09 Sep 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Alemania, balear, Baleares, catalán, Cataluña, España, Islas Baleares, Jaime I, Mallorca, pancatalanismo, Ramon Llull, Reino de Mallorca

El Reino de Mallorca -hoy conocido como Islas Baleares- fue fundado por Carlo Magno en 799. Mallorca, bajo el reinado de Mohamed ben Ganya Ibn Ishaq conquistó el norte de África y dominó desde Orán hasta Tuzer, en Túnez, y se fundaron grandes escuelas de juristas. El rey Jaime I de Aragón la libertó en 1229.
Durante la época cristiana Mallorca vivió una época de esplendor: en 1300 el rey Jaime II hizo el primer plan de concentración poblacional de Europa; el rey Sancho I creó, para los hombres de la mar, el primer sistema de seguridad social del mundo, y en 1374 Mallorca se presentó ante las murallas de Barcelona para asaltarla.
Fue un país de comerciantes y poetas, donde florecía la cultura. El escritor Ramon Llull maravilló al mundo y la comunidad judía impulsó la Escuela Mallorquina de Cartografía, que fue la más famosa hasta su disolución en la Edad Moderna y que dio al mundo grandes cartógrafos, cosmógrafos y hombres de ciencia.
Tras la Guerra de Sucesión (1701-1715), Mallorca perdió su independencia para convertirse en una triste región española. Hoy son los criados de los catalanes y alemanes. El idioma balear se encuentra prohibido y es sustituido por el catalán. El español, el catalán, el inglés y hasta el alemán gozan de un mejor trato que el balear.
Es una potencia turística de primer orden, pese a lo cual sus suculentas riquezas se marchan a Madrid. Es la autonomía española más exprimida fiscalmente pero en cambio recibe tan pocas inversiones del Estado que sus habitantes a menudo deben desplazarse a la Península en busca de servicios de los que carecen en las islas.
La escritora Hella Schlumberger comparó a Baleares con una mujer violada. El etnocidio que sufre en silencio el pueblo balear clama al cielo. Pero los baleares tienen un carácter sumiso, manso, aborregado y no reaccionan frente a los ultrajes. El antaño glorioso reino es hoy una triple colonia de Madrid, Barcelona y Berlín.
07 Sep 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:aragón, Baleares, Castilla, Cataluña, Corona de Aragón, España, historia, Jaime I, Mallorca, nacionalismo, pancatalanismo, Reino de Aragón, Reyes Católicos, Valencia

El Reino de Aragón nació en 1035 por la unión de los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en la figura del rey Ramiro I. Durante la Edad Media fue potencia en el Mediterráneo y en el siglo XIII el rey Jaime I libertó naciones del yugo del islam. Aragón forjó estados soberanos que tenían en el rey su nexo de unión.
Así, el rey de Aragón, también lo era de Valencia, Mallorca, Sicilia, Córcega, Cerdeña y Nápoles, señor de Montpellier, conde de Barcelona, Berga, Besalú, Cerdaña, Conflent, Ampurias, Gerona, Manresa, Osona, Pallars, Ribagorza, Rosellón y Urgel y duque de Atenas y Neopatria, entre otros. Unidad en la diversidad.
En el siglo XV Fernando II de Aragón se casó con Isabel de Castilla, lo que supuso la unión de coronas (no de territorios). Desde entonces la hegemonía castellana fue a más hasta que, en virtud de los Decretos de Nueva Planta, Aragón desapareció como país independiente para integrarse en el Reino de España en 1707.
Hoy es una región empobrecida y marginada por el Estado. El 50% de su población vive en la ciudad de Zaragoza, ya que fuera casi no hay empleo. Tiene dos lenguas propias, el altoaragonés y el aragonés oriental (este último en peligro de anexión por el catalán). El catalanismo se quiere apropiar de su legendaria historia.
Aragón ha sido generoso con el mundo, tanto como colectivo como por su rico acerbo de individualidades. Escritores como María Moliner, pintores como Francisco de Goya, cineastas como Luis Buñuel, científicos como Miguel Servet o Santiago Ramón y Cajal o patriotas como Agustina de Aragón son prueba.
Aragón siente una obsesión identitaria con el río Ebro hasta el punto de negarse a compartir sus excedentes con nadie. Los aragoneses son un pueblo valiente, bravo, muy suyo. Han salido perjudicados al juntarse con castellanos y catalanes pero siguen atesorando casta, coraje y pundonor suficientes para reeditar viejas glorias.
31 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de América
Etiquetas:América, Estado Libre Asociado, Estados Unidos, independencia, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Reino Unido

