Lituania: el matagigantes que derriba imperios.

Lituania es un pueblo que ha sufrido mucho a lo largo de la historia. Ha padecido la dominación de Polonia, Alemania, Mongolia, Rusia o Unión Soviética. Pero la insaciable sed de libertad de los lituanos les llevó a desafiar a todos los imperios y a ser el ariete que en 1991 acabaría derrumbando a la poderosa URSS.

Lituania padeció por siglos una feroz sustitución lingüística. El lituano ocupó el triste papel de lengua familiar de la gente pobre mientras que  desde Moscú se les inculcaba que si se encerraban en su pequeña lengua nunca serían nada y que era una suerte compartir un idioma hablado por muchísimas personas como el ruso.

Antes de 1991, el país estaba lleno de rusoparlantes monolingües que nunca se dignaron a aprender el lituano pues el bilingüismo forzado de los lituanos se lo hacía innecesario. Pero hoy el lituano es la única lengua oficial del Estado y el idioma de la enseñanza. La juventud ya no conoce el ruso y ahora estudia con placer el inglés.

Sin el yugo soviético, Lituania tiene una fuerte industria textil, es el mayor productor de lino del mundo, es miembro de pleno derecho de la Unión Europea y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y una potencia en el baloncesto que ha dado al mundo leyendas del deporte como el pívot Arvydas Sabonis.

Su lengua y cultura despiertan el interés y respeto de intelectuales en todo el mundo, y su talento en el jazz es conocido por los amantes de la buena música. Lituania coopera intensamente con Estonia y Letonia, los tres países bálticos a los que les unen fuertes lazos de hermandad y un fortalecimiento veloz.

Lituania es una patria de personas inteligentes, de gente culta y amable, de mujeres hermosas, de juventud que puede mirar al futuro con optimismo porque sabe que su cultura ya no la amenaza nadie. Un ejemplo admirable de casta, de pundonor, de pueblo celoso de su identidad dispuesto siempre a luchar por lo suyo.

Islandia: la utopía.

Islandia es una de las naciones líderes del mundo en renta per cápita, índice de desarrollo humano, defensa de los derechos humanos, bienestar social, sanidad y educación, bajo nivel de corrupción y en ecologismo, hasta el punto de contar con automóviles que funcionan con hidrógeno en vez de gasolina o diésel.

Es líder mundial en energías limpias y renovables (el uso de agua caliente proveniente de las entrañas volcánicas nutre al país de electricidad) y pionero en los derechos de la mujer. Tanto es así que el país designó a Vigdís Finnbogadóttir la primera fémina del mundo escogida jefa de estado de forma democrática. Fue en 1980.

En lo cultural, lejos de querer ofrendar nuevas glorias a Noruega o Dinamarca, el pueblo decidió que el islandés no era ningún dialecto sino una lengua independiente. Hoy Islandia es el estado que más libros edita por habitante  y sus letras son tan ricas que cuentan con un Premio Nobel (Halldór Killnar Laxness, en 1955).

Este hecho es realmente insólito tratándose de una nación con tan sólo 300.000 habitantes. Pese a ello, la devoción por su lengua ha llevado a los islandeses a adoptar un sistema purista que prohíbe extranjerismos y que crea nuevos vocablos a partir de casticismos para conservar el genio de una lengua prestigiosa y culta.

En 50 años Islandia pasó de ser la patria más pobre de Europa a la quinta más rica del planeta en renta per cápita. Pero la crisis mundial del año 2008 hizo pedazos la utopía escandinava; en tan sólo una semana Islandia pasaba de ser oficialmente el estado donde mejor se vive en todo el mundo a un estado declarado en quiebra.

Es una lección de humildad para todos de la cual hemos de extraer una moraleja: que no somos nada. Aún sí, conservo mi fe en el talento del pueblo islandés, en esa isla de clima inhóspito y supervivientes natos que a buen seguro resurgirá de sus cenizas y retornará a la prosperidad a este extraordinario pequeño gran país.

Pelota Valenciana, un deporte olímpico.

