Uno de los barbarismos más extendidos en la lengua valenciana es la palabra vacances, un galicismo introducido al catalán por el químico Pompeu Fabra. El término correcto es vacacions (vacaciones, en castellano) que, en contra de lo que pueda parecer, no es un castellanismo. El vocablo vacacions proviene del latín vacatio, vacationis. Es de hecho la misma raíz latina que oratio, orationis, de la que deriva la palabra oracions (oraciones, en español). Si a partir de oratio, orationis decimos oracions (y no orances) entonces por la misma regla de tres de vacatio, vacationis debemos decir vacacions (y no vacances).
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La voluptuosa Arancha Bonete (Quart de Poblet, L’Horta, 1977) es la única valenciana coronada como Miss Playboy TV Latin America & Iberia. Fue en 2004. Aquel año ganó este concurso con unas medidas de 97-65-97 y 1,77 metros de altura.
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El alero lituano Mindaugas Timinskas fue el auténtico abanderado del Pamesa Valencia en su paso por el club che (2005-2008). A su indudable calidad técnica, se le sumaba el hecho de que fuera uno de los mejores defensores de la ACB. Estaba considerado por muchos especialistas como el mejor sexto hombre de Europa.
Timinskas también dirigió la selección nacional de su país tras el ciclo de Arvydas Sabonis y Arturas Karnisovas y hasta la llegada de Sarunas Jasikevicius. Durante esta etapa de transición, la prensa deportiva mundial hablaba de «la Lituania de Timinskas».
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Agradecimientos a Ignassi Gallego (Sóller) y Josep Esteve Rico (Elche).
La transición española trajo con ella un mapa autonómico absurdo y repleto de contradicciones, con el nacimiento de territorios que jamás habían existido hasta la fecha (como Madrid o La Rioja) y la ausencia de otros que habían sido fundamentales (como León); con la consideración de nacionalidad histórica a pueblos que a lo largo de la historia jamás fueron nación política (Andalucía, Euskadi o Cataluña) y la consideración de región a seculares naciones políticas (Castilla, Aragón, Navarra, Valencia, Mallorca…), la fusión de pueblos étnicamente distintos en una sola autonomía (León con Castilla, Cataluña con Arán…), etcétera. El mapa autonómico es un completo dislate, ajeno a criterios históricos y culturales, es por ello que, sin ánimo de polemizar, presento una humilde propuesta de reordenamiento del mapa autonómico del Reino de España.
1) Que Salamanca, Zamora y León conformen una autonomía para el histórico Reino de León. 2) Que Castilla -sin el Reino de León-, Castilla-La Mancha, Madrid y La Rioja se fusionen en una sola autonomía: Castilla. 3) Que la Val d’Aran, un pueblo étnica, cultural y lingüísticamente distinto del catalán, disponga de una comunidad autónoma propia al margen de Cataluña. 4) Que Ceuta y Melilla se proclamen comunidades autónomas -en lugar de ciudades autónomas- para estar a la par con el resto de regiones y ser tenidas más en cuenta desde la Península. 5) Que las nacionalidades y regiones recuperen las denominaciones oficiales que mejor correspondan a su historia (Reino de Castilla, Reino de Aragón, Reino de Valencia, Reino de Mallorca, Reino de Navarra…) 6) La supresión de las provincias. 7) La transformación de España en un estado federal.
Tengo un conocido que está casado y frecuenta los prostíbulos con asiduidad. Dice que no es feliz en su matrimonio y en lugar de tratar de arreglarlo busca la felicidad fuera de casa. Tengo un amigo que es gay. Salió del armario hace muchos años y mantiene prácticas homosexuales con otros hombres. Ambos tienen una cosa en común: son ateos. No quieren ni oír hablar de Dios, de la religión o de la iglesia ni tampoco tienen intención alguna de cambiar su estilo de vida.
