¿Sabías que la Real Señera tenía su propia guardia custodia de ballesteros?

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En la época foral, el custodio de la Real Señera era el Mestre Racional, quien se la encargaba al Justicia para las ceremonias civiles y al jefe del Centenar de la Ploma en las expediciones militares. Y es que la bandera tenía su propia guardia personal, el Centenar de la Ploma; una milicia de cien ballesteros que la custodiaba cuando salía de la ciudad de Valéncia, o en caso de guerra. Según parece, fue instituida por el rey Jaime I el Conquistador en 1261. Decimos según parece porque casi toda la documentación de 1238 a 1308 fue destruida en un pavoroso incendio de la Casa de la Ciudad en 1586, lo que nos deja una laguna documental de casi 70 años.

El 3 de junio de 1365 el rey Pere II el Ceremoniós la confirmó como milicia permanente bajo el nombre de Centenar del Gloriós Sant Jordi (Centenar del Glorioso San Jorge), pero pronto fue conocida como el Centenar de la Ploma, por la ploma o pluma que lucían los ballesteros en el birrete. Tal prerrogativa fue una recompensa por los servicios prestados en la Guerra de los dos Pedros (1356-1365) contra Castilla. Su función principal era escoltar y proteger la Señera de Valéncia que en ese momento no era aún la Señera Coronada (lo fue en 1377), sino el señal del rey. Años más tarde, la guardia se amplió a tres cuerpos: cien ballesteros, cien arcabuceros y cien jinetes. Desapareció en 1707 con el Decreto de Nueva Planta.

En 1982, en el monasterio mercedario de Nuestra Sra. del Puig de Valéncia, nace el “Insigne Capitul de l’Almoina de Sant Jordi de Cavallers del Centenar de la Ploma” (Insigne Capítulo de la Limosna de Caballeros del Centenar de la Pluma) formado por miembros de la sociedad civil que buscan honrar la Real Señera, defender a integridad territorial, histórica, cultural, lingüística y artística del Reino de Valéncia, organizar y promover toda clase de actos que contribuyan al conocimiento de la historia, de las lenguas, de los símbolos y del rico patrimonio cultural del reino valenciano y por último, rendir homenaje a sus hijos más ilustres.

Fuentes:

Bisquert, Federic. Historia del Centenar de la Ploma. Centenar de la Ploma. http://www.elcentenardelaploma.com/2014/01/historia-del-centenar-de-la-ploma.html

Díez Arnal, J. Casa de la Ciudad (antiguo Ayuntamiento) hoy desaparecida. Blog de J. Díez Arnal. http://www.jdiezarnal.com/valencialacasadelaciudad.html

-Díez Arnal, J. El Centenar de la Ploma. Blog de J. Díez Arnal. http://www.jdiezarnal.com/valenciaelcentenardelaploma.html

-El Centenar de la Ploma en l’actualitat. Centenar de la Ploma. http://www.elcentenardelaploma.com/2016/01/es-hui-el-centenar-de-la-ploma-una.html

Ferrer Olmos, Vicent. La primera milicia nacional valenciana: “el Centenar de la Ploma”. Institut d’Estudis Valencians.

https://drive.google.com/file/d/0B_7_eLq_wo9VNmRiZmFmODMtMDM4OC00MDQxLWFkY2MtYjE1NWQwMmNmZDUw/view

-V.V.A.A. El Centenar de la Ploma. L’Enciclopèdia. https://www.lenciclopedia.org/Centenar_de_la_Ploma

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¿Sabías que la Real Señera es la única bandera del mundo con rango de realeza?