¿Y por qué no? La pelota, deporte nacional de los valencianos, ha sido históricamente uno de los deportes más grandes del mundo. A pesar de que la burguesía y la intelectualidad valencianas a menudo le han dado la espalda, este glorioso deporte ha sobrevivido a las adversidades gracias a la práctica que de él se ha hecho en muchísimos pueblos de nuestro país. Desde aquí enarbolo mi voz a favor de que se trabaje para promocionar la pelota valenciana de cara a que pueda tener representación en los Juegos Olímpicos (JJOO) pues es un deporte más importante de lo que creemos. Por eso, hay que desterrar los mitos y prejuicios que provienen de la ignorancia y darnos cuenta de que el deporte de pelota reúne grandes condiciones para ser olímpico y de que de hecho se lo merece muchísimo más que otros.

1. La pelota es un deporte histórico. Llamarle milenario no es exagerar pues se ha jugado, en unas modalidades u otras, desde tiempos inmemoriales en pueblos tan diversos como el egipcio, el japonés o el maya. En ese aspecto la pelota, solamente por historia, merece su condición olímpica mucho más que deportes recientes como fútbol o bolea playa.

2. No es un deporte de pueblerinos. A pelota han jugado emperadores (Alejandro Magno…), césares (Vespasiano, Alejandro Severo…), reyes (Luis X, Carlos VIII, Francisco I, Enrique IV…), etc. El hecho de que las elites más poderosas de la Tierra hayan disfrutado jugando a pelota le confiere ese toque aristocrático i prestigioso que todo deporte necesita.

3. La pelota no es propia de ignorantes. Ignorante es quien piense lo contrario pues no sabe que la pelota ha cautivado a los más altos intelectuales. Escritores como Luis Vives, Pedro Calderón de la Barca o Francesc Almela i Vives, pintores como Francisco de Goya o Josep Bru o escultores como Ignasi Pinazo, entre otros, se han interesado por ella.

4. La pelota no es un deporte minoritario. De hecho, hasta el siglo XVIII fue el deporte más practicado en toda Europa. Y a pesar de la dura competencia de los deportes de masas, la pelota valenciana se encuentra en auge. Atrae cada vez a más críticos, prensa y público. Además cuenta con una proyección internacional con los campeonatos de Europa y del mundo.

5. Tiene un enorme potencial de expansión. La pelota valenciana se puede jugar prácticamente en cualquier rincón, como por ejemplo la calle. En ese aspecto, a nivel de deporte de base, los niños de cualquier país del mundo pueden interesarse más por la pelota que por otros deportes que requieren instalaciones especiales como el tenis o el golf.

6. Es un deporte plural. La pelota es un deporte extraordinariamente plural tanto en las modalidades como en las reglas que en ellas se aplican. Así vemos que en Euskadi los pelotaris juegan frente a un muro mientras en el Reino de Valencia juega un hombre frente a otro. El tenis (que es deporte olímpico) es un invento anglosajón inspirado en la pelota.

7. La pelota es un deporte competitivo. Actualmente la pelota se practica a un alto nivel en el Reino de Valencia, Bélgica, Holanda, Italia, Francia y Argentina. Otros deportes olímpicos como el hockey sobre hielo tienen mucha menos rivalidad. De hecho, con la desintegración de la Unión Soviética, Canadá es prácticamente la única gran potencia mundial en este juego.

8. La pelota no es un deporte caro. A lo largo de la historia las autoridades pertinentes han eliminado muchísimos deportes de los Juegos para reducir costes que en algunos casos eran exorbitantes. No es el caso de este juego que cuenta con plantillas reducidas, un material económico y que lejos de necesitar grandes estadios se puede disputar en cualquier lugar.

9. Da espectáculo. La pelota no tiene por qué ser un deporte aburrido como lo pueda ser el remo para alguna gente. Al contrario. Las reglas son bien sencillas y fáciles de entender, el duelo que se da entre los pelotaris resulta apasionante y titánico, el público se va satisfecho del trinquete y las apuestas dan aún más interés al juego.

