblos vayan a la guerra otra vez.

Bosnia-Herzegovina es un protectorado de Naciones Unidas, un estado sujeto con alfileres, una ecuación imposible, un auténtico barril de dinamita que explotará en cuanto las tropas de paz abandonen la zona. Dividir Bosnia en dos estados independientes (el bosniaco y la serbio) es la única salida posible para vivir en paz.

Vaticano: la última teocracia de Europa.

Los Estados Pontificios nacieron en 752 y aún existen bajo la denominación de Vaticano. Por siglos fueron un tenebroso reino que auspició la Inquisición y mil guerras, y un nido de  inmoralidad y corruptelas impropio de hombres de Dios. Pero de todas aquellas aventuras bélicas ya sólo nos queda el recuerdo lejano del ayer.

El Vaticano es la moderna versión de los viejos Estados Papales. Se independizó en 1929 tras la firma de los Pactos de Letrán celebrados entre la Santa Sede y el Reino de Italia, que en 1870 había conquistado los Estados Pontificios. Hoy es una diminuta ciudad-estado, un micropaís cuya superficie es más testimonial que otra cosa.

Es la última teocracia de Europa (ya que su jefe de estado es el Papa, líder de la Iglesia Católica) y el único país con el latín como lengua oficial (también lo es el italiano). Dicho así, puede sonar tan medieval como Irán o Arabia Saudí pero nada tiene que ver pues actualmente es una nación pacífica y defensora de la vida.

Con 0,4 km2, es el estado con territorio más pequeño del orbe (sólo le supera la Orden de Malta, que carece de suelo propio). Tiene 900 habitantes. Sólo 300 tienen nacionalidad vaticana, que no se obtiene por nacer sino por concesión, se añade a la de origen y al fin se retira cuando se deja de realizar funciones para el país.

El Vaticano es desde luego un país muy sui generis ya que más que una nación en sí, es en realidad una excusa para que el Papa pueda gozar de las ventajas, protección y trato de privilegio que disfruta un jefe de estado. Realmente se trata de un soporte temporal para reforzar las actividades eclesiásticas de la Santa Sede.

Pero el poder del Vaticano radica en ser el epicentro de 1.200 millones de católicos en el mundo. Puede que la Iglesia predique un Evangelio idólatra y contaminado y que no pocas veces sus actuaciones hayan quedado en entredicho pero a obras de caridad nadie le gana en toda la Tierra. Tiene clarísimo que la fe sin obras está muerta.

Falacia atea: La ciencia lo demuestra todo; lo explica todo, lo puede todo.

Agradecimientos a César Andrés Cazal de Asunción, Paraguay.

Los ateos, en su necedad, idolatran la ciencia humana, la han puesto en los altares y la adoran como a una nueva divinidad. Existe la creencia bastante extendida de que la ciencia humana puede solucionar todo y si no puede ahora lo hará en el futuro. Es tan sólo cuestión de tiempo.

El doctor Peter Atkins, químico ateo, llegó a afirmar que la ciencia es omnipotente y puede explicarlo todo.En el fondo subyace la falacia de hacer ver que el ateísmo es sinónimo de intelectualidad y ciencia, y que creer en Dios resulta ilógico ya que parte del miedo a la muerte y no del juicio racional.

Pero hay un buen número de cosas que la ciencia no puede demostrar y que sin embargo son aceptadas racionalmente por todo el mundo. El filósofo cristiano William Craig nos enumera cinco de ellas:

1) Las verdades lógicas y matemáticas no pueden ser probadas con la ciencia, de hecho la ciencia presupone la lógica y las matemáticas por lo que pretender demostrarlas mediante la ciencia sería razonar circularmente.

2) Verdades metafísicas. «Existen otras mentes como la mía», o «el mundo externo es real» o «el pasado no fue creado hace cinco minutos con apariencia de pasado» son creencias racionales pero que la ciencia no puede probar.

3) Creencias éticas sobre valores. No puedes probar con la ciencia si lo que hicieron los científicos nazis en los campos de concentración fue malo en contraste con lo que se hacía en las democracias.

4) Los juicios estéticos. No son accesibles al método científico porque tanto «lo bello» como «lo bueno» no pueden ser probados por la ciencia.

5) Finalmente, la propia ciencia no puede ser justificada con el método científico. La ciencia está permeada de muchos presupuestos. Por ejemplo, toda la Teoría Especial de la Relatividad se basa en la suposición de que la velocidad de la luz es constante en una dirección entre dos puntos A y B, pero eso no puede ser probado estrictamente. Simplemente aceptamos eso para que la teoría tenga validez.

Ninguna de estas creencias puede ser  probada científicamente y sin embargo todos las aceptamos y seguimos siendo racionales.

Además, hay determinadas cuestiones sobre las cuales la ciencia simplemente no es competente para demostrar si son ciertas o falsas. El matemático Kurt Gödel enunció el Teorema de la Incompletez que afirma que existen aseveraciones cuya verdad/falsedad no vamos a poder demostrar nunca.

