Sandžak: ¿un futuro Kosovo?

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Los Balcanes se parecen mucho a las matrioskas, esas muñecas rusas que se descomponen en piezas cada vez menores. Tras la Guerra Civil de Yugoslavia (1991-1995) se independizaron Eslovenia, Croacia, Macedonia (1991) y Bosnia-Herzegovina (1992). Sólo Serbia y Montenegro se quedaron en una Yugoslavia menor.

Finalmente Serbia y Montenegro se separaron amistosamente  en 2006. Era el entierro del cadáver yugoslavo y parecía el punto final a las divisiones, pero entonces se entró en una segunda fase: la fragmentación de Serbia. Y es que tras la secesión de Kosovo (2008), Serbia podría perder en un futuro Vojvodina y Sandžak.

Sandžak es una pequeña región repartida a partes iguales entre las repúblicas de Serbia y de Montenegro y hace frontera con Bosnia-Herzegovina, Albania y Kosovo. En su día reclamó ser una república más dentro de Yugoslavia y en la actualidad algunos locales demandan autonomía y los más radicales un estado soberano.

Podríamos estar -o no- ante un nuevo Kosovo. Su población se compone de serbios, montenegrinos, bosniacos y musulmanes étnicos. Es un territorio de mayoría islámica dentro de dos estados de mayoría cristiana, lo cual podría ser el detonante para una nueva ofensiva secesionista, como ya ocurrió en Kosovo y Bosnia.

Esta tierra histórica debe su nombre al Sanjak de Novi Pazar, un antiguo distrito otomano. Entre 1878 y 1909 perteneció al Imperio Austro-Húngaro, y a partir de entonces al Imperio Otomano. En 1912 la región fue dividida entre los reinos de Montenegro y Serbia. Su ciudad más poblada es Novi Pazar, de unas 100.000 almas.

A medida que la mayoría islámica (bosniacos y musulmanes étnicos) ha ido creciendo en Sandžak se han agudizado los conflictos étnicos con los ortodoxos (serbios y montenegrinos). Ambos sectores se acusan mutuamente de discriminación y la tensión crece. La situación es muy inestable y puede ocurrir de todo.

Falacia atea: El cristianismo no es una verdad absoluta.

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«Puede que el cristianismo sea una verdad para ti pero no lo es para mí». «Eres un poco arrogante al pretender que tú tienes la verdad ¿no crees?». «Cada uno tiene su verdad. Tú tienes la tuya y yo tengo la mía». «No me impongas tus valores, no seas intolerante», «La verdad absoluta no existe». «Piensas así porque te has criado en un país cristiano pero si hubieras nacido en Arabia Saudita defenderías el islam». «Puede que el cristianismo sea bueno para ti, pero no lo es para mí». ¿Cuántas veces hemos escuchado argumentos de este estilo? Los escépticos quieren hacernos creer que el cristianismo es en el mejor de los casos una verdad a medias, válida sólo para algunas personas, situaciones o circunstancias. Pero la realidad es que el cristianismo es la verdad que ha sido revelada a los humanos por Dios. Es una verdad total, universalmente válida para toda persona, tiempo o lugar pero las humanas filosofías que la cuestionan son todas falsas como vamos a ver.

Subjetivismo.

El subjetivismo («lo que es verdad para ti puede no serlo para mí») es autodestructivo porque cuando se afirma cosas tales como «No existe la verdad absoluta, cada uno tiene su verdad» está haciendo una afirmación insostenible. Porque si pretende ser cierta para todo el mundo, entonces sería una verdad absoluta (la misma verdad absoluta que defiende que no existe) y por tanto un argumento falso. Si por el contrario se trata únicamente de una verdad subjetiva entonces no es válida para todo el mundo, valdría para el relativista pero no para el cristiano. Se llegaría al absurdo de que cuando el cristiano dijera que Dios existe y el ateo dijera que Dios no existe ambos deberían tener razón. Nadie estaría equivocado nunca. El profesor Norman Geisler afirma que el relativismo impediría incluso la capacidad de aprender, ya que para aprender hay que moverse de una creencia absolutamente falsa a una creencia absolutamente cierta.

Relativismo moral.

El profesor J.P. Moreland explica que el relativismo moral sostiene que todos debieran actuar de acuerdo con el propio código de la sociedad del individuo y que esto implica que las proposiciones morales no son sencillamente verdaderas o falsas. Pero este planteamiento relativista es falaz. No es verdad que todas las culturas sean igual de respetables (no es lo mismo una nación como Islandia en la que una mujer puede ser primera ministra que una como Afganistán, donde no puede ir a la escuela). No es cierto que echar ácido sulfúrico en la cara a una mujer en Bangladesh, la ablación del clítoris en Suazilandia, la pedofilia en Arabia Saudita o el aborto libre en Holanda sean moralmente aceptables por más que allí estén que socialmente aceptados. Por encima de diferencias culturales, religiosas  o espaciotemporales siempre será una verdad absoluta que está mal causar daño a un inocente o que debemos tratar a los demás como nos gustaría que nos tratasen.

Posmodernismo.

