Sealand: el primer país artificial.

El Principado de Sealand es un estado de facto no reconocido por nación alguna que proclama como su territorio a Roughs Tower, una vieja plataforma marina usada como fuerte naval construida por la Marina Británica en 1942 y localizada en el Mar del Norte, así como aguas territoriales en un radio de doce millas náuticas.

Durante la Segunda Guerra Mundial los marinos británicos usaron la base contra Alemania pero en 1956 la torre fue abandonada. Desde 1967, Sealand está ocupado por la familia y socios de Paddy Roy Bates, autoproclamado príncipe.  La población de la torre rara vez excede de cinco personas y el área habitable es 550 m².

En 1975 Roy de Sealand proclamó la Constitución del Principado. Con el tiempo se desarrollaron la bandera patria, el himno, los sellos, una web oficial, moneda nacional -los dólares de Sealand- y hasta pasaportes. En su día la mafia de Europa del Este utilizó pasaportes falsificados de Sealand para cometer sus crímenes.

En su corta pero pintoresca historia ha habido de todo: una guerra contra un buque británico que quería asaltar la torre y que acabó ¡en victoria de Sealand!, un golpe de estado, la reconquista del país con prisioneros de guerra incluidos, un gobierno en el exilio y hasta varios incidentes judiciales y diplomáticos de alto nivel.

Precisamente tales incidentes han sido esgrimidos por Roy Bates para alegar una soberanía de facto. Pese a la falta de reconocimiento de su soberanía y legitimidad, Sealand es un controvertido caso de estudio de la manera en la que los principios de Derecho Internacional se pueden aplicar a un territorio en disputa.

Posiblemente Sealand acabe en nada, pero podría llegar a sentar un precedente. ¿Qué ocurriría si una empresa privada construyera en aguas internacionales una isla artificial para millonarios que atrajera grandes fortunas por ser paraíso fiscal? ¿Sería reconocida como estado soberano? La utopía de Sealand puede llegar a ser real.

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