Gödel parte de la base de que todo sistema intelectual está basado en una serie de axiomas que damos por válidos… Entonces, para que el sistema no tenga fallos ni contradicciones debe contar con un finito número de axiomas, lo cuál lo convierte en incompleto ya que no podrá explicar otros interrogantes que escapan al sistema. Por contra, si ampliamos el sistema para que sea capaz de explicar un mayor número de interrogantes, entonces aparece una serie de paradojas y contradicciones que invalidan el sistema.

Dicho con palabras sencillas: la ciencia humana no puede demostrar la existencia de Dios. Que haya un Dios puede ser una tesis verdadera o falsa, pero en ambos casos es indemostrable científicamente. Que la ciencia no pueda probar la presencia de un Ser Superior no prueba la ausencia de Éste, sino más bien lo limitado de nuestra ciencia; algo que muchos ateos, por orgullo, se niegan a admitir.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Una pregunta para los musulmanes.

Si el dios verdadero es Alá, si Dios es musulmán y rechaza a los judíos ¿por qué consiente que exista Israel? Es más ¿por qué permite la humillación que supone que 1.500 millones de musulmanes sean incapaces de derrotar un país minúsculo de apenas 6 millones de almas? «Es que los americanos apoyan a Israel» -suelen decir-. Bueno, Israel no necesitó la ayuda de país alguno en la Guerra de los Seis Días, cuando barrió del mapa a ocho naciones arabes en menos de una semana, pero aunque así fuera… ¿Y qué? ¿Acaso los Estados Unidos tienen más poder que Alá?

En la Biblia hallamos la respuesta. El pueblo escogido es Israel: «Estableceré mi pacto contigo y con tu descendencia, como pacto perpetuo, por todas las generaciones. Yo seré tu Dios, y el Dios de tus descendientes» (Génesis 17:7). El hijo de la promesa es Isaac: «En cuanto a Ismael, ya te he escuchado. Yo lo bendeciré, lo haré fecundo y le daré una descendencia numerosa. Él será el padre de doce príncipes. Haré de él una nación muy grande.Pero mi pacto lo estableceré con Isaac, el hijo que te dará Sara de aquí a un año, por estos días» (Génesis 17:20-21).

Israel existe porque es la voluntad de Dios. El renacer de Israel de 1948 estaba profetizado: «Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los pueblos, y los haré regresar a su propia tierra» (Ezequiel 36:24). Dios bendice a quien bendice a Israel y maldice a quien lo maldice. Por eso todos los países islámicos sin excepción están sumidos en la calamidad mientras que EEUU es una gran potencia. Génesis 12:3 dice: «Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»

Israel es invencible porque es Dios mismo quien la protege: «Tú, que salvas con tu diestra a los que buscan escapar de sus adversarios, dame una muestra de tu gran amor. Cuídame como a la niña de tus ojos; escóndeme, bajo la sombra de tus alas, de los malvados que me atacan, de los enemigos que me han cercado» (Salmos 17:7-9) . “En torno suyo —afirma el Señor— seré un muro de fuego, y dentro de ella seré su gloria” (Zacarías 2:5 ). «Tracen su estrategia, pero será desbaratada; propongan su plan, pero no se realizará, porque Dios está con nosotros» (Isaías 8:10).

Fuente: Santa Biblia Nueva Versión Internacional 1999.

Falacia atea: Dios no existe porque nadie explica su origen.

El escritor ateo Richard Dawkins explica en su libro El espejismo de Dios lo que el mismo llama «su argumento central» . Dawkins considera que no puedes inferir que existe un Diseñador del Universo basándote en la complejidad del Universo porque eso nos lleva a otra pregunta: ¿quién diseñó al Diseñador? y por tanto esto deja la complejidad cósmica y biológica sin explicación válida (un argumento que, como veremos, si lo diéramos por válido destruiría la ciencia). El profesor William Lane Craig replica que para aceptar que una explicación es la mejor, no necesitas tener la explicación de la explicación y pone dos ejemplos al respecto.

El primero es que si unos arquéologos excavan en una región y encuentran artefactos tales como puntas de flecha, vasijas o hachas de guerra la explicación más lógica es que fueron construidos por alguna tribu perdida. Y que los arqueólogos no sepan nada de esta tribu, de ningún modo invalida su tesis. De igual modo, añade el profesor de filosofía William Craig a modo de segundo ejemplo, si los astronautas encontraran artefactos tecnológicos en la cara oculta de la luna, estaría justificado pensar que los creó un ser inteligente incluso aunque no tuvieran ni la más remota idea acerca de quién los puso allí o de cómo fueron diseñados.