Para el posmodernismo la verdad no existe objetivamente: se trata de un producto de la cultura de las personas. El filósofo William Lane Craig replica: «Declarar que ‘la verdad es que no hay verdad’ es tanto contradictorio como arbitrario. Porque si esa declaración es verdad, no es verdad, puesto que no hay una verdad. El llamado deconstruccionismo por consiguiente no puede impedir deconstruirse a sí mismo. Además, tampoco hay razón para adoptar la perspectiva posmoderna en vez de, digamos, los puntos de vista del capitalismo occidental, del chovinismo masculino, del racismo blanco y así por el estilo, puesto que el posmodernismo no tiene más verdad en sí mismo que esas perspectivas». Para el profesor Gene Veith: «No creer en la verdad es autocontradictorio. Creer es pensar en que algo es verdad; decir ‘es cierto que nada es cierto’ es una tontería intrínsicamente sin sentido. La misma declaración -‘no hay una verdad absoluta’- es una verdad absoluta’.

Escepticismo.

Es la creencia de que cualquier conocimiento confiable o absoluto es imposible y de que cualquier aspecto de lo sobrenatural es inaccesible a cualquier individuo. Su máximo exponente fue el filósofo David Hume. Pero el escepticismo se autoderrota. Para el profesor Gordon Clark «escepticismo es la posición de que nada puede ser demostrado y ¿cómo, preguntamos, puede uno demostrar que nada puede ser demostrado?» Según Geisler «la afirmación misma de que toda la verdad es imposible de conocer es presentada como una afirmación de la verdad. Como una afirmación de la verdad con el significado de que no puede hacerse ninguna afirmación de la verdad, se traiciona mortalmente a sí misma». Según San Agustín si dudamos de la verdad ya estamos reconociendo una verdad (el hecho mismo de dudar) y además se puede estar seguro, como mínimo, del principio de no contradicción. Así pues, el escepticismo total ha demostrado ser falso.

Agnosticismo.

Su gran valedor fue el filósofo Immanuel Kant. Es la creencia de que el hombre o no conoce o no puede conocer la realidad, y por consiguiente la verdad. En teología, la teoría es que el hombre no tiene forma alguna de saber si Dios existe o no. Para Geisler se trata de otra filosofía autoderrotista ya que por un lado dice que no se puede conocer la realidad pero esta afirmación se presenta en sí misma como un conocimiento de la realidad, esto es, afirma tener conocimiento de aquello que denuncia que es imposible de conocer. Para el apologista Ravi Zacharias «no es posible dar por sentado alguna cosa acerca de la realidad final a menos que uno sepa algo de la realidad final». El filósofo H.A. Prichard nos explica que es imposible que cualquier realidad dependa de nuestro conocimiento, o de cualquier conocimiento, ya que la realidad es en sí misma un hecho previo al conocimiento que podamos tener o no de ella. El agnosticismo se traiciona a sí mismo.

Misticismo.

Sostiene que el conocimiento directo de Dios, de la verdad espiritual o de la realidad última se puede alcanzar mediante la intuición inmediata o la percepción (lo subjetivo) y de modo distinto de la percepción sensorial ordinaria o del uso del razonamiento lógico. Para el budismo zen la realidad es una ilusión pero ¿cómo puedes decir tal cosa de la realidad sin conocerla? Y si es así ¿no es esta misma afirmación ilusoria? Para los panteístas las percepciones sensoriales son falsas pero si es así ¿por qué se ponen en guardia si les amenazas con un cuchillo? Para el hinduismo todas las religiones son verdaderas… aunque se contradigan. «La mayoría de los místicos admite que un ámbito de la verdad no es realmente verdadero después de todo; sólo es verdadero desde cierta perspectiva, una perspectiva que finalmente es falsa. Pero esto es una contradicción ya que la verdad no puede contradecirse a sí misma y todavía ser verdadera» -dicen Clark y Geisler-.

Conclusión:

«Una persona no puede funcionar o vivir mucho si actúa consistentemente como si la verdad fuera en arreglo a la perspectiva y no objetiva. Ella puede emitir cheques sin fondos porque su cuenta de banco tiene dinero «para ella», beber veneno que «para ella» es limonada, caer en el hielo delgado del lago que «para ella» es grueso, o ser arrollada por un autobús que «según ella» no está avanzando «hacia ella». Para una persona que quiere funcionar eficazmente y vivir en el mundo, la correspondencia entre la verdad objetiva y la realidad debe importar en algún sentido», dice el escritor y apologista cristiano Josh McDowell. Pero por más que los escépticos insistan en lo contrario, la verdad es la verdad y la verdad absoluta existe. Es una verdad absoluta que la Tierra es esférica. Eso es una verdad absoluta hoy y era una verdad absoluta cuando el 99% de la gente pensaba que era plana. Porque la verdad no se decide votando ni depende de la moda.

