Suazilandia: un reino en la Edad del Bronce.

600px-Flag_of_Swaziland.svg

El Reino de Suazilandia es un pequeño enclave sin salida al mar entre Sudáfrica y Mozambique. El nombre del país proviene de un rey del siglo XIX, Mswati II.  Fue un protectorado de Transvaal primero, y luego del Reino Unido hasta 1968 -año de su independencia- y gracias a ello es que hoy no forma parte de Sudáfrica.

La población se compone mayoritariamente de la etnia suazi, un pueblo cuya lengua es el suati, y que usa el inglés como segundo idioma (los dos son oficiales). Los suazi descienden de los bantúes que se instalaron en la región allá por los siglos XV y XVI. El zulú, el tsonga y el afrikaans, entre otros, también se hablan allí.

Teóricamente cristiana, la suazi es una sociedad dada a la adivinación, la hechicería y la poligamia. El país vive todavía -como la práctica totalidad del África Negra- en la Edad del Bronce. Hace poco aprobó una ley que prohíbe a las brujas volar sobre sus escobas a más de 150 metros de altura, bajo pena de fuerte multa.

El 75% de la población sobrevive con una agricultura de subsistencia, el 60% vive con menos de 1,25$ al día y la mayoría mora en chozas. Sólo el 50% tiene agua potable. Este reino tiene una de las tasas más bajas del mundo de esperanza de vida y una de las más altas de Sida. La educación no es obligatoria ni tampoco gratuita.

Esta pobreza contrasta con la opulencia del monarca, que vive instalado en todo tipo de lujos y placeres, harén incluido. Hay elecciones cada cinco años, pero en realidad son decorativas ya que el país vive en un régimen de monarquía absolutista donde el rey es el dictador supremo y el primer ministro un simple títere.

Para acabar con un tono positivo debemos destacar que se trata de una sociedad muy homogénea, lo que garantiza la ausencia de conflictos étnicos. Además, la cultura suazi tiene una rica variedad de músicas, canciones, danzas y artesanía. Y tiene mérito que un país tan pequeño no haya sido absorbido por sus dos grandes vecinos.

Lesotho: el reino débil del sur.

800px-Flag_of_Lesotho.svg

En los primeros años del siglo XIX el monarca Moshoeshoe I fundó el Reino de Basutolandia (hoy Lesotho). Tras unos enfrentamientos con los boers entre 1856 y 1868, pidió ayuda al Reino Unido, convirtiéndose en protectorado británico en 1868. Casi una centuria después -fue en el año 1966- se declaró estado soberano y libre.

Lesotho es un pequeño enclave rodeado por todas partes por Sudáfrica. Esto lo convierte en un país extremadamente dependiente y vulnerable respecto de su vecino. Hubo una época en la que pudo ser absorbido por Sudáfrica pero Lesotho jugó bien sus bazas y con el apoyo británico se mantuvo al margen del racismo boer.

Como nación independiente, las cosas no han ido bien. Gran inestabilidad política, golpes de estado y una historia monárquica de reyes destronados y vueltos a coronar digna de un culebrón. La mortalidad infantil supera el 8%, hay cinco médicos por cada 100.000 habitantes y una de las mayores tasas de Sida del mundo.

Una de las cosas buenas de Lesotho es su gran homogeneidad étnica. El 99% de la población es de etnia basotho, un pueblo bantú con su lengua propia, el sesotho, que es oficial junto con el inglés. Al vivir en un enclave montañoso los basotho casi no se han mezclado con otras tribus vecinas. El 90% de la población es de fe cristiana.

El centro de la vida es la aldea, compuesta por chozas redondas denominadas rondavels. Se sitúan en las elevaciones medias de las montañas, lejos de las zonas inundables y cerca de los campos de maíz, trigo y frijoles. Hay un jefe del poblado similar a un alcalde y una gran participación ciudadana en asuntos de la cosa pública.

Los basotho tienen una gran riqueza de costumbres donde destaca la literatura, el uso de la flauta y de otros instrumentos musicales, y su gran homogeneidad étnica los ha mantenido en paz, pero su fuerte identidad cultural no se traduce en una fuerte identidad nacional, al depender en exceso del poderoso vecino que la rodea.

