Rumanía: un largo viaje a Occidente.

romanian-flag

Rumanía es un pueblo orgulloso de sus raíces latinas: ellos se llaman Romania (con o, en referencia a Roma). El país nace en el siglo XIX de la unión de los principados de Moldavia (la mitad del cual es hoy una república independiente) y Valaquia, y la posterior anexión de Transilvania, Bucovina y Besarabia en el siglo XX.

Se independizó de Turquía en 1877. Tras estar en el lado vencedor en las dos Guerras Mundiales, se alineó con el bloque comunista en la Guerra Fría. De infausto recuerdo es el dictador Nicolae Ceasescu, fusilado en 1989. Ahora está en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE).

En lo económico es uno de los graneros de Europa, con el cultivo de excelentes cereales, pero su industria es escasa. Es uno de los países más pobres del continente, con una alta mortalidad infantil, baja natalidad y elevada corrupción. Esto causa un éxodo de rumanos que emigra a Europa en busca de una vida mejor.

Buena parte de estos emigrantes son gitanos marginales dados a la mendicidad, el chabolismo y el gueto. Esto daña la imagen de los emigrantes rumanos en general, honrados en su mayoría.  Los gitanos son la minoría más grande de Rumanía y basculan entre la falta de integración y lo marginal. Los húngaros son la otra gran minoría.

Rumanía es un estado unitario y centralista, en el que la Iglesia Ortodoxa y el idioma rumano son importantes señas de identidad. Aunque su icono más conocido a nivel mundial es el Conde Drácula, inspirado en Vlad Tepes, un antiguo príncipe valaco que empalaba a sus enemigos y mantenía a raya a los turcos.

Es un pueblo guerrero obligado históricamente a defender sus fronteras de ataques exteriores que hoy sueña con una Gran Rumanía que se anexione la vecina Moldavia. De momento debe conformarse con emprender un viaje -que será largo- hacia la modernidad de Occidente y dejar atrás un pasado tétrico y gris.

Bielorrusia: el estado dependiente.

Flag_of_Belarus.svg

Heredero de varios principados nórdicos (Turov, Smolesnk, Polotsk…), el actual territorio de Bielorrusia ha estado repartido durante siglos entre potencias extranjeras (lituanos, polacos, alemanes…). Se independizó de Rusia en 1918 pero luego fue absorbida por la Unión Soviética en 1919, de la cual se separó en el año 1991.

El nacimiento de la república fue accidental. No hubo un sentimiento separatista como en Ucrania sino que su salida de la Unión Soviética fue una acción exterior más que una respuesta a exigencias y procesos internos. Los nacionalistas, por lo general católicos y partidarios del idioma bielorruso, son minoría en su propio país.

En tiempos soviéticos Bielorrusia sufrió una intensa rusificación que perdura hoy. El ruso, el rublo, una economía rusodependiente o la Iglesia Ortodoxa son totalmente asumidos. Es miembro de la Unión de Repúblicas Soberanas (URS) y de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), para estrechar vínculos con Moscú.

El bielorruso es el idioma oficial. Se trata de una lengua o conjunto de lenguas similares al ruso y en menor medida al ucraniano. En 1995 se hizo un referéndum para hacer cooficial el ruso y el resultado fue aplastante: 82,4% del pueblo a favor. Esto acabó con cualquier esperanza de normalización para la lengua propia.

Es uno de los países más pobres de Europa. El Estado no puede mantener las pensiones, y la población está lastrada por el envejecimiento, la emigración, la baja natalidad y la elevada mortalidad infantil. A pesar de contar con una gran industria minera y ser rica en hidrocarburos, su economía depende totalmente de Moscú.

Bielorrusia es el caso más extraño de Europa. Es una dictadura corrupta pero se disfraza de democracia. Es estado pero no soberano. Proclamó su independencia pero es al mismo tiempo dependiente. Es pueblo pero sin voluntad de serlo. Es un estado títere, una colonia sumisa, un país acomplejado… ¡Y a la gente le parece bien!

Polonia: la nación mártir.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Polonia proviene de «pole» (campo) y de «polano» (campesino). El nombre es muy apropiado ya que se trata de un histórico pueblo de labradores. Pero sobre todo es un país milenario en constante lucha por su identidad e independencia, símbolo de la insurrección por excelencia y del irrenunciable derecho a ser una nación libre.

