Arapahoe: los comerciantes de las praderas.

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Los arapahoe son una nación amerindia históricamente asentada en un principio en el actual estado de Minessota y con posterioridad en el este de las Grandes Praderas de Norteamérica, concretamente en las zonas de Colorado y Wyoming. A día de hoy unos 5000 nativos de esta etnia residen en los Estados Unidos de América.

Su nombre significa “comerciantes” -trataban con pieles de animales- o “gente con muchos tatuajes” según las versiones. Ellos se llamaban a sí mismos “inva in” que significa “nuestro pueblo”.  Establecieron una alianza permanente con los cheyenne, pero a diferencia de éstos,  resultaron ser amistosos con el hombre blanco.

Lucharon junto con los cheyennes contra otras tribus rivales (dakotas, kiowas y comanches,  shoshones, utes y pawnes). Después se aliaron con los cheyennes y los sioux en las guerras contra los blancos hasta su derrota en 1.867 y posterior exilio a Oklahoma. La Masacre de Sand Creek (1.864) es de aciago recuerdo para ellos.

Tenían una vida nómada; emigraban a menudo, siempre tras los bisontes, y vivían en tipis. Podían desmontar un poblado entero en sólo una hora. Su arte y rituales religiosos, como la danza del sol, eran de los más avanzados de las Grandes Llanuras. Tenían mucha fe en los espíritus de la naturaleza e incluso tenían profetas.

Todavía hoy conservan sus raíces: muchos viven en reservas -una en Wyoming y otra en Oklahoma- y algunos hablan el idioma arapahoe. Le dan mucha importancia a la vida familiar y es muy frecuente ver a los padres jugando con los niños y compartiendo tiempo de calidad con ellos. También cazan y pescan juntos.

Pero como ocurre con las demás tribus amerindias, este pueblo aborigen se ha occidentalizado mucho en los últimos tiempos. La mayoría habla inglés y profesa el cristianismo y en cuanto a la economía la principal fuente de ingresos es los casinos. Es el difícil equilibrio entre la tradición secular y el moderno estilo de vida americano.

Navajo: una cultura al alza.

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Los navajo se llaman a sí mismos “dineh” ( “el pueblo”). Navajo procede de “navahuu”, que significa “campo de trabajo en cruce seco”. Es una de las tribus amerindias más populosas de Estados Unidos, con 300.000 almas ubicadas en el suroeste de ese país, en especial en Nuevo México donde suman el 10% del censo estatal.

Es un pueblo emparentado con el apache, del cual desciende. Procedente de Canadá, reside en el árido desierto norteamericano desde el siglo XV justo en medio de “cuatro montañas mágicas”. En su religión debes contentar a los espíritus de la naturaleza con determinados rituales o si no pueden ocurrir cosas malas.

En 1863 los americanos les arrebataron sus tierras. El coronel Christopher Carson debía conducir a los navajo a una reserva en Nuevo México, por lo que envió mensajeros para avisarles de que se fueran o los expulsarían.  La mayoría nunca llegó a recibir el mensaje y Carson quemó sus campos y poblados y mató a 1000.

En 1864 8000 dinehs fueron obligados a recorrer a pie “la Larga Marcha” , un éxodo más de 500 km hasta Fort Summer, donde serían confinados junto con sus enemigos los mescalero. Fueron maltratados, esclavizados y más del 10% de cautivos murió por el camino. En Fort Summer morían de hambre, epidemias y frío.

Pero las cosas han cambiado. Hoy la Nación Navajo se extiende por 60.000 km2 repartidos entre Arizona, Utah, Colorado y Nuevo México. Al contrario que con otros nativos, su reserva ha crecido gracias a la compra de tierras a particulares. Disponen de Constitución, autogobierno, sistema educativo, judicial y policial propios.

Conservan su identidad toda vez  que han sabido integrarse. Son ganaderos y su lengua, cultura, pintura, artesanía y casas de piedra y adobe se han revalorizado mucho. Durante la Segunda Guerra Mundial ayudaron a Estados Unidos a ganar transmitiendo por radio en su idioma mensajes imposibles de entender para el  eje.