10. Es clásico y prestigioso. La pelota valenciana no es como esos ridículos pseudodeportes que salen de la noche a la mañana y que aunque se les tilde de deportes no pasan de ser estúpidos juegos de entretenimiento. Es una disciplina clásica, como el maratón, y cuenta por historia, tradición y cultura con un prestigio que difícilmente se encuentra en otro juego.

El deporte de pelota fue diluyéndose y desestructurándose poco a poco por toda Europa a lo largo del tiempo. Sólo se conservó en un altísimo grado de pureza en nuestro país,el Reino de Valencia (la pelota vasca funciona con reglas más modernas que no se enraízan en la tradición histórica más pura), por lo que podemos llamarle pelota valenciana. Por todas estas razones enarbolo mi voz a favor de que a la pelota, en sus diversas modalidades (incluyendo las vascas), sea disciplina olímpica. Somos potencia mundial; la Selección Valenciana, bajo bandera valenciana, se ha proclamado campeona de Europa y del mundo y mitos como Paco Cabanes Genovés o Enric Sarasol han sido considerados los mejores no sólo del país, sino también de Europa y del mundo. Eso sería un oro (casi) seguro para el país.

A menudo los valencianos no llegamos a apreciar la inmensa riqueza y valor de nuestra historia y cultura. Es por eso que hace falta un compromiso cívico y patriótico de todos los valencianos (políticos, intelectuales, ciudadanos de a pie…) por tal de potenciar y prestigiar, aún más si cabe, un juego que como la pelota valenciana es un deporte milenario. La pelota valenciana no es solamente nuestro deporte nacional y autóctono; es historia, es cultura, es tradición, es orgullo, es casta, es prestigio, es un emblema identitario de nuestro pueblo y lo más importante; es un clarísimo referente internacional que nos sitúa en el mapa de este mundo cada vez más globalizado y que hace que en el extranjero la gente se interese por nuestra cultura y que se convenza de que los valencianos también sabemos hacer las cosas muy bien.

Made in America.

Desde siempre Hispanoamérica ha tratado de emular a España, puede que por ser la madre patria que le dio a luz. En principio, se me antoja una opción absolutamente descabellada pues a pesar de que España y América son patrias hermanas, ambas tienen esencias diferentes, unas naturalezas que no las han hecho evolucionar igual. Europa y América se diferencian demasiado como para que Hispanoamérica vea en España su referente en lo bueno y en lo malo.

Europa y América son, a pesar de las muchas semejanzas comunes a todos los países de la cultura occidental, continentes sustancialmente diferentes. En Europa los países se han configurado a través de complejos y tortuosos procesos históricos, donde los diferentes reinos de Taifas salidos de antiguos Imperios (como por ejemplo el de Roma) han ido fusionándose entre ellos hasta conformar las modernas euronaciones. En América, las fronteras de los países se han planificado desde fuera, casi con escuadra y cartabón. Europa es muy homogénea desde el punto de vista racial mientras que América es un auténtico batiburrillo de individuos blancos, negros, mulatos, mestizos, amerindios… El fenómeno de la inmigración es muy reciente en Europa mientras que algunos países americanos como Canadá, Estados Unidos, Chile, Argentina y Uruguay se constituyeron, de hecho, a base de recibir inmigrantes en su seno.

Europa es una autentica cuna de etnias (latinos, anglosajones, germánicos, escandinavos, eslavos…) mientras que América parte desde sus inicios de un modelo latino (América Latina), de uno anglosajón (Estados Unidos) y de uno mixto (Canadá). El Viejo Continente es además un auténtico babel de lenguas (sólo en España se habla más de una decena de ellas) mientras que América sólo hay cuatro grandes lenguas (español, portugués, inglés y francés) y una serie de idiomas (indígenas en su mayoría como el quechua) hablados de forma residual. Los estados americanos -todos ellos repúblicas- suelen ser enormes y los europeos -bastantes de ellos monarquías- medianos o pequeños. Ni tan siquiera en la religión coincidimos pues en América destacan las fes católica y protestante (y la espiritista en Brasil), mientras que en Europa tenemos muchas más, como la ortodoxa, la anglicana, la judía o el Islam.