Puerto Rico es famoso por su singular estatus político: el de Estado Libre Asociado (a los Estados Unidos). En 1952 firmó un tratado de libre asociación que acababa con su situación colonial y que le daba rango de una nación libre, con lo que pasaba a tener una relación con Estados Unidos en un plano de igualdad, de tú a tú.
Su fórmula ha sido imitada: Estados Federados de Micronesia (desde 1986), Islas Marshall (1986), Islas Marianas del Norte (1986) y Palau (1994) están en libre asociación con Estados Unidos. Islas Cook (desde 1965) y Niue (1974) con Nueva Zelanda. Quebec, Euskadi o Tokelau se han planteado seriamente adoptar el modelo.
Aunque el primer estado asociado contemporáneo fue Filipinas (de 1935 a 1946), sólo se trató de un periodo de transición entre el colonialismo y la independencia. Lo mismo pasó con Antigua, Dominica, Granada, San Cristóbal-Nieves-Anguila, Santa Lucía, y San Vicente y las Granadinas respecto de Reino Unido entre 1967 y 1983.
No parece que sea el caso de Puerto Rico, que ya ha hecho las bodas de oro con América. No se sabe si se trata de amor eterno o de un simple matrimonio de interés pero sea como sea, da buenos frutos a los boricuas: están mucho mejor que los países de su entorno y viajan como ciudadanos americanos a los Estados Unidos.
Los opositores al sistema aducen que Puerto Rico es una colonia yanqui pero la realidad es que puede independizarse cuando lo desee. En 1967, 1993 y 1998 se realizaron plebiscitos y el pueblo votó abrumadoramente en favor del estatus. Los independentistas -básicamente marxistas que ven en Cuba su ideal- son minoría residual.
Lo relacionado con la moneda, la defensa y la política y comercio exteriores depende de Washington. En todo lo demás, los puertorriqueños se autogobiernan. San Juan apoya esta semiindependencia habida cuenta del desastre que es Latinoamérica. Fuera de los Estados Unidos, tiene mucho que perder y poco que ganar.
30 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas del mundo
Etiquetas:Biblia, Cristianismo, Cristo, Dios, iglesia evangélica, Jesús, Jesucristo, Lutero, Nación Cristiana, protestantismo, Pueblo de Dios, religión

La bandera cristiana fue diseñada por Charles Overton en Nueva York el domingo 26 de septiembre de 1897. La cruz roja significa la fe cristiana, el amor de Dios al hombre y la promesa de vida eterna. El azul, la fidelidad de Jesucristo hasta la muerte. El color blanco representa la pureza, inocencia y paz.
La flámula nació por casualidad. Un gran predicador debía acudir a la Escuela Dominical de la capilla Brighton de Coney Island pero al final no se presentó. Como había mucha gente esperando, a Overton, para entretener al personal, se le ocurrió confeccionar una bandera, inspirándose en el simbolismo de la de Estados Unidos.
Este emblema es herencia de aquel 31 de octubre de 1517, en el que el sacerdote Martín Lutero clavó en la entrada de la Iglesia del Palacio de Wittenberg las 95 tesis en que criticaba a la Iglesia Católica por apartarse de la Biblia. Lutero pedía retornar al cristianismo primitivo, lo que desató la Reforma Protestante por toda Europa.
Confiar en la Santa Biblia como la infalible Palabra de Dios, en la salvación como acto de gracia del Señor a través del arrepentimiento de los pecados y de la fe en Cristo Jesús como nuestro salvador personal, tener a Cristo -y sólo a Cristo- como cabeza de la iglesia y vivir para glorificar a Dios son los cinco pilares de esta nación.
La nación cristiana es libre, independiente y universal. No tiene ataduras terrenales. En ella hay millones de almas que viven en la Tierra de pasada, como peregrinos en tierra extraña, sabedores de que su Reino no es de este mundo. Es un pueblo pecador que suplica el perdón y la misericordia de Cristo Jesús, que es Dios.
Cristo y sólo Cristo es el rey de este pueblo. Una nación sin límites que acepta a toda la gente del mundo que crea en Él, sin importar sexo, raza, nacionalidad, condición económica o social. No puede ser restringido por ningún estado o denominación, es único, universal como el aire que respiramos: es el pueblo de Dios.
29 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:cruzadas, historia, Iglesia Católica, Malta, nacionalismo, Orden de Malta, Vaticano

La Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como Orden de Malta, es un estado soberano sin territorio. Nació en Jerusalén hacia 1048 y aparece en el Libro Guinnes de los records como el país más pequeño del mundo. De hecho, es la única nación sin tierra.
Es una organización que realiza obras de caridad pero que recibe trato de estado. Hace siglos también hacía la guerra (ahora ya no). Durante las cruzadas luchó contra los musulmanes para liberar Tierra Santa y llegó a ejercer su soberanía en tierras como Rodas, Malta, Trípoli, Isla de Tortuga, y San Martín y San Bartolomé.
Con el tiempo perdió su carácter bélico y su territorio, pero conservó su condición soberana. La naturaleza de la Orden de Malta está expuesta en su Constitución, en donde se estipula que es religiosa-laica, soberana, militar, caballeresca, de tradición nobiliaria, sujeta al derecho internacional y aprobada por la Santa Sede.
La Orden de Malta, que conserva las prerrogativas de un ente independiente y soberano, tiene su propio ordenamiento jurídico, expide pasaportes, emite sellos, acuña moneda y da personalidad jurídica autónoma a sus organismos públicos. Sus miembros gozan de visado diplomático, es decir, tienen inmunidad diplomática.
Tras la conquista napoleónica de Malta, en 1834 la Orden se estableció su sede central en Roma. Allí la Orden tiene dos sedes que gozan de extraterritorialidad, mantiene relaciones diplomáticas con más de 100 estados y posee el estatuto de Observador Permanente ante muchas organizaciones relevantes como Naciones Unidas.
Los 13.000 caballeros y damas que pertenecen a la Orden son católicos llamados a la vitud y caridad cristianas. Sólo se entra por invitación al interesado, que debe justificar su linaje aristocrático. Se trata de nobles, empresarios, políticos y hombres de estado acaudalados que financian las acciones humanitarias de la orden.
28 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Cerdeña, historia, Italia, monarquía, nacionalismo, Reino, Tavolara

Tavolara es una pequeña isla de 6 km2 junto a Cerdeña poblada por 50 personas. Durante el siglo XIX y XX fue el reino más pequeño del mundo. Aunque nunca fue anexionada formalmente por Italia, ahora es de facto parte de ese estado. Se trata de una nación ocupada donde el pueblo reclama la independencia de su país.
La historia de Tavolara es la historia de su familia real. En 1836 el rey Carlos Alberto de Cerdeña la reconoció como reino con Giuseppe Bertoleoni como monarca. Cuando éste murió, su hijo se convirtió en el rey Paolo I. Tavolara nunca perteneció al Reino de Cerdeña ni tampoco participó en la unificación italiana.
El rey Paolo logró que Italia reconociera a Tavolara. El Gobierno italiano pagó 12.000 liras de la época para construir un faro en la isla, que empezó a operar en 1868. La reina Victoria de Inglaterra también reconoció la soberanía de Tavolara y el rey Victor Manuel III de Italia firmó en 1903 un tratado de amistad con la nación.
Tras la muerte de Paolo en 1886, algunos periódicos publicaron que, de acuerdo a los deseos del difunto jefe de estado, el país había pasado a convertirse en una república, pero estos datos se basaban en rumores y resultaron ser erróneos. El tercer monarca fue Carlo I, que al morir en 1928 fue sucedido por su hijo, Paolo II.
Paolo II tuvo que viajar al extranjero y dejó a su tía Mariangela, hermana de Carlo I, en la regencia. Ella murió en 1934 y dejó el reino a Italia. Su sobrino Paolo II reclamó el reino sin éxito hasta su muerte 1962. Roma aprovechó este momento para instalar una base de la OTAN; lo que acabó de facto con la soberanía de la isla.
Tras la muerte de Paolo II, otra tía suya, Maria Molinas Bertoleoni, tuvo éxito y a la edad de 100, en 1969, fue coronada como la reina más vieja de Europa. El actual monarca, Tonino, es el dueño de Da Tonino, el único restaurante de la isla. Es la lucha incansable de una familia real que reivindica su corona y su nación.
27 Ago 2011
de J.Ferrer
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Etiquetas:Francia, Giorgio Carbone, historia, Italia, Mussolini, nacionalismo, Seborga