Ellos prefieren ser ateos porque si creen que existe una autoridad espiritual a la que van a tener que rendir cuentas no tendrán más remedio que creer también que van a enfrentar un juicio final cuyo veredicto último será el infierno. O, en su defecto, arrepentirse de sus pecados, dejar de hacer lo que a ellos les gusta hacer para así lograr ir al cielo. Ambas opciones son incómodas, así que a priori la solución más rápida es negar que haya Creador y seguir haciendo lo que les da la gana.
El gran matemático francés Blaise Pascal afirmó: «Si Dios no existe, nada pierde uno por creer en Él. Mientras que si existe, lo perderá todo por no creer». Es mejor creer en Dios porque si estás en lo cierto, puedes alcanzar la dicha eterna, y estar equivocado no supone diferencia alguna. Por otro lado, si no crees en Dios y resulta que estás equivocado te condenarás para toda la eternidad, mientras que si estás en lo cierto no supone diferencia alguna. Es lo que se llama la apuesta de Pascal.
Algunos ateos sostienen que esta apuesta no es tan sencilla como parece. Si por ejemplo tienes algún vicio que realmente te encanta y debes abandonarlo por seguir a Jehová pues estás renunciando a hacer lo que te gusta. Eso por no hablar de tener que levantarse temprano los domingos para ir a la iglesia o cumplir con otras obligaciones. Si finalmente haces todo esto y resulta que el Señor no existe, habrás renunciado a vivir tu vida como a ti te gustaba para al final conseguir nada.
El sacerdote jesuita Jorge Loring explica: «La Iglesia impone una moral, pero no para reprimirte. Te quita libertad para lo malo, no para lo bueno. Es como las vías del tren. Las vías del tren ayudan al tren a avanzar, a llegar, te quitan libertad para despeñarte, porque si el tren se sale de la vía se despeña. La vía obliga al tren a ir por aquí y de este modo avanza y llega, porque si tienes libertad para despeñarte eso es un mal, no es un bien» -dice sobre la falta de libertad para pecar-.
Aun admitiendo que la apuesta de Pascal signifique renunciar a algo… ¿Qué es mejor? ¿Renunciar a una vida de fiestas y adulterios o a la salvación de tu alma? ¿Renunciar a las borracheras para acabar viviendo para siempre en el cielo o disfrutar de la discoteca tus años de vida para acabar ardiendo eternamente en el infierno? ¿Renunciar a la esclavitud del pecado o a la libertad que es Cristo? ¿Qué renuncia es mayor? Apostar contra el Todopoderoso no parece una muy buena jugada.
FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.
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«Ahora sabemos que los Universos que prohíben la vida son muchísimo más probables que los Universos que permiten la vida, como el nuestro. ¿Más probable en qué medida? Antes de darte una estimación déjame darte algunos números para que te hagas una idea sobre las probabilidades. El número de segundos en la historia del Universo es 10 a la potencia de 18 (esto es 10 seguido por 18 ceros). El número de partículas subatómicas en el universo entero es, según se dice, 10 a la potencia de 80. Con esos números en mente considera lo siguiente: «Donald Page, un eminente cosmólogo estadounidense, ha calculado la probabilidad de que el Universo exista como de una unidad (1) de entre 10 a la potencia de (10 a la potencia de 124). Un número tan inconcebible que llamarlo «astronómico» sería una afirmación muy conservadora» -afirma el teólogo y filósofo William Lane Craig-.
Siguiendo con el brillante apologista cristiano William Craig, paso a reproducir en los siguientes párrafos un fragmento de una magistral conferencia que impartió en Wisconsin, Estados Unidos, ya que sus palabras son mucho más inteligentes, esclarecedoras y atinadas que las mías y pienso que merecen ser citadas de forma textual. Hablando del Universo, de su complejidad y de las posibilidades de que finalmente acabara siendo como es y no otra forma muy distinta, dice William Craig:
«Durante los últimos 30 años los científicos han descubierto que la existencia de vida inteligente depende de un balance complejo y delicado de condiciones que se dan en el Big Bang. Ahora sabemos que los Universos que prohíben la vida son mucho más probables que los Universos que contienen vida, como el nuestro. ¿Cuánto más probable? Bueno, la respuesta es que la probabilidad de que el Universo contenga vida es tan infinitesimal como incomprensible e incalculable.