«No necesitas tener una explicación para la explicación para reconocer que una explicación es la mejor. Podemos considerar que el diseño inteligente es la mejor explicación para la complejidad biológica sin necesidad de teorizar sobre el diseñador. Esa pregunta puede ser dejada para un debate posterior. Si para reconocer que una explicación es la mejor, necesitáramos una explicación para la explicación, esto nos llevaría a una regresión al infinito. Necesitarías una explicación para la explicación de la explicación y así hasta el infinito con lo que nunca tendrías una explicación para nada y acabarías destruyendo la ciencia», dice Craig.

Yo lo veo de este otro modo: Supongamos que encontramos La Mona Lisa, que su pintor es anónimo y que nos preguntamos por su origen. ¿Qué hipótesis es más plausible? ¿Pensar que lo hizo un artista desconocido o que el cuadro se pintó él solo y a sí mismo por casualidad? Lógicamente la primera. Y porque no sepamos el nombre del pintor, su nacionalidad o en que año pintó el cuadro, no deja de ser la más razonable. No conocemos el origen exacto de Dios (tampoco a qué dedica su tiempo libre por ejemplo) pero aún así la idea de que alguien inteligente diseñó el cosmos es más racional que pensar que el universo se autocreó a sí mismo por azar.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Juan José Cortés: el nuevo Job.

«No es quererlo, es peor. Es mucho más fuerte. Si tuvieras hijos no haría falta decírtelo. No es joda cuando uno dice que es capaz de dar la vida por su hijo. Tenés miedo, no se puede controlar, tenés miedo a que le pase algo, querés estar siempre con él para cuidarlo… pero sabés que no puede ser. No es miedo a que se muera, es miedo a que le pase algo, a que sufra. No podés ni pensar en que se puede morir, te duele pensarlo, te da pánico porque sabés que si… eso llega a pasar… no vas a sufrir ni te va a doler… Te va a destruir. Vas a dejar de existir aunque sigas viviendo. Si se muere, te morís con él. Así de sencillo». Federico Luppi (actor), en Martín (hache).

Que un padre entierre a su hijo y no al revés es antinatural; atenta contra el ciclo mismo de la vida. Es lo más terrible que le puede ocurrir a una persona. Un castigo así  no lo deseo ni para el peor de los monstruos. Sin embargo, semejante desgracia la padeció en sus carnes el gitano Juan José Cortés, pastor evangélico. En 2008 desapareció su hija, Mari Luz, de tan sólo cinco años. Toda España se lanzó a las calles en su búsqueda. Tras dos largos y angustiosos meses, la niña apareció muerta. Por si fuera poco fue, muy posiblemente, abusada por un pederasta que vivía en el barrio. Lo más fuerte de todo es que se podría haber evitado porque una vergonzosa cadena de negligencias mantuvo en libertad al asesino.

Santiago del Valle García, que así se llama el monstruo -que por cierto es payo-, estaba libre desde el año 2006, aunque tenía dos condenas por abusos a menores y un largo currículum como pedófilo. Si hubiera estado en la cárcel nada habría pasado. Pero la falta de interés de los jueces y  policía hizo que estuviese en la calle. Ahora, Cortés recorre España entera en su lucha por legalizar la cadena perpetua para crímenes graves, pero los políticos sólo quieren aprovecharse de su imagen pública ya que no tienen la más mínima intención de reformar estas leyes  que siempre protegen al verdugo y no a la víctima. Cortés clama justicia pero nadie le escucha. Todo le sale mal. Es el colmo del infortunio. Es la guinda del pastel.

Juan José está desolado. No hay más que fijarse en su mirada, de una tristeza honda e infinita, para darse cuenta de que está roto. De esto uno no se recupera jamás en la vida. Pero lo realmente extraordinario es la paciencia y resignación con la que ha acusado el golpe. Jamás le hemos visto hablar en público de odio, de venganza. Jamás una mala palabra fuera de tono. Le han arrebatado lo que más quería pero acepta su calamidad con la santidad del mismísmo Job. ¿Por qué Dios nos someterá a veces a pruebas tan duras? Cuando alguien ve cómo ha encajado la brutal desgracia este pastor protestante se da cuenta de que esa naturaleza no es en absoluto humana sino la del Espíritu Santo que habita en él.

Tantas veces nos quejamos los payos ¡yo el primero, ojo! del comportamiento incívico de algunos gitanos, que sería injusto no quitarse el sombrero ante ellos cuando hacen las cosas bien. Cortés es un santo. El nuevo Job. Yo, sinceramente, no sé si podría sobrellevar una carga tan grande. Dios, a través de la Iglesia Evangélica, está haciendo una gran obra entre la población gitana; llevando por el camino recto a muchas personas que, por criarse en determinados barrios marginales, parecían predestinadas a ser carne de cárcel. ¡Gitano tenía que ser! -soltamos cuando uno de ellos roba una cartera-. Pues gitano es este pedazo de ser humano cuyo ejemplo intachable refleja que en su corazón rebosa el amor de Dios.

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