Falacia atea: Es imposible probar la inexistencia de Dios.

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Los ateos afirman que es imposible probar la inexistencia de un «ser imaginario» como Dios, que pretender aportar pruebas acerca de su no existencia es como querer hacer lo propio con la de un unicornio, la tetera voladora, Papá Noel o el ratoncito Pérez. Es decir: imposible. Así pues, los ateos exigen a los creyentes que demostremos nuestras afirmaciones al tiempo que ellos renuncian a probar las suyas.

Pero aparte de insultar la inteligencia de los cristianos con absurdas comparaciones infantiles (¿cuántas personas conocen ustedes que hayan comenzado a creer en el ratoncito Pérez de adultos?  ¿cuántos premios Nobel conocen ustedes que crean en los unicornios?) mienten porque esta afirmación -la de que es totalmente imposible probar la inexistencia de Dios- simplemente no es verdad.

Decir que no hay un Creador es tanto como decir:

1) Que el Universo se ha creado él solo y a sí mismo (o dicho de otro modo, que el Universo es creación y creador al mismo tiempo).

2) Que el Universo ha surgido de la nada o, en su defecto, que proviene de una causa que no es Dios.

3) Que el Universo, tal y como lo conocemos actualmente, es producto del azar.

Bastaría con demostrar estas tres tesis para probar la inexistencia de Dios. Pero ¿dónde están las pruebas? No hay ninguna. Los incrédulos, que se pasan el día reclamando evidencias empíricas a los cristianos acerca del Creador, son incapaces de aportar una sola prueba (¡ni siquiera un indicio!) que nos haga pensar que el Cosmos se creó solo y que, en consecuencia, los postulados ateos son ciertos.

No sólo no existe evidencia alguna de tales cosas. Lo que es aún peor; ni siquiera son razonables. Es decir, aunque no tuviéramos pruebas de todo ello sí podríamos sospechar que los ateos están en lo cierto si estos fenómenos se reprodujesen en la naturaleza. Pero ¿cuántas cosas conocen ustedes que se hayan autocreado? ¿Han visto alguna vez una galaxia, un árbol o un mosquito que se creen ellos solos y a sí mismos?

El científico ateo Stephen Hawking afirma que el Cosmos surgió de la nada. Si esto fuera verdad deberíamos ser capaces de observar más cosas que aparecieran de la nada. ¿Conocen ustedes una estrella, un microbio o una molécula que surjan de la nada? Hasta donde yo sé de la nada no puede salir otra cosa que no sea la nada. La generación espontánea es falsa y el Universo no es la excepción a la regla.

Otros dicen que antes de la Gran Explosión el Universo estaba concentrado en una partícula extremadamente diminuta y condensada; que la Gran Explosión fue el choque de dos Universos que colisionaron como placas tectónicas; que el Cosmos se expanderá y contraerá una infinitud de veces (sabemos que se expande pero nada hace pensar que deba contraerse), que hay Universos paralelos, etcétera.

Sin entrar a valorar si son correctas o no, cabe destacar que ninguna de estas teorías está probada y ninguna explica la causa originaria del Universo. Otros sostienen que el Cosmos no tiene principio y ha existido eternamente pero esto es falso porque si así fuera las estrellas ya se habrían apagado. Además sabemos que hubo un principio pues se encontraron radiaciones residuales procedentes del Big Bang.

Finalmente para los ateos el Universo actual es producto no de un diseñador inteligente sino del azar. Es decir, que el Universo, que es extremadamente complejo y ordenado a la vez, es así por casualidad. Yo me pregunto cuantas cosas conocen los ateos que sean extremadamente complejas y ordenadas y fruto de la casualidad. Si la Mona Lisa no es producto del azar ¿cómo va a serlo el Cosmos?

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Sápmi: los aborígenes del norte europeo.