Polonia es una gran llanura sin defensas naturales situada entre dos potencias. Fue atacada mil veces, repartida como un pastel, incluso hubo épocas en las que dejó de existir. Invadida por franceses, suecos, prusianos, alemanes, austríacos, austro-húngaros, rusos, soviéticos o turcos, es un auténtico milagro que exista hoy.

El 95% de los polacos es católico, en parte porque la Iglesia Católica ha estado del lado del pueblo cuando ha sido invadido; aquí patria y religión son una misma cosa. Esta sociedad ha sufrido muchísimo y se ve a sí misma como una nación mártir. El polaco Juan Pablo II fue el primer Papa no italiano en casi cinco siglos.

Antes el 35% de la población pertenecía a minorías étnicas pero en 1945 la Unión Soviética se anexionó el oriente de Polonia (donde vivían ucranianos, bielorrusos y lituanos) y a cambio le dio parte de Alemania. Los polacos expulsaron a los alemanes y el resultado actual es una patria algo menor pero homogénea en un 98%.

Aunque se ha desarrollado bastante la industria y la minería, Polonia es todavía un país muy rural y muy contaminado. Es también un estado fuertemente centralista en el que tan sólo Silesia reclama autogobierno y en el que además del polaco, se habla el kashubo, una lengua en peligro de extinción al oeste de Gdansk.

La nación mártir tiene la segunda lengua y literatura eslavas más importantes, tras el ruso. Además, la cultura polaca ha dado al mundo talentos de renombre. Por ejemplo Jan Kochanowsky, Nicolás Copérnico, Frédréric Chopin, Marie Curie, Lech Valesa o Roman Polanski son algunos de sus hijos más ilustres.

¿Sabías que el primer periódico de la Península Ibérica se editó en Valencia?

carmen-espejo1

Agradecimientos a Xavier Gimeno (Castelló de la Plana).

Según el catedrático de la Universidad de Southampton, el hispanista Henry Ettinghausen, la publicación de noticias comienza con la difusión de una carta del navegante Cristóbal Colón en 1493 sobre su primer viaje a América pero estas narraciones de hechos llamadas cartas o relaciones no comienzan a ser periódicas en Europa hasta principios del XVII. En este sentido, el inicio de la prensa periódica en la Península Ibérica se remonta a la Valencia de 1619. Concretamente, a la imprenta de Felipe Mey, según un artículo publicado en el año 2011 por la profesora de la Universidad de Sevilla Carmen Espejo titulado El primer periódico de la Península Ibérica: La gazeta de Valencia (1619).

«La gazeta de Valencia» como la denomina la doctora en Filología Hispánica Carmen Espejo se llamaba en realidad La gazeta de Roma y se trata de una compilación de noticias de toda Europa en castellano recogidas desde Roma, un fenómeno que se da en la misma época en otros lugares de Europa. Que las primeras huellas de esta prensa periódica se sitúen en Valencia tendría que ver con las buenas conexiones marítimas con Italia y la fuerza de la industria impresora valenciana. Según explicó en 2013 Ettinghausen se han encontrado en la Biblioteca Reale de Turín tres números de esta Gazeta, aunque sin esta cabecera (se llama Avisos de Roma y de otras formas). Incluso hay una del año 1618.

 La Gazeta de Roma sólo incluía noticias positivas (victorias militares, milagros…) de acuerdo al carácter de la monarquía absolutista de la época, noticias de sociedad (bodas, nombramientos…) y sucesos. Fue pionera en la traducción e impresión de gacetas italianas, liderando así la primera aunque efímera época en la creación de una prensa periódica ibérica.  La Gazeta de Roma fue el primer periódico de la Península Ibérica, si bien es cierto que tuvo un carácter efímero y que no se reanudó la publicación de gacetas de noticias en las Españas hasta varias décadas después. Antes del descubrimiento de Espejo el origen de la prensa ibérica se situaba en 1660 con la mensual Gaceta nueva madrileña.

FUENTE:

– Universidad de Valencia 28-10-2013.