El Principado de Seborga es una micronación de poco más de 300 habitantes en la provincia italiana de Imperia, en la frontera con Francia. Se autoproclama principado independiente y de hecho cuenta con constitución, bandera, himno, sellos y moneda propios así como con sedes diplomáticas y consulares en el extranjero.
Basándose en documentos históricos, en 1960 el jefe de una cooperativa agrícola local llamado Giorgio Carbone creó la idea de una Seborga independiente de Italia. En 1963 fue elegido jefe de estado y posteriormente llamado príncipe Giorgio I de Seborga. Pero el Estado Italiano no reconoce la legimitimidad del país.
El antiguo Principado de Seborga se menciona por vez primera en 951, cuando los nobles de la zona lo donaron a una orden benedictina. En 1079, los monjes se convirtieron en príncipes. El último miembro de la orden vendió el principado a la Casa de Saboya en el siglo XVII pero la compra no se registró documentalmente nunca.
En el Congreso de Viena de 1815, que reordenó el mapa europeo tras la caída del emperador francés Napoleón Bonaparte, Seborga no fue incluída en la lista de territorios restituidos al Piamonte. Tampoco aparece en documento alguno en el conjunto de naciones que se unieron para constituir el Estado Italiano en el año 1861.
Ni siquiera el dictador Benito Mussolini consideraba a Seborga parte integrante de Italia y prueba de ello es que durante la Segunda Guerra Mundial las tropas nazis hicieron una conquista simbólica de la localidad. Pero en 1948, de repente, pasaron a formar parte de Italia, pese a que nunca los anexionó de una forma oficial.
Seborga es estado soberano desde 954, principado desde 1079, tiene moneda propia desde 1630 y la casa de la moneda funciona desde 1666. Y nunca fue italiano, así que le avala la historia para reclamar su independencia. Que Roma no la reconozca sólo puede comprenderse desde la intolerancia de un estado opresor.
26 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas enterradas
Etiquetas:América, esclavitud, Estados Confederados, Estados Confederados de América, Estados Unidos, Guerra Civil Americana, Guerra de Secesión, historia

Todo gran héroe tiene su villano y toda gran nación su antagonista. Si los Estados Unidos son por excelencia la nación de las libertades, los Estados Confederados de América representaban lo opuesto: la esclavitud, la explotación del hombre por el hombre y la negación de que todas las personas somos iguales ante los ojos de Dios.
En el siglo XIX el norte americano era industrial y el sur cultivaba algodón y tabaco que luego exportaba a Europa. Los estados del norte propusieron abolir la esclavitud (lo que mermaba la mano de obra sureña) y fijaron fuertes aranceles para defenderse de los productos europeos, lo cual perjudicó las exportaciones del sur.
Siete estados del sur, viendo agraviados sus intereses, proclamaron los Estados Confederados en 1861. Eran Carolina del Sur, Missisipi, Florida, Alabama, Georgia, Luisiana y Texas. Cuando el presidente Abraham Lincoln llamó al ejército otros cuatro se separaron: Virginia, Arkansas, Tenessee y Carolina del Norte.
Estalló la Guerra Civil y la Confederación partía en inferioridad: 9.100.000 habitantes (3.500.000 esclavos) y un ejército de 1.064.000 soldados versus 22.100.000 de almas (400.000 esclavos) y 2.100.000 militares de la Unión. El 70% del ferrocarril, 90% de manufacturas y 97% de producción de armas eran del norte.
La Confederación tuvo cuatro años de vida: los de la Guerra Civil Americana (1861-1865) y su único presidente fue Jefferson Davis. Fue una nación extensa (2.000.000 de km2) pero pecó de excesivo localismo pues cada estado quería autogobernarse. Acabado el conflicto, los estados rebeldes fue anexionados por la Unión.
Tanto tiempo después de aquello, hoy todavía es frecuente encontrar nostálgicos con banderas confederadas en el sur de Estados Unidos. Si la Confederación hubiese ganado, hoy sería una de las principales potencias del globo y su victoria un éxito de la autodeterminación al tiempo que una obscena afrenta para la libertad.
25 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Gran Bretaña, historia, micronación, nacionalismo, Reino Unido, Sealand, Segunda Guerra Mundial