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Los saami son el pueblo aborigen del norte europeo. Se trata de 70.000 nativos distribuidos a lo largo y ancho de Laponia o Sápmi, una región de 380.000 km2 repartida entre Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Su presencia es anterior a la llegada de los escandinavos, fineses y rusos. Son los pieles rojas de Europa del norte.

Las primeras referencias escritas de la nación saami se remontan al Imperio Romano. Las sagas islandesas del siglo XVIII los describen como un pueblo peligroso y entregado a la brujería.  Esto se debía a la religión animista y las prácticas chamánicas de los saami, aunque hoy en día la mayoría de ellos es luterana.

En principio eran cazadores y recolectores pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos. La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación, por lo que cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños a la zona asignada. Así, la comunidad tiende a unirse en pro del bien común.

A causa de su escaso número, su falta de unidad, su dispersión territorial y su carácter pacífico, fueron por siglos oprimidos por daneses, suecos, noruegos, fineses y rusos, quienes expoliaron sus riquezas y los sometieron a tremendas cargas fiscales. Los suecos incluso los esterilizaban para intentar acabar con su raza.

Los saami están cada vez más integrados, lo que provoca un desarraigo cultural; ellos están divididos entre los que defienden un nacionalismo a ultranza y volver a sus raíces y los que proponen abandonar por completo su cultura ancestral para diluirse dentro de Occidente. Otros argumentan que en el punto medio está la virtud.

Viven junto al Océano Glacial Ártico, en una región de nieves perpetuas y donde la noche es más oscura. Existen varias lenguas saami, y que van desde los 300 hablantes la que menos a dos decenas de miles la que más. Estos nativos europeos rechazan para sí el popular nombre de «lapones»,  que equivale a andrajosos y sucios.

 

República Democrática del Congo: la Guerra Mundial Africana.

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A orillas de los grandes lagos africanos, en el corazón mismo del África central hay un estado de 2.300.000 km2 y 70 millones de almas. Tiene frontera directa con nueve países y una diminuta salida al mar. Es la República Democrática del Congo, cuyo nombre se debe al proceloso río Congo y a sus nativos, la etnia de los bakongo.

Se trata de un país megadiverso, con una gran pluralidad de lenguas, pueblos y culturas. Se independizó de Bélgica en 1960. Tiene una rica historia que se inicia con los inmigrantes bantúes que se establecieron en la zona, la cual fue el centro del gran Reino del Congo que duró de 1395 a 1885 y tuvo su apogeo en el siglo XV.

Hoy África se desangra en un sinfín de guerras civiles e interestatales. La situación es comparable a la de Europa en la Primera Guerra Mundial, por lo que muchos analistas hablan de Guerra Mundial Africana. El epicentro de las desgracias está en el Congo Democrático, que fue llamado oficialmente Zaire entre los años 1971 y 1997.

Pese a sus enormes riquezas minerales, el Congo es el país más pobre del mundo. Las potencias europeas se benefician de sus guerras porque obtienen sus recursos a precio de saldo. Las repúblicas africanas vecinas también animan al conflicto para extender su área de influencia. El Congo es un moribundo picoteado por buitres.

Es el segundo estado más grande de África. Pese a ello, su destino parece el de ser esclavo de intereses extranjeros. Primero la brutal colonización del rey Leopoldo I de Bélgica, después la dictadura de Mobutu Sese Seko -apoyado desde el exterior-, las dos Guerras del Congo (1996-1997 y 1998-2003) y hoy la lucha por el coltán.

Violaciones masivas de mujeres, hombres y niños, amputaciones, genocidios, más de seis millones de muertos desde 1998 sin contar los que perecen por inanición o los desplazados. Son unos 3000 muertos diarios que a nadie importan. Congo es un estado artificial, un barril de pólvora. Y siempre alguien de fuera enciende la mecha.

¿Y si Dios fuera del Barça?