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La Real Señera valenciana es la única bandera del mundo con el rango de «Real». De hecho, se le rinden honores militares con 21 salvas de cañonazos, como a cualquier monarca. Por este motivo, la bandera valenciana tampoco se inclina nunca. Cuando es bajada desde el balcón del Ayuntamiento de Valencia cada 9 de Octubre -Día Nacional de los valencianos-, baja con solemnidad y de manera totalmente vertical. Esto se debe a que el rey de Valencia Pere II el Cerimoniós (Balaguer, 1319 – Barcelona, 1387) le concedió en 1377, entre otras prerrogativas, la consideración de Real, es decir, que le dio a la bandera el mismo estatus de un rey.

Por tanto, de la misma forma que un rey no inclina la cabeza para saludar a otro rey, tampoco lo hace la Real Señera. Así y todo, aquellos reyes que son católicos sí inclinan la cabeza para saludar a Dios (por ejemplo, al saludar el sagrario), por tanto la Real Señera en caso de encontrarse delante de Dios tendría que inclinarse de la misma forma que lo haría cualquier rey católico -tal era el caso de Pere II, o el del actual Felipe VI, quien además de ser rey de España también es legalmente el rey de Valencia-. Así pues los valencianos debemos sentirnos muy orgullosos de que nuestra bandera sea la única del planeta con el rango de realeza.

Y por si todo esto fuera poco, en la franja azul de nuestra gloriosa bandera se aprecia una corona, la cual nos recuerda a los valencianos que fuimos, somos y seremos un gran reino. Tal prerrogativa, junto con las anteriores, fue instituida en 1377 por Pere II en reconocimiento a la resistencia opuesta por Valencia a Pedro el Cruel de Castilla durante la Guerra de los dos Pedros (1356-1365). Él le concedió al Reino de Valencia el derecho a usar sobre sus armas la corona real. Así, tras los colores de la Real Señera hay una gran historia de realeza, valentía y lealtad que no puede sino llenarnos de orgullo patrio a todos los valencianos de bien.

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¿Sabías que Cataluña se enriqueció en el siglo XIX a costa de empobrecer a Valencia?

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España tuvo una industrialización tardía. Entre 1840 y 1930 aproximadamente. Durante este tiempo el Estado Español desarrolló la industria (fundamentalmente textil) en Cataluña y Vizcaya. Como se tratataba de una industria ineficiente y poco competitiva, el Gobierno instauró fuertes aranceles y medidas proteccionistas para que los productos extranjeros resultaran demasiado caros y así vizcaínos y catalanes contaran con un mercado español cautivo. En el libro España contra Cataluña. Historia de un fraude de Jesús Lainz (2014), se recoge que en el año 1837 el célebre escritor francés Stendhal escribió: «Es digno de  mención que en Barcelona se predica la más pura de las virtudes, el beneficio de todos, y al mismo tiempo se quiere disfrutar de privilegios: divertida contradicción. Estos señores quieren leyes justas, con la excepción de la ley de aduanas, que debe estar hecha a su antojo. Los catalanes exigen que cada español que usa telas de algodón pague cuatro francos al año porque en el mundo hay una Cataluña. Es preciso que el español de Granada, Málaga o La Coruña no compre, por     ejemplo, los tejidos de algodón ingleses, que son excelentes y cuestan un franco la vara, y se sirva de los tejidos catalanes, muy inferiores y que cuestan tres francos la vara».

El periodista, político y escritor valenciano Vicent Blasco Ibáñez, presidente de Unión Republicana e izquierdista hasta la médula, escribió: «Valencia, que ha sido la Cenicienta del Mediterráneo, en cuyo puerto impera la más honda miseria, por culpa de Barcelona, que lo absorbe todo, que es el verdugo de Levante, que quiere convertir toda España en huevo para tragarse hasta la cascara, que envía a nuestra ciudad sus productos libremente, sin que sufran ningún impuesto a su entrada, y en cambio la pasa, la naranja y la legumbres valencianas pagan un enorme tributo municipal al entrar en Barcelona; Valencia, cuya agricultura muere por imposición del industrialismo catalán, porque catalanes y vizcainos han conseguido la confección de unos infames aranceles que nos tapian los mercados internacionales para la exportación de nuestra fruta, sometiéndonos a una pérdida anual de mas de cien millones de pesetas, que se traduce en hambre y congojas en el campo y languidez en la vida comercial de la ciudad». Es un fragmento de su artículo La lepra catalanista, publicado en El Pueblo. Diario Republicano de Valencia, 13-6-1907. ¿Será Blasco Ibáñez, como todos los que criticamos el catalanismo, otro fascista anticientífico de la extrema derecha?