Dios existe, esto es una verdad absoluta hasta para el ateo que dice no creer en Él. El infierno existe y allí irá la gran mayoría de personas a causa de su incredulidad y pecados. Esto es una verdad absoluta aunque se haya vuelto un tema tan tabú en nuestros días que ni siquiera en las iglesias se hable de ello. Detrás de tanta filosofía y relativismo lo que hay de fondo es gente quiere vivir su vida como le dé la gana, sin afrontar las consecuencias de sus actos, sin que nadie -ni siquiera su Creador- les juzgue. Mucha gente está instalada en una vida de pecado, y se goza en ella como un cerdo en el barro, y como no quiere cambiar su actitud pues simplemente decide negar al Todopoderoso y tratar de autoengañarse pensando que nadie le va a juzgar nunca por su maldad. Pero la Tierra era esférica aun cuando se decía que era plana. Y el Señor existe aunque el ateo diga que no. Así que más le valdría ponerse a bien con su Hacedor, antes de que sea demasiado tarde.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Jesús nunca afirmó ser Dios.

OXYGEN VOLUME 13

¿Afirmó realmente Jesús ser Dios? ¿No podría ser más bien que hayamos confundido, malinterpretado o tergiversado sus palabras hasta convertirlo en alguien que en realidad Él nunca pretendió ser? Ésta es una duda muy común que tienen no sólo escépticos, quienes lo considerarían o un simple profeta o un impostor, sino también algunas sectas como los Testigos de Jehová, quienes consideran que Jesús es el ángel Miguel. Teniendo en cuenta que la Sociedad Watchtower profetizó el Armagedón para 1914 y que un siglo después aquí seguimos yo no haría mucho caso de lo que diga esta gente pero en cualquier caso siempre es bueno ofrecer respuestas a quienes dudan de la divinidad de Jesús.

Jesús tiene atributos que solamente el Señor puede poseer: es eterno (Isaías 9:11), es santo (Hebreos 7:26, 1 Juan 3:5), omnipotente (Mateo 28:18; Hebreos 1:3), omnisciente (Juan 2:24-25; Colosenses 2:2-3) y hasta omnipresente, pues aún cuando estaba de cuerpo presente en la Tierra, estaba también en el cielo (Juan 3:13).

Jesús ejerce funciones que solamente el Altísimo puede ejercer: es llamado Creador y Sustentador del Universo (Juan 1:3; Colosenses 1:16-17), perdona el pecado (Lucas 1:77), tiene el poder de dar vida (Juan 5.21,26), resucitar muertos (Juan 6:39-40; Juan 11:26), dar vida espiritual a quienes lo reciben como su salvador (Juan 5:24) y ha de ser el juez de todos los hombres (Juan 5.22; 2 Timoteo 4:1).

El Nazareno recibe honores que pertenecen solamente a Dios pues debe recibir la misma honra y adoración que el Padre (Mateo 4:10; Mateo 14:33; Lucas 24:52; Juan 5:22-23).

El Carpintero fue llamado Dios por Juan (Juan 1:1-2), por Pablo (Romanos 9:5), por Tomás (Juan 20:28), por Dios mismo (Hebreos 1:8). Es llamado Hijo de Dios cuarenta veces en las Escrituras (Mateo 8:28-29; Mateo 16:26). También es llamado el Santo (Hechos 3:14) y el Señor de gloria (1 Corintios 2:8). 1 Juan 5:7 dice: «Tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno».

Jesús dijo ser el Señor del sábado (Marcos 2:28), se llamó a sí mismo «YO SOY» (Marcos 14:62 y Lucas 22:66-71), que es el nombre que Yahvé usó para sí mismo en Éxodo 3:14. Jesús dijo que era Él quien enviaba profetas a Israel (Mateo 23:34), se refirió a sí mismo como el cumplimiento de la Escritura (Lucas 14:21; Juan 5:39), y afirmó que rechazarlo era morir en pecado (Juan 8:24).

En Juan 8:51 Jesús dijo que aquellos que guardaran sus palabras nunca verían la  muerte y unos versículos más adelante (Juan 8:58) Él afirmó su propia eternidad. En Juan 10:30 declaró tener la misma naturaleza que el Padre. Él afirmó ser el Señor (Juan 13:13) y el único camino hacia Dios (Juan 14:6). En Juan 14:9, el Galileo dijo: «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre».

Jesús también se refirió sí mismo más de ochenta veces como el «Hijo del Hombre» en clara referencia a Daniel 7:13-14 donde habla de alguien de aspecto humano que estaba junto al «Anciano de días» y tenía poder, gloria, reino y dominio eterno. En Marcos 14:60-64, cuando el sumo sacerdote judío interroga a Jesús, éste último confiesa ser ese Hijo de Hombre sentado a la derecha de Dios que vendrá en las nubes del cielo.

Sus discípulos entendieron que Jesús era Dios. Pasajes como Salmos 110:1 se interpretaron a la luz de la ascensión y exaltación de Cristo. En los cultos y fórmulas bautismales se aplicaron a Jesús expresiones veterotestamentarias reservadas para Yahvé. Le rindieron culto y se les reveló que, sin dejar de ser monoteístas, podían atribuir a Jesús la misma majestad y gloria del Padre. Los autores sagrados hablan también de su preexistencia y de que fue mediador de la creación.