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Para los cristianos el domingo es un día especial, el día del Señor, una fiesta. Pero para el grueso de la sociedad el domingo es el día del fútbol. Y hablando del deporte rey, un club  ha sobresalido de forma especial en las últimas campañas y es el FC Barcelona. Es innegable que en las últimas temporadas el Barça ha conquistado muchos títulos, ha ganado muchos partidos, ha cosechado grandes éxitos. No comento todo esto porque yo sea del Barça ni muchísimo menos (ojo, yo soy del Valencia, como cualquier persona decente), pero no cabe la menor duda de que el Barça ha sido el gran dominador del fútbol europeo los últimos años.

Cuando analizamos los éxitos de este club nos preguntamos cuál es el porcentaje de responsabilidad de los jugadores y cuál el del entrenador. ¿Gana el Barça porque tiene una plantilla conformada por una gran constelación de estrellas o porque ha tenido un magnífico entrenador como Josep Guardiola? ¿De quién es el mérito? ¿Un 60% de los jugadores y un 40% del entrenador? ¿Un 50%-50%? ¿Un 90%-10%? Yo a veces me pregunto qué hubiera pasado si Jesucristo en lugar de haber sido un carpintero hace miles de años fuera un entrenador de fútbol en nuestros días y finalmente hubiese acabado entrenando al conjunto catalán.

Jesucristo-entrenador tendría una filosofía deportiva completamente diferente. Jesús le pediría al presidente del Barça que vendiera todas las estrellas (Víctor Valdés, Carles Puyol, Gerard Piqué, Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Leo Messi, David Villa, etc.) y en su lugar haría extraños fichajes: este gordo que se queda sin aliento a los cinco minutos para subir y bajar la banda, aquel jugador de balonmano para la defensa, ese chaparro que mide 1,50m de portero, aquel delantero de primera regional será el goleador del equipo y el fichaje estrella será ese paralítico que ahora mismo ni siquiera camina porque está en silla de ruedas.

Posiblemente el presidente del Barça pensaría que Jesús es un loco o peor; un infiltrado del Real Madrid para sabotear el equipo desde dentro. Pero aún así, incluso con unos jugadores tan lamentables, el Barça ganaría los títulos igualmente… porque ahí estaría actuando el poder de Dios. Y cuando esto ocurriera ya nadie se preguntaría lo que ahora nos preguntamos: «¿gana el equipo porque los jugadores son muy buenos o porque el entrenador es muy bueno?» Ya nadie tendría dudas… Habría total unanimidad por parte de prensa y aficionados al afirmar que el entrenador es el único responsable de todos los éxitos.

Pues bien, ésta es la forma de actuar que tiene Dios. Cuando Jesús vino al mundo no se rodeó de los más sabios, los más valientes, los que mejor conocían las Escrituras, sino que eligió a Pablo, un asesino; Pedro, un cobarde que le negó por tres veces; Judas Iscariote, un traidor; Mateo, un traidor a su país; María Magdalena, una adúltera; Tomás, un incrédulo y en definitiva unos apóstoles que no eran sino rudos pescadores. Antes Yahveh eligió a Abraham, un anciano; Moisés, un líder sin facilidad de palabra; David, un pastorcillo; Salomón, un jovencillo inexperto cuando subió al trono;  Josué y Gedeón, unos militares patéticos.

Dos cosas debemos aprender de todo esto. Primera: Dios no quiere superhéroes. No busca a Superman ni a Batman sino a gente normal y corriente, con sus pecados y defectos, gente como tú o como yo. Dios busca gente que se reconozca pecadora y que esté dispuesta a dar a su vida un giro de 180º y seguirle y aceptar a Jesús como su Señor y Salvador. Y  segunda, Dios no llama a los capacitados sino que capacita a los llamados. Si tú eres creyente y anhelas firmemente servir a Dios, Él te va a capacitar con las cualidades y dones necesarios. No importa cuáles sean tus limitaciones. Puedes lograr cosas increíbles cuando el Señor está de tu lado.

Reino Unido: la fuerza del imperialismo.

El 1 de mayo de 1707 Inglaterra y Escocia firmaron un Acta de Unión para dar paso a un estado que haría temblar al mundo: el Reino Unido. La existencia misma de la nación orbita en torno al papel preponderante de la monarquía ya que Isabel II es la reina de dieciséis estados soberanos en el mundo, incluido éste.

Reino Unido es un estado constituido por cuatro territorios que tienen estatus legal de país (Inglaterra, Gales, Escocia, Irlanda del Norte) además de por numerosas y estratégicas colonias ultramarinas como Gibraltar o Malvinas. Man y las Islas del Canal no pertenecen al Reino Unido pero están vinculadas a la corona.

Por un lado es un auténtico país de países, en el sentido más literal de la palabra. Por otro no deja de ser una Inglaterra ampliada, una plataforma para propulsar el colonialismo inglés por el mundo. Existen fuertes corrientes separatistas en Escocia e Irlanda del Norte, por lo que el Reino Unido puede dejar de estarlo un día.

Reino Unido fue el primer país industrializado del planeta y la primera potencia mundial entre 1815 y 1945. Los británicos ostentan la ominosa marca de haber invadido a nueve de cada diez países del globo. Ahora ya no son un imperio pero sí una potencia a tener muy en cuenta. Es euroescéptica y se apoya en la angloesfera.

El inglés, la Iglesia Anglicana, el sistema anglosajón de medidas, la conducción por la izquierda o la hora del té son algunas de sus señas de identidad. País de poetas y marineros, de científicos, inventores y políticos audaces. Isaac Newton, James Watt, Charles Darwin o Winston Churchill son una  prueba viva de ello.

Reino Unido es una maquinaria imperialista que somete a las naciones por la fuerza. Su pujante economía y su poderío naval hacen de ella una gran potencia militar. Su mentalidad triunfante y su devastadora fuerza le aseguran la victoria. Pero también su gigantesca aportación a la ciencia y la cultura hacen avanzar al mundo.

Falacia atea: Las creencias de los cristianos deben quedar relegadas a la esfera de lo privado.

Muy a menudo los ateos se quejan de que los cristianos tienen demasiada influencia en la vida pública y política de los Estados Unidos. Es más, dicen que está bien que los cristianos tengamos nuestras ideas pero que éstas deben quedar relegadas a la esfera de lo privado. «¿Quiere ser usted cristiano? Estupendo. Séalo en su casa, pero no promueva sus ideas en la vida pública. Y menos aún en el Parlamento». Es más o menos el mensaje que nos mandan. Sin embargo, los ateos nunca se quejan de la enorme influencia que tienen ellos mismos en la esfera pública y política de Holanda. O de la gran relevancia de la industria del aborto en Francia. O del colectivo homosexual en España. O de los ecologistas en Alemania. O de los liberales en Reino Unido. Sólo los cristianos molestamos. Nadie más.

A menudo nos dicen que nuestras creencias religiosas son privadas y que por lo tanto no debemos influir con ellas en la vida pública. Que no debemos «imponer» nuestras ideas y nuestros valores al resto de la sociedad. ¿Y por qué no? ¿Acaso no me imponen a mí sus creencias los abortistas y yo soy contrario al aborto? ¿No me imponen su visión de las cosas los banqueros y yo no soy banquero? En una democracia uno piensa blanco, otro negro y otro azul y la forma de resolver civilizadamente nuestras diferencias es llenando las urnas de papeletas. Y el que más votos obtiene impone su visión al resto. Y todos los colectivos, también los minoritarios, tienen derecho a participar de la vida pública y promover sus ideas en el conjunto de la sociedad. Pretender prohibir este derecho tiene un nombre: dictadura.