¿Sabías que el Reino de Valencia perdió su independencia hace 300 años?

felip-v2

La Guerra de Sucesión (1701-1715) no sólo significó la confrontación entre la dinastía de los Borbones y la de los Austria por hacerse con el trono de las Españas. La derrota de los austracistas en la Batalla de Almansa el 25 de Abril de 1707 significó la pérdida de los Fueros y la desaparición del Reino de Valencia como nación libre y soberana y como estado independiente en Europa y el mundo. A partir de aquel momento se puede hablar con propiedad de que pasamos de ser nacionalmente valencianos a ser nacionalmente españoles. Por la fuerza salvaje de las armas.

Hasta entonces España no había existido como un estado unitario sino como un conjunto de varios estados soberanos con un solo Jefe de Estado, una comunidad de reinos independientes con un solo rey. Así, el Reino de Castilla, el Reino de Aragón, el Reino de Valencia o el Reino de Mallorca, entre otros, eran cuatro naciones plenamente independientes aunque con un solo monarca, al igual que actualmente Canadá, Gran Bretaña, Australia o Nueva Zelanda, entre otros, son cuatro reinos soberanos con una sola reina: Isabel II de Inglaterra.

La victoria de Felipe V de Borbón significó la desaparición de los distintos reinos y la creación de un estado unitario y centralizado (el Reino de España), así como la hegemonía de la etnia castellana sobre las demás lenguas, culturas y pueblos del Estado. Tras 300 años de opresión castellana, la Constitución Española de 1978 y el Estado de las autonomías han pretendido reconocer, aunque tímidamente, la realidad pluricultural y plurilingüística de la sociedad y dotar de autogobierno a las distintas regiones y nacionalidades que componen el Estado Español.

—————————————————————————

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro ANECDOTARIO HISTÓRICO Y CULTURAL VALENCIANO. ¡Haz clic en la portada!

Botsuana: un diamante en bruto.

800px-Botswana_flag

Enclavada en el sur de África se encuentra la República de Botsuana, un estado sin salida al mar del tamaño de la Península Ibérica con apenas dos millones de habitantes. El 70% de su territorio se encuentra cubierto por las arenas del desierto del Kalahari. El país debe su nombre a los batsuana, una etnia de origen bantú.

Los batsuana tienen un gran sentido de identidad nacional. Lograron evitar los peores trances del colonialismo y arrancaron la promesa a los británicos -junto a Lesotho y Suazilandia- de que no serían absorbidos por Suráfrica. Pese a todo invierten bastante dinero en defensa porque saben que un país armado es un país respetado.

El viejo protectorado de Bechuanalandia (actual Botsuana) era uno de los países más pobres del planeta cuando se independizó del Reino Unido en 1966, con unos 70 dólares de renta per cápita. Pero bajo sus cálidas dunas de arena se escondía la mayor mina de diamantes del orbe. La economía creció un 9% anual de 1966 a 1999.

Botsuana funciona razonablemente bien para el contexto africano. Al crecimiento económico se le ha sumado una política fiscal prudente, la inversión en educación y sanidad y la estabilidad política (es el único país del continente que no ha tenido golpes de estado). Pese a ello persiste una alta tasa de desigualdad, pobreza, paro y Sida.

Pero no es diamante todo lo que reluce. Muchos nativos san o bosquimanos sufren la presión del Estado, que trata de desalojarlos de sus tierras y hasta de privarlos de agua potable -pese a la ilegalidad de estas medidas, según los tribunales- para extraer las joyas de sus tierras y emplearlas para hacer safaris para los turistas ricos.

Los idiomas oficiales del estado son el inglés y setsuana y el 70% de la población profesa el cristianismo. Los bosuaneses tienen una gran confianza en su gobierno y país (cosa rara en el África postcolonial) y miran con optimismo hacia el futuro sabedores de que en el fondo son una de las mejores naciones del Continente Negro.