Por ejemplo [el físico] Stephen Hawking ha estimado que si la tasa de expansión del Universo un segundo después del Big Bang hubiera sido menor en una unidad en cien mil millones de millones, el Universo hubiera vuelto a colapsar en una bola de fuego. [El físico] P.C. Davies ha calculado que la probabilidad de que las condiciones iniciales fueran favorables para la formación de estrellas (sin las cuales los planetas no podrían existir) es 1 seguido por mil millardos de millardos de ceros (por lo menos). [Los profesores] Frank Tipler y John Barrow estiman que un cambio en la fuerza de gravedad o en la fuerza débil del orden de 1 en 10 a la potencia de 100 no hubiera permitido que nuestro Universo contenga vida.
Existen 50 constantes y cantidades semejantes en el Big Bang que deben estar afinadas en esta forma para que el Universo contenga vida. Y no es que cada constante por sí sola deba estar afinada. Las proporciones de una a la otra deben estar afinadas exquisitamente. De manera que la improbabilidad es multiplicada por la improbabilidad y la improbabilidad hasta que nuestra mente se ahoga en números incomprensibles. No existe una razón física por la cual estas constantes tienen esos valores. El una vez agnóstico Paul Davies comenta: «A través de mi trabajo científico he llegado a creer más y más fuertemente que el Universo ha sido ensamblado por un ingenio tan deslumbrante que no puedo aceptarlo como un simple hecho». Similarmente, [el astrofísico] Fred Hoyle dice: «Una interpretación de los hechos con sentido común sugiere que un SúperIntelecto ha jugado con la física». Robert Jastrow, jefe de Estudios Espaciales Goddard de la NASA , lo ha denominado «la evidencia más poderosa de la existencia de Dios que jamás haya salido de la ciencia».
La idea que el cristiano siempre ha sostenido, que existe un Diseñador del Cosmos parece tener mucho más sentido que la idea atea de que el Universo, cuando apareció de la nada sin ninguna causa, simplemente está afinado por accidente. Podemos sintetizar nuestro razonamiento de esta manera: Premisa uno: El afinamiento de las condiciones iniciales del Universo se debe a una ley, accidente o diseño. Dos, no se debe a una ley o accidente. Tres, Por lo tanto se debe a un diseño».
Cerramos comillas, fin de la intervención del doctor William Lane Craig. No hace falta añadir nada porque ya está dicho todo. Quisiera no obstante aportar otra cita, en este caso mucho más breve pero igual de valiosa, del que posiblemente sea el mejor científico vivo del planeta Tierra, el ex-ateo y devoto cristiano Francis Collins, director del Proyecto Genoma Humano. Veamos qué tiene que decir el mejor genetista del mundo sobre el campo que investiga él y su equipo. Explica Collins:
«El genoma humano consiste en todo el ADN de nuestra especie, el código hereditario de la vida. Este texto recién revelado tenía una longitud de tres mil millones de letras, y estaba escrito en un extraño y criptográfico código de cuatro letras. Tal es la sorprendente complejidad de la información contenida dentro de cada célula del cuerpo humano que la lectura de ese código a una velocidad de una letra por segundo llevaría treinta y un años, aun leyendo de día y de noche. Si se imprimieran todas esas letras a tamaño normal, en papel de carta normal, y se encuadernada todo, resultaría en una torre de la altura del monumento a Washington».
Podría añadir muchas más citas y cifras pero creo que ya es más que suficiente para el abrumado lector. Cuando nos preguntamos por qué existe todo en vez de nada, cuántas posibilidades había de que el Universo fuera como es y no de otra manera completamente distinta, cuántas posibilidades de que pudiera albergar vida o simplemente analizamos la naturaleza misma de la vida, encontramos una complejidad tan apabullante, tan aplastante, que supera los límites de la mente humana.