Son muchos los colectivos que hay en una nación democrática: banqueros, sindicatos, empresarios, partidos políticos, feministas, ecologistas, inmigrantes, ONG, cineastas, internautas, musulmanes, ateos… Todos participan de la vida pública y todos tratan de arrimar el ascua a su sardina. Hasta el punto de que muchas de las leyes que aprueban los políticos son fruto de la influencia de estos grupos de presión (a veces de uno y minoritario). Y estas leyes afectan no sólo a quienes forman parte de estos colectivos sino a toda la población. Bueno, si los demás tienen derecho a hacer esto los cristianos también. Yo respeto todas las ideologías y creencias aunque no las comparta, salvo aquellas que son injustas o totalitarias. No me parece demasiado el pedir un poco de respeto también para las mías.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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He sido padre.

Esta semana he tenido un tanto abandonado el bloc. Pero ha sido por una buena razón. El lunes 19 de noviembre de 2012 nació mi hija Esperança Ferrer Asenoguan. Muy sana, muy bondadosa, muy bella. Jamás creí que un pedacito de carne tan pequeño fuera capaz de generar una ilusión y una felicidad tan grandes.

Los judíos siempre tienen la culpa de todo.

Hamás lanza cientos de cohetes contra Israel. Israel se defiende. Ése ha sido el comienzo de esta nueva guerra en Oriente Próximo. Hay que recordarlo una vez más a los antisemitas, aquéllos que le niegan al pueblo israelí su derecho a la legítima defensa. Como siempre para los perroflautas, la pseudoizquierda, los islamistas y otros prodigios de la multiculturalidad, Israel es el culpable de todo. Incluso cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha ofrecido cesar los bombardeos sobre Gaza a cambio de que Hamás deje de lanzarle misiles. Y Hamás ha respondido lanzando más misiles. Si los árabes bajaran las armas, ya no habría más guerra. Si los judíos bajaran las armas, no habría más Israel. Pero no pasa nada. Los judíos son los malos. Ellos tienen la culpa de todo. Faltaría más.

Yo me pregunto qué pasaría si a una nación cualquiera le atacara un país vecino. ¿Tendría derecho a defenderse? Y en caso de hacerlo ¿sería un estado nazi, criminal y genocida por defenderse? Pues ésta es la acusación que siempre pende sobre Israel. Como siempre ya hay contertulios que afirman que los judíos son nazis y Netanyahu Adolf Hitler. Por defenderse. Los judíos parecían más simpáticos al mundo cuando estaban en la cámara de gas, pero ahora no van a consentir que nadie les mande allí de nuevo. Tienen derecho a defenderse contra aquellos islamistas que hablan de borrar a Israel del mapa y de echar a los judíos al mar. Los mismos que si pudieran nos esclavizarían a los europeos para imponer la sharia en nuestra tierra, el burka a nuestras mujeres y devolvernos a la Edad de Piedra.

La propaganda antisemita no cesa: «Gaza es el mayor campo de concentración del mundo» -te dicen-. Curioso campo de concentración el que tiene cafeterías, salas de baile y videoclubs. Igualito que Auschwitz. Otros se quejan de que es un combate desigual, pero Israel no tiene la culpa de que sus enemigos sean como son. ¿Qué quieren? ¿Que les pase la mitad de su armamento y digan: «ale, ya estamos igualados, ya podemos pelear»? Esto es una guerra, no un duelo de espadachines. Pronto acusarán de genocidio a los israelíes. Pero la densidad poblacional de Gaza es mayor que la de Pekín. Si se quisiera cometer un genocidio sería facilísimo. Pese a ello, las bajas palestinas son y serán muy pocas (para la enorme población de la franja), lo cual evidencia que los ataques son muy selectivos.

Pese a todo hay y habrá bajas de inocentes, que siempre son los que más sufren en todas las guerras. Pero muchos ocultan que Hamás dispara a propósito contra objetivos civiles israelíes, y luego se rasgan las vestiduras cuando Israel mata por accidente a un civil palestino. Incluso cuando saben que es práctica común de los terroristas refugiarse en colegios, hospitales y otras infraestructuras civiles para vender «un genocidio» made in Pallywood. Muchos antisemitas dicen que Israel está financiada por Estados Unidos… pero callan el que Palestina está financiada por Irán y Arabia Saudita. Otros dicen que Israel sólo existe gracias al apoyo militar angloamericano… Y me pregunto yo ¿dónde estaban los angloamericanos en todas las guerras que Israel ha tenido que enfrentar solo contra las naciones árabes?