Pero es más; sus enemigos también entendieron que Jesús mismo afirmaba ser Dios. Lo entendieron tan claramente que de hecho lo acusaron de blasfemia y lo crucificaron. Hay que recordar que los judíos de su época tenían una intensa cultura religiosa (a diferencia de los occidentales de nuestro tiempo, cuya ignorancia en esta materia es asombrosa) y por lo tanto no hay lugar a confusión.

Hemos probado aquí con algunos versículos bíblicos que Jesús sí afirmó con sus palabras y acciones ser el Todopoderoso. Existen docenas de versículos más que podríamos añadir, pero lo creemos innecesario. Así pues, la idea de que Jesús nunca afirmó ser Dios y que quizás se confundieron, malinterpretaron o tergiversaron sus palabras obedece a un prejuicio de nuestro tiempo, no a la realidad histórica, nacional, social, religiosa y cultural que al Nazareno le tocó vivir.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Madagascar: el culto a los muertos.

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No es África, no es Asia, no es el Oceano Índico; Madagascar es Madagascar. A pesar de estar situada en el Continente Negro, esta nación no tiene nada que ver con esas imágenes estereotipadas de las películas. Está poblada por descendientes de árabes, bantúes, suajilis, indonesios y malayos conformando todo un cosmos humano.

El actual estado de Madagascar es el heredero del precolonial Reino de Imerina, hoy extinto. Francia colonizó la isla en 1895 tras derrotar a la reina Ranavalona III pero nunca logró controlar del todo a una sociedad que siempre se mostró rebelde y hostil para con los ocupantes. Finalmente se independizó de París en 1960.

La convulsión política ha sido una constante en la república desde entonces y hasta la fecha, con golpes de estado, dictaduras, elecciones fraudulentas, disturbios, pronunciamientos militares y hasta peligro de guerra civil. Además, la gente es tan pobre que le toca trabajar de sol a sol por apenas cuarenta euros al mes.

Es la quinta isla más grande del mundo y primera de África. El 60% del territorio está declarado reserva o parque natural. Su naturaleza es muy poderosa: reservas de lemures, bosques de baobabs, playas tropicales, desiertos desoladores, arrozales inmensos… El 80% de la gente vive en un entorno rural y la base de su dieta es el arroz.

Existen más de veinte etnias distintas. Las lenguas oficiales son el francés y el malgache. Más de la mitad de la población es animista, el resto se compone de católicos, protestantes y mahometanos. A pesar de este batiburrillo cultural y de la sempiterna inestabilidad política el ambiente es tranquilo y la gente convive en paz.

Existe una fuerte cultura funeraria en la sociedad. Los malgaches deben realizar ceremoniales para honrar a los familiares muertos, cuyos espíritus están muy interesados en el devenir de sus parientes. Está muy asumida la idea de que nuestro paso por la Tierra es fugaz y que la verdadera vida está después de la muerte.

Falacia atea: Los creyentes se apoyan en la fe y los ateos en hechos probados.

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Agradecimientos a Adrián Varela (Buenos Aires).

Supongamos que Dios no existe. Al principio de todo no había nada y de la nada surgió todo. Parece de risa ¿verdad? Pues esto es lo que sostiene el físico ateo Stephen Hawking, quien considera perfectamente posible que el Universo surgiera de la nada. No importa que la generación espontánea no esté probada. O que nunca hayamos visto un árbol, un mosquito o incluso un diminuto microbio formarse a partir de la nada porque el Universo es la excepción que confirma la regla.

Según el físico P.C. Davies la probabilidad de que las condiciones iniciales del Cosmos fueran favorables para la formación de estrellas (sin las cuales los planetas no podrían existir) es 1 seguido por mil billón de billones de ceros. Los profesores Frank Tipler y John Barrow estiman que un cambio en la fuerza de gravedad o en la fuerza débil del orden de 1 en 10 a la potencia de 100 no hubiera permitido la vida en nuestro Universo. Así que si vivimos es por casualidad pura y dura.

¿Cómo se pasa de un mundo no orgánico a uno orgánico? El océano era un revoltijo de oxígeno, nitrógeno, minerales y otros elementos varios. A esto lo llaman sopa primordial. Con las condiciones de temperatura adecuadas, cae un rayo del cielo y ¡tachán! ¡ya se ha formado el primer ser unicelular de la historia! ¡Dotado de vida además! No importa que los científicos lleven décadas intentando reproducir esto pero todos los experimentos hayan sido un fracaso absoluto hasta hoy.

Fíjate que curioso; si lees una novela como Frankenstein, en la que un científico loco quiere que un cadáver -es decir, un ser orgánico- cobre vida mediante descargas eléctricas, a eso lo llaman ciencia ficción. Pero si en un planeta no hay nada orgánico y cae un rayo del cielo y se forma una célula dotada de vida a eso lo llaman ciencia. Otros científicos ateos afirman que el primer ser unicelular terrícola surgió a partir de los dorsos de los cristales o que fue diseñado por los aliens.

Una vez tenemos nuestro ser unicelular vivo, pasan muchos millones de años y sus descendientes se convierten en pececitos, a los que luego les salen patitas y en un afán aventurero quieren salir a la playa y conocer mundo. Pero yo me pregunto ¿estos seres tenían pulmones o tenían branquias? Si tenían branquias ¿cómo es que no les faltaba la respiración al salir a la playa y no regresaban de inmediato al agua? Y si tenían pulmones ¿cómo demonios respiraban bajo el agua? ¿Eran anfibios?

Miss Universo y la mona Chita tienen antepasados comunes. Los evolucionistas antes decían que de una especie A a una C se pasaba a través de una serie de pequeñas mutaciones espaciadas en el tiempo. Ahora que con una mutación, pero muy gorda. Para ello necesitan una especie intermedia, el eslabón perdido, así llamado porque nunca aparece. Nadie nos da un ejemplo de mutación genética o proceso evolutivo en que se pueda ver un incremento de información en el genoma.

Para presumir de creer sólo en aquello que está científicamente demostrado, algunos ateos hacen gala de un candor digno de parvulitos. Porque no negarás que todo esto es un cuento de hadas para adultos. El escritor André Frossard dijo: «La doctrina de la Creación no pedía más que un solo milagro de Dios. La de la autocreación del mundo exige un milagro cada décima de segundo». Definitivamente, hace falta mucha fe para ser ateo. Mucha más que para creer en Dios.

Quiero dejar muy clara una cosa: yo no estoy en contra de la ciencia. De hecho, estoy tan a favor que pienso que todo dólar que se invierta en investigación me parece poco. Yo tampoco estoy diciendo que una determinada teoría científica X sea verdadera o sea falsa; lo único que digo es que no está probada. Y que me parece contradictorio cuanto menos que los ateos descalifiquen a los cristianos por creer en hechos no probados cuando ellos mismos son los primeros que lo hacen.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El canon del Nuevo Testamento no es correcto.

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El canon del Nuevo Testamento es el conjunto de 27 libros aceptados oficialmente e inspirados por el Espíritu Santo. ¿Pero por qué se rechazaron los Evangelios apócrifos, como el de Judas? ¿Acaso Jesús tuvo una vida oscura y secreta que nos esconden? ¿Fue una decisión política aceptar algunos libros y desechar otros? ¿Es fiable el Nuevo Testamento que conocemos? Hay testimonios que prueban que sí.

1) El testimonio de los apóstoles. En el Nuevo Testamento encontramos ya algunos indicios que apuntan a que se atribuía a los escritos de los apóstoles una autoridad divina. En la 1 Timoteo 5:18 tenemos el primer ejemplo de citación de palabras de Jesús como Escritura sagrada. La 2 Pedro 3: 15-16 atribuye la misma autoridad a las cartas de Pablo que a los escritos proféticos tan venerados por los judíos.

2) Los escritos de los Padres Apostólicos y de los primeros cristianos están plagados de citas y de alusiones  al Nuevo Testamento, ratificándolo de este modo. La Didajé, San Clemente Romano, la Epístola de Bernabé, San Ignacio de Antioquía, San Policarpo, Papías, el Martyrium Polycarpi, el Pastor de Hermas, Arístides Ateniense o San Justino, entre otros, nos dan fe de ello.

Es cierto que en los primeros estadios del cristianismo no estaba del todo claro que libros iban a componer el canon neotestamentario y hasta se manejaron algunos que hoy están descartados. Pero es que el Imperio Romano era inmenso y la rápida extensión del cristianismo hizo que unas cartas o libros que se conocían por ejemplo en la zona de Roma o en Hispania no se conociesen en Asia Menor o África.

También es cierto que existen estilos de escritura muy diferentes en el Nuevo Testamento, nuevamente a causa de lo explicado en el párrafo anterior. Por ejemplo el estilo del griego usado en 1ª Pedro es diferente del de 2ª Pedro ya que se escribía a dos regiones diferentes en dos momentos diferentes (es como si en la actualidad redactaras una carta en el francés de París y luego otra en francés de Haití).

Tres motivos precipitaron la formación del canon del Nuevo Testamento: 1) La difusión de apócrifos que contenían doctrinas falsas. 2) La herejía de Marción, que rechazaba todo el Antiguo Testamento, y del Nuevo sólo admitía el Evangelio de Lucas y diez epístolas de Pablo). 3) La herejía de los montanistas, que añadían nuevos libros al canon y además afirmaban tener nuevas revelaciones del Espíritu Santo.

¿Qué criterios usaron las iglesias primitivas para conformar el canon actual? 1) Antigüedad (los libros debían estar escritos en tiempos cercanos a Jesús). 2) Apostolicidad (escritos por un apóstol o un compañero suyo). 3) Catolicidad (universalmente válidos y no aceptados sólo por algunas sectas concretas). 4) Ortodoxia (no contradecirse con el resto de la Biblia). 5) La guía del Espíritu Santo.

¿Fueron rechazados los evangelios apócrifos por algún extraño, misterioso y oscuro motivo? No. Fueron rechazados por estas causas: 1) Tienen deslices históricos, geográficos y anacronismos. 2) Enseñan doctrinas falsas y prácticas antibíblicas (como la hechicería). 3) Son superficiales en estilo y contenido que no concuerda con las Escrituras. 4) Carecen de poder profético y hondura poética y religiosa.

¿Es el canon fruto de la proclamación oficial de un concilio romano de siglos posteriores? No. Es resultado de un amplio consenso inspirado por el Espíritu Santo en la Iglesia a lo largo de los cuatro primeros siglos de la era cristiana entre las congregaciones que formaban la cristiandad. Los concilios tan sólo vinieron a confirmar lo que ya había sido previamente aceptado por los creyentes y por el Señor.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: La historia de Jesús es el plagio de la de un mítico dios pagano.

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Una de las preguntas más frecuentes que me hacen los lectores es: «¿Es la historia de Cristo un plagio de la de los antiguos dioses paganos?» Hay muchos cristianos que me han escrito alarmados y confundidos, sobre todo a partir del visionado de la película Zeitgeist, un documental independiente de Peter Joseph, muy popular en internet. Si algo debemos aprender los cristianos es que no debemos creer lo primero que nos digan, no sin antes contrastar la información en fuentes fiables para descubrir si aquello que nos cuentan es verdad o una tomadura de pelo.

Este documental afirma que Jesús es un plagio de dioses paganos anteriores. Así, esta bella historia cristiana de un dios hecho hombre nacido de una virgen rodeado de doce discípulos que muere y resucita al tercer día sería un burdo plagio de la de viejos mitos paganos. Jesús sería en realidad una personificación del dios sol y su biografía un cuento astrológico. El filme menciona una larga lista de divinidades y figuras religiosas, todas ellas supuestos redentores de la humanidad con quienes Jesús de Nazareth tendría sospechosamente mucho en común.

¿Qué hay de verdad en lo que dice esta película? Casi todo es falso. Más falso que un billete de tres euros. Más falso que el beso de Judas Iscariote.  Saca cosas de contexto hasta convertirlas en pretextos, maximiza las semejanzas pero oculta las diferencias y hasta se inventa cosas. No voy a entrar en gran profusión de detalles porque basta con consultar cualquier libro de mitología para destapar que todo es mentira. Pero aún así, y para ilustrar lo que digo, no me resisto a citar unos pocos detalles de este pseudodocumental dignos de ser incluidos en la antología del chiste.

De Horus por ejemplo se dice que nació un 25 de diciembre cuando el mes de diciembre no existe en el calendario egipcio. De Attis que «nació de una virgen», pero la madre de Attis, Nana, quedó embarazada tras ponerse en el pecho el pene cortado de Agdistis, el cual cayó de un árbol. De Krishna se dice que murió y resucitó cuando en realidad era una reencarnación del dios Vishnu. De Dionisio se dice que era «el hijo único de Dios» cuando el dios Zeus tuvo decenas de hijos. De Mitra que tenía doce discípulos, lo cual es mentira. Y así, todo lo demás.

El pseudodocumental trata de forzar similitudes entre Jesús y una larga lista de figuras religiosas:  Buda, Quetzacoatl, Prometeo, Odín, Thor, etc. ¿Pero Quetzacoatl, una serpiente emplumada, fue crucificada? ¿Puede ser Buda el «Hijo de Dios» cuando el budismo es una religión sin dioses? ¿Thor, el dios del trueno que empuñaba un martillo de guerra, se parece a Jesús? La delirante lista menciona como salvadores de la humanidad a Balí, un rey cuya cabeza acabó en el infierno hindú o al demonio Baal. O sea, mentiras, medias verdades y muchos delirios.

La realidad es que:

a) Los supuestos paralelismos entre Jesucristo y los dioses paganos han sido grandemente exagerados, no sólo en este filme sino en muchas versiones descritas por pseudohistoriadores, intelectuales de salón y charlatanes. Decir que Jesús es un plagio de un mítico dios pagano por tener algún mínimo parecido con él es tanto como decir que, ya que Cristo pensaba que 2+2=4, exactamente igual que lo pensaba el dictador Adolf Hitler, esto convierte a Cristo en nazi. ¿Un disparate, verdad? Pues lo del plagio de un mito pagano es una barbaridad mucho mayor aún.

b) Los eruditos a menudo describen ritos paganos con lenguaje que tomaron prestado del cristianismo. En este sentido términos tan clamorosamente cristianos como «bautismo» y «resurrección» a menudo se aplican a los actos de las deidades paganas, incluso aunque tengan muy poco en común con Jesús. De este modo se crea la confusión de pensar que el cristianismo ha plagiado conceptos propios del paganismo, cuando realmente se trata de eruditos modernos que aplican un lenguaje cristiano actual a unos rituales que no manejaban esta terminología en absoluto.

c) La cronología no respalda un plagio cristiano de las religiones místicas. A pesar de que estos dioses paganos son anteriores a Cristo, no lo son los documentos que nos hablan de ellos y que han llegado a nuestros días. Así, la mayoría de eruditos considera que las fuentes disponibles de las deidades paganas datan desde los siglos II, III y IV DC, es decir años después de la finalización del canon del Nuevo Testamento. Por contra, disponemos de manuscritos de los Evangelios de hace aproximadamente 2000 años. Y de copias del Antiguo Testamento más viejas aún.

d) Es altamente  improbable que el apóstol Pablo -con sus estrictas raíces monoteístas y judías- hubiese tomado prestado elementos de las religiones paganas. De hecho, él mismo advirtió a las comunidades cristianas en contra de tales cosas. Lo mismo podemos decir del resto de discípulos, cuya teología de un Dios único y verdadero desafiaba el panteón politeísta romano. Y si leemos a un filósofo y teólogo como San Agustín, veremos que él mismo rechazaba vehemente a los dioses paganos romanos, a los cuales tildaba abiertamente de demonios.

e) La muerte y resurrección de Jesucristo se llevó a cabo dentro de un marco histórico concreto, en un tiempo y lugar específicos. Por el contrario las religiones místicas esencialmente no tenían un carácter histórico. No hablaban de una nación, de una ciudad, de una fecha verificables… En realidad se trata de eternas representaciones universales de acontecimientos anuales en la naturaleza (el día y la noche, los solsticios de invierno y de verano…), no de sucesos históricos propiamente dichos con fecha específica que se hubieran llevado a cabo en un país.

f) Los genuinos paralelismos que permanecen después de haber explicado las exageraciones pueden reflejar una influencia cristiana sobre las religiones paganas y no lo contrario. Así, los autores paganos tomaron elementos cristianos para enriquecer sus historias y no al revés. En conclusión, la historia de Cristo no sólo no constituye plagio alguno de la de los míticos dioses paganos sino que si existe algún ligero parecido entre ambos relatos o bien es meramente accidental o bien fueron los autores paganos quienes plagiaron parcialmente la vida del Señor Jesús.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: El infierno es un castigo desproporcionado, impropio de un Dios compasivo.

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El infierno es un castigo desproporcionado, incompatible con la existencia de un Dios compasivo -dicen los ateos-. Algunos de nuestros adversarios consideran injusto que por unos pecados -todo lo grandes que se quieran-, perpetrados por un tiempo a todas luces breve se reciba un castigo eterno. El teólogo San Agustín ya advertía de lo descabellado de esta afirmación ya que ni siquiera la justicia legal contempla algún caso en que la duración de la pena sea proporcional a la del tiempo transcurrido en la comisión del crimen.  Por ejemplo, empuñar una navaja para matar a alguien puede llevar un minuto o menos… ¿Sería justa una condena en la que el asesino cumpliera un minuto de cárcel? «A nadie se le ocurre pensar que deben suspenderse los castigos del malvado en cuanto se cumple un plazo de tiempo igual al que duró el homicidio, el adulterio, el sacrilegio o cualquier otro crimen. No hay que medir el delito por el tiempo empleado en su comisión, sino por la magnitud de su injusticia o de su perversidad» -afirma el santo-.

El teólogo José de Segovia denuncia que la imaginación popular ha creado un concepto de Dios como de una suerte de Papá Noel cósmico que ofrece el perdón a todo el mundo, en una especie de gracia barata. Muchos piensan que al final habrá como una amnistía general, donde casi todo el mundo entrará en el Reino de los Cielos, pero así fuera ¿por qué en el Nuevo Testamento hay más de 160 advertencias sobre el infierno? ¿Por qué Jesús habló de él en más de 70 ocasiones? La Biblia dice que muchos son los llamados pero pocos los escogidos (Mateo 22:14), que estrecho es el camino que lleva a la salvación y ancho el que conduce a la perdición (Mateo 7:13-14) y que sin santidad nadie verá al Señor (Hebreos 12:14). Si al final puedes llevar la vida que quieras, no importa cuan desviada sea, y vas a entrar en el cielo igualmente ¿no es esto una injusticia para todos los santos y mártires que sufren auténticas penalidades a causa de su fe y que las enfrentan sin temor con la certeza de que les espera el gozo del bien eterno?

Los descreídos estiman temporales los suplicios de los mártires y, en cambio, la felicidad será -dicen- eterna para todos, liberados unos más pronto y otros más tarde. Se trata de una compasión mal entendida, pues si de lo que se trata es de ser compasivo San Agustín se pregunta por qué la misericordia debe limitarse a los humanos y no puede extenderse a los ángeles caídos; es más ¿por qué no ampliar la misericordia a Satanás, encarnación misma del mal? Yo creo que al final de su vida uno recoge lo que siembra. El que no perdona a sus congéneres, que no espere ser perdonado por el Altísimo. El que nunca trató con misericordia a los demás, que no espere la misericordia divina porque con la medida con que midamos seremos medidos (Mateo 7:2). Dios es bueno. No sólo ofrece un castigo eterno para los malvados, también un gozo eterno para los santos. Quienes quieran escapar del suplicio perpetuo, en lugar de esgrimir argumentos contra el Todopoderoso más les valdría acatar sus preceptos, ahora que aún están a tiempo.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Un Dios que castiga con el infierno no puede ser justo, bueno y misericordioso.

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Si relacionamos la idea de la ley moral que habita en nosotros con su cumplimiento o incumplimiento, entonces la necesidad de un Juez superior que premie o castigue dicho cumplimiento o incumplimiento se hace absolutamente necesaria. Y es que, si la vida acaba con nuestra estancia aquí en la Tierra, entonces el malvado tiene ventaja sobre el justo. Todos somos testigos de las numerosas injusticias que se cometen en el mundo. El estafador, el criminal, el zángano, el canalla o el corrupto no pueden recibir el mismo trato de la personas de conciencia recta. No basta con el desprecio que estas acciones puedan generar en la sociedad, pues sabemos que demasiado a menudo la maldad suele quedar impune.

Sólo un Dios-Juez puede hacer justicia completa. No sólo con aquellas acciones deleznables conocidas por el público, también por aquellas que permanecen ocultas y aun por los pensamientos y deseos más íntimos, tantas veces impuros. Pero se ha creado una imagen de Dios como una especie de Papá Noel cósmico que perdonará al 99% de la población, no importa lo descarriada que sea su vida. Pero lo cierto es que no hay ni uno solo de nosotros libre de pecado (Romanos 3:23) y que sólo una pequeña minoría entrará en el cielo (Mateo 7:13-14; Mateo 22:14; Hebreos 12:14). La gran mayoría de la gente -incluso aquella que se cree buena- arderá en el fuego del infierno. Todos somos responsables de nuestros actos.

Si Yahvé es tan bueno ¿por qué manda a la gente al infierno? Pues precisamente porque es bueno y no puede tolerar el mal. Ninguno de nosotros consideraría bueno a un juez que no castiga a un político que ha robado dinero público o a un violador que ha abusado de una mujer. Sería un juez injusto, prevaricador. Tampoco podemos considerar bueno a un Dios-Juez que dejara impunes semejantes crímenes. ¿Entonces Jehová es bueno pero no misericordioso? Sí lo es, ya que si realmente nos arrepentimos de nuestros pecados hace borrón y cuenta nueva. Resumen: ¿Es Dios justo? Sí, porque hace justicia. ¿Es bueno? Sí, porque castiga el mal. ¿Es misericordioso? Sí, porque perdona al que se arrepiente de corazón.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: Dios no puede ser omnipotente y bueno al mismo tiempo.

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El eterno problema del mal provoca este dilema: o Dios puede impedir el mal y en tal caso no es bueno porque no lo impide o Dios no puede impedir el mal y en tal caso no es omnipotente. Sea como sea, un Dios omnipotente y bueno a la vez no puede existir. ¿Cómo respetar  a un Creador que incluyó en su sistema el cáncer, la locura o el retraso mental? El periodista Vittorio Messori descubre que el Señor no escamotea las dificultades. La Biblia es un gran tratado sobre el sufrimiento donde hay guerras, enfermedades, infidelidad, traición y otras tragedias. El propio Cristo vino al mundo y aceptó ser sacrificado como un cordero en una muerte de cruz por amor a nosotros. Nuestro Padre no es ajeno al dolor.

Este tema es sensible porque tiende a la demagogia. Todos hemos escuchado alguna vez preguntas banales del estilo de «Si Dios es omnipotente ¿puede hacer un círculo cuadrado?» o «¿Puede Dios hacer una piedra tan pesada que ni siquiera Él mismo pueda levantarla?». Interrogantes de este calibre me parecen filosofía de almacén, razonamientos propios de Homer Simpson, por lo que no voy a perder ni un minuto más con ellos. El Diseñador de las galaxias y del ADN humano tiene poder para hacer lo que crea oportuno, pero se limita a sí mismo: no puede cometer pecado o contradecirse o arrebatarnos nuestra libertad de acción, entre otros, simplemente porque no va con su carácter y porque no es su plan.

Si el Altísimo es todopoderoso ¿no podría habernos creado al margen de toda maldad? Por poder podría, pero entonces nos privaría de nuestro libre albedrío. Si estamos obligados a hacer siempre el bien ¿no seríamos como robots? También podría, respetando nuestra libertad, impedir el mal y hacer triunfar el bien y la felicidad entre los hombres, pero según el autor C.S. Lewis cuesta imaginar un mundo en el que Dios corrigiera los continuos abusos cometidos por el libre albedrío de sus criaturas, por ejemplo un mundo en el que el bate de béisbol se convirtiera en papel cuando lo empleáramos como arma o que el aire se negara a obedecer cuando intentáramos emitir ondas sonoras portadoras de mentiras e insultos.

La verdad es que debemos dar muchas gracias a Dios por las cosas buenas y aun por las malas. Porque las buenas nos bendicen pero las malas son útiles para aprender, para dotarnos de experiencia, para hacernos madurar y prepararnos para nuevas etapas y desafíos en la vida. Y también son un claro indicativo de que algo estamos haciendo mal y debemos cambiar nuestra actitud. Si no existiera el sufrimiento, no apartaríamos la mano de una plancha caliente y no nos daríamos cuenta de que el alcoholismo está echando a perder nuestras vidas. A veces, el dolor es el megáfono del Señor, el tirón de orejas que nos da nuestro Padre para que espabilemos y nos apartemos de una vida de pecado y corrijamos nuestro error.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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