En el siglo XVIII, el reverendo Thomas Bayes planteó esta pregunta: «¿Realmente Dios existe?» Dado su interés en las matemáticas, intentó crear una fórmula para llegar a la probabilidad de que el Señor existiera sobre la base de la evidencia de que disponía en la Tierra. Más tarde, el astrónomo Pierre-Simon Laplace perfeccionó el trabajo de Bayes y le dio el nombre de Teorema de Bayes. Para Thomas Bayes, era más probable que el Todopoderoso existiera a que no lo hiciera.
De distinta opinión es el biólogo y escritor ateo Richard Dawkins, quien considera que es «casi seguro que Dios no existe». «Hay un 99% de probabilidades de que no exista» -matiza-. Pero, en mi humilde opinión, cuando te encuentras una complejidad de unas dimensiones tan monstruosas (la del Cosmos o la del ADN humano por no mencionar otras muchas) lo realmente improbable es que todo esto se ha desarollado a partir de la nada, sin ninguna causa y de forma azarosa.
La navaja de Ockham es un principio metodológico y filosófico promovido por el fraile William of Ockham según el cual en igualdad de condiciones la explicación más sencilla suele ser la correcta. Creador inteligente o casualidad casi imposible ¿cuál es más sencillo? O el Universo es obra del Todopoderoso o es producto de la carambola más gigantesca de todos los tiempos. Esto último en todo caso sería digno de llamarse milagro y por supuesto probaría la existencia de Dios.
FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.
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La Guerra de Sucesión (1701-1715) no sólo significó la confrontación entre la dinastía de los Borbones y la de los Austria por hacerse con el trono de las Españas. La derrota de los austracistas en la Batalla de Almansa el 25 de Abril de 1707 significó la pérdida de los Fueros y la desaparición del Reino de Valencia como nación libre y soberana y como estado independiente en Europa y el mundo. A partir de aquel momento se puede hablar con propiedad de que pasamos de ser nacionalmente valencianos a ser nacionalmente españoles. Por la fuerza salvaje de las armas.
Hasta entonces España no había existido como un estado unitario sino como un conjunto de varios estados soberanos con un solo Jefe de Estado, una comunidad de reinos independientes con un solo rey. Así, el Reino de Castilla, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia o el Reino de Mallorca, entre otros, eran cuatro naciones plenamente independientes aunque con un solo monarca, al igual que actualmente Canadá, Gran Bretaña, Australia o Nueva Zelanda, entre otros, son cuatro reinos soberanos con una sola reina: Isabel II de Inglaterra.
La victoria de Felipe V de Borbón significó la desaparición de los distintos reinos y la creación de un estado unitario y centralizado (el Reino de España), así como la hegemonía de la etnia castellana sobre las demás lenguas, culturas y pueblos del Estado. Tras 300 años de opresión castellana, la Constitución Española de 1978 y el Estado de las autonomías han pretendido reconocer, aunque tímidamente, la realidad pluricultural y plurilingüística de la sociedad y dotar de autogobierno a las distintas regiones y nacionalidades que componen el Estado Español.
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Apelar al Reino de Valencia no es referirse a una denominación más o menos romántica o nostálgica, sino a una realidad legal y política vigente. Juan Carlos I de Borbón no sólo ostenta el título de rey de España sino otros muchos, entre los cuales figura el de rey de Valencia.
El artículo 56.2 de la Constitución Española de 1978 afirma: «Su título es el de Rey de España y podrá utilizar los demás que correspondan a la Corona».
Así pues, la Carta Magna avala la existencia del título de rey de Valencia, tan legal y oficial como el de rey de España. Valencia continua siendo un reino, lo avala la Constitución, la Corona y la historia.