Levante 29-10-2013.

—————————————————————————

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro ANECDOTARIO HISTÓRICO Y CULTURAL VALENCIANO. ¡Haz clic en la portada!

Chequia: la unión imperfecta de Bohemia y Moravia.

Republica_Checa_Flag_Bandera

La actual Chequia es la unión de dos antiguos reinos, Bohemia y Moravia, y una pequeña parte de la región de Silesia. A lo largo de la historia han sido reinos independientes y luego parte del Sacro Imperio Romano Germánico, Austria, el Imperio Austro-Húngaro, Alemania y finalmente de Checoslovaquia hasta hace poco.

La República Checa nace en 1993 tras su divorcio amistoso de Eslovaquia. La partición de Checoslovaquia fue votada en el parlamento por un estrecho margen y sin posibilidad de referéndum para el pueblo. Desde entonces le ha ido mucho mejor económicamente que a su vecino eslovaco, más rural, atrasado y pobre que ella.

No existe el pueblo checo como tal; existe Bohemia (la dominante) y Moravia (la dominada). Y ésta última con lengua y personalidad propias, espléndido folclore y arraigadas tradiciones. El checo es el idioma nacional, está emparentado con el eslovaco, y ambos fueron considerados dialectos del checoslovaco hasta el año 1993.

Los checos son eslavos germanizados. Su vecindad con austríacos y alemanes les ha ayudado a desarrollar una industria y minería pŕósperas, que no obstante entraron en declive en los tiempos de la planificación comunista. Actualmente disponen de una economía emergente toda vez que hay gran contaminación en el país.

En la cultura la capital, Praga, es un referente europeo por su singular belleza y elegancia. De hecho, en tiempos del rey Carlos IV, Praga era la tercera ciudad de Occidente tras Roma y Constantinopla. En lo religioso, Chequia es un puzzle de católicos, protestantes y ortodoxos, pero la mayoría social la forman agnósticos y ateos.

Esta Bohemia ampliada que es Chequia es el más rico, el más culto, el más occidentalizado, el más protestante, el más ateo, el más gitano de todos los países eslavos. Es, en definitiva, el menos eslavo de todos ellos, una auténtica rareza. Son checos famosos Milos Forman, Milan Kundera, Václav Havel o Jaromír Jágr.

Austria: una nación feliz.

1956austrias_flag

Érase una vez un país muy pequeño y muy feliz. Austria. Antaño fue un gran imperio en la Europa Central pero actualmente es una república federal sin salida al mar fronteriza con ocho estados. Enclavada en los Alpes, bañada por el río Danubio, se trata de una nación muy próspera que disfruta de la vida y practica el esquí.

Formó parte del Sacro Imperio Romano Germánico, del Imperio Carolingio, del Imperio Austríaco y finalmente del Imperio Austro-Húngaro, de cuyas cenizas nació la actual Austria en 1918. En 1938 durante el Anschluss fue ocupada por la Alemania nazi y tras la Segunda Guerra Mundial se independizó de los aliados en 1955.

Es un estado rico, sencillo, serio, estable, ordenado, sin historia, donde no ocurre nada interesante. Es un pueblo muy conservador que goza de un alto nivel de vida y que no quiere que nada cambie. Los austríacos tienen una existencia tranquila y apacible, provinciana. Están muy satisfechos con su nación y desean que todo siga igual.

Sus regiones son unidades étnicas, económicas y culturales muy diferenciadas entre sí. Destaca el Tirol, un pueblo con lengua propia y una identidad muy acusada. Los derechos de las minorías -croatas, húngaros, checos, eslovenos, roma y sinti (estos dos últimos gitanos)- se encuentran garantizados por la Carta Magna.

Aunque el austríaco es oficialmente un dialecto del alemán, difiere mucho del alemán estándar y se parece al suizo y al bávaro. Tanto es así que algunos sectores defienden un idioma austríaco o austrobávaro distinto del alemán. Además de la lengua, la católica Austria tiene mucho en común con Baviera y siente alergia por Berlín.