Tutsi: la aristocracia dominante.

mapa ruanda burundi

Los tutsi son uno de los pueblos más poderosos de los Grandes Lagos de África. Allí históricamente vivieron los pigmeos twa, hasta que en el siglo I se asentaron los hutus -un pueblo bantú- que dominaron a los twa. Y finalmente llegaron los invasores tutsi en el siglo XV, que acabaron sometiendo tanto a  unos como a otros.

Los tutsi viven en los actuales Ruanda y Burundi. Pese a no ser más del 15% de la población de esa zona, acapararon todo el poder por 500 años. A finales del siglo XX, con la llegada de la democracia, la mayoría hutu se hizo con el gobierno en Ruanda pero la élite tutsi lo conservó en Burundi. También los hay en Uganda y Congo.

Los twa son bajos, los hutus tienen una estatura media y los tutsi altos, aunque los matrimonios mixtos han reducido estas diferencias. A grandes rasgos no existen grandes distinciones étnicas o culturales entre hutus y tutsi, pero sí de clase. Los primeros son agricultores, siervos y pobres y los segundos ganaderos, poderosos y ricos.

Los hutu, los tutsi y los twa hablan los mismos idiomas (el Kinyarwanda y el Kirundi) pero los colonos alemanes y belgas exaltaron las diferencias culturales e inculcaron la idea de dos razas, hasta que en el documento de identidad figuraba a cuál pertenecían. Si poseías al menos diez cabezas de ganado, eras considerado tutsi.

Había leyes discriminatorias. Por ejemplo, si un tutsi asesinaba a un hutu, los del linaje del hutu podían matar al tutsi en venganza, pero si un hutu asesinaba a un tutsi, los del linaje del tutsi podían matar al hutu y a otro miembro de su familia. Si un tutsi y un hutu se casaban, el segundo ascendía automáticamente de clase social.

La despótica aristocracia tutsi siempre avasalló cruelmente a la mayoría hutu y los colonos europeos apoyaron esta abominable política de discriminación. El resentimiento acumulado es tal que hutus y tutsis trataron de exterminarse mutuamente a través de espantosas guerras y genocidios desde mediados del siglo XX.

Sápmi: los aborígenes del norte europeo.

Sami-flag

Los saami son el pueblo aborigen del norte europeo. Se trata de 70.000 nativos distribuidos a lo largo y ancho de Laponia o Sápmi, una región de 380.000 km2 repartida entre Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia. Su presencia es anterior a la llegada de los escandinavos, fineses y rusos. Son los pieles rojas de Europa del norte.

Las primeras referencias escritas de la nación saami se remontan al Imperio Romano. Las sagas islandesas del siglo XVIII los describen como un pueblo peligroso y entregado a la brujería.  Esto se debía a la religión animista y las prácticas chamánicas de los saami, aunque hoy en día la mayoría de ellos es luterana.

En principio eran cazadores y recolectores pero más tarde desarrollaron el pastoreo de renos. La cría de este animal requiere un alto grado de coordinación, por lo que cada familia pertenece a una especie de cooperativa que migra con sus rebaños a la zona asignada. Así, la comunidad tiende a unirse en pro del bien común.

A causa de su escaso número, su falta de unidad, su dispersión territorial y su carácter pacífico, fueron por siglos oprimidos por daneses, suecos, noruegos, fineses y rusos, quienes expoliaron sus riquezas y los sometieron a tremendas cargas fiscales. Los suecos incluso los esterilizaban para intentar acabar con su raza.

Los saami están cada vez más integrados, lo que provoca un desarraigo cultural; ellos están divididos entre los que defienden un nacionalismo a ultranza y volver a sus raíces y los que proponen abandonar por completo su cultura ancestral para diluirse dentro de Occidente. Otros argumentan que en el punto medio está la virtud.

Viven junto al Océano Glacial Ártico, en una región de nieves perpetuas y donde la noche es más oscura. Existen varias lenguas saami, y que van desde los 300 hablantes la que menos a dos decenas de miles la que más. Estos nativos europeos rechazan para sí el popular nombre de «lapones»,  que equivale a andrajosos y sucios.