Después de la descolonización, muchos estados latinoamericanos soñaban con construir naciones a la europea. El país que detentó el primer imperio de dimensiones terráqueas de todos los tiempos, España, era por historia y cultura el modelo a seguir. Pero España era entonces un país decadente, una potencia venida a menos donde reinaban las conspiraciones y las corruptelas. Y el primer gran error de los americanos fue importar ese modelo corrupto, fue creer que la corrupción era inherente en la sociedad y que no afectaría demasiado a las economías de unos estados que como Cuba, México, Venezuela, Brasil, Chile, Argentina o Uruguay tenían un futuro muy próspero de cara. Con la bancarrota de Argentina, el país que presumía de ser un implante de Europa en América, se ha visto que la corrupción es capaz de hacer que un pueblo pase de una ilusión desbordante a la total desesperación en sólo cien años.

Después, y con el auge del pretorianismo, América Latina fue controlada por una infinidad de dictadores fascistas, muchos de los cuales eran admiradores declarados de un cruel asesino como el caudillo Francisco Franco. Nuevamente España se convertía en el modelo (erróneo) que había que seguir. Lejos de aportar una mayor prosperidad, la ausencia de democracia sirvió para incidir en la decadencia de una serie de naciones otrora prósperas, hasta acabar bananizándolas casi del todo. Ahora mismo, países como Chile o México han visto en la transición española el ejemplo que se debe aplicar para curar las heridas y democratizar unos estados que han salido de las dictaduras hace poco. Y eso sí que es paradójico pues España cuenta con un modelo no exportable que es el de la monarquía. También los líderes de Argentina, tras la bancarrota del país, se fijan en el milagro español como una solución para el caos.

Un fenómeno que ha cobrado gran fuerza en España en las últimas décadas y que, debido a esa tendencia a copiarlo todo, se podría trasladar a América, es el de los nacionalismos. De hecho, en América ya se ve de manera incipiente, algo parecido. Colombia es un país dividido por las guerrillas, Chiapas una región insurgente de México, y por primera vez en la historia hay quien habla de qué razón de ser tiene la existencia de Argentina. Sería lamentable ver un fenómeno de balcanización en Latinoamérica, sobre todo porque eso no resolvería nada. No se trata de cargar contra los intereses españoles en América como hacen muchos sectores antiespañolistas que culpan a España de todos sus males y que le acusan de neocolonialismo. Y más, teniendo en cuenta lo vitales que son las inversiones extranjeras en naciones como por ejemplo Colombia, que cuentan con una infraestructura nula.

Pero tampoco se trata de que América se fije constantemente en España para imitarla en todo. Eso sólo conlleva ir siempre unos veinticinco años por detrás de nuestro país. Ni tampoco copiar a los Estados Unidos, que parten de un modelo anglosajón ajeno a la cultura hispánica. América se hizo independiente pues se creía con identidad propia, y por eso mismo debe partir de sus propias soluciones, como hizo España. Latinoamérica se compone de estados muy grandes en comparación con los europeos, cuenta con abundosos recursos naturales, una demografía aceptable y tiene gente culta y preparada para hacerle frente al futuro. Pero aún es inmadura; debe reflexionar a fondo sobre los equívocos del pasado y pensar un proyecto de futuro que no sea otra copia más. Y ahí es donde España debe entrar a apoyarla al máximo. Pero para eso primero se necesitan soluciones made in America.

América necesita espíritu de autocrítica.

Los americanos acostumbran a culpar a los españoles de todos sus problemas. En América los españoles despiertan auténticas pasiones, a menudo extremas. Mucha gente les admira y adora como si fueran dioses y otra los odia a muerte. De hecho el término «gallego» es utilizado de un modo despectivo para referirse al pueblo español. Me parece que Perú es el país más antiespañolista de todas las repúblicas americanas. Cada uno es libre de amar u odiar a otros países (yo adoro Latinoamérica) pero lo que no se puede hacer es falsear la realidad. Eso sí que no.

Los americanos acostumbran a hablar de genocidio para referirse a la época del poderoso Imperio Español. No es cierto que se produjera un genocidio en América. Hubo guerras y conflictos, claro, pero no un genocidio. Genocidio lo hicieron los anglosajones cuando se instalaron en América del Norte. Antes de su llegada, estaba llena de nativos, es decir, de pieles rojas. Ahora son cuatro las reservas que quedan de pieles rojas, como quien dice. Latinoamérica está poblada por blancos, negros, mulatos, amerindios, mestizos, etc; señal de que no se ha producido tal masacre. Entre otras cosas porque los amerindios eran considerados ciudadanos del Imperio y por tanto tenían una serie de derechos. Cuando algún militar o monje exterminaba a los nativos y era descubierto, de inmediato era juzgado y ajusticiado por el Imperio. Cierto es que se produjeron situaciones de abuso pero ésas estaban perseguidas por la ley.

Claro que aquella era una situación de colonialismo, de subyugación, pero dentro de lo que es la relación entre un Imperio y una colonia, los americanos se pueden considerar afortunados como los españoles se pueden considerar afortunados por la presencia del Imperio de Roma o de Al-Andalus en sus tierras a lo largo de la historia. Si los españoles hubieran querido podrían haber arrasado toda la población y haber repoblado América con gente blanca. En lugar de eso construyeron escuelas, hospitales, caminos, iglesias, trajeron la alfabetización, la religión católica, la lengua española… Y la mayor parte de la población amerindia que murió fue porque los conquistadores españoles llevaron con ellos enfermedades europeas que no existían en América. Si en lugar de España, América hubiera sido descubierta por Inglaterra, Alemania o Turquía los amerindios hubieran pasado todos a mejor vida.

Hay como una especie de mentalidad que viene a decir algo así como: «¡Los americanos somos pobres… Claro, como los españoles se llevaron todo el oro y toda la plata…!» Eso no es un argumento. Latinoamérica tiene recursos de sobra para despegar económicamente. Que yo sepa, los españoles no dejaron América como si fuera el Sáhara. La pobreza de América se debe a sus gobernantes, que son (casi) todos unos ladrones y unos corruptos. Si los presidentes no respetan la democracia, hacen todo aquello que quieren y salen impunes, no paran de robar y permiten que haya unos niveles de corrupción alarmantes incluso en la más pequeña villa, es normal que un país se hunda. Pero de eso no tenemos culpa los españoles. Ni Carlos Ménem ni Augusto Pinochet ni Fidel Castro ni Alberto Fujimori son españoles. Evidentemente, es más fácil culpar a España de todas sus desgracias antes que admitir la dura (y cotidiana) realidad: que América es una orgía de crimen, corrupción e impunidad. Pero los españoles no son responsables de eso. Las repúblicas americanas se independizaron de España con el sueño de convertirse en unas naciones similares a las europeas pero ese proyecto ha fracasado. Y mientras que permanezca esa mentalidad de mirar a otro lado, de creer que los problemas actuales -los de hoy mismo- tienen su raíz hace cinco siglos, en lugar de enfrentarse a sus propios gobernantes y exigirles responsabilidades a ellos, América continuará siendo pobre. Sólo cuando una democracia sólida, auténtica y fuerte se asiente en el Nuevo Mundo, las naciones americanas podrán prosperar y mostrar al planeta lo muchísimo que pueden llegar a dar de sí.

Aragón sucumbe ante el cáncer pancatalanista.

Hace unos días se aprobó en el Parlamento aragonés una inicua, infame, bastarda y villana Ley de Lenguas que considera como idiomas propios del Reino de Aragón el altoaragonés (de lo cual me alegro profundamente) pero también el catalán, aunque no concede rango de oficialidad a ninguna de las dos. La felona iniciativa ha salido adelante con los votos a favor del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y la Chunta Aragonesista (CHA), la oposición del Partido Popular (PP) y Partido Aragonés (PAR), y la abstención de los comunistas de Izquierda Unida (IU).

La infame noticia evidencia que Aragón ha sucumbido a las garras de ese cáncer pancatalanista que se expande sin freno ni remisión. En lugar de oficializar las dos lenguas aragonesas (la norteña y la oriental) han abierto las puertas de par en par no sólo a una lengua extranjera y colonialista sino también a los imperialistas Países Catalanes. De socialistas y CHA nos esperábamos esta postura (como lameculos oficiales de los catalanes, tienen la lengua desgastastada ya hacer tantas limpiezas rectales a los de Barcelona), pero de quien quiero hablar es del siempre cobarde PAR.

Me llama bastante la atención el rechazo a la ley por parte del fariseo PP (catalanista en el gobierno pero anticatalanista cuando está en la oposición) pero sobre todo la atención la bajada de pantalones del PAR. Porque el PAR está en el equipo de gobierno junto con los socialistas y la catalanista CHA. Si realmente el PAR estuviese por la cultura aragonesa, habría roto el pacto de gobierno con los socialistas abocándolos a un gobierno inestable y en minoría en lugar de traicionar a los votantes aragonesistas de forma miserable. Una vez más el PAR se ha vendido, cual puta barata.

Es la historia de siempre: no se puede servir a dos señores ni a dos patrias. Mientras que el pancatalanismo sólo ofrenda nuevas glorias a Cataluña y a nadie más, el aragonesismo, el balearismo o el valencianismo tienen el corazón dividido: la mitad es para su tierra y la otra mitad para España. Y cuando tienes el corazón dividido, se dan dobles lealtades, con lo cual acabarás traicionando a una de tus dos patrias tarde o temprano. Ésta es la razón fundamental por la que el catalanismo avanza y los demás no: los primeros tienen muy claro a quien sirven. Pero los otros no.

Quién le iba a decir al otrora poderoso y altanero Reino de Aragón, esa gran potencia europea que hizo suyo el Mar Mediterráneo y que expulsó a los musulmanes de Al-Andalus, que acabaría convertido en una colonia mansa, dócil y borreguil al dictado de Barcelona, en una marioneta de poca monta en manos de imperialistas catalanistas. Y lo más humillante: por voluntad propia. Desde luego, si el rey Jaime I el Conquistador levantase la cabeza, se volvía a morir del horror y la vergüenza que presenciarían sus ojos en el vencido y conquistado Aragón de 2009.

Valencianisme de plastilina.

ANUNCI IMPORTANT:

Acte: Presentació del llibre L’Estat Valencià de Josué Ferrer.

Dia: 18 de decembre de 2009 a les 20:00 hores.

Lloc: Grup d’Acció Valencianista en C\ Pintor Gisbert 17 baix de Valéncia capital (Regne de Valéncia).

Entrada: gratuïta.

¡Esteu tots convidats! ¡Vos esperem!

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Valéncia és una societat anormal. El 70% de la població afirma que valencià i català són dos idiomes distints i a pesar d’això el catalanisme avança sense impediments. En part se deu a la gran incoherència del valencianisme, que l’ha dut a l’actual situació de debilitat. Els valencianistes nos hem acostumat a vore com a normals diverses actituts tant del nacionalisme com del regionalisme valencians que en absolut ho són. Almenys no són normals en aquelles societats a on sí hi ha un fort sentiment de poble, una identitat ben sòlida i arrelada, com be puga ser el cas de Catalunya o d’Euskadi.

El nacionalisme valencià pràcticament demana perdó per existir i patix un fort complex d’inferioritat que li obliga a autocensurar-se a sí mateix per a no dir cap cosa que puga molestar a ningú. Tan débil i acomplexat és que a sovint repetix com un mantra una idea que yo no acabe d’entendre be: “No tenim per qué independendisar-nos. Valéncia és una nació que pot estar dins d’Espanya”. ¿Perdó? ¿Una nació que està dins d’una atra nació? ¿Això és una regió, no? ¿Quína diferència hi ha entre eixe “nacionalisme” i lo que podriem denominar “regionalisme pujadet de to”?

Yo no m’imagine a polítics nacionalistes com Juan José Ibarretxe o Josep Lluís Carod-Rovira dient que Euskadi o Catalunya són nacions pero que ya estan be dins de l’Estat Espanyol, que no fa falta eixir-se’n fòra. El fi últim del nacionalisme gallec és tindre la nació gallega, el fi últim del nacionalisme vasc és tindre la nació vasca, el fi últim del nacionalisme català és tindre la nació catalana. Per tant, el fi últim del nacionalisme valencià no pot ser estar dins de la nació espanyola. Un nacionalisme valencià que no aspire a l’Estat Valencià independent més que nacionalisme és un frau.

No menys llamentable és el regionalisme valencià, en una història que és un rosari d’oportunitats perdudes. El president d’Unió Valenciana (UV), Vicent González Lizondo, tingué l’oportunitat de ser alcalde de Valéncia en 1991… i preferí regalar-li l’alcaldia a la popular Rita Barberà. En 1995 Lizondo pogué haver forçat al mandatari popular Eduardo Zaplana a llevar el català de les escoles i les Normes d’El Puig… pero ni tan sols tingué el corage de reclamar la Conselleria de Cultura i Educació perque preferí ser president de les Corts per a tindre un martellet i donar i llevar el torn de paraula.

Pero encara hi ha més… A lo llarc d’estos 30 anys ha hagut dozenes d’Ajuntaments governats per partits intitulats valencianistes. Lo més trist és que si anem a eixos pobles vorem que en les biblioteques municipals no hi ha llibres en Normes d’El Puig i que els noms dels carrers que estaven en català continuen estant en català. ¿Cóm és possible que el regionalisme valencià governe un Ajuntament en majoria absoluta durant quatre anys i en tot este temps ni tan sols s’atrevixca a comprar llibres en valencià per a la biblioteca local o a valencianisar les senyals i els cartells del poble?

Ara fixem-nos en cóm actúa el catalanisme: lo primer que demana sempre el Bloc, Esquerra Republicana o Esquerra Unida és la regidoria de cultura. I durant quatre anys tens concursos lliteraris en català, conferències de catalanistes, bandes de rock en català en les festes locals, la màrfega en les festes patronals, etc, etc. Ells sí es creuen la seua ideologia i per això quan arriben al poder fan catalanisme al màxim mentres que el valencianisme es caracterisa per la seua falta d’espenta, per que a l’hora de la veritat no té collons per a posar en pràctica lo que tant defén de boca.

Un amic meu, el professor de valencià Nacho Serrano, em comentà una volta: “¿Saps per qué estem perdent la guerra de la llengua? Perque el valencianisme és incoherent, perque hi ha molta distància entre lo que diu i lo que fa, mentres que el catalanisme sí es creu la seua ideologia i la posa en pràctica”. Plenament d’acort. A lo qual yo afegiria: “El catalanisme té només una pàtria: Catalunya. Mentres que el valencianisme, desgraciadament, en té dos: Valéncia i Espanya”. Un cor dividit per dos pàtries i per dobles llealtats. No m’estranya que estigam perdent la guerra de la llengua.

¿Els valencians tenim pobles germans?

¿Quins són els germans del poble valencià? Si és que tenim algun. Primer, potser, deuriem definir qué és un poble germà; per a mi no es tracta d’un poble que compartix una història, tradició, llengua o cultura comunes sino un poble que quan el necessites t’ajuda i no et deixa en l’estacada i viceversa. El Regne de Valéncia deuria sopesar moltíssim en qui pot confiar per a aliar-se i en qui no.

A l’hora de buscar aliances se solen fer per tres tipos de criteris: el cultural (és dir, si els valencians som llatins hauriem d’aliar-nos en uns atres països llatins), el geogràfic (és dir, com que som europeus hauríem de mirar fonamentalment a Europa i no a uns atres continents) i el d’interés (pel qual un país pacta en qui més li convinga en cada moment; encara que apenes tinguen cap cosa en comú).