Es la cuna de la música: Wolfgang Amadeus MozartFranz Haydn, Franz Schubert, Ludwig van Beethoven, Johann Strauss… Viena fue un centro de innovación musical que atrajo los mejores compositores en el siglo XVIII y XIX y hoy su Filarmónica deleita al mundo en el Concierto de Año Nuevo cada 1 de enero.

Bélgica: crónica de un divorcio anunciado.

bandera-belgica-6

Bélgica nació en 1830 de la mano del rey Leopoldo I como un reino francófono y centralista en el corazón de Europa, como un estado tapón entre Francia y Prusia que además restara poder a los Países Bajos. Hoy es una monarquía federal oficialmente trilingüe -flamenco, francés, alemán- pero una confederación de facto.

Hay dos pueblos muy distintos: al norte Flandes, gente conservadora, germánica que habla flamenco y al sur Valonia, gente socialista, latina que habla francés y valón (y alemán, en la provincia de Lieja). La antaño rica Valonia discriminaba a su hermana pobre pero ahora los flamencos son los nuevos ricos y se quieren separar.

Bruselas es la tercera región de Bélgica, capital del estado y de la Unión Europea (UE) y un símbolo del Benelux. Es un enclave dentro de Flandes, oficialmente bilingüe pero casi totalmente francófono en realidad (antes flamencoparlante). Allí se habla también el bruselense, para muchos una lengua, para otros un dialecto.

Bélgica es un estado artificial creado de la noche a la mañana. Es lo más parecido que hay a un matrimonio mal avenido que busca el divorcio pero que sigue junto por los niños. Flandes pretende separarse y llevarse consigo Bruselas por razones históricas y geográficas pero ésta se siente más cerca de Valonia por causa del idioma.

Ambas naciones desconocen la lengua de su vecina, no existen partidos políticos que sean de ámbito belga, los diputados apenas logran ponerse de acuerdo para conformar un gobierno común y el número de matrimonios mixtos es del 1%. Solamente el catolicismo y la Corona, además de Bruselas, son el débil nexo de unión.

Las escuelas, la política, la literatura, la cultura, la economía, el paro, todo está separado por la frontera étnico-lingüística. Muchos belgas se sienten afortunados por tener una nación multicultural y otros ven a la nueva Checoslovaquia. Mientras tanto, en Bélgica se siguen entrecruzando dos mundos: el germánico y el latino.

Portugal: el decadentismo.

banderaportugalt154834-0

En el extremo suroeste de Europa se encuentra Portugal. Dada su poco envidiable situación geográfica, no extraña que fuera un país de emigrantes, de marinos y de navegantes. Portugal mira al Atlántico. Fue una potencia económica, social y cultural mundial, con un imperio colonial que iba desde Brasil hasta las Indias Orientales.

Portugal es un superviviente nato. A diferencia de Cataluña escapó de España; no fue absorbido por su protectora económica (Inglaterra) como Escocia, ni repartido en la unificación de los imperios europeos (caso de Nápoles o Baviera) y sus colonias sobrevivieron a las Guerras Mundiales, a diferencia de Alemania o Italia.

Pero hoy todo es distinto. Su economía es agropecuaria, con una industrialización insuficiente y muy tardía. Es un país pobre cuya fisonomía recuerda más a Suramérica que a Europa. La decadencia de sus espacios culturales y naturales clama al cielo. El pueblo tiene una mirada triste y recuerda con nostalgia los años dorados.

El 95% de los lusos es católico y esta iglesia tiene allí un gran peso social. Además del portugués (idioma hermano del gallego) se habla también el mirandés, una lengua minoritaria de Miranda do Douro. Esta nación secular guarda estrechos vínculos culturales con Galicia y su destino histórico está ligado al de la Península Ibérica.

Su cultura, su folclore y sus fados con célebres. Es tierra de grandes cantantes (Amália Rodrigues…), literatos (Luis de Camões, Fernando Pessoa, José Saramago…), marinos (Hernando Magallanes, Bartolomé Díaz, Vasco de Gama…) o balompedistas (Eusébio da Silva, Cristiano Ronaldo, Luis Figo…)

Este país guarda una extraña relación de amor odio con su vecino. A España le gustaría absorber Portugal y los lusos tienen miedo de ser absorbidos. España se ve como una especie de hermano mayor y Portugal se siente algo acomplejado. Son pueblos hermanos, sin duda, pero hermanos que viven de espaldas uno al otro.