El Principado de Sealand es un estado de facto no reconocido por nación alguna que proclama como su territorio a Roughs Tower, una vieja plataforma marina usada como fuerte naval construida por la Marina Británica en 1942 y localizada en el Mar del Norte, así como aguas territoriales en un radio de doce millas náuticas.
Durante la Segunda Guerra Mundial los marinos británicos usaron la base contra Alemania pero en 1956 la torre fue abandonada. Desde 1967, Sealand está ocupado por la familia y socios de Paddy Roy Bates, autoproclamado príncipe. La población de la torre rara vez excede de cinco personas y el área habitable es 550 m².
En 1975 Roy de Sealand proclamó la Constitución del Principado. Con el tiempo se desarrollaron la bandera patria, el himno, los sellos, una web oficial, moneda nacional -los dólares de Sealand- y hasta pasaportes. En su día la mafia de Europa del Este utilizó pasaportes falsificados de Sealand para cometer sus crímenes.
En su corta pero pintoresca historia ha habido de todo: una guerra contra un buque británico que quería asaltar la torre y que acabó ¡en victoria de Sealand!, un golpe de estado, la reconquista del país con prisioneros de guerra incluidos, un gobierno en el exilio y hasta varios incidentes judiciales y diplomáticos de alto nivel.
Precisamente tales incidentes han sido esgrimidos por Roy Bates para alegar una soberanía de facto. Pese a la falta de reconocimiento de su soberanía y legitimidad, Sealand es un controvertido caso de estudio de la manera en la que los principios de Derecho Internacional se pueden aplicar a un territorio en disputa.
Posiblemente Sealand acabe en nada, pero podría llegar a sentar un precedente. ¿Qué ocurriría si una empresa privada construyera en aguas internacionales una isla artificial para millonarios que atrajera grandes fortunas por ser paraíso fiscal? ¿Sería reconocida como estado soberano? La utopía de Sealand puede llegar a ser real.
24 Ago 2011
de J.Ferrer
en Banderas, Banderas de Europa
Etiquetas:Argentina, Crimea, hebreo, historia, Holocausto, Israel, Judaísmo, judíos, Oblast Autónomo Hebreo, Palestina, rusia, sionismo, Sudáfrica, Ucrania, Unión Soviética, URSS, yidis

El pueblo judío siempre fue una minoría incómoda en todas partes. Así que ¿qué hacer con ellos? El dictador Adolf Hitler planeó asentarlos en Madagascar. Algunos judíos estudiaron crear una patria en Argentina o en las inmediaciones de Sudáfrica pero el padre del sionismo, Thedor Herzl, apostó por hacerlo en Palestina.
Antes, en 1918, se creó en la Unión Soviética el Distrito Autónomo Hebreo. Moscú quería dotar a cada minoría de un territorio con autonomía cultural dentro de un marco comunista. Y de paso neutralizaba dos amenazas: el judaísmo, que iba contra el ateísmo oficial, y el sionismo, que chocaba con el internacionalismo de la URSS.
La idea era crear una nueva Sión soviética, donde una cultura hebrea proletaria podría crecer. El idioma oficial sería el yidis y unas nuevas arte y literatura socialistas reemplazarían la religión como máxima expresión de cultura. En 1934 el Distrito se convirtió en república autónoma dentro de Rusia: nacía el Oblast Hebreo.
El Oblast estaba situado en el extremo oriental de Rusia: la idea era poblar con nuevos asentamientos la frágil frontera con China y a la vez mantener alejados a los judíos de los centros de poder. Antes, el dictador Stalin estudió la posibilidad de asentarlos en Ucrania o Crimea pero se encontró con un fuerte rechazo en la zona.
La URSS fomentó la emigración a la zona y la cultura yidis. Era una tierra desértica de clima inhóspito pero muchos colonos iniciaron una nueva vida allí. Pero pronto se desataron persecuciones soviéticas contra los judíos; entre eso, el Holocausto nazi y la fundación de Israel en 1948 los judíos comenzaron a irse de allí.
El Oblast Autónomo Hebreo aún existe, la lengua yidis sigue siendo oficial y se enseña en las escuelas, pese a que ya sólo el 1% de la población local es judía (en sus buenos tiempos, llegaron a superar el 30%). A modo de anécdota, quedará para la historia que este curioso experimento fue el precursor del actual Estado de Israel.
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