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Jordania: la verdadera Palestina.

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Esta tierra fue colonizada por árabes en el siglo VII. Después vendrían cruzados, mamelucos, otomanos y británicos. En 1920 Reino Unido creó el Mandato Británico de Palestina, del cual segregó a Transjordania en 1922. En 1946 Transjordania se independizó por primera vez en su historia y en 1950 mutó su nombre.

En su corta historia al país le ha dado tiempo a perder varias guerras contra Israel, firmar la paz (1994), federarse con Irak durante seis meses (1958), dominar Cisjordania (1949), renunciar a ella en favor de Palestina (1988) y sobre todo a practicar la hospitalidad acogiendo a miles de refugiados palestinos, iraquíes y sirios.

Jordania debe su nombre al río Jordán. La economía se funda en el turismo, como el que genera el Mar Muerto y la ciudad de Petra, hogar de los antiguos nabateos. Es un país desértico con muy poca agua y escasos recursos mas también un oasis y estabilidad en medio del hervidero de conflictos que es Oriente Próximo.

Los jordanos son árabes y practican el islam suní. Esta nación es una monarquía donde el rey goza de grandes poderes. La familia real es beduina de la dinastía hachemita. La élite beduina -una minoría social- también controla el ejército. Debido a su vecindad, el reino es muy sensible a la eterna lucha entre Palestina e Israel.

Jordania es el auténtico estado palestino. Antes de llamarse Jordania, se llamaba Transjordania y antes de eso Palestina. No hay ninguna diferencia étnica entre un palestino y un jordano. Incluso las banderas de ambos países son una fotocopia. Jordania es Palestina y Palestina es Jordania. Son dos nombres para una misma cosa.

El Reino de Jordania podría ser la solución para el conflicto de Oriente Próximo: un estado para los palestinos. Es una patria bastante grande como para acoger en su seno a todo el pueblo palestino que, dicho sea de paso, es el mismo que el jordano. Los palestinos podrían retornar a su verdadero hogar y los judíos vivir en paz.

¿Sabías que el músico valenciano Martín i Soler fue más famoso que Mozart?

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Agradecimientos a Pere Aguilar (Valencia).

Wolfgang Amadeus Mozart posiblemente sea el mejor músico de todos los tiempos. Sin embargo, en su misma época vivió un músico valenciano que lo eclipsó. Se trata de Vicent Martín i Soler (Valencia 1754 – San Petersburgo 1806), conocido como el Mozart valenciano, un compositor de reconocido prestigio internacional. Trabajó en Nápoles, Turín, Venecia, Parma, Viena, San Petersburgo o Londres y entre sus obras destacan grandes éxitos como Una cosa rara, Ossia Bellezza ed onestà, L’arbore di Diana, Il burbero di buon cuore, El desgraciado héroe Kosmetovich,  La capricciosa corretta, entre otros.

Su música fue muy apreciada por sus contemporáneos; compuso más de treinta óperas y una veintena de ballets para teatros del mayor rango. Sus obras fueron interpretadas por los mayores cantantes del momento, y sus ballets merecieron los mejores coreógrafos. Tuvo a su disposición a los mejores libretistas de su tiempo y fue el músico predilecto de la mayor parte de los monarcas de su tiempo como Carlos IV de España, José II del Sacro Imperio Romano Germánico o Catalina II de Rusia. Fue para ella precisamente que Martín i Soler compuso el Himno de Rusia, zarista por supuesto como mandaban los cánones de su tiempo.