Turquía: entre Occidente y el islam.

© CE/EC Flag of Turkey 6/12/2003

El Imperio Otomano fue una potencia imperial entre 1299 y 1923. En la cúspide de su poder, en el siglo XVII, controlaba un territorio de 5,5 millones de km2 (buena parte del norte de África, Europa Oriental y Oriente Próximo). Su mayor éxito fue liquidar al Imperio Bizantino y arrebatarle Constantinopla, llamada hoy Estambul.

Los turcos aterrorizaron a la Cristiandad ya que por donde pasaban no quedaba en pie ni las estatuas. Fue un imperio tan sanguinario que a día de hoy sus excolonias siguen traumatizadas, como en los Balcanes o en Armenia. Incluso en la actualidad, Turquía usa su fuerza para oprimir a Grecia, Chipre y el pueblo kurdo.

La Turquía moderna es una república democrática y secular creada en 1923 por Mustafá Kemal Atatürk, que inspirada en el laicismo de Francia persigue la supremacía del código civil sobre la religión. El idioma turco que antes empleaba caracteres árabes ahora utiliza el alfabeto latino por iniciativa del reformista Atatürk.

Esta patria es, con sus 70 millones de habitantes, su economía en expansión y su numeroso ejército, una potencia regional. El 99% de la sociedad es musulmana. Los militares, como en Egipto, son el verdadero poder en las sombras y quienes más de una vez han impedido una deriva islamista que acabaría con el estado laico.

Turquía está a caballo entre dos mundos: geográficamente se ubica entre Europa y Asia y tres mares (Mar Negro, Egeo y Mediterráneo) y culturalmente se encuentra desgarrada entre el islam y Occidente. Es un país musulmán que quiere ser occidental pero que al final sólo consigue que lo rechacen tanto unos como otros.

Turquía, encrucijada de antiguas civilizaciones, es hoy más que ayer un puente entre Oriente y Occidente. Es un pueblo orgulloso y patriota, consciente de su historia, es miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y aspira a la Unión Europea (UE); alta traición para los vecinos países de la media luna.

¿Sabías que el Grupo Natra es líder mundial en el sector de la cafeína purificada?

estructura_natra

El Grupo Natra es una multinacional valenciana de alimentación y biotecnología fundada en 1943. Es uno de los principales actores en el sector de ingredientes para la alimentación y el líder global en el sector de la cafeína puríficada, en la que controla el 24% del mercado mundial.

En el Reino de Valencia cuenta en una planta de extracción y refino de principios activos en Quart de Poblet, pero posee diversas empresas, filiales y negocios en Brasil, Estados Unidos, Guinea Ecuatorial, China… Su expansión ha sido realmente imparable en los últimos años.

Natra cuenta con numerosas filiales. Las tres más destacadas son Natraceutical (investigación y desarrollo de productos activos y productos natracéuticos destinados a la prevención de enfermedades), Natra Cacao (productos derivados del cacao) y Torre Oria (vinos y cavas).

Así pues, Natra no sólo es líder mundial en el sector cafeína purificada sino que también se dedica a otras áreas como el cacao y chocolates, aplicaciones agroalimentarias y farmacéuticas, ingeniería de la alimentación, alimentos para mascotas, producción de vinos y cavas, etcétera.

Es uno de los líderes europeos en producción y elaboración de productos de chocolate y derivados del cacao, con un enfoque especializado hacia la marca de distribución y otras compañías de alimentación. Produce barritas y tabletas de chocolate, bombones, trufas belgas, cremas untables, polvo y manteca de cacao, etc.

Natra no sólo se consolida como una empresa altamente diversificada sino también como una de las industrias com mayor valor añadido del Reino de Valencia, por la alta tecnología con la que trabaja. Sin duda, un referente a nivel mundial en el sector de la biotecnología y la alimentación.

—————————————————————————

¿Te gusta el artículo? Puedes leer muchos más como éste en mi libro ANECDOTARIO HISTÓRICO Y CULTURAL VALENCIANO. ¡Haz clic en la portada!

Anteriores Entradas antiguas Siguiente Entradas recientes