 

Bosquimanos: en peligro de extinción.

Los san o bosquimanos son el pueblo indígena por excelencia del sur de África. Se trata de 100.000 personas repartidas entre Botsuana y Namibia principalmente, y en Angola, Sudáfrica, Zambia y Zimbabue en menor medida. Son nómadas que habitan en el desierto del Kalahari y que viven de recoger frutos y sobre todo de la caza.

Es un conjunto de etnias de religión animista que tiene en común las lenguas khoe, caracterizadas por hacer extraños chasquidos con la lengua. Podría tratarse de la raza más antigua del mundo, ya que algunos genetistas sostienen que los primeros humanos que colonizaron África y el resto del orbe descenderían de ellos.

Al ser nómadas todos dependen de todos y todos cuidan de sí. A veces sacrifican a los recién nacidos que no pueden sobrevivir a los duros desplazamientos. Los ancianos son muy respetados, los matrimonios suelen ser monógamos y la mujer es tenida en cuenta bastante más que en otras sociedades aborígenes de su entorno.

A comienzos de los 80, se descubrieron diamantes en la reserva bosquimana y  en 1997, 2002 y 2005 el gobierno de Botsuana perpetró tres grandes desalojos de nativos mediante amenazas, engaños y llevándoselos en camiones. Sus hogares fueron desmantelados, se cerró la escuela, el centro de salud y el suministro de agua.

A pesar de que los tribunales declararon ilegales tanto las expulsiones como la negación del uso del pozo que necesitan para beber, el gobierno hace lo imposible por negarles el agua. La idea es que estas tierras sean explotadas por los buscadores de diamantes y disfrutadas por turistas ricos en costosos safaris de lujo.

Los bosquimanos fueron esclavos de los batsuana y los bantúes antes de ser esclavos de los ingleses, holandeses y alemanes y antes de ser expulsados y confinados en la reserva. Y ahora también los quieren echar de allí.  Es el llanto amargo de un pueblo que se sabe en peligro de extinción. Tiene motivos para llorar.

Masai: el poder del colectivo.

Los masai son un pueblo aborigen ubicado entre el sur de Kenia y el norte de Tanzania. Se trata de 400.000 personas divididas en varias tribus (arusha, baraguyu, samburu, kisongo…) pero unidas por una lengua y cultura comunes. Suelen ser nómadas que viven del pastoreo, aunque algunos pocos cultivan la tierra.

La estructura social se encuentra muy jerarquizada. Hay distintos clanes en función de sus profesiones. Dependiendo al que pertenezcas tienes más o menos derechos. También hay cargos como guerreros, jefes de familia o ancianos. Estos últimos son los jefes políticos y religiosos. Cada clase tiene derechos y deberes propios.

A los 16 años los muchachos se someten a la ceremonia del paso a la edad adulta que incluye la circuncisión, y por la cual se convierten en guerreros durante unos años. A partir de ahí compartirán muchas facetas de la vida con sus compañeros de ritual. Son los denominados grupos de edad, un pilar básico en esta nación indígena.

Conforme van pasando los años, los varones dejan de ser guerreros y pasan a otro escalafón superior de la sociedad (siempre de forma grupal). Su ascenso en la pirámide social culminará cuando lleguen a la categoría de ancianos; entonces ellos detentarán el poder. El destino viene fijado por el colectivo, no hay libertad individual.

Las niñas también pasan por su ceremonia, que incluye la ablación. Sus padres las comprometen para casarse desde muy jóvenes. No obstante, pueden tener sexo con quien deseen. El marido puede tener varias esposas, a las que debe tratar por igual. Y la esposa puede tener sus amantes, incluso con el conocimiento del marido.

Los masai adoran al dios creador Ngai, ante el que llevan a cabo ofrendas y rezos para que les bendiga. Para ellos no existe el más allá, por tanto no tiene sentido honrar a los muertos, que son abandonados a su suerte en la llanura. Los masai se niegan en rotundo a integrarse en la sociedad y conservan su ancestral estilo de vida.

Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon).

Titul: Per a ofrenar noves glories a Valencia.