Su ópera Una cosa rara (el texto es del libretista Lorenzo da Ponte) se repuso 55 veces en pocos años y fue su mayor éxito. Mozart envidiaba a Vicent, hasta el punto de que plagió una melodía del final del primer acto de Una cosa rara y la usó en el segundo acto de su Don Giovanni, en la escena del banquete. Como dato histórico, en 1787 hubieron 37 funciones de óperas de Giovanni Paisiello, 21 de Martín, 5 de Antonio Salieri y ninguna de Mozart. Dos años después el valenciano subió al primer puesto con 42 representaciones, seguido de 28 de Salieri y 11 de Mozart-. Cuando Martín i Soler murió, era mucho más famoso que Mozart.

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Votamos por ladrones y luego nos quejamos de que nos roban.

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Sales a la calle y sólo encuentras amargura en las caras de la gente. Te encuentras con algún conocido y le preguntas qué tal le va y te dice que bien… mientras te mira con unos ojos que delatan una tristeza infinita. Ya es algo cotidiano ver colas de gente a la puerta del Cáritas, a la espera de que le den un par de bolsas de comida. A todas horas te encuentras con personas que van escarbando por los contenedores de la basura a ver si hay algo de suerte y el supermercado de la esquina ha tirado allí algunos alimentos caducados con los que poder llenar la panza. Somos los subcampeones del continente en malnutrición infantil, hasta el punto de que las becas del comedor escolar son la única oportunidad de tomar un plato de caliente una vez al día para muchos niños. Dicho así, parece que estuviera pintando un retrato de África pero no, todo esto está pasando en España.

Me encuentro con jóvenes universitarios que emigran a Londres a fregar letrinas porque aquí no hay futuro; padres de familia que llevan ya seis años en el paro y que han perdido toda esperanza de volver a tener un empleo algún día; jubilados a los que no se garantiza el futuro de sus menguantes pensiones. Cada vez más hombres tienen que ir a robar pimientos y melones a los campos porque a esto les ha empujado los recortes del Gobierno. Cada vez más mujeres normales se dedican a la prostitución porque no les queda ninguna otra salida. Y además los bancos -a los que los gobiernos del PPSOE han dado 200.000 millones de euros de dinero público que nunca devolverán- echan a las calles a familias enteras por no poder seguir pagando la hipoteca. Pero no les basta con quitarles la vivienda; los desahuciados deben seguir pagando al banco la diferencia que quede por saldar.

Veo a políticos robando a manos llenas, abriendo cuentas en paraísos fiscales porque casi con toda seguridad saldrán de rositas.  En el peor de los casos cuatro años al talego y luego a vivir la dolce vita con la pasta que nunca devolverán. Veo grandes multimillonarios tributando al 1% en las SICAV mientras que la clase media está abrumada de impuestos y mucha gente debe trabajar en negro porque de lo contrario las cuentas no le salen. Veo a las mafias eléctricas invocando el fraude del déficit taritario para subir el precio de la luz cuanto y cuando les dé la gana. Veo niños estudiando en barracones prefabricados que se inundan cuando llueve. Veo un sabotaje intencionado de la sanidad pública para privatizarla y venderla a precio de saldo al amiguete de turno. Veo como con cada nueva ley perdemos derechos civiles, laborales y sociales que nos costaron siglos de lucha ganar.

Yo quiero vivir en un país digno, con igualdad de derechos, obligaciones y oportunidades para todo el mundo, donde se garantice el estado del bienestar y se incentive la inversión privada. Yo no quiero vivir en un país en el que tener un empleo significa ser un esclavo y tener que estar eternamente agradecido a tu patrón. Yo quiero una nación industrial y avanzada, que invierta en I + D, y no que se conforme con servirle copas a los turistas británicos. Quiero una sociedad moderna, próspera, pacífica, culta e igualitaria, no una colonia de Alemania. Pero para ello, la gente debe asumir su culpabilidad. No podemos echar pestes de los políticos y luego olvidar que somos los ciudadanos quienes los elegimos. Elección tras elección, votamos por ladrones y luego nos quejamos de que nos roban. Tenemos lo que nos merecemos. Tenemos lo que hemos elegido. A disfrutar de lo votado.

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¿Sabías que la Capilla Sixtina del Paleolítico está en Gandia?

La Cova del Parpalló (o cueva del pájaro hirundo riparia, en castellano) se encuentra situada dentro del Paraje Natural Municipal Parpalló-Borrell, espacio natural protegido de 560 ha. en Gandia (La Safor). El paraje está reconocido como Espacio Natural Protegido, Bien de Interés Cultural y, desde 2008, está en proceso de revisión por la Unesco para ser declarada Patrimonio de la Humanidad. Está a 400 metros sobre el nivel de la mar en la vertiente sur del Mondúver, macizo montañoso del periodo cretáceo. La cueva toma su nombre de un ave que solía habitar muy cerca de la cueva: el parpalló o riparia.

En la Cova del Parpalló se halló la mayor colección de arte paleolítico de Europa. Tanto es así que se suele decir que la Capilla Sixtina del Paleolítico se encuentra en Gandia. Su patrimonio es brutal: miles de útiles en piedra de fuego (sílex), hueso y asta, millones de huesos residuo de la alimentación procedentes de los animales cazados, y sobre todo más de seis mil pequeñas plaquetas de piedra caliza pintadas y grabadas con representaciones simbólicas y dibujos de animales.  Se trata de la mayor colección de arte mueble prehistórico de Europa y uno de los mayores yacimientos arqueológicos del Viejo Mundo.

La Cova del Parpalló consta de veintinueve niveles documentados y estuvo habitada de forma permanente durante milenios. Los expertos sostienen que la Cova del Parpalló empezó a ser ocupada por humanos hace unos 23.000–21.000 años en el Paleolítico superior. De esta primera etapa, llamada Gravetiense, ya hay restos de herramientas líticas y plaquetas grabadas. La fase de ocupación más importante es el período denominado Solutrense, entre 15.000y 17.000 años. La siguiente etapa, hasta hace unos 11.000 años, conocida como Magdaleniense, la intromisión humana es similar a la anterior.

Joan Vilanova i Piera descubrió el yacimiento en 1872. Poco después publicó parte del material descubierto. En 1913 Henri Breuil prospectó la cueva y encontró piezas de sílex y la primera plaqueta grabada. En 1914 solicitó excavar la cueva pero el estallido de la Primera Guerra Mundial lo hizo imposible. De 1929 a 1931 Lluís Pericot excavó la cueva con el patrocinio de la Diputació de Valéncia. Él recogió y estudió todo el material prehistórico.  Finalmente, el equipo de arqueólogos de Josep Aparicio halló en 2001 en una de las paredes de la cueva el grabado de un caballo con una antigüedad de 18.000 años.

Hoy la entrada de la cueva es una gran grieta de 15 metros de alto por 4 de ancho.  La mayoría de plaquetas se custodia en museos, como el Museo de Prehistoria de Valéncia o en el Museo Arqueológico de Gandia. También podemos ver algunas reproducciones en el Centro de Interpretación Parpalló-Borrell. Otras siguen en la cueva y algunos cientos aún bajo los escombros. Desde 1980 la Diputació de Valéncia se encarga de recuperar este valioso material y desde 2014 el Ayuntamiento de Gandia permite visitas guiadas por un arqueólogo por medio de una pasarela flotante que permite un acceso fácil y seguro.

 

Fuentes consultadas:

-La Cueva del Parpalló. Medinatural Gandia.

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¿Sabías que el catalanismo es un movimiento imperialista y racista ya desde sus más tempranos inicios?

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El catalanismo es un nacionalismo expansionista, imperialista y racista desde su nacimiento a finales del XIX. Para muestra, un botón. El ideólogo catalán Enric Prat de la Riba en un artículo titulado Greater Catalonia (publicado en La Senyera, 12-1-1907) dijo: «Después de siglos de abatimiento e inconsciencia, sabemos que lo que ser catalanes significa. En un primer momento, este despertar fue provincianismo, fue regionalismo, porque provincia y región es el principado de Cataluña, como región es Mallorca, como región es Valencia. Hoy es ya una intuición de ser suprarregional, ya es nacionalismo, ya es afirmación de la personalidad catalana, ya no acaba en las fronteras de nuestra vieja provincia, sino que va más allá, hasta tocar  las palmeras de Murcia y, atravesando el mar, florece en los cielos de Mallorca. No tenemos  aún un nombre común (…) Mientras tanto, hagamos como los ingleses con su Greater Britannia, flor de imperio a punto de abrirse: hablemos de la Cataluña grande, que no es sólo el Principado, ni Mallorca, ni el Rosellón, ni Valencia, sino Valencia y Mallorca y el Principado y el Rosellón, todos a la vez. Todos somos unos, todos somos catalanes».

Este mismo ideólogo, Prat de la Riba, había escrito en 1906 una de las obras más referenciadas del catalanismo, La nacionalitat catalana, en la cual defendía que la aspiración de un nacionalismo político es conseguir un estado propio. Ahora bien ¿a qué tipo de nacionalismo hacía referencia Prat de la Riba? ¿A uno pacífico y democrático como el de India o a uno invasivo y agresor como el de Reino Unido? Dejemos que sea el propio autor el que nos lo aclare: «El imperialismo es el modo triunfal de un nacionalismo: del nacionalismo de un gran pueblo. (…) Dominar por la fuerza de la cultura servida y sostenida por la fuerza material, es el imperialismo moderno, el imperialismo integral, el de las grandes razas fuertes de ahora (…) El imperialismo [es] un aspecto del nacionalismo, un momento de la acción nacionalista: el momento que sigue al de plenitud de vida interior, cuando la fuerza interna de la nacionalidad, acumulada, irradia, sale de la madre, anega y fecunda las llanuras de su entorno». El catalanismo ha sido imperialista desde sus inicios; anhela una Gran Cataluña, un Imperio Catalán, camuflado bajo el eufemístico nombre de países catalanes.

Otro gran ideólogo del catalanismo es Antoni Rovira i Virgili, quien en su libro El nacionalismo catalán (1917) explicita la unidad lingüística para lograr la unidad política de los territorios deseados. «Cuando el dominio geográfico de un idioma nacional está netamente delimitado, coincide, en efecto, con el territorio de esta nacionalidad. (…) Unidos por el común origen, por la común historia y por el común lenguaje, los catalanes, los valencianos, los mallorquines y los roselloneses son un mismo pueblo, una nación única. (…). Y hoy, en Cataluña, ya no se dice mucho valencianos y mallorquines, sino catalanes de Valencia y catalanes de Mallorca. (…) Las Islas Baleares son la Cataluña insular, como el Principado y el Reino de Valencia son la Cataluña peninsular, como el departamento francés de los Pirineos es la Cataluña ultrapirenaica. [El catalanismo] es completa y fundamentalmente pancatalanista. (…) La raíz más profunda del pancatalanismo es indudablemente la comunidad del idioma. Porque el idioma es el lazo vivo que une a todos los catalanes de la amplia Cataluña nacional (…). Por la comunidad del idioma se llegará a la futura unidad política».

Ésta es la clave del proyecto catalanista: la lengua. De ahí el empecinamiento de los catalanistas en catalanizar las lenguas aragonesa, balear y valenciana y atribuir a estos idiomas una supuesta catalanidad que realmente no tienen. Este es el Caballo de Troya con el que el imperialismo catalán pretende colonizar las tierras vecinas. Con la excusa de la lengua se llega a afirmar que la paella es «gastronomía catalana» o la Lonja de Valencia «gótico catalán», aunque poco tengan que ver estas cosas con el idioma. Son numerosos los intelectuales del catalanismo que han defendido la existencia de la «raza catalana» como Valentí Almirall, Francesc Pi i Margall, Bartomeu Robert, Pompeu Gener, Josep Torras i Bages, J.Narcís Roca, Miquel dels Sants Oliver, Joan Maragall, Jaume Bofill, Doménec Martí, Josep A. Vandellós, Josep Puig i Cadafalch, Pere Martir Rossell, Carles Pi o Alexandre Cortada entre otros muchos. Los famosos países catalanes no es más que otra forma de referirse a la Gran Cataluña, cuyo nacionalismo odioso, imperialista y racista recuerda mucho a la Gran Serbia de Slobodan Milosevic y la Gran Alemania de Adolf Hitler.

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Carelia: la Cachemira europea.

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Carelia es un área geográfica repartida entre Finlandia (regiones de Carelia del Norte y Carelia del Sur) y Rusia (República de Carelia (donde se encuentra, con mucha diferencia, la mayor parte de esta patria) y Oblast de Leningrado). Es una de las tierras más disputadas de todo el mundo. Algo así como la Cachemira europea.

Su historia es un continuo mover de fronteras. Suecia y la República de Nóvgorod lucharon por Carelia y por Ingria en el siglo XIII. El Tratado de Nöteborg en 1323 dividió Carelia entre las dos potencias. En el Tratado de Stolbovo de 1617 Suecia se hizo con la mayor parte de la Carelia rusa y miles de carelianos emigraron a Rusia.

El Tratado de Nystad de 1721 entre Rusia y Suecia concedió la mayor parte de Carelia a Rusia. En la Guerra de los Sombreros (1741-1743) los rusos se hicieron con casi toda Carelia. Tras la Guerra de Finlandia (1808-1809), Rusia le arrebató a Suecia Finlandia y luego incorporó la Carelia a Finlandia, que era territorio ruso.

En 1917 Finlandia se independizó de Rusia y la frontera se confirmó mediante el Tratado de Tartu de 1920. Tras el final de la Guerra Civil Rusa (1917-1923) y el establecimiento de la Unión Soviética en 1922, la Carelia oriental se convirtió en la República Autónoma Carelia en 1923 dentro de Rusia, que era parte de la Unión Soviética.

Tras la Guerra de Invierno (1939-1940), la Unión Soviética se anexionó casi toda la Carelia finesa. 400.000 huyeron. Finlandia recuperó la Carelia rusa por tres años (1941-1944) en la Guerra de Continuación. Al acabar la Segunda Guerra Mundial en 1945, casi toda Carelia era soviética. Desde 1991 es de la Federación Rusa.

Políticamente hablando los carelianos son rusos y culturalmente fineses. De hecho, el idioma careliano es similar al finés. Además de los dos citados, hablan también ruso y sueco. Moscú y Helsinki se lo disputan pero al pueblo careliano le haría feliz reunificar sus tierras y gozar de un estado independiente donde vivir en paz.

¿Sabías que los Castells de Cataluña provienen de la Moixaranga valenciana?

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Los Castells (castillos) de Cataluña son esas famosas torres humanas de varios pisos de altura donde una serie de varones está de pie y soporta encima de sus hombros los pies de los compañeros del piso superior. Los componentes de cada piso se agarran por los hombros. Estos castells hoy en día se han convertido en todo un símbolo identitario de la nacionalidad catalana y en una especie de concurso donde unos municipios compiten contra otros para lograr estructuras cada vez más altas y espectaculares. Mucha gente piensa que la costumbre de formar torres humanas es de origen catalán pero en realidad este popular tesoro etnográfico tiene una raíz clamorosamente valenciana, como vamos a explicar ahora.