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Los títulos que ostenta el monarca son:
* Rey de España, de Castilla, de León, de Aragón, de las Dos Sicilias (referido al Nápoles y Sicilia), de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Menorca, de Jaén, de los Algarves, de Algeciras, de Gibraltar, de las Islas Canarias, de las Indias Orientales y Occidentales y de las Islas y Tierra Firme del Mar Océano;
* Archiduque de Austria;
* Duque de Borgoña, Brabante, Milán, Atenas y Neopatria;
* Conde de Habsburgo, Flandes, el Tirol, el Rosellón, y Barcelona;
* Señor de Vizcaya, y Molina;
Títulos secundarios o en desuso:
* Rey de Hungría, Dalmacia y Croacia
* Duque de Limburgo, Lotaringia, Luxemburgo, Güeldres, Estiria, Carniola, Carintia y Wurtemberg
* Landgrave de Alsacia
* Príncipe de Suabia
* Conde Palatino de Borgoña
* Conde de Artois, Hainaut, Namur, Gorizia, Ferrete y Kyburgo
* Marqués de Oristán y Gociano
* Margrave del Sacro Imperio Romano y Burgau
* Señor de Salins, Malinas, la Marca Eslovena, Pordenone y Trípoli.
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Algunos descreídos aseguran que el cristianismo no es el camino correcto y que el ateísmo es la respuesta. Pero en verdad, no sólo no ofrece mejores respuestas que el cristianismo a los grandes interrogantes de la vida sino que, de hecho, no es la respuesta para absolutamente nada. En palabras de José María Ciurana, escritor y doctor en Derecho: «El ateísmo, como solución negativa que es, deja sin resolver todos los problemas que tenemos planteados. Continuamos en la incertidumbre, en la duda y en la interrogación. Preguntémonos de nuevo poniéndonos en el lugar del ateo: ¿por qué existimos? No lo sabemos. ¿Qué significado tiene el mundo que nos rodea? También lo ignoramos. ¿Existe otra vida, además de la presente? Lógicamente el ateo tiene que inclinarse por la negativa. Pero en este caso, si todo se acaba con esta vida temporal ¿da igual que hagamos el bien o que hagamos el mal? ¿Es justo que reciba el mismo trato la persona honrada que el sinvergüenza más empedernido? El afán de vivir, de ser; el afán de felicidad, tan innata a la naturaleza humana ¿son sueños vanos y fantasías absurdas? Si el fin de todos los humanos es volver a la nada de donde hemos salido, a la total aniquilación del ser, hay que reconocer en el ateísmo una de las doctrinas más amargas y sombrías que la imaginación pueda haber pensado. ¿Vivir y morir de una forma análoga a como viven los seres irracionales? ¿Ésta es la perspectiva que se nos ofrece? ¿Ésta es la esperanza para el día de mañana?»
FUENTE: Por qué dejé de ser ateo de Josué Ferrer.
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Agradecimientos a Joan Ignaci Serrano de Vinalesa (Reino de Valencia).
La figura del Papa es una de las más importantes del mundo, por lo que conlleva como líder espiritual de la Iglesia Católica y como Jefe de Estado de la Ciudad del Vaticano. Históricamente los Papas han nacido en Roma o en la Península Itálica. De hecho, desde 1455 hasta 2005 ha habido 56 Papas. Tan sólo cuatro de ellos han sido no italianos y la mitad nació en el Reino de Valencia.
El primero de los valencianos fue Anfós de Borja (Xàtiva, La Costera,1378), quien fue Papa entre 1455 y 1458 bajo el nombre de Calixto III. El segundo -y último hasta la fecha- nació en Xàtiva en 1432; se trata de Rodrigo de Borja, más conocido como Alejandro VI, Papa entre 1492 y 1503. Ambos fueron líderes inmorales y corruptos -en un tiempo en que todos los Papas lo eran- pero también grandes mecenas de la cultura. En aquel tiempo se hablaba valenciano en la corte papal de los Estados Pontificios.
Los otros Papas no italianos han sido el holandés Adrian Boeyens, Adriano VI (1522-1523) y el polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II (1978-2005).
Con la llegada incluida de Juan Pablo II en los tiempos modernos, sólo hubo cuatro Papas nacidos fuera de la Península Itálica en 500 años (entre los siglos XV y el XX) y dos eran valencianos. Esto muestra la gran importancia del Reino de Valencia y de su papel en la historia.
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