Apaches: la fiereza hecha pueblo.

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Apache es un término con el que denominamos a un conjunto de naciones indígenas de Norteamérica. Apache significa “enemigo”, calificativo que los españoles pusieron a estos nativos americanos, quienes prefieren llamarse a sí mismos  “Ndee” que quiere decir “la gente”. Aún hablan lenguas de la familia na-dené.

Proceden del actual Canadá y tras una migración de 500 años se asentaron en el suroeste de los actuales Estados Unidos. Al principio eran familias matriarcales organizadas en bandas sin identidad definida. Luego surgieron tribus (los lipan, mescalero, chiricahua, navajo, jicarilla, los apaches occidentales y los de las llanuras).

Los apaches eran nómadas y fueron los primeros nativos americanos en montar a caballo. Las mujeres buscaban madera, alimento y agua y los hombres invadían y cazaban. Practicaban la poligamia y los matrimonios eran fácilmente rompibles. Creían en los dioses y espíritus de la naturaleza, en rituales, chamanes y en la magia.

Hacia 1600 controlaban una vasta región en la frontera mexicano-useña. Tenían fama de hombres fieros y entablaron un sinfín de guerras contra españoles,  mexicanos, estadounidenses y en ocasiones contra otros pueblos nativos e incluso entre las mismas tribus apaches. Hacia 1700 toda su región era un gran campo de batalla.

Ya en el siglo XIX no pudieron aguantar más y sucumbieron ante Washington. La última banda en caer fue la liderada por Gerónimo, quien fue capturado en 1885. A día de hoy quedan apenas unos 50.000 apaches, principalmente en Arizona, confinados en reservas indias. Viven del turismo y de criar ganado y ovejas.

Las Guerras Apaches (1861-1886) acabaron con la victoria de los ejércitos de Estados Unidos y México y supusieron el fin de los últimos amerindios libres. Pero aún hoy sorprende cómo unos pocos cientos de nativos fueron capaces de poner en jaque a los ejércitos de dos naciones, tal era su coraje, su agresividad y su fiereza.

Sápmi: los aborígenes del norte europeo.

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Los saami son el pueblo aborigen del norte europeo. Se trata de 70.000 nativos distribuidos a lo largo y ancho de Laponia o Sápmi, una región de 380.000 km2 repartida entre Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Su presencia es anterior a la llegada de los escandinavos, fineses y rusos. Son los pieles rojas de Europa del norte.

Las primeras referencias escritas de la nación saami se remontan al Imperio Romano. Las sagas islandesas del siglo XVIII los describen como un pueblo peligroso y entregado a la brujería.  Esto se debía a la religión animista y las prácticas chamánicas de los saami, aunque hoy en día la mayoría de ellos es luterana.

En principio eran cazadores y recolectores pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos. La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación, por lo que cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños a la zona asignada. Así, la comunidad tiende a unirse en pro del bien común.

A causa de su escaso número, su falta de unidad, su dispersión territorial y su carácter pacífico, fueron por siglos oprimidos por daneses, suecos, noruegos, fineses y rusos, quienes expoliaron sus riquezas y los sometieron a tremendas cargas fiscales. Los suecos incluso los esterilizaban para intentar acabar con su raza.

Los saami están cada vez más integrados, lo que provoca un desarraigo cultural; ellos están divididos entre los que defienden un nacionalismo a ultranza y volver a sus raíces y los que proponen abandonar por completo su cultura ancestral para diluirse dentro de Occidente. Otros argumentan que en el punto medio está la virtud.

Viven junto al Océano Glacial Ártico, en una región de nieves perpetuas y donde la noche es más oscura. Existen varias lenguas saami, y que van desde los 300 hablantes la que menos a dos decenas de miles la que más. Estos nativos europeos rechazan para sí el popular nombre de “lapones”,  que equivale a andrajosos y sucios.

 

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