Su origen hay que rastrearlo en la Moixaranga o Muixeranga de Algemesí (La Ribera), una danza interpretada en la procesión de la Virgen de la Salud los días 7 y 8 de septiembre. Al son de una melodía melancólica, la Moixaranga ofrece tres posibilidades: el Ball (el baile), la Torre y la Figura. El Ball es una danza compuesta por dos filas de bailarines, unos se levantan y otros se agachan alternativamente. La Torre consiste en formar torres humanas similares a los castells. Y por último las Figuras o Danzas Plásticas son torres humanas en forma de motivos marianos. Hay gran variedad de torres y figuras y además de en Algemesí la fiesta se realiza en menor medida en otras localidades del Reino de Valencia.

Los siglos XVII y XVIII fueron duros. El historiador Antoni Atienza explica (Lletraferit nº61, marzo de 2003) que fue una época en que los valencianos, necesitados de ingresos, se lanzaron a recorrer las Españas para vender y ofrecer cosas. Los de Crevillent vendían alfombras, los de Chiva, Chest o Benissa se hicieron arrieros, la gente de Xixona vendía turrón y la de L’Horta agua de cebada, horchata o naranjas. También había gente que recorría los pueblos de Castilla, Aragón o los Condados Catalanes bailando en las procesiones  ganándose un dinero en las fiestas. Posteriormente al paso de los valencianos, algunas de estas costumbres se fueron consolidando en los pueblos aragoneses, castellanos y catalanes.

En Cataluña, sobre todo en la ciudad de Valls, se consolidó la costumbre de hacer torres humanas, perdiéndose el baile propiamente dicho. A estas construcciones se le daba el nombre inequívoco de Ball dels Valencians (Baile de los Valencianos), aunque actualmente está más extendido el de Castells. De entre todas las cuadrillas de castellers, continúa destacando la de los Xiquets de Valls (Niños de Valls), cuyo nombre -el valenciano chiquets y no el catalán nois-, recuerda cómo hace algunos siglos los valencianos llevaron esa danza a su tierra. La Unesco declaró la Festa de la Mare de Deu de la Salut (Fiesta de la Virgen de la Salud) de Algemesí Patrimonio Inmaterial de la Humanidad el año 2011.

Por otro lado, cabe citar que La Moixaranga de Algemesí tiene una hermana gemela, La Mojiganga de Titaguas (Los Serranos), también hija directa de El Ball dels Valencians. Se trata de unas torres humanas que se hacen en Titaguas en honor a la Virgen de la Salud. Pero sólo se hacen dos veces, frente a la iglesia y el Ayuntamiento del pueblo, y cada siete años (La Moixaranga es anual). La Mojiganga es más modesta, con torres más pequeñas, pero con un folklore más rico. Presenta diez cuadros distintos; la mitad de ellos de carácter religioso (El Altar Mayor, El Altar Movible, Las Andas, La Eme y El Pilón) y la otra mitad profano (Los Oficios, El Batán, La Rueda de Molino, El Baile del Garrote y Las Muecas).

Los mozos que forman estas construcciones humanas visten el traje regional valenciano de zaragüelles. Antiguamente subían al ritmo del tamboril y la dulzaina, pero por falta de instrumentistas, se sustituyeron por la caja y el clarinete. En 2010 se levantó una prohibición medieval y se aceptó que las mujeres formen torres humanas, junto con los varones.  La Mojiganga tiene un carácter austero y se vive en castellano, como toca en un pequeño pueblo del interior de la serranía como es Titaguas. La Moixaranga, en cambio, es más barroca, y se vive en valenciano, como corresponde al ser mediterráneo. Pero ambas son hijas directas de El Ball dels Valencians y una muestra del rico folklore de nuestra tierra.

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