No voy a decir yo que criticar a Israel, o al Gobierno de Israel, sea necesariamente antisemitismo. Pero sí lo es acusar de nazi a un país atacado por defenderse. Sí que lo es negar el derecho a la autodefensa a una nación atacada. Oigo cosas alucinantes a diario… Como que la culpa de la crisis en España es de los judíos o que 15 millones de judíos controlan un planeta de 7000 millones de personas ¡Ni el Imperio Romano llegó a tanto! Nada nuevo… Es el antisemitismo de siempre. Ahí está el Holocausto, los Protocolos de los Sabios de Sión, el Caso Dreyfus o los bulos de que los judíos secuestraban bebés y se los comían en tiempos de los Reyes Católicos. Siempre son los culpables de todo. Ya sabemos que los únicos judíos que caen simpáticos son los judíos muertos. Pues bien, que sigan cayendo mal toda la vida.

Falacia atea: Es imposible que un verdadero ateo odie a Dios.

Muchas personas dicen que un verdadero ateo no puede odiar al Señor porque no se puede odiar algo que no existe. Esto no es verdad. Supongamos por un momento que Dios no existe (entendiendo a Dios como el Creador del Universo) ; incluso así seguiría existiendo Dios en cuanto a concepto. Y sí, por supuesto que se puede odiar el concepto o idea de Dios y lo que representa o trae aparejado (unos valores morales concretos, una iglesia, una religión, un estilo de vida, etc.). Supongamos que no existe la realidad de un Creador; aun así Dios seguiría siendo una realidad para millones de personas en el mundo que creen en Él (aunque fuese erróneamente) y esta realidad motivo de odio, burlas y ataques por parte de ateos.

Dicen que es imposible que un ateo odie a Dios. Falso. Cuando yo era ateo negaba la existencia de Dios, consideraba que no había tal, pero igualmente odiaba a Dios en cuanto a concepto, en cuanto a idea, en cuanto a realidad innegable que es para millones de personas en el mundo. ¿Ustedes creen que los ateos no odian al Señor y lo que representa?  A muchos les basta con oír la palabra «Dios» para escupir fuego por la boca. Pásense por cualquier foro ateo de internet y preséntense educadamente como cristianos y verán una respuesta llena de veneno y de mala leche por parte de muchos de sus participantes. Es la intolerancia de los tolerantes, capaces de respetar a todo el mundo siempre que piense igual que ellos.

¿Un ateo no odia a Dios? ¿Por qué entonces dedican tantos esfuerzos en hacer su proselitismo ateo, en tratar de destruir la fe de los creyentes, en escribir artículos, libros, páginas-web en lugar de ser indiferentes ante algo que «no existe»? ¿Por qué, con lo largo que es el año, convocan procesiones ateas justo el mismo día que los católicos hacen las suyas (con un ánimo evidente de provocación y enfrentamiento)?  ¿Por qué parodiar groseramente a Cristo si no se parodia groseramente a los ateos? ¿Por qué fusilar cristianos en Corea del Norte? ¿Por qué un día internacional de la blasfemia? «Dios es como los unicornios» -te dicen-. Bien, yo no veo que los ateos convoquen un día internacional para insultar a los unicornios.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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Falacia atea: La ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

«La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia». Esta afirmación fue pronunciada por el conocido divulgador científico Carl Sagan. La frase es de un enorme sentido común ya que porque una cosa no se haya demostrado no significa necesariamente que no exista. Puede significar simplemente que no se ha demostrado… todavía. Me llama mucho la atención que esta idea la popularizase un ateo como Carl Sagan porque precisamente hoy muchos ateos y escépticos esgrimen justo lo contrario, lo que evidencia una cortedad de miras tan brutal que asusta.

«¿Dónde está Dios? Pruébame su existencia» -te dicen-. «Si no has podido demostrarla entonces es porque no existe, porque no es más que un ser imaginario en la mente de los ignorantes». Cosas así las oigo a menudo. Y te lo dicen como si a Dios se le pudiese encerrar en un laboratorio o ponerlo debajo de un microscopio. O como si pudieses obligar a Dios a mostrarse incluso si Él no quiere. Lamentable. Los ateos defienden una idea descabellada: si no está demostrado entonces no existe, que es como decir que la ausencia de pruebas sí es prueba de ausencia.

Veamos qué pasaría si aplicáramos este razonamiento ateo a otras áreas de la vida. La materia oscura se descubrió en el siglo XX. ¿Quiere decir eso que no  existía en el XIX? ¿No existía la gravedad antes de que el físico Isaac Newton la descubriera? ¿O la ciudad de Troya antes de que el arqueólogo Henry Schliemann hallara sus restos? ¿Había una América antes del año 1492? Pero es más… si nada de esto se hubiera descubierto todavía ¿significaría eso que ni la materia oscura ni Troya ni la gravedad ni el continente americano existen a día de hoy?

Hay gente que cree imposible la vida extraterrestre inteligente porque al fin y al cabo ¿dónde están las pruebas? ¿Dónde el platillo volante? ¿Has tocado alguna vez a un alien? La ausencia de pruebas prueba la ausencia. Yo tengo una mente más abierta y considero un atrevimiento negar esta opción de forma tajante… sobre todo si tenemos en cuenta que el 98% del Universo está inexplorado y que ni siquiera hemos logrado salir del Sistema Solar. Quizás sí haya una civilización alienígena pero se encuentra demasiado lejos y por eso no la hemos contactado aún.

Que no tengamos pruebas empíricas de algo no significa necesariamente que ese algo no exista. Puede significar simplemente que no se ha comprobado… todavía. Y que por tanto hay que seguir investigando. ¿O es que acaso nos creemos tan inteligentes como para pensar que ya está  todo descubierto y que lo que no se haya descubierto hasta la fecha no se descubrirá nunca? La ausencia de pruebas no es prueba de ausencia, en palabras del propio Carl Sagan, quien por cierto era ateo. Que tú no puedas ver a Dios con un telescopio no significa que Él no te vea a ti.

¿Pero cómo creer en un Ser que se esconde? La grandeza de la creación revela la existencia de un Creador, por lo que absolutamente nadie tiene excusa para negarlo.  «Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que Él creó, de modo que nadie tiene excusa. A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos, y se les oscureció su insensato corazón» (Romanos 1:20-21).

Que el Universo se haya autocreado sería todavía más increíble que si La Mona Lisa se hubiera pintado ella sola y a sí misma. Cuando ves la grandeza del macroverso, con sus galaxias, espirales y nebulosas, o la del microverso, con los átomos o los genes, te das cuenta de que el más diminuto ser unicelular es mil veces más complejo que el más potente ordenador. La prueba es que puedes construir una computadora pero no darle vida a una célula. La creación es exageradamente compleja y ordenada. Nadie tiene excusa para decir que no hay Dios.

Lo más curioso es que los ateos aceptan cosas no comprobadas y luego nos acusan de irracionales a los creyentes si hacemos lo mismo. Muchos ateos aceptan la Teoría de Supercuerdas, los Universos paralelos, que la velocidad de la luz es constante entre unos puntos A y B o que la vida en la Tierra comenzó en el mar con una célula que apareció casi por arte de magia. Nada de esto ha sido demostrado nunca. No existe ni una sola prueba de tales cosas, sin embargo no pocos ateos las aceptan sin dudar y tan sólo exigen pruebas de la existencia del Señor.

 

FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.

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