Yo soc partidari d’est últim model. Perque desgraciadament Valéncia no té germans; és filla única. Ni Espanya ni Catalunya són un eixemple de germanor: al contrari, si poden fer alguna cosa per a fastidiar-nos als valencians no dubten ni un segon en fer-ho. Sempre que algú mos ha propost germanors ha segut per a aprofitar-se de mosatros. Guiem-nos per l’interés més cru i mos anirà molt millor.

Generación Linux.

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Hace días he hecho realidad uno de mis viejos sueños de adolescente: comprarme un ordenador portátil. Hasta la fecha había tenido tres ordenadores fijos pero nunca un portátil. Concretamente, uno de la japonesa Toshiba; para muchos la mejor firma del mercado en este tipo de máquinas.

Pero lo realmente importante es que me he pasado a Linux. Incluso a pesar de que me ofrecían la última versión de Microsoft (el Windows 7). Y lo he hecho por hartazgo. Estoy harto de virus, de programas que se cuelgan, ordenadores que se bloquean… Vamos, que me he cansado de Windows.

Para empezar con Linux no hay virus, troyanos, programas espía u otros archivos maliciosos (al menos, por el momento). Solamente por eso ya vale la pena pasarse a Linux. Pero es que además el Ubuntu va como la seda, es rápido como un tiro y un sistema operativo estable y fiable.

Estoy admirado por los programas libres. Solamente les encuentro ventajas… Al ser gratuitos no tienes que pagar licencia a una empresa privada y al ser de código abierto pueden ser modificados por el usuario (por ejemplo para traducir un programa a la lengua valenciana o adaptarlo a tu gusto).

Hay quien todavía desconfía de ellos, pero no hay motivo. Mozilla Firefox y Open Office ya se han popularizado muchísimo incluso entre los usuarios de Windows. Pero es que hay programas de todo tipo: de audio, vídeo, grabación de DVD, retoque fotográfico, de diseño, de internet… Hay de todo.

Linux es sencillo de usar y fiable. Ya viene predefinido en muchos miniportátiles. Y el día que la Generalitat Valenciana decida ahorrar costes y adaptar la administración y los centros docentes a Linux, vamos a tener la primera generación de jóvenes nacida y criada al calor de la programación libre.

Cómo acabar con la indisciplina en las aulas en 24 horas.

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Soy profesor de secundaria y no voy a descubrirles nada nuevo acerca del comportamiento insufrible de los alumnos y de la falta de respeto que padecemos los docentes.

Lo peor de todo es aguantar a padres que te amenazan porque has suspendido a su niño. O a aquellos que pasan olímpicamente de sus hijos. Yo mismo he comprobado con mis propios ojos cómo se le telefonea a padres para hablarles de por ejemplo que su hijo le ha puesto un ojo a la funerala a un compañero y éstos ni siquiera se molestan en acudir. En el último centro en que trabajé sólo teníamos un método fiable para que los progenitores viniesen a hablar con nosotros: quitarle el móvil al alumno y decirle que sólo lo recuperaría cuando viniese su madre a recogerlo. Solía venir en la misma mañana. Ya se sabe: el móvil es muy importante.

Ahora bien, acabar con la indisciplina en las aulas es fácil. Muy fácil. Verán, si cada vez que un muchacho se portara mal en clase un número determinado de veces (por ejemplo cinco) se pusiera una multa a sus padres (de por ejemplo cien euros) la indisciplina en las aulas se acababa en 24 horas.

Porque los docentes estamos para impartir lengua o matemáticas. No estamos, o al menos no deberíamos estar, para enseñarle a los estudiantes que no deben insultar al profesor, pegar al compañero, dormir en clase o saltar encima del pupitre como si fueran la mona Chita. Se supone que ese tipo de cosas debería venir enseñado de casa. Por lo tanto, si no es así… ¿por qué no sancionar a las familias? ¡Seguro que de este modo sí que les importaría y mucho lo que hicieran sus chavales en clase! ¡Toquemos el bolsillo a los padres y verá que cambio de conducta tienen los hijos!

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