Autor: Josué Ferrer.

Prolec: Manuel Latorre.

Edicio: Josué Ferrer.

Correccio: Josué Ferrer.

Portada: Ignaci Gallego.

Primera edicio: Almassora, Regne de Valencia, octubre de 2012 (Amazon).

ISBN: 978-84-615-6324-1.

Format: Mobi.

Preu: 1,58 € (Amazon Espanya, Italia, França i Alemanya), 1,28 £ (Amazon Regne Unit), 2,06 $ (Amazon Estats Units i India).

Sinopsis:

El present llibre és un volum recopilatori compost per cent articuls i un discurs publicats per Josué Ferrer en distints mijos de comunicacio entre 2004 i 2009. El govern socialiste de Zapatero en Espanya, les majories absolutistes dels populars en Valencia, els chantages de Carod-Rovira, l’envestida pancatalanista, l’afonament del valencianisme, l’actualitat de ETA, l’auge del abort, el frau de la Constitucio Europea o el Pla Ibarretxe són nomes algunes de les moltes i candents qüestions que l’autor analisa a lo llarc d’estes pagines. L’obra, no obstant, és per damunt de tot valencianista i denuncia l’etnocida proces de substitucio llingüistica que el poble valencià patí a principis de segle XXI i cóm el Regne de Valencia fon utilisat com una mera moneda de canvi entre Espanya i Catalunya. És este un llibre necessari per a la memoria historica i per a que les generacions futures coneguen, en noms i llinages, qui donà sa vida per Valencia i qui la vengue per trenta monedes de plata.

Per a adquirir-lo puncha aci:

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon Espanya).

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon Italia).

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon França).

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon Alemanya).

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon Regne Unit).

–> Per a ofrenar noves glories a Valencia (Amazon Estats Units).

Edite:

Li convide a llegir la noticia de l’aparicio d’este llibre que va publicar El librepensador:

NOTICIA ESCRITA: http://www.ellibrepensador.com/2012/10/17/per-a-ofrenar-noves-glories-a-valencia/

portada-sa-lluna-3a

9 d’Octubre: En defensa de les nostres senyes d’identitat.

A lo llarc dels sigles, els valencians sempre hem segut lleals a Espanya i esta sempre mos ha recompensat en la més pèrfida traïció. Les fellonies més greus: el 25 d’Abril de 1707, a on la derrota en la Batalla d’Almansa comportà l’extermini dels Furs i del Regne de Valéncia com un estat sobirà; el Decret de Francisco Javier de Burgos  de 20 novembre de 1833 pel qual el Regne de Valéncia és desquarterat en tres províncies que tan sols han servit per a fabricar provincians i dividir al poble; el dictamen de la pancatalanista Acadèmia Valenciana de la Llengua (AVL) de 9 de febrer de 2005 que proclama que valencià i català són la mateixa llengua; i la reforma estatutària de 11 d’abril de 2006 a on el gens honorable president de la Generalitat Valenciana, Paco Camps, -un autèntic emissari dels interessos de Madrit- introduïx dins de l’Estatut la AVL (és dir, el català).

Hui la nostra identitat torna una volta més a estar amenaçada. L’actual president de la Generalitat (tot siga dit votat per ningú) Albert Fabra pretén que la festivitat del 9 d’Octubre, dia nacional dels valencians, se trasllade al dilluns d’eixa semana per a evitar fer ponts, per lo que el 9 d’Octubre perfectament podria acabar celebrant-se un dia 8 o un 11. Paregut passa en la Festa de les Falles, puix vol que la cremà del dia de Sant Josep es trasllade també al dilluns, per lo que podríem acabar cremant les falles el dia de Santa Gertrudis. ¿Per qué no propon que es trasllade la festivitat del 12 d’octubre? ¡Ah, és que eixa sí que li pica, perque en lloc d’un president de tots els valencians ací tenim a un ninot que és el governador civil del llevant espanyol! Ni una cessió més en la nostra identitat. Ha arribat l’hora de dir prou a tant d’etnocidi i començar a ofrenar noves glòries a